Cristales de la verdad

Corrieron durante un largo trecho, pues aun en los límites del pueblo continuaba la turba furiosa de mujeres persiguiendo a Orphen, hasta que ya, en las proximidades de las cuevas donde los esperaban sus amigos, finalmente los dejaron tranquilos.

Antes de llegar sin embargo, debieron detenerse durante unos momentos a recobrar el aliento.

Orphen: Cleo… espero… que dentro de esa bolsa…. tengas por lo menos… una botella de agua.

Dijo el hechicero a penas, esperando que realmente fuese así.

Sin embargo, Cleo negó con la cabeza, solo tengo unas manzanas, entonces deposito la mano en el interior del contenido de la bolsa para mostrarle las manzanas pero en vez de eso se encontró con algo muy distinto a lo que esperaba.

Cleo: ¡Wuauu! ¡Una rosa! ¡Y que hermosa es! La chica sonrió con alegría ver el obsequio que Keilot había dejado para ella, y bajo la rosa había depositado las tres manzanas y unos deliciosos dulces para la chica.

Orphen le arrancó a Cleo la bolsa de entre las manos y comenzó a revisar su contenido…

Magic: Maestro no debería hacer eso, esos son regalos para Cleo.

Orphen: Tu cállate Magic, estoy seguro que entre tanta basura habrá algo útil para nosotros.

Cleo notaba que Orphen estaba especialmente irritado, sin embargo dedujo que eso era por lo ocurrido durante la mañana. Por lo que en verdad no tomó en cuenta las palabras del muchacho, sentía hambre y sólo se limito a sacar de la bolsa un par de manzanas Leki y ella debían comer algo si pensaban seguir caminando.

Orphen sacó la última manzana y se la comió a enormes mordiscos sin pensar por un segundo en el pobre Magic.

Magic: Que cruel es maestro pudo haberme dejado por lo menos un pedacito. T_T

Luego de esto continuaron caminando por un camino selvático, muchos árboles y enredaderas, flores de todos los colores se interponían en su camino haciéndolo más difícil a cada instante.

Tal vez por eso tardaron una hora antes de alcanzar a vislumbrar o lo lejos, las famosas cuevas de las que Magic había hablado unos momentos antes.

Un gran rugido provocó que todos se pusieran a la defensiva, estaba bastante oscuro y ruidos extraños hace rato venían asustando a al grupo. Cleo llevó esta vez sus manos a su estómago y miró a sus compañeros, incluyendo a Leki quien también se había puesto alerta.

Cleo: Tengo hambre.. T_T Lo siento.

Orphen se llevó una mano a la cabeza en señal paciencia.

Orphen: si no hubieses huido de la posada y dejaras de entretenerte en cosas sin importancia, tal vez podrías haber comido algo ¿No crees?

Un nuevo rugido provocó que esta vez, todos se pusieran en estado de alerta nuevamente.

Orphen fue ahora, quien se llevó las manos hacia su estómago.

Orphen: ¿qué hora será? Creo que yo también tengo hambre T_T

Cleo y Magic: ¬¬

Magic: Ni hablar, prepararé algo, de seguro logro recolectar algunos frutos y hongos antes de que desfallezcan de hambre.

A los pocos minutos de haberse marchado, Orphen se dedicó a preparar la fogata mientras Cleo se sentaba sobre una roca a jugar con su querida mascota.

Orphen la miraba de reojo, parecía ser que algo le incomodaba pero él mismo parecía no estar seguro de ello. Quizá era por lo de esta mañana, ella jamás se disculpó.

Mientras pensaba en ello recordó al vendedor de la tienda en la cual habían encontrado a Cleo, y aquello lo irritó mucho mas, no soportaba la mirada, la sonrisa, los gestos de ese hombre, ni siquiera podía entender qué era lo que provocaba tanta euforia en las mujeres que lo rodeaban.

Y aun pensándolo mejor, ¿Por qué ese chico parecía mostrarse tan interesado en una mocosa como Cleo?. La miró detenidamente, y mientras lo hacía intentaba en vano convencerse de que ella no valía la pena. Era chillona, se enojaba fácilmente, testaruda… siempre con esa sonrisa en el rostro, a pesar de lo que parecía le importaba los demás mucho más que ella misma, lo seguía de forma incondicional y… su figura, ¿acaso era su impresión o ese vestido blanco le sentaba bastante bien?, esas piernas largas y bien formadas que se dejaban ver sutilmente por un viento repentino que hacía bailar al vestido al compas de la brisa, sus profundos y hermosos ojos azules, su piel blanca y suave, algunos rasgos de niñez como el rosa de sus mejillas.

Y así, sin darse cuenta el hechicero se perdió lentamente en las cualidades de Cleo hasta el punto en que la miraba completamente sonrojado y embobado.

Magic: ¡Maestro, Cleo! ¡Miren! ¡Logré cazar a un animal, y recolectar un buen número de alimentos!, creo que con esto quedaremos satisfechos hasta la cena.

Cleo: ¡Qué bien Magic! ¡Estábamos muriendo de hambre!, Es realmente bueno tener al menos un hombre útil como compañero de viaje.

La muchacha sonrió esperando la respuesta de Orphen, tanto ella como Magic al voltearse a mirarlo vieron como parecía estar completamente perdido en la figura de Cleo.

La chica al verlo mirándola directamente y completamente sonrojado no pudo evitar sonrojarse también y desviar la mirada.

Magic: ¿Maestro?, ¿Maestro? ¡MAESTROOOO!

Aquel último grito provocó no sólo sacar a Orphen de sus pensamientos si no también que Magic continuara preparando la comida con un enorme chichón en la cabeza.

Magic: Qué malo es… T_T

Orphen: Eso te pasa por hablarle de esa forma a tu maestro de hechicería, me debes respeto muchacho, la próxima vez no te daré un golpe, te enviaré volando de vuelta a casa, haber si así comienzas a respetarme.

Magic: No fue mi culpa, era usted quien miraba a Cleo tan detenidamente que no escuchaba nada de lo que le decía.

Orphen se volvió a Cleo y la encontró abrazando a Leki con la mirada esquiva y sonrojada, ella también lo había notado.

Orphen: ¡A Cleo! Jajajajajajaja, ¡yo jamás podría detener mi mirada en algo como eso!, de seguro estaba con la mirada fija pensando en lo mal que le sienta ese vestido.

Aquello fue lo primero que se le vino a la cabeza en ese minuto, situación que despertó la furia de la chica.

Cleo: ¡Maldito hechicero negro!, ¡cómo puedes ser capaz de decirme algo así!, al menos se que alguien piensa algo completamente distinto a ti y me está esperando, ¿sabes qué? Ni siquiera se que estoy haciendo aquí, ¡me voy!

Orphen: pues has lo que quieras, nadie te ha invitado a venir con nosotros.

Cleo: Pues me voy.

Magic: maestro debería detenerla.

Orphen: No, ya verás que cuando sienta el olor de la comida regresará.

Varios minutos ya habían pasado desde que Cleo había abandonado a sus compañeros, y nada indicaba a que fuera a regresar, ni siquiera el hambre la había regresado junto a ellos, lo que hacía probable que se hubiese perdido, y que deberían ir por ella.

En tanto Cleo…

Cleo: ah T_T, no puede ser Leki ¡nos perdimos!, Tal vez debería regresar…

Mientras decía eso y miraba hacia atrás el pequeño dragón lobo salió corriendo en una dirección desconocida para la chica, pero de manera instintiva salió corriendo detrás de él.

Cleo: ¡Leki!, ¡Leki ven! ¡No corras!

Antes de lo esperado el animal se detuvo en la entrada de lo que parecía ser una gigantesca cueva, a penas perceptible en medio de la espesura.

Y llegar ahí ¡Sorpresa!, se encontraba Estef en compañía de Eris y Artia.

Cleo: ¡Vaya! ¡Hombre cangrejo!

Artia: ¡Te he dicho que no me digas así!

Estef: ¡Cleo pero que es lo que estás haciendo sola por estos lugares!

Cleo: Ah bueno, es que… me perdí.

Los tres se llevaron la mano a la frente al escuchar la justificación de la chica.

Eris: ¿y Magic?, Creí que viajabas con ellos aún.

Cleo: Magic debe estar con ese malvado de Orphen y francamente no me importa que le suceda a ese hechicero de pacotilla.

Artia: Ah ya veo así que nuevamente discutieron.

Cleo: ¡YO NO DISCUTÍ CON ÉL!, ¡ES QUE EL ES UN BRUTO!

Artia en ese momento fue bombardeado por miradas asesinas por parte de las tres chicas, las otras dos habían entendido a la perfección que era un tema delicado para Cleo, hace tiempo ya habían percibido los sentimientos de ésta por Orphen, por lo que sabían, todo lo que se tratara de él necesitaba especial cuidado. Algo que por supuesto Artia no había hecho.

Estef: Ni modo, no podemos seguir esperando aquí sin hacer nada, es preciso investigar esas cuevas, la torre de los colmillos, lo ha pedido con urgencia, al parecer han detectado un enorme poder oculto que emana de las mismas, me gustaría saber que es aquello mágico que ocultan.

Cleo: oí que eran peligrosas. Dijo Cleo rápidamente dudando por unos momentos en poner un pie dentro, realmente parecían de cuento de terror.

Eris sonrió sutilmente.

Eris: no, solo es un rumor que nos encargamos de propagar, con tal que nadie entrara, y además creo que yo escribí a Magic una carta diciendo que las cuevas estaban embrujadas, pero no era más que una broma a veces suele ser un cobarde.

Cleo sonrió algo más tranquila, aunque aún las cuevas se veían muy tétricas a sus ojos.

Entonces Cleo cayó en cuenta que faltaba una de las personas que Magic había nombrado, supuestamente estaría ahí.

Cleo: hombre cangrejo, creí que Azalie se encontraría en este sitio junto a ustedes.

Estef pareció encrisparse al oír el nombre de esa mujer.

Estef: Por suerte tubo cosas mejores que hacer, como ocuparse de su pequeño hijo Childman. Pero creo que pronto regresará.

Cleo pareció un poco incomoda con aquella información, esperaba que cuando eso ocurriera, ella ya estuviese de vuelta en el pueblo.

Artia: ¿Y? ¿Vienes con nosotros?

Cleo: no lo sé…

Eris: Anda, he oído maravillas de este lugar, dice que cumple deseos, debe ser fabulosa.

Cleo: Esta bien, está bien. ¿Qué dices tú Leki?

Leki: ¡!arrrggg!

Cleo: ¡entonces vamos!

Al avanzar lentamente por medio de la oscuridad, la chica fue descubriendo que por fuera parecía ser mucho peor de lo que realmente era. La cueva parecía irse iluminando por cada paso que daban con un brillo dorado que mostraba paredes con símbolos y dibujos que a ratos eran analizados por los hechiceros.

Cleo: ¡Vaya! Eris ¡tenías razón, es fascinante!

Continuaron avanzando tranquilamente durante varios minutos hasta que la cueva se encontraba completamente iluminada. Lo interesante sería conocer la fuente de su origen, eso era lo que realmente venían a investigar.

Unos ruidos de rocas estrellándose contra el suelo comenzaron a hacerse más claros mientras iban avanzando, algo que sin duda puso en estado de alerta a todos dentro del lugar.

Cleo: ¿Qué es eso? Preguntó la chica tiritando.

Artia: No lo sé, pero vamos a averiguarlo pronto.

Finalmente y después de mucho rato caminar, encontraron una puerta al final de la cueva, hecha completamente de oro y con el símbolo de una flecha dibujada en la misma y dos manos apuntando hacia un circulo pequeño.

Estef: Destino e iluminación.

Eris: también podría decir la inscripción, destino y verdad.

Artia: yo pienso que deberíamos entrar.

Todos dudaron unos momentos pero aun así decidieron entrar y enfrentar ese ruido fuese lo que fuese.

Al hacerlo fue Estef quien abrió la puerta y Artia quien la siguió.

Pero al entrar solo encontraron a dos pequeños con guantes en las manos una gran bolsa y un palas.

Volkan: Con esto nos haremos millonarios!, con esas piedras preciosas no solo podre pagarle al malvado hechicero negro la deuda que tengo con él si no que también podré hacerlo mi esclavo, entonces se arrepentirá de haberme insultado y golpeado todos estos años y verá quien es entonces el gran Volkan Volcano el gran guerrero de Masmaturian

Dotchin: hermano será mejor que nos vayamos, esto puede pertenecer a alguien mas.

Cleo: No puede ser, ¿Se puede saber que hacen ustedes aquí?

Volkan Y Dotchin se voltearon rápidamente sólo para encontrarse siendo observados por Cleo y los demás.

VolKan: Vete de aquí niña tonta, ¡nosotros llegamos primero! ¡Todo esto ahora es nuestro!

El pequeño apuntó hacia el gran numero de cristales dorados que atestaban la habitación, eran esos los que provocaban el brillo que era capaz de iluminar la cueva.

Cleo: ¿A si? ¡Ya verán…!

La chica se aproximó a pasos agigantados hacia los hermanos y con furia arrancó de sus manos los cristales que Volkan tenía en las manos (Sólo Dotchin, aunque se encontraba en desacuerdo, estaba trabajando guardando los cristales con ayuda de su pala dentro del saco).

Eris, Artia y Estef: ¡CLEO NOOOOO!. Gritaron al mismo tiempo, pero ya era tarde.

Cleo no se había percatado de que los guantes de los hermanos Volcano, los protegía de los efectos de esos cristales, de los cuales aun no sabían mucho.

Una serie de imágenes se proyectaron en las paredes de toda la cueva, primero se veía el pasado, el minuto en el que Orphen buscaba la manera de ayudar a Azalie, cuando era Agosto Sangriento, luego, cuando viajaban en compañía de Licoris, y finalmente, sus aventuras en la actualidad, en todas ellas las imágenes daban un especial énfasis en los sentimientos de Cleo hacia el hechicero negro.

Finalmente la imagen que se proyectó fue la de ella junto al hechicero besándose apasionadamente abrazados y felices. Cleo reconoció esa imagen, la había visto demasiadas beses en sueños, pero nunca se había vuelto una realidad, solo se habían quedado ocultos en sus pensamientos. Era realmente vergonzoso ver así sus sentimientos expuestos a los demás.

Cleo: Pero que…

Artia: Vaya no sabía que tu y Orphen…

Cleo: eso nunca ha pasado no se en verdad que significa esto.

Estef: Cleo.

La mujer depositó su mano en el hombro de la muchacha.

Estef: un rumor hablaba sobre el poder de estos cristales, les dicen cristales de la verdad. Los cristales reflejan en primera instancia la realidad, lo que vivimos en verdad según nuestra propia mirada y si el contacto dura más de un cierto tiempo entonces comienza a profundizar en nuestros deseos, nuestros sentimientos más ocultos. Y ahora, simplemente la teoría se ha comprobado con lo que acaba de ocurrir.

Cleo se sonrojó al oír las palabras de Estef. Eris en tanto depositó su mano sobre el hombro de la muchacha en señal de apoyo, no era novedad para ellas lo que acababan de presenciar.

Volkan: no puede ser es que acaso nunca podremos librarnos de ti hechicero negro malvado!

Todos dirigieron su mirada hacia la puerta por la cual habían entrado, y ahí parado con los ojos abiertos y algo sorprendidos se encontraban Magic y Orphen, quienes habían visto todo.

Cleo: ¡No es cierto! ¡no es cierto!, no es lo que quiero yo...

Intentó en vano negarlo y sin nada mas que decir se marchó corriendo pasando por el lado de sus amigos sin quedarse a esperar el rechazo seguro de su compañero.

Estef: ¡Cleo!

Orphen: ¡Cleo! Regresa…

Entonces una nueva imagen apareció en las paredes, Cleo se había marchado, pero el cristal aún estaba en su mano. Por lo que las imágenes continuarían apareciendo hasta que ella saliera de la cueva definitivamente.

Entonces Orphen vio en la pared la imagen de Keilot tomando la mano de Cleo y acercándola a él lentamente, y Cleo por su parte aceptaba de buena gana y con felicidad sus caricias y su ternura, entonces el muchacho la beso y ella respondió a su beso. La imágenes se desvanecieron tras aquello.

Estef: finalmente las imágenes muestran un futuro probable…

Dijo boquiabierta.

Orphen se devolvió y salió corriendo a toda rapidez tras su compañera, no sabía que hacer ni que decir, sus sentimientos hacia su amiga no eran para él más que eso, sentimientos de amistad, aunque no estaba seguro de ello. Pero si sabía una cosa, no quería verla jamás besando a ese muchacho.

Fin capitulo

¡Gracias!, espero que les haya gustado, Orphen es un hombre muuuuy testarudo ya es hora que se vaya dando cuenta de sus sentimientos hacia Cleo, será mejor que comience a pensar en ello o si no … ¿quién sabe que podrá ocurrir?

Si les gusta dejen comentarios así pueden dar ideas interesantes ya que este es un fic en proceso, y aprovechando el tiempo libre con el que cuento ahora podre considerar opiniones :)

Saludos!