~ Sonámbula ~

Una persona que camina dormida.

A veces, a Cersei Lannister le gusta analizar posibilidades que no se encuentran a su alcance.

Se encuentra en Aguasdulces porque se padre ve sombras alzándose en su contra por todos los rincones, no importa si esas sombras son ocasionadas por la luz de las velas y no por hombres esgrimiendo espadas. El Rey Aerys es quien le concede el honor a su hermano de formar parte de su Guardia Real, armado caballero por el mismo Arthur Dayne, pero es ella a la que envían a un lugar lejano del que la vio nacer y es obligada a rodearse de caras pocos familiares.

«Eres sangre de mi sangre; eres producto de mi semilla. No toleraré que te alejen de mí del mismo modo que me quitaron a Jaime —Es la primera vez que contempla el semblante de su padre de esa forma, dolido e impasible, al mismo tiempo. Entonces, Cersei comprende que su decisión no tiene reversa—. Prefiero alejarte yo mismo, antes que tener que soportar tu pérdida. El rey quiere comprometerte con Rhaegar, pero me temo que te debes a otro hombre.»

Esa es la alternativa que establece para no tener que extender sus estandartes en dirección a Desembarco del Rey. La rivalidad entre los padres comienza a incrementar desde el instante en que los hijos no se ven comprometidos, acrecentando el temor de que se tome represalia contra Jaime en nombre de la desobediencia.

Cersei deshecha inmediatamente ese pensamiento, refugiándose en la idea de que las alas negras son las primeras en llegar cuando las malas noticias tienen cabida en el mundo.

Tarda varias noches en acostumbrarse a su nueva habitación, pero pronto descubre que es más acogedora que la anterior y que le gusta el detalle de las flores de durazno decorando el alfeizar de la ventana. El aroma que desprenden en el atardecer es abrumadoramente cautivador y se le queda prendado en el vestido.

La vela no deja de arder, pero ya está ahogada en un charco de cera y es cuestión de instantes para que su luz titilante desaparezca. Cersei está observando las sombras esquivas que se proyectan en las paredes cuando escucha pasos aproximándose. Sus cinco sentidos se ponen alerta, hace las mantas a un lado y toma la vela, iluminando su camino.

—Catelyn.

La llama por su nombre pero ella no responde cuando las palabras escapan de sus labios. Lleva su ropa de dormir y sus ojos cerrados, se mueve lentamente en su dirección pero lo hace de forma inconsciente.

Sonámbula.

«Nunca despiertes a una persona sonámbula.»

Y Cersei no lo hace. Solamente la contempla en medio de la oscuridad, moviéndose de un lado al otro, llegando a la conclusión de que tiene tiempo de experimentar ese estado. Ella no puede evitar cuidarla aunque se encuentre en medio de esa ensoñación, vigilando cada uno de sus pasos. Por la mañana, de seguro se reirán cuando mediten lo ocurrido.

¿Qué es eso que hace temblar sus manos?