Hola! Muchas gracias a los que siguen este humilde fanfic! ^^ Espero que les esté gustando como va tomando el rumbo de esta historia, tengo algunas ideas en la cabeza pero debo advertir que escribir cosas tristes y dramáticas es lo que naturalmente me resulta mejor… además siempre disfruto con un poco de sufrimiento de personajes tan lindos como el Shamy jajaja xD Así que advierto que este capítulo es un poco triste para ellos :/
Bueno, quería dar un "extra agradecimiento" MariianaTBBT1D,muchas gracias por tus comentarios! Gracias por darte el tiempo de leer las sonseras que se me ocurren! :P
Lectura buena a todos y ¡Viva Shamy!
PD: Supongo que ya vieron el episodio 15… Oh, pero que hermoso beso! Definitivamente Amy se lo merecía, Sheldon ya debe darse cuenta de lo siente por ella. Al no querer aceptarlo no se da cuenta!
Bueno, ahora sí. Lectura buena!
Un leve rayo de luz se filtraba por un lado de la ventana, la noche se había ido siendo testigo de todo lo que solo ellos fueron capaces de hacer, provocar y dominar. Amy dormía de espaldas a sheldon, las sábanas desordenadas la cubrían pero su espalda estaba casi totalmente descubierta. El físico abrió los ojos lentamente, su mente daba vueltas y por un instante no sabía dónde estaba… hasta que recordó a grandes rasgos entrar en la habitación de Amy, frunció el ceño al recordarlo, ¿Por qué entraría a la habitación de Amy anoche?, luego recordó casi con terror el momento en el que vio a Amy tocar suavemente su masculinidad. Sheldon, de un salto se sentó en la cama, recordó cada detalle de su encuentro con la neurocientífica, su cuerpo desnudo al contacto con el suyo… el sudor, sus gémenes… sus besos. Estaba a punto de perder la cordura y el tic en su rostro no tardó en aparecer.
Casi inmediatamente después de su abrupto despertar, Sheldon siente algo moviéndose a su lado -¿Sheldon?...- escuchó casi como un susurro, el físico voltea y ve a Amy sentándose en la cama mientras se cubría con timidez con las sábanas.
-¿Sheldon? ¿Estás bien?- preguntó ella mientras sobaba sus ojos
El físico teórico observó con horror como la ausencia de ropa demostraba lo que había sucedido horas anteriores -¿Qué pasó anoche? ¿Por qué paso…?- Sheldon sentía que sus tics se salían de control, peor que de costumbre. Amy buscó sus anteojos recordando que Sheldon se los había quitado y dejado en el suelo, por lo que se inclinó del lado opuesto del lado de la cama en la que estaba en busca de ellas, el físico pudo ver a plenitud la espalda y parte del trasero de la neurocientífica, su cuerpo se estremeció al recordar otras escenas de su encuentro de hace horas, las cosas empeoraron cuando su novia se inclinó aún más para recoger sus anteojos, mostrando… tal vez a propósito, completamente su bien formado trasero.
-¡Buen Dios!- dijo Sheldon casi con desesperación, los recuerdos lo estaban torturando, su Germofobia lo estaba sacando de control.
-¿Qué te pasa?...- dijo Amy mientras se incorporaba y se colocaba bien sus anteojos, lo observó nervioso, con los ojos totalmente abiertos; sin embargo en vez de creer lo que realmente pasaba con el físico, interpretó esos "síntomas" como emoción-excitación –Oh… ya veo. ¿Todo se ve mucho mejor con la luz?- Amy dio un coqueto guiño -¿Quieres repetirlo?- Amy empezó lentamente a dejar caer las sábanas que la cubrían, pero casi de inmediato Sheldon la interrumpió con un muy malhumorado tono de voz:
-¡¿Cómo te atreves si quiera a mencionarlo?! ¡Cómo puedes… qué… porqué me hiciste esto?! ¡Mira cómo estamos… como estoy!- Sheldon se levantó rápidamente jalando las sábanas para cubrirse con, si se puede llamarlo así: extremo pudor. Al bajar de la cama envuelto en aquella gran tela, dejó a Amy en total descubierto, ella se tapó sus pechos con sus propias manos y juntó las piernas rápidamente.
-¡Sheldon!... ¿Qué haces?- dijo un poco asustada
El físico teórico al contemplarla desnuda volteó rápidamente – ¡Ten decencia y vístete, Amy Farrah Fowler!- cerró los ojos tratando de controlar su respiración, su corazón latía a mil y su cuerpo lo sentía más sucio que haber despertado luego de una calurosa noche de verano –Necesito un ducha ¡Una ducha de dos horas!- dijo casi gritando, recorrió el piso con la mirada en busca de su ropa la cual encontró en varios sitios, una de ellas aún en la cama -¡¿Qué hace eso ahí?!- gritó, la tomó rápidamente y corrió al baño, apenas estuvo listo salió corriendo a la sala, tomo su maleta y salió del departamento.
Amy se había quedado en la cama totalmente impresionada con la reacción que tuvo Sheldon, por un momento consideró que no era necesario sentirse mal pero luego de escuchar el: "¡Ten decencia y vístete, Amy Farrah Fowler!" su corazón, su autoestima y su orgullo se había estrellado violentamente contra el piso –Oh, Dios…- susurró casi no creyendo su situación. Se sentía completamente humillada y lo peor es que la humillación provenía de la persona a quien se había entregado no solo en alma, sino que ahora en cuerpo. El llanto no tardó en aparecer y de la forma más terrible, no había llorado así ni siquiera cuando terminó con Sheldon. Lo que sentía con ese llanto no se podía comparar con nada, ni con las interminables veces que tuvo que sufrir bromas pesadas o malos tratos en su época de estudios.
Aun llorando, se levantó de la cama, tomó su bata y caminó al baño donde encontró las sábanas en el piso las cuales tomó y lanzó con furia -¡Te odio Sheldon Cooper!- gritó con todas sus fuerzas, el llanto se hizo aún más fuerte sin que pudiera evitarlo por lo que se dejó caer al piso donde lloró y lloró para desahogarse.
Sheldon había resistido a duras penas esperar tanto tiempo en el bus hasta llegar a su departamento, corrió las escaleras, abrió rápidamente la puerta y corrió directo al baño para por fin darse un baño. Leonard estaba sentado en la sala cuando Shedon pasó corriendo al baño -¿Qué demonios…?- se preguntó el mismo. Dejó su desayuno en la mesa de centro y caminó al baño.
-¿Sheldon? ¿Estás bien?- preguntó Leonard al acercarse a la puerta
-¡Llama al 911, Leonard!- grito Shedon
-Oh…- Leonard sintió pánico -¡¿Qué pasó?! ¡¿Estás herido?! ¡Abriré la puerta!- el físico experimental abrió aquella puerta sin importar las estrictas normas de su compañero de habitación.
-¡Largo Leonard!- grito Sheldon dentro de la ducha
-Pe… pero… ¿estás bien o…?- Leonard se acercó dudando a la ducha
-¡Estoy bien! ¡Largate!- gritó el físico teórico realmente molesto
Leonard salió rápidamente y cerró la puerta - …¿Qué sucede? ¿De dónde vienes?...- dijo el físico experimental -¿Pasaste la noche en el departamento de Amy?-
-¡No! ¡No pasó absolutamente nada en el departamento de Amy! ¡¿Entiendes Leonard?! ¡Nada!-
Leonard presintió que algo andaba mal, algo había ocurrido con su amigo y al parecer lo tenía furioso y desesperado. Pensó un momento y entonces… -Oh Dios… Oh Dios- susurró casi sin creer lo que pensaba. Caminó rápidamente al departamento de Penny, al llegar tocó varias veces con fuerza. Luego de unos largos segundos una molesta y soñolienta rubia abre la puerta.
-¿Qué rayos…? ¡Son las 8:30 am, Leonard!-
-Lo sé y lo lamento pero tienes que llamar a Amy ahora- el tono de voz de Leonard hiso comprender a la rubia que era algo de suma importancia
- …¿Por qué? ¿Algo pasó?-
-Aún no lo sé, por eso digo que la llames ¡ahora!- dijo con un poco de desesperación
-Ok, pasa-
Entraron al departamento cerrando la puerta para luego sentarse en la sala.
-¿Qué pasa?- pregunto ella mientras marcaba el número de Amy
-No lo sé… algo está mal y tengo el presentimiento de que Amy… no lo sé-
-¿Qué? ¿A qué te refie…?- Penny escuchó la voz de Amy –¡Amy!-
-¿Penny?- se escuchó al otro lado del teléfono
-Sí Amy, soy yo, Penny. Oye… emm…- miró a Leonard para saber que preguntar exactamente
-¿Qué pasó con Sheldon anoche?- susurró el físico experimental
-Emm… ¿Qué tal las cosas con Sheldon? ¿Estuvo contigo anoche?- preguntó nerviosamente la rubia
Amy no respondía, solo se escuchaba su respiración la cual estaba un poco acelerada
-¿Amy?... ¿está todo bien?- preguntó Penny, sintió una profunda preocupación por su amiga
-No, Penny…- contestó casi susurrando la neurocientífica, luego no pudo evitar llorar, colgó inmediatamente con la esperanza de que su mejor amiga no la haya escuchado
-¿Amy? ¡Amy!- dijo la rubia -¿Qué pasó? ¿Qué te dijo Sheldon?- le preguntó a su novio
-¿Qué te dijo Amy?- preguntó Leonard
-¡No! ¡¿Qué te dijo Sheldon?!- grito Penny
- …¡Nada!, solo entró corriendo directo al baño y empezó a ducharse-
-¿Pero no le preguntaste algo? ¡Amy está llorando!-
-Oh no- dijo Leonard comprendiendo que su presentimiento era verdad –Esto está mal… muy mal- continuó
-¿Qué? ¿De qué hablas?- preguntó una casi desesperada Penny
-Penny… creo que…- Leonard no sabía exactamente cómo decirlo – creo que Sheldon y Amy… lo hicieron anoche-
-¿Qué?...- Penny estaba totalmente sorprendida
-Sheldon y Amy lo hicieron anoche. Lo digo por cómo se comportó Sheldon al llegar…-
-¿Entrar corriendo a la ducha como un loco?- preguntó ella confundida
-Sí… recuerda su Germofobia… no sé cómo lo habrán iniciado pero definitivamente a Sheldon le ha afectado- respondió Leonard tratando de encontrar alguna explicación
-Espera…- Penny recordó la noche anterior –Ay no…- dijo con la boca abierta
-¿Qué? ¿Qué pasa?-
-Anoche, Sheldon fue al Cheesecake Factory y pidió un té…-
-¿Qué importancia tiene…?- Leonard se detuvo entendiendo la expresión de su novia -Oh no… ¿le pusiste alcohol a su té?-
-Sí- respondió la rubia con arrepentimiento
-¡No, Penny! ¡¿Por qué tuviste que hacer eso?!- respondió el físico con indignación
-¡Lo lamento! ¡No creí que acabaría así!- Penny se sentía avergonzada
-Tienes que ir a verla, Penny. Debe estar muy afectada y…- Leonard pensaba lo peor –Yo trataré de hablar con Sheldon- continuó el físico mientras se acercaba a la puerta para regresar a su departamento
-Está bien- asintió la rubia al dirigirse a su habitación para alistarse
Sheldon salió de la ducha y se envolvió en su toalla. Se sentía extraño, sentía que su cuerpo no era el de antes. Se quedó parada en medio del baño con la mirada en el piso mientras gotas de agua caían de su cabello, recordaba cada detalle de la noche anterior, la indignación venía a él, ¿Cómo pudo Amy hacerle eso? ¿Cómo se atrevió a invadir de esa manera su espacio personal?... tenía su derecho de estar indignado pero también estaba seguro que esa noche fue única. Tuvo que ser sincero consigo mismo, él había disfrutado de aquella sensación de ser uno con ella, de ese resplandor que sintió cuando su cuerpo no podía más con los cada vez más placenteros movimientos de Amy, de la sensación de ser dueño del cuerpo de su novia. –Mi novia- dijo levantando la cabeza cuando recordó las palabras de Amy. La imagen de la mano de la neurocientífica en su miembro vino a la mente con mucha claridad, acompañado del imborrable recuerdo de aquella sensación de sus manos de seda… sí, sus manos parecían ser tan suaves como la seda cuando la sintió acariciar su miembro. Respiró hondo reprochándose a sí mismo por caer en lo más bajo: sus instintos básicos.
Salió del baño directo a su habitación, justo antes de cerrar la puerta de su habitación Leonard se acercó a él
–Sheldon, espera-
-Debo cambiarme, Leonard- dijo Sheldon dándole la espalda a su mejor amigo
-Sheldon ¿Qué pasó con Amy anoche?- preguntó sin más rodeos el físico experimental
Sheldon quedó en silencio por unos segundos antes de responder –Nada. Amy y yo seguimos siendo novios, es todo-
-¿Volvieron?- preguntó confundido
-Lo acabo de decir- contestó Sheldon con molestia
-¿Entonces por qué Amy está llorando?-
Sheldon volteó sorprendido viendo a Leonard directamente -¿Qué?-
-Cuando llegaste supuse que algo había sucedido y… creo que no me equivoco-
Sheldon lo miró esperando que Leonard continúe
-Amy y tu hicieron el amor anoche ¿verdad?- Leonard no estaba seguro si su pregunta era prudente
El físico teórico quito la mirada –Debo cambiarme, Leonard- dijo mientras se volteaba para entrar a su habitación
-Sheldon, espera- dijo Leonard tomándolo del brazo –No tiene absolutamente nada de malo haberlo hecho con tu novia. Lo que sí está mal es tratarla mal luego de eso- lo miró serio por unos largos segundos, su mirada delataba la importancia de sus palabras -¿Qué pasó cuando despertaste?-
Sheldon sintió una inexplicable (para él) culpa –Yo…- respiró hondo –Yo entré en pánico, me asusté y… le grité por ello- bajó la mirada
-¿Le gritaste? ¿Por qué?- Leonard no podía creer que la actitud de Sheldon llegara tan lejos
-¡Porque hiso mucho más de lo debido! ¡Yo no le dije que me tocara o que me…!- Sheldon se detuvo al ver aquellas imágenes volver a su memoria
-¿Quién lo inicio?-
-Creo que eso es muy personal, Leonard. Yo nunca te he preguntado si tú y Penny han…- Sheldon es interrumpido
-¡Ya cállate, Sheldon! ¡Contesta mi pregunta! ¡¿Lo iniciaste tú?!- Leonard perdía la paciencia
-…sí…- dijo el físico con vergüenza
-Si fuiste tú ¿Por qué le gritaste? ¡Sheldon!... ¿Sabes lo que acabas de hacer? ¡¿Tienes idea de lo que significa?!- Leonard estaba completamente indignado, esta vez la forma de ser de su amigo no tenía perdón alguno.
-Yo…- el físico teórico sintió que los gritos de su mejor amigo no eran lo suficiente para reprocharlo. Él mismo entendió el terrible error que había cometido.
Al principio había sufrido por la ruptura con Amy y ahora que la había recuperado y además, haber dado un importante paso con su relación, lo había simplemente desechado de la peor manera. Había herido mucho más profundo a la única mujer capas de amarlo como era. –"Amy… me ama"- pensó, un inmenso dolor se apoderó de él.
-Esto está mal ¡Muy mal! Que una mujer sea tratada así luego de una noche de sexo, y más si es su primera vez, es motivo de… no lo sé ¡suicidio, Sheldon!- Leonard le hablaba como un padre reprochando las malas acciones y decisiones de su hijo, al fin de cuentas, él se había convertido casi en un padre para Sheldon.
-Leonard, no pensé que sería capaz de llegar a ese punto… yo no tengo idea de cómo pude si quiera terminar el coito…- la mente de Sheldon le mostró vivas imágenes de su encuentro sexual –Oh Dios…- Sheldon cerró los ojos como reprochando a su cerebro por esa mala jugada –No creo poder repetirlo y créeme que Amy lo querrá- el físico teórico quería terminar esa conversación, sentía que perdería el control en cualquier momento, como cuando gritó a Amy.
-Esto ha sido el peor error de tu vida, Sheldon. Te puedo jurar que lo volverías a hacer si solo tú aceptas que eres un ser humano más- Leonard trató de no alterarse más, mejoró su tono de voz
-No, yo no soy un simple…- Shedon es interrumpido
-Sheldon, eres un ser humano cualquiera pero con un coeficiente más alto del promedio-
-Tener la inteligencia tan alta es sinónimo de superioridad en todo sentido, Leonard- Sheldon tuvo su típico tono de soberbia, ese tono de voz que tanto odiada Leonard
-No, Sheldon. Eres un simple ser humano- la paciencia se le agotaba
-No, soy un Homo Nuvus-
-¡Eres un maldito ser humano, Sheldon! ¡Por eso ayer tuviste sexo por primera vez en tu vida! ¡Acéptalo, maldita sea!- Leonard se detuvo de pronto al darse cuenta que volvía a gritar... respiró tranquilo y continuó esta vez con más control –Lo que debes hacer es cambiarte y luego llamar a Amy explicando tu reacción-
Sheldon lo miraba sin responder, los últimos gritos lo habían asustado. Sentía unas leves ganas de llorar pero se pudo contener y asintió con la cabeza luego.
-Ella te conoce muy bien, supongo que entenderá si le explicas de una manera más específica tu ataque de pánico- dijo Leonard mientras volvía a la sala, llevó su mano derecha a la cien dando pequeños masajes –Esto me ha ocasionado jaqueca- dijo más para sí mismo.
El físico teórico entró a su habitación, se detuvo un momento a pensar en la discusión que acababa de tener, tal vez Leonard tenía razón, tal vez era un ser humano más. Siempre había vivido totalmente convencido que el mundo no estaba a su altura, que era demasiado inteligente para la forma de vida común, se podría decir que de esa manera explicaba su incapacidad de socializar con los demás. Ahora su mudo había cambiado radicalmente con la noche anterior… analizó bien su propia mente y concluyó que en realidad el acto mismo de hacer el amor con Amy no le molestaba, ni siquiera el hecho de los gérmenes que habían intercambiado, sino que realmente lo había disfrutado. Le había gustado aquella sensación de rozar su cuerpo con ella, de sentir su respiración agitada y sus fuertes gemidos gracias a sus movimientos e incluso no podía creer que ella llegara a provocarle ese inexplicable y extremadamente placentera sensación a la cual llaman orgasmo. Nunca pensó que él, el superior en todos los sentidos, Sheldon Lee Cooper, podría sentir algo tan innecesario y estúpido como eso.
Levantó su mirada saliendo de sus pensamientos y suspiró muy hondo para darse ánimos y seguir con su rutina –La llamaré, le haré caso a Leonard- susurró mientras sacaba su camiseta de los domingos.
Penny había llegado rápidamente al edificio del departamento de Amy, su preocupación se notaba en su rostro y se podría decir que hasta tenía miedo de la escena que tendría que ver. Tal vez no la consideraba una mejor amiga como Amy a ella pero el cariño que le tenía era grande y sabía que si ella misma estaría en una situación como la que vivía la neurocientífica estaría acompañada de su amiga, de eso no tenía ninguna duda, así que su presencia ahí era totalmente necesaria.
Toco la puerta fuertemente -¿Amy?- dijo con la voz ligeramente alta, esperó unos segundos y escuchó pasos, pero estos se detuvieron aún lejos de la puerta –Amy, ábreme. Soy yo, Penny- dijo con impaciencia
-Es mejor que te vayas, Penny- contestó Amy
-¿Qué? No, no puedo dejarte sola. Soy tu mejor amiga ¿recuerdas? Soy tu bestie- respondió la rubia poniendo su oreja en la puerta
-Vete, Penny. Quiero estar sola- respondió Amy con la voz entrecortada pues había empezado a llorar, acto seguido se escuchó a la neurocientífica correr y cerrar un puerta fuertemente. Había entrado a su habitación.
-¿Amy? ¡Amy! ¡Rayos!- la rubia se incorporó y pensó la manera de ingresar al departamento… tuvo una idea –Ok, ya sé- dijo mientras buscaba algo en su cartera. Luego de unos segundos sacó unos clips, acto seguido los estiró y dobló las puntas –Y mi madre decía que esto sólo servía para robar- se agachó un poco e introdujo los alambres a la cerradura dando delicados movimientos los cuales duraron cerca de un minuto para luego escuchar un sonido, acto seguido empuja la puerta con su cuerpo y saca los alambres.
Entró al departamento de Amy, todo parecía estar bien ya que todo estaba como de costumbre: limpio y ordenado. Cerró la puerta despacio y caminó al pasillo que daba a la habitación de Amy.
-¿Amy?- dijo Penny al tocar levemente la puerta de la habitación
-Por favor, Penny. Vete- Amy seguía llorando
Penny abrió la puerta y vio a la neurocientífica echada en la cama aún desarreglada y parecía no llevar nada más puesto que su bata. Antes de llegar tenía miedo de la escena en la que se encontraría y tuvo razón, aquella escena era desgarradora… entendió el problema que había sucedido.
-Amy… oh Amy…- dijo Penny al acercarse Amy –Cariño, lo lamento- la rubia se sentó al borde de la cama
-Penny… ¿alguna vez un hombre te ha hecho sentir tan miserable que te da vergüenza hasta de vivir?- habló Amy apenas pudiendo articular bien las palabras, su llanto era tan intenso que le costaba respirar para poder hablar
-Amy… yo…- Penny estaba impactada por aquellas palabras
-Me siento como una estúpida, como una cualquiera. Soy tan tonta… soy tan ingenua, Penny…- Amy se aferraba a la almohada con fuerza mientras que sus lágrimas caían sin control por sus mejillas –Tengo tanta vergüenza… tanta rabia…- Amy no paraba de llorar
-Amy, no. ¡Tú no eres ninguna idiota!- contestó la rubia abrazando a su amiga –Eres la mujer más inteligentes que conozco-
-Si le fuera no estuviera así ahora ¡Lo odio! ¡Siento que lo odio, Penny!-
La rubia sabía perfectamente a quién se refería –Lo sé, lo sé, Amy. Ese idiota no te merece. Lamento que esto haya ocurrido- Penny abrazó con más fuerza a su amiga, verla en esa situación la hizo sentirse tan afligida que lágrimas se escapaban sin que pudiera evitarlo
-Lo odio, Penny…-
-Lo sé, Amy. Y te apoyo en eso-
-Pero lo amo- el llanto de Amy empeoró –Siento que lo odio por hacerme esto pero no puedo dejar de amarlo, no puedo, no puedo- Amy hundió más su rostro en la almohada tratando de ahogar su llanto
-¿Qué?... Amy… ¿realmente te enamoraste de Sheldon?- Penny se sorprendió totalmente. Sabía que la relación de Amy y Sheldon era, al menos para Amy, algo extremadamente fuerte pero llegar a afirmar que estaban enamorados era demasiado para ellos.
-Sí, lo amor. Lo amo con toda mi alma… Oh Dios… no, no… no puedo…- Amy lloraba sin parar, su llanto tenía un profundo dolor
-Oh Amy… sé lo que sientes. Yo también tuve que soportar esto una vez en mi vida-
La neurocientífica trató de calmarse y dejó ver más su rostro a su amiga -¿Estabas enamorada de ese hombre?-
Penny la miró, no pudo evitar derramar más lágrimas al verla –No… nunca lo amé- dijo casi odiándose por no sufrir más que su amiga
Amy no contestó y siguió llorando. Renegó de su situación, se odiaba a ella misma por no haber caído en algo tan bajo. Recordaba las palabras de su madre y se preguntó por qué nunca pudo ser como las demás mujeres, sin tener que acostumbrarse a muchas reglas, sin tener que ser tan distante del mundo, porque había descubierto que las mujeres que no fueron criadas así como ella no sufrían penas como la suya en ese momento. Penny la abrazaba y lloraba con ella, quería estar ahí para su amiga y demostrarle que no estaba sola. Ahora ella era la que sentía odiar a Sheldon Cooper.
Sheldon ya se había cambiado, estaba sentado en la cama con su celular en la mano listo para llamar a Amy, pero sentía miedo. Miedo de lo que pudiera hablar con Amy, miedo de lo que ella diría… miedo de comprobar que la había vuelto a perder y esta vez sí podría ser totalmente definitivo. Movió sus dedos para marcar y llamarla pero segundos después se arrepentía, el miedo se apoderaba de él. Al verse en esa situación pensó que una llamada no era lo suficiente para decirle a Amy lo tan arrepentido que estaba, así que decidió ir a su departamento y decirle absolutamente todo en persona, si ella se negaba trataría de ingeniárselas para no volver a perderla. Tenía que hacer algo, Leonard tenía razón.
Salió de su habitación, tomó sus llaves y fue al paradero donde tomó el bus camino al departamento de Amy. El camino se había vuelto más corto que de costumbre, parte de él se negaba ir a afrontarla, quería inconscientemente que el viaje durara horas y si es posible días. Al llegar, subió las escaleras lentamente mientras se daba valor para llegar al departamento, en ocasiones sentía que estaba a punto de salir corriendo. Temía que ahora sea el miedo el que tome control de su cuerpo. Llegó, se detuvo frente a la puerta por unos segundos, cerró los ojos y trató de controlar su respiración. Tenía que hacerlo, no sólo por él, sino por ella, esa mujer… la única que podía ser dueña de su cuerpo y, sin ni siquiera meditarlo, aceptó también que podía ser dueña de su corazón.
Toc toc toc –Amy- toc toc toc –Amy- toc toc toc –Amy-
Penny escuchó la singular tocada y al igual que ella, Amy se sorprendió de la peculiar visita; sin embargo no lo quería allí con ella. No quería ver al responsable de sus penas.
–No, por favor. No quiero que entre- dijo casi suplicando en llantos a su amiga
-Tranquila, cariño- respondió Penny mientras secaba sus lágrimas –Ese idiota no entrará, te lo prometo. Yo me encargo-
La rubia caminó a la puerta, con cada paso sentía que su rabia se incrementaba, estaba tan indignada con el físico que podía jurar que quería verlo muerto. Abrió la puerta y miró con rabia a Sheldon quien se sorprendió de encontrarla frente a él.
-Pe… Penny- dijo
Una fuerte bofetada sonó en el rostro del físico teórico. Sheldon cubrió su mejilla izquierda donde el golpe se había hecho notar rápidamente con un tono rojizo, su cuerpo temblaba, la impresión de aquella reacción lo había desconcertado de una manera increíble.
-No tienes ningún derecho de tratarla así ¡Ni siquiera tienes el derecho de volverla a ver!- Penny gritó soltando toda su rabia con él
El físico apenas se movía por el temblor de su cuerpo, tenía los ojos plantados en la furiosa mirada de su vecina.
-¡Eres un idiota!- Penny empezó a golpearlo con sus manos varias veces en su pecho y en sus brazos -¡Ella no merecía eso!-
Sheldon sólo atinó a retroceder un poco por cada golpe mientras que unas inmensas ganas de llorar se apoderaron de él rápidamente. Aún con su mano en la mejilla apenas había dado pequeños pasos a pesar de que los golpes de Penny realmente le dolían.
-No te pongas a llorar, Sheldon Cooper ¡No creo en tus lágrimas!- grito Penny, compasión no había en ella -¡Largate! No te vuelvas a acercar a Amy, jamás ¡Largate!- Penny se acercó nuevamente con intenciones de dar unos golpes más pero Sheldon corrió bajando las escaleras.
Llegó al primer piso mientras lloraba sin parar. Se recostó en la pared y aquel llanto se empeoró, bajó su mano que la había tenido en su mejilla mientras bajaba y se dejó caer al piso, se dejó llevar por el llanto, más de culpabilidad que de susto. Por primera vez en su vida sintió que su inteligencia no valía nada, se sintió tan indefenso y estúpido como un niño pequeño a quien la travesura de su vida le había costado gran parte de lo que amaba. Juntó sus piernas y colocó sus brazos encima para luego reposar su cabeza en ellas, su llanto continuó sin que pudiera controlarlo y la verdad no sentía las fuerzas de si quiera intentarlo.
