CAPITULO 15

-. ¿Hermione? -. Pregunto Ginny ahora atenta.

-. Si, ayer termino conmigo, y no me dijo ni porque -.

-. ¿Qué? -. Preguntaron al unísono Harry y Ginny.

Sirius iba a continuar hablando cuando vio que Hermione se acercaba, así que solo se levantó y camino a la mesa de profesores para ahora desayunar allá.

Hermione lo vio alejarse y después de acerco a la mesa y tomo asiento.

-. Hola -. Pregunto Hermione completamente tranquila.

-. Hola -. Respondieron Harry y Ginny pero Harry un poco más frio, lo cual noto Hermione.

Harry se giró a mirarla.

-. ¿Podemos hablar en la tarde? -. Le pregunto Harry, y Hermione tras analizar su mirada no tuve otra opción más que aceptar.

En la tarde Hermione pudo notar su indiferencia de Harry, mientras cuestionaba a Ginny porque el actuaba así, ella prefiero decirle que esperara hasta la tarde pero lo único que le menciono era que se trataba de Sirius.

Ya con eso Hermione se sintió frustrada, solo esperaba que Harry fuera más comprensivo y no fuera de carácter más arraigado a sacar sus propias conclusiones, antes de escucharla.

La tarde no se hizo esperar y al parecer a Hermione no le hizo justicia.

La esperaba a la salida de la clase de Pociones, tras la mirada de Severus, Hermione se fue con Harry, indicándole a señas a Severus que lo vería en la noche.

Hermione y Harry no avanzaron mucho solos hasta que Ginny los intercepto y juntos llegaron a un aula completamente sola, Harry les indico que entraran a esa aula y con desconfianza así lo hicieron.

Hermione entro completamente y giro para ver a Harry.

-. ¿Y bien? ¿Por qué tanto misterio Harry? -. Le pregunto Hermione seria y con los brazos cruzados sobre su pecho.

Sin embargo, Harry cruzo los brazos y tampoco contesto, ambos en silencio se calaban con la mirada hasta que Harry decidió hablar.

-. Dime Hermione, ¿Por qué terminaste tu relación con Sirius? -. Hermione se sorprendió de su pregunta, pero debió de adivinarlo, Sirius no dudaría el irle a llorar a Harry.

-. No te incumbe Harry -. Hermione desvió la pregunta, aunque sabía que no serviría de mucho y menos con alguien como Harry.

-. En serio, Sirius es mi familia y si pensabas que cualquier cosa que le pasaba no me incumbe pues te equivocas Hermione, así que contéstame -.

-. Bueno, las respuestas las tiene él, fui clara al decírselo, simplemente no es clase de persona que me atrae -.

-. ¿Así? -. Pregunto Harry ingenuo -. ¿Y cómo debe ser el hombre que te atraiga? ¿Cómo Dumbledore? ¿Cómo Ron?... -. Harry tomo un respiro. -. … ¿Cómo Snape? -. Hermione se impresiono por su pregunta, pero regreso a su posición neutral, aun no era tiempo. -. Si claro como Snape, ¿No?, callado sumiso, sin voluntad propia -. Eso a Hermione no le agrado.

-. Ya basta, sabes que Sev… Snape no es así, y ¿Porque no?, alguien como Snape sería bueno, alguien decidido, inteligente, leal a sus ideales como a sus sentimientos y lo sabes Harry -.

Harry sonrió.

-. Así que al parecer, si hay algo entre tú y Snape -. Confirmo Harry apuntándola y dándose la vuelta dándole la espalda riendo, recargando sus manos en un escritorio a su espalda, volvió a respirar.

-. Te equivocas, no sé de donde sacas eso -. Hermione lo señalo, cansada de sus comentarios.

Harry giro y la volvió a mirar.

-. Pues si no es eso, lo defiendes demasiado -. Hermione se cansó de sus comentarios.

-. Sabes que, lo que te molesta es el hecho de Sirius y no ves más allá, del hecho de que realmente no era un hombre para mí, pero te dejo con tu odio hacia cualquiera que moleste a Sirius -. Hermione tomo de la mano a Ginny y ambas salieron del aula, dejando a Harry atrás.

Ginny se soltó de su manera tan brusca de tomarla y Hermione bajo su paso.

-. Dime Hermione que no es verdad, dime que no sales con Snape -.

Hermione la miro y después siguió el camino.

-. No salgo con Snape -. Ginny se detuvo en seco y Hermione se detuvo después.

-. Está bien, ahora dilo en serio -. Hermione la miro y después siguió caminando. Ginny comprendió eso, le siguió. -. O no, por favor Hermione -. Hermione se detuvo nuevamente y miro a Ginny.

-. Ginny basta, si no aceptas ese hecho por favor no me digas nada -. Hermione siguió caminando pero Ginny la tomo de la mano y la obligo a mirarla, Ginny le sonrió.

-. No me cuesta trabajo creerlo, y claro que lo acepto, Severus es un gran hombre, Harry lo que tiene son celos y tomó las batallas de Sirius como las suyas, pero… -. Hermione se relajó y escuchaba lo que decía. -. Debes contarme como pasó todo -. Ambas rieron, y Hermione se relajó por completo, al menos no cargaría con ese peso por completo, y con su mejor amiga al lado sería más fácil.

Severus se encontraba en su oficina esperando a su pequeña y mientras revisaba sus pergaminos sus recuerdos volaron y él sonreía con ellos.

Recordaba el hecho de su papel en la guerra, de cómo lo arriesgo todo por salvar al hijo de la mujer que una vez amo, y que ahora solo la recordaba como una fiel amiga, ahora su corazón pertenecía a su pequeña castaña, recordaba cuando despertó en la enfermería.

Cuando paso todo se despertó completamente desorientado y claro que iba a buscar respuestas y aunque muchos trataron de detenerlo, solo una no se movió ni con esa mirada que intimidaba inclusive al mismo Dumbledore.

Pero ahora cuando abría los ojos ya no era como antes, antes se despertaba lleno de temor de despertar en esa oscuridad de la muerte o inclusive frente el mismo rostro del Señor tenebroso al haberlo torturado.

Ahora lo que esperaba al despertar era abrir los ojos; y sentir como la vez que se quedó Hermione con él, sentir ese aroma de ella, el sentirlo impregnar su nariz y con solo recordar esa noche, sonrió.

La recordaba sobre todo cuando se dio cuenta, que era Hermione la insufrible sabelotodo y dormida en su habitación. Estaba en su cama.

Al momento en que él despertó tuvo cuidado de permanecer quieto para no molestarla mientras dormía.

Su cara estaba vuelta hacia él, pero su cabeza quedaba escondida bajo su brazo. Observo su respiración durante unos minutos, suave y tranquila.

Quería tocarla, pero aun no era el momento, así que mejor la dejo dormir. Solo Merlín sabía cuanto la amaba y que por primera vez en varios años sentía deseos por una mujer.

Sentía la necesidad. Tanta necesidad en su interior. Necesidades que solo Hermione podía satisfacer, y eso le asustaba.

Hace un par de semanas no habría podido imaginar que sentiría eso por una mujer, y ahora no podía concebir no tenerla en su vida.

Severus respiro profundamente y contuvo el aliento. El ligero olor a su fragancia a limpio y a flores lograba embriagarlo.

Le embriagaba ahora igual que cuando la beso por primera vez en esa fiesta de navidad. Olía tan bien que odiaba dejarla sola en la cama, pero se levantó o después ya no podría hacerlo, y aun no era momento de ser impertinente, se puso sus pantalones y su típica camisa y levita.

Y ahora después de pensar en esa noche, la esperaba en su despacho a altas horas de la noche y solo Merlín sabia para qué.

Pero ya no podía estar revisando esos molestos pergaminos en los cuales esos alumnos no demostraban ni una pizca de ingenio como la que tiene se pequeña Sabelotodo, así que se levantó de su lugar y empezó a estirar los pies caminando por toda la estancia y ahora su mente vago al momento de volver nuevamente a la vida.

Debía checar primero esa poción, sabía que los creadores habían cometido un error, y debía descubrir cuál era y corregirlo sino de lo contrario no sabía cuándo el efecto podía terminar.

Ahora otra cosa, el impertinente de Potter, que había decidido darle la vida nuevamente, aunque al principio la molestia regia en él, y no quería cruzar ni palabras ni miradas con Harry por lo que hizo, ahora no sabía cómo reaccionar.

Era cierto que se encontraba molesto por el atrevimiento que se tomó, no solo porque fuera Harry, inclusive quien lo hiciera al haber tomado esa decisión debía haberlo hecho por lastima, y eso era lo imperdonable.

Pero ahora no sabía si estar con esa molestia aun, o ahora dar las gracias por esa vida, porque así pudo encontrar el amor que tantos años había buscado y con quien menos lo espero, con Hermione Granger, sin duda, eso era lo mejor que le había pasado en toda su vida entera.

Pero ahora solo esperaba la presencia de su amada así que se dirigió al escritorio y nuevamente siguió con su trabajo, mientras esperaba.

Permaneció un rato más en su escritorio, corrigiendo algunos pergaminos y dando notas de pésimos en la mayoría de ellos.