*Stephenie M & Linda H. Punto!
Ya saben que cambie el Summary, la historia en los proximos capitulos sepondrá sexona xd xd
Capitulo Número 7
-Oh- musitó Renesmee para sí mientras conducía.
'¿Oh?' ¿Qué clase de respuesta inteligente era aquélla? ¿Por qué no le había dicho algo como: «Ni lo sueñe, amigo» o quizá: «Dios santo, ¿Qué diablos te hace creer que lo haría?» ¿Por qué no pudo decir cualquier otra cosa que no fuera 'oh', por todos los santos? Hasta durmiendo era capaz de hacerlo mejor.
No lo había dicho en tono indiferente, como si le estuvieran pidiendo información y la respuesta no fuera muy interesante. No, aquella maldita sílaba le había salido tan débil que hasta se podía imaginar con las piernas temblando. Ahora él pensaría que lo único que tenía que hacer era darse un paseíto hasta la casa de ella y la vecinita caería rendida a sus pies.
Lo peor de todo era que tal vez tuviera razón.
No, no, no, no, no. A ella no le iban las aventuras casuales, y tampoco se le daban bien las serias, de modo que aquello daba por finiquitado el tema de los romances. Por nada del mundo iba a tener un romance con el vecino de al lado, al que sólo un día antes ¿o había sido dos días antes? consideraba un tipo cualquiera.
Ni siquiera le gustaba. Bueno, no mucho. Desde luego admiraba la manera en que había reducido y puesto boca abajo a aquel borracho. Había ocasiones en las que la fuerza bruta era la única respuesta satisfactoria; se sintió enormemente satisfecha al ver a aquel borracho aplastado contra el suelo y manejado con tanta facilidad como si fuera un niño pequeño.
¿Había en Jacob algo más que le gustara, aparte de su cuerpo y de su capacidad para manejar a borrachos? Reflexionó durante unos momentos. Había también un rasgo atractivo en un hombre que renovaba los armarios de la cocina, aunque no supo decir exactamente qué podía ser; ¿un toque de sentido hogareño, quizá? Estaba claro que necesitaba algo que contrarrestara aquel pavoneo de macho. Sólo que él no se pavoneaba; se paseaba. No necesitaba pavonearse llevando al cinto una pistola tan grande como un secador de pelo.
Está bien. Aquí el problema radicaba en un caso grave de excitación sexual. El hecho estaba allí, y ella tenía que afrontarlo, lo cual quería decir que tendría que comportarse como una adulta sensata e inteligente y conseguirse unas píldoras anticonceptivas lo antes posible. En cualquier momento iba a venirle la regla, lo cual era una suerte; podría comprar las píldoras y empezar a tomarlas casi de inmediato. Pero no iba a decírselo a él. Las píldoras eran sólo una precaución, por si acaso sus hormonas se imponían sobre su materia gris. Jamás le había sucedido nada tan tonto, pero es que jamás se había prácticamente derretido de aquella manera al ver aquella parte de un hombre
Dios Santo, si su madre se enterara… ¡Oh Dios! La Abuela Esme se moriría de un infarto
Era una vergüenza para la familia…
Renesmee decidió ocupar su mente en otras cosas, Mala idea. El problema de la lista se le vino a la cabeza y toda la preocupación volvió a invadirla… había olvidado a Jacob pero lo del Hombre perfecto no era mejor.
Nada más al llegar a la altura de la entrada de su trabajo vio que sus esperanzas de tener una jornada tranquila habían sido en exceso optimistas. A un lado había aparcadas tres camionetas de informativos de televisión. Tres hombres de aspecto desaliñado armados con Minicams estaban filmando cada uno a una de las tres personas, un hombre y dos mujeres, que se encontraban frente a la valla con el edificio al fondo. Los tres reporteros estaban lo bastante separados entre sí como para no entrar en sus respectivos campos visuales, y hablaban con gran entusiasmo a sus micrófonos.
A Ren se le encogió el estómago.
—¿Qué ocurre? —fueron las primeras palabras que oyó al entrar en el edificio. Frente a sí vio dos hombres bajando por el pasillo—. ¿Qué ocurre con los reporteros de televisión? ¿Es que alguien a comprado la empresa, o hemos cerrado, o algo así?
—¿Has visto las noticias de esta mañana? —
—No he tenido tiempo—
—Por lo visto, algunas de las mujeres que trabajan aquí han elaborado su propia definición del hombre perfecto. Todas las cadenas de televisión lo están tratando como una historia de interés humano, supongo—
—¿Y cuál es su definición del hombre perfecto? ¿Alguien que siempre baja la tapa del inodoro? —
Oh, pensó Ren. Se habían olvidado de aquella condición.
—No, según he oído, es el típico Boy Scout; fiel, sincero y que ayuda a las viejecitas a cruzar la calle, tonterías de ésas—
—Ah, pero eso puedo hacerlo perfectamente —dijo el primer hombre en tono de descubrimiento.
—¿Y entonces por qué no lo haces? —
—No he dicho que quiera hacerlo—
Ambos rieron juntos. Renesmee se divirtió con una maravillosa fantasía en la que los lanzaba a los dos de un puntapié de cabeza contra la puerta de enfrente, pero se conformo con preguntarles:
—¿Estáis diciendo que los dos son infieles? —
—Perdona —dijo el primero de ellos con falsa contrición—. No te habíamos visto.
—Claro —replicó Ren poniendo los ojos en blanco. Pero enseguida se reprendió a sí misma; no tenía ninguna necesidad de participar en aquel tipo de conversaciones. Que aquella particular guerra entre sexos se librara sin ella; cuanta menos atención atrajeran ella y sus otras tres amigas, mejor para ellas.
En silencio, Ren y los dos hombres se dirigieron hacia los ascensores. Hoy no había ningún cartelito puesto, lo cual echó en falta.
En la oficina la esperaba Rose, con aspecto de sentirse tensa.
—Supongo que habrás visto las noticias —le dijo a Ren
Ella afirmó con la cabeza.
—He llamado a Emily y le he dado un toque de advertencia—
—No puedo decirte cuánto siento que haya ocurrido todo esto —dijo Rosalie bajando la voz al ver que entraba alguien por la puerta abierta.
—Ya lo sé —contestó Ren con un suspiro. No tenía sentido seguir fastidiando a Rose; lo hecho, hecho estaba. Y aquello no era el fin del mundo, ni siquiera para Emily Si Sam se enterara de todo y se pusiera tan agresivo como para terminar divorciándose de su mujer, es que el matrimonio no era muy fuerte.
—Tanya les dio mi nombre —prosiguió Rose—. El teléfono me ha vuelto loca toda la mañana. Todas las cadenas quieren entrevistas—Hizo una pausa—. ¿Has visto el artículo esta mañana? —
Ren se había olvidado por completo del periódico; el espectáculo porno que había presenciado en la casa de al lado le supuso una importante distracción. Negó con la cabeza.
—Aún no he leído el periódico—
—De hecho es bastante gracioso. Se encuentra en la sección en que siempre
meten recetas de cocina y cosas así, de modo que tal vez no lo haya leído mucha gente—
Daba gusto oír aquello; estaban tratando el asunto como un tema de interés humano más que como una noticia, y mucha gente nunca leía lo que todavía se consideraba la 'sección femenina'. A no ser que hablaran de un animal o un bebé, los artículos de interés humano tendían a olvidarse rápidamente. Éste ya había rebasado su esperanza natural de vida.
—¿Vas a hablar con ellos? Quiero decir, con los reporteros—
Rose negó con un gesto.
—De eso, nada. Si se tratara sólo de mí, sí, me divertiría un poco. ¿Qué más me da que Emmett deje los calzoncillos hechos un revoltijo? Pero estando implicadas ustedes, la cosa es diferente—
—Emily es la única que está preocupada de verdad. Ayer reflexioné sobre ello, y llegué a la conclusión de que yo no tengo nada que perder si sale a la luz mi nombre, de manera que no te preocupes por mí. Claire tampoco parecía preocupada. Pero Emily... —
Ren sacudió la cabeza en un gesto negativo—. Eso es un problema—
—Vaya por Dios. Yo, personalmente, no creo que supusiera una pérdida importante que rompiera con Sam, pero yo no soy Emily y probablemente ella piensa lo mismo de Emmett —Rose sonrió ampliamente—. Mierda, la mayor parte del tiempo, hasta yo pienso lo mismo de él—
En aquello estaban de acuerdo, pensó Ren.
En aquel momento entró en la oficina Victoria, que también estaba en nómina. A juzgar por cómo se le iluminaron los ojos al ver a Rose y Ren hablando, la cosa se había extendido.
—¡Anda! —dijo con una gran sonrisa dibujada en la cara—. ¡Pero si son Ustedes! Quiero decir, las cuatro amigas. Debería haberlo imaginado cuando leí el nombre de Rose pero es ahora cuando he caído en la cuenta. Las otras dos son esa chica guapa y la otra de recursos humanos, ¿verdad? Las
he visto almorzar juntas—
No merecía la pena negarlo. Ren y Rose se miraron entre sí, y Ren se encogió
de hombros.
—¡Esto es genial! —exclamó Victoria entusiasmada—. Ayer le enseñé el boletín a mi marido, y se puso furioso de verdad cuando llegó al número ocho de la lista, como si él no se volviera nunca a mirar a las mujeres de tetas grandes, ¿saben? Tuve que echarme a reír. Riley todavía sigue sin hablarme. —No parecía muy preocupada.
—Sólo nos estábamos divirtiendo un poco —dijo Ren—. Esto se ha ido de las manos—
—Oh, yo creo que no. A mí me parece estupendo. Se lo he contado a mi hermana de Seattle, y me ha dicho que quiere una copia del artículo entero, no sólo el fragmento que ha salido esta mañana en el periódico.
—¿Tu hermana? —Ren notó cómo le venía de nuevo aquella sensación en el estómago—. ¿Esa hermana tuya que trabaja para una de las cadenas? —
—Bree, Sí. Ella misma—
Rosalie también empezó a alarmarse.
—Er... Sólo tendría un interés personal, ¿no? —
—Le pareció muy gracioso. Pero no me sorprendería que recibierais una llamada del programa. Mencionó que la Lista daría pie para una historia estupenda. —Victoria se fue hacia su mesa, contenta de haber puesto su granito de arena en darles publicidad.
Ren sacó un dólar del bolso y se lo dio a Rose, y a continuación soltó cuatro tacos bien groseros.
—Vaya. —Rose parecía impresionada—. Nunca te había oído decir nada así—
—Lo reservo para las emergencias—
En aquel instante sonó el teléfono, y Ren se lo quedó mirando, Dado que aún no eran las ocho, aquella llamada no podía ser de trabajo. Si contestaba, no podía ser más que alguna mala noticia.
Al tercer timbre Rose descolgó.
—Nóminas —dijo en tono enérgico—. Ah, Emily soy Rose. Estábamos hablando... Oh, maldita sea. Cuánto lo siento, cariño —dijo, conforme iba cambiando el tono por otro de preocupación.
Renesmee le arrebató el auricular.
—¿Qué ha ocurrido? —exigió.
—Estoy al descubierto —respondió Emily con desazón—. Acabo de leer los mensajes de mi correo de voz, y hay siete llamadas de reporteros. Seguro que vosotras tendréis esas mismas llamadas—
Ren volvió la vista hacia la luz de mensajes. Estaba parpadeando como si tuviera un tic nervioso.
—Tal vez si Rose y yo hablásemos con ellos, Los dejarían fuera a Claire y a ti — sugirió—. Lo único que quieren es un artículo, ¿no es así? Necesitan una cara para acompañarlo, luego el asunto quedará terminado y pasarán a otra cosa—
—Pero tienen todos nuestros nombres—
—Eso no quiere decir que necesiten cuatro entrevistas. Seguramente se contentarán con cualquier comentario—
Rose , que había seguido la conversación escuchando sólo lo que decía Ren, dijo:
—Yo misma puedo encargarme de las entrevistas, si te parece que puede valer— Emily. oyó la oferta de Rose
—Supongo que merece la pena intentarlo. Pero no pienso huir. Si los medios no quedan satisfechos después de hablar contigo y con Rose, o sólo con Rose, nos sentaremos las cuatro juntas y nos dejaremos entrevistar, y lo que tenga que pasar pasará. Me niego a sentirme culpable y preocupada por habernos divertido un poco y haber hecho una lista de nada—
—De acuerdo —dijo Rose cuando Ren colgó el auricular—. Voy a llamar a Claire para informarla de esto, y después devolveré la llamada a esos reporteros y a citarlos para almorzar —Cruzó los dedos—. Puede que esto funcione.
A lo largo del transcurso de la mañana, la gente no cesó de asomar la cabeza por la puerta y hacerle comentarios jocosos; por lo menos los hicieron las mujeres. Ren recibió también un par de ofertas para tomar medidas, tal como esperaba, de dos hombres y unas cuantas observaciones sarcásticas de algunos otros. Jane la miró horrorizada y permaneció alejada de ella, lo cual le vino divinamente a Ren, aunque esperaba encontrarse en cualquier momento sobre la mesa de su despacho un cartel que dijera: «Mujerzuela». Jane estaba teniendo más problemas con aquel asunto que Emily y eso ya era decir mucho.
Todos los mensajes del correo de voz procedían de reporteros; los borró y no devolvió ninguna de las llamadas. Rose debía de estar muy ocupada en su campaña de limpieza, porque más allá de las nueve no hubo ninguna llamada más. Los tiburones rondaban ahora a Rosalie.
Sólo por si acaso seguía habiendo moros en la costa, Ren se acobardó y de nuevo sacó su almuerzo de las máquinas expendedoras de la sala de café. Si aquella maniobra de despiste no tenía éxito y era sólo la calma que precede a la tempestad, su intención era la de sacarle el máximo partido. Al final resultó que no hubo mucha calma, ya que la sala de café estaba repleta de gente que ese día se había traído el almuerzo de casa, incluida Jane, que estaba sentada sola a una mesa, apartada de la multitud.
El murmullo de la conversación se transformó en una mezcla de silbidos y aplausos cuando entró Ren. Los aplausos, cosa predecible, procedían sólo de las mujeres.
No hubo nada que pudiera hacer, excepto saludar con una reverencia tan pronunciada como le permitió su rodilla herida y sus doloridas costillas.
—Maldición, maldición, maldición —musitó Ren para sí mientras regresaba al despacho llevando en la mano un refresco sin azúcar y unas galletas. ¿A quién debía pagar cuando juraba sólo para sus adentros?, se preguntó. ¿Debería poner el dinero en un fondo para pagar transgresiones futuras?
Hacía mucho tiempo que había terminado el almuerzo y ya eran casi las dos cuando llamó Rose. Su voz sonaba cansada.
—Se acabaron las entrevistas —dijo—. Vamos a ver si la cosa se calma ahora—
Los reporteros ya no estaban acampados a la entrada cuando Rose salió de su trabajo. Se fue lo más rápido que pudo a casa a ver el informativo local y al llegar al camino de entrada detuvo el coche de golpe levantando un poco de gravilla. Se alegró de que Jake no estuviera en casa, pues de lo contrario habría salido para leerle la cartilla.
Nahuel había atacado de nuevo el sofá. Renesmee no hizo caso de los trozos de relleno que había esparcidos por la alfombra y cogió el control de la televisión, encendió el aparato y se sentó en el borde de su sillón. Aguardó hasta que terminó el informe sobre la marcha de la Bolsa —no había tenido lugar ningún desplome espectacular, maldita sea—, el parte meteorológico y los deportes. Justo cuando empezaba a albergar la esperanza de que la entrevista de Rose no apareciera en las noticias, dijo el locutor en tono teatral:
—A continuación, la Lista. Cuatro mujeres revelan lo que desean encontrar en un hombre—
Dejó escapar un quejido y se hundió en el sillón. Nahuel se le subió a las rodillas, la primera vez que hizo tal cosa desde que había ido a vivir con ella. Con gesto automático, Ren le rascó las orejas y él empezó a vibrar.
Finalizó la publicidad y se reanudó el informativo.
—Cuatro mujeres, Rosalie Hale, Renesmee Masen, Emily Young y Claire Y. han confeccionado una lista de cualidades que debería poseer el hombre perfecto y la Lista, tal como se la conoce ya, fue
el resultado de una reciente sesión creativa a la hora del almuerzo—
Falso, pensó Ren. Se habían encontrado en el restorán, al salir de trabajar. O el reportero no había preguntado y había supuesto que habían comido juntas, o bien decir 'a la hora del almuerzo' sonaba mejor que 'reunidas en un bar después del trabajo'.
Puestos a pensarlo, probablemente lo del almuerzo resultaba mejor para Emily, ya que a
Sam no le gustaban aquellas reuniones de los viernes después del trabajo.
Entonces apareció en pantalla el rostro de Rosalie. Estaba sonriente, relajada, y tras ser preguntada por la reportera echó la cabeza hacia atrás y rió con ganas.
—¿Quién no quiere encontrar al hombre perfecto? —preguntó—. Por supuesto, cada mujer tendrá requisitos distintos, por eso lo que pusimos al hacer la lista no tiene por qué coincidir necesariamente con la opinión de otra persona—
De acuerdo, aquello era diplomático, pensó Ren. Perfectamente; nada polémico hasta el momento.
Pero entonces Ren lo estropeó todo. La reportera, políticamente correcta hasta las uñas, hizo un comentario acerca de lo superficiales que eran los requisitos físicos que mencionaba la Lista. Rosalie arqueó las cejas y le brillaron los ojos maliciosamente.
Al verla, Renesmee no pudo por menos de gemir, porque aquélla era una de las señales de advertencia de Rose antes de lanzarse al ataque.
—¿Superficiales? —repitió Rose recalcando la palabra—. A mí me parecen sinceros. Yo opino que todas las mujeres sueñan con un hombre que tenga, digámoslo así, ciertas partes generosas, ¿no cree usted? —
—¡No serán capaces de sacar eso al aire! —exclamó Ren al televisor, al tiempo que se ponía en pie de un salto y tiraba al suelo al pobre Nahuel. El gato apenas tuvo tiempo de ponerse a salvo saltando, y se volvió para mirarla con cara de pocos amigos, pero Ren no le hizo caso—. ¡Éste es un horario familiar! ¿Cómo son capaces de poner en el aire algo así? —
Por los índices de audiencia, claro está. Como los informativos eran lo más visto, las cadenas de televisión de todo el país luchaban por conseguir espectadores. El sexo vende, y Rose acababa de vendérselo a ellos.
El teléfono estaba sonando. Ren dudaba entre contestar o no. No podía tratarse de más reporteros, dado que Rose ya les había dado la historia que buscaban, pero teniendo en cuenta la hora que era, seguro que quien llamaba era alguien que la conocía y que acababa de oír su nombre por televisión y deseaba hablar con ella, como si sus quince minutos de dudosa fama pudieran de algún modo influir en él por asociación.
Renesmee no deseaba hacer un refrito de la maldita lista; lo único que deseaba era que desapareciera para siempre.
Por otra parte, podría tratarse de Claire, Emily o Rose.
Por fin lo cogió al séptimo timbre, preparada para adoptar un acento italiano y fingir que era otra persona.
—¿¡Cómo has podido hacer esto! —le espetó Alice, Su Tía
No tengo perdon ! Simplemente les pido disculpas por la demora. D:
Gracias por las que aún siguen leyendo y siempre dejan un comentario (: En este capitulo no hubo mucha acción, Oh. no se preocupen, esperen a ver los de más adelante :B
Cualquier cosa ya saben, solo escribanlo en un review y ya (: tambien contestaré sus´preguntas. prometo comenzar a reponder reviews! :D e.n entretenido.. (:
Chicas! pasen a mi Perfil y Lean los Drabbles que he subido :D Porfiii Quiero ver que tal estan..
PD: Borre la Nota anterior, no servia de nada xd
+Besos Psicoticos
Conni
05-03-2011
