¿Orphen celoso?

Cleo corría lo más rápido que podía con sus ojos llorosos, no sabía hacia donde, lo único que deseaba era alejarse lo más posible de ese lugar, de sus amigos, de Orphen.

Cleo: ¡Maldito Orphen!, ¿por qué justo tubo que aparecerse en ese minuto y arruinarlo todo?, ella vivía medianamente feliz con sus sentimientos ocultos, sin embargo, ahora no quería aceptar el probable rechazo de su amor, su único amor.

Corría sin mirar su camino, las lágrimas le tapaban su visión, por lo que no pudo prevenir a quien de pronto se interpuso en su camino. El golpe fue tan brusco que provocó que ambos cayeran al suelo.

Cleo: Por favor discúlpeme, no fue mi intención.

Y sin detenerse a mirar continuó corriendo a toda velocidad.

Orphen venía algo más atrás, divisó el minuto en que Cleo se levantaba del piso y continuaba con su carrera.

Una muchacha se encontraba en el suelo, algo asombrada, siguiendo a la joven con la mirada. De inmediato fue reconocida por ese par de ojos castaños y el chico se detuvo en seco.

Orphen: ¡Azalie!

Azalie: ¡Vaya! ¡Eres tú Crilancelo!

El muchacho le extendió la mano, y un impulso lo obligó a darle un abrazo al verla. No se había dado cuenta de cuánto la había extrañado hasta ahora.

La mujer se apartó sutilmente sonriendo.

Azalie: ¿Cómo te encuentras?, iba en camino a juntarme con Estef y Artia, veo que tú vienes desde ahí.

Orphen: si.

Azalie: Y esa chica, la que me estrelló, ¿no es acaso amiga tuya?.

El hechicero asintió con su cabeza algo avergonzado.

Azalie: En vez de quedarte aquí parado hablando conmigo deberías ir por ella, se veía muy mal.

Orphen dudó durante unos minutos, se reuniría más tarde con Azalie, ahora era Cleo quien lo necesitaba, y ya le había tomado demasiada distancia. De seguro se metería en problemas.

Cleo corría sin parar estaba completamente fuera de sí, nuevamente se dio de bruces con un nuevo cuerpo, debía estar cerca del pueblo, no era normal encontrarse con gente en ese lugar tan selvático, había rumores con respecto a ese lugar, por eso la gente tendía a alejarse de ahí.

-Lo lamento- se disculpó la chica y dispuesta a utilizar su último esfuerzo para salir arrancando una vez más, una mano la sujetó firmemente, impidiéndole huir.

Cleo: ¡suéltame!...

La chica se volteó y miró mejor, decidida a apartar a quien fuera que la estuviese deteniendo.

Keilot: Calma pequeña, no quiero hacerte daño.

Cleo lo escuchó y algo en él le provocó abrazarlo y desparramar sus lágrimas sobre su pecho.

El muchacho se sorprendió un poco, pero no dudó en rodearla con sus fuertes brazos.

Mientras esto ocurría, los muchachos no habían advertido que algo los había detectado y esperaba paciente el minuto para atacar, oculto entre la vegetación.

Cleo le había dado esa oportunidad, y sin pensar más llegó y se arrojó encima de los jóvenes. La muchacha se mostró sorprendida, no así Keilot, que arrojó a la muchacha hacia un lado y desenvainó la espada que portaba en su espalda dispuesto a atacar a la bestia.

Era ser horrible y peludo de gran porte y corpulento con tres enormes garras en cada mano y una enorme cola que terminaba en punta. Su enorme boca estaba llena de dientes pequeños y puntiagudos.

La bestia utilizaba su gruesa cola como espada con la cual pretendía arrojar el arma de su contrincante, teniendo con ello la oportunidad de atacarlo libremente.

Cleo: ¡Leki!

El animal reaccionó con rapidez, pero su ataque no tubo mayor efecto en la bestia, no así en el muchacho saliendo expulsado y golpeándose fuertemente en la cabeza, provocando ello que perdiera el conocimiento.

Cleo: ¡o no! Dijo mientras tomaba la espada del muchacho.

La bestia pareció confiarse al ver a la muchacha tan delgada y pequeña, y se acercó peligrosamente, pero Cleo fue más rápida y tras esquivar el primer estoque la chica insertó la punta de su espada dentro de la boca de la fiera.

El animal sacudió su cabeza y arrojó a la muchacha al costado de Keilot. La bestia estaba enfurecida, la espada se encontraba insertada dentro de su boca, y de seguro le dolía de sobremanera.

Cleo decidió proteger el cuerpo de Keilot con el suyo y Leki en vano intentó detener a la fiera quien lo arrojó a hacia un costado sin ningún problema.

Iba a dar su golpe final…

Orphen: ¡Adelante espada de la luz!

La bestia cayó a un costado mal herida. Tubo entonces el tiempo suficiente como para advertir la espada insertada dentro de su boca y se aproximó corriendo. Antes de que esa cosa, fuese lo que fuese, intentara atacar nuevamente.

Fue sólo una cosa de segundos, Orphen se posó entre la bestia y Cleo, y cuando ésta abrió su boca para lanzar un chillido el hechicero lanzó su último ataque y con ayuda de la espada le perforó la cabeza, acabando con ella definitivamente.

Orphen: ¿Cleo estas bien?

Cleo: si…

Orphen se aproximó a la muchacha y la rodeó con sus brazos.

Orphen: ¡Que tonta eres Cleo!, no puedo dejarte ni un minuto sola si no suceden cosas como estas.

Cleo: lo lamento.

Orphen se separó de la chica cuando vio que algo al lado de ella se estaba moviendo.

Entonces Keilot comenzó a despertar.

Cleo: ¡Keilot!, ¿te encuentras bien?

El muchacho sobó su brazo, el cual tenía muy adolorido.

La apariencia del mismo había cambiado a cuando lo habían visto por primera vez en la tienda de frutas, ahora llevaba una chaqueta negra y larga, y unos pantalones negros y ajustados acompañados con una polera beich. En su espalda llevaba la funda de su espada y sobre su cadera un cinturón especial repleto de bolsillos que contenían una infinidad de herramientas útiles.

Orphen: Un cazador…

Keilot: Olvídate de mi pequeña Cleo, ¿cómo te encuentras tú?

Orphen: Se encuentra bien, y no gracias a ti por supuesto, yo los salvé.

Keilot: me alegro, te doy las gracias.

El muchacho estiró su mano hacia el hechicero para dar las gracias con un estrellón de manos, sin embargo Orphen simplemente la miró y la rechazó apartando la mirada.

Orphen: Un cazador cazado… eso sería algo divertido de ver, si no eres capaz de cuidar de ti mismo, como pretendías cuidar de Cleo.

El chico de ojos verdes se sorprendió con el comentario del hechicero, (sí, ya sabía lo que era, reconoció el pendiente de su cuello)

Keilot: Pero vaya mira quien dice eso, de seguro fue culpa tuya que la pobre haya llegado hasta este lugar inundada en llanto. Si mira nada mas pareces ser un bruto.

Orphen tomó al muchacho por la polera dispuesto a golpearlo, pero un movimiento de Keilot, provocó que el hechicero perdiera el equilibrio y cayera al suelo.

Cleo: No Orphen fue mi culpa, el ataque de Leki provocó que Keilot saliera expulsado y se estrellara. – La chica bajó la mirada.- Todo lo que hago me sale mal.

Keilot: No pequeña, te equivocas, esto no fue culpa tuya. Yo soy bastante torpe ^_^

La chica sonrió.

Y Orphen no hacía más que llenarse de rabia por dentro mientras veía como el muchacho no dejaba de coquetear a su compañero y preocuparse de ella.

Orphen se levantó del suelo y, a penas lo hizo, tomó la mano de Cleo y la levantó del suelo con algo de brusquedad atrayéndola hacia sí.

Orphen: Creo que debemos regresar a la posada, no has comido y debes estar cansada. Después de todo lo ocurrido no me arriesgaré a dejarte sola otra vez.

Cleo: Orphen yo…

Orphen: Está decidido, nos vamos.

La chica no pudo hacer nada antes de verse a sí misma siendo arrastrada por el hechicero hacia el pueblo.

Keilot: ¡Aún espero tu respuesta hermosa Cleo!

Esto fue lo último que escucharon antes de perder definitivamente al joven cazador.

Orphen: Sí, de seguro ese hombre se cree especial… ¿Y qué tiene?, si no es más que un debilucho de ojos verdes y bonitos. Pero un inútil de todas formas.

Cleo: Orphen.. ¡Orphen!

El hechicero se volteó hacia la muchacha.

Cleo: me lastimas.- le dijo enseñándole la muñeca.

Orphen la soltó de inmediato.

Orphen: Lo lamento.

Cleo: ¿qué sucede? Te ves alterado.

Orphen: ¡Claro que sí! Es ese cazador de pacotilla, me pone los nervios de punta.

Cleo pensó que si no lo conociera lo suficiente pensaría que en verdad Orphen estaba celoso.

Cleo: lo lamento Orphen, una vez más no hago otra cosa que meternos en problemas, ¿sabes?, en verdad me doy cuenta de ello, y no esperes que vuelva a repetirlo de ni una forma, ¡no te daré ese gusto!, pero me alegra saber que siempre estás ahí para protegerme.

Orphen se mostró algo perturbado por las palabras de Cleo y luego de reponerse del impacto se volvió hacia ella y le acarició la cabeza, igual como un hermano mayor lo haría con su pequeña hermana.

Orphen: ¿Ves como las cosas mejoran cuando te disculpas? ^.^

Cleo apartó bruscamente la mano de Orphen con algo de disgusto.

Cleo: no hagas eso, no soy una niña, deja de tratarme así.

Orphen: vamos Cleo solo bromeo.

Cleo: ¡Mírame! Ya no soy una chiquilla, no me trates mas así.

Orphen se quedó mudo durante un minuto, y en un impulso fugaz miró a la muchacha de pies a cabeza. Ella tenía razón ya no era una niña, era toda una mujer y una bastante hermosa por lo demás. Cada vez que la veía se daba cuenta de cuánto le gustaba verla con ese vestido puesto.

Después de recorrerla con los ojos, ambos chocaron sus miradas, Cleo lo miraba fijamente, y él por su parte, se perdía dentro de esos ojos azules. Lentamente comenzó a acercarse más y más, ni siquiera pensaba en lo que hacía, simplemente se estaba dejando llevar por lo que sentía en esos momentos.

Estaba ya muy cerca de sus labios y le había tomado el rostro con ambas manos asegurándose que ella no volvería a escaparse. A penas sintió un pequeño rose de sus labios y …

Magic: ¡Cleo, Maestro al fin los encuentro!

Orphen se apartó con rapidez y se volteó hacia su discípulo.

Orphen: Magic, volvamos a la posada, Cleo tubo un pequeño incidente con una bestia, y debe descansar.

Magic se aproximó corriendo.

Magic: ¿Cleo te encuentras bien?

Pero ella estaba completamente empalidecida. Con la mirada perdida y sus labios semi abiertos.

¿Acaso Orphen la había besado?, si Magic no hubiese aparecido, entonces… ¿realmente iba a besarla? A penas se rozaron sus labios, pero eso... había sido...

Magic: Maestro, realmente se ve muy mal, está muy pálida.

Orphen: Cleo, Cleo… hey ¿qué sucede contigo?

Cleo: ¿Ah?, ¿qué?, lo siento.. creo que no me siento muy bien, será mejor devolvernos.

La chica comenzó a caminar a grandes zancadas y algo distraída.

Magic: ¿Maestro que le ha pasado ahora a Cleo?

Orphen: le preguntaré...- dijo y tras ello corrió para alcanzarla. Cleo.- le susurró en el oído.- se me olvidaba decirte que ese vestido se te ve muy bien.

Tras estas palabras el hechicero se adelantó.

El rostro de Cleo ahora estaba completamente enrojecido. Esto lo confirmaba todo, a Orphen se lo habían raptado los extraterrestres, o tal vez había sido embrujado por Volkan cumpliendo al fin las amenazas que le hacía desde hace tanto tiempo, pero ese chico de ahí no era el hechicero negro de ningún modo. O al menos de eso intentaba convencerse a sí misma.

En tanto Orphen se encontraba en su propia lucha interna.

"Intenté besarla, es que se veía tan hermosa mirándome así, su cuerpo y ese vestido"… Orphen sacudió su cabeza bruscamente. "Debo dejar de pensar así de ella, podría hacerle daño. ¿Pero por qué después tuve que decirle lo del vestido?, no es que sea mentira, pero pude haberlo dejado sólo para mí. No puedo dejar de pensar en sus ojos, en sus labios… como temblaba bajo mis manos. Ya es suficiente debo dejar de pensar tanto… lo mejor será olvidar todo esto."

Caminaron durante todo el camino de regreso en silencio y al llegar a la posada, Cleo se limitó a comer rápidamente y luego se dirigió a su cuarto.

No sentía sueño pero necesitaba estar sola.

Se abrazó a la almohada, inmediatamente comenzó un bombardeo de ideas y recuerdos que acabaron por agotarla y lentamente se dejó seducir por el cansancio hasta que finalmente cayó dormida.

De seguro mañana sería un día más tranquilo, o … ¿ tal vez no?.

Fin capitulo

Soy realmente mala para esto XD sólo léanlo y disfrútenlo tanto como ya cuando lo escribo.