Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a Simone Elkeles, yo solo la adapto.


Edward

El miércoles, salgo de la escuela y me dirijo a la tienda para encontrarme con Emmett. Justo cuando cruzo la calle, un Mustang rojo se detiene a mi lado. Tanya Denali esta conduciéndolo, su ventana está ampliamente abierta. Cuando me acerco, me pregunta a dónde me dirijo.

–A McConnell, el lugar donde trabaja mi hermano , –le digo. –Dijo que podía ayudarlo a conseguir algo de dinero extra.

–Entra. Te llevaré .

Tanya le ordena a su amiga Irina que se siente en el asiento trasero y me dice a mí que tome lugar al frente, a su lado. Nunca he vivido en un lugar en donde no eres juzgado por el color de tu piel o las cuentas de banco de tus padres, así que soy cauteloso por el repentino interés de Tanya en mí. Demonios, puse el encanto para Bella antes de la clase de Heavy Shevy y ella ni siquiera pestañeó o intentó hacer desaparecer sus labios fruncidos. Todo lo que obtuve fue un disgustado jadeo. Aunque ayer, me invito a comer galletas.
Galleta de mermelada naranja. ¿Quién diablos invita a alguien a comer galletas de mermelada naranja? La parte más graciosa de ello, es que pensé que ella hablaba en serio. Hoy, me dirigió de clase en clase sin decirme una maldita palabra. Incluso traté de coaccionarla para que me hablara burlándome de ella, pero ella se rehusó a caer en la trampa.

Tanya pone la dirección de McConnell en su GPS.

–Entonces, Edward –dice Irina, recostándose entre los asientos mientras Tanya empieza a conducir.

Me palmea en el hombro como si no la hubiera escuchado. – ¿Es verdad que fuiste expulsado de tu ultima escuela por golpear a alguien?
–Solo he estado en la escuela tres días, y las personas ya están hablando. De hecho, fue a tres chicos y a un pitbull , –bromeo, pero creo que ella se lo tomo en serio porque su boca se abre por el shock.
– ¡Wow! –me palmea de nuevo . – ¿Permiten perros en las escuelas de México?

Irina es más tonta que un burrito. – Oh, sí. Aunque, Pitbulls Chihuahuas solamente .

– ¿No sería genial si pudiera traer a Puddles a la escuela? –me palmea en el hombro otra vez. Estoy tentado a palmearla de regreso una tonelada de veces para que sepa lo molesto que es . –Puddles es mi Labradoodle .

¿Qué infiernos es un Labradoodle? Lo que sea que es, apuesto que el pitbull de mi prima Lana podría comerse a Puddles el Labradoodle para el almuerzo.

– ¿Entonces, tu hermano es el chico que te trajo a la escuela el lunes cuando te registraste? –pregunta Tanya.

– Si , –respondo mientras entramos en el parqueadero de la tienda.

–Mi amiga Kate me dijo que los vio a ambos en la oficina. ¿Tus padres estaban fuera de la ciudad?

– Vivo con mi hermano. El resto de mi familia está en México . –No necesito ir hacia mi completa historia familiar y contarle que mi padre murió en un negocio de drogas cuando yo tenía cuatro años y cómo mi madre prácticamente me envió de una patada aquí.

Tanya parece sorprendida. – ¿Vives con tu hermano? ¿Sin padres?
–Sin padres .

–Tienes tanta suerte , –dice Irina. –Mis padres están todo el tiempo cerca, y mi hermana es una completa psicópata, pero me escapo donde Tanya la mayoría de los días porque ella es hija única y sus padres nunca están en casa .

Tanya está mirando su espejo retrovisor. Con la mención de sus padres, se calma por un ligero momento antes de sonreír de nuevo. –Siempre están viajando , –explica, mientras se vuelve a aplicar más de ese brillante brillo de labios . –Pero me gusta, porque puedo hacer lo que sea que quiera con quien quiera sin ninguna regla .

Considerando que mi vida ha estado llena de personas tratando de controlarla, su vida suena buena para mí.

–Oh, Dios mío, tu hermano y tú parecéis gemelos , –dice Irina mientras Emmett se acerca al Mustang.

–Yo no veo el parecido , –le digo mientras abro la puerta. Tanya e Irina también se bajan. ¿Acaso esperan que las presente? Se ponen de pie en frente de mí con su perfecta piel pálida y su maquillaje brillando con el sol. –Gracias por el viaje , –digo.

Ambas me abrazan. Tanya un apretó extra–largo. Es definitivamente una señal de que está interesada.

Puedo decir que Emmett no está exactamente seguro de lo que estoy haciendo con estas dos chicas. Rodeo con mis abrazos a Tanya y a Irina por los hombros.

–Hola, Emmett, estas son Tanya e Irina. Las chicas más guapas de la Secundaria Forks .

Ambas chicas se giran hacia Emmett y le lanzan aquellas brillantes sonrisas. A ellas les gusta el cumplido, aunque creo que saben que estaba fumando y no necesitan que se les recuerde.

– Gracias por traer a mi hermano , –dice Emmett, luego se da vuelta y se dirige al interior.

Después de que las chicas se han ido, lo sigo a la tienda y lo encuentro trabajando en el frente de una cubierta del parachoques de una SUV que obviamente ha sufrido un accidente.

– ¿Eres el único aquí? pregunto.

–Sí. Ayúdame a quitar esta cosa , –dice, y me lanza una Phillips.

Emmett y yo solíamos trabajar con autos juntos en el taller de mi primo Henry. Era una de las pocas cosas que hacíamos cuando de verdad intentábamos mantenernos fuera de los problemas. Mi hermano y mi primo me enseñaron todo lo que se de carros, y lo que sea que no me enseñaron lo entendí por mi cuenta yo rompía junkers en la parte trasera del taller.

Me meto bajo el capo de la SUV y trabajo en los tornillos internos. El sonido de metal hace eco a través del taller y por un Segundo siento como si estuviéramos de vuelta en Chicago en lo de Henry.

– Lindas chicas , –dice, sarcásticamente, mi hermano mientras trabajamos de un lado a otro.

– Si, lo sé. Estaba pensando en invitarlas a ambas al Regreso . –Meto la Phillips en mi bolsillo trasero . –Oh, y antes de que olvide decírtelo, Bella me invitó a comer galletas ayer .

– ¿Por qué no fuiste?

–Además del hecho que no quería ir, ella me dio por no invitado .

Emmett gira su atención del parachoques a mí. –Por favor dime que no fuiste un completo idiota con ella .

– Solo me divertí un poco, eso es todo. La próxima vez que quieras conseguirme un escolta, asegúrate de que no use camisas de gran tamaño con estúpidas frases sobre ellas. Bella me recuerda a un tío que conocí en Chicago, Emmett. Ni siquiera estoy seguro de que sea una chica .

– ¿Quieres que te lo p–p–pruebe? –la voz de mi ex guía hace eco desde la puerta.

Oh, demonios.


Bueno pues aqui os traigo el siguiente capitulo. Bueno quiero agradecer a todos aquellos y aquellas que han comentado, que me han agregado a su lista de alertas y favoritos. Gracias de verdad.

Un beso desde Andalucia, España.