Una historia Policiaca
Por: Diyeim
Cuarto Capítulo.
Advertencia, esta historia tiene dos finales elijan el que sea de su agrado.
En el despacho de Misao. Marzo 9 Sábado 7.00 am
Misao se sobresaltó cuando escucho el disparo, su corazón se encogió porque supo que el sonido provenía de la galería, porque supo que aquel había sido el anuncio de un muerto y que el cadáver era el de Kenshin Himura. Aoshi noto la turbación en la joven y se acerco a ella.
- Está muerto- afirmo la Misao con amargura.
- Pudo haber sido Saito- sugirió el detective.
- Himura no tiene esa clase de armas aquí, y en el hipotético caso de que hubiera conseguido alguna, créame, no se hubiera contentado con disparar solo una vez.- la muchacha miro al hombre y no resistió la tentación de colocar su cabeza en el pecho de él, Aoshi tampoco se resistió a abrasarla – ahora estoy más que sola.- la mujer se separo del detective y se dirigió a una de las puertas del costado, pero Aoshi le tomo suavemente la mano.
- Descuide no me voy a escapar.- advirtió la mujer.
- Sé que no se irá –el detective apretó un poco más fuerte la mano de Misao- además, es muy tarde para huir.- la niña miro su mano y quiso quedarse aferrada a ella para siempre.
- No tan tarde, si vienes conmigo.- los jóvenes se miraron fijamente, y cada cual quiso leer la mente del otro, sin conseguirlo.
- No... no podría ser tu maestro.- aseguro con determinación, Misao se soltó bruscamente del agarre del hombre y después de una mirada de orgullo entro en la habitación contigua.
Segundos más tarde la puerta principal de la oficina fue derrumbada, en el marco de la misma se dibujo una la esbelta e inconfundible figura.
- ¡Con que aquí estabas Aoshi!- dijo realmente sorprendido el policía Hajime Saito- Te he buscado en toda la maldita ciudad- el agente miro la habitación buscando algún otro habitante.
- ¿Y para que me buscabas?- pregunto el detective.
- Tienes algo mío.- dijo- y nadie se queda con algo... que es mío- sentencio.
Aoshi miro al policía analizando lo dicho, de repente recordó un pequeño juego tiempo atrás en la estación, su gabán era lo único que Misao no había destruido en aquella ocasión y era el mismo que tenia aquel día, así que introdujo la mano en su bolsillo y sacando de él un encendedor amarillo, de los más baratos del mercado. Lo observo un momento y más tarde lo lanzo al policía.
- Ahí tienes tu encendedor de porquería.
- Será basura, pero es mía, y nadie se queda con algo mío- el policía observo el gigantesco cuadro de Hiko Makimashi encima de la chimenea.- por otro lado ¿Qué demonios haces en este lugar?
- Resolviendo un caso, por pedido de Misao.- comento el detective. El lobo noto de inmediato la falta del honorífico en el nombre de la joven.
- ¿Y bien que descubriste? – pregunto el policía mientras colocaba un cigarrillo en sus labios.
- Quien planeo la muerte de Hiko.- comento sin interés. Saito se detuvo en seco al escuchar aquello, de manera inconsciente miro la ventana y comenzó a reír.
- ¡Maldición!, - dijo- sabia que me usaron de marioneta, muy bien quien fue ¿Himura? ¿Kamiya?- pregunto el lobo mientras encendía el cigarro.
- Makimashi...- se apresuró a decir.
El policía observo fijamente al detective que no apartaba la mirada del inmenso cuadro del que fuera el líder del Oniwabanshu.
- Entonces fue Misao,- concluyo- porque será que no me sorprende.
- ¿Porque?- dijo el detective- porque siempre supiste que fue ella, era su voz al otro lado del teléfono, ó me equivoco... - el detective miro al policía.- por eso siempre la llevabas a la estación. Sospechaste de ella siempre, pero no lo querías aceptar- volvió a mirar el cuadro- fue ella quien pronuncio la sentencia de Hiko, sentencia que estaba escrita en el treceabo libro y cuyo mensaje era de "muerte". – Aoshi vio como el policía jugaba con su cigarro,- siempre supiste que ella manejaba el Onniwabanshu, y siempre deseaste estar equivocado. Odiabas pensar que una insignificante niña guío tus actos.
- ¡Demonios! eres mejor de lo que pensaba.- escupió el policía.- ¿Pero por que te contrato para que le dijeras que fue ella? ¿acaso pensaba que te podría engañar?
Aoshi miro la pieza en la que se encontraba Misao, sintió un vacío inmenso y luego una especie de dolor, tenía una respuesta pero no la verdad, recordó el relato de Misao y le fue inevitable recrear la imagen de aquella puerta que separaba a un hombre de pie desnudo y a una niña llorando en el suelo.
- El sentido de culpa- dudo un momento antes de continuar- la llevo a buscarme- dijo finalmente y otra vez guardo silencio, como buscando las palabras perfectas- pero en realidad fue el deseo de ser absuelta, ella en el fondo sabe que fue utilizada otra vez para cumplir sus sucios deseos. - La cara de Saito dejaba claro que no entendía muy bien lo que el detective quería darle a entender. - Ella – continuo- eligió a la persona que mataría a su padre, eligió el día y la hora, pero fue él quien con los años construyo a su más amado y odiado verdugo.- el detective volvió a mirar al policía- No Saito, Misao no fue quien mato a Hiko. El maldito era tan orgulloso que pensaba que nadie era tan digno para matarlo como él mismo.- el policía le miro contrariado- Por eso se empeño en que su amada Misao fuera la precursora de sus deseos, quería que su muerte limpiara la mancha que él había posado sobre su hija, que cuando él muriera ella fuera liberada a través de la venganza.- Saito estaba sorprendido-...pero ella se negaba a hacerlo, Misao era consciente de lo que pretendía su padre. La muerte como liberación,- Aoshi sonrío- y ella no le quería conceder tal descanso, eso era un premio para él, una muerte más digna de lo que se merecía, una muerte que sería una bendición para su alma. Finalmente no pudo sostener por más tiempo la situación y cedió, acepto cumplir otro capricho de "su padre".- Aoshi pareció escupir su última frase.
- Ese maldito... porqué todos son más listos de lo que yo pensaba, primero tu, luego ella, y ahora Hiko – el policía se arreglo el cabello en la ventana- y ¿por qué se quería matar?
- Ya te lo dije su conciencia pedía como castigo la muerte
- Por lo que le hizo a Misao- concluyo el lobo- ¿Que pudo haber hecho ese tipo para querer matarse, es más, para querer que ella lo matara?- era una pregunta que sobraba según su propia deducción, pero el detective era Aoshi no él.
- No pienso decir una palabra más sobre ese asunto, pero en la habitación de Misao hay un closet redondo quizás allí puedas encontrar alguna respuesta.
El policía disfruto por un momento el humo de su cigarro y analizo una palabra en el discurso de su amigo posando una mirada sospechosa sobre este.
- ¿Y tú que hacías en su habitación? – de repente el sonido de una puerta abriéndose llega para interrumpirlos.
- Estoy lista señor Saito espero no haberme demorado.
La joven sonríe tiernamente llevaba puesto el conocido gabán blanco de su padre con un par de remiendos y un elegante sombrero, después de analizar con satisfacción la sangre que manchaba el seudo vendaje del policía, se acerco al detective para entregarle un par de sobres.
- Esto por haber resuelto el caso, y esto por las clases que me dio señor Aoshi, espero que sea lo justo.
Aoshi miro los dos sobres y sintió un golpe bajo, la maldita comadreja seguía sonriendo mientras el policía la escoltaba afuera del lugar, antes de cruzar la puerta la mujer le dedico un gesto coqueto y desapareció en medio de varios policías. Saito observo la situación y cuando la joven desapareció dirigió una mirada sospechosa al detective que de inmediato lo ignoro.
Correccional de menores. Julio 3 Miercoles. 1.30 pm
La nostalgia la invadía, algunos meses habían pasado desde que llego allí, ya se había habituado al sitio y a la gente, ahora recordaba su primer día en la correccional.
... Flas Back...
- Pero que vemos aquí una niñita rica. – gritaban varias muchachas desde los balcones, la algarabía en las ventanas era insoportable, el rumor había corrido, Misao Makimashi del emporio Makimashi estaba allí.
- Aquí se va a sentir como una reina- dijo con ironía una de las muchachas- zorra.
Misao ignoraba de igual manera insultos y amenazas pero pronto las mujeres que la escoltaban la dejaron sola en medio del patio principal, y en cuestión de segundos Misao se vio rodeada por muchas niñas que querían humillarla, una de ellas se acercó amenazantemente donde Misao mostrándole un cuchillo, Misao ni siquiera se digno a mirarla.
- Mírame zorra inmunda, te marcare esa bonita cara que tienes niñita tonta.
- Disculpa, pero no tendrías tiempo de tocarme un cabello- la mujer no da crédito a la altanería de la joven y se abalanza sobre ella, de repente un grito entre la multitud detiene su marcha.
- VASTA, no te muevas ni un solo paso- un corredor se empieza a formar dando paso a una mujer alta de cabellos verdes.- ¿Qué demonios hace una miserable sabandija como tú en este basurero?
- Lo mismo te pregunto.- dice Misao con altanería al ver la silueta de aquella mujer en la distancia.
- Tu maldita presencia no es bien recibida Makimashi, - la mujer se acerco lo suficiente para retar a la recién llegada con la mirada.- Ya me oíste ¿Qué demonios haces aquí?
- Podría decir que haciéndote una visita, pero es evidente que no estaba al tanto de tu pequeña estadía en este lugar.- las dos mujeres se miran a los ojos directamente, el ambiente se volvió tenso todas las niñas se ponen alerta, el silencio prolongado no es una buena señal, y luego de unos momentos la chica de cabellos verdes se inclina reverencialmente para después reír a carcajadas.
- Nunca pensé verte aquí jefesita, deberías estar en alguna playa disfrutando de los atributos de Himura- dice la mujer picara y alegremente, pero sin perder su pose de mando.
- Esa es una excelente idea- dice Misao con una seudo sonrisa- solo que hay un problema.
- ¿Fuera de que estés aquí? – repone la chica.
- Himura está muerto.- la sonriente pose de la joven se desvanece.
- Lo... lo lamento- dice seriamente la mujer desconcertada.
- Descuida la gente muere, eso está bien, y Himura estaba jugando con tiempo prestado, las que realmente tenemos que lamentar algo, somos nosotras por estar vivas – la mujer asiente.
- Eso me recuerda- colocando las manos en la cintura la joven se dirige en voz alta a todas la mujeres presentes- Escuchen bien todas ustedes, de ahora en adelante la que quiera problemas con Makimashi los tendrá conmigo.- todas oyen en silencio, algunas murmuran, otras asienten, pocas reniegan pero todas entendieron el mensaje.
- ¿Estableciendo el orden?- pregunta Misao...
- Representando el poder.
- Gracias pero no hacía falta Shura.- dice Misao.
- No creas que lo hice por ti, en tres meses salgo de aquí limpia como el agua, sin necesidad de ninguna libertad condicional, y como no pienso volver a esta mugrosa ciudad, necesitare dinero, mucho dinero, y tú me lo darás.
- Así me gusta Shura, contigo siempre son claras las cuentas.
...Fin Flas Back...
Y hoy se quedaba sola, Shura salió en la mañana de esa pocilga, libre de toda culpa, Misao la mando a Australia con dinero y una promesa, amenizar las noches de Soujiro; la niña guardaba la esperanza de que Shura hiciera feliz al joven, no era que la estuviera mandando como prostituta o algo por el estilo, de hecho Soujiro y ella ya habían tenido su cuento, solo esperaba que la cercanía los volviera a encaminar por "el buen camino" Shura quería dejar de ser una criminal y Soujiro solo lo había sido para protegerle, quizás en otras tierras con otras condiciones, dos de las personas que realmente apreciaba serian "felices".
Por otro lado Misao sabía que en un par de semanas también estaría en las calles, Shishio había puesto a temblar a la corte con su presencia, en cuestión de tres meses, lograría lo que no muchos serian capaz; sacar en limpio a Misao Makimashi de tres procesos distintos, uno por narcotráfico, otro por tráfico de armas y el ultimo por crimen organizado, ¿Qué se podía decir de Makoto Shishio? se creía el mejor y realmente lo era.
- ¡Oh! pero que tenemos aquí, Misao Makimashi, ¿Qué harás ahora que tu mamá se ha ido?- Misao ignoro a la mujer, Magdalia como se hacía llamar, la había tenido fichada desde que llego pero no se atrevió a acercarse desde que Shura declaro su protección. - ¡Oh! pero si no contestas – la mujer de cabellos claros se paro delante de Misao e interrumpió el paso de esta- Ahora déjame enseñarte a poner atención cuando te hablo.
La mujer saco un cuchillo de sus ropas y se dispuso a enterrarlo en el abdomen de Misao, pero la ninja sujeto la muñeca de la mujer con delicadeza y utilizando el mismo impulso que ella había impreso a su golpe la envío de bruces al suelo sin soltarla, aun sosteniéndole la muñeca con un pequeño esfuerzo guío la mano de la mujer a una dirección antinatural haciendo que de inmediato el brazo desde el hombro se rompiera logrando que Magdalia exhalara un grito desgarrador.
- Si piensas que gane el respeto de Shura con dinero- una sonrisa malvada aparece en el rostro de Misao al saber que ella aun estaba consciente- puedes terminar con un brazo roto.
Misao se alejó del cuerpo, ahora inconsciente, de la muchacha, y traspaso la multitud que había nacido alrededor de la escena, para dirigirse al área de visitas donde sabia que alguien muy especial la esperaba.
Correccional de menores. Julio . 2:00 pm
- Sabía que en el menú había postre pero no imagine que uno de tu tamaño.-
Saito miro a la muchacha, era raro verla con el uniforme de la correccional, ya se había acostumbrado a la minifalda verde, y esta falda oscura era muy larga, al menos para ella, por otro lado el lobo analizo que quizás lo último que querría Misao seria llamar la atención de alguna de sus compañeras, estos lugares encierran esa clase de peligros.
- Esperaba que hubieras crecido comadreja.- menciono el policía sin interés.
- Con la comida de aquí lo dudo, aunque tú podrías alimentarme.- sugirió sensualmente- a pesar de tus años te ves exquisito.
- Te hacen falta los hombres.- afirmo.
- Bastante, además tu mataste a Himura deberías de recompensarme por mi perdida.- el lobo escucho sorprendido.
- No sabía que fuera tu amante.- aseguro el policía
- ¿Oh Aoshi no te lo dijo? - pregunto fingiendo incredulidad
- No habla mucho.- Misao ríe pícaramente y deja muy en claro en su expresión que un mal pensamiento recorría su mente.
- El que solo se ríe, de sus diabluras se acuerda.- afirma de nuevo el policía.
- Si una diablura es lo que hace un demonio, ¿cómo se le dice a lo que hace un ángel?- el lobo con su expresión deja en claro que ese no es un tema de su interés Misao pierde el entusiasmo y asume una pose seria- muy bien Saito creo que esta no es una visita social así que habla. Viniste a decirme que no me saldré con la mía y que me perseguirás por todo del mundo hasta atraparme.
- No es mi problema que los estúpidos jueces se dejen convencer tan fácilmente, para mi es claro, tu eres la líder del Onniwabanshu y eso es todo, al menos hasta que salgas de aquí y volvamos a jugar al gato y al ratón.
- A la comadreja y al lobo, hago la aclaración.
- Hasta entonces.- el lobo tira sobre la mesa un sobre blanco, Misao mira con interés.
- Una tarjeta de felicitaciones, que detalle como supiste que era mi cumpleaños. – dice irónicamente Misao, sin prisa abre el sobre para después esbozar una pequeña sonrisa, con cuidado saca un fardo de dinero y una pequeña nota, mira al lobo.
- Expreso lobo, rápido, seguro, y confiable. – dice sonriendo la mujer- ¿seguro que no lo leíste?- agrega seriamente.
- Si quisiera que alguien lo leyera no lo habría enviado conmigo.- Misao vuelve a leer la nota, no tenia firma pero no la necesitaba ya que era bastante clara.
"Hay cosas que el dinero No puede comprar" master card
-¿Me prestaría una pluma?- pregunto Misao, el lobo se apresuro a darle una y después de unos minutos se marcho llevando en su chaqueta el mismo sobre sin dinero.
- Gracias señor Saito. – dijo Misao seriamente antes de que este cruzará la puerta- ya me ha librado de dos dolores de cabeza.- el lobo se estremeció al imaginar que la muerte de Himura también hubiera sido planeada, por ella.
Oficina Aoshi Shinomori, Detective Privado. Julio 3 Miércoles. 4:30pm
Aoshi abre un sobre y lee una pequeña nota
"No me crea tan ilusa como para no saber cuál es el límite del dinero"
Ninguna expresión acude a su rostro, nada que revele sus pensamientos.
- ¿Qué estuviste haciendo en su habitación Aoshi?- pregunto el lobo sin miramientos.
- ¿Qué podría hacer en la habitación de una mujer?... Saito- pregunta sin entusiasmo.
- Sé lo que haría un hombre y una mujer en una habitación, pero lo que no tengo ni idea, es que hacías tú en la habitación de Misao.- Aoshi guardo silencio un momento y después de analizar la hoja observo al policía.
- Esa mujer está loca – afirmo Aoshi tranquilamente.
- Descubriste el agua fría, dime algo que no sepa- el lobo analizó al chico, lo conocía, lo conocía muy bien y ahora que Sanosuke había muerto se sentía aun más cerca de él- te acostaste con ella.- era más una afirmación que una pregunta.
- Es una forma de decirlo. Pero no me pidas detalles.
- Detalles de tu y Misao, bastante tuve con los videos de Hiko, yo sé lo que esa mujer puede hacer, - el lobo se miro en la ventana, y recordó el arsenal de videos de Misao y Hiko que había encontrado en el closet circular - parece ser buena- afirmo sin mucha convicción.
- Ese es el problema- el detective extiende sus pies sobre el escritorio- lo es.
Parque Biker. Julio 31 Miércoles. 6: 30 pm
El sol caía lentamente en la ciudad, el detective Aoshi Shinomori se dirigía a su apartamento.
- Mañana saldrá un tren para las montañas - dijo un vagabundo en voz alta- escuche que todavía hay boletos en el segundo viaje de la mañana para el tercer vagón. - Aoshi se acerco al vagabundo y deposito unas monedas en el vaso que tenía en frente de los pies- las montañas son hermosas- dijo el vagabundo en voz baja y a penas vio a Aoshi traspasar la esquina tomo el dinero y compro un cigarrillo mientras esbozaba una sonrisa.
Estación de trenes del Oeste. Agosto 1 Jueves. 8: 15 am.
- Shishio la saco algunos días antes de lo previsto.- el policía encendió un cigarro- porque será que no me sorprende.
- Después de todo, lo que hice debió de ser muy malo para que la vida me castigara con su presencia aquí – dijo cordialmente la joven - acaso vino a despedirse de mi, mejor aun ¿me va a arrestar?
- Aun no está violando la ley.- se limito a responder el hombre.
- Pero en pocos segundos yo partiré en este tren y así violare mi libertad condicional.- dice en tono juguetón la niña.
- Eso dentro de una hora, cuando llegue a la otra estación y ya no es mi problema además es otra jurisdicción
- Ah... entiendo- Misao odiaba al tipo, pero él era esa clase de personas que admirabas a pesar del odio.- pero admite que te haré falta, - dice juguetona- mucha falta - agrega en un tono más sugestivo.
El policía mira a la niña elegantemente vestida a la entrada del tren y después de meditarlo unos segundos le lanza un estuche de armas, Misao lo atrapa en el aire y luego lo mira en silencio.
- Regresa pronto y terminaremos el juego- y sin decir más se aleja del tren.
Misao aferra contra su pecho el estuche y se dirige al tercer vagón, su maleta estaba allí, era un pequeño bolso azul, lo único que necesitaba en este viaje estaba en esa maleta, documentos falsos y dinero, mucho dinero, suficiente para comprar una mansión y tres autos último modelo; Miro alrededor había mucha gente, de hecho muchas de las personas que viajaban en el tren eran sus propios hombres, por no decir todos, estaban de encubiertos, por si algo pasaba, pero la persona que quería ver no llego, el estuche confirmaba que no llegaría, al menos le había enviado sus armas aunque el estuche fuera diferente al igual que el tamaño, pero eso no importaba.
El viaje comenzó, los paisajes se desasían ante sus ojos y cuando llego el momento adecuado se levanto de su lugar dando la orden a sus hombres, todos siguieron en sus posiciones; ella se dirigió al fondo del tren, en la otra estación la estaba esperando la policía, eso había dicho Saito y era de esperarse, lo que ellos no sabían era que Misao nunca pensó llegar allí, en el último vagón había dos patinetas especialmente adaptadas para las vías del tren, el plan era simple, Misao y un acompañante que ahora no existía colocarían las patinetas en los rieles, cuando ellas se estabilizaran saltarían para más tarde cortar el lazo que los unía al tren y esperar hasta que el efecto de la inercia terminara. Excelente plan, simple y sin inconvenientes, un auto los esperaría cerca de la carretera y los llevaría a una pista clandestina donde partirían rumbo a alguna ciudad de la cordillera Andina, solo que ahora iría sola, la idea no le gustaba pero que más iba a hacer, después de todo era Aoshi a quien intento convencer.
Abrió la puerta del último vagón y al hacerlo se tropezó con alguien, Misao lo miro, era Aoshi, después de contener el aliento unos minutos se apresuro a abrir el estuche que llevaba en sus manos, al hacerlo se encontró con una gran espada, al desenvainarla un poco supo qué clase de arma era.
- Sakabatou. – sonrío con ira- Maldito lobo.- Misao apretó el arma con furia unos momentos, "que manera tan poco sutil de vengarse por haberlo manipulado para que matara a Hiko, mandarme el arma con la que peleo Himura." Pensó y después de meditarlo un poco volvió la mirada hacia Aoshi.
- Lo esperaba en el otro vagón- dijo tranquila guardando el arma.
- No quería llamar la atensión.- respondió sin ningún tono especial en la voz. La niña sonrío y le hizo un gesto para que la acompañara hasta el final del tren, ya ahí Aoshi noto los dos extraños aparatos amarrados a las barandas del tren.
- ¿Qué son?- pregunto el detective.
- Pasajes para la libertad.- respondió Misao.
- Hay dos.
- Sí, uno para mí...- dijo intrigante- y otro para usted.- concluyo- si quiere acompañarme por supuesto.- añadió.
Aoshi miro la escena, Misao se había comportado diferente la ultima vez, ahora lo desconcertaba mas, "esa maldita sabandija siempre lo hace", después de analizar el mecanismo, Aoshi desato las patinetas y las lanzo a las vías de tal forma que se acoplaron perfectamente a estas, "Irme con ella, que locura" añadió en sus pensamientos y después saco de su gabán la Kodashi que Misao le había pedido guardar, corto la cuerda que unía una de las patinetas al tren y la lanzo lejos de la vía, mas tarde entrego el arma a Misao. La niña miro el filo de la espada al cortar la soga que unía su deseo a su realidad y sintió frío, mucho frío en su corazón.
- Entiendo señor Aoshi, fue un placer haberlo conocido- dijo mientras que colocaba la kodashi en el mismo estuche de la Sakadatou.- espero que le valla muy bien, salúdeme al lobo, y dígale que gracias por el detalle, también debo darle las gracias por cuidar de mis armas, realmente aprecio este gesto.- al terminar su discurso hizo una pequeña inclinación. Aoshi le extendió el par de Kunais Misao solo tomo uno.
- Guarde el otro como un recuerdo, lo que representa esa arma es una de aquellas cosas que el dinero no puede comprar, pero tenga cuidado con su fijo es un arma más peligrosa de lo que parece.
Misao agarro el estuche con fuerza, confirmo que su maleta estuviera bien sujeta a su espalda y se dispuso a saltar, en el último segundo vio como el detective con el Kunai que le había dado cortaba la soga. "maldición no me dejara escapar" pensó rápidamente y después de una fugaz mirada de incredulidad Aoshi la tomo en sus manos y brinco a la tabla antes de que esta estuviera lo suficientemente lejos como para errar el salto.
- Que significa esto – pregunto Misao desconcertada.
- Aun no me ha dicho porque me llevo a la mansión.
- Ah... fue eso, déjeme asegurarle señor Aoshi, que se lo diré- la niña sonrío pícaramente.- en privado,.. algún día.
Aoshi la miro, sí era una locura, pero se había cansado de estar cuerdo, y todavía quería saber, ¿Por qué Misao lo llevo a la mansión? Y mientras que el sol se ocultaba oscureciendo el día, dos siluetas deslizándose lentamente en la vía del tren se desvanecían en medio de un beso.
EL FIN
Ya quisieran, bueno si quieren, pero este es el final alternativo para aquellos que como Sessha Jazmin les gustan los finales trágicos. Disfrútenlo.
Misao agarro el estuche con fuerza, confirmo que su maleta estuviera bien sujeta a su espalda y se dispuso a saltar, en el último segundo vio como el detective con el Kunai que le había dado rompía la soga. "maldición no me dejara escapar" pensó rápidamente y después de un momento de incredulidad la mirada de Aoshi la despertó.
- ¿Qué significa esto señor Aoshi?- pregunto impresionada.
- Significa que...- el detective pensó su respuesta, quería hacerlo de una manera especial- después de haber violado la libertad condicional, estará en la correccional por mucho tiempo, el suficiente para que se convierta en mayor de edad y para que se haga efectiva alguna de las nuevas penas que se le imputaran. – con sutileza acaricio el rostro de la niña- Kamiya Kaoru hablo, dijo cada uno de tus crímenes y los de tu padre, trajo nuevas pruebas, también señalo los lugares en donde se encuentran los integrantes del Onniwabanshu, incluyendo tu querido Soujiro, - sonrío al mencionar el nombre- Shouzo fue encontrado muerto ayer y al presidente se le abrió una investigación por los dineros de su campaña. - Aoshi esbozo una ligera sonrisa al ver la cara de consternación de la joven- tus cuentas en las islas canarias fueron confiscadas, y ha empezado un proceso de extinción de dominios contra el emporio Hotelero, y en esta ocasión Shishio no te podrá ayudar ya que según me comunico Kaoru anoche, él y su esposa sufrieron un trágico "accidente", ella lo vio con sus propios ojos.
- Maldito – suspiro Misao mientras que intentaba aflojar el nudo en su garganta- ¿Por qué? - escupió con odio.
- Kaoru Kamiya me dio un caso interesante hace algunos meses, - el detective miro el atardecer- ayudarla a hundirte hasta los huesos, en pocas palabras destruir el Onniwabanshu desde la cabeza y sin probabilidades de resurgir, todo un reto, no sabía cómo lograrlo, por dónde empezar, pero usted llego ese día, y me ilumino el camino, tengo suficientes pruebas para que te den cadena perpetua.
- Con que esa fue su venganza por lo de Himura, no sabia que lo amara tanto, parece que no era tan tonta después de todo, - Misao miro el horizonte - lastima – suspiro decepcionada - quería que tu y yo volviéramos a disfrutar de los placeres de la vida, o acaso tendrá el descaro de negar que soy lo mejor que ha podido tener en la cama.- era una afirmación, no una pregunta.
- No podría negarlo.- el detective guardo silencio un momento- Ni Kaoru es tan buena- Misao miro al hombre y saco del estuche el Kunai.
- Sabe mi papa y yo tenemos un defecto, solo consideramos que nosotros somos los únicos dignos de matarnos.- dirigió el Kunai a su cuello pero el detective detuvo el arma por el filo cortándose los dedos.
- Disculpa pero no te daré tal placer- Aoshi mira a la niña que esta sonriendo y con suavidad la besa mientras tira a los rieles el Kunai sangriento, Misao se separa lentamente de él para ver como rebota su arma en el suelo.- hay un comité de bienvenida en la otra estación que nos espera.- agrego el detective.
- Pensé que ese era el trabajo de Saito.- replico la joven.
- El lobo renuncio hace tiempo no pudo superar la muerte de Sanosuke, me ofrecieron su cargo, no tengo jefes esa fue la condición- explico el ahora líder de la policía.
- Tendrá que reponérmelo con el suyo.- dice sin emoción la joven mientras señala el Kunai en la distancia.
- Es un regalo, si mal no recuerdo.- replico el joven.
- Entonces disfrútelo por el momento.- respondió Misao mientras que una sonrisa aparecía en sus labios.
Misao entro al tren seguida de cerca por Aoshi, al llegar al tercer vagón la mujer se detiene y le lanza una mirada tierna al joven.
- Sabe señor Aoshi, al igual que poseo los defectos de mi padre también poseo sus virtudes, es mi turno de ser su maestra- la niña sonríe – primera lección nunca viaje solo. – mientras decía eso movió su cabello, al hacerlo tres hombres se levantaron e inmovilizaron al joven, este intento defenderse pero no fue capaz, algo le estaba pasando- la segunda lección, es de historia - agrego sonriente- Los Kunais eran armas que utilizaban los ninjas, - dice en tono jocoso- esos seres despreciables y traicioneros de los cuales soy descendiente,- menciona con ironía - ¿y cómo podrían asegurar que un Ninja sin puntería matara a su objetivo?.- Misao jugó con sus manos mientras finge una voz infantil.
- Veneno...- responde el joven que empezaba a tener dificultades para respirar.
- Bingo... - grita eufórica- le dije que tuviera cuidado con su filo. ¿se siente cansado?- dice con sarcasmo- muchachos denle asiento.- los hombres colocaron al detective en una silla, no era necesario sostenerlo él ya no era capaz de estar en pie - y tercera y última lección, nunca subestimes al enemigo y mucho menos si el enemigo es Makimashi. - Misao se acerco al detective.- En unos segundos mis muchachos activaran el freno de emergencia, el encargado del tren vendrá a ver qué paso, ellos dirán que este hombre al parecer sufrió un ataque nervioso o de cualquier cosa – dice seriamente mientras que lo señala- y que al hacerlo se cayó y se corto la manita, pobresito- pone cara de niña buena al decir eso, mientras que se coloca un par de guantes de cuero- y como ellos no sabían que hacer detuvieron el tren, - Misao se acerco a Aoshi y busco en sus bolsillos sacando de estos, un Kunai y una navaja – despreocúpese por mi o por el Onniwabanshu, créame que estoy muy triste por enterrarme de que – Misao se detiene al ver una expresión de dolor en el rostro de Aoshi- Shishio y su mujer han muerto, usted sabe que yo los apreciaba mucho por ser los padres de Soujiro – Misao coloco la navaja en la mano herida de Aoshi y la ahondo un poco más para dejarla allí,- pero a pesar de que ellos eran importantes, al igual que todos los del Onniwabanshu, ninguno es indispensable – guardo silencio un momento - cuando el tren llegue a la otra estación, con una emergencia como esta, seguro que se armara gran algarabía, y si alguien pregunta por una niña bien vestida dirán que la vieron salir con un hombre alto por la puerta de atrás.- Misao señalo a una muchacha vestida con ropa muy parecida a la de ella y al hombre que la acompañaba- Me obligo a dejar mi sutileza detective, pero no detuvo mi plan,- dijo seriamente dejando entrever odio en sus palabras- es una lástima que un hombre con sus atributos termine así,- afirma- ya son tres, me deberían de llamar viuda negra o algo por el estilo, mi padre, Himura y usted - al ver la leve expresión de asombro en el rostro del joven continua- o por favor no se desacredite en último momento, ¿me va a decir que no sabe por qué mate a Himura?.
- Para comprobar que era tan lista como su padre, - dijo con dificultad- me llamo para que yo pusiera al descubierto su relación con Himura,- respiro profundamente- estaba segura de que él moriría, ya fuera porque Kaoru no perdonara su traición y lo matara, o porque él no resistiera su abandono y se suicidara.- la borrosa imagen que aun tenía en sus ojos se disolvió quedando solo una silueta- Muy lista.
- Soy la hija de Hiko ¿Que esperabas?- repuso
- Pero esa no fue la verdadera razón por la que me llevo allí..., ¿cual fue Misao?
- Eso se lo diré,... en privado... algún día. – dice sonriente la joven.
- Estaré... esperando su... respuesta en el... infierno...- logro decir el joven con sus pocas fuerzas.
- No creo que vallamos al mismo infierno, pero por si las moscas hágame un favor salúdeme a mi padre.- la mujer mira a dos de sus hombres- busquen a Kamiya, la quiero viva, y llamen a Kamatari para que se encargue de remplazar a Shishio, avísenle a Soujiro y envíelo a Brasil con Shura, - el tren se detiene, Misao mira a otros dos hombres, mientras guarda el Kunai en el estuche - Recuperen mis videos, o deberé empezar una nueva colección. –Misao vuelve a dirigir una mirada al detective y lanzándole un beso con la mano se despide - y lo de su pregunta se la responderé es una promesa.
Aoshi no ve más sombras, ni siluetas, solo logra escuchar las voces, las voces de los hombres de Misao, no es capaz de moverse, el veneno hacia su efecto y el cuerpo del detective para él dejo de existir, solo su mente funcionaba, entendía la situación porque lo escuchaba todo, las cosas sucedieron tal y como había dicho, todo, excepto una cosa, él aun no estaba muerto.
Ocho meses después. Hospital central. Marzo 7 Viernes 9:30 am.
- La muerte definitivamente no es un castigo- escucho decir a alguien, no sabía cuánto tiempo llevaba allí podría jurar que eran años, desde el encuentro del tren sus funciones vitales no se detuvieron, sentía, oía, pero no podía moverse abrir los ojos o hablar era como un vegetal.
- Sabes Aoshi, - continuo la voz- ahora soy enfermera,... recuerdas el veneno que te di,- ella ríe con un poco de fuerza para que el pueda oírla- no es para matar como te has dado cuenta- susurro- es para paralizar tu cuerpo,- Misao acaricio el abdomen del joven con suavidad- Kaoru también está aquí a tu lado, no es fantástico, para que se hagan compañía. – dijo mientras cobijaba a la paciente - Todo ha sido muy fácil mis secuaces se han encargado de suministrarles cada mes una dosis nueva, de otra forma estarías en pie.- Misao miro la otra camilla – Que flaco estas pero descuida, ahora soy su enfermera y los voy a cuidar, hasta que nazca mi niño, sabes voy a tener un bebe,- Misao sonríe y coloca la mano de Aoshi en su vientre. La voz de Misao se escuchaba tierna y maternal – Shura y Soujiro también serán papás ellos tendrán una niña y yo un niño, luego haremos que se casen y que solo tengan un descendiente, así la sangre volverá a la sangre...
Aoshi escucho esa voz, la voz que escucharía toda su vida, sabía que no pararía de hablar y sintió el mismo escalofrío que le recorrió el 27 de febrero a las 3:30PM en su despacho hace tanto tiempo, y deseo mil veces la muerte mientras Misao hablaba y se reía colocando su mano sobre su abultado vientre donde habitaba un bebe que no sabía si era suyo.
Si, él deseaba la muerte, pero ahora más que nunca añoraba la venganza, pero la muerte es un premio no un castigo, por fin entendió porque nadie traicionaba a la familia Makimashi y porque Misao había matado a Hiko y a Himura no les había dado un castigado los había premiado por sus servicios.
En medio de su perturbación, hubo una conclusión aun más devastadora que cualquier otra, más que querer la muerte, más que ansiar la venganza, lo que deseaba por sobre todas las cosas, lo que le atormentaría para toda su existencia, no era el hecho de no estar seguro de que ese niño era suyo, no, lo que realmente no le dejaría descansar era la maldita curiosidad por saber cuál fue el verdadero motivo por el cual Misao Makimashi lo llevo a su mansión aquel 27 de febrero para que descubriera su crimen.
- Y descuide señor Aoshi, yo nunca olvido una promesa le respondería esa pregunta, algún día, pero le puedo asegurar que lo haré en privado.- dijo Misao mientras besaba con pasión los inmóviles labios del cubo de hielo.
FIN.
