¿Hay sentimientos?

Orphen abrió los ojos lentamente. Al hacerlo comprendió que se encontraba solo, sus ojos daban directamente a la cama en donde debería encontrarse durmiendo Cleo, pero no, no se encontraba ahí, ni Leki tampoco. El muchacho se lavó la cara y bajó rápidamente dispuesto a desayunar con la esperanza de que se encontraría abajo con sus compañeros, pero no.

Después de meditarlo durante unos minutos, se decidió finalmente a dirigirse a su cuarto, era claro que Cleo no estaba ya en la posada, probablemente había salido, y probablemente había ido a visitar al cazador, Leki tampoco estaba por ni un lado.

Orphen se acercó al cuarto que ocupaba con Magic, y apoyó su oreja sobre la puerta dispuesto a oír por si aun se encontraba dentro con Eris; en un comienzo no oyó nada, pero luego de unos momentos comenzó a oír voces.

Eris: No puede ser… ¿aun quieres más?, ¿no fue suficiente acaso con haber estado despiertos durante toda la noche?.

Orphen: "Vaya quien lo habría pensado de Magic"

Magic: Sólo una más, aun no me siento completamente conforme.

Cleo: Vamos Eris, yo también siento deseos de continuar.

Orphen: . ¿Cleo?... ¡CLEO!. El hechicero abrió la puerta abruptamente, por cierto muy se encontraba muy exaltado, jamás hubiese pensado así de la muchacha, ¿cómo podían hacerle algo así?

Al abrir se encontró con la imagen de Cleo, Magic y Eris, los tres sobre el suelo con cartas entre las manos y rostros ojerosos y pálidos, se notaba claramente que ni uno de los tres había logrado dormir ni un poco y se la habían pasado jugando toda la noche.

Orphen: ¿Pero qué?...

Cleo, Eris: ¡Holaaaa!.- Saludaron las chicas a coro con sus rostros como zombies.

Magic: Maestro, al fin ha llegado, nos hemos pasado toda la noche jugando cartas.

Orphen: Jugando… ¿cartas?

Cleo: Si, gue pnsabass acaso Orpheen, es Magic nada maas.- Orphen notó que Cleo hablaba con cierta dificultad.

Magic: ¿a qué te refieres con eso? ¬ ¬

Cleo: ¿yo?.. a nada…

Las miradas se volcaron, tras oír un golpe.

Eris cayó rendida sobre el suelo en un golpe seco, inconsciente se había quedado dormida.

Cleo: je… je… se durmió…

Orphen: ¿y en que minuto te levantaste? Dijo el muchacho exaltado.

Cleo lo observó directamente a los ojos.

En ese momento el hechicero comprendió que la muchacha no se encontraba en todas sus facultades, ni tampoco Magic, mucho menos Eris, los tres se habían puesto a beber y era en eso realmente en lo que se habían entretenido toda la noche.

Cleo: Orphen… ¿queeers sabrg en gué minuto…?, ¿No lgo imaginas..?, no lgo greo… ¿tú pnsabgas gue estaba doormida verdad?

Orphen se sonrojó un completamente, y sin pensarlo tomó la muchacha depositándola sobre su hombro derecho.

Orphen: Magic, acuesta a Eris… y de paso acuéstate también, mañana nos iremos de viaje y no quiero verte mal…

Cleo: ¡AUUUUUGGGXIIIIILIIIIOOOOO!

Orphen: Callate Cleo… estas ebria.

Cleo: ¿y..? ¿gue vvasssg a serg?… ¿bessarmee ogtra vegz?

El hechicero se quedó mudo y no pudo evitar pensar en lo tonto que había sido. "¿Cómo no lo noté?, estaba despierta "

Sin más y mientras Magic a penas lograba subir a su amiga a la cama Orphen salió con Cleo sobre su hombro, a pesar de las pataletas y los gritos exagerados de la misma, que lograron llamar la atención de los dueños y los huéspedes del lugar.

El hechicero se mantuvo en silencio mientras cargaba a Cleo y finalmente la depositaba sobre la cama.

La chica lo observaba completamente sonrojada producto del alcohol, se mostraba incapaz de defenderse y ahí sobre la cama, tan expuesta y vulnerable Orphen comenzaba nuevamente a sentir lo mismo que en la noche anterior y más aun al ver como la muchacha lo miraba fijamente con sus azulados ojos.

Cleo: ¡GNO ME MIRES AGSi! ¡Hip! .

Orphen: ¡No te estoy mirando monstruo horrible!, ¿Qué podría estar mirando en ti?

Cleo: Mueres por besarme, reconócelo- Dijo la muchacha de manera provocativa aproximándose al muchacho violando lo que se consideraba el espacio personal del mismo.

Orphen se sonrojó considerablemente al verla tan cerca de su rostro, sólo un beso, a unos pocos centímetros, era tan fácil arrebatárselo, pero no podía…

El muchacho se encontraba tan sumido en sus pensamientos que no fue capaz de percatarse de que la pelirrubia se le aproximaba cada vez más, hasta que cuando lo notó ya era muy tarde. Ya sea producto del alcohol, o de sus sentimientos hacia el hechicero, esta vez era Cleo, quien se arriesgaba y arrebata a Orphen un beso de sus labios.

Cleo tomó entre sus brazos el rostro del muchacho y perdió el equilibrio cayendo nuevamente en la cama, esta vez acompañada por el cuerpo de Orphen que se derrumbó sobre la chica al tenerlo esta con su rostro afirmado entre sus manos.

Aunque no fuese importante para ella en esos minutos y ni siquiera se preocupara de ello, el estado de Cleo no le permitía dilucidar si lo que hacía estaba bien o mal, o las consecuencias de ello, esta vez sólo importaba el calor que podía dar y recibir en respuesta de esos labios, y dejarse empapar por el sabor de ellos, la sensación de sentir al hechicero sobre sí, y de cómo ambos parecían disfrutarlo era todo lo que ella quería en esos minutos.

Orphen intentó en un primer momento apartarse de Cleo, y fue justo en ese momento cuando la chica perdió el equilibrio cayendo los dos sobre la cama, él encima de ella, y luego, bueno, él quería besarla y no podía perder aquella oportunidad, como no podía evitar tampoco llevar las manos a los hombros de ella, y descender con ellos hasta llegar a su cintura, mientras profundizaba más y más en aquel beso que era correspondido por la rubia, no sólo a ella le excitaba sentir el cuerpo del hechicero, simplemente el no podía describir cuanto le agradaba sentir aquel frágil y armoniosa figura meciéndose suave y rítmicamente bajo su cuerpo, pero justo cuando pensaba en continuar se detuvo a pensar en lo que estaba haciendo y apartó las manos hacia un lado y abruptamente se separó de la rubia muy avergonzado.

Orphen: Cleo… yo…- Justo en el minuto en que intentaba excusarse devolvió la vista a la muchacha. -_-"

Cleo se había quedado dormida mientras besaba al hechicero, cosa que por cierto a él no le cayó muy en gracia.

Tras unos pocos momentos refunfuñando, Orphen finalmente no pudo evitar sonreír por la situación.

Orphen: Al menos uno de los dos no recordará lo que ocurrió. – dijo en voz alta tapando a la chica con las sabanas. "después de todo sólo lo hizo porque se encontraba así".

El chico salió del cuarto y cerró la puerta tras de sí. Debía salir, necesitaba hacer una visita a alguien, con el que no simpatizaba mucho, pero esta situación le había dado los ánimos que necesitaba, iría a ver al cazador.

Flash Back. (Ahora lo que ocurrió durante la noche. =P )

Orphen se fue a acostar luego de haber besado a Cleo mientras ella dormía, o al menos eso pensaba él, unos momentos después, cuando Orphen abría logrado al fin conciliar el sueño la muchacha abrió los ojos, se llevó la mano a su boca y se sonrojó por completo; Orphen acababa de besarla y esta vez no era un sueño, era real, tan real que sentía que el corazón se le iba a salir por la boca.

Luego de ello meditó recostada durante unos minutos, no se encontraba completamente segura de que Orphen ya estaba durmiendo y mientras lo hacía, pensaba en Orphen, luego en Keilot, luego en Orphen nuevamente, todo se volvía tan confuso a esas alturas.

El hechicero era el amor de su vida, lo conocía ya hace años y siempre aunque de manera oculta, había esperado y rogado porque él se fijara en ella, ahora, no fue sino hasta cuando otro chico se había interesado que Orphen decidía mostrar sus sentimientos, ¿y si tan sólo se trataba de celos sin fundamento?. El cazador por su parte, era apuesto y preocupado, lo conocía hace muy poco pero no se había preocupado de ocultar sus sentimientos ni un poco hacía ella, lo conocía hacia apenas un par de días, y este ya la había besado, era aun muy poco tiempo para conocer sus sentimientos reales hacia él, pero al menos éste le brindaba esa seguridad sentimental que hasta el minuto Orphen no podía darle, Keilot no dudaría enseñar su amor al mundo, en tanto así como veía las cosas Orphen lo ocultaría. Cleo comenzaba a sentir algo por Keilot, y se había decidido a dar una oportunidad, para abrir su corazón a otro hombre, tan bueno o mejor que el hechicero…

Así se quedó la chica pensando unos momentos.

Leki en tanto dormía apaciblemente al lado de su dueña. Pero el movimiento de las sabanas se despertó y sentado sobre esta observó como la chica se ponía su vestido y sus zapatos dispuesta a salir del cuarto.

Cleo: "Necesito salir de aquí" pensó la muchacha.

Con cuidado y silencio se escabulló sigilosamente del cuarto cerrando la puerta muy despacio tras de sí.

Leki salió tras ella, antes de que la misma Cleo lograra notarlo.

Iban juntos caminando por el pasillo pasando por fuera del cuarto de los muchachos, ahora ocupado por Eris y su compañero Magic.

Cleo: Bien, ¿Qué aremos Leki?, ya es muy tarde.

Leki: ¡grrr! Respondió este de manera entusiasta rasguñando la puerta donde estaban sus amigos.

Cleo: ¡No Leki, no hagas eso, ellos deben estar…!

Antes de lograr formular la frase era Eris quien abría la puerta del cuarto sin ni una clase de pudor o vergüenza, simplemente abría permitiendo pasar a quien estuviese fuera de la puerta.

Leki entró rápidamente escabulléndose por entre las piernas de la chica.

Cleo: ¡Eris!, ¡Lo lamento, no pretendía interrumpir nada! ¡es que Leki…!

Eris: ¡Interrumpir!, ¿y qué podrías interrumpir?

MAgic: ¿Qué sucede Cleo?, ¿por qué no pasas y nos haces compañía?

Cleo asomó la cabeza y la escena que encontró fue completamente distinta a la que esperaba, Magic se encontraba sentado sobre el suelo con un vaso a su lado y en sus manos un mazo de cartas que revolvía una y otra vez.

La cama estaba ordenada y no había señal alguna de que algo hubiese ocurrido ahí dentro.

Eris: ¡Vamos Cleo!, juega con nosotros. La muchacha empujo a la rubia dentro del cuarto y cerró la puerta tras de sí.

Magik: Cleo, ¿has visto al maestro?, esperaba que en algún minuto llegara y nos echara del cuarto para dejarlo dormir.

Cleo sonrió mientras se sentaba sobre el suelo con las piernas cruzadas.

Cleo: bueno, el no quería molestarlos y se fue a mi cuarto, pensó que estarían ocupados.

Eris y Magic intercambiaron miradas y los dos casi como si se tratara de dos niños pequeños parecieron no comprender a la perfección las palabras de su amiga.

Eris: Cleo ¿Quieres beber algo?

Cleo: ¡Si porfavor!

Magic: y ¿Qué haces paseándote a estas horas?, no me digas que ya te peleaste con el maestro otra vez.

Cleo aparto la mirada algo melancólica.

Cleo: No, no esta vez…

Magic: Me alegro, entonces no hay nada de que preocuparse dijo el muchacho distraído barajando las cartas.

Eris por su parte notó la expresión en el rostro de la rubia, más tarde le preguntaría lo que ocurría con ella.

FIN FLASH BACK….

6