¡Capítulo especial! (exacto es más largo que los anteriores x3)
Incluso la flor más bella tiene espinas.
Atte. Arthuria Pendragon
-Hoy te tengo preparado algo especial mi querida princesa- dijo con una maliciosa mirada Ganondorf.
Abrieron la puerta de su cuarto, las anteriores mucamas de la limpieza entraban con prendas.
-Vístanla y llévenla a la entrada.- Se retiro el hombre.
-Si mi señor…- Las chicas se miraron con algo de miedo.
-Si nos disculpa princesa, por favor levántese.-
Zelda obediente se levanto y dejo vestir por las chicas que al parecer tenían una mirada de morbosidad al verla tan quieta y pacífica.
-"Al parecer ya se enteraron… Seguramente todo el castillo sabe que él me toco".- Pensó recordando lo que en su memoria cabía como la peor noche de su vida.
-"Pero lo que más me preocupa es que pasara que lo tiene de tan buen humor…-
Cuando la terminaron de arreglar la princesa parecía una diosa o tal vez un hada sin alas.
Su vestido blanco muy largo con la trifuerza por delante, un escote por la espalda, su cabello rizado y recogido, con un labial rojo muy sensual.
-Bien…- Dijo Ganondorf cuando vio que la princesa ya se encontraba lista. –Escóltenla como ya habíamos acordado.-
La dejarían salir del castillo.
¿Pero porque?
No importa…O tal vez sí.
Cuando abrieron las puertas sentí que volvía a respirar, mis ojos al fin vieron ese hermoso cielo azul sin ningún cristal por en medio de nosotros…
En cuanto di el primer paso y el viento soplo fuertemente contra mí y la escolta sentía que volvía a la vida…
Después de tanto al parecer una parte de mi esta cuerda…
Mire a los alrededores, el castillo tan blanco y limpio como recordaba. El rio que me separaba de mi pueblo.
Cruzamos ese puente tan largo donde Link se me declaro una noche donde nos cubrían las estrellas y el resplandor de la luna.
Todo parecía normal.
En la ciudadela nada había cambiado en mi ausencia.
Tal vez solo en aspecto… Me di cuenta de que no había ninguna señal de mi gente. Pase por el mercado.
Llegamos hasta el centro de la cuidad, ahí en muestra de su avaricia Ganondorf rompió en pedazos el símbolo de la trifuerza del valor, pinto la del poder de dorado y mi parte era color negro.
De pronto vi como la gente que faltaba se encontraba alrededor mío.
Me miraban con repulsión hombres, mujeres y niños.
¡Maldita Bruja!
¡Traidora!
¡Zorra!
Son solo unas de las pocas cosas que logre escuchar antes de que comenzaran a arrojarme cosas, tomates, lechugas, incluso rocas.
Sentí como el sabor a sangre invadía mi boca una de tantas rocas me callo en mi labio, me tire al suelo y me cubrí la cabeza con miedo.
"No te rindas" Esa misteriosa voz que me acompaña en mi locura y soledad me hablaba de nuevo. "Levántate y no dejes que nadie te detenga hasta llegar al castillo"
Si alguien, incluso si solo era mi locura la única que creería en mi lo tomaría para continuar adelante y vivir.
Me levante antes de que la gente comenzara a cerrar mas el circulo y corrí, con todas mis fuerzas corrí, lejos de la furia de mi pueblo amado.
Llegue al castillo sin mi escolta.
En cuanto cruce la puerta principal sentí una agitación en mi pecho, casi me desmayo por el impulso.
"Se libre de culpa"
Inmediatamente al escuchar esto Zelda sintió como su trifuerza volvía a brillar, incluso sentía que era mucho más poderosa y brillante que antes.
Ganondorf rio por las espaldas de Zelda.
-Por fin lograre mi cometido…- Dijo con una cruel mirada, sus ojos brillaban.
Zelda volteo y rio.
-No juegues Ganondorf rey de las tinieblas… Tú perdiste en el momento en que decidiste aparecer frente a mí.-
Ganondorf rio aun más fuerte y siguiéndole la corriente a la princesa pregunto. – ¿Y bien? Dime cuál es tu gran as bajo la manga.-
-Tú no mataste a Link… Lo se y lo probaría ante tus ojos, si no tuviera estas grandes ganas de matarte, así que solo te lo explicare…- La princesa con un aura maligna se paseo de un lado a otro.
-Bien soy todo oído, de todas maneras hoy morirás.-
-Tu aprendiste un nuevo tipo de magia, pues bien este cierto tipo de magia al parecer no lo haz dominado por completo ya que si lo hicieras podrías haber sacado la trifuerza de la sabiduría sin problemas, mas no matarme, claro…-
Los guardias se aproximaban en ayuda de su nuevo rey. Más Zelda con un chasquido cerró con magia cada puerta, ventana, cualquier tipo de hueco que pudiera ser una entrada.
-Puede ser que tengas un nuevo truco bruja pero yo te venceré en cuanto acabes de hablar quiero ver cuánto sabes de mi poder.-
Zelda sin más que decir hizo un extraño conjuro, e hizo que Ganondorf se volviera como su muñeco de trapo.
Hizo que este se agachara. -¿Listo para una sesión de clases?-
La mirada de Ganondorf reflejaba impotencia, incluso podría ser miedo.
-No te preocupes, no te dolerá…-
La chica junto un montón de energía en su mano derecha, tomo impulso y con gran fuerza atravesó el pecho de su enemigo. Saco el corazón intacto.
Después de lograr su cometido de venganza la chica se desmallo, sin saber que pasaba a su alrededor.
"Mi pequeña, no hace que hables ni que veas. Solo escucha…"
"Haz descubierto que tu poder es más grande de lo que recuerdas, pues bien este poder tiene raíces muy diferentes a la magia que ya conoces."
"No creas que tu lucha ha terminado, tu nuevo poder te fue conferido porque será necesario para tu siguiente lucha."
"Aunque la obscuridad no aparezca, está ahí… Esperando."
