Segundo capitulo, recién hechecito.
Disfrútenlo 3
Atte. Arthuria Pendragon
-La verdad es que le tengo envidia.- Dijo una chica agachada limpiando el suelo.
Otra limpiaba las ventanas, desde lejos se veía su mirada de inconformidad. Sin contestar solo miro a donde se encontraban los aposentos de la princesa.
Hoy la doncella vestía un fino vestido color negó con bordados dorados, en su cabello se posaba un bello listón dorado.
Como siempre en las mañanas era su prioridad contestar la carta de su amado, ansiosa por leer sus palabras para luego contestar. Esperando a que sus palabras le animaran a regresar pronto a su lado.
Mí querido Link…
Supongo que te molesto que fuera tan formal en mi última carta, así que ahora te escribiré sin reservas…
De nuevo sueno formal ¿no?
No hace falta que me recuerdes que soy tu prometida, lo sé y soy muy feliz por serlo.
Ojala y tus deberes y aventuras no retrasen nuestra boda, estoy segura de que te sorprenderás de lo que tengo para ti.
Mi vestido, es tan hermoso como alguna vez imaginaste, recuerdo cuando me dijiste que algún día tendrías mi corazón entre tus manos pero la verdad es que no está ahí. Está al lado del tuyo.
Te amo…
Y espero que estés listo para asumir la responsabilidad de ser el futuro emblema de Hyrule, su rey, su esperanza y su justicia.
Claro yo también estaré ahí junto a ti, para ti y para nuestro pueblo.
Mi padre al fin reconoció que su pequeña creció y que se va a casar, al principio no dejaba de refunfuñar al respecto pero después de nuestra platica en aquel paseo parece ser que lo acepto y más que eso ahora me pide que te apresure en tu viaje porque quiere ya un nieto.
La princesa sonrió instintivamente al escribir esto, un ligero rubor apareció y sus ojos brillaron.
¿Te lo imaginas Link?
Un hijo.
Sera noble como su padre, guapo como su madre y tendrá una gran visión en cuanto a la justicia y su futuro. Y en algún momento el escribirá su propia historia dejando huellas que nadie podrá borrar.
O tal vez elija un camino más libre…
Y será un aventurero como tú.
Me dan más ganas de imaginar mil cosas, pero la verdad es que prefiero que sucedan ya, ante nuestros ojos.
Con toda la ansiedad del mundo por verte, Zelda.
Sello la carta y como de costumbre elijo otro perfume para variar un poco.
Por a fuera las sirvientas guardaron silencio al ver esa sombra.
La sombra paso sin siquiera mirar a las jóvenes, se dirigió directamente al cuarto de la princesa, abrió con llave y tomo a la joven.
Una escolta llevo a la princesa a donde se encontraban los calabozos.
Las jóvenes sin decir nada solo miraron de reojo como la princesa era aprisionada.
La primera chica la más joven volteo a ver a su compañera cuyas pecas la distinguían. Ahora era turno de esta para hablar. –No sé cómo le puedes tener envidia a alguien que tiene el peor destino del mundo…-
-Pero… Si tal vez tengas razón.- Dijo agachándola mirada.
-Ella imagina que el volverá… Cuando hace dos meses que- La chica no termino de hablar unos guardias pasaron por su lado.
Las jóvenes rápidamente se perdieron entre los corredores del castillo.
