¿Una cita? Y Despedidas…
Ya había pasado una semana desde su llegada a la ciudad.
Keilot había logrado ayudar a su hermana y no hace mucho había podido llevarla de regreso a casa. Renunció a su trabajo en la verdulería, lo que fue una decepción para muchas chicas que esperaban con ansias la llegada de su apuesto príncipe azul.
Tan pronto como Sahara recuperara sus fuerzas volverían al antiguo negocio de la familia. Era algo que llevaban en la sangre y que jamás podrían dejar.
Por otro lado, Estef, Azalie y Artia se habían decepcionado mucho cuando un día llegaron a la cueva y vieron que los cristales ya no tenían el mismo poder que en un comienzo.
Artia: Dejaron de funcionar a la perfección en cuanto ustedes se fueron, es en realidad muy extraño.-
Estef: Y hace como dos semanas atrás dejaron de brillar con tanta fuerza, aún tienen poder, pero no el suficiente como para continuar experimentando con ellos.
Cleo, Orphen y Magik intercambiaron miradas cómplices tras oírlos reclamar.
Cleo: Tal vez fueron Volkan y Dotchin.
Artia: Claro Cleo eso es muy posible, los vimos merodeando hace algunos días por estos lados.
La chica sonrió.
Magik estaba distraído de la conversación, Eris estaba muy cerca pero apenas si le había hablado cuando se vieron, parecía más entretenida hablando con Azalie.
Orphen: Vamos muchacho… estoy seguro que sólo espera que vayas a buscarla y hables con ella.- Lo alentó el hechicero negro dándole un empujón que obligó a Magik a pensar en algo rápido.
Eris: ¿Qué ocurre Magik?
Magik: Eris, espero no molestar, pero ¿te gustaría acompañarme a un lugar?, estuvimos mucho tiempo fuera y me gustaría comprar algunos artefactos mágicos en una tienda no muy lejos de aquí.
Azalie comprendió que estorbaba y se alejó de inmediato. Muy pronto regresaría a la torre, esperando encontrarse con el pequeño Childman su misión ahí había terminado.
Azalie se acercó a los demás.
Azalie: Al final descubrimos que era lo que los cristales mostraban cuando entraban en contacto con las personas. ¿Les dijiste algo Estef?
Aquello tomó por sorpresa tanto a Orphen como a Cleo quienes inevitablemente volvieron a recordar el suceso de la última vez y se sonrojaron. El motivo por el cual Estef no había dicho nada.
Estef: aaaah claro por poco lo olvido, la primera visión corresponde a un deseo oculto. En el caso de Keilot por ejemplo deseaba encontrarse con el Gohuorot y enfrentarse a él. Lo segundo, era un destino próximo, algo que ocurriría próximamente.
Cuando dijo esto, Steph no pudo evitar mirar de reojo a Cleo, esperando ver alguna reacción de su parte. Pero no fue la única, puesto a que Orphen no pudo evitar apartar el rostro con cierta indiferencia ante la muchacha. Lo que provocó que Cleo se sintiera más avergonzada que nunca.
Azalie: ¡NO PUEDO CREER QUE TÚ Y ESE APUESTO CAZADOR SE HAYAN BESADO!
Artia: Eso quiere decir que sientes algo por él… ¿no es así?
Cleo: Bueno… yo…
Artia: Entonces… ¿eso quiere decir que abandonarás a Orphen y Magik y viajaras ahora con el cazador?
Orphen se volteó a mirar a Cleo, quien solo sonreía y se disculpaba incapaz de dar una respuesta.
Entonces por primera vez en su vida Orphen no pudo evitar pensar en que Cleo tal vez ya no continuaría acompañándolos en sus viajes, que tal vez, después de lo que había visto, Cleo los abandonaría para seguir al cazador.
Este pensamiento acompañó a Orphen en el camino de vuelta a la posada en la cual se estaban hospedando.
Cleo sonreía mientras acariciaba a Leki. Llevaba unos short negros ajustados y una bluza larga, de colores claros y suelta que la hacían lucir adorable.
Orphen: Cleo, ¿es verdad has decidido viajar junto con el cazador ahora?.- Dijo el hechicero de forma repentina.
La chica borró la sonrisa del rostro y lo observó algo sorprendida.
Cleo: ¿Por qué…?, ¿ acaso quieres que ya no viaje más contigo y Magik?
Orphen: A veces eres un estorbo… "estúpido Orphen cállate"
Cleo: Vamos eso no te molestó cuando te ayudó a recuperar la memoria, ¿o si?.- La chica se disgustó con la pregunta de Orphen, no pudo negarlo ni ocultarlo. Después de todo lo que habían pasado el ahora salía con eso.
Además estaba molesta… esperaba explicaciones de parte del hechicero que jamás llegaban. Cómo los besos que le había robado, pensando que ella no lo sabría, o ese beso que se dieron cerca de las puertas del infierno, sus constantes ataques de celos, su cercanía, ¡Merecía una explicación!, pensar en esto sólo puso a Cleo más irritada.
Cleo: Bueno Orphen, si es lo que quieres me alejaré. Al menos ahora conocí a alguien que no sólo me cuida y me quiere si no también, me ayuda y cree en mí.
La chica se alejó caminando rápidamente muy molesta por la situación. El hechicero por otro lado no fue capaz de decir nada, simplemente no entendía la reacción de esta. Con un simple si o no ubiese bastado.
Orphen: AAAAH NO SE POR QUÉ HACES TODO TAN DIFICIL.- Dijo rascando su cabeza.
Al llegar a la posada algo más tarde el hechicero se encontró con la pelirrubia ruborizada hasta las orejas, sentada afuera de su cuarto.
Orphen: Cleo… ¿qué ocurre?
Cleo: es que yo… no quería… fue una equivocación… sólo quería hablar con Magik.
El hechicero alzó una ceja confundido… Cleo sólo balbuceaba.
Iba a entrar a su cuarto y la muchacha se le abalanzó encima cayendo los dos al piso.
Orpehn: ¿Por qué hiciste eso?
Cleo: ¡Porque Magik no está solo en el cuarto!
Orphen: O.O ¿ah no? , ¿y con quién?
Cleo: ¿Pues con quien crees tú?
Orphen: pero la última vez tu dijiste… sólo es Magik. No creo que esta vez sea diferente, además tengo sueño y quiero...- El muchacho nuevamente depositó su mano en la manilla dela puerta pero Cleo tomó su mano y lo detuvo.
CLeo lo miró seriamente directo a los ojos.
Cleo: Es mejor que los dejemos solos.
Orphen comprendió entonces que la chica estaba hablaba en serio.
Orphen: ¿Supongo entonces que me dejarás dormir en tu cuarto?
Cleo sonrió dulcemente.
Cleo: ^_^ de ninguna manera. - Dijo con toda la sinceridad y la dulzura del mundo.
Orphen: ¬¬"
Orphen tomó la mano de Cleo y jaló de ella empujándola para que avanzara.
Orphen: VEN…
Cleo: ¿Orphen dónde vamos?
Orphen: si yo no puedo dormir en una cama plácidamente tampoco lo harás tú…
Cleo : ¿queeeeee? ¿Pero por qué yo?
Orphen no respondió. Jaló de la mano de Cleo hasta que estuvieron fuera de la posada. Luego la soltó.
Cleo: ¿y qué tienes en mente si se puede saber?
Orphen: Primero, ¡tengo hambre!, así que iremos a comer algo.
Cleo: o.o… tú no eres Orphen, dime que ha pasado con el verdadero, ¡te exijo que me digas que has hecho con él!
Orphen: ¬¬". Bien si no tienes hambre…
Cleo: o no olvídalo, iré contigo, no me pierdo esto por nada del mundo.
Orphen comenzó a caminar seguido por la muchacha y su dragón lobo.
Había mucha gente paseando en la ciudad ese día. Al perecer ese día había una fiesta o algo similar. Lo que era sin duda algo gratificante después de los días de oscuridad en los que vivieron.
Orphen llevó a la chica a un sitio que esta no había visto. Le llamó la atención el hecho de que el hechicero le dejara pedir lo que quisiera. Sin restricción. Y luego de estar satisfechos, no reclamó en ni un momento cuando Cleo se entusiasmó jugando. Incluso ganó un dragón lobo de peluche, muy similar a Leki para ella.
Cada vez estaba más segura de que Orphen había sido capturado por un alien el cual había tomado su lugar.
Finalmente cuando Cleo pensó que ya nada podía ser mejor que ese día, lanzaron hermosos y coloridos fuegos artificiales.
Orphen no decía mucho, más bien se mantenía callado, como si quisiera decir algo pero las palabras no salieran de su boca, pero la muchacha estaba tan feliz que pasó aquello por alto y no le dio importancia.
Estaba admirando los disfraces de aquellos que pasaban por su lado cuando unas manos se interpusieron, tapándole los ojos.
Cleo levantó las manos y tocó las de aquella persona que no le permitían ver con la esperanza de descubrir de quien se trataba. Pero no lo logró hasta que finalmente la voz de esa persona se dejó oir, soltándola y permitiéndole encontrarse frente a frente con Keilot.
A Orphen casi se le cae la cara de espanto. Una vez más llegaba ese muchacho tan petulante a arruinar su felicidad, era intolerable. Sólo que en esta ocasión era una situación doblemente intolerable pues su hermosa hermana Sahara lo acompañaba.
Keilot: ¿Visitan el festival?
Cleo: ^.^ siii! ¡Es muy hermoso! Y veo que estas con Sahara.
Keilot: si! Ella se encuentra mucho mejor. Y todo esto fue posible gracias a ustedes.
Sahara observaba a Orphen, quien no parecía nada feliz con la situación. Su mirada endemoniada al menos así lo mostraba.
El último fuego de la noche iluminó todo el firmamento. Y resonó con magnificencia seguido por un gran número de aplausos y vitoreos. El festival llegaba a su fin.
Keilot Observó a Cleo y se le acercó.
Keilot: dicen que después del último fuego artificial, besar a la persona que amas traerá fortuna y dicha a la relación.
Keilot hizo ademán de acercarse a CLeo pero esta vez Orphen no estaría dispuesto a aceptarlo de buena gana. Así que tapó los labios de Cleo con su mano y la acercó a su cuerpo. Lanzando Keilot una mirada fulminante y empujándolo con una mano.
El cazador sonrió de mala gana, pero comprendió a la perfección la situación, sabía que tarde o temprano ocurriría algo así. Dio la vuelta, sin más, no sin antes despedirse apropiadamente de Cleo.
Sahara observó la situación en silencio, se despidió tanto de Orphen como de Cleo, agradeciendo por todo y corrió hasta Keilot. Le produjo cierta tristeza darse cuenta que el amor de Keilot no era correspondido por la muchacha.
Cleo mordió la mano de Orphen, molesta por la situación y se armó de valor para encararlo y exigirle una respuesta.
Cleo: ¡¿me puedes explicar que es lo que pasa contigo?!
Orphen se cruzó de brazos y alzó la mirada intentando parecer indiferente.
Orphen: ¿qué podría pasar?
Cleo: ¡Estas celoso!
Orphen: ¿yo?, ¿celoso?, escucha niña, creo que me mal interpretas. Nunca podría ponerme celoso de una mocosa como tú. No tengo tan mal gusto.
Cleo: ¡Maldito seas hechicero negro mentiroso!
Un grupo de gente que abandonaba el lugar empujó a la chica quien tropezó y cayó sobre Orphen, quien la sujetó sin ni un problema tomándola por los hombros.
Sus miradas se cruzaron durante un momento. Hasta que ambos se sonrojaron y apartaron la vista.
Orphen: será mejor que vayamos a la posada. Y tomó la mano de la muchacha asegurándose con esto que la masa de gente no los separara.
Una vez abandonaron el grupo de personas, caminaron en silencio. Y Cleo no paso por alto el hecho de que Orphen aún sostenía su mano.
Llegaron finalmente a la posada y Cleo soltó la mano de Orphen con algo de nerviosismo, sonriendo sutilmente . EL hechicero observó su mano comprendiendo el error… no había notado que llevaba a la chica cogida de la mano. Levantó la vista para decir algo, pero ésta entraba fugaz a su cuarto cerrando la puerta tras de sí abandonando al hechicero negro en el corredor.
Cleo se sentía agitada. Se quedó inmóvil, apoyada en la puerta. La cual había olvidado cerrar con pestillo.
Por otro lado, Orphen caminaba de un lado a otro , rascaba su barbilla, luego observó a todos lados, rascó su cabellera con la mano, caminó hacia la puerta del cuarto de Cleo dispuesto a entrar pero entonces Magik salió de su propio cuarto, descubriendo al hechicero negro.
Magik: ¡Maestro!, ¡iba a ir a buscarlos!, Eris estuvo esperando a Cleo, pero finalmente y cómo no llegaban ella se fue-. Magik analizó mejor la situación, Orphen estaba de pie con la mano en la manilla de la puerta de Cleo. Y a esas horas,¿qué podría ser tan importante como para que su maestro quisiera entrar al cuarto de la chica a esas horas?. - Maestro… ¿iba a entrar al cuarto de Cleo?.-
Orphen: eeeeeh yoo.. no….
Magik: pues mas vale que se decida de una vez por todas… creo que el cazador le llevo mucha ventaja… XD
El hechicero negro estuvo a punto de replicar, pero Magik no le dio tiempo, pues dio media vuelta y se perdió entrando en su propio cuarto.
Orphen se quedo de pie y en silencio… meditanto… estuvo asi durante un buen rato… tal vez por lo menos una hora hasta que finalmente se decidió.
Golpeó la puerta de Cleo, pero no obtuvo respuesta, entonces giró la manija.
La chica estaba acostada ya, abrazada de su dragón lobo, parecía estar durmiendo, pero después de todo el tiempo que le había tomado decidirse debía hablar con ella, ahora…
Orphen: Cleo..- le dijo en un susurro mientras la mecía suavemente de un lado a otro.
Cleo abrió los ojos algo aturdida y se encontró con dos ojos oscuros observándola, indecisos.
Cleo: T.T… ¿quee pasaaa…?. – dijo no pudiendo evitar soltar un bostezo.
Orphen: Cleo… yoo….
Cleo se incorporó restregando los ojos.
Cleo: ¿Qué ocurre Orphen?, estaba durmiendo.
Orphen mordió su labio inferior un segundo. Seguía pensando.
Entonces el chico tomó asiento a un lado de la chica y la observó directamente a los ojos.
Orphen: Cleo… debo saberlo…
Cleo : O.O ¿Qué.. que cosa?
Orphen: Dime… tu… sientes algo por ese cazador… ¿piensas abandonarnos?
La chica se abrazó a las rodillas, y apartó la mirada insegura de sus propias palabras. Sentía unos locos deseos de gritarle al moreno en su cara, confesándole su amor, pero Orphen había dado muestras de celos, de gestos, pero no era suficiente, el no le había dicho que la amaba, que la quería, ni nada por el estilo. No hacia más que insultarla todo el tiempo, la cuidaba sí, pero eso lo hacía por todos.
Cleo: No estoy segura de lo que siento por Keilot… pero él me ha expresado muy abiertamente lo que siente por mí… tal vez… debería darle una oportunidad.
Orphen observó a la chica. Nuevamente dudaba, la expresión de su rostro era seria y no dejaba de tocarse el cuello.
Orphen: yooo…
Cleo dio un suave bostezo y luego de ello ladió el rostro hacia un lado.
Cleo: Orphen muero de sueño… tal vez quieras que hablemos mañana.
Orphen: CLeo no…
La muchacha se incorporó una segunda vez y observó al hechicero directamente a los ojos. Con un deje de autoconfianza en su mirada.
Esto hizo retroceder al hechicero.
Cleo: No te preocupes tengo muy en claro que estas celoso y recuerdo también que no hace mucho has dicho que soy hermosa.
Orphen: O.O… ¡¿queeeee?!, pero si no he dicho tal cosa.
La muchacha apuntó su dedo índice al cielo y cerró los ojos para repetir con exactitud las palabras del hechicero aquel día: "No estoy seguro de quien eres tú… pero a juzgar por la situación y además la forma en que me tratas, y no puedo evitar mencionar lo hermosa que eres, diría que somos muy cercanos, ¿Acaso eres mi novia?".
Orphen se levantó de la cama y retrocedió algo nervioso. No imaginó que Cleo se tuviese esa carta bajo la manga.
Orphen: ¡Estaba confundido!, ¡acababa de perder la memoria!
Cleo: O si claro, pero no ciego ¿o si?. Esto último Cleo lo dijo apoyándose en sus rodillas sobre la cama encarando al hechicero.
Orphen la observó unos momentos, enfrentándola directamente a los ojos con cierta molestia.
Orphen: Esta bien, si quieres jugar sucio…
Orphen tomó entre sus manos el rostro de Cleo y se le acercó invasivamente lo suficiente como para no tener contacto pero sí para ponerla nerviosa. Y luego de un momento, le susurró al oído.
Orphen: Si, creo que eres hermosa.
Orphen sonrió luego de ver como Cleo se ruborizaba hasta las orejas y temblaba como un gatito asustado entre sus manos.
Luego de ello, no pudo evitar sentirse atraído por esos nerviosos labios que Cleo mantenía firmemente apretados.
El hechicero la observó a penas unos momentos, esperando alguna señal de parte de Cleo, un rechazo o algo similar. Pero ella simplemente observaba estupefacta con el corazón latiendo a mil por segundo.
Entonces el moreno hechicero se rindió ante su propio juego y se aproximó aún más a la chica, atrayendo su rostro hacia él con las manos. Hasta que sus labios se tocaron.
Orphen sintió como lentamente la chica fue respondiendo al beso. Hasta que acabó cediendo por completo cuando sintió las manos de la rubia acariciando su cuello.
El muchacho se separó del cuerpo de Cleo con cierta dificultad, no quería pero tenía que hacerlo.
Orphen: Creo que al final, me he rendido ante ti.
Cleo se sonrojó pero no pudo evitar marcar en su rostro una amplia sonrisa, mezclada con algo de picardía y al cual las mejillas sonrojadas le sumaban una belleza única.
Cleo: Lo sabía…
A Orphen este comentario no le cayó en gracia en un pequeño acto de venganza decidió arrebatar un beso a la chica, un beso por cada provocación, nadie perdería con aquel juego.
Fue profundizando cada vez más en aquel dulce beso. Tomó a Cleo entre sus brazos y la obligó a retroceder cayendo de espaldas a la cama, y él sobre ella.
Orphen en tono seductor: Esto se me hace familiar.
Cleo lo observó sin comprender nada de lo que el hechicero le decía.
Orphen: ¿no te dormirás esta vez verdad?
Cleo iba a preguntar a qué se refería pero el muchacho se lo impidió situándose justo sobre su cuerpo.
Cuando, ya el roce de los cuerpos, las caricias y besos se volvieron insoportables de placer, el chico se detuvo. Realmente quería más, pero quería a Cleo y aún no estaba seguro de los sentimientos de ella al 100%.
La observó en silencio sin percatarse que él mismo estaba sonrojado.
La chica respiraba entre cortadamente y lo observaba muda.
Entonces Orphen se aproximó a su oreja, la besó con delicadeza y acompañó el gesto con unas sutiles palabras.
Orphen: No quiero que Keilot vuelva a besarte nunca más.
La muchacha fue incapaz de decir una sola palabra. Sentía que si decía algo el corazón probablemente se le saldría por la boca.
Orphen: Te amo…
Cleo se sorprendió con lo último que oyó… entendió por qué para Orphen había sido tan difícil hablar con ella durante su salida. Estuvo todo el tiempo pensando en la mejor forma para decirle aquello. Y ciertamente había encontrado el mejor momento. Era perfecto.
Cleo notó que Orphen la miraba esperando que ella misma dijera algo. Y ella por su parte lo hubiese hecho si no hubiese estado tan nerviosa en esos momentos.
Cleo sonrió tímidamente cuando se vio capaz de responder.
Cleo: yoo… no te abandonaría hechicero de pacotilla.
Orphen sonrió también en respuesta. – Niña malcriada- respondió el muchacho mientras se acomodaba a un costado de la chica y la rodeaba con sus brazos. Y así se quedaron abrazados durante toda la noche hasta que el sueño los alcanzó.
Orphen despertó y se vio durmiendo acompañado de un par de ojos verdes que lo observaban fijamente a los ojos.
Dio un salto hacia atrás y calló de la cama.
Orphen: ¿pero que…?
Era Leki, el pequeño dragón lobo, que lo observaba con curiosidad.
Leki y Orphen se observaron unos momentos en silencio. Orphen temía hacer cualquier cosa, sabía que corría el riesgo de salir expulsado.
Finalmente el animal decidió no hacer nada, simplemente se dio la vuelta y salió del cuarto. El hechicero recorrió el sitio con la mirada, mas no encontró a Cleo.
Bajó dispuesto a desayunar, pues moría de hambre, y fue ahí donde encontró a la chica conversando animadamente con Magik.
Ambos se voltearon a verlo, Magik sonrió tapando su boca de forma casi burlona y Cleo en tanto sonrió amigablemente pero no dijo nada. Orphen por su lado también sonrió a Cleo y a Magik le propinó un coscorrón en la cabeza.
Magik: ¿Pero qué es lo que hice ahora?
Orphen tomo una hogaza de pan y se la echó a la boca observando con una mirada endemoniada al pobre muchacho. Magik por su lado, consideró riesgoso continuar ahí sentado, asi que no tardó en levantarse y marcharse de la mesa.
Cleo tomó un sorbo de té y alzó sutilmente la mirada en dirección al hechicero.
Orphen: podrías haberme despertado… dijo el hechicero simplemente.
Cleo sonrió. – Es que te veías tan cansado…-
Orphen se acercó a Cleo y depositó su mano sobre la frente de la muchacha.
Orphen: demasiado considerada… ¿estas enferma?, no pareces tener fiebre… ¡seguro que no eres Cleo!, ¿¡qué has hecho con la verdadera Cleo!?
Cleo: ¬¬… está bien… la próxima vez le pediré a Leki que te despierte, así todo sigue como siempre. ¿te gusta más esa idea?
Orphen dudó. –Creo que… -
Antes de acabar la frase vio entrar ya a una figura muy usual por la puerta… la figura ya se dirigía directo hacia Cleo y en un acto casi instintivo Orphen se situó al lado de la muchacha y la rodeó con sus brazos, atrayéndola hacia sí.
Keilot: El hechicero salvaje está marcando territorio… huuuuu que miedo…
Cleo se mostró sorprendida con la reacción de Orphen, no pudo evitar sentirse alagada con sus claras muestras de celos, pero por otro lado, también le incomodaba poder herir los sentimientos del cazador.
Keilot: tranquilo hechicero, no vengo a robarme a tu chica. Si no a despedirme…
Cleo devolvió la mirada al cazador algo sorprendida.
Cleo: ¿te vas?
Orphen se apartó comprendiendo que el cazador hablaba enserio. Tenía que reconocer la noticia le producía cierto pesar, de alguna forma extraña y misteriosa sentía que hasta podría echar de menos a ese mocoso malcriado.
Keilot: Si, me marcho mi hermosa Cleo, pero no podía irme sin antes despedirme de ustedes.
Orphen estiró su mano y Keilot la tomó.
Orphen: Me alegra… al fin volverá la paz a esta ciudad.
Cleo: ¡Orphen!
Keilot: (sonrió). Sólo diré hechicero negro, que no eres tan malo.
Orphen: dime algo que no sepa… pero para ser un cazador creo que eres medianamente tolerable.
Keilot: Espero que cuides de Cleo, aunque tengo muchas esperanzas de que muy pronto lo arruinaras todo como siempre asi que probablemente nos volveremos a ver…
Orphen: ja! No cuentes con ello.
Cleo miraba de un lado a otro… le incomodaba la sensación de que hablaran de ella, pero al mismo tiempo sentir como si no la tomaban en cuenta.
Una mano a su espalda la distrajo de la situación. Era Sahara.
Cleo: Sahara, ¿cómo estas?
Sahara: Bien y en parte eso es gracias a ti, cuidaste muy bien de mi hermano.- le dijo claramente agradecida- Lamento no haber podido conocerte mejor, pero sé que le gustas a mi hermano, deberías considerar….
Cleo apartó la mirada. Estaba segura de lo que sentía y no cambiaría de opinión tan fácilmente.
Sahara: lo sé, lo sé… el hechicero…- la chica sonrió.- bueno, te agradezco mucho lo que hiciste por mi y también por mi hermano, espero volver a encontrarnos pronto.-
Cleo asintió con una sonrisa. Cuando las chicas se voltearon encontraron a Keilot y Orphen en una extraña situación. El hechicero tenía la cabeza del cazador entre sus brazos, hasta que este lo propinó un codazo en el vientre… Fue entonces cuando Cleo intervino… jalando la oreja del hechicero.
Orphen: ¡Pero qué haces mocosa!, ¡lo tenía todo bajo control!
Cleo: ¡Maldito hechicero no puedo creer que te atrevas a tratarme de esa forma!
Keilot y Sahara sonrieron con la situación.
Finalmente Cleo dejó de prestar atención al hechicero y volvió la mirada hacia el muchacho de ojos verdes.
Él La rodeó con sus brazos y ella respondió a su abrazo.
Keilot: te extrañare…
Cleo guardó silencio unos momentos. Luego alzó la mirada hacia el muchacho devolviéndole una amplia sonrisa
Cleo: ¡animo!, yo sé que nos volveremos a ver muy pronto.
El chico se animó. Alzó la vista una vez más hacia el hechicero mientras se apartaba de la muchacha.
Keilot: ¡Cuidala!
Oprhen bufó mientras depositaba su mano sobre el hombro de Cleo. " ¡como si tuvieran que recordárselo! Claro que cuidaría de ella."
Cuando Keilot y Sahara desaparecieron de su vista, el rostro de la pelirrubia dejó de brillar, inundado por la tristeza.
Orphen lo notó y de alguna forma logró comprender su dolor, no por eso no pudo evitar sentir algo de celos.
Cleo sintió la mano de Orphen depositada en su hombro y se volteó hacia él, abrazandose a su cuerpo mientras dejaba caer unas cuantas lágrimas.
El hechicero la rodeó con sus brazos sorprendiéndose con la reacción de la chica. Y después de unos momentos la aparto…
Orphen: vas a hacerme creer que debería haber hecho que te fueras con el cazador… dijo de forma seductora mientras alzaba el rostro de la chica y le arrebataba un beso.
En ese momento entraron también Artia, Estef, Azalie y Eris, provocando que ambos muchachos se sobresaltaras y apartaran rápidamente total y completamente sonrojados.
Cleo: Emmm… yoo…emmm… iré a buscar a Magik. Antes de esperar cualquier comentario la chica se marchó corriendo a su propio cuarto. Con la prisa se olvidó completamente a Magik.
Orphen en cambio no sabía que decir.
Estef: ¡sabía que el viaje los uniría!
ERis: ¡me alegro por Cleo!
Azalie: Vaya hasta que finalmente te decidiste…
Artia: ¡No puede ser Crilancelo!, ¿tú y Cleo?.. ésto nunca me lo esperé…
Orphen no ocultó su molestia. Se cruzó de brazos y apoyó en la pared con la mirada gacha, intentando en vano ocultar su rostro enrojecido.
Orphen: ¿No creo que haya sido por lo que vinieron hasta acá o si?
Azalie: ¡O no claro!, Crilancelo vinimos a despedirnos…
Orphen: veo que todos han decidido partir hoy…
ERis: Cleo esta tardando mucho… Debería ir a buscar a Magik. La castaña se marchó corriendo, más preocupada de la tardanza de Magik y Cleo que prestar atención a la conversación. Regresó con él tomados de la mano y detrás una avergonzada Cleo.
Todos se despidieron muy alegremente. A excepción claro de Magik y Eris, pero los animaba saber que muy pronto volverían a encontrarse.
Orphen observó a sus amigos marchándose y sin mirar a sus compañeros agregó.
Orphen: todos se marchan… tal vez sea momento de irnos también…
Magik y Cleo: ¡Siiiiii!
Leki: GRRr!
Orphen: bueno si estamos todos de acuerdo, entonces no hay nada más que decir…
MAgik: Maestro ¿y a dónde iremos esta vez?
Orphen volvió la mirada a Cleo y sonrió. – supongo que… a casa y luego… quien sabe-
Cleo sonrió complacida. Ya estaba sintiendo deseos de ver a su hermana y a su madre, contarle las buenas nuevas.
Esta vez estaba más nerviosa que de costumbre, no sabía que nuevas aventuras encontrarían en su camino (La chica tomó la mano del hechicero) pero sentía curiosidad por descubrirlo...
FIN
Bonus Track ( jeje je je … ¿creían que iba a terminar esto sin un Cleo x Orphen más concreto?… ajajajajaja se equivocaron y aquí mi bonus track j ojo jo.. en el próximo capítulo eso si… si les gusta rezar recen, si meditan mediten, la idea es que me manden buenas vibras, para poder hacerme el tiempo de escribir el bonus track XD jajajajajaj :P próximo Capitulo y Final … "Simplemente Cleo y Orphen 3")
