Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a Simone Elkeles, yo solo la adapto.


Bella

– Bella, no puedo creer que te haya dejado por mensaje de texto. –Mi mejor amigo, Embry, me dice mientras lee las tres frases en la pantalla de mi teléfono móvil, mientras se sienta sobre el escritorio de mi habitación.

– S trmino, spro q no m odies. –Me lanza el teléfono. –Lo mínimo que podía haber hecho era escribir cada una de las palabras completas. ¿No me odies?, será una broma. Por supuesto que lo vas a odiar.

Me acuesto en mi cama y me quedo mirando el techo, recordando la primera vez Mike y yo nos besamos, fue en el concierto de verano al aire libre en Portland, detrás del vendedor de helado. – El me gustaba.

–Sí, bueno a mí nunca me gustó. No confíes en alguien a quien conoces en la sala de espera de la oficina de tu terapeuta.

Me doy vuelta sobre mi estómago y me apoyo sobre mis codos. –Fue en las charlas de la terapia y sólo acompañaba a su hermano para las sesiones.

Embry, a quien nunca le ha gustado ninguno de los chicos con los que he salido, saca un anotador rosa del cajón del escritorio y un bolígrafo. Me señala con su dedo índice.

– Nunca confíes en un tipo que te dice que te quiere en la segunda cita. Me ha ocurrido eso a mí una vez y fue un desastre total.

– ¿Por qué? ¿No crees en el amor a primera vista?

– No. Yo creo en la lujuria a primera vista y la atracción. Pero no en el amor. Mike te dijo que te quería sólo para poder entrar en tus pantalones.

– ¿Cómo lo sabes?

– Soy hombre, por eso lo sé. –Embry frunce el ceño. – No lo hiciste con él, ¿verdad?

– No –le digo meneando la cabeza para enfatizar mi respuesta. Nosotros bromeábamos, acerca de eso pero no quería llegar al siguiente nivel. Yo solo, no lo sé... no estaba lista.

No he visto ni hablado con Mike desde que comenzó la escuela, hace dos semanas, nos enviamos mensajes de texto un par de veces, pero él siempre me decía que estaba ocupado y que me llamaría cuando tuviera un rato libre. Es un estudiante de último año en Portland a veinte minutos de distancia y yo voy a la escuela en Forks. Pensé que estaba ocupado, pero ahora sé cuál era la razón por la que no hemos hablado, no fue porque estuviera ocupado, sino porque quería romper conmigo.

¿Ha sido por qué tiene otra chica?

¿Ha sido por qué yo no era lo suficientemente bonita?

¿Ha sido por qué yo no quería tener relaciones sexuales con él?

No puede ser porque tartamudeara. He estado trabajando en mi discurso todo el verano y no tartamudeo tanto desde junio. Cada semana fui a terapia de lenguaje, cada día practiqué hablando delante de un espejo, ahora cada minuto soy consciente de las palabras que salen de mi boca. Hasta ahora siempre me había tenido que preocupar cuando me tocaba hablar, esperando que la gente me entendiera y luego obtenía una mirada de –Oh, entiendo ella tiene un problema– y luego venía la mirada de lástima. Y entonces el debe de ser estúpida –Oh y algunas de las chicas de mi escuela, crearon de mi tartamudez una fuente de diversión. Pero ya no tartamudeo.

Embry sabe que éste era el año en la que estaba decidida a mostrar una faceta de mayor confianza, un lado que nunca les había mostrado a los chicos de la escuela.

Siempre me había mostrado tímida e introvertida en los primeros tres años de la escuela secundaria, porque había tenido un miedo intenso de que las personas se burlaran de mí por la tartamudez. No quería ser recordada como Isabella Swan la tímida, a partir de ahora quería ser recordada como la que no tenía miedo de hablar delante de todos.

Yo no contaba con que Mike rompiera conmigo. Pensaba que íbamos a ir juntos al baile de graduación...

– Deja de pensar en Mike –Embry me ordena.

– Él era lindo.

– Es un hurón peludo, y no quiero que salgas con uno. Podrías estar con alguien mejor, no te regales.

– Mírame –le digo, –Enfréntate a la realidad, Embry. No soy Tanya Denali.

– Gracias a Dios que no lo eres, odio a Tanya Denali.

Tanya plantea el significado de la palabra chicas a un nivel completamente nuevo. La chica es buena en todo lo que intenta y podría fácilmente ser coronada como la mujer más popular en la escuela. Cada chica quisiera ser su amiga para poder salir con gente popular. Tanya Denali hace a la gente popular. A todo el mundo le gusta.

–Eso es porque tienen miedo de ella, secretamente todos la odian. –Embry comienza a garabatear palabras en mi cuaderno y luego me lo pasa a mí. –Aquí dice…– a continuación, me tira una pluma. Me quedo mirando la página. Está escrito en la parte superior –Reglas de la atracción– y una gran línea en el medio divide la página.

– ¿Qué es esto?

– En la columna de la izquierda vas a escribir todas las cosas fantásticas que tienes.

– ¿Está bromeando? ¿No?

– Vamos, comienza a escribir. Considéralo como un ejercicio de autoayuda, y una forma de darte cuenta de que las chicas parecidas a Tanya Denali ni siquiera son atractivas, –Termina de hablar con la frase –Isabella Swan, soy genial, porque...

Embry no va a dejar de molestarme, así que escribo algo estúpido y se lo doy.

Él lee mis palabras y se encoge. –Yo, Bella, soy genial porque... Sé cómo lanzar una pelota de fútbol, sé cambiar el aceite de mi coche, los chicos no se preocupan por estas cosas.

Él coge el bolígrafo, se sienta en el borde de mi cama, y comienza a escribir furiosamente.

– Vamos a lo básico. Tienes que medir el atractivo en tres partes para obtener un resultado completo.

– ¿Quién compone las reglas?

– Yo. Estas son las reglas de la atracción de Embry Call. En primer lugar, partimos de personalidad. Tú eres inteligente, divertida y sarcástica, –dice enumerando cada una de estas características en el bloc de notas.

– No estoy segura de que todas esas cosas sean buenas.

– Confía en mí, lo son. Pero espera, no he terminado. Tú también eres una amiga leal, amas los desafíos más que la mayoría de chicos que conozco, y eres una gran hermana para Seth. –Él mira hacia arriba cuando termina de escribir. –La segunda parte son tus habilidades. Tú sabes sobre autos, eres atlética, y sabes cuándo callarte.

– Eso último no es una habilidad.

– Cariño, confía en mí. Es una habilidad.

– Se te olvida mi especialidad en hacer ensalada de espinacas, no sé cocinar, pero la ensalada es un clásico de todos los tiempos.

– Tú haces una ensalada matadora –dice, añadiéndolo a la lista. –Por ultimo están los rasgos físicos –Embry me mira de arriba abajo, evaluándome. Voy a quejarme, cuando termine esta humillación.

– Me siento como si fuera una vaca que está a punto de ser subastada.

– Sí, sí, lo que sea. Tienes una piel perfecta y una nariz alegre en harmonía con tus tetas. Si no fuera gay, podría estar tentado de…

–Eww –digo mientras doy un golpe sobre el papel con mi mano –Embry, ¿puedes por favor no decir o escribir esa palabra?

El sacude su larga cabellera fuera de sus ojos. – ¿Qué, tetas?

– Ugh, simplemente di pechos, por favor. La palabra con 't' suena... vulgar.

Embry resopla y rueda sus ojos. –Muy bien... pechos. –Se ríe, totalmente divertido. – Lo siento, Bella, es que suena como algo que se pone en una barbacoa para el almuerzo o comida para llevar. – Finge como si el bloc de notas fuera un menú, y recita con acento falso, –Sí, camarero, me gustaría que los pechos se cocinen a las brasas con una guarnición de ensalada de col, por favor.

Le tiro a Mojo, mi osito de peluche azul, a la cabeza –Sólo dilo en privado, sigue…

Mojo rebota y aterriza en el suelo. Mi mejor amigo no deja de rebatir.
– Alegres tetas, cero. Alegres pechos, cero. –Se hace un deleite con el cruce de palabras.

– Reemplazar por cosas como... –dice, escribiendo cada palabra del mismo modo que la dice. –Piernas largas y largas pestañas. –Me mira y arruga la nariz. –No te ofendas, pero podrías hacerte la manicura.

– ¿Es eso todo?– Le pregunto.

– No lo sé. ¿Se te ocurre alguna otra cosa?

Sacudo la cabeza.

– Muy bien, así que ahora que sabemos lo guapa que eres, tenemos que hacer una lista sobre qué tipo de persona deseas. Vamos a escribir esto en la parte derecha de la página. Vamos a comenzar con la personalidad. ¿Tu quieres un tipo qué...? Llena los espacios en blanco.

– Quiero un hombre que tenga confianza. Mucha confianza.

– Bien –dice, mientras anota.

– Quiero un tipo que sea agradable conmigo.

Embry sigue escribiendo. – Buen tipo.

– Me gustaría un tipo que sea inteligente– agrego.

– ¿Inteligente de la calle o inteligente de libros?

– ¿Ambas? –Me pregunto, sin saber si es la respuesta correcta o incorrecta.

Él me da una palmada en la cabeza como si yo fuera una niña pequeña. –Bien. Pasemos ahora a las cualidades.

Él me hace callar, y no me permite colaborar. Bien por mí.

– Voy a escribir esta parte por ti. Quieres un chico que tenga las mismas habilidades que tú, y alguna más. Alguien a quien le gusta el deporte, que tenga algún interés en esos coches viejos y estúpidos y…

– ¡Uh!– Salto de mi cama. – Casi se me olvida. Tengo que ir a la ciudad a recoger algo de la tienda de coches.

– Por favor no me digas que son esos dados para colgar en el espejo retrovisor.

– No son dados. Es una radio. Una antigua.

– ¡Qué sorpresa! ¡Una radio vieja, para que coincida con tu coche viejo! –Dice Embry con sarcasmo y a continuación, aplaude muchas veces con falso entusiasmo.

Lo miro a los ojos. – ¿Quieres venir conmigo?

– No –Cierra mi cuaderno y lo guarda de vuelta en mi escritorio. –Lo último que quiero hacer es escucharte hablar de coches con gente que realmente lo disfrute.

Después de dejar a Embry en su casa, me lleva quince minutos llegar a la tienda de Coches McConnell. Estacione frente a la tienda y me encuentro a Emmett, uno de los mecánicos, inclinado sobre el motor de un Volkswagen Escarabajo. Emmett fue uno de los estudiantes de mi padre. El año pasado, después de las vacaciones de estudios, mi padre se enteró de que Emmett trabajaba con coches. Le hablé a Emmett sobre el Monte Carlo 1972 que he estado restaurando y Emmett me ha estado ayudando a conseguir las piezas para él desde entonces.

– Eh, Bella. –Se limpia las manos en un paño y me la tiende, me pide que espere mientras me entrega mi radio.

–Aquí está –dice, abriendo la caja. Saca la radio de envoltura de burbujas. Los cables se salen para todos lados, pero es simplemente perfecto. Sé que no debería estar tan entusiasmada por una radio, pero el coche no estaría completo sin ella. La que venía con mi coche nunca funcionó y el plástico frontal estaba rajado, por lo que Emmett se ha ocupado de buscar un reemplazo auténtico.

– No tuve la oportunidad de probarlo, sin embargo –dice mientras mueve cada alambre para comprobar que las conexiones son sólidas. – Tenía que recoger a mi hermano en el aeropuerto, así que no pude llegar temprano.

– ¿Está de visita desde México? –Le pregunto.

– No está de visita. Pasará su último año en el instituto de Forks- dice mientras se llena una factura. – Tu también vas allí, ¿verdad?

Asiento con la cabeza. Pone la radio en la caja. – ¿Necesita ayuda con la instalación?

Yo no lo creía antes, pero ahora que lo veía de cerca, no estaba tan segura. – Tal vez –le digo. –La última vez que soldé cables, terminaron mal.

–Entonces no pagues por ello ahora – dice. – Si no tienes nada que hacer mañana después de la escuela, pásate por aquí y te lo instalaré, eso me dará tiempo para probarlo.

– Gracias, Emmett.

Levanta la vista de la factura. –Sé que esto va a sonar loco, pero ¿puedes ayudar a mi hermano y mostrarle la escuela? El no conoce a nadie.

– Tenemos un programa de extensión Inter. Escuelas –le digo, orgullosa de poder ayudar. –Puedo reunirme con él en la oficina del director por la mañana y registrarme para ser su guía. –La vieja Bella habría sido demasiado tímida y nunca se hubiera ofrecido, pero no la nueva Bella.

– Tengo que advertirte...

– ¿Sobre qué?

– Mi hermano puede ser difícil de tratar.

Sale de mi boca una sonrisa amplia, y recuerdo lo que me dijo Embry... –Me encantan los grandes desafíos.


Gracias a aquellos y aquellas que me han agregado a favoritos y a follow y que han comentado. Bueno pues aqui os dejo el segundo capitulo. Los capitulos los subire, por ahora dos dias por semana, que seran los miercoles y sabados. Espero que os guste. Un beso desde Andalucia, España.