CAPITULO 19
Mientras Sirius daba la vuelta para salir por donde había llegado, regañándose por dentro y advirtiéndose de que esa sería la última vez que Severus se atrevería a verle la cara de esa forma y sobre todo, de burlarse de esa forma.
Estaba seguro que esa sería la última que le permitiría.
Sirius caminaba disgustado a lo largo de los pasillos de Hogwarts sin importarle el quitar de su camino a cualquier estudiante que se cruzara en su camino y sin saber a dónde ir, se detuvo de repente bajo la mirada de varios alumnos y lo vieron salir hacia las afueras de Hogwarts y perderse entre el bosque prohibido.
Llego al lago que se encontraba en medio del bosque prohibido, nunca sabia porque pero ese lago le ayudaba a sentirse más liberado y si quería gritar o llorar o inclusive desquitar su enojo, solo debía desquitarse con un árbol, y vaya que ahora lo necesitaba.
Comenzó a caminar enojado con todo lo que le había ocurrido y sin más en sus narices, como Severus se burlaba en su cara, cuando Hermione iba a su laboratorio a hacer sus sospechosas prácticas y experimentos y ella regresaba feliz y relajada, sin duda algo hacían y no era estudiar.
Pero sabía que no solo había sido en esos ratos, sabía que debían de tener más interacción que solo esa, y debía investigar lo más pronto posible si quería actuar y dejar como lo hacía de joven, dejar en ridículo a Quejicus.
Debía investigar y su primera opción era alguien sumamente obvio y claro que tampoco aceptaba la relación de Hermione con Snape, y que seguramente sabía algo que el desconocía y que posiblemente perjudicaría a Hermione o mucho mejor a Severus.
Sin duda alguna volvió a su camino de regreso a Hogwarts para hablar con él, porque si alguien sabia de Hermione, ese era Harry Potter.
…
Severus entró de nuevo a su laboratorio, tras haber discutido con Sirius, pero su carácter no dominaba cuando no debía, en cuanto entro al laboratorio, se dispuso a cambiar su estado de ánimo y esperaba que Hermione no lo notara.
Cuando entro fue hacia donde se encontraba trabajando con Hermione y no pudo evitar mirarla y sonreír. Se encontraba sentada sobre la mesa y lo miraba inocente mientras cruzaba las piernas, en su mente de Severus no podía disimular su expresión al saber que se veía muy sexy Hermione sentada así.
Sabía que Hermione siempre había sido diferente en todos los sentidos, sin lugar lo había atrapado. Ella era brillante, sexy, atractiva, formada, una gran estudiante, y todavía mejor en la cama. ¿Había mencionado que además es sexy y atractiva? Pensó en cuando se fueran a la cama otra vez, solo una vez lo había hecho con ella, y esperaba la siguiente con ansias.
Hermione tenía el pelo recogido con una pinza y llevaba solo su blusa escolar y se había quitado su corbata y desabrochado los primeros botones de su blusa que hacía que la vista de Severus se dirigiera hacia sus apetitosos pezones, que estaban duros por el calor de las pociones y clamaban por su boca.
Algunos cabellos se habían deslizado de su pinza y descansaban sobre su magnífico escote. Delicioso pensó Severus.
-. ¿Todo bien Profesor? -. Dijo inocentemente Hermione.
Severus contemplo su boca y sus labios mientras ella le hablaba
-. Como siempre lo estas Señorita Granger -. Puso los ojos en blanco y movió la cabeza. Él le sonrió. -. Al parecer es tan buena en las pociones como en otras cosas, Señorita Granger -.
-. ¡Profesor! -. Gruñó. -. Creo que hemos trabajado mucho por este día, creo que por hoy dejaremos los avances hasta aquí -. Rio, mientras se acomodaba mejor en la posición en la que estaba. -. ¿Porque no avanzamos datos en otras cosas? -.
Severus rio e inclino la cabeza.
-. Creo que le tomare la palabra, Señorita Granger -.
-. Estamos de acuerdo, Profesor -. Severus se acercó ella lentamente.
-. Eres muy importante para mi Hermione -.
Hermione lo tomo de la mano y lo acerco a ella, él apretó su mano y cerro sus ojos al tiempo que sus dedos rodeaban los delicados huesos de su mano.
Esa era la misma mano adorable que había hecho pociones tan extraordinarias, y que a diario antes de entrar a clase en un pequeño hueco del castillo, revisaba sus ropas para ir a dar clases decentemente.
La misma mano que acariciaría su cuerpo cuando la llevara a la cama y la tumbara encima, en un rato más esperaba.
-. Tú también lo eres para mí, Severus -.
Severus sintió cómo ese afán de posesión se apoderaba de él, algo que nunca había sentido así.
Hubiera jurado, que posiblemente lo sintió con Lily, pero esta vez era más intenso y mucho más profundo.
Las palabras de Hermione eran todo lo que necesitaba escuchar. Se acercó mucho más a ella, tomándola de la cintura y acercándola más a él y sintiendo cómo sus largas piernas rodeaban su cintura, y solo eso basto para tomarla de la cintura, alzarla y llevarla al escritorio desocupado más cercano.
Ella sostuvo la cara de Severus entre sus manos y lo besó durante todo el recorrido. Severus no se quejó.
Le encantaba, ya que subía su excitación. Y Hermione en el fondo tomaba nota.
Al llegar al escritorio le quito su blusa y su falda, sin esperar a los preliminares de desnudarse lentamente; necesitaba ver su cuerpo antes de perder el control.
Llevaba un sujetador y un tanga negro.
-. ¿Qué intentas hacer conmigo, Granger, matarme? -. Gimió encima de ella.
-. Jamás -. Susurró después de sonreír y mover su cabeza de un lado a otro.
Severus se inclinó y la beso despacio y con dulzura ante esa respuesta, pero su corazón latía con fuerza, rápido. Merlín, le encantaba cómo era con él, tan dulce y seductora, aceptando lo que le daba.
Giro su cuerpo para dejarla boca abajo, desabrocho su precioso sujetador y le deshizo de su tanga.
La contemplo y soltó aire, mientras sus manos de Severus descendían sin premura hacia su espalda, sus caderas, su precioso trasero, y entonces de nuevo subió.
Una vez que estuvo desnuda, Severus se calmó y fue más despacio. Se quedó con la ropa puesta y se puso a su lado. Hermione giró su cara hacia la de Severus y se quedaron mirándose el uno al otro.
Severus estiro la mano hacia la pinza del pelo y se la quitó, dejando caer su cabello sobre su espalda y sus hombros.
Hermione tenía el pelo enmarañado largo y sedoso. A Severus le encantaba tocarlo y deslizar sus dedos entre sus mechones.
A Severus le encantaba cuando caía sobre su propio pecho mientras estaba encima de él cuándo se iba a dormir con él.
Le encantaba agarrar un buen mechón de su pelo y sujetarla mientras la veía dormir a su lado.
Pero esa noche no hizo nada de eso. En su lugar se ocupó de ella despacio y con cuidado, llegando a todos los lugares que debía con su lengua y sus dedos, haciendo que se corriera una y otra vez antes de desnudarse y que su sexo ahondara en ella.
Se compenetraron a la perfección. El sexo con ella le transportaba muy lejos, a facetas de él mismo remotas y complejas, y aunque Hermione no fuera consciente de ello, él sí lo era.
Ni siquiera sabía qué le decía durante los momentos más álgidos. Lo hacía volar de una manera sin igual como para no poder conectar por primera vez a su cerebro con su boca.
Y como la primera vez seguía sin saber qué le había dicho después del explosivo orgasmo. Le había dejado tan exhausto que empezó a quedarse dormido todavía enterrado en ella, esperando que le dejara quedarse un rato más.
Pero lo averiguo cuando ella le dijo:
-. Yo también te amo -.
Severus abrió los ojos de repente y se quedó mirando en la oscuridad, agarrado a ella. Y no sabía que decir, ni siquiera si lo debía repetir, la vio quedarse dormida y el salió de su sexo y la abrazo para dormir juntos, mientras él jugaba con el sonido de esas palabras una y otra y otra vez.
…
Al día siguiente al término de las clases, Sirius llevo a las tres Escobas a Harry para platicar con él, y saber si podía averiguar algo referente a Severus, pero tras estar platicando durante horas, solo lo oyó mencionar su gran papel durante la guerra y los sentimientos que lo hicieron actuar así, molesto Sirius decidió darse por vencido.
Harry vio su expresión y sintió pena por él.
-. No te sientas Asi Sirius, todo sabemos que diste pelea, por ella -. Sirius refunfuño como un niño cuando se le quita un juguete.
Y al instante, se inclinó en la mesa que compartían para quedar frente a Harry.
