Una triste despedida.
Cada día que pasaba Orphen recobraba algo más de su memoria.
La peleas entre él y Cleo habían cesado, al menos de forma momentánea. Magik intentaba hacerlo recordar, enseñándole magia, aquello que más dominaba.
Era extraño para Cleo no discutir con Orphen, era ahora un chico desorientado, que no parecía sentirse seguro de sí mismo y el resto, y por otro lado, era educado y atento con ella. No era que no le agradara pero estaba tan acostumbrada a sus pequeñas discusiones diarias que se le hacía extraño verlo tan tranquilo, sonriente y calmado.
Cleo: Bobo.
Orphen: O_o… Ah que va eso?
Cleo: es que eres un bobo.
Orphen: y qué es lo que te hice ahora?
Cleo: Me fastidias maldita sea, tienes esa sonrisa de bobo todo el día.
Orphen: Eres… eres…
Cleo: Una chiquilla malcriada?, una tonta, torpe…
Orphen: Tan dulce cuando te enojas ^_^
Cleo: O.o… LEEEEEKIIIIII!
De un momento a otro se ve a Orphen volando por los cielos.
Keilot y Magik, quienes recolectaban leña aparecieron repentinamente asustados por la explosión. Pensando que tal vez alguien o algo los había atacado. Pero sólo vieron a Leki, con los ojos verdes e iluminados, y Cleo observando el cielo con una tétrica sonrisa entre sus labios.
Magik: Maestro voy por usteeed! Espeeeeéreeeee!
Keilot observó a Cleo algo perturbado.
Cleo: Ah mira comienza a caer. Si, creo que Magik lo encontrará muy pronto.
Keilot: ¿Estaban discutiendo?
Cleo: XD no, como crees, Orphen sigue siendo muy torpe.
Keilot: -_-'' , entonces porque hiciste que Leki lo atacara.
Cleo: Pues… ya me tenía harta… haber si con ese ataque vuelve a recobrar la memoria.
Keilot: Pienso que lo extrañas…
Cleo: ¿qué cosa?. ^_^
Keilot: Las peleas con Orphen.
Cleo: ¬¬, pero que cosas dices Keilot. Simplemente ese idiota me tiene harta.
Keilot: ¿Sabes Cleo?, cuando los conocí a ambos, supuse que ustedes dos no se soportaban, pero a medida que compartía con ambos, me fui dando cuenta, que en verdad, sus peleas, eran solo una forma más de captar la atención del otro.
Cleo: Keilot… yo…
Keilot: Vamos Cleo, no soy tonto, no puedo negar que darme cuenta de eso fue duro al principio, sin embargo… No puedo enfadarme, el hechicero será un idiota pero… en verdad le importas. Yo sé, que si decides quedarte con él. Entonces nada malo te pasará.
Ante las palabras de Keilot, el rostro de Cleo fue cambiando de una tétrica sonrisa a una media sonrisa, de una media sonrisa, a una expresión seria, de una expresión sería a un rostro triste y de un rostro triste a un llanto descontrolado. Él tenía razón, cada palabra que decía, era cierto. Y por eso es que Cleo al oírlo se sentía cada vez más entristesida. No quería lastimar al cazador, y tanto él como Orphen la hacían sentirse consternada todo el tiempo creyendo saber más que ella de sus pripios sentimientos aunque en realidad su mente vagaba continuamente entre los ojos de Orphen, su profunda mirada, sus hermosos rasgos varoniles, y la amabilidad de Keilot, sus atenciones, sus sonrisas. La única ventaja real que había entre ambos chicos, era el tiempo que llevaba viajando al lado del hechiero.
Keilot rodeó con sus brazos a la muchacha, mientras esta sollozaba tímidamente entre sus brazos. Sin ser capaz de decir nada.
Cleo: ¡Tú y Orphen son unos tontos!. La oyó decir, y aquello hizo sonreír al muchacho. Quien comprendió que la extraña reacción de Cleo significaba que aún estaba muy confundida.
Orphen: ¡Se Puede saber que pasa contigo!, ¡Por poco me matas!
Cleo alzó la vista y la dirigió a los ojos marrones de Orphen. Entonces sonrió sin previo aviso.
Orphen: ¡Y ahora te ries de mí!
Magik: Maestro, no se enfade, yo se que Cleo está arrepentida y va a disculparse. ¿No es así Cleo?
Cleo: Claro que no, todo lo hice por Orphen.
Orphen: ¡¿A qué vas con todo eso?!- grito indignado.
Magik: pues la verdad es que lanzarlo por los aires es algo muy usual en la relación de ambos.
Cleo: ¡Lo vez!, sólo quería ayudarte a recordar… ^_^
Orphen: grrrr…. ¬¬
Todos reían a excepción de Orphen, quien aún estaba molesto con la chica por haberlo lanzado por los aires.
Orphen ya comenzaba a recordar mejor el tipo de relación que ambos llevaban, recordaba a Magik, y había comenzado a recordar a otros también, como Artia, Azali, Estef, Eris, Lai, Licoris, entre muchos más. Incluso partes de su vida, y hechizos.
Recordaba a la perfección el primer viaje, que realizó con los muchachos. En aquel entonces Cleo apenas era una niña al igual que Magik, aunque en un inicio no era más que una carga, luego comenzó a soportar e incluso a apreciar su presencia.
Keilot: Vamos Orphen se que estas molesto, pero creo que debes comer algo, Magik preparó una comida deliciosa.
Cleo: ¡Si! Y yo lo ayudé.
Orphen: Entonces no quiero… de seguro que me enfermaré del estómago. ¬¬
Cleo: pero que dices Orphen si ha quedado delicioso. ^.^
Orphen: no quiero.
Cleo: Pero que te crees, ¡hechicero de pacotilla!
Segundos después se ve a Magik sosteniendo a Cleo por los brazos. Mientras Keilot se aproximaba tranquilamente a Orphen con un plato entre sus manos.
Keilot: Vamos, sólo come. – Le dijo mientras le entregaba el plato de comida.
Magik y Cleo aún forcejeaban Cleo para zafarse y Magik para evitar que la chica continuara discutiendo con Orphen.
Entonces unas lianas salieron desde la espesura y cogieron a Cleo y a Magik, tomando a ambos chicos por desprevenido. Incluso Leki no pudo hacer nada ante la rapidez de aquel ataque. Pero a penas raccionó corrió a toda velocidad hacia donde estaba su ama.
Keilot sacó su espada y Orphen se puso de pie, pero para ese entonces los chicos desaparecieron.
Keilot: Sígueme, es por aquí.
Keilot corrió rápidamente perdiéndose por el mismo camino por el cual desaparecieron Cleo y Magik. Orphen lo siguió sin mayores complicaciones.
Orphen: ¿qué fue eso?
Keilot: Imagino que uno de los secuaces del Gohuorot.
Corrieron durante un buen rato, hasta que alcanzaron un claro en medio del lugar. Y ahí justo frente a ellos estaba Cleo y Magik, cada uno de ellos, envuelto en una esfera verdosa. Ambos estaban consientes en su interior y luchaban frenéticamente para poder romper las esferas. Pero sin resultados.
Un hombre estaba sentado sobre una roca, justo al medio de sus prisioneros. Estaba tranquilo, entonando una flauta dulce. No tenía rostro, y su piel era oscura como el carbón. Sus dedos eran largos y era el doble de alto que el porte de una persona normal. Lo único que había en su rostro era una boca sonriente.
Leki en tanto luchaba con lo que parecía ser un extraño animal que se paraba en cuatro patas con un gran hocico y sin ojos, que lo atacaba constantemente con un liquido verdoso que escupía de su hocico. El animal no tenia ojos, ni orejas, simplemente su enorme boca repleta de dientes puntiagudos.
Keilot: ¿quién eres?
Orphen: suelta a los chicos, ¡pelea conmigo cobarde!
Demonio: deja ya esta búsqueda absurda, estos chicos pagaran las consecuencias si no te detienes.
Al oír las palabras del demonio Cleo y Magik golpearon la esfera al mismo tiempo captando la atención del cazador.
Sus cabezas se movían de un lado a otro, en señal de negación, tal vez no podían oírlos pero ellos entendían a la perfección lo que decían.
Orphen: Ellos no están dispuestos a tranzar. Dijo el hechicero dirigiéndose a Keilot.
Demonio: Vaya, asi que no… esta bien. El demonio hizo un chasquido con sus dedos. Entonces los rostros de Cleo y Magik cambiaron.
Los chicos comenzaron a sujetar sus cuellos, con desesperación mientras se derrumbaban.
Orphen: ¡Los está aficciando!
Keilit sacó su espada. Y atacó al demonio quien se alzó en el aire, lanzándole unas burbujas que explotaban al contacto. Lanzando un líquido verdoso que quemaba la piel.
Un poco de este líquido salpicó al brazo de Keilot, desasiendo su ropa. Orphen lanzó un ataque al demonio tomándolo por desprevenido. Esto hizo enfadar a la bestia quien se abalanzó sobre el hechicero, pero entonces un nuevo ataque de Keilot lo detuvo a medio camino. El demonio volvió a hacer tronar los dedos y entonces las esferas que mantenían a Cleo y Magik se redujeron adhiriéndose a la piel de éste.
Keilot: ¡Orphen! Ocúpate de los muchachos.
Orphen corrió hacia sus amigos, y comenzó a lanzar algunos hechizos intentando romper la envoltura que los mantenía sin oxígeno. Ya casi no tenían fuerzas para seguir luchando y lentamente tanto Magic como Cleo se fueron desvaneciendo.
Entonces Orphen comprendió que la única manera en que sus amigos serían libres. Seria destruyendo al demonio.
Keilot cayó al suelo, justo a su lado y apenas por poco pudo zafarse de la arremetida del demonio.
Entonces Orphen alzó la vista y tubo en su mente las palabras precisas.
Orphen: ¡Adelante espada de la luz!
El demonio no alcanzó a hacer nada frente a aquel ataque, el cual lo dejó muy mal herido, Keilot se abalanzó sobre la bestia y ante un último intento desesperado de ésta lanzó unas burbujas a su enemigo, pero Keilot fue más rápido y lanzó una daga para destruir las burbujas, que explotaron justo sobre su cuerpo, destruyendo a la criatura.
Leki exterminó casi al mismo tiempo a la bestia contra la que luchaba, dejando su cuerpo muerto a un lado de lugar. Leki corrió cogiando a reunirse con su dueña.
Los cuerpos de Cleo y Magic cayeron sobre el suelo, inertes.
Orphen sacó de encima aquella extraña textura que los envolvía, pero aún así ellos ni uno de los dos respiraba.
Orphen los meció, los cuerpos de sus amigos muy suavemente pero ambos permanecían inmóviles.
Keilot corrió hacia ellos y se posó justo al lado de Cleo, entonces comenzó a moverla bruscamente, intentando que despertara. Presionó su pecho con intención de reanimarla, pero todo lo que hacía parecía ser inútil.
Orphen deposito en tanto sus manos sobre el cuerpo de Magik.
Orphen: curo las cicatrices del declive.
A penas unos segundos después, el chico tosió y acto seguido abrió sus ojos con dificultad.
Entonces el hechicero se aproximó a Cleo pidiendo a Keilot que la soltara e hizo lo mismo con la muchacha.
Entonces Cleo también comenzó a respirar.
La muchacha abrió los ojos. Lo primero que vio son los ojos oscuros del hechicero, quien suspiró aliviado al verla despertar, luego de eso se aproximó a MAgic y lo ayudó a incorporarse, dándole unas palmadas en la espalda.
Cleo se incorporó con ayuda de Keilot quien la onbservó con tristeza.
La chica tosió. Y luego sonrió al muchacho.
Pero entonces el chico desvió la mirada con expresión seria en su rostro.
Keilot: Lo lamento Cleo.
El muchacho se puso de pie, mientras Cleo lo siguió con su mirada, aún muy cansada como para poder hablar.
Keilot: ¡hechicero!- gritó el muchacho captando la atención de Orphen. -los dejo a tu cargo-
Orphen lo observó buscando las palabras adecuadas para intentar persuadirlo, aunque sabía que nada de lo que dijera lo haría cambiar de opinión.
Orphen finalmente bufó. –Idiota.-
El cazador sonrió y con un gesto hacia Cleo se marchó corriendo.
EL muchacho sabía que si continuaba su viaje junto a los muchachos sólo acabaría ocurriendo una tragedia. Debía continuar sólo, y sabía que esa era la única forma en que podría irse.
Le dolía separarse de la pelirubia, y la compañía de los demás, pero era algo que debía hacer, él sólo y nadie más.
Cleo lo observó alejándose, sin verse capaz aún de ponerse de pie y seguirlo.
-¡Keiloooooot!- gritó con todas sus fuerzas y con lágrimas en los ojos. Pero ni las suplicas de la chica lo harían cambiar de opinión, más aún después de lo ocurrido, donde casi muere por su culpa.
Orphen sujetó la mano de Cleo.
Ella lo miró, y él meció la cabeza de un lado a otro indicándole de que debía dejar hacer al cazador lo que creía correcto.
Cleo comenzó a llorar, Y Orphen la rodeó con sus brazos.
-Ese canalla no se librará tan fácil de nosotros… - Pensó el muchacho en voz alta, hablando para sí, más que para Cleo.
Keilot no sabía que más temprano que tarde sus caminos volverían a encontrarse.
Créanme que alejar a Keilot me duele más a mí que a cualquiera. Pero es momento de que Cleo y Orphen comiencen a pasar un momento más a solas.
Próximamente, Nuevas aventuras, nuevos monstruos que combatir. Y un poco más de Cleo X Orphen!. AAAAAAAHHHH!
Jajajajaj parece como si anunciara un próximo capítulo de tv, XD.
Un saludo a tod s los que leen mis fic. Espero poder subir un capítulo lo antes posible.
Pero no se preocupen cada vez queda menos para que este fic llegue a su fin.
Pero como soy muy buena y he tenido esta historia mucho tiempo botada, aquí les va un BONUS TRACK!
Cleo despertó a media noche, miró hacia todos lados y a su lado sólo pudo ver a Magik, Orphen no estaba, mientras que Keilot ya hace algunos días había decidido tomar su propio camino.
La chica comenzó a caminar y entonces ese encontró con un claro. Había encontrado, a pesar de la tristeza del paisaje que se extendía sin vida ante sus ojos, un sitio donde las estrellas lograban abrirse paso y alumbrar con su poderoso brillo. Ahí en medio de la nada una flor crecía tímidamente protegida por el brillo de aquellas estrellas y la luna.
Cleo se recostó sobre la maleza y con sus manos sostuvo su cabeza mientras como una niña pequeña descubriendo la magia del mundo observaba la hermosa flor dorada.
La observó un momento y luego vio con inquietud el desolador paisaje a su alrededor, aquella pequeña flor se esforzaba mucho para crecer y Cleo se conmovió ante aquello. Depositó sus manos, una a cada lado y cerró los ojos, comenzó a entregarle energía, una energía que fluía de sus manos y ayudaría a proteger a aquella delicada criatura, en su difícil misión de embellecer aquel lúgubre y triste lugar.
Entonces sintió unas manos posándose sobre las suyas. Al abrir los ojos se encontró frente a frente a Orphen.
El muchacho al ver a sus amigos tan apacibles se levantó, no muy seguro de la hora que era, decidió caminar un momento por los alrededores intentando encontrar alguna señal que delatara el camino que Keilot había tomado, sin embargo sólo dio vueltas en el lugar sin hallar si quiera una pista del muchacho. Cuando retomaba el camino de vuelta se encontró con el claro penetrado por la luz de las estrellas. Entonces vio a Cleo intentando proteger a una pequeña y hermosa flor que crecía al medio de la oscuridad.
Cleo no había tomado conciencia que ella misma era como aquella pequeña flor. Una luz de esperanza ante la más horrible y penetrante oscuridad.
Se quedaron un momento así sentados uno al frente del otro, sin decir nada. Simplemente entregando una energía limpia y purificadora.
Finalmente Orphen soltó las manos de Cleo y se puso de pie.
Cleo: ¿Dónde estabas Orphen?
Orphen dejó que su mirada se perdiera en el brillo de las estrellas un minuto, como si su destello recargara sus energías.
Orphen: no lo sé… Creo que buscaba alguna pista de ese cazador testarudo.
La mirada de Cleo se entristeció.
Orphen volvió su mirada a la chica y notó su tristeza, entonces su corazón también se llenó de tristeza al verla así.
Orphen: Tranquila, encontraremos a Keilot, te aseguro que ahora que viaja sólo estará mucho mejor.
Cleo alzó la vista para encontrar la mirada de Orphen dirigida a ella.
La chica entonces se aproximó al muchacho.
Cleo: ¿y que tal tú?
Orphen: ¿yo qué?
Cleo: ¿cómo estas?, veo que comienzas a recordar cosas, hechizos, nombres, situaciones.
Orphen: ¡Si! ^_^, ¡tal como se esperaba de mí, ya recuerdo muchas cosas.!
Cleo sonrió. -¡Me alegro mucho!-
Orphen: Pero me temo que aún no logro recordar muchas cosas relacionadas a ti. Mucho menos a Keilot, no sé, cómo ni cuándo nos conocimos.
Cleo: Bueno… supongo que eso es de esperar.- dijo la chica en un murmullo apenas perceptible.- después de todo tú y yo nos la pasábamos discutiendo. ^.^, no es algo que a alguien le gustaría recordar.
Orphen pudo darse cuenta de que a pesar de estar sonriendo, Cleo se había entristecido al oír que no lograba recordar los sucesos relacionados a ella.
El chico tomó el rostro de Cleo, obligándola a alzar la vista.
Cleo no pudo evitar sentirse algo intimidado.
Orphen: ^_^, no creo que ese sea el motivo. Para ser franco, ¡me gusta discutir contigo!.
Cleo: O_o, ¿encerio?
Orphen: ¡CLARO!, además, con el genio que tienes, nadie más tendría el valor de decir la gran cantidad de defectos que tienes.
Cleo: ¬_¬, creo que ya fue suficiente.
Orphen: No, es en serio, he descubierto en este corto tiempo que eres experta en meternos en líos, y que tienes un genio del demonio, además eres terca, una malcriada y…
Cleo tenía el seño fruncido y su puño apretado. Estaba a punto de abalanzarse sobre Orphen ya que lamentablemente Leki se había quedado durmiendo junto a Magik.
Entonces Orphen tomó la mano que Cleo mantenía apretada y cruzó sus dedos con los de ella y comenzó a acercarse invasivamente.
Orphen: también eres muy dulce…
Cleo: O/O
Orphen: siempre tienes una sonrisa para momentos difíciles.- Orphen se acercó aún más a Cleo.
Cleo: U/U
Orphen: y…
Cleo creía estar en las nubes, nunca había sido tratada de aquel modo por el hechicero y esto en parte la desconcertaba, aunque más bien todo parecía ser un sueño.
Orphen: eres pésima cocinera.
Cleo: O_ó.. ¿qué..?, ¡eres un…!
Cleo no pudo acabar la frase pues entonces Orphen tomó a la chica por la cintura y la acercó a él, fundiendo sus labios con los de ella.
En un comienzo Cleo pensó que Orphen sólo intentaba fastidiarla, incrédula a que el chico pudiese hacer algo como aquello por otros motivos.
Entonces Orphen se alejó unos pocos centímetros, tomando cierta distancia de sus labios, luego abrió levemente sus parpados cruzando sus miradas y comenzó a jugar tiernamente con la pequeña nariz de Cleo rozándola con la suya, mientras sonreía con dulzura, buscando tal vez una respuesta de la chica.
La chica cayó rendida ante aquel gesto y abrazó a Orphen rodeándolo con sus brazos. Y al igual que él, la chica hundió sus labios con los de él. El hechicero entonces presionó el cuerpo de Cleo al suyo, depositando sus manos sobre su espalda, abrazándola muy fuertemente como si temiera que la chica fuera a escapar.
Pero Cleo solo pensaba en continuar disfrutando de aquel momento, en un tierno juego de caricias, besos y deseo.
Un ruido muy fuerte la hizo abrir los ojos, y cuando lo hizo se vio tendida sobre el suelo abrazando a Leki.
Se incorporó sólo para comprender que no estaban solos. Dotchin y Volcan hacía nuevamente su aparición, pero al notar que Cleo abría los ojos ambos bandidos salieron corriendo disparados.
Cleo observó la olla de comida sobre el suelo. De seguro aquel sonido la había despertado. Si no hubiesen huido tan rápidamente probablemente Leki los hubiese enviado a volar, pero aquellos pillos habían sido rápidos.
La chica observó a su alrededor.
Cleo: "O_o, un sueño", pensó en su mente. Consternada. ¡Había sido tan real!.
La chica llevó sus dedos a sus labios.
Orphen estaba muy cerca, dormía apoyado en un árbol, con los brazos cruzados.
Cleo se levantó aún consternada, y Leki la siguió.
Hacía en verdad mucho frío. Cleo se vio tiritando repentinamente.
Se acercó a Orphen y lo meció suavemente. No quería iniciar una nueva discusión, ya sabía cómo odiaba Orphen que lo despertaran.
El chico parecía que no dormía tan profundamente pues abrió los ojos a penas Cleo lo tocó.
Cleo: Orphen, hace frío, tal vez deberías acercarte más al fuego. O cubrirte con una manta.
Orphen alzó la vista y comprendió que esa escena se le hacía extrañamente familiar.
Orphen: Pero que dices niña, si yo estoy bien. Mira nada más como tiemblas.
Cleo sonrió. ¿Niña?, se le hacía extraño que le dijeran así, después de todo llevaba ya 4 años viajando con el hechicero. Definitivamente ya no era una niña.
Orphen se levantó y estiró sus brazos al cielo mientras bostezaba. Tal como Cleo pensaba, el escándalo de Dotchin y Volcan lo había despertado en realidad y no ella.
El hechicero dio vueltas por el lugar buscando a los causantes de aquel destrozo, estaba de muy mal humor por la forma en la cual había sido sacado de su sueño. Mientras el instinto de Cleo la hizo regresar a su sitio para continuar durmiendo en compañía de Leki, antes de que el hechicero optara por soltar su rabia contra ella.
Para sorpresa de la chica Orphen no buscó pelea. Simplemente se limitó a tomar una manta y acomodarse a su lado, para continuar durmiendo.
Cleo sonrió para sus adentros.
A la mañana siguiente todos se levantaron muy temprano para continuar con el viaje.
Mientras continuaban con su camino Cleo creyó ver un resplandor dorado a un costado. Así que se desvió uno poco, alejándose de sus amigos. Entonces vio la bella flor con la cual había soñado la noche anterior, alumbrada ahora por unos tibios rayos de sol.
Orphen: ¿Es hermosa no?
Cleo se volteó hacia el hechicero. No se armaba del valor suficiente para preguntarle si acaso él en realidad la había besado.
Orphen sonrió. –Qué extraño. Anoche soñé con este lugar.- Dijo. Luego se alejó caminando.
La muchacha se quedó muda pensando.
Orphen: Vamos Cleo, recuerda que debemos encontrar al cazador.
Cleo sacudió su cabeza intentando sacar sus pensamientos de ella. -Siii- respondió.
Cleo: ¡Vamos Leki!, le dijo a su mascota antes de ir al encuentro de sus compañeros.
