Hola!
Lamento demorarme, he tenido que repartir mi tiempo en varias cosas y casi no escribía, además tuve problemas creativos, la idea la tengo pero plasmarla se me hace difícil en ocasiones ya que siento que cambio los personajes. De verdad espero no estar saliéndome mucho de las actitudes. El siguiente capítulo advierto romance y algo más que besitos del Shamy ;)
Muchas gracias por los reviews! Dios los bendiga a todos! Siempre me dan ánimos! Los adoro! :3
Aquí el siguiente capítulo! Espero les guste.
PD: Han leído el spoiler del episodio 19?... muero por que sea Abril! Me enteré que hay gente que encontró el spoiler del episodio siguiente al de este 3 de Abril. Alguien sabe dónde puedo encontrarlo? quisiera leerlo *w*
¡Viva Shamy!
Amy estacionaba el auto tranquilamente, se tomaba su tiempo ya que quería dejarlo perfectamente estacionado. Sheldon parecía impacientarse, siempre le resultaba molesto llegar tarde al cine, él estaba de acuerdo que los primeros diez minutos de una película eran importantes.
-Amy apresúrate, llegaremos tarde-
-Tranquilo, Sheldon, solo tengo que…- miraba por su espejo retrovisor como midiendo algo –un poco más…- miró atenta el espejo por unos segundos más y se detuvo -¡Listo! Perfectamente estacionado. Tu novia es buena en esto, ¡eh!- dijo con una divertida sonrisa
Sheldon la miraba serio, ninguna pequeña sonrisa se veía –Amy, la película empezará en quince minutos- contestó con la misma seriedad mientras mostraba su reloj
-Está bien, bajemos ya entonces- contestó ella apagando el motor
Ambos bajaron del auto, Sheldon antes de cerrar la puerta dio una rápida mirada a aquela caja que contenía el uniforme de Star Treck de Amy –"Quiero ver ese uniforme"- pensó
-Muy bien, para no demorar más nos repartiremos- dijo ella mientras caminaban hacia la entrada del centro comercial
-¿Repartirnos? Eso es imposible- dijo él frunciendo el seño
Amy hizo un gesto de molestia –Sheldon, quiero decir que nos dividiremos las tareas-
-Bueno, esa es una mejor ejlección de palabras. ¿Tu compras las entradas y las palomitas mientras yo te espero en la fila-
Amy lo miró muy seria -¿Por qué no mejor tu compras las entradas y yo las palomitas para luego encontrarnos en la fila?-
Sheldon negó con la cabeza –Me niego a intercambiar gérmenes recibiendo dinero ajeno-
-¡Sheldon, haces eso todo el tiempo!-
-Y lamentablemente debo acostumbrarme, pero en estos momentos puedo evitarlo, así que eligo eso- Sheldon tenía la mirada de un niño caprichoso… cara que era una especie de debilidad para Amy
-Está bien…- contestó Amy rindiéndose
-Gracias, Amy- dijo Sheldon con una sonrisa para luego buscar la mano de la neurocientífica
Juntos tomados de las manos llegaron a la boletería, Sheldon aún la tenía de la mano cuando Amy se colocó en la fila.
-Sheldon, ¿no vas a esperarme en la entrada?-
-Umm… ceo que mejor me quedo aquí contigo- contedtó sin mirarla, parecía nerviso
Amy entendió entonces que Sheldon trataba de buscar cualquier excusa para seguir a su lado –Sheldon pero… pueden ganarnos los mejores asientos-
El físico hizo un gesto de molestia -¡Rayos!-
Amy rio dulcemente –No te preocupes Sheldon sólo bromeaba-
-Pero tienes razón, nos ganarán los mejores asientos. No quiero ver la película con una mala acústica- le soltó la mano y caminó molesto hacia la fila de entrada
-Sheldon, espera…- Amy se arrepintió –La próxima vez me quedo callada- dijomás para sí misma
La neurocintífica compró las entradas y caminó rápidamente hacia la sección de golosinas y palomitas. Compró dos palomitas de maíz, porción "mediano" y dos gaseosas de igual tamaño, más dos golosinas que Sheldon siempre come mientras ve la película. Volteaba a ver al físico a cada momento y cada vez que lo hacían sus miradas se cruzaban tímidamente. –"Es un niño grande"- pensó con ternura.
Tomo una bandeja y colocó todo ahí, luego lo lleva hasta donde está su novio.
-Creo que estás en un buen lugar- dijo ella
-Sí, podremos tener los mejores asientos- contestó Sheldon mientras coguía su gaseosa y tomaba de ella un poco. Luego lo devolvió a la bandeja
-Sheldon… ¿Te gustaría ayudarme?- dijo Amy, aunque no pesaba en demasía, sostener la bandeja le causaba incomodidad
-No- contestó sonrientemente el físico
-Sheldon... por favor, ten la bandeja- contestó Amy un poco avergonzada, las demás personas se percataban de la poca amabilidad de su novio
-¿Porqué? Tu puedes hacerlo-
-¡Sheldon! Sostén la bandeja ahora o te hablo de la Teoría de Cuerdas justo aquí-
Sheldon abrió los ojos con miedo, eso definitivamente no era una buena idea estando frente a tantas personas. Sin decir nada pero con un claro gesto de molestia, sostuvo la bandeja entre sus manos –En Star Treck hombres y mujeres son tratados por igual manera. No veo por qué no se puede aplicar lo mismo en esta situación- dijo molesto el físico
-Hay una buena razón para no aplicarse a esta situación, Sheldon- dijo la neurocientífica mientras acomodaba su pequeña cartera
-¿cuál?-
-¡Esto no es Star Treck!- contestó molesta pero en voz baja
Sheldon frunció el ceño molesto, no le habló a Amy en todo el tiempo que permanecieron parados esperando entrar a la sala. Cuando finalmente entraron Sheldon devolvió la bandeja a su novia –"Podrías sostener la bandeja"- dijo él como imitando a Amy minutos atrás. Acto seguido, Sheldon subió hasta el medio de la sala, se sentó y comenzó a hacer altos pero cortos sonidos –"¡Ga!"-. Amy ya lo había visto hacer eso antes y de verdad la avergonzaba, así que aprendió a ignorarlo sentándose en el primer asiento que veía y fingía no conocerlo. Ante la mirada curiosa de la gente Sheldon continuó con su inusual manera de elegir asiento por dos minutos, -"Aquí es, Amy"- dijo Sheldon, ella se levantó con la bandeja sin mirar a nadie y subió hasta llegar a sentarse al lado de su novio. No miró a Sheldon hasta estar a su lado. Esa era su manera de "pasar" desapercibida mientras que Sheldon hacía sus vergonzosas rutinas.
Entonces la sala se oscureció y comenzaron los avances.
-¿Cuál quieres primero?- preguntó Amy susurrando cerca de Sheldon -¿Dulces o palomitas?-
-Palomitas- contestó él
Amy le entregó una de las palomitas pero Sheldon la detuvo
-Ese no. El otro-
-¿Qué? ¿Porqué?-
-Ese tiene menos en cambio el otro recibió una taza llena de palomitas extra-
-¿Qué?- Amy no entendía bien el punto al que quería llegar Sheldon
-En este, la mujer que los sirvió, en dos ocasiones vació media taza de palomitas por lo que su contenido es menos una taza de palomitas. En cambio en el otro le dio una taza extra porque se distrajo con un cliente-
Amy lo quedó mirando por unos segundos -¿Cómo es que sabes…? Está bien, toma- contestó Amy entregándole el otro contenedor de palomitas. Sheldon lo recibió tranquilamente. La neurocientífica se acomodó bien, puso las gaseosas en sus lugares, tomó las palomitas y colocó la bandeja en el piso. Dio una mirada a Sheldon, él estaba concentrado en los avances, tenía ese brillo en los ojos que parecía que estuviera viendo maravillas, Amy sonrió al ver el perfil de sus labios… esos labios que por fin tuvo la dicha de probar y saborear hasta el cansancio. Claro, cansancio por esa vez, ahora sentía que quería probarlos de nuevo –"Sería un dulce beso salado con sabor a palomitas de maíz"- pensó.
Sheldon sintió la mirada así que volteó y sus ojos se encontraron con hermosos luceros verdes, la tenue luz de la pantalla reflejaba un brillo único en esos ojos. Aquella intensa mirada lo decía todo, lo deseaba. Sintió entonces ganas de besarla, de sentir nuevamente la suavidad de sus labios, la fresca respiración de Amy chocando en su rostro. Pero no era ni el momento ni mucho menos el lugar de cumplir con algo en extremo personal para los dos.
-¿Te pasa algo, Amy?- preguntó Sheldon tratando de esconder sus verdaderos deseos
-No, nada… solo…- Amy levantó su mano, quería ver la película tomada de la mano con él
Sheldon no reprochó, al contrario, sonrió y tomó su mano.
La sala se oscureció en su totalidad, la película comenzaba. Los científicos se concentraron y al igual que en el auto, unas cuantas miradas se cruzaban sólo por el simple y dulce capricho de verse.
-Sheldon, ¿así se ve el Polo Norte?- preguntó Amy maravillada por las imágenes que veía
-Amy, estamos viendo un documental sobre el Polo Norte. Así se ve el Polo Norte- contestó con un poco de molestia el físico
-Estoy orgullosa de ti, Sheldon. No cualquiera tiene la dicha de decir que estuvo en el Polo Norte- Amy miraba emocionada el documental. Sentía que su maravilla era más por el hecho de saber que su novio había estado en un lugar tan remoto y extremo –Como todo un chico rudo- susurró para ella misma
-Lo sé, fue maravilloso a excepción de la mentira de Leonard- comentó él
-Olvídate ya de eso-
-Sabes que no puedo-
-Sólo lo decía, Sheldon-
Pasaron una hora y quince veinte minutos y el documental se había acabado. Sheldon insistió en quedarse sentados hasta el final de los créditos, siempre era bueno saber si no había final alternativo.
-Esto es un documental, dudo mucho que tenga un final alternativo, Sheldon- dijo ella mientras observaba a la gente salir de la sala
-Nadie sabe con exactitud qué es lo que ve el director en su película mientras filma, Amy. Tal vez haya un final diferente, una crítica ácida al gobierno, no lo sé-
Amy rodó los ojos y miró la gran pantalla rogando por ver terminar esa interminable "fila" de nombres y logos. Suspiró con aburrimiento.
Por fin los créditos terminaron y la pantalla se puso totalmente blanca.
-Al fin- dijo ella levantándose de la butaca
-Eso es decepcionante- comentó Sheldon mientras seguía a su novia
Al salir de la sala Amy se sintió más "libre" –Bueno, Sheldon. Puedo decir que esta salida cuenta como una cita-
-¿Una cita? Bueno, si tú lo dices- contestó Sheldon encogiéndose en brazsos
-¿Por qué no podría contar como una cita?- preguntço ella extrañada
-En primer lugar porque lo disfruté a plenitud. Y en segundo lugar, sólo matábamos las horas para la cena en la casa de Howard y Bernadette-
-¡Oh, es verdad!- dijo Amy recordando la cena con sus amigos, miró su reloj –Creo que si te llevo al departamento tendrás el tiempo suficiente para alistarte. Vamos- caminó a paso rápido al estacionamiento
Sheldon la siguió, al alcanzarla le buscó la mano y la tomo, Amy le regaló una sonrisa, de esas que hacía que en el pecho de Sheldon se produjera una inexplicable calidez.
Llegaron al auto, ambos se soltaron para ingresar al vehículo.
-Quiero verte guapo, ojitos azules- dijo Amy abriendo la puerta del auto
Sheldon la recriminó con la mirada –No me llames de esa manera, Amy-
-¿Por qué no? No hay nadie cerca, Sheldon- dijo ella entrar y así abrir la otra puerta para que Sheldon pudiera entrar
El físico se sentó un poco molesto –Igual no quiero-
-Sheldon, si tú quieres que mi apodo sea Gollum entonces yo también quiero ponerte uno, así no te guste-
-¿Por qué a mí no tiene que gustarme y a ti sí?-
-¿Gustarme? Sheldon, detesto que me digas Gollum- dijo casi indignada la neurocientífica
-¡¿A quién no le gustaría ese nombre como apodo?!-
-A mí, así que mi apodo para ti será ojitos azules- Amy encendió el motor
-No me gusta ese apodo- renegó el físico, parecía un niño a quien no le cumplían el capricho
La neurocientífica rio tiernamente y llevó a Sheldon a su departamento. Aunque debía admitir que en ocasiones perdía la paciencia con el físico, la mayoría de veces la enternecía y eso provocaba que le guste cada vez más y más. Manejó por casi una hora, el tráfico estaba terrible.
-Te advertí que no entraras por esta avenida- dijo Sheldon
-No creí que el tráfico estuviera tan lento- contestó Amy mirando con desánimo la larga fila de autos frente a ella –Llegaremos tarde si no salimos rápido-
Sheldon sacó la cabeza por la ventana, parecía observar algo –Umm…- metió la cabeza y la miró –Tengo una solución para esto-
-¿Ah, si? ¿Cuál?-
-El departamento está cerca, puedo llegar caminando. Me recoges a las siete- le mostró su reloj –Y apresúrate que son cinco con treinta-
-¿Qué? ¿Me dejarás sola?- preguntó Amy –Eso sería descortés, Sheldon-
-Claro que no. Sólo te estoy ayudando. Una vez que salgas de esta avenida tendrás que voltear por la otra calle e ir directo a tu departamento, en vez de dirigirte a la mía donde perderías más o menos ocho minutos- contestó Sheldon con una sonrisa –En serio Amy, te sacaste la lotería conmigo como novio-
Amy lo quedó mirando seria, se notaba molesta.
-No me mires así, parece que estuvieras enojada conmigo- dijo él observando aquellos ojos verdes
Amy no necesitaba decir nada, su mirada hablaba por ella. Sheldon sabía que no quería más problemas con ella, especialmente después de casi perderla en dos ocasiones.
Sheldon entonces entendió uno de los usos de los besos –Ya sé- dijo y sin más acercó sus labios a la de Amy la besó. Dulce, largo y tierno.
Amy quedó impresionada, no se esperaba que Sheldon usara un beso como maniobra defensiva contra una discusión segura. Sin evitarlo cerró los ojos y disfrutó de la suavidad de los delgados labios de su novio. –"Son tan… suaves"- pensó ella. Subió su mano y la posó en el pecho de Sheldon, él sonrió, su idea había acertado. Se separó de ella lentamente y abrió los ojos.
-A las siete- dijo Sheldon con una sonrisa
Amy solo atinó a asentir con la cabeza, aún saboreaba el sabor de sus labios, estaba "adormecida".
Sheldon bajó del auto y caminó hasta desaparecer de su vista, aún no podía creer ese beso. –Aprendes rápido, Sheldon. Ahora utilizas tus besos para calmarme. Sí que eres un genio en todo- dijo divertida, pasó su lengua por sus labios.
Sheldon caminó cerca de tres cuadras hasta el edificio de su departamento. En todo el camino había pensado en ese detalle, ¿Cómo se le había ocurrido? ¿Cómo supo que un beso era lo que calmaría a Amy? ¿Cómo se le pudo siquiera ocurrir besarla de la nada? El doctor Sheldon Cooper estaba descubriendo poco a poco que en efecto había cambiado… lo que no estaba seguro era si era para bien. Tenía la plena confianza que todo lo proveniente de Amy era bueno pero ¿cambiaría su manera de vivir eso?
Subió las escaleras con la mirada perdida pero con la mente aun preguntándose lo mismo mientras que recordaba cada segundo del beso que le dio antes de salir del auto –Buen Dios, he sido sometido completamente- dijo casi susurrando al llegar a su piso. Sacó de su bolsillo la llave y abrió la puerta. Raj, Leonard y Penny jugaban a los bolos en el Wii.
-¡Hey, Sheldon!- Saludó Penny
Sheldon la miro con seriedad –Creí que había sido completamente claro contigo- dijo mientras cerraba la puerta
-Sheldon, por favor- dijo Leonard con clara molestia
-¿Qué? Este departamento también es mío y para ser más específicos, me pertenece mucho más que a ti, Leonard-
-Eso no es cierto. Yo pago mi parte de la renta todos los meses-
-Pero yo me mudé primero aquí, yo fui quién permitió que vivieras aquí y sobre todo, tengo documentos con tus firmas donde asegura que aunque pagues la mitad, el estilo de vida que se lleva en el departamento son decididas por mí. He sido demasiado condescendiente con tu novia-
-Sheldon, tranquilo. Conocemos a Penny desde hace años, solo fue una pequeña discusión- intervino Raj luego de terminar su turno en la consola de videojuegos
-Perdóname. Tú no tienes ni voz ni voto en esta conversación-
-¡Sheldon!- dijo molesto Leonard
-Ok, no te preocupes, Sheldon. Además tengo algunas cosas que hacer en mi departamento- dijo Penny levantándose del sofá, las palabras de Sheldon la habían hecho sentir un poco incómoda
-Penny, no. Espera…- dijo Leonard siguiendo a su novia, antes de cerrar la puerta volteó a ver a Sheldon -¿Qué rayos pasa contigo?- luego siguió su camino cerrando fuertemente la puerta
Sheldon frunció el ceño -¿Por qué se molestó Leonard?- preguntó extrañado
Raj negó con la cabeza –Acabas de echar a su novia del departamento, Sheldon. Eso no se hace con las mujeres-
-Pero eso está perfectamente justificado-
-Igual. Ella no es sólo una mujer. Es tu amiga y la conoces años. Eso pesa más-
-Oh, por favor. ¿Pesar? ¿Cómo puedes medir la cantidad de una amistad?- dijo Sheldon sentenciando de idiota con la mirada a su amigo
Raj negó con la cabeza –Eres un idiota, Sheldon- dijo el astrofísico, luego toma su chaqueta -¿Alguna vez te has preguntado por qué nosotros somos tus únicos amigos?- sin decir más salió del departamento dejando a Sheldon totalmente confundido
-La pregunta sería porqué acepté que mentes inferiores como las suyas puedan darse el lujo de decir que son mis amigos- dijo el físico mientras se dirigía a su habitación
Amy tuvo que esperar veinte minutos más para poder salir del tráfico y tomar una calle alterna –No puedo creer que haya tanto tráfico- dijo mientras se alejaba de aquella odiosa avenida. Ya con la pista más despejada decidió encender la radio, coincidentemente una canción R.E.M sonaba.
-Oh, genial. Esa me gusta- comentó mientras subía el volumen -I thought that I heard you laughing, I thought that I heard you sing, I think I thought I saw you try!- cantaba el coro con toda libertad ya que no estaba Sheldon para prohibírselo. Debía admitir que ese último beso la había puesto de muy buen humor.
Al llegar a su departamento, lo primero que hizo fue quitarse la ropa y darse una ducha. Se demoró cerca de quince minutos, luego fue a su habitación y sacó la ropa previamente separada para la ocasión. Se miró al espejo, para arreglarse el cabello y entonces pensó… -"¿Qué es lo que Sheldon ve en mí? Obviamente mi cuerpo no es"- se observó con la bata de baño puesta, no tenía un cuerpo perfecto, la ausencia de actividad física se notaba en la parte de su estómago, no era mucho pero había. –Tal vez unos ejercicios por las mañanas no estaría mal- se dijo como manera de reprocharse –"Aunque eso no le preocupa a Sheldon"- pensó. Era verdad, el físico se había (aunque no era admitido por él) enamorado de ella y el físico no era la razón sino su intelecto en un grado bastante parecido al de él. La compatibilidad intelectual era tal vez lo más atractivo para él. –La inteligencia es sexy- dijo quiñando el ojo.
Sheldon había salido de la ducha y al igual que Amy ya había escogido su ropa con tiempo. Estaba ya con su pantalón y calcetines puestos, solo faltaba su camiseta y sus zapatos. Ese día la camiseta de repuesto era la del logo de Flash, recordó que aquella prenda de alguna manera volvía extraña a Amy, pero no podía cambiar con otra, esa estaba destinada para ese día. –"Tal vez deba regalarle una camiseta igual"- pensó, le pareció una buena idea, tal vez ella se ponía extraña porque anhelaba una camiseta igual. Se terminó de vestir, tomó su cepillo y regresó al baño para peinarse como costumbre, volvió a la habitación y terminó la rutina con perfume, no mucho para no sentir el olor todo día pero lo suficiente como para dejar un delicioso rastro en el aire al caminar.
-¿Sheldon?- Leonard llamó a la puerta
-¿Qué?- contestó Sheldon mientras colocaba su perfume en su lugar
El físico experimental abrió la puerta –Necesito hablar contigo-
-¿Sobre Penny? Lo siento Leonard pero no retiraré mis palabras- se adelantó rápidamente
-Sí, es sobre Penny y sí, debes retirar tus palabras-
-No- contestó, cruzó sus brazos mirando fijamente a su amigo
-Sheldon, sé que te molestó que Penny dijera algo muy personal pero… fue solo… un pequeño error. Tú sabes que las chicas siempre se cuentan todo, eso es normal-
El físico teórico asintió con la cabeza –Sí, estoy de acuerdo con eso. Pero nada de eso le da derecho a difundirlo delante de todos. Quiero ahorrarme futuros eventos parecidos con ella y por esa razón no retiraré nada de lo que dije-
-Sheldon…- Leonard rodó los ojos, odiaba que Sheldon siempre tuviera una respuesta para todo –Penny es tu amiga. Te ha llevado a Disney, te ha comprado juguetes y una vez fuiste su héroe ¿Acaso eso no cuenta?-
Sheldon frunció el ceño –Estás diciendo que considere los buenos momentos vividos con ella como parte de mi decisión hacia mi trato con Penny?-
-Sí, exacto. Eso hacen los amigos, Sheldon-
-Ridículo- sentenció, luego salió de su habitación. Al ver que Leonard no salía dijo –Leonard, nadie puede estar en mi habitación-
El físico experimental salió enojado en busca de su amigo –Sheldon, ve a pedirle disculpas a Penny, ahora-
-¿Sigues insistiendo? Sabes perfectamente que no lo haré- dijo Sheldon mientras se sentaba en el escritorio para encender su laptop
-Pues tienes que hacerlo o llamo a tu madre y le contaré lo descortés que fuiste con ella-
Sheldon voltea a ver a Leonard –No lo harías…- dijo un poco asustado
-Oh, creéme que lo haré- contestó mientras sacaba su celular del bolsillo
-¿Qué haces?- preguntó el físico teórico
-Llamando a tu madre.- se quedó esperando por unos segundos
Sheldon lo observaba incrédulo, aun dudaba que Leonard sería capaz de acusarlo con su madre
-Hola, señora Cooper ¿Cómo está? Lamento molestarla pero debo contarle que Sheldon…- Sheldon lo interrumpe quitándole el celular de las manos –Sheldon, dame el teléfono- el físico teórico negó con la cabeza –…¡Señora Cooper, Sheldon se ha portado mal con Penny! ¡Necesitamos que le haga entrar en razón!-
Sheldon abrió los ojos tratando de tapar completamente el celular -¡Cállate Leonard, cortaré la llamada!- susurró desesperado
-¿Ah sí? ¿Vas a cortarle a tu madre? Sheldon quiere cortarle, señora Cooper!- gritó nuevamente Leonard
Sheldon abrió aún más sus ojos, luego sin saber qué hacer se alejó de Leonard para contestar –Mamá ¡Es mentira!...- se percató que la llamada había terminado –Cortó… no escuchó nada- dijo con alivio
En ese momento suena el teléfono del departamento. Leonard se acerca a contestar –Dame el celular, sheldon- dijo Leonard claramente enojado. Levanta el teléfono y contesta -¿Hola?... ¡Ah!... un momento- Leonard extendió su mano dándole el teléfono a Sheldon –Es tu madre-
El físico teórico abrió la boca sorprendido y con miedo, tomó el teléfono y entregó el celular -¿Mamá?...-
Leonard le arrancha el celular de las manos, lo guarda en su bolsillo y se queda mirando a Sheldon con los brazos cruzados.
-Lo sé, madre pero… ¡pero no es justo!. Ella no debió decir nada… No puedo decírtelo, es algo personal- Sheldon volteó dándole la espalda a Leonard al decir la última palabra –Que no, madre… es algo personal y no pienso contártelo… ¡no! ¡no quiero disculparme con Penny!... pero…- Sheldon se quedó callado por unos largos segundos, volteó y le lanzó una furiosa mirada a Leonard quién miraba orgullo la escena. -…Esta bien… ¡Sí, sí! ¡Lo haré!... lo siento, no quise gritarte- contestó el físico teórico como un niño pequeño –Está bien. Adiós, madre- Sheldon colgó, giró su cuerpo para ver directamente a su mejor amigo –Esto no se quedará así, Leonard- dijo enojado luego caminó a paso rápdio al departamento de enfrente.
Toc toc toc –Penny- Toc toc toc –Penny- Toc toc toc –Penny-
Penny abre la puerta a los pocos segundos -¿Ahora qué, Sheldon?- dijo la rubia un poco molesta
-He venido a discúlpame contigo. Mi actitud no ha sido… la correcta- a Sheldon le había costado decir lo último
-¿Disculparte tú?- contestó sarcásticamente Penny
-Mi madre me obligó…- susurró el físico con enojo
-Oh, ya veo. Muy bien, disculpas aceptadas, pero…- Penny lo miró desafiante
-¿Qué?-
-Todo un día cumplirás mis peticiones-
Sheldon frunció el ceño -¿A qué te refieres?-
-Si quieres que te acepte completamente las disculpas tendrás que hacer todo lo uqe yo diga por todo un día-
-¡Claro que no! ¡Eso es ridículo! Soy un hombre adulto, un científico profesional. No tengo por qué estar cumpliendo caprichos tuyos- contestó con indignación el físico teórico
-Bien, entonces llamaré a tu madre y le contaré los terribles que fueron tus disculpas-
Sheldon empezó a mostrar sus típicos tics en el ojo
-¿No me crees? Ok- Penny sacó su celular
Inmediatamente Sheldon la detiene poniendo su mano encima del aparato –Está bien, lo haré- dijo aun con sus tics
-Muy bien, Sheldon- dijo ella
-Pero no hoy. Como sabrás tengo una tediosa cita en casa de Wolowitz- dijo él
-Lo sé. ¿Y así irás?- preguntó Penny mirando de pies a cabeza al físico
-Sí. Con tu permiso- Sheldon se volteó y caminó a su departamento, pero antes de entrar vio que alguien subía las escaleras –Amy…- dijo al verla
-Sheldon, te creía listo ya- dijo ella al estar ya frente de su novio, voltea y ve a Penny –Hola, bestie-
-Hola, Amy- contesta sonriente la rubia
-Estoy listo- dijo él
-¿Vestido así irás?- preguntó ella dando la misma mirada que Penny le había dado segundos antes al físico
-Sí, ¿Cuál es el problema?- Sheldon frunció el ceño extrañado
-Bueno… es una cita-
-Amy, es la casa de Wolowitz y Bernadette. No necesitamos vestirnos de sastre para ir a ver a amigos-
-Pero era una cita…- rueda los ojos
-Vamos, Amy. Pasciencia. Tú sales con Sheldon Cooper…- voltea entrendo a su departamento, antes de cerrar la puerta dice – a propósito- luego la puerta se cerró
Amy y Sheldon se quedaron mirando como preguntándose a qué se refería la rubia.
