Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a Simone Elkeles, yo solo la adapto.


Bella

Cuando me enteré de que Edward había sido arrestado, de inmediato tuve el instinto de llamar a mi padre. Dijo que iba a llamar a Emmett y a averiguar lo que estaba sucediendo y dónde fue llevado Edward.

En casa, mi madre me saluda en la puerta. –Tu padre ha dicho que estará pronto a casa con algunas noticias acerca de Edward.

–Así que, ¿ya sabes lo que ha pasado?

Asiente con la cabeza. –Emmett le ha dicho a tu padre que Edward sigue insistiendo en que la droga no es suya.

– ¿Emmett le ha creído?

Mi madre suspira, y sé que me quiere dar mejores noticias. –Él es escéptico.

Mi padre llega a casa con el pelo que parece que se ha pasado la mano a través de él demasiadas veces hoy. –Tiempo de la reunión de Familia, –dice.

Cuando toda la familia está en la sala de estar, mi padre se aclara la garganta. – ¿Cómo te sientes acerca de que Edward se quede aquí durante todo el resto del año escolar?

– ¿Quién es Edward? –pregunta Seth, sin tener idea.

–El hermano de uno de mis antiguos alumnos. Y uno de los amigos de Bella. –Mi padre mira de mí a mi madre. –Resulta que el lugar donde vive es una vivienda social de estudiante. Dado que Edward no es un estudiante de la universidad, el juez dijo que es contrario a la política que se quedara allí.

– ¿Tengo un hermano? ¡Mola! – grita Seth. – ¿Puede dormir en mi habitación? Puedes comprar con nosotros literas y todo.

–No te emociones demasiado, Seth. Va a permanecer en la sala amarilla, –mi padre le dice a mi hermano.

– ¿Cómo lo está llevando Edward? –Mi madre le pregunta.

–No lo sé. Creo que debajo de todo es un buen chico que va a prosperar en un ambiente familiar positivo y estable, libre de drogas. Me gustaría ayudar a determinar si estamos todos de acuerdo. Es nuestra casa, o se va de regreso a México. Emmett dijo que haría cualquier cosa para tenerlo aquí.

–Yo estoy bien con que se quede aquí, –le digo, después de darme cuenta de lo que realmente significa lo que dice. Todo el mundo merece una segunda oportunidad.

Mi padre mira a mi madre, y lleva la cabeza más cerca de ella. –Mi esposo va a salvar el mundo un niño a la vez, ¿eh?

Él le sonríe. –Si eso es lo que se necesita.

Ella lo besa. –Me aseguraré de que hay sábanas limpias en la cama en la habitación de invitados.

–Me casé con la mejor mujer, –le dice. –Voy a llamar a Emmett y le digo que es un vamos, –agrega con entusiasmo. –El lunes nos reuniremos con el juez de nuevo. Vamos a presionarle para que lo meta en el programa REACH en Forks en lugar de ser expulsado.

Estoy viendo como mi padre sale de la sala y se dirige a su oficina.

–Esta es una misión, –dice mi madre. –Él tiene esa chispa en sus ojos cuando tiene un reto frente a él.

Sólo espero que mantenga esa chispa viva, porque tengo la sensación de que la paciencia de mi padre - está, probablemente, en el nivel de la santidad-está a punto de ser probada durante mucho tiempo.


Edward

– Sólo envíame de vuelta a Chicago y estás al fin listo conmigo – Le digo a Emmett el domingo por la mañana, después de hablar con mi madre. Emmett me forzó a decirle lo qué estaba pasando.

Cuando la policía me escoltó fuera con esposas estaba bien con ello. Ver a mi hermano venir a la estación con frustración y desilusión grabada en su rostro no me perturbó. Pero hablar con mi madre y escucharla llorar y preguntarme qué le pasaba a su niñito me deshizo.

Ella también me dijo que no podía volver a México.

– Aquí no es seguro para ti – me dijo – auséntate, Edward, mantente fuera –no estaba sorprendido. Mi vida entera ha estado llena de gente dejándome o diciéndome que me mantenga lejos de ellos –Mi padre, Emmett, Heidi, y ahora mi madre.

Emmett está tendido en su cama, con la parte trasera de su brazo cubriendo sus ojos.

– Tampoco vas a volver a Chicago. El profesor Swan y su esposa te dejan quedarte en su casa. Es algo que ya está hecho.

Vivir con el profesor significa que también viviré en la misma casa que Bella.

Eso es un movimiento erróneo en muchos sentidos.

– ¿No tengo ninguna palabra en esto?

–No.

– ¡Vete a la mierda!

–Bueno, tú creaste este mierdero en el que estás viviendo. –dice mi hermano.

– Te he dicho que esas drogas no eran mías.

Él se sienta.

–Edward, desde que llegaste, lo único que has hecho es hablar de drogas. Encontraron chora en tu casillero, junto con una insana cantidad de OC. Aunque no fueran tuyas, te has hecho a ti mismo de chivo expiatorio.

– Tremendo mierdero es esto.

Media hora después de salir de la ducha, Rosalie vuelve. Está sentada a la mesa, vistiendo un chándal sexy de terciopelo que abraza sus curvas. Juro que esta chica debería vivir aquí… está alrededor todo el tiempo.

Camino hacia mi cama, deseando súbitamente que no fuera un aparta-estudio. Soy un cabreado muchacho sediento de venganza. No voy a descansar hasta que sepa quién puso esa droga en mi casillero. Quienquiera que sea, lo va a pagar.

–Espero que no te expulsen –dice Rosalie en un tono triste – pero sé que Emmett y el profesor Swan harán todo lo posible para ayudarte.

– No suenes tan deprimida – le digo – ahora que me voy a cambiar, puedes estar aquí cuantas malditas veces quieras. Suertuda.

– Edward, retrocede – dice Emmett rudamente.

¿Por qué debo retroceder? Es la verdad.

– Créelo o no, Edward, quiero que seas feliz aquí. – Rosalie empuja un móvil nuevo hacia mí – te doy esto.

– ¿Para qué? ¿Para que Emmett y tú podáis rastrearme?

Ella menea su cabeza.

– No. Sólo he pensado que querrías tener uno para poder llamarnos en caso de que nos necesites.

Cojo el teléfono.

– ¿Quién paga por él?

– ¿Importa eso? –pregunta.

Obviamente mi familia no puede conseguirlo. Le doy la espalda al móvil y a Rosalie.

– No lo necesito. Guárdate tu dinero.

Los tres nos metemos en el Beemer de Rosalie, unas pocas horas después. Debería haber sabido que Rosalie podía venir en la pequeña aventura para llevarme a la casa del Profesor, probablemente para asegurarse de que solamente estaría fuera del radar de ella y mi hermano.

Emmett se introduce en uno de los sinuosos caminos que conducen a las montañas. Cuando miro a una de las casa en cualquier de los lados del camino, es obvio que estamos entrando en la parte rica de la ciudad. La gente no pone letreros como NO PASE, VÍA PRIVADA. PROPIEDAD PRIVADA, CONTROLADA POR CÁMARA DE VIGILANCIA. Lo debo saber porque he vivido entre gente pobre toda mi vida, y la única persona que conozco que alguna vez ha puesto un letrero como este ha sido mi amigo Felix, y realmente robó el letrero del jardín de un hombre rico.

Nos detenemos en un camino de ladrillo que conduce a una casa de dos pisos construida a la derecha de la montaña. Me incorporo para disfrutar de mi entorno. Nunca he vivido en un lugar donde fácilmente no podrías lanzar una piedra a la ventana de la casa de tu vecino.

Uno pensaría que estoy encantado con la oportunidad de vivir en esa casa de lujo, pero eso sólo me recuerda que soy un extraño, no soy idiota, se que tan pronto deje esto voy a ser tan pobre como siempre lo he sido, o voy a estar en prisión. Este lugar es solo una broma, y no puedo esperar a salir corriendo de aquí.

Tan pronto como aparcamos, Swan sale de la casa. Él es un hombre alto con pelo rubio y un montón de arrugas alrededor de sus ojos, como si hubiera sonreído mucho a lo largo de los años, y su piel se rebelara.

Antes incluso de salir del coche, más personas salen de la casa. Es como un maldito desfile de gente blanca, una más blanca que el anterior.

Cuando Bella sale, su rostro familiar es tanto un alivio como una molestia. En una sola mañana he ido desde manipular su casillero hasta ser esposado y llevado a la cárcel. Mi vida pasa de la diversión a joderse en cuestión de horas.

Bella tiene el cabello castaño cobrizo recogido, y lleva jeans cortos y holgados, la camisa de color verde vómito. Definitivamente no se ha vestido para mi llegada, eso seguro. Todavía tiene manchas de suciedad o de grasa color marrón en su mejilla y manos.

Junto a Bella está su hermano. Debe haber sido un error o una idea de último momento porque luce como si pudiera estar en el jardín de infancia. El pequeño niño es un desastre. Ha dejado restos de manchas de chocolate en todo su mentón.

– Esta es mi esposa, Esme– dice él, haciendo gestos a la mujer delgada junto a mí. –y mi hijo, Seth. Por supuesto, ya conoces de antemano a mi hija Bella.

El profesor y su esposa visten camisetas de juego de golf. Puedo totalmente verlos jugar golf en un caro club campista los fines de semana. Seth podría estar en pelis o comerciales. Él es tan molestosamente hiperactivo que te hace querer darle tableta Z para hacerlo desorientarse.

Mientras Rosalie y Emmett hacen el apretón de manos con la esposa del Profesor y los niños, Bella se acerca a mí.

– ¿Estás bien? – pregunta tan suavemente que se me hace difícil oírla.

– Estoy bien –murmuro. No quiero hablar de ser arrestado y llevado por la puerta trasera al carro de policía para ir al reformatorio.

Diablos, esto es extraño. El chico pequeño, Seth, hala de mi pantalón. Sus dedos están todos empapados de chocolate derretido.

– ¿Juegas fútbol?

– No – reviso a Emmett, que no se ve interesado o no ha notado o no le importa que el renacuajo haya hecho un desastre con mis jeans.
La señora Swan me sonríe mientras quita a Seth de mí.

– Edward, ¿por qué no te tomas unos minutos para acomodarte? Luego vienes a la parte de atrás para comer algo. Carlisle, lleva a Edward arriba y muéstrale los alrededores.

¿Carlisle? Sacudo mi cabeza. ¿El profesor no tiene ningún problema en ser llamado Carlisle? Si mi nombre fuera Richard, me haría llamar Richar, o Rich… no Carlisle. Infiernos, no estaría cómodo si alguien me llamara Chard.
Recojo mi parca.

– Edward, sígueme. – dijo Swan. – te voy a mostrar todo. Bella, ¿por qué no le muestras a Rosalie y a Emmett tu coche?

El resto sigue a Bella, mientras yo sigo al Profesor Carlisle.

– Esta es nuestra casa – dice Swan. Como sospechaba, el interior es tan grande como el exterior. No es tan grande como la casa de Tanya, pero todavía más grande que los demás lugares en los que he vivido. Grandes pinturas están alineadas en las paredes del pasillo. Tienen una linda TV pantalla plana colgada en la pared sobre la chimenea. – siéntete como en casa.

Sí, claro. Esta es mi casa tanto como lo es la Casa Blanca.

– Aquí está la cocina– dice, guiándome dentro de una gran habitación, con un gran refrigerador de acero inoxidable, y aparatos para cocinar. Los mostradores son negros con pequeñas piezas que lucen como si tuvieran diamantes incrustados – si quieres algo del refrigerador o la despensa, no lo dudes. No te sientas como si tuvieras que pedir permiso.

Después, lo sigo a un tramo de escaleras alfombradas.

– ¿Alguna pregunta hasta ahora? – pregunta él.

– ¿Tienes un mapa del lugar? – le pido.

Él se ríe.

– Ya te acostumbrarás a la disposición en un par de días.

¿Quieres apostar? Estoy sintiendo un gran dolor de cabeza, golpes viniendo, y deseo estar en alguna parte donde no tenga que pretender ser un chico reformado viviendo en una mini mansión con una chica que pone galletas en una taquilla y un renacuajo que piensa que todos los mexicanos juegan al fútbol.

Arriba, al final del largo pasillo, está el dormitorio de los padres. Giramos en la esquina y Swan señala una de las habitaciones.

– Esta es la habitación de Bella. La puerta del otro lado del pasillo, junto a la habitación de Seth, es el cuarto de baño que compartirás con los chicos. – echó un vistazo en el interior del baño, que tiene dos sumideros de lado a lado. Él abre la puerta que está al lado de la habitación de Bella y me hace gestos para que entre –esta es tu habitación.

Escaneo lo que será mi habitación. Las paredes son amarillas, con cortinas llenas de lunares colgando de las ventanas. Parece una maldita habitación de niña. Me pregunto si permaneceré aquí el tiempo suficiente para verme obligado a entregar mi Tarjeta de Hombre. Hay un escritorio en un lado, con un armario junto a él, un aparador en el otro lado de la habitación y una cama con una manta amarilla junto a la ventana.

–Sé que no es la habitación más masculina, mi esposa la decoró hace un tiempo. –Dice Swan, con una mirada de disculpa –se suponía que iba a ser su taller de muñecas de porcelana.

¿Está molestándome? ¿Taller de muñecas de porcelana? ¿Qué demonios son muñecas de porcelana y por qué un adulto desearía una habitación llena de ellas? Tal vez son cosas de gente rica blanca, porque yo no conozco a ninguna familia mexicana que tenga una habitación solamente para sus malditas muñecas.

– Me imagino que podemos conseguir un poco de pintura y hacer de esta algo más bonito – dijo.

Mis ojos se enfocan en la cortina de lunares.

– Va a necesitar mucho más que pintura – murmuro– pero no importa, porque no estoy planeando quedarme mucho tiempo por aquí.

– Bueno, supongo que es un buen momento para repasar las reglas de la casa –mi tutor temporal se acomoda en la silla junto al escritorio.

– ¿Reglas? – me pasa una sensación de temor.

– No te preocupes, tengo pocas. Pero espero que las sigas. En primer lugar, ni drogas ni alcohol. Como sabes, la marihuana no es difícil de encontrar en esta ciudad, pero hay que mantenerse limpio para el orden judicial. En segundo lugar, no decir malas palabras. Tengo un hijo de seis años que es fácilmente impresionable, y no lo quiero oír maldiciendo. En tercer lugar, el toque de queda es medianoche de lunes a viernes, y dos de la mañana los fines de semana. Cuarto lugar, se espera que seas aseado y ayudes en la casa cuando se te necesite, al igual que nuestros propios hijos. En quinto lugar, no hay televisión a menos que hayas terminado las tareas. En sexto lugar, si traes a una chica, tu habitación debe mantener la puerta abierta… por razones obvias –se frota la barbilla, al parecer en busca de normas que decir –creo que es todo. ¿Alguna pregunta?

– Sí, una –meto las manos en los bolsillos, preguntándome cuánto tiempo le tomará al Profesor Carlisle darse cuenta que soy anti reglas – ¿Qué pasa cuando rompo una de tus jodidas reglas?


Bueno pues aqui teneis el siguiente capitulo. Espero que os halla gustado. Bueno quiero agradecer a todos aquellos y aquellas que han comentado, que me han agregado a su lista de alertas y favoritos. Gracias de verdad. Nos vemos en el proximo capitulo.

Un beso desde Andalucia, España.