Adaptación L. Howard & S. Meyer. Nada es mio, solo el tiempo invertido en la adaptación


Capitulo número 25

La mañana del domingo, Reneesme se despertó a las diez y media. Y sólo porque estaba sonando el teléfono. Empezó a dar manotazos buscando el auricular, entonces se acordó de que estaba en casa de Jacob, y volvió a acurrucarse contra la almohada. ¿Qué más daba que estuviera en su lado de la cama? Era el teléfono de Jake, y por lo tanto responsabilidad de él.

Jacob se removió en la cama, todo calor, dureza y olor a macho.

—Coge el teléfono, ¿quieres? —dijo soñoliento.

—Es para ti —murmuró ella.

—¿Cómo lo sabes?

—El teléfono es tuyo. —Odiaba tener que señalar algo obvio.

Musitando algo por lo bajo, Jacob se incorporó apoyándose sobre un codo y se inclinó por encima de Ren para coger el teléfono, aplastándola contra el colchón.

—Sí —dijo—Sí —musito otra vez tras una breve pausa —Está aquí—Dejó caer el teléfono sobre la almohada enfrente de Ren y sonrió satisfecho —Es Alice—

Ren pensó en unas cuantas palabrotas, pero no dijo ninguna. Se acercó el auricular al oído

—Diga— Jacob se tumbó de nuevo junto a ella.

—¿Ha sido una noche larga?— Alice preguntó en tono sarcástico.

—Como de unas doce o trece horas. Lo normal en esta época del año—

Un cuerpo duro y caliente se apretó contra su espalda, y una mano dura y caliente se posó sobre su vientre y comenzó a ascender lentamente hacia sus pechos.

Algo más que también estaba duro y caliente empujó contra sus nalgas.

—Ja, ja —dijo ella —Tienes que venir a llevarte este gato— Habló como si aquel detalle no fuera negociable.

—¿Nahuel? ¿Por qué? —Como si no lo supiera.

Jacob le estaba frotando los pezones, y ella puso una mano sobre la suya para detener sus dedos. Necesitaba

concentrarse, de lo contrario podía terminar haciéndose cargo otra vez de Nahuel.

—¡Me está destrozando los muebles! ¡Siempre me ha parecido un gato amable, pero es un demonio destructivo! —

—Es que se siente molesto por estar en un lugar extraño— Privado de los pezones, Jacob, trasladó la mano a otro lugar interesante. Ren cerró las piernas de golpe para impedir que aquellos dedos se deslizaran.

—¡No está, ni con mucho, tan molesto como yo! — Alice parecía más que molesta; parecía ofendida—. Mira, no puedo encargarme de planificar tu boda teniendo que vigilar a este demonio de gato cada minuto del día—

—¿Quieres correr el riesgo de que lo maten? ¿Quieres decirle a mamá que has permitido que un asesino psicópata mutilase a su gato porque te preocupan más tus muebles que los sentimientos de ella? —Vaya, había estado estupenda, para haberlo dicho ella. Magistral.

Alice respiraba agitadamente.

—Estás jugando sucio —protestó.

Jacob liberó la mano de la trampa de los muslos de Reneesme y escogió otro ángulo de ataque: la retaguardia. Aquella mano destructora de todo raciocinio le acarició el trasero y seguidamente se deslizó hacia abajo girando, encontró justo lo que buscaba e introdujo dos largos dedos. Ren ahogó una exclamación y estuvo a punto de soltar el teléfono.

Alice también escogió otro ángulo de ataque.

—Ni siquiera estás viviendo en tu casa, estás en casa de Jacob. Nahuel estará bien ahí—

Oh, no. No podía concentrarse. Los dedos de Jacob eran grandes y ásperos, y la estaban sacando de sus cabales. Era su venganza por obligarlo a contestar al teléfono, pero si no paraba iba a encontrarse con un gato enfurecido haciendo trizas todo lo que hubiera en su casa.

—Sólo tienes que mimarlo mucho —consiguió articular Ren—. Y se tranquilizará. —Sí, en un par de semanas—. Sobre todo, le gusta que le rasquen las orejas—

—Ven a buscarlo—

—¡Alice, no puedo meter un gato en la casa de otra persona! —

—Claro que puedes. Jacob aguantaría una manada de gatos salvajes y maníacos con tal de meterse dentro de tus bragas. ¡Usa tu poder ahora, mientras dure! Dentro de unos meses ni siquiera se molestará en afeitarse antes de meterse en la cama contigo— Genial. Alice estaba intentando convertir aquello en una cuestión de lucha de poderes masculino y femenino.

Los nudillos de Jacob le rozaron su parte más sensible, y estuvo a punto de soltar un maullido. Pero logró decir:

—No puedo— Aunque no estaba segura de a quién se lo decía, a Alice o a Jacob.

—Sí que puedes —Dijo Jacob en un tono grave y untuoso.

—Oh, por Dios —le chilló Aliceal oído —lo estás haciendo en este preciso momento, ¿no es verdad? ¡Lo he oído! ¡Estás hablando conmigo por teléfono mientras Jacob te está follando! —

—No, no —balbuceó Ren, y Jake la convirtió acto seguido en una mentirosa sacando los dedos y sustituyéndolos por una fuerte embestida de su plena erección matinal.

Ren se mordió el labio, pero de todos modos se le escapó un sonido ahogado.

—Ya veo que estoy perdiendo el tiempo hablando contigo ahora —dijo Alice — Volveré a llamar cuando no estés «ocupada». ¿Cuánto suele tardar? ¿Cinco minutos? ¿Diez? —

Ahora quería una cita. Ya que lo de morderse el labio no había funcionado, Ren probó a morder la almohada. Buscando desesperadamente un momento de control, sólo un momento, consiguió decir:

—Un par de horas—

—¡Dos horas! —Shelley estaba chillando de nuevo. Entonces hizo una pausa— ¿Tiene algún hermano? —

—C-cuatro—

—¡Cielo santo! —Hubo otra pausa más mientras Alice, evidentemente, sopesaba las ventajas y desventajas de desechar a Jasper y quedarse con alguien como Jacob. Por fin lanzó un suspiro

— Voy a tener que volver a pensar mi estrategia. Seguramente preferirías dejar que Nahuel destroce mi casa, ladrillo a ladrillo, antes que hacer nada que lo eche todo a rodar, ¿no es así? —

—Lo has pillado —asintió Ren cerrando los ojos.

Jake cambió de postura, se puso de rodillas y se colocó a horcajadas sobre la pierna derecha de ella al tiempo que apoyaba la izquierda sobre su propio brazo. Al sujetarla de aquella manera, su penetración fue profunda y recta, y su muslo izquierdo rozaba precisamente donde más efecto hacía. Ren tuvo que morder de nuevo la almohada.

—Está bien, ya te dejo en paz— Alice parecía derrotada—. Lo he intentado—

—Adiós —dijo Reneesme con voz ronca, y manoteó para devolver el auricular a su sitio, pero no pudo alcanzarla.

Jacob se inclinó hacia delante para hacer los honores, y aquel movimiento lo llevó tan adentro del cuerpo de Ren que ésta lanzó una exclamación mientras llegaba al orgasmo.

Cuando pudo hablar otra vez, se retiró el pelo de la cara y dijo:

—Eres malvado — Estaba jadeante y débil, incapaz de hacer otra cosa que no fuera quedarse allí tumbada.

—No hermosa, soy bueno —replicó él, y lo demostró.

Cuando quedó tendido a su lado, lacio y sudoroso, dijo con voz soñolienta:

—He creído entender que hemos estado a punto de traernos de nuevo a Nahuel—

—Sí, y tú no has ayudado mucho precisamente —gruñó Ren—. Además, Alice sabía lo que estabas haciendo. Jamás podré borrar esto—

Otra vez sonó el teléfono. Ren dijo:

—Si es Alice, no estoy—

—Como que se lo va a creer —repuso Jacob al tiempo que buscaba el auricular.

—No me importa lo que crea, mientras no tenga que hablar con ella en este preciso instante—

—Diga —dijo Jake —Sí, está aquí—

Le tendió el teléfono y ella lo cogió, mirándolo con cara de pocos amigos.

—Hola Renesmee. Escucha, llevo un rato intentando llamar a Claire. Tengo unas fotos de Rose de las que ella quería copias, y necesito su dirección para enviárselas. Ayer mismo estuve ahí, pero ¿quién se fija en los nombres de las calles y en los números? De todos modos, no contesta al teléfono, así que ¿tienes su dirección?—

Reneesme se incorporó en la cama sintiendo que un escalofrío le recorría la piel desnuda.

—¿Que no contesta? ¿Cuánto tiempo llevas intentando llamarla? —

—Desde las ocho, creo. Unas tres horas. —De repente la hermana mayor de Rose lo comprendió, y

Dijo — Oh, Dios—

Jacob estaba ya fuera de la cama poniéndose los pantalones.

—¿Quién? —preguntó bruscamente, y encendió su teléfono móvil.

—Claire —respondió Ren con un nudo en la garganta —Escucha, puede que no sea nada. Es posible que haya ido a la iglesia o a desayunar con Quil. A lo mejor está con él. Lo comprobaré y le diré que te llame cuando contacte con ella, ¿de acuerdo? —

Jacob marcó varios números en su teléfono móvil al tiempo que sacaba una camisa limpia del armario y se la ponía. Cogió sus calcetines y sus zapatos, y salió de la habitación hablando en voz tan baja que Reneesme no logró oír lo que decía.

—Jacob está llamando a alguien. La encontrará. —Colgó sin despedirse, acto seguido saltó de la cama y empezó a buscar su ropa.

Estaba temblando, con más intensidad a cada segundo que pasaba. Sólo unos minutos antes se sentía en la misma gloria, y ahora aquel horrible terror la estaba poniendo enferma; el contraste resultaba casi paralizante.

Entró a trompicones en la sala de estar, abrochándose los vaqueros, y vio a Jacob saliendo por la puerta. Llevaba su pistola y su placa.

—¡Espera! —gritó presa del pánico.

—No — Él se detuvo con una mano en el picaporte —No puedes venir—

—Sí que puedo— Ren miró nerviosa a su alrededor buscando sus zapatos. Estaban en el dormitorio, maldita sea— ¡Espérame! —

—Reneesme— Era su tono de policía — No. Si ha sucedido algo, no harás más que estorbar. No te permitirán entrar, y hace demasiado calor para quedarte sentada dentro del coche. Ve a casa de Emily y aguarda allí. Te llamaré en cuanto sepa algo—

Ren aún estaba temblando, y ahora también lloraba. No era de extrañar que Jacob no quisiera llevársela consigo. Se pasó una mano por la cara.

—¿Lo-lo prometes? —

—Lo prometo—Su expresión se ablandó —Ten cuidado de camino a casa de Emily. Y, hermosa, no dejes entrar a nadie, ¿de acuerdo? —

Ella afirmó con la cabeza, sintiéndose menos que inútil.

—De acuerdo—

—Te llamaré —volvió a decir Jake, y se fue.

Claire se derrumbó en el sofá y lloró a lágrima viva, tragando aire a borbotones. No podía hacer aquello otra vez; simplemente no podía. No podía ser Claire; era joven y hermosa, aquel malnacido no podía haberle hecho daño a ella.

Claire tenía que estar con Quil. Estaba tan radiante de felicidad por aquel repentino cambio que probablemente

estarían pasando juntos cada rato que tuvieran libre. Jake la encontraría. El número de Quil no figuraba en la guía telefónica, pero los policías siempre contaban con recursos para obtener números ocultos. Claire estaría con Quil, y entonces ella se sentiría como una tonta por haberse dejado invadir por el pánico de aquella forma.

Por fin dejó de llorar y se secó la cara. Tenía que ir a casa de Emily a esperar la llamada de Jacob. Hizo el ademán de dirigirse al dormitorio, pero dio media vuelta bruscamente y cerró con llave la puerta principal.

Llegó a casa de Emily veinte minutos después, y eso que no había hecho nada más que lavarse los dientes, cepillarse el pelo y terminar de vestirse. Pulsó el timbre de la puerta prolongadamente.

—¡Emily, soy Ren! ¡Date prisa! —

Oyó ruido de pisadas y a continuación se abrió la puerta y apareció el rostro de Emily con un gesto de preocupación.

—¿ Qué ocurre? —preguntó Emily al tiempo que introducía a Ren de un tirón en la casa, pero ésta no pudo decírselo; no le salían las palabras.

A Emily le tembló la barbilla y tragó saliva

— ¿Claire? — pregunto

Ren asintió, aún incapaz de articular palabra. Emily se llevó una mano a la boca y comenzó a lanzar desgarrados gritos de horror al tiempo que retrocedía contra la pared.

—¡No, no! —logró decir Ren rodeando con sus brazos a Emily — Lo siento, lo siento mucho, no he querido decir que... —Respiró hondo—. Todavía no lo sabemos, Jacob ha ido para allá, y me llamará cuando sepa... —

—¿Qué sucede? — quiso saber Sam alarmado, recién llegado al vestíbulo. Traía una parte del periódico del domingo en la mano.

Aquel maldito temblor había vuelto a invadirla. Reneesme intentó controlarlo.

—Claire ha desaparecido. Nadie ha podido contactar con ella por teléfono—

—Entonces es que se ha ido a hacer la compra —dijo Sam con un encogimiento de hombros—

Emily le dirigió una mirada tan fulminante que podría haberle chamuscado la piel.

—Sam cree que estamos histéricas y que a Rose la mató algún drogadicto—

—Eso resulta mucho más lógico que pensar que a las cuatro las está acechando un maníaco —contraatacó él — Deja de dramatizarlo todo—

—Si nosotras estamos dramatizando todo —terció Ren —también lo está haciendo la policía — Enseguida se mordió el labio. No quería meterse en medio de una pelea doméstica. Emily y Sam ya tenían bastantes problemas como para que ella les causara más.

Sam volvió a encogerse de hombros.

—Emily me ha dicho que vas a casarte con un policía, de modo que probablemente te estará mimando mucho —Dio media vuelta y regresó a su refugio y su periódico

—No le hagas caso —dijo Emily — Cuéntame qué ha pasado—

Ren le refirió lo que había dicho la hermana de Rose y el tiempo que había transcurrido. Emily consultó el reloj de la pared; eran poco más de las doce del mediodía.

—Cuatro horas, por lo menos. No está haciendo la compra. ¿Ha llamado alguien a Quil? —

—Su número no aparece en la guía telefónica, pero Jake se encargará de eso—

Fueron a la cocina, donde Emily estaba leyendo antes, preparó una cafetera. Las dos iban por la segunda taza de café cuando el teléfono inalámbrico de Emily, que estaba situado junto a su brazo, sonó por fin. Emily. lo cogió rápidamente.

—¿Jacob? —

Escuchó por espacio de unos instantes, y al ver la expresión de su cara Reneesme sintió que la abandonaba toda esperanza. Emily estaba atónita, desprovista de color.

Movió los labios pero de ellos no salió sonido alguno.

Ren le arrebató el teléfono.

—¿Jacob? Cuéntame—

Él contestó con voz grave:

—Cariño, lo siento. Al parecer, sucedió anoche, quizá nada más volver del funeral—

Emily apoyó la cabeza sobre la mesa, llorando en silencio. Reneesme alargó la mano para tocarla en el hombro, en un intento de ofrecerle consuelo, pero ella misma se derrumbaba por dentro, cediendo al dolor, y no sabía si le quedaba algún consuelo que ofrecer.

—Quédense ahí —dijo Jacob — No vayan a ninguna parte. Yo iré en cuanto pueda. Ésta no es mi jurisdicción, pero estamos trabajando todos juntos. Puede que tarde varias horas, pero no vayan a ninguna parte —repitió.

—De acuerdo —susurró Ren, y colgó.

En aquel momento apareció Sam en la puerta y se quedó allí, mirando fijamente a Emily como si esperara que todavía estuviera exagerando, pero la expresión de su cara indicaba que esta vez había comprendido. Estaba pálido.

—¿Qué? —preguntó con voz rota.

—Era Jacob —respondió Ren —Claire ha muerto—

Y entonces se quebró su frágil control, y pasó mucho tiempo antes de que pudiera hacer otra cosa que no fuera llorar y abrazarse a Emily.

El sol se puso y Jacob aún no había regresado. Cuando lo hizo, traía aspecto de cansado y furioso. Se presentó él mismo a Sam, porque ni a Reneesme ni a Emily se les ocurrió hacerlo.

—Usted estuvo en el funeral —dijo Sam de pronto mirándolo fijamente.

Jacob afirmó con la cabeza

—También estuvo un detective. Teníamos la esperanza de descubrir al asesino, pero es demasiado escurridizo o no acudió—

Sam miró a su mujer. Emily estaba sentada en silencio, ausente.

El día anterior Sam tenía una mirada distante, pero no había nada de distante en el modo en que la observaba ahora.

—Así que en efecto las persigue alguien. Cuesta mucho creerlo—

—Pues créalo —replicó Jacob brevemente sintiendo cómo se le revolvía el estómago al recordar lo que le habían hecho a Claire. Había sufrido la misma cruel agresión personal, el rostro destrozado, las múltiples puñaladas…

A diferencia de Rosalie, Claire aún estaba viva cuando él la apuñaló; el suelo del apartamento estaba bañado en sangre. También le habían hecho jirones toda la ropa, igual que a Reneesme. Cuando pensaba en lo cerca que había estado Ren de morir, en lo que habría sufrido si hubiera estado en casa el miércoles por la noche, apenas lograba contener la rabia.

—¿Te has puesto en contacto con sus padres?—le preguntó Ren con la voz ronca. Vivían en la reserva, de modo que no estaban muy lejos.

—Sí, ya están aquí —contestó Jacob. Se sentó y la rodeó con los brazos y le acunó la cabeza contra su hombro.

Sonó el pitido del mensáfono. Se llevó una mano al cinturón para acallarlo, y después miró el número y lanzó un taco al tiempo que se pasaba la mano por la cara.

—Tengo que irme—

—Ren puede quedarse aquí —dijo Emily antes de que él pudiera preguntar.

—No tengo ropa —dijo Ren pero no estaba protestando, sólo constataba un problema.

—Yo te llevaré a casa —dijo Sam —También vendrá Emily con nosotros. Podrás coger lo que necesites y quedarte todo el tiempo que quieras—

Jacob mostró su aprobación con un gesto de asentimiento.

—Ya llamaré —dijo al salir por la puerta.

James se balanceaba adelante y atrás. No podía dormir, no podía dormir, no podía dormir. Tarareaba para sí, igual que hacía cuando era pequeño, pero la canción mágica no funcionó. Quisiera saber cuándo había dejado de funcionarle. No se acordaba.

Aquella mujer de rojo estaba muerta. Madre estaba muy complacida. Dos menos, quedaban otras dos.

Se sentía bien. Por primera vez en su vida, estaba complaciendo a Madre. Nada de lo que había hecho antes había sido lo bastante bueno para ella porque siempre tenía algún fallo, por mucho que ella se hubiera esforzado en hacer de él un niño perfecto.

Sin embargo, esto lo estaba haciendo bien; Madre estaba muy satisfecha. Estaba librando al mundo de aquellas asquerosas mujeres, una por una por una. No. Eran demasiados «una». Todavía no había matado a tres. Lo había intentado, pero una no estaba en casa.

Pero recordó que la había visto en el funeral. Se había reído. ¿O había sido la otra? Se sentía confuso, porque las caras iban y venían en su memoria.

No estaba bien reírse en un funeral. Resultaba muy doloroso para el difunto.

¿Pero cuál de ellas se había reído? ¿Por qué no se acordaba?

No importaba, se dijo, y al instante se sintió mejor. Ambas tenían que morir, y entonces no importaría quién era la que se había reído, ni quién era la «señorita C». No importaría, porque por fin Madre estaría contenta y nunca jamás volvería a hacerle daño.


Chaaan! lo siento! lo siento... no sabía que hacer con Claire, pero perdon XDD jajaj tenía que ser así (:

Gracias por los comentarios, claro. pueden dejar más en el recuadro de más abajo :) Actualizo con rapidez increíble porque mañana entro a la universidad, quería más vacaciones pero bueno... :) Espero hayan disfrutado el Capitulo. nos leemos pronto :)

OTRA COSA!

para las que quieren que les envie el libro que les mencione en el capitulo anterior dejen su correo así: Correo hotmail . com ya que la pagina borra los correos y links :) les recuerdo el libro se llama Divergente y es de Veronica Roth :) no se arrepentirán, es buenisimo :) yo ya me enamoré de Cuatro! :D

Saludos

Coni 05-08-2012