Recuerden, Nada es Mio... Solo el Tiempo invertido en la adaptación.

Historia L. Howard & Personajes S. Meyer


Capitulo Número 24

El amanecer del sábado, con ojos de sueño, Jacob distribuyó las tazas de café, y en el caso de Ren se agachó para entregarle la suya. Ella estaba sentada bajo la mesa y mirándolo con cara de pocos amigos. Dios, cuánto quería a aquella mujer

—Vamos, ponernos las pilas —le dijo al grupo en general— El funeral dará comienzo en apenas cinco horas—

—¿Cinco horas? —gruñó Claire —¿Estás seguro? —

—Estoy seguro. Eso quiere decir que tienen que estar en la funeraria dentro de cuatro horas—

—Ni hablar —declaró Emily, pero logró tomar un sorbo de café.

—Jacob tiene razón. Tenemos que empezar a movernos, de lo contrario llegaremos tarde— dijo con voz suave la hermana de Rosalie.

Un esbelto brazo surgió de debajo de la mesa sosteniendo una taza de café vacía. Jake captó la indirecta y la rellenó de líquido. Acto seguido el brazo se replegó. Dios mediante, podría desear pasar con ella unos cuarenta o cincuenta años.

Daba miedo. Lo que daba más miedo aún era que le gustaba la idea. Emily se terminó el café y se levantó

—Está bien, podré hacerlo. Permitidme que haga pis y me lave la cara, y estaré lista para irme a mi casa conduciendo —Tropezó mientras avanzaba por el breve pasillo, y hasta la cocina llegó un quejido repentino— ¡Dios, no puedo creer que haya dicho a Jacob que tengo que hacer pis! —

Quince minutos después Jacob las tenía a todas en fila.

—Yo te llevaré a casa—

Ren puso cara de niña enfadada.

—¿Qué coche vamos a dejar aquí, el tuyo o el mío? —

—El tuyo—

—Está bien— accedió sin protestar, eso sorprendió a Jake

Con sólo unos cuantos contratiempos más, Jake consiguió meterla en el todoterreno, donde rápidamente se echó a dormir otra vez. Se despertó lo bastante para entrar en la casa de él por su propio pie, pero se quedó mirándolo ceñuda cuando él abrió el grifo de la ducha y empezó a quitarse la ropa y luego a desvestirla a ella.

—¿Tenías la intención de lavarte la cabeza? —le preguntó

—Sí—

—Bien. Entonces no te importará que haga esto. —La levantó y la metió en la ducha, directamente debajo del chorro de agua. Ella tosió y escupió, pero no forcejeó. En cambio dejó escapar un gran suspiro, como si el agua le produjera placer.

Una vez que tuvo el pelo enjabonado y aclarado, dijo:

—No estoy de buen humor—

—Ya me he dado cuenta—

—Siempre estoy irritable cuando no he dormido lo suficiente—

—Oh, ¿es ése el problema? —replicó Jake secamente.

—En gran parte. Por lo general me pongo muy contenta después de haberme tomado unas cervezas—

—Anoche estabas contenta. Pero esta mañana ya es otra historia—

—Tú crees que tengo resaca. Pues no. Bueno, un poco de dolor de cabeza, pero no mucho. Que esto te sirva de advertencia por si esta noche vuelves a impedirme dormir—

—¿Que yo te he impedido dormir? ¿Yo? —Repitió incrédulo—. ¿No eres la misma mujer que ayer me sacó a empujones de un profundo sueño a las dos de la madrugada? —

—No te di ningún empujón. Más bien boté encima de ti, pero no te di ningún empujón—

—Conque botaste —repitió Jake

—Estabas empalmado. No podía desperdiciar aquella erección, ¿no? —

—Podrías haberme despertado «antes» de empezar a no desperdiciarla—

—Mira —dijo ella exasperada —Si no quieres que la use, no te tumbes de espaldas con ella sobresaliendo de esa forma. Si eso no es una invitación, no sé qué es. —

—Estaba dormido. Esas cosas suceden por sí solas. —De hecho, en aquel preciso instante estaba sucediendo lo mismo por sí solo. Ren notó que la pinchaba en el estómago. Bajó la vista... y sonrió. Fue una sonrisa que hizo que sus testículos se tensaran de miedo.

Con un resoplido de desdén, Ren se volvió de espaldas e hizo caso omiso mientras terminaba de ducharse.

—¡Eh! —dijo Jake para atraer su atención. Su tono era de alarma—. No irás a dejar que se desperdicie esta vez, ¿no? —

Lograron llegar a la funeraria a tiempo, pero por los pelos. Se sentía relajado, y Ren también estaba de un humor infinitamente más dulce.

El sexo medicinal era algo estupendo. Había logrado resistirse a él durante cinco minutos enteros, pero justo cuando Jake empezaba a sudar de verdad, se enroscó a él con una chispa en aquellos ojos y le susurró:

—Me siento un poco tensa. Creo que necesito relajarme—

Estaba impresionante, se dijo Jacob observándola desde el otro extremo de la habitación. Llevaba un traje azul oscuro ceñido que le llegaba justo por la rodilla, y unos zapatos de lo más sexy. Ella dejó que él la mirara mientras se ponía lo que ella llamaba su «cara de funeral». Evidentemente, las mujeres contaban con una estrategia de maquillaje para cada ocasión. El perfilador y el rimel eran resistentes al agua, para evitar corrimientos.

Nada de base ni colorete, porque iba a abrazar a gente y no quería dejar manchas en la ropa de nadie. Y una barra de labios a prueba de besos de un color que ella denominó un «discreto malva», aunque Jacob no tenía ni idea de qué demonios era el malva. El lápiz de labios que llevaba Ren parecía rosado, pero las mujeres no podían decir simplemente «rosa».

Las mujeres eran una especie diferente. Alienígenas. Aquélla era la única explicación.

Claire iba vestida con un vestido rojo entallado que le llegaba a media pierna.

Estaba, simplemente, preciosa. Se acercó hasta Ren para reunirse con ella, y Jake se aproximó para oír lo que decían.

—A Rose le encantaba el rojo —dijo Ren, sonriendo a Claire y buscando su mano —Ojalá se me hubiera ocurrido a mí—

A Claire le temblaron los labios.

—He querido despedirla con estilo. Esto no es de mal gusto, ¿verdad?—

—¿Estás de broma? Es maravilloso. Todos los que conocían a Rosalie lo entenderán, y si no conocieron a Rose, no cuentan—

Allí estaba el compañero de Jacob, tratando de mezclarse con la gente. No se le daba demasiado bien, pero lo intentaba. No se acercó a hablar, pero es que no estaban allí para charlar con la gente. Se movieron de un lado para otro estudiando a la multitud, escuchando conversaciones.

Habían acudido varios hombres rubios, pero Jake examinó detenidamente a cada uno de ellos y le pareció que ninguno prestaba una atención especial a Ren ni a las otras. La mayoría de ellos iban en compañía de sus esposas. Sabía que el asesino podía estar casado y llevar una vida normal en apariencia, pero a no ser que fuera un asesino en serie frío como una piedra, revelaría alguna clase de emoción cuando se enfrentase a su obra y a sus otras futuras presas.

Jake no creía que estuvieran tratando con un asesino así; las agresiones habían sido demasiado personales y demasiado emocionales, como las de una persona sin control.

Continuó observando a lo largo de todo el servicio religioso, el cual fue breve, gracias a Dios. Hacía un frio impresionante.

Captó la mirada de su compañero, y éste movió lentamente la cabeza en un gesto negativo. Tampoco había descubierto nada. Todo estaba siendo filmado y más tarde visionarían la grabación para ver si había algo que hubieran pasado por alto, pero Jake no creía que hubiera nada. Maldición, estaba seguro de que el asesino acudiría al funeral.

Jake vio que Ren se secaba los ojos con el borde de un pañuelo de papel doblado: más estrategia femenina para preservar el maquillaje. No creía que sus hermanas conocieran todos aquellos trucos.

En aquel momento se aproximó a la hermana de Rosalie una mujer guapa y delgada, y le estaba

dando el pésame cuando de pronto se vino abajo y cayó en los brazos de ella, sollozando.

—No acabo de creérmelo —lloró—La oficina ya no es la misma sin ella—

Emily y Claire se acercaron más a Ren, las dos con la mirada fija en la mujer y con un gesto de «¿qué es lo que pasa?» en la cara. También se acercó Jake. La gente estaba reunida en pequeños grupitos, ignorando cortésmente aquella escenita emocional, de modo que él no llamaría la atención si hacía lo mismo.

—Debería haberme imaginado que Jane iba a montar todo este teatro que tanto le gusta —musitó Emily con fastidio— Es la reina del drama —añadió para informar a Jacob— Está en mi departamento, y siempre hace cosas así. No hay más que darle algo que sea mínimamente molesto, y ella lo convierte en una tragedia—

Ren observaba la escena con expresión de incredulidad y los ojos muy abiertos.

¡Un vestido rojo! La muy zorra se había puesto un vestido rojo. James no se podía creer lo que estaba viendo. Era tan vergonzoso, tan vulgar. No lo habría creído propio de ella, y estaba tan sorprendido por su atrevimiento no pudo ni reaccionar. Madre estaría horrorizada.

Las mujeres como ella no merecían vivir. Ninguna de ellas lo merecía. Eran unas sucias e inmundas, y le haría un gran favor al mundo librándolo de ellas.

Claire suspiró aliviada cuando por fin entró en su apartamento y pudo quitarse aquellos zapatos de tacón alto. La estaban matando los pies, pero merecía la pena presentar un buen aspecto en nombre de Rose. Lo haría otra vez si fuera necesario, pero se alegraba de no tener que hacerlo.

Ahora que el funeral había terminado, se sentía entumecida, exhausta. El funeral en sí, el ritual, resultó reconfortante en sí mismo. Era curioso el modo en que todas habían conectado con la hermana de Rose, era como tenerla, pero distinto, porque ella poseía claramente una personalidad propia. Sería agradable seguir en contacto con ella.

Claire se echó los brazos a la espalda para buscar la cremallera del vestido, y ya la tenía abierta a medias cuando oyó que llamaban a la puerta.

Se quedó petrificada, con un súbito pánico que le congeló las venas. Oh, Dios mío. Estaba allí, él, seguro. La había seguido hasta casa. Sabía que estaba sola. Se dirigió a hurtadillas hacia el teléfono, como si él pudiera ver a través de la puerta y supiera lo que estaba haciendo. ¿La tiraría abajo? Había entrado por la fuerza en la casa de Ren rompiendo un cristal, pero ¿era lo bastante fuerte para echar abajo una puerta? Ni siquiera se le había ocurrido averiguar si su puerta era blindada o simplemente de madera.

—¿Claire? —La voz habló en tono perplejo, grave —Soy Jane. ¿Te encuentras bien?—

—¿Jane? —dijo débilmente. El alivio le causó un ligero mareo. Se dobló por la cintura respirando profundamente para controlar su agitación.

—He intentado hablar contigo por el camino, pero tú ibas demasiado deprisa— dijo Jane desde fuera.

Sí, así había sido. Estaba desesperada por llegar a casa y quitarse aquellos zapatos.

—Aguarda un minuto, estaba a punto de cambiarme de ropa—

¿Qué demonios hacía Jane allí?, se preguntó mientras iba hasta la puerta y retiraba la cadena. Sin embargo, antes de abrir acercó el ojo a la mirilla para cerciorarse de que se trataba de Jane, aunque ya había reconocido la voz.

Era Jane, con aspecto cansado y triste, no tenía ni idea de por qué querría Jane hablar con ella, ya que nunca habían intercambiado más que unas pocas palabras al cruzarse, pero le abrió la puerta.

—Entra— la invitó —En el funeral hacía un Frio horrible, ¿verdad? ¿Te apetece beber algo caliente? —

—Sí, por favor —respondió Jane. Llevaba consigo un gran bolso que se descolgó del hombro y sujetó contra el cuerpo como si fuera un bebé.

Cuando Claire se volvió para dirigirse a la cocina, reparó en cómo brillaba el cabello rubio de Jane bajo la luz. Entonces comprendió, en su frente se formó una minúscula arruga, y comenzó a retroceder.

Pero ya era demasiado tarde.


Nuevo capitulo! ¿ven que si puedo cumplir? XD Bueno, como vemos la historia avanza a pasos agigantados, así que creo que queda muy poco (: Espero no haya cometido errores en la adaptación XD como siempre se me ocurre actualizar tarde, son las 2:30 am ...

AH! les recomiendo a las que no tienen que leer el libro Divergente, es una trilogía de Veronica Roth, hasta el momento hay 2 Libros Divergente e Insurgente... si no lo encuentran en linea me mandan su correo y se los envio :) tiene un parecido a LJDH pero no se dejen llevar por eso... el libro las sorprenderá, yo me los leí en 3 días :)

Bueno, Gracias por leer. Recuerden dejar un mensaje más abajo :) Nos leemos. Coni 03-08-2012