~ Melifluo ~

Un sonido excesivamente dulce, suave o delicado.

Los delicados dedos se pasean por las cuerdas del arpa, provocando que un dulce sonido emane de ellas e inunde la sala donde se encuentran las damas, y la melodía es tan hermosa que consigue emocionar a más de una doncella presente.

El ambiente parece haberse vuelto una nube de algodón y perfección. Cierra los ojos, sintiendo los rayos de sol a través de sus párpados, y se balancea de un lado al otro, marcando un lento compás con los contornos de su cuerpo. Lo que más le gusta de estar en Aguasdulces es que la música no parece dormir y nunca se siente minúscula dentro de las paredes de piedra.

«Desconfía de todo aquello que sea hermoso.»

Las palabras de su padre resuenan dentro de sus oídos, por encima de la melodía que proviene de los dedos de Catelyn, y le hacen pensar en cuán equivocado está. Un león es desconfiado por naturaleza porque así debe ser y por más que bordean al animal en sus estandartes, ellos son personas que pueden dejarse seducir por los pequeños placeres de la vida: apreciar la belleza que posee el mundo, deleitarse con la música de la naturaleza, degustar el dulce néctar del amor.

Está mintiendo si dice que al principio no se muestra reticente para ir a Aguasdulces pero, poco a poco, va descubriendo que el castillo guarda un secreto a la vuelta de la esquina. Le gusta despertar con el sol acariciando su rostro, con las aves revoloteando a la vuelta de la ventana y sentir el aroma que desprenden los árboles del bosque, tan puro y fresco.

—¿Sabes tocar algún instrumento?

En algún momento donde ella se encuentra absorta en sus cavilaciones, Catelyn deja de deslizar sus dedos por el arpa y camina hasta su lugar. Cersei sonríe súbitamente al escuchar que ya no la trata con la cortesía habitual, que hace los modales a un lado para tratarla con más familiaridad. Después de bastante tiempo de insistir, sus súplicas por fin dan su fruto.

—Jamás podría hacerlo con tu maestría, Cat —le gusta llamarla de ese modo. Le gusta hacerlo desde que descubre que el rostro de la muchacha se vuelve de un rosa delicado—. Tienes verdadero talento.

En la tarde, se la pasan entre pastelillos de limón y sueños proyectados a futuro. Cersei le habla sobre la posibilidad de recorrer el continente, de ciudad en ciudad, acompañada solamente de su arpa y sus ganas de triunfar. Catelyn le rebate sus argumentos diciendo que su deber es contraer matrimonio con algún vasallo de su padre o de un señor importante para sellar una alianza.

—¿No has pensado alguna vez en rebelarte, en ser dueña de tu destino? —Catelyn niega con la cabeza pero no deja de sonreír. A Cersei le causa cierta ternura ver el reflejo de la crianza en Aguasdulces, una crianza que dista muchísimo de la personalidad independiente que se forjó en Roca Casterly—. Eres adorable.

—¿Por qué?

Se queda con la pregunta atragantada porque Cersei sopla la vela y se acomoda entre las mantas.