¿Acaso eres mi novia?
Dotchin: Hermanoooooo, ¿Dónde estás?-
Dotchin corría bajo la sombra de una oscuridad profunda. Habían llegado a ese sitio hace unos cuantos días, su hermano Volkan a quien siempre debía andar defendiendo a causa de sus arrebatos y la mala forma de tratar a la gente, esta vez había ido a un restaurant muy prestigioso y pedido platos carísimos y en gran cantidad. A pesar de las advertencias de su hermano, devoró todo sin reparos, para cuando el dueño del restaurant se percató de que el joven enano no pagaría ya estaba hecho una furia y antes de lograr persuadirlo vio como el hombre ayudado de sus empleados ató al joven y se lo llevó al interior de un pantano.
Dotchin corrió todo cuanto pudo para alcanzarlo pero no lo logró, más tarde y escabullido entre unos arbustos vio a los hombres regresar mientras murmuraban.
Dueño restaurant: Ahora ese mocoso, se llevará un gran susto pasando la noche en medio del pantano- rió satisfecho
Empleado: Pero, jefe, y el monstruo, dicen que un monstruo temible ronda por estos lados, ¿Qué tal si encuentra al enano atado al árbol?, de seguro se lo devorará.
Dueño restaurant: Tonto, no dirás que crees en ese tipo de historias, de seguro solo son historias inventadas por ancianos que no tienen nada mejor que hacer que asustar a miedosos como tú.
Lo último que Dotchin pudo oír fue las carcajadas de todos, mientras se alejaban del lugar. Desde ese momento se había pasado dos días enteros buscando a su querido hermano, esperando encontrarlo con vida, no había dormido, ni comido nada, tenía el presentimiento que algo muy malo le pasaría si no lo encontraba, no estaba acostumbrado a apartarse de su lado.
Por otro lado, un grupo de cuatro personas se adentraba en las profundidades de un tenebroso pantano.
Cleo: ¡NOoooo! ¡No quiero!, ¡no quiero!, ¡no quiero! _!.
Orphen: calla Cleo, nadie te está obligando a viajar con nosotros.
Cleo: Maldito hechicero negro, de seguro tú te sentirás cómodo entrando a este tipo de lugares, pero yo una fina y delicada flor del desierto necesito luz, flores, un sitio donde poder refrescarme.
Orphen: ¬¬" así que ahora dices que te arrepientes de acompañar al cazador, pobrecito, lastima fijarse en una mocosa egoísta…
CLeo: ¡LEEEEEk….!
Keilot: no Cleo, ¡ahora no!- Intervino el muchacho tapando la boca de la muchacha.
Cleo: ¿ahora comenzarás a tratarme igual que orphen? T_T
Keilot: ¡claro que no! Jamás podría igualar el comportamiento de un burro tan bien. Pero siento la presencia de muchos monstruos y me temo que el ataque de aquellas magnitudes, llamaría su atención.
Cleo: Claro que sé que hay monstruos, por eso no quiero entrar T_T.
Keilot: Vamos, ¿no irás a abandonarme ahora?.
El cazador rodeó a Cleo con uno de sus brazos acercándola a su cuerpo.
Ante la mirada furiosa de Orphen, Cleo no se apartó y sólo volteó su rostro para sacar la lengua al hechicero y continuar su camino abrazada al castaño muchacho.
Orphen: ¡Llamo a las herman…!
Magik: ¡maestro deténgase porfavor!
Lo detuvo afirmando al moreno por la espalda, quien estaba hecho una furia.
Magik: ¡Maestro, Cleo lo está fastidiando porque ya se dio cuenta de sus sentimientos hacia ella!.
En ese momento Orphen aún forcejeando con Magik volteó el rostro hacia el rubio hechicero con sus ojos saliéndole chispas.
Orphen: ¡YO NO TENGO SENTIMIENTOS POR ESA MOCOSA MALCRIADA!
Magik: claro maestro ahora hágase el desentendido.
Orphen comenzó a calmarse, hasta que finalmente Magik lo soltó.
Orphen: ¿de qué hablas?
Magik: ¿recuerda el día en que Cleo iba a limpiar el rostro de Keilot, cuando no podía quitar una mancha en su mejilla?, casualmente tropezó evitando que ella se acercara al cazador.
Orphen: ^_^ ah! Hablas de eso.. bueno pues me caí, nada más fue un accidente.
Magik: y el día en que Keilot iba a acompañar a Cleo a sus compras cuando visitamos la ciudad.
Orphen: ¬¬", esta vida si que está llena de accidentes.
Magik: Usted decidió tomar en la tienda de magia un muy pesado masetero que acabó cayendo "casualmente" en el pie de él. Nos retrasamos una semana por ese incidente.
Orphen: Ya expliqué que me había llamado la atención esa flor.
MagiK: ¬¬ era una margarita.
Orphen: ^_^, una muy hermosa.
Magik: por último, el día en que fuimos a ese festival que Cleo deseaba conocer, pues usted estaba desesperado buscándola cuando se perdió en compañía de Keilot.
Orphen: es que… se mete en problemas… yo…
Magik: cuando los encontramos él le había obsequiado un hermoso collar, y estaba a punto de besarla.
Orphen: O.O, ¿me creerías si te digo que no lo recuerdo?
Magik: ¿No?, pero si recuerda que usted se abalanzó encima de ambos y cayó junto con Cleo colina abajo, no sólo destruyendo la hermosa escena, sino que también en medio de la caída, el collar quedó destruido por que no se le ocurrió nada mejor que afirmarse del cuello de Cleo antes de caer.
Orphen: SOLO INTENTÉ DETENERLOS NO CREI QUE ACABARÍAMOS CALLENDO COLINA ABAJO, ES DECIR, NO ESTABAN SOLOS, DEBÍAN TENER ALGO DE CONSIDERACIÓN CON NOSOTROS PRESENTES AHÍ.
MagiK: U_Ú, es por ese tipo de conductas que Cleo, ya no tiene duda alguna de sus sentimientos hacia ella.
Orphen por primera vez en todo ese rato, guardó silencio, dispuesto a oír a Magik. Su mirada se volvió algo lúgubre.
Orphen: Y si ella lo sabe… ¿por qué no hace algo al respecto?, es decir, en las cuevas ella…
Magik: pienso que es porque usted se demoró mucho en darse cuenta de lo que sentía por ella. El señor Keilot ha ganado mucho terreno estando a su lado, y por supuesto ella debe sentirse confundida, y sólo es una opinión pero quizá ella se sienta más segura al lado del cazador que a su lado, después de cómo se ha comportado el último tiempo...
Orphen volvió la mirada hacia el camino por el cual avanzaban Cleo y Keilot riendo animadamente. Eso era algo que él nunca había hecho junto a la muchacha, compartir juntos, reír juntos, sentía tanta envidia.
Magik: No irá a rendirse ¿o si maestro?
Orphen se volteó hacia su discípulo dando una palmada en su hombro que lo hizo caer al suelo. –¡Claro que no!-
Unas ollas que Magik llevaba colgando de su pesado bolso salieron volando por los aires producto de la caída del muchacho y fueron a parar justo detrás de unos arbustos cerca del camino.
-¡Ouch!- oyeron todos.
Se aproximaron a ver que había sido aquello, y se encontraron con Dotchin con un chichón del porte de una pelota del golf en la cabeza.
Más tarde cuando éste despertó le dieron comida y agua, y mientras lo disfrutaba comenzó a narrar su historia, esperando con ello recibir de su ayuda para encontrar a su hermano, Volkan.
Orphen: ¡Maldito mocoso enano!
Dotchin: porfavor señor Orphen, no lo juzgue mal, sólo tenía hambre.
Cleo: ¡Vaya, no puede ser!, tu hermano es un verdadero dolor de cabeza. Cielos, solo espero que no le haya ocurrido nada malo.
Keilot: Creo que debemos ayudarlo. Después de todo es su hermano.
Orphen: Creo que no tenemos opción. Después de todo aún debe pagarme el dinero que me debe, aún no puedo dejarlo morir.
Magik: ánimo Dotchin, te ayudaremos a encontrar a tu hermano.
Dotchin: ¡Muchas gracias!, ¡gracias a todos!, ¡No sé cómo podré pagarles!.
Así fue como el joven Dotchin se unió al grupo. Luego de haber comido, continuaron con su camino por el pantano. Era un lugar muy tenebroso, cada vez se hacía más difícil avanzar, sin embargo, Leki quien había captado el olor de Volkan avanzaba con rapidez, seguro del camino.
No sabían ya cuanto habían caminado, pero se encontraban exhaustos, el camino, estaba inclinado, y durante todo ese tiempo no sólo habían luchado contra la densa vegetación, sino que también habían estado subiendo en un camino muy empinado.
Finalmente, llegaron a un sitio plano, si bien la vegetación seguía siendo un problema era, mucho mejor así.
Leki se detuvo afuera de una cueva enorme, la cual lucía muy profunda; de su interior provenía un horrible olor putrefacto y una especie de moho colgaba de sus paredes.
Dotchin: ¡HERMANOOO! Gritó el chico asustado, cuando oyó en su interior un ruido muy grave y corrió sin pensar adentrándose en la cueva.
Cleo, Orphen: ¡Dotchin vuelve!. Gritaron al unísono, persiguiendo al muchacho.
Magik: ¡Maestro!, ¡Cleo!, ¡espérenos!
Keilot: U_Ú" (Ni modo)
Una vez dentro notaron que la cueva no era tan oscura como parecía ni tan profunda. Sin embargo el olor seguía siendo asqueroso. No tardaron mucho en llegar al final de la cueva, pero lo que encontraron ahí fue muy distinto a lo esperado.
Una pila de comida amontonada, restos de huesos y algunas sobras alrededor. Pero sobre el montón de comida hecho una bola se encontraba Volkan muy feliz y gordo, limpiando sus dientes con un hueso.
Se quejaba de vez en cuando, cuando intentaba moverse, pero por lo demás se veía muy tranquilo.
Dotchin: T.T hermano…
Volkan: No puedo creer que tardaras tanto en encontrarme, estaba guardando algo de comida para ti, pero tardaste mucho y tuve que comerla casi todo solo…
Cleo: ¬¬" ¿y de donde es que sacaste tanta comida?.
Orphen: ¬¬" No se podría esperar otra cosa de este enano.
Volkan, como te atreves a hablarme de ese modo hechicero de pacotilla, ya veo que andas sólo con tu novia, el palo de golf, sólo para que sepan el gran Volkan Volcano gran guerrero de Masma…
Keilot y Magik aparecieron repentinamente, no mucho después que el resto, pero no fue eso lo que detuvo el discurso del muchacho, si no un rugido a su espalda proveniente de otra entrada de la cueva que hasta el minuto no habían percibido.
Orphen: ¡Volkan! ¡De quién es esa comida!
Volkan moviéndose a penas ayudado por su hermano se volteó a responder al hechicero.
Volkan: no lo sé, la encontré en esta cueva, ordenada en una pila.
Keilot: este es el típico montículo de una ofrenda para los demonios alados.
Cleo: ¿Demonios alados?
Orphen: No creo que sea hora de explicaciones… dijo Orphen empujando a la chica por la espalda, obligándola a correr hacia la salida.
Inmediatamente la bestia desplegó sus alas y salió a toda velocidad, persiguiendo a los muchachos especialmente a aquel que había osado a comer de su ofrenda.
Una explosión provocada por el animal alcanzó a los hermanos quienes salieron expulsados de la cueva y hasta del mismo pantano.
Orphen se volteó justo a tiempo para advertir un segundo ataque, rodeó a Cleo con sus brazos pues ya estaban perdidos.
Leki se posó entre el demonio y su dueña y creó un escudo que detuvo el ataque, sin embargo, aún era muy pequeño, y a pesar de ser un dragón lobo, aun le faltaba mucho para alcanzar el porte y poder de los de su especie, por lo que detuvo el ataque pero salió expulsado, y muy lastimado.
Keilot lo notó y a toda velocidad y evitando los ataques del demonio cogió al animal entre sus manos y lo sacó de ahí.
Era un feo ser, con aspecto de serpiente pero más tenebrosa y corpulenta con un enorme par de alas en su espalda. Lanzaba bolas de fuego por su boca, y su mordida tenía un veneno letal.
Estaba en verdad furiosa, y lo peor de todo, es que ellos no tenían la culpa de ello.
Keilot: Lastima, tendremos que matarla.
Keilot dejó a Leki en cuidado de Magik y alzó su espada contra el demonio.
Keilot: eres mía. Fue lo último que dijo antes de abalanzarse sobre ella.
Cleo observaba impresionada, durante el último tiempo Keilot había mejorado sus habilidades de manera impresionante, tanto así, que sabía él podría vencer al animal por su propia cuenta sin ayuda de nadie. Orphen por otro lado, sabía de las habilidades del muchacho, sería a fin de cuentas él quien debería enfrentar al _, y él intercedería sólo de ser necesario.
Cleo: vaya… es… increíble…
Le oyó decir Orphen a la muchacha, aquello lo hizo sentir algo irritado, notó la admiración de la chica al observar al cazador, era frustrante, pero que se le iba a hacer.
Cleo por su parte observaba la escena con atención, Keilot era un enemigo feroz, y durante el último tiempo no había hecho más que incrementar sus capacidades y habilidades de una manera impresionante. Imaginaba como habría sido durante el tiempo que, junto a su hermana habrían vagado en busca de feroces monstruos y criaturas que exterminar.
Keilot insertó su espada dentro de la gigantesca serpiente, abriendo su carne de manera considerable, sonrió. Aquello era el final de batalla.
Entonces Cleo pudo percibir como el rostro de Keilot cambió drásticamente, quien alzó su mirada, y la cruzó con la de ella. Su expresión fue todo lo que ella necesitó ver para comprender que algo estaba mal, se aproximó rápidamente hacia Orphen y entonces todo se volvió confuso.
Keilot: ¡Es una trampa!. Fue lo último que logró oír antes de un ruido ensordecedor.
Sintió un poderoso golpe que la empujó y la elevó junto al hechicero. Luego se vio a si misma cayendo por un acantilado. Los fuertes brazos del moreno aprontándola fue lo último que pudo sentir, antes de perder la consciencia.
Sintió su cuerpo apretado contra el pavimento y aquella sensación la obligó a abrir los ojos. Lo primero que vio al hacerlo fue un cielo opaco y rojizo, aquello no le gustó. El cielo debía ser azul, a veces gris pero nunca rojo.
Intentó levantarse, pero le fue imposible, algo se lo impedía. Entonces bajó la vista, y algo avergonzada notó a Orphen sobre ella.
Cleo: "¿Pero qué te pasa Cleo?, puede estar herido y tú te avergüenzas." Se dijo a sí misma.
Con una de sus manos libres meció tímidamente el hombro del muchacho, hasta que finalmente éste comenzó a quejarse.
Orphen abrió los ojos y a diferencia de la chica, lo primero que vio frente a si, fue un par de enormes y hermosos ojos celestes devolviéndole la mirada.
Orphen: U/U, lo lamento. Dijo apartándose.
Cleo: Olvídalo, al menos uno de los dos cayó sobre algo suave. Respondió mientras se ponía de pie.
Orphen: ¿Dónde estamos?.
Cleo: No lo sé, creo que caímos por el acantilado. La chica observó al hechicero con algo de inseguridad. Él no estaba reaccionando como de costumbre. Entonces lo comprendió, su cabeza estaba llena de sangre.
Cleo: O.O… ¡Orphen!, ¡estás sangrando!
La chica se arrojó al hechicero y sin preguntar más comenzó a sanar con lo poco de magia que había aprendido, las heridas del muchacho. El cual, para su sorpresa, se quedó inmóvil, no reclamaba, no se quejaba, no gruñía… estaba tranquilo y paciente.
La rubia intentó hacer memoria de lo ocurrido pero no era capaz de pensar con claridad, hasta que finalmente recordó al muchacho protegiéndola con su propio cuerpo, antes de caer dormida, algo los golpeó muy fuerte y aquel golpe la hizo perder el conocimiento. Probablemente Orphen se llevó la parte más dura del impacto.
Mientras curaba al muchacho su mirada recorrió detenidamente cada centímetro del lugar. No parecía estar en un pantano, sino mas bien parecía estar en un lugar distinto. Había pocos árboles y además estos se encontraban secos. Un río negro que le causaba mucha desconfianza seguía su curso no muy lejos de donde se encontraban. Pero estaban solos, ahí no estaba Magik, Leki ni Keilot.
No pudo evitar gritar cuando vio la mitad del cuerpo de la serpiente muerta a su lado.
Orphen se levantó por instinto y la observó con asco.
Orphen: ¿Qué es eso?
Cleo: ¿cómo qué?: ¿"Que es eso"?.
Orphen se volteó hacia la muchacha y se volvió a sentar sobre el suelo.
Orphen: la verdad es que no puedo recordar como llegué hasta aquí... de hecho recuerdo que mi nombre es Crilancelo y no entiendo por qué me llamas Orphen.
Cleo: O_O!
Orphen: No estoy seguro de quien eres tú… pero a juzgar por la situación y además la forma en que me tratas, y no puedo evitar mencionar lo hermosa que eres, diría que somos muy cercanos.
Cleo: ¿O.O?
Orphen: ¿Acaso eres mi novia?.
El hechicero mostró una amplia y coqueta sonrisa a Cleo, con la cual la chica no pudo evitar sonrojarse. Sin embargo no era momento para eso. Estaban solos, no sabían dónde estaban, y Orphen había perdido la memoria. Ahora todo dependía de ella.
Cleo: U/U "Calma Cleo, esto solo será temporal, ya verás que todo estará bien" "Esto está de mal en peor, y justo en estos momentos…"
