Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a Simone Elkeles, yo solo la adapto.
Edward.
El Sr. Amun, mi trabajador social asignado, me recibe en el vestíbulo de REACH después de firmar. En su oficina, pone un pedazo de papel amarillo frente a mí. Mi nombre está en la parte superior, y hay cuatro líneas en blanco debajo de él.
– ¿Qué es esto?– Pregunto. Ya he firmado mi vida. ¿Qué más quieren?
–Una hoja de metas.
– ¿Una qué?
–Hoja de metas. –Amun me da un lápiz. –Quiero que escribas cuatro objetivos que tienes. No tienes que hacerlo ahora. Piensa en ello esta noche, y escríbelo mañana.
Le devuelvo al hombre la hoja. –No tengo ninguna meta.
–Todo el mundo tiene metas, –me dice. –Y si no, deberías. Los objetivos ayudan a darle una dirección y propósito a la vida.
–Bueno, si tengo algunas, pero no estoy dispuesto a compartirlas contigo.
–Esa actitud no te llevará a ningún lado–, dice Amun.
–Eso es bueno, porque no planeo ir a ninguna parte.
– ¿Por qué no?
–Solo estoy viviendo el momento, tío.
– ¿Vivir en el momento incluye ir a la cárcel por un cargo de drogas?
Sacudo la cabeza. –No.
–Oye, Edward. Todos los estudiantes del programa REACH están en riesgo–, dice Amun. Le sigo por un pasillo blanco marcado.
– ¿De qué?
–Comportamiento autodestructivo.
– ¿Qué te hace pensar que puedes corregirme?
Amun me da una mirada seria. –Nuestro objetivo no es corregir, Edward. Nosotros te proporcionaremos las herramientas para alcanzar tu pleno potencial, pero el resto depende de ti. El noventa por ciento de los estudiantes de nuestro programa al final se gradúan sin una sola violación. Estamos muy orgullosos de ello.
–Sólo se gradúan, porque los obligáis a estar aquí.
–Lo creas o no, es la naturaleza humana de querer tener éxito. Algunos de los jóvenes de aquí son como tú. Han estado metidos en las pandillas y las drogas y la necesidad de un ambiente seguro después de la escuela. Y a veces, sólo a veces, es porque los adolescentes no tienen las herramientas para lidiar con el estrés de ser un adolescente. Les damos un lugar donde puedan tener éxito y seguir adelante para alcanzar su máximo potencial.
No es extraño que Emmett estuviera tan emocionado de que viniera aquí. Quiere cumplir... Graduarse en la secundaria, ir a la universidad, conseguir un trabajo respetable, luego casarse y tener hijos. Pero yo no soy él. Deseo que todo el mundo deje de tratarme como si mi objetivo debiera ser vivir mi vida de acuerdo con Emmett.
Amun me lleva a una habitación con seis inadaptados sentados en un círculo pequeño y acogedor. Una mujer con una falda larga fluida, que me recuerda a la señora Swan está sentada con ellos, con una libreta apoyada en el regazo.
– ¿Este es algún tipo de terapia de grupo?– Le pregunto en voz baja a Amun.
–Sra. Goff, este es Edward, –Amun, dice. –Acaba de inscribirse esta mañana.
Goff sonríe con la misma sonrisa que me dedicó Jenk en su oficina esta mañana. –Toma asiento, Edward, –dice ella. –Durante la terapia de grupo se puede hablar de cualquier cosa que esté en tu mente. Por favor, siéntate.
¡Oh, sorpresa! ¡Terapia de grupo! ¡No puedo esperar!
Seriamente voy a vomitar.
Cuando Amun se va, Goff les pide a todos que se presenten, como si me importaran cuáles son sus nombres.
–Soy Tyler, –dice el chico de mi derecha.
Tyler tiene el pelo largo con el flequillo teñido de verde. El flequillo es tan largo, que parece que tiene una cortina delante de sus ojos.
–Hey, tío, -le digo. – ¿Por qué estás aquí? ¿Por drogas? ¿Hurto? ¿Robo a gran escala? ¿Asesinato? –Digo los delitos como si fueran cosas que puedes pedir en un restaurante.
Goff levanta su mano. –Edward, la política REACH no permite hacer esas preguntas.
¡Uy! He debido estar soñando despierto durante esa parte de La Lectura. – ¿Por qué no?– Le pregunto. –Yo digo que todos los que están en la mesa son los laicos.
–Por robar un coche, –Tyler exclama con sorpresa. Creo que incluso Tyler se sorprende de que haya compartido su pequeño secreto.
Después de cada uno se presenta, llego a la conclusión de que he estado asignado al Grupo del Infierno. A mi izquierda hay una chica blanca llamada Gianna, que fácilmente podría hacer el casting si alguna vez decide hacer un reality show llamado Putas de Washington. El siguiente es Quinn-No puedo decir si Quinn es un él o una ella.
Hay otros dos latinos-un tipo llamado Demetri y una chica caliente mexicana llamada Chelsea, con los ojos verde esmeralda y la piel marrón miel. Me recuerda a mi ex, Heidi, con la excepción de que Chelsea tiene un brillo en sus ojos revoltosos que nunca he visto en los de Heidi.
Goff deja el bolígrafo y me dice: –Antes de que te unieras a nosotros, Tyler estaba compartiendo el hecho de que a veces golpea con el puño las paredes, cuando se siente frustrado, por lo que puede sentir dolor. Estábamos hablando de otras salidas para la frustración que son menos destructivas.
Es un poco irónico que Tyler golpeé un muro porque está desesperado por sentir algo, cualquier cosa, incluso el dolor... Soy todo lo contrario. Puedo hacer cualquier cosa y todo lo que esté a mi alcance para no sentir nada. Mi objetivo muchas veces es ser insensible.
Hmm, tal vez debería escribir en la hoja de objetivos de Edward Cullen, el objetivo # 1: Ser insensible y permanecer insensible no creo que vaya muy bien, pero es la verdad...
–Entonces, ¿cómo ha ido tu primer día?
Después de que Emmett me recoja de REACH a las cinco y media, me lleva a lo que supongo es el centro de Boulder-un lugar llamado Pearl Street Mall. Para el deleite de la señora Swan, nos detenemos en la tienda de té / cafetería para tomar una copa y sentarnos en una de las mesas en el patio al aire libre. El té no es el tipo de bebida que tenía en mente, pero como siempre no tengo mucha opción.
La Sra. Swan nos sirve un té a los dos que hizo – la casa, sólo para nosotros– y se dirige hacia el interior a recibir órdenes de otros clientes.
Miro a mi hermano cuando se sienta frente a mí, totalmente relajado.
–Son un montón de mierdas inadaptados lo de REACH, Emmett, –le digo en voz baja para que la señora S. no escuche. –Uno es peor que el siguiente.
–Vamos, no puede ser tan malo.
–No digas eso hasta que no los veas. Y me hicieron firmar este acuerdo estúpido-culo de que voy a respetar sus normas. ¿Recuerdas Fairfield, cuando no teníamos normas, Emmett? Después de la escuela solo éramos tú, Jasper y yo.
–Teníamos reglas–, dice Emmett, luego toma su bebida. –Simplemente no las seguíamos. Mamá estaba trabajando tanto que no estaba cerca para mantener un ojo sobre nosotros.
Nosotros no vivimos como reyes de vuelta en Illinois, pero estoy seguros de que tenemos familia y amigos... Y la vida. –Quiero volver.
Él niega con la cabeza. –No hay nada dejado allí para nosotros.
–Elena y Jorge están ahí con el pequeño JJ. Nunca has visto al niño, Emmett. Mis amigos están allí. Tengo menos que nada aquí.
–No estoy diciendo que no quiera volver–, dice mi hermano. –No podemos volver allí ahora. No es seguro.
– ¿Desde cuándo estás asustado? Tío, has cambiado. Recuerdo cuando mandabas a todo el mundo a la mierda y hacías lo que querías
sin pensar.
–No tengo miedo. Me importa estar aquí para Rosalie. Hay un momento en el que tienes que parar de pelear con todo el mundo. Llegué a ese punto hace dos años. Mira a tu alrededor, Edward. Hay otras chicas, además de Heidi.
–No quiero a Heidi. No más. Si estás hablando de Bella, olvídalo. No voy a salir con una chica que quiere controlar mi vida y que le importe si estoy en algo de drogas o en una pandilla. Míranos, Emmett. Estamos sentados en una puta casa de té junto a los blancos ricos que no tienen ni idea de lo que es estar fuera de esta falsa realidad a la que llamamos vida. Te has convertido en un chido1.
Emmett se inclina hacia adelante. –Déjame decirte algo, hermano pequeño. No me gusta tener que girarme cada vez que camino por la calle. Me gusta tener una novia que piensa que soy la mierda. Y estoy seguro como el infierno de que no me arrepiento de dejar las drogas y los Latino Blood por la posibilidad de tener un futuro digno.
– ¿Vas a lavar con lejía tu piel para poder parecer un gringo, también?– Pregunto. –Tío, espero que tus hijos sean tan pálidos como Rosalie para que no tengáis que venderlos en el mercado negro.
Mi hermano se está cabreando, lo puedo decir por la forma en que los músculos de su mandíbula se crispan. –Ser mexicano no significa ser pobre–, dice. –Que vaya a la universidad no significa que le esté dando la espalda a mi pueblo. Tal vez tú le estés dando la espalda a nuestro pueblo por perpetuar 'el estereotipo mexicano'.
Gimo y tiro mi cabeza hacia atrás. – ¿Perpetuar? ¿Perpetuar? Infiernos, Emmett, nuestro pueblo ni siquiera sabe el significado de esa palabra.
–Vete a la mierda–, Emmett gruñe. Él empuja su silla y se aleja.
– ¡Ese es el viejo Emmett que yo conocía! Entiendo ese lenguaje fuerte y claro, –Hago un llamado en su honor.
Él se deja caer su copa en un cubo de basura y sigue caminando. Admito que no camina como un gringo aún y todavía parece que podría patearle el culo a alguien que se interpusiera en su camino. Pero sólo hay que darle tiempo. Va a parecer que tiene un polo en el culo en cualquier momento.
La Sra. Swan pronto regreso a la mesa, mirando mi taza intacta. – ¿No te ha gustado el té?
–Está bien–, le digo.
Ella se da cuenta de que el asiento ha quedado vacío. – ¿Qué ha pasado con Emmett?
–Se ha ido.
–Oh, –dice ella, entonces aparta la silla vacía y se sienta a mi lado.
– ¿Quieres hablar de ello?
–No.
– ¿Quieres un consejo?
–No. – ¿Qué voy a hacer? ¿Decirle que mañana me voy a colar en la taquilla de James para ver si puedo encontrar pruebas para que me crea? Mientras estoy con ella, puede ser que también hurgue en la taquilla de Tanya también. Como estaba tan empeñada en que James y yo nos conociéramos, tal vez sepa algo. No estoy compartiendo mis sospechas con nadie.
–Está bien, pero si lo haces, sólo házmelo saber. Espera aquí. –Toma mi copa intacta y desaparece en el interior. Eso ha sido una sorpresa. Mi madre es lo contrario de la señora Swan. Si mi madre me quiere dar consejos, puede estar muy segura de que lo va a decir la quiera escuchar o no.
La Sra. Swan regresa un minuto después y me da otra taza llena de té.
–Haz la prueba, –dice. –Tiene hierbas calmantes como manzanilla, rosa mosqueta, bayas de saúco, bálsamo de limón, y el ginseng2 siberiano.
–Prefiero fumar hierba, –Bromeo.
Ella no se ríe. –Sé que fumar marihuana no es un problema grande para algunas personas, pero en este momento es ilegal. –Ella desliza la copa más hacia mí.
–Te doy la garantía de que esto te calmará–, dice ella. A medida que camina hacia el interior en espera de otros clientes, añade, –Y no te metas en un montón de problemas.
Miro hacia abajo a la taza llena de líquido de color verde claro. No se parece a las hierbas, sólo se ve como el té de una vieja barata bolsita de té. Miro a la izquierda y la derecha, Asegurándome de que nadie está mirando, cuando acerco la copa a la cara y respirar el vapor.
Bueno, esto no es té ordinario de una bolsita de té barato. Huele a frutas y flores y alguna otra cosa que no puedo poner todo en uno. Y mientras el olor no es familiar, se me hace la boca agua.
Miro hacia arriba y veo a Embry caminando hacia mí. Bella está al lado de él, pero su atención se centra en un hombre en medio del centro comercial al aire libre tocando el acordeón.
Saca un dólar de su bolso y se arrodilla para ponerlo en su bote.
Mientras se detiene a ver la obra, Embry tira de una silla de otra mesa y se sienta frente a mí. –No te hubiera catalogado como un tipo de té–, dice Embry. –Te pareces más a un tipo de tequila y ron.
– ¿No hay más personas para molestar?– Le pregunto.
–No. –El tipo, que no creo que se haya cortado el pelo en al menos nueve meses, se extiende y toca el tatuaje de mi antebrazo. – ¿Qué significa eso?
Yo aparto su mano. –Significa que si me tocas otra vez te voy a patear el culo.
Bella está ahora de pie detrás de la silla de Embry. Ella no se ve feliz.
–Hablando de la patada en el culo, ¿cómo fue tu primer día en el REACH?– Embry pregunta con una sonrisa que me dan ganas de volcarle la silla.
Bella le agarra de la manga y le tira fuera de la mesa. Él se cae de la silla. –Bella tiene que hacerte una pregunta, Edward.
–No. No, no es verdad, –Bella suelta, luego lo agarra de nuevo y empieza a tirar de él hacia el almacén.
–Sí, y lo sabes. Pregúntale–, dice antes de que ambos se tropiecen en el almacén y estén fuera de mi vista.
1 Fino. Se refiere a que ya no es lo que era, que ahora es –correcto–, y lo hace como crítica.
2 Planta pequeña herbácea, la raíz de la cual se utiliza tradicionalmente en la medicina china.
Bueno pues aquí tenéis el siguiente capítulo. Espero que os haya gustado. Quiero dar las gracias a todos los que me han agregado a su lista de alertas y favoritos.
Aquí en Andalucía es Semana Santa y la verdad no se cuando voy a poder publicar de nuevo aunque espero que sea pronto, por eso os adelanto este capitulo porque no se si esta semana volveré a publicar, aunque seguro que dentro de una semana habrá un nuevo capitulo. Espero vuestro comentarios y espero que todos aquellos que sean de Andalucía y alrededores estén viviendo esta semana como se merece, a lo grande!
Un beso desde Andalucía, España.
