Adaptación del libro de Linda Howard con los personajes de S. Meyer
Capitulo número 19
—Vamos a hablar de algo interesante, como Jacob—Hubo un destello de malicia en los ojos de Emily—No me creo que pensaras que ese borracho tan sexy se dedicara a traficar con drogas—
Ren descubrió que ella también era capaz de sonreír ese día.
—¿Qué puedo decir? Lo arregla muy bien. Deberíais verlo cuando va con ropa vieja y sucia, sin afeitar, y está de un humor de perros—
—Esos ojos oscuros... En fin. —Claire se abanicó con la mano—.Además, tiene unos hombros más bien impresionantes, por si no te has fijado—
Renesmee se abstuvo de decir que se había fijado en todo lo que concernía a Jake. Ellas no tenían por qué conocer el episodio de la ventana de la cocina. Era curioso que les hubiera regalado casi a diario contándoles historias de sus displicentes encuentros con él cuando todavía creía que era un miserable borracho, y sin embargo cuando las cosas empezaron a ser más personales entre ellos hubiera dejado de hablar de él.
—Él también está loco por tus huesos —agregó Emily — Ese hombre está deseando comerte viva, te lo digo yo—
—Puede —contestó Ren vagamente. No quería hablar de lo mucho que ella deseaba comerlo vivo a él, ni lo cerca que habían estado ya de hacer el amor.
—No hace falta ser vidente para saber eso —dijo Claire a Emily en tono irónico—Él mismo vino y lo dijo tal cual—
Emily se echó a reír.
—Así fue. No es nada tímido, ¿verdad? —
No, la timidez no era precisamente un atributo de Jacob. Descarado, presuntuoso, arrogante, inteligente, sexy, amable... Aquéllos eran apelativos que lo describían perfectamente. Pero dudaba que tuviera ni un solo gen de timidez en el cuerpo, gracias a Dios.
En aquel momento sonó el teléfono móvil de Emily
—Probablemente será Sam —dijo suspirando mientras lo sacaba de su bolso. Abrió la lengüeta y pulsó el botón de contestar—. ¿Diga? —
Ren observó cómo su semblante se tornaba de color rojo.
—¿Cómo ha conseguido este número? —exclamó Emily, y apretó el botón de desconexión—Hijo de puta —murmuró al tiempo que volvía a guardar el móvil en el bolso.
—Deduzco que no era Sam—dijo Ren
—Era ese chiflado. —La voz de Emily temblaba de rabia— Me gustaría saber cómo ha conseguido mi número de móvil, porque no suelo dárselo a nadie.
—A lo mejor hay un servicio de información para números de móviles — comentó Claire
—La factura está a nombre de Sam, no al mío, por eso me extraña que sepa que yo soy la que lleva encima el móvil—
—¿Qué te ha dicho? —preguntó Ren
—La mierda de siempre: «¿Cuál de las cuatro eres tú?». Luego ha dicho «Rosalie». Sólo el nombre. Maldita sea, este tipo actúa de forma enfermiza—
Ren dejó su trozo de pizza en el plato. De repente sintió frío por todo el cuerpo y se le erizó el vello de la nuca. Dios santo, ¿y si aquellas llamadas tuvieran algo que ver con el asesinato de Rose? Tal vez fuera una idea absurda, pero tal vez no. A lo mejor se trataba de algún pirado que las odiaba a muerte por lo de la Lista, y ahora iba tras ellas de una en una...
Estaba hiperventilando. Emily y Claire la miraban fijamente.
—¿Qué sucede? —le preguntó Claire, alarmada.
—Es que se me acaba de ocurrir una idea horrible —susurró—. ¿Y si ese chiflado es el que ha matado a Rose? ¿Y si va detrás de todas nosotras? —
Dos expresiones gemelas de puro horror se dibujaron en las caras de sus amigas.
—No puede ser —dijo Claire en un instantáneo rechazo.
—¿Por qué no? —
—¿Por qué no? Porque es impensable. Esas cosas no ocurren. Bueno, quizá les ocurra a los famosos, pero no a la gente normal—
—A Rose la han asesinado —dijo Ren, todavía incapaz de imprimir mucho volumen a su voz—. ¿Es normal eso? —Se estremeció—. A las llamadas recibidas en casa no les he concedido mucha importancia, pero tienes razón, Emily ¿cómo habrá conseguido el número de tu móvil? Estoy segura de que existen maneras de averiguarlo, pero la mayoría de la gente no sabe cómo. ¿Nos estarán acechando? —
De nuevo las dos la miraron fijamente.
—Ahora sí que estoy asustada —dijo Claire al cabo de unos instantes—Tú vives sola, yo también, Sam no llega a casa casi hasta la medianoche, y Rose estaba sola—
—¿Pero cómo iba a saber él eso? Quiero decir que Emmett vivía con ella justo hasta el día antes —protestó Emily
Su intuición le provocó a Ren otra punzada en el estómago. Creyó que iba a enfermar.
—Lo decía el periódico... «no había señales de que hubieran forzado la entrada». Y oí a Jake hablar por teléfono. Creían que había sido Emmett porque era su novio y tenía una llave, pero no fue él, de modo que ahora creen que fue alguien a quien Rose conocía. Lo dejó pasar y él la mató —Tragó saliva— Es alguien al que conocemos todas—
—Oh, Dios mío. —Claire se tapó la boca con ambas manos, con los ojos agrandados por el horror.
Emily dejó caer su trozo de pizza. Ella también parecía trastornada y aterrorizada de pronto. Probó con una risita temblorosa.
—Nos estamos asustando solas, como si fuéramos niñas contando historias de miedo alrededor de un fuego de campamento—
—Estupendo. Si tenemos miedo, pondremos más cuidado. Yo voy a llamar a Jacob en cuanto regrese a la oficina…—
Emily sacó el teléfono móvil del bolso y lo encendió.
—Ten —le dijo, tendiéndoselo a Ren por encima de la mesa— Llámalo ahora. Ren hurgó en su bolso en busca del papelito en que había anotado los dos números de Jake. Le temblaban las manos mientras marcaba el primero de ellos. Se estableció la conexión y oyó un timbre. Dos. Tres veces... —
—Black—
Aferró el pequeño teléfono con las dos manos.
—Soy Ren. Jacob... tenemos miedo. Todas hemos recibido llamadas de un chiflado desde que apareció la Lista, pero no lo he mencionado porque ese tipo no nos amenazaba ni nada de eso, sólo nos pregunta cuál de las cuatro somos, ya sabes, A, B, C o D. Pero es que acaba de llamar a Emily al móvil y ha mencionado el nombre de Rose. ¿Cómo habrá conseguido el número de Emily? El teléfono está a nombre de su marido, así que ¿cómo va a saber él que es Emily la que lleva el móvil y no Sam? Te oí decir a ti que probablemente Rose conocía a su asesino y lo dejó entrar en casa, y el que ha llamado a Emily la conoce, porque de no ser así no tendría su número, y ya sé que
parezco histérica, pero es que estoy asustada y quisiera que tú me dijeras que me estoy dejando llevar por la imaginación... —
—¿Dónde estás? —preguntó él en voz baja.
—En Friday Pizza. Por favor, dime que me estoy dejando dominar por la imaginación—
—Creo que tienes que contratar el servicio de Identificación de Llamadas —repuso Jacob en un tono todavía demasiado tranquilo—Si Emily y Claire no lo tienen, diles que lo contraten. Hoy mismo. Llamen a la compañía telefónica desde el trabajo para que empiecen ya y de camino a casa compren los aparatos. —
Ella aspiró profundamente.
—De acuerdo. Identificación de Llamadas—
—¿Tienes un teléfono móvil? ¿O Claire? —
—No, sólo Emily—
—Las dos necesitan tener uno para llevarlo encima todo el tiempo, para que cuenten con una forma de pedir ayuda si no podéis acceder a un teléfono fijo. Y quiero decir encima, en el bolsillo, no en el bolso ni en el coche—
—Teléfonos móviles. De acuerdo. —Iban a hacer varias paradas de camino a casa, pensó.
—¿A alguna de ustedes les ha sonado familiar esa voz? —
—No, habla en susurros, pero es como un susurro fuerte. Suena gracioso—
—¿Habéis notado algún ruido de fondo fácil de identificar? —
—No, nada—
—Está bien. ¿Dónde viven Claire y Emily? —
Ren le proporcionó sus direcciones. Emily vivía en la reserva de la Push, pero Claire hace pocos años se había mudado a la ciudad.
Jacob lanzó un juramento.
Renesmee sintió deseos de sacudir a Emily No parecía darse cuenta de que ellas también podían correr peligro. Probablemente no era así; esperaba que no fuera así. Pero todo aquello de la última llamada telefónica llevaba las llamadas de aquel chiflado a otro nivel, y ella sentía una profunda inquietud. Una parte de ella estaba de acuerdo con Emily, aquella suposición era demasiado fantástica, demasiado increíble.
Simplemente estaba permitiendo que la dominase su imaginación. Otra parte de su cerebro, más primitiva, le decía que Rose estaba muerta, que había sido asesinada, y que el que la había matado seguía andando por allí. Aquello parecía aún más increíble que lo anterior, y sin embargo era cierto.
Probó con otra táctica.
—Si Jake opina que deberíamos ser mucho más cuidadosas, para mí es suficiente. Él sabe mucho más que nosotras de estas cosas—
—Eso es verdad —dijo Emily — Si él está preocupado, deberíamos hacer lo que nos ha dicho—
Ren puso los ojos en blanco mentalmente. Después de que ella le explicó los hechos a Jake por primera vez, Emily, Claire y hasta Alice habían empezado a actuar como si él fuera el jefe. Bueno, daba igual lo que fuera, con tal de que funcionara; lo importante era que tenían que ser precavidas.
Entraron juntas en el edificio y después se separaron para dirigirse a sus distintos departamentos. Obedeciendo las instrucciones de Jacob, Ren llamó a la compañía telefónica para contratar el servicio de Identificación de Llamadas y todos los demás accesorios, incluido el desvío de llamadas. Se le ocurrió que tal vez le resultara práctico poder transferir sus llamadas entrantes, digamos, a casa de Jacob
Jake llamó al detective Roger
—Roger, me dicen las tripas que tenemos un problema mayor de lo que creíamos—
—¿Cómo es eso? —
—Ya sabes que la señorita Rosalie era una de las Chicas de la Lista, ¿verdad? —
—Sí. ¿Qué pasa con eso, aparte de suponer un poco de carnaza para los periodistas? —
—Resulta que las cuatro han estado recibiendo llamadas extrañas de un mismo individuo. Les pregunta cuál de las cuatro son—
—¿Cuál de las cuatro? —
—Sí. ¿Has leído la Lista? —
—No he tenido ese placer. Por desgracia, mi mujer me ha citado algunas partes—
—Las cuatro mujeres aparecen identificadas como A, B, C y D. De manera que ese tipo les pregunta cuál de ellas es cada una, como si le resultara importante. Hoy, mientras almorzaban, ese tipo llamó al teléfono móvil de Emily y le formuló la pregunta de siempre, y luego mencionó el nombre de la señorita Hale. Sin amenazas ni nada parecido, tan sólo el nombre.
—Mmnn —contestó Roger, lo cual significaba que estaba pensando.
—El móvil de Emily está a nombre del marido, por eso la mayoría de la gente piensa que lo lleva él. Este tipo no sólo sabía el número, sino también que es ella la que lleva el móvil—
—Así que conoce a las chicas o conoce al marido—
—¿Por qué iba un marido a dar el número del teléfono móvil de su mujer a otro hombre? —
—Buena pregunta. De acuerdo, el que llama conoce a las chicas. Mmnn—
—Es muy posible que Rosalie conociera al asesino. Le abrió la puerta y lo dejó pasar, ¿no es así? —
—Así es. Tenía una mirilla en la puerta. Podía ver al que llamase al timbre—
—El chiflado de las llamadas disfraza la voz, habla sólo en susurros—
—Lo cual quiere decir que si hablara normalmente podrían reconocer su voz, ¿Tú crees que el de las llamadas y el asesino son la misma persona? —
—De lo contrario sería una enorme coincidencia—
—Hijo de puta. —Al igual que la mayoría de los policías, Roger no creía en las coincidencias—¿De qué las conoce a todas ellas ese tipo? ¿Trabajan juntas o algo así? —Sí, Es probable que él también trabaje allí—
—Se trata de alguien que tiene acceso a su información personal. Eso debería estrechar la búsqueda—
—Allí hay mucha gente que sabría cómo acceder a los archivos del personal—
—No podría ser fácil, ¿no? —preguntó Roger con cautela.
—Las tripas me dicen que lo ha provocado algo de esa Lista y que va a ir detrás de las otras tres chicas.
—Dios. Puede que tengas razón. ¿Tienes los nombres y las direcciones de ellas? —
—Emily está casada y vive con su esposo en la reserva, Claire vive sola. —Entregó a Roger las direcciones— Renesmee, la tercera, es mi vecina de al lado. También está soltera—
—Mmnn. ¿Es esa amiga tuya? —
—Sí—
—O sea, que estás saliendo con una de las Chicas de la Lista. Tío, eso es tener pelotas —Roger cayó en la cuenta de su propio chiste y rompió a reír.
—No tienes ni idea—Jacob sonrió abiertamente al pensar en Renesmee y en su barbilla terca con aquella diminuta hendidura, y en sus leves hoyuelos de las mejillas y aquellos ojos chispeantes. Ren atacaba la vida, más que dejar que le viniera simplemente; nunca había conocido a nadie que fuera tan irritante, graciosa y aguda.
Tenía planes importantes respecto a ella, el más inmediato de todos llevársela a la cama. Por nada del mundo iba a consentir que le ocurriera nada, aunque para ello tuviera que abandonar su trabajo y convertirse en su guardaespaldas durante las veinticuatro horas del día.
—Está bien, si estás en lo cierto, al menos tenemos un sitio por dónde empezar —dijo Roger, regresando rápidamente al tema—Me informaré sobre cómo acceder a los archivos del personal para ver lo que cae del árbol, pero si has acertado en lo de los locos de la informática, esto podría llevarnos bastante tiempo. Oficialmente, no sé qué podemos hacer para mantener a salvo a las chicas. Estás hablando de localidades diferentes... —
—Ya lo se —El follón administrativo iba a ser un incordio. A Jake le dolía la cabeza sólo de pensarlo.
—De forma no oficial, sacaremos algo en limpio. Pediremos favores, tal vez logremos que algunos individuos se presten voluntarios para hacer de perros guardianes—
Las chicas saben ya que tienen que actuar con cautela, ¿no es así?
—Se supone que hoy mismo tienen que contratar el servicio de Identificación de Llamadas y hacerse con un teléfono móvil. También les he dicho que no dejen entrar a nadie que no sea su familia, que no acepten que nadie las lleve en coche. No quiero que ese hijo de puta consiga acercarse a ellas lo más mínimo.
Sobre todo a ella.
#Hola! :) Al fin logre actualizar ñ.ñ Gracias por las personas que han sido pacientes, se me ha complicado mucho tener un poco de tiempo libre & ya logre salir de algunas cosas, practicamente quedan unos 2 meses de clases y estamos a Full xdd Muchisisisismas gracias por los reviews, Ahora si actualizare pronto... es una promesa xd Saludos a Todas, Nos leemos ! Conni ... 26.09.2011
