Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a Simone Elkeles, yo solo la adapto.


Edward

En biología, Greene acaba una explicación de genes dominantes y recesivos. Ella dibuja cajas cuadradas y nos dice que escribamos diferentes argumentos sobre los rasgos del color de los ojos en la descendencia de los humanos.

– Van a venir unos chicos a mi casa esta noche –dice Jared mientras trabaja – ¿Quieres venir?

Aunque Jared es un chico rico, las pasadas dos semanas me ha estado prestando las notas de la escuela, y sus historias acerca de la ida a esquiar del pasado invierno son divertidísimas.

– ¿A qué hora? – le pregunto.

– A eso de las seis –saca un pedazo de papel de su agenda y comienza a escribir en él – esta es mi dirección.

– No tengo coche, ¿está muy lejos?

Gira el papel y me da su lápiz.

– No hay problema, yo te recojo. ¿Dónde vives?

Mientras escribo la dirección de Emmett, Greene camina a nuestra mesa.

– Edward, ¿conseguiste todos los apuntes de Jared?

– Sí.

– Bien, porque tenemos un examen la próxima semana – ella está repartiendo hojas de trabajo cuando cinco 'beeps' hacen eco a través de los altavoces.

Parece que toda la sala toma aliento como uno solo.

– ¿qué es eso? –pregunto.

Jared parece shockeado.

– Mierda santa, hombre. Estamos bajo llave.

– ¿qué significa bajo llave?

– Si es algún desquiciado con un arma, me tiro por la ventana –dijo otro estudiante llamado John – ¿estáis conmigo, chicos?

Jared hace rodar sus ojos.

– No es alguien con un arma, tío. Eso serían tres largos beeps en vez de cinco cortos. Esto es un bajo llave por drogas. Esto no debe ser rutinario, porque ni he oído nada acerca de ello.

John luce divertido.

– Llama a tu madre, Jared. Pregúntale si sabe qué sucede.

¿Bajo llave por drogas? Yo realmente espero que James Witherdale no traiga consigo su plato pu–pu de drogas a la escuela. Inspecciono a Tanya, quien viene tarde a clase. Ella presiona su móvil contra su bolsa y empieza a escribir a alguien por debajo de la mesa de laboratorio.

– Todos calmados –dice Greene –muchos de ustedes han pasado a través de esto antes. En caso de que no lo hayan adivinado, estamos bajo llave. Ningún estudiante puede abandonar el edificio.
Tanya levanta su mano.

– ¿puedo ir al baño?

– Lo siento, Tanya.

– Pero en realidad tengo que ir. Le prometo que será rápido.

– Las reglas de estar bajo llave estipulan que nadie debe estar en los pasillos – Greene ojea su ordenador– tomen un tiempo para estudiar para el examen del próximo miércoles.

Pasan quince minutos cuando un policía golpea la puerta de Greene.

– ¿Quién creen que habrá caído? – un chico llamado Frank susurra mientras nuestra profesora saluda al policía fuera de la puerta
Jared levanta sus manos.

– No me mires, hombre. No me estoy arriesgando a ser pateado fuera del equipo de fútbol. Además, mi madre me arrestaría ella misma si encontrara que estoy haciendo alguna mierda ilegal.

Greene vuelve caminando al salón.

– Edward Cullen – dijo en voz alta y clara.

Mierda. Ella me llama.

– ¿Si?

– Ven aquí.

– Tío, estás tan jodido. – dijo Frank.

Yo camino hacia Greene, y todo lo que puedo enfocar son los pelos de su barba moviéndose hacia arriba y hacia abajo mientras dice.

– Unas personas quieren hablar contigo. Sígueme.

Sé que todos en mi clase de Biología conocen el hecho de que he sido llamado afuera. La cosa es que, no tengo ninguna clase de drogas en mi bolso o en mi taquilla. De pronto encontraron que vengo de México y me quieren deportar, aunque nací en Illinois y tengo ciudadanía americana.

En el pasillo, dos policías se paran frente a mí.

– ¿Es usted Edward Cullen? – pregunta uno de ellos.

– Sí.

– ¿Puede mostrarnos dónde está su taquilla?

– ¿mi taquilla? – me encojo de hombros – claro.

Camino a mi casillero, la policía siguiéndome tan cerca que puedo sentir su aliento en la parte trasera de mi cuello. Giro en la esquina al pasillo y veo al perro policía K9, ladrándole a mi casillero.

¿Qué demonios?

Su adiestrador le ordena que se siente.

Mr. Varner está parado al lado de mi casillero.

– Edward, ¿es este tu casillero asignado? – me pregunta.

– Sí.

Él hace una pausa dramática antes de decir.

– Sólo preguntaré esto una vez ¿tienes alguna clase de droga en tu casillero?

– No.

– Entonces no te molesta abrirlo ¿o sí?

– No. –Meto la combinación y abro la puerta.

– ¿qué son esas cosas? –pregunta uno de los policías mientras apunta a las galletas caseras de Bella. Él se para detrás a echar un vistazo más de cerca y el perro K9 se vuelve loco. Él saca una – son galletas – dice silenciosamente.

– Yo creo que el perro está hambriento – le digo.

El segundo policía me da una level store.

– Tú, quédate quieto. Probablemente estén mezcladas con drogas y las estás vendiendo.

¿Galletas drogadas? ¿Me están tomando el pelo? Son jodidas galletas caseras rancias. Empiezo a reír.

– ¿crees que es gracioso, Punk?

Yo aclaro mi garganta y trato de mantener una cara seria.

–No, señor.

– ¿Has hecho tú estas galletas?

– Sí, señor, –Miento porque no es problema de nadie quién las hizo – pero no deberían desmenuzarlas.

– ¿por qué no? ¿Estás asustado de lo que encontremos adentro?

Yo agito mi cabeza.

–No, créame. No están drogadas.

–Lindo intento. – dice el policía.

Ignorándome, el policía trata de cogerse una de las galletas caseras. La galleta se rompe en sus manos. Yo toso de nuevo, tratando de esconder otra carcajada, mientras él sostiene los pedazos de galleta en su mano. Y los huele. Me pregunto qué podría pasar si Bella supiese que sus galletas están bajo investigación.

Uno de los policías partió otra galleta y tomó un pequeño pedazo para ver si puede saborear cualquier indicio de sustancia ilegal. Se encogió de hombros.

–No puedo saborear nada, –pone los otros pedazos debajo de la nariz de K9. El perro se mantuvo quieto – las galletas están limpias – dice – pero hay más cosas en su taquilla. Sácalo todo –ordena, mientras cruza sus brazos sobre su pecho.

Desde el estante de arriba, saco un par de libros y los pongo en el suelo. Saco más libros del fondo. Cuando bajo la mochila, el perro empieza a flipar nuevamente.

El perro está loco de remate. Si lo miro el suficiente tiempo, estoy seguro de que su cabeza se voltearía y sus ojos rodarían al fondo de su cabeza.

– Saca todas las cosas de tu mochila y ponlas en el suelo, enfrente de ti. – dijo Varner.

– Mire, –le digo a Varner –no tengo ni una pista de por qué ese perro quiere atacar mi mochila. No tengo drogas ahí. De pronto el perro tiene algún desorden.

–El perro no es el problema, hijo. –grita el oficial que sostiene la K9.
Mi pulso se acelera cuando me llamó –Hijo–. Quiero emprenderla a golpes con él, pero él tiene un psico-perro que puede azuzar contra mí.

Mientras pienso en mi duro trasero, definitivamente sé que un entrenado K9 psico-perro puede patear mi trasero.

Una por una, saco cada cosa de mi mochila. Las dejo en línea recta.

Un lápiz.

Dos lapiceros.

Un cuaderno.

Un libro de español.

Una botella de Coca.

El perro empieza a ladrar nuevamente. Espera, yo no he puesto una botella de Coca ahí. El director coge la botella, empieza a desenroscar la tapa y… ¡oh! ¡Mierda! No era una botella de Coca. Era una botella falsa con…

Una bolsa de hierba. Una grande. Y…

Una bolsa con un manojo de pastillas blancas y azules dentro.

– Eso no es mío – les digo.

– ¿De quién es, entonces? –Me pregunta el Director – Danos nombres.

Estoy bastante seguro que es James, pero no voy a denunciarlo. Si hay algo que he aprendido en México, es que no debo abrir la boca. Nunca. Ni aunque no de una mierda por James, voy a tomar la culpa, me guste o no.

– No tengo nombres. Solo he vivido aquí una semana, deme un descanso.

– Nosotros no damos descansos. No en Propiedad de la Escuela, que hace que esto sea un grave delito. – dice uno de los oficiales, mirando mis tatuajes. Toma la bolsa de las pastillas – esto es OxyContin. Y esto – dice, abriendo la bolsa con la hierba – es suficiente marihuana para que sepamos que no solo la estás fumando, sino que la estás vendiendo.

– ¿sabes qué significa esto, Edward? – pregunta el Director.

Si, se lo que significa. Significa que Emmett me va a Matar.


Bueno pues aqui teneis el siguiente capitulo. Espero que os halla gustado. Bueno quiero agradecer a todos aquellos y aquellas que han comentado, que me han agregado a su lista de alertas y favoritos. Gracias de verdad. Nos vemos en el proximo capitulo.

Un beso desde Andalucia, España.