Creo que quiero a Cleo

Orphen salió de la posada, al hacerlo, los rayos del sol le dieron de lleno en el rostro, pero la brisa que corría en esos momentos mecieron sus cabellos oscuros dándole también un baño refrescante frente aquel sol agobiante.

Caminó esquivando a la gente que se le cruzaba en frente, su único objetivo era llegar al sitio donde trabajaba el cazador, no estaba seguro de cómo formular en palabras las ideas que surcaban su mente, ni él mismo estaba seguro de que esas ideas fuesen muy sensatas, sin embargo, aquello lo estaban molestando desde el día en que el muchacho Keilot había aparecido en sus vidas.

?: Vaya Crilancelo, despiertas temprano hoy- oyó una voz femenina cerca suyo. Era una voz familiar, así que la reconoció de inmediato.

Orphen: ¿Azalie?, ¿Qué haces aquí?

La hechicera sonrió al mismo tiempo que sus mejillas adquirían un tono rosa que llamó especialmente la atención del Orphen.

Azalie: ¿Acaso no es obvio?, vine a ver a Keilot por supuesto, es tan guapo, mira toda las chicas que vienen a este sitio solo a verlo a él, es tan frustrante, no es importante porque de todas formas solo verlo es un sueño hecho realidad pero …

Ahí estaba, una vez más el joven cazador era quien acaparaba la atención de "sus mujeres", Orphen detuvo sus pensamientos tras aquel último comentario.

Orphen: "Pero que digo, ¿mis mujeres?, Ni Cleo ni Azalie son de mi propiedad. Orphen, saca esas ideas absurdas de tu cabeza, ellas pueden hacer con sus vidas lo que les plazca.."

Azalie: Lamentablemente él parece tener ojos sólo para tu amiga Cleo, ¡que afortunada es esa niña!. - Azalie, que aún continuaba con su monólogo logró sacar al hechicero negro de sus pensamientos con la última frase. Y la rabia volvió a embargarlo por dentro, era realmente desesperante y a pesar de que Orphen tenía su ego volando en lo alto del firmamento la llegada de Keilot lo había hecho una vez más poner los pies en la tierra.

De pronto recordó a lo que venía y algo malhumorado pasó por el lado de Azalie, sin siquiera despedirse y se alejó de ella con sus manos dentro de los bolsillos.

Divisó al cazador a unos cuantos pasos de ahí, como era usual rodeado de lindas y jóvenes chicas que solo iban para verlo a él.

Keilot: Tranquilas chicas, las atenderé a todas, sólo sean pacientes.

Tras decir aquello un escalofrío en la espalda lo hizo voltearse, sintió que a su espalda se encontraría con algo escalofriante y no se equivoco, dos ojos oscuros y acechantes como gato se plantaban de lleno en él, su mirada penetrante se sentía como mil navajas insertándosele en la espalda. Tal vez era una impresión pero a Orphen parecía estarlo rodeando una especie de tétrica aura ennegrecida, pero repito quizá era solo una impresión.

Keilot dejó unos momentos lo que estaba haciendo para ocuparse de ese hechicero que asustaba a las clientas con su malgenio y aura tenebrosa.

Keilot: ¡Hola Hechicero!- Saludó extrañamente alegre.

Orphen: Hola. – Dijo el hechicero en seco- seré breve, Cleo me dijo que planea acompañarte en tu viaje.-Dio una pausa solo para advertir la expresión en el rostro del ojiverde, pero luego prosiguió al notar que aquella información no parecía perturbarlo en lo absoluto.-… ella es mi compañera junto a Magic y a pesar de que tengamos a veces desacuerdos o discusiones…

Keilot: Querrás decir la mayoría del tiempo.. –Interrumpió el cazador-

Orphen: ¬¬", como sea, he decidido que no la dejaré sola, así que… mañana cuando partas, iremos contigo.

Keilot se quedó de pie y mudo observando al hechicero negro, ciertamente esto era inesperado, pensando lógicamente, un hechicero negro de la torre de los colmillos, sería de gran ayuda para su viaje y misión, pero pensando con su corazón más que con la cabeza, la idea de viajar en compañía de Cleo y a solas no le incomodaba en lo absoluto.

Keilot: heee… yooo..

Orphen: No te habrás hecho ilusiones de viajar a solas con ella ¿no es así? - Soltó Orphen, casi sin pensar.

La expresión en el rostro del castaño cazador delató sus pensamientos. Luego una expresión sería y molesta embargó su rostro.

Orphen: Te lo dije ya, Cleo no será tuya…

Keilot: Pues yo creo que es cosa de tiempo…

Orphen: lo dudo…

Keilot: ¿debo verte como un rival o un aliado?, después de todo la manera en que sueles tratarla a sido de gran ayuda para mí y dudo que cambies de la noche a la mañana

Orphen se sintió molesto consigo mismo al oír eso, pues sabía que era verdad. La culpa de que Cleo y Keilot se hubiesen aproximado tanto durante esos días, era en gran parte suya.

Keilot: en fin… supongo que sólo ha eso viniste ¿O no?

Orphen asintió mientras se cruzaba de brazos y apoyaba su espalda en la pared.

Keilot: Bien, entonces nos veremos más tarde. Ahora debo trabajar.

Y tras aquellas frías palabras, el cazador dio media vuelta y se marchó dando la espalda al castaño hechicero.

Luego de aquella conversación, el muchacho necesitaba meditar, despejar su mente, comprar cosas y comer algo, y en eso se entretuvo solo durante gran parte del día, preguntándose también en qué condiciones encontraría a sus compañeros. Al pensar en eso, la imagen de la rubia de ojos azules volvió acechante a su mente, donde volvía a recordarla y verse saboreando sus labios. Sacudió su cabeza intentando despejarla de esos pensamientos y concentrarse en lo que hacía en esos momentos.

Al volver a la posada cuando ya comenzaba a caer la tarde se encontró con sus compañeros de pie en el comedor, sumada a ellos la pequeña Eris. Los tres tenían muy mal aspecto, con miradas decaídas y ojerosas y rostros pálidos cual zombies. Cada uno llevaba una manta a su alrededor y se acurrucaban con ella y una bolsa de hielo en sus cabezas mientras que los dueños los atendían, sirviéndole a cada uno un plato de sopa.

-¡Maestro!, buenos días- saludó Magic siempre con simpatía y entusiasmo. (Conforme a su situación.)

Cleo simplemente bufó, como si se encontrara molesta por algo.

Mientras Eris también saludó con cortesía a Orphen.

Artia, había llegado al lugar también, el hechicero negro no presto mayor atención al hecho, pero imagino que había llegado al lugar en busca de su pequeña aprendiz, de la cual se debía haber preocupado tras notar su ausencia. Grande había sido su sorpresa al ver en las condiciones en las que se encontraba.

Cleo por su parte se encontraba completamente ausente. El muchacho se preguntó si aquello era a causa de lo ocurrido en la noche anterior, sin embargo, dudaba mucho que, a causa del estado en que había estado, recordara algo de lo ocurrido.

Cleo: Mi cabeza… todo me da vueltas. Se quejó la rubia finalmente, rompiendo con su silencio.

Orphen: De la forma en que bebieron anoche lo extraño sería que estuviesen bien.

La muchacho devolvió su mirada al hechicero aturdida. Preguntándose el por qué sabia eso, luego intentando hacer memoria, recordó que había despertado cómodamente, sobre la cama, sólo entonces comenzó a meditar del cómo había ocurrido aquello. Pero mientras intentaba concentrarse y pensar una voz familiar la llamó por su nombre. La misma voz que provocó Orphen se crispara con un gato furioso.

Leki se arrancó de las manos de Cleo unos momentos para pasearse entremedio de las largas piernas del adorable Keilot.

-Hola Keilot- saludaron las chicas alegremente.

Magic no pudo evitar mostrar un leve gesto de desagrado al notar como de un minuto a otro el rostro ensombrecido de su amiga Eris, pasaba a un rostro repleto de brillo y felicidad.

Mientras Cleo a pesar de no mejorar mucho al menos se había animado a brindar una de sus clásicas sonrisas de vuelta al muchacho, algo que no había hecho por Orphen al verlo llegar.

Keilot: Hola, pequeña Eris- saludó el chico despeinando el cabello de la muchacha y deteniendo su marcha justo frente a la rubia de ojos azules. –Vaya pero que veo, creo que ayer me perdí de una gran fiesta-

Cleo: No es lo que piensas…- se adelantó a excusarse la chica, sin embargo se detuvo inmediatamente, porque a decir verdad, ni ella era capaz de recordar muy bien porque y como había terminado así.

Keilot: vamos Cleo, solo es una broma, es decir, no me debes explicaciones, es decir aun no somos novios…

Cleo no pudo evitar recordar lo ocurrido la noche anterior y sonrojarse de sobre manera. Cosa que llamó la atención de todos los que se encontraban presentes en el lugar.

Eris: ¡no puede ser!, acaso ustedes…

Cleo se sonrojó una vez más, e incluso el rostro de Keilot se iluminó sutilmente.

Keilot y Cleo: U/U, no es lo que creen.

Orphen estaba que estallaba de furia, estaba a punto de abrir su boca cuando medito un poco más la situación, hablar de más y contar ocurrido en la noche hablaría muy mal de él, y probablemente Cleo se enfadaría de sobremanera.

Keilot: en fin, yo sólo venía a visitar a Cleo, pero creo que será mejor que descanse, supongo que mañana será un mejor día.

Cleo: ¡Pero Keilot!, mañana nos iremos de viaje ¿no es así?

Artia, Eris y Magic: O_O

Artia: ¿es que acaso piensas abandonar a Crilancelo y marcharte con ese cazador?

Orphen golpeó brutalmente la cabeza del pelirrojo lanzándole un florero que fue lo primero que encontró en el camino.

Orphen: Iremos con ellos, por supuesto, no dejaría a Cleo a solas con ese mocoso por ni un motivo.

Eris, Magic, Cleo, Keilot: O_O?

Orphen no pudo evitar sonrojarse, había quedado al descubierto, ni siquiera Artia era tan tonto como para no darse cuenta de que él, nada más que él, se estaba muriendo de celos, con la presencia de Keilot, amenazando a cada instante con quitarle a la chica.

Orphen: Es decir, el pobre ya tiene suficientes problemas como para andar acarreando uno más en su espalda. "¡si! Eso Orphen, una broma de mal gusto de seguro arreglará la situación."

Magic, Eris, Keilot: -_-"

Cleo : ¡SI serás hechicero de pacotilla!, y de pronto te ha dado por compadecerte de Keilot, ni que yo fuera estúpida, acaso crees que no me doy cuenta como te mueres de celos cada vez que aparece.

Orphen: (ahora con la apariencia de un tomate) Y ahora quien es estúpida, mira que creer que se puede tener celos de una niña malcriada y odiosa que no hace más que molestar todo el día.

Cleo: Pues aun así, parece ser que te gusto.

Orphen: por favor Cleo, si al menos fueras la mitad de mujer que AZalie. "O no Orphen, ahora si que la hiciste."

Cleo se quedó un minuto con las palabras atragantadas en la garganta, tras oír aquello. Mientras que Eris, pensaba en lo frío que podría ser el maestro con tal de ganar una discusión.

Keilot por otro lado, pensaba en que no se equivocaba al especular en que, si había logrado avanzar tan rápidamente en su relación con Cleo, se debía a la manera paradójica en que el hechicero negro demostraba su aprecio por la chica.

MAgic: maestro… intervino el chico, intentando calmar los ánimos, pero no sin cierto congojo en su tono de voz.

Cleo: No, Magic, déjalo, pues hasta su querida "Azalie" sabe diferenciar entre lo que es bueno de lo que es malo, es decir, si al menos Orphen fuera la mitad de hombre, guapo y caballero que es Keilot, tal vez se fijaría un poquito en él, ¡ah pero claro! Eso es imposible. Por eso a pesar de que casi da la vida por ella, jamás se fijó ni se fijará en él. Eso debe ser muy triste ¿o no Orphen?. –Dijo de manera burlona, pero con el corazón a dos manos mirando al muchacho quien se había quedado boquiabierto sin verse capaz de responder absolutamente nada.-

Esta vez, Magic, supo que por primera vez en su vida, Cleo había logrado dar en el clavo, y le había dado a Orphen en lo que más le dolía.

Cleo: De echo ni siquiera se que hago aquí discutiendo contigo. ¡Me voy!- Se anticipó la chica frente a cualquier contraataque de parte del hechicero negro. Quien estaba en shock, en esos minutos.- Vámonos Leki.- Llamó a su dragón lobo, mientras tomaba el brazo de Keilot, quien la miraba tímidamente siendo empujado por la chica hacia fuera de la posada.

Luego de que la rubia y el castaño salieran del lugar, Orphen dirigió su mirada hacia su compañero Magic, quien se limito simplemente a alzar los hombros.

Magic: Para ser sincero maestro usted se lo buscó. Cleo no había dicho ni hecho nada, pero como siempre su orgullo puede más que sus sentimientos.

Luego de decir esto, tanto Eris como Magic, se levantaron y tomaron a Artia por ambos brazos quien aturdido por el golpe anteriormente otorgado por su amigo, no hacia más que hablar incoherencias y chocar con los muros.

Luego de ello lo sacaron de ahí, abandonando la posada y dejando a Orphen completamente sólo.

El hechicero llevó su mano a la frente y sonrió malhumorado.

Orphen: soy un gran idiota, al fin de cuentas lo único que estoy haciendo es alejarla de mí.- El muchacho alzó la mirada hacia el techo. –Mañana me disculparé. Y desde ese momento comenzaré a comportarme como corresponde con Cleo. No permitiré que ese cazador me la quite, creo que realmente quiero a Cleo.