Cleo caminaba tranquilamente ocultando su mirada entre las sombras de su pensamiento. A pesar de que a diario se esforzaba a si misma a caminar con una sonrisa en el rostro, hoy se sentía especialmente deprimida mientras paseaba por la ciudad de Joilidin (esto es inventado por mí y mi cabecita xP), junto a su fiel compañero el dragón lobo, Leki.

-Grrrr-. oyó a su lado y sintió como el pequeño animal jalaba suavemente de su vestido. Apartándola de sus tristes pensamientos.

Cleo: lo lamento… es que no puedo evitarlo- le respondió con tristeza mientras tomaba a su pequeña mascota entre sus manos abrazándola.

Cleo llevaba puesto un hermoso vestido blanco que le llegaba hasta las rodillas, este se le ajustaba perfectamente al cuerpo, mostrando la hermosa figura de una mujer. Un sombrero en su cabeza la protegía del agobiante sol.

Ya llevaba cuatro años viajando junto con sus compañeros Orphen y Magic, le gustaba viajar, librarse a ratos de los lujos, de lo que significa portar un buen apellido y los privilegios de una buena vida, sin embargo, muy en el fondo sabía que su principal motivación no era el viaje, si no el hechicero negro. Su amor platónico un amor que se tornaba cada vez mas imposible.

Las peleas entre ambos eran cosa de todos los días, sin embargo, hoy había sido especialmente grave.

Flash Back….

Cleo dormía de manera apacible dentro de su cuarto. Un portazo en su puerta la hizo despertar bruscamente. Al voltearse la primera imagen que encontró fue la de una muchacha algo agitada, Delia, la hija del dueño de la posada en la cual Cleo y sus amigos se hospedaban.

Cleo: ¿Pero qué…?

Antes de lograr formular su pregunta la muchacha prácticamente se abalanzo tiritando a su lado.

Y a los pocos segundos un joven y apuesto muchacho de cabello negro y desordenado ingreso por la entrada.

-Orphen!- lo reconoció la chica. Solo tardo un momento para comprender el por que la chica huía de él, y ¿cómo no? Si se encontraba impregnado con olor a alcohol. Además que no llevaba puesta su polera negra, esto hizo enfadar enormemente a Cleo, encontró que esto era una enorme falta de respeto tanto para la hija del dueño como para ella. Y se puso de pie.

Delia: ¡Bebió durante toda la noche! Y yo lo estuve atendiendo ¡ni siquiera he podido dormir!, tenia tanto sueño que sin darme cuenta voltee la botella de vino en su ropa y…- La chica se mostraba muy angustiada. –dijo ¡que debería compensarlo por lo que había hecho! Y después se quito la polera. ¡Usted es la única que puede ayudarme!, mi padre está de viaje y mi esposo no se encuentra aquí, por favor no deje que se me acerque- rogaba la muchacha con lágrimas en los ojos.

Orphen: ¡Tú no te metas en esto Cleo!

Cleo: ¡Quien te crees que eres estúpido hechicero negro!, ¡Resulta que ahora actúas como un psicópata con esta chica!, ¡¿es que te has vuelto loco?

Orphen: ¿¡Y que te importa lo que haga o deje de hacer!

Cleo: Me importa, además… ¿Quien te crees que eres para entrar así en mi habitación?, ¡HECHICERO DE PACOTILLA!.

Orphen miro a Cleo y luego a Delia, luego se miro a si mismo y comprendió que la situación daba para malas interpretaciones y supo de inmediato que era exactamente lo que pensaba Cleo. De cualquier forma el no hacía nada malo, y ella lo conocía lo suficiente como para saber que a pesar de lo extraño de la situación el no hacia ese tipo de cosas, así que, de cualquier forma era culpa de ella.

Orphen: ¡Palo de Golf!, ¡mocosa insoportable! Yo solo la iba a obligar a lavar mi polera manchada de vino… grito este extendiendo la polera permitiendo verla empapada pero la mancha se hacia casi imperceptible bajo el negro de la misma.

Cleo y Delia: *_* … -_-"

La chica soltó rápidamente la cintura de Cleo y paso corriendo por el lado del hechicero tomando la polera y se marcho riendo avergonzada sin ser capaz de levantar la mirada.

-Traidora- pensó la muchacha después de que la chica los dejo solos en esa incomoda situación.

La chica se llevo la mano a la cabeza y le devolvió a Orphen una amplia sonrisa de "aquí no ha pasado nada".

Cleo: Vamos Orphen no te quedes parado ahí como un tonto, deberías darte una ducha, yo voy a cambiarme de ropa. Dijo cambiando rápidamente de tema.

Orphen: Espero una disculpa….

Cleo: ¿Una disculpa? ¿Y por que será…?

Orphen: Me trataste de psicópata, me ofendiste, y encima a mi me pareció que todo esto fue porque creíste que atacaba a la chica.

Cleo: No fue nada más que por tu culpa… si no hubieses entrado ebrio y sin polera no hubiese habido motivo alguno, para…

Orphen: ¡estúpida!, ¡palo de golf! Me merezco una disculpa decente por el mal rato que tu y esa tonta me hicieron pasar.

Cleo: ¡entonces puedes quedarte sentado esperando porque lo único que te mereces de mi es un portazo en la cara!, ¡!es tu culpa!, tienes una mirada asesina que podría asustar a cualquiera..

Orphen: Y tu eres tan fea que nadie jamás seria capaz de besarte sin vomitar después

Estas palabras ofendieron de sobremanera a la chica, quien perdió los estribos.

Cleo: ¡TE ODIO ESTUPIDO ORPHEN!, ESO ES MENTIRA, Y PARA QUE SEPAS HE TENIDO MUCHOS PRETENDIENTES…

Orphen: jajajaj lo que dices son solo mentiras, nunca en estos cuatro años viajando he visto a alguien que se interese ni un poquito en ti…

Tras decir esto el hechicero comenzó a reír a carcajadas, hecho que hizo molestar a Cleo. Lo que decía era verdad, no tenia problema para llamar la atención de los muchachos sin embargo, su amor oculto por Orphen le impedía iniciar alguna relación con cualquier otro hombre. Ni siquiera le interesaban. Aquello hizo sentir a la chica muy mal.

Cleo: ¡SUFICIENTE! ¡LEKI!

Antes de lograr arrancar el hechicero salió expulsado atravesando muros y paredes hasta desaparecer finalmente de la visión de la chica.

Fin Flash Back

Cleo: Maldito hechicero de pacotilla vas a ver, no soy una niña torpe y fea como lo dices tu… Saldré con alguien y me probare a mi misma y a ti que eres un ciego.- se puso a refunfuñar al recordar la situación. Aunque las palabras de Orphen no hacían mas que lastimarla una y otra vez.

Si tan solo por una vez la mirara como a una mujer… pero a él no le interesaría nadie más, solo su amor de toda la vida, Azalie.

Caminaba recorriendo algunas tiendas interesantes, se probó algunos vestidos y zapatos, finalmente sintió mucha hambre, pero no se atrevía a volver a la posada, aun se encontraba muy enojada y sabía que Orphen también tendría un humor infernal. Así que con algo del dinero que tenia, decidió comer alguna fruta, las cuales se veían fabulosas.

Cleo se encontraba absorta en sus pensamientos disfrutando con la mirada de las frutas que veia en la vitrina cuando alguien se aproximo a ella.

?: Hola mucho gusto ¿puedo ayudarla en algo?

Cleo alzo la mirada, y al hacerlo se encontró con un par de hermosos ojos verdes que la miraban alegremente. Quien la atendía era un muchacho de gran porte cabello castaño y revuelto, piel blanca y un cuerpo firme y varonil. Su nombre era Keilot.

Cleo: ho.. ho.. hola..- Tartamudeo algo avergonzada.

Al ver sus enormes y hermosos ojos azules Keilot quedo aturdido durante unos segundos, pero se repuso rápidamente y luego, ruborizo.

Keilot: disculpa, creo que no nos conocemos, ¿no eres de por aquí verdad?

Cleo: No, venimos de paso.- respondió sonriendo con su elección echa, tres enormes y rojas manzanas apetitosas serian su desayuno. –Mi nombre es Cleo Everlasting, mucho gusto.-

Keilot: Mi nombre es Keilot, Cleo. El chico observo las frutas que la chica había tomado. ¿Vas a llevar eso?

Cleo asintió con una sonrisa. Mientras tomaba las frutas entre sus manos Cleo pudo apreciar como un gran número de clientas inundaban el lugar, todas con miradas acechantes siguiendo cada paso del joven Keilot.

"Es muy popular ese chico." Pensó

Y sin darse cuenta tropezó con algo que no noto frente de ella, cayendo bruscamente al suelo.

Vulcan: Maldito palo de golf!, escoria!, te matare lentamente a lengüetazos por no notar al gran Vulcan vulcano!

Douchin: hermano no creo que sea bueno que le hables así a la Srta. Cleo, hermano por favor vamonos, deja esas cosas.

Vulcan: no!, el maldito hechicero debe estar cerca, si ella está por aquí significa que ese perro sarnoso no está lejos, y en cuanto lo vea lo eliminare, le desprenderé la piel lentamente a mordiscos.

Keilot: hey, esas son mis frutas, ¿sería tan amable de ponerlas nuevamente en su lugar?

Vulcan y Douchin se quedaron pasmados observando al muchacho que amablemente les hablaba, y por alguna extraña razón comenzaron a depositar las frutas lentamente sin decir absolutamente nada. Hipnotizados por su profunda y hermosa mirada.

Los muchachos se veían rodeados de flores como en una paz interior y posaban las frutas lentamente volando por todo el lugar.

Douchin: Es tan hermoso… o no Hermano?

Vulcan: si…. el no ha hecho mal a nadie debemos devolver las cosas en su lugar.

Cleo: -.-'' esto es demasiado extraño. Pensó la chica. Mientras observaba a los hermanos casi como si estuviesen bajo los efectos de un encantamiento.

Pero entonces Vulcan salió de su burbuja y choco con Cleo.

Vulcan: aaaaaaahhhhhhhhhhh! Monstro!

Douchin: no digas eso hermano es la Srta. Cleo solamente.

Vulcan: Este palo de golf es tan feo que de seguro los hombres vomitarían si la besaran.

Aquellas palabras hicieron molestar a Cleo, pues la hicieron recordar las palabras de Orphen hace unos momentos atrás.

Cleo: ¡LEKIII!

Y el dragón lobo salto y ataco a Vulcan.

Douchin: espérame hermano!...

Cleo tenía el rostro enrojecido parecía una furia y para colmo de males, su mala suerte no hizo más que empeorar pues no había notado que no muy lejos de ahí se encontraba Orphen junto a su aprendiz, Magic y al ver la explosión se aproximaron al lugar solo para encontrarse de frente con la muchacha.

Magic: Cleo! Que alegría, no me habría imaginado jamás verte aquí, me sorprendió mucho no haberte visto para el desayuno, sobre todo conociendo tu apetito. ¿Qué sucedió?

Orphen ni siquiera se limitaba a mirar a la muchacha y ella lo noto.

Cleo: sentí deseos de salir a pasear, no estaremos muchos días en este sitio y quería recorrer todas las tiendas antes de que nos marcháramos.- mintió pues la verdad era que no sentía deseos de encontrarse con Orphen después de todo lo sucedido.

Orphen: pues no te preocupes por eso, nos quedaremos durante un tiempo más, tengo cosas importantes que hacer.- Respondió éste manera fría y distante.

Magic: si! Iremos a visitar unas cuevas en las cercanías dicen que están embrujadas y además que en su interior se encuentra un gran tesoro, Estef, Artia, Eris estarán ahí esperándonos… ah! Y también Azalie.

Aquello último llamo especialmente la atención de Cleo. Sintió como una puñalada en el corazón. No estaba muy segura de cuales eran en la actualidad los sentimientos de Orphen hacia esa mujer, sabía que ese había sido su único gran amor, pero en verdad durante esos últimos tres años, no había oído mayormente hablar sobre ella. Estaba sumida en sus pensamientos cuando el apuesto vendedor de la tienda poso la bolsa con las manzanas frente a los ojos de Cleo.

Cleo: oh si lo había olvidado, ¿cuánto dinero es?

Keilot: nada… es un regalo especial, para alguien especial…

Magic, Orphen y Cleo: _

Cleo se sonrojo de sobremanera y recibió las manzanas avergonzada. Ese chico no era solo atractivo sino también todo un galán.

Orphen: Bah!...

Keilot: Me gustaría volver a verte Cleo Everlasting.- le dijo mientras le tomaba la mano y se la besaba con dulzura. Si tienes tiempo disponible, me gustaría mucho invitarte a pasear durante mi tiempo libre, estoy seguro que hay lugares que podrían llamar tu atención de mi ciudad.

Cleo: Mu.. mu… muchas gracias. Yo.. yo…

Un dedo del muchacho se poso en los labios de la joven haciéndola callar repentinamente.

Keilot: no es necesario que me respondas ahora, yo esperare ansioso volver a verte.

El chico sonrió y no le importo demasiado el sufrimiento de las muchachas que lo miraban embobadas y profundamente decepcionadas. Por la invitación hecha a Cleo.

Orphen miro con un odio especialmente dirigido hacia el atractivo vendedor, sin embargo esto provoco la furia de todas las admiradoras de Keilot quienes le lanzaron algunas frutas que tenían a mano al hechicero quien junto a sus amigos debieron salir arrancando antes de que terminaran por lastimar al hechicero.

Orphen: esto es culpa tuya Cleo! Le grito mientras corrían.

Cleo: (sonriendo para sus adentros) Te dije que tenía pretendientes en donde iba.

Magic: me pregunto como estará Eris. Pensó para sus adentros mientras continuaban corriendo.

Fin primer capítulo…