Hola!

No me demoré mucho en subir este capítulo. Confieso que es gracias al segundo SIK. El tierno beso (aunque no colmó mis expectativas) debo decir que me inspiró mucho. Aquella sonrisa de Sheldon antes de besarla creo que habla por sí sola. Espero que sea de su agrado este capítulo, advierto que prácticamente todo es categoría M. Fue algo difícil mantenerme en los personajes así que no estoy segura del resultado.

Nuevamente quiero dar gracias por los bellos reviews, cosa que nunca me cansaría de hacerlo. Este fic no es nada si ustedes no lo leen. :)

¡Viva Shamy!

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-Creo que Sheldon necesitaba un empujón para comportarse… más normal- comentó Bernadette mientras guardaba los últimos platos de la cena

-Quién diría que Sheldon llegaría a enamorarse de una mujer…- dijo Howard mientras colgaba el secador

-¿De una mujer?- preguntó la pequeña rubia frunciendo el ceño

-Sí-

-No entiendo. Sheldon antes le gustaba los… ¿hombres?-

-¡No! No me refiero a eso. Es que tú no lo conociste mucho antes de Amy. Sheldon tenía la loca idea de que en el futuro se convertiría en alguna especie de robot, por eso nosotros creíamos que la manera en que se enamoraría sería de un androide-

-¿En serio?-

-Sí. Y tendrían relaciones sexuales por medio de cables conectados a su cerebro-

Bernadette lo miró un poco incómoda ante aquel comentario

-¿Y sabes cómo sería la fecundación?- preguntó un divertido Howard

-No…-

-Pues si es un robot, siempre necesitará por ahí… algún tipo de mantenimiento. Lubricante por ejemplo. Así que…- Howard es interrumpido

-Ya entendí, Howard. Cállate-

-No, espera. La mejor parte sería que cuando él…- Bernadette lo vuelve a interrumpir

-¡Que ya entendí, Howard!- la pequeña rubia demostraba asco en su rostro

-Pero… ¿no quieres saber tampoco cómo nacerían los pequeños mini Sheldons?- Howard parecía causarle gracia el tema de su conversación

-Howard, si no cambiamos de tema esta noche no habrá sexo-

Howard la quedó mirando por unos segundos –Está bien- dijo sin más

-Bien- contestó Bernadette para luego dirigirse a la recámara

El ingeniero la siguió en silencio. Antes de entrar con ella en la habitación dio un comentario más –O tal vez se vuelva hermafrodita y se fecunde él mismo-

-¡Vete a dormir al sillón!- gritó Bernadette sacando a su esposo de la habitación y cerrando fuertemente la puerta

Howard sorprendido, trató de arreglar su desafortunado comentario –¡Bernie! ¡Vamos! Sabes que no es posible eso. De todas maneras necesitaría un androide… ¡Bernie!- el ingeniero tocaba la puerta de la habitación rogando para entrar

-¡Ah!... Sheldon… eso me da cosquillas- susurró Amy al sentir los tibios dedos de su novio acariciar sus piernas

-Shh…- respondió el físico

Sheldon la miraba muy cerca de su rostro, su respiración ya un poco agitada chocaba con Amy directamente mientras que mostraba una ligera y en extremo seductora sonrisa. Siguió subiendo su mano, alzando el vestido en el camino, la piel de Amy era tan suave que se sentía perfecta.

-Sheldon, creo que…- Amy intentó hablar pero el físico teórico insistía en el absoluto silencio

-Amy, basta. Necesito que te quedes callada- dijo casi susurrando

Sheldon acercó sus labios y los juntó con los de Amy, subió aún más sus mandos llegando hasta casi las caderas de su novia. Se detuvo y no pudo evitar sonreír…

-¿Algo te da gracia?- preguntó Amy con los ojos cerrados disfrutando la presión de los labios de Sheldon

-No...- su sonrisa se amplió más, la jaló a él haciendo que Amy quedara ligeramente de costado

Amy sintió como la mano de Sheldon se deslizaba lentamente hasta llegar a su trasero, el lado izquierdo. Aquella curiosa mano no se contentó solo con "pasar" por esa zona, sino que también se metió debajo de la ropa interior de la neurocientífica haciendo que esta sienta un gran estremeciendo en su cuerpo.

-Sheldon…- sussurró

-Tienes toda la piel de tu cuerpo tan suave, ¿verdad?- dijo el físico igualmente con los ojos cerrados y disfrutando de los labios de Amy

La neurocientífica sonrió un poco nerviosa –Sí… supongo-

-El libro tenía razón, Esto es… agradable-

Juntó su cuerpo con la de su novia, sacó su mano suavemente para luego separarse de sus labios y sostenerse en su brazo derecho

-Bien, según el libro y lo que leí en internet… debemos adoptar una posición específica- dijo con la misma voz que le habló luego de aquel beso en el tren

Amy solo asintió con la cabeza, obedeciendo la petición de su novio de permanecer en silencio

Sheldon, con mucha delicadeza y con un notorio nerviosismo llevó su mano izquierda al lado derecho de su novia y así sostenerse en sus dos brazos. Una vez encima de ella pero sin dejar caer su peso encima la miró con un poco de vergüenza.

-Amy… abre… abre tus piernas…- dijo manteniendo aquella voz pero sin evitar sonrojarse

La neurocientífica asintió y obedeció. Al tener "lugar" donde acomodar su cuerpo, Sheldon dejó caer lentamente su cuerpo sobre su novia. Amy frunció el ceño un poco confundida… algo no se hacía notar todavía.

-Bueno, en esta parte si necesito que hables…- dijo un poco avergonzado

-Está bien- susurró ella –La Teoría de Cuerdas supone que todo el universo está compuesto por pequeños filamentos-

-Uhum…- Sheldon bajó su rostro hasta el cuello de su novia, sintiendo el olor dulce de su perfume, la suavidad de su piel y su cabello

-Son filamentos mucho más pequeños que un átomo…- Amy al sentir la respiración de Sheldon en su cuello, cerró los ojos y lo abrazó para sentirlo más cerca de ella –Tú y yo estamos hechos de filamentos también… Sheldon…- sintió un estremecimiento en su cuerpo al sentir besos en su cuello.

-Continúa- dijo tomando una pausa para mirarla a los ojos. Tomó los brazos de su novia y la agarró de las muñecas

-Estas están en vibración… dependiendo de cómo lo hagan…- Sheldon dejó escapar un ligero gemido -... se forman cada tipo de partícula- Amy cerró los ojos al sentir como Sheldon presionaba su pelvis contra ella

El físico bajó sus besos poco a poco hasta llegar a los pechos de su amada. La soltó y se arrodilló frente a ella, de un brazo la jaló levemente para sentarla frente a ella. Al tenerla al frente, le sonrió, esa sonrisa seductora que volvía loca a Amy.

-¿Cómo abro su vestido?- preguntó Sheldon

-El cierre está aquí atrás- respondió ella, levantó sus brazos para bajar aquel cierre pero Sheldon la detuvo

-Espera… te dije que hagas nada- dijo mientras se acercaba a ella

El físico teórico la miró intensamente, llevó sus manos a la espalda de su novia y bajó el cierre lentamente, disfrutando cada centímetro que recorría. Una vez abierta, jalo los hombros del vestido para dejarlos caer frente a él. Sus movimientos eran lentos y suaves, como si la piel de Amy fuera tan delicada como la seda.

El brasier de su novia se mostró ante él. Simple, sencillo y hermoso, tal como es ella. Llevó su mano pero inmediatamente Amy levantó sus brazos para taparse tímidamente con su vestido. Sheldon la miró extrañado.

-¿Porqué…?- preguntó él

-Sheldon, yo no soy… como Penny u otras mujeres- respondió la neurocientífica evitando mirarlo a los ojos

-No comprendo-

-Yo…- agachó su rostro –nunca he sido una mujer atractiva, Sheldon. Tal vez mi cuerpo no te guste-

-Pero Amy, ya lo hicimos una vez. Y puedo asegurarte que todo lo que vi y sentí esa noche fue de total agrado para mí. Bueno, lo que puedo recordar-

-Estabas ebrio, Sheldon. ¿Qué tal si ahora no te parezco igual? Yo no tengo el cuerpo perfecto de Penny-

-¿Por qué insistes en poner como ejemplo a Penny?- preguntó extrañado el físico teórico

-Porque ella es perfecta- sentenció Amy con toda seguridad en su voz, aún se negaba a mirarlo a los ojos

-¿En serio? ¿Penny perfecta?- preguntó casi indignado

-Claro que sí. Si yo fuera hombre me hubiera enamorado de ella-

-Amy, ella no es perfecta-

-Claro que sí-

-No Amy, la mujer perfecta eres tú-

Amy lo miró sorprendida -¿Qué?...-

-Yo antes creía que el único ser perfecto era yo. Bueno, yo y Stephen hawking pero… entonces te conocí. Claro, no me di cuenta en un principio, sino después cuando te conocí mejor-

-Sheldon…- Amy no tenía palabras para describir lo que sentía en esos momentos, para describir lo que esas palabras significaban para ella

-Lo que trato de decirte es que mi atracción y excitación no se basa en los estereotipos que dicta la sociedad. Yo te veo realmente hermosa y no pretendo… dejarte ir- dijo Sheldon, un poco nervioso en la última parte

-Sheldon, me acabas de decir lo que sientes por mi…- dijo ella casi sin creerlo

El físico frunció el ceño –No- hizo un gesto de molestia -¿Me has estado escuchando acaso? Te acabo de decir la verdad, las cosas como son. ¿Sentimientos? ¿Qué me crees un hippie?-

Amy sonrió ante la respuesta "inocente" de su novio –Esta bien, Sheldon- le dio una tierna caricia en el rostro

-Además, nadie me explica la Teoría de Cuerdas como tú- dijo Sheldon seductoramente mientras bajaba el brazo de Amy

Con la mano que lo acarició Amy trató de detenerlo –Sheldon…-

-Shh, no digas ni hables nada, recuerda- El físico bajó las manos de su novia, observó por unos segundos los detalles del brasier y luego llevó sus manos a la prenda y la abrió. La ropa interior que antes negaba mostrarle lo que ocultaba ahora cedía sin protestar hasta mostrarle totalmente los pechos de Amy. La neurocientífica no pudo evitar sonrojarse, a pesar de ya haber estado antes con Sheldon, sentía que de alguna manera todo volvía a ser nuevo para ella. El pudor, el nerviosismo y el no saber exactamente qué hacer se le notaba.

Sheldon recordaba los pechos de Amy aquella primera vez en esa misma habitación, pero ahora era diferente. Sentía una nueva faceta para conocerla, un nuevo rostro para aprender sobre ella, algo dentro de él le decía que la primera vez de ambos era esta y no aquella noche. Sentía que la noche sería testigo de algo perfecto, sin deseos apresurados ni descontroladas sensaciones de satisfacción. Esto tendría que ser definitivamente algo más profundo.

El físico teórico retiro completamente el brasier, luego se inclinó hacia ella para besarla y volverla a acostar. Una vez acostada recorrió con su mano derecha el contorno de la figura de Amy hasta llegar a su cintura donde el vestido interrumpía su camino. Sheldon, ayudado por Amy deslizó la ropa hasta las piernas de su novia. Acto seguido, se levantó y se quitó las camisetas.

-¿Qué más dice la Teoría de cuerdas?- dijo Sheldon mientras colocaba su ropa en la cabecera de la cama

Amy no contestaba, estaba mirando los pálidos y atractivos (aunque no pronunciados) pectorales del físico.

Sheldon dejó caer su peso lentamente, sintió el roce de su piel con la de Amy y entonces algo en él empezó a crecer. Necesitaba algo más para despertar sus instintos.

-Amy, dime qué más dice la Teoría de Cuerdas- susurró él

La neurocientífica al sentir el contacto de la piel de su novio sobre sus pechos sintió crecer aceleradamente su excitación. A diferencia de Sheldon, Amy se excitaba mucho más rápido. Dio un gran suspiro y habló –La Teoría también habla de… dimensiones…- Amy dijo la última palabra con dificultad ya que sintió la presión del pelvis de Sheldon notando con claridad el estado en el que su novio se encontraba.

-¿Dimensiones?- susurró Sheldon, cerró los ojos sintiendo incrementarse sus deseos poco a poco. Subió su mano izquierda lentamente hasta llegar al seno de su novia, sintió la exquisita suavidad de esa parte de su cuerpo. Su curiosidad lo hizo bajar un poco el cuerpo para observar con claridad los pechos de Amy.

-Son… agradables a la vista- dijo el físico sin parpadear

-¿Te gustan?- preguntó Amy

Sheldon la miró avergonzado –Sí…- confesó sonrojado

Ella le respondió con una sonrisa. El físico volvió su mirada a los delicados senos de su novia. Pasó sus manos suavemente viendo como el cuerpo de Amy reaccionaba al contacto de su mano, un gemido vino de ella. De pronto Sheldon tuvo una idea pero inmediatamente se avergonzó, no podía creer la idea que había tenido en ese momento.

-Hazlo- susurró Amy

-¿Qué?- preguntó él mirándola

-Sé que quieres probarlo. Hazlo-

Sheldon miró los pechos y luego volvió a los ojos de Amy –Yo no…- tartamudeó avergonzado

Amy le mostró una dulce sonrisa animándolo a cumplir con su deseo. Entonces se atrevió: Acercó su rostro lentamente, el perfume dulce de la neurocientífica le llegó con fuerza, como invitándolo a probar algún nuevo manjar. Abrió ligeramente su boca y probó el seno derecho de su novia.

Amy sintió una corriente eléctrica recorrer su cuerpo, cada minuto que pasaba sus deseos de ser una con Sheldon la desesperaban cada vez más. Cerró los ojos sintiendo los placenteros movimientos de la lengua del físico.

-Ah… Sheldon…- dijo echando su cabeza hacia atrás

Sheldon no podía imaginar lo increíblemente satisfactorio que era el "jugar" de esa manera con una parte del cuerpo de Amy. Sintió su excitación crecer al escuchar a Amy decir su nombre, la presión en su entrepierna era más incómoda cada vez.

Se separó de los pechos de su novia y subió hasta su rostro -¿Qué fue eso?- dijo sorprendido mientras intentaba controlar su separación

Amy abre los ojos y le sonríe –Estás descubriendo lo que te gusta-

La quedó mirando unos segundos en silencio, subió su mano y le quito gentilmente los anteojos –Tus ojos verdes también me gustan, Amy- dijo tiernamente. Se levantó un un poco para llegar al velador junto a la cama y dejar los anteojos.

Aprovechando la vista que tenía, Amy acarició el rostro de Sheldon y luego fue bajando por sus pectorales, estómago… el pantalón le impedía llegar más lejos. Abrió el cinturón, luego el pantalón y después lentamente bajó la bragueta.

Sheldon quien se sostenía en sus brazos sintió como su entrepierna respondía ante cada movimiento que hacía Amy con las manos. La presión en aquella zona ya no solo le causaba incomodidad sino también un ligero dolor, necesitaba deshacerse de la ropa interior. Se echó a un lado y luego empezó a bajarse el pantalón, después se sentó para poder quitarse los zapatos.

Amy lo observaba, sentía ganas de tirarse encima de él, besarlo y arrebatarle la ropa interior. Pero tenía que esperar el ritmo de Sheldon, no hacer nada como le había pedido el físico.

Una vez que pudo liberarse de los zapatos y el pantalón (y luego de ponerlos ordenadamente en la cabecera de la cama) volvió a Amy, colocándose encima de ella otra vez. Amy pudo ver que la ropa interior de Sheldon tenía un diseño: Batman.

-¿Sabías que esta posición se llama el misionero?- dijo Sheldon al dejarse caer encima de ella

Amy asintió con la cabeza –Sí, es la más practicada-

El físico frunció el ceño -¿Cómo lo sabes?-

-Yo leo-

-¿Qué clases de cosas lees, Amy?- preguntó extrañado

-Eh… Sheldon… dijiste que no tenía que hablar- dijo ella un poco nerviosa

-…Oh, es verdad. Error mío-

Sheldon acercó su rostro y besó a Amy, nuevamente era apenas juntar los labios, aún Sheldon no daba indicios de un picante y vigoroso beso francés que tanto anhelaba la neurocientífica. Movió su pelvis contra ella varias veces para provocarla un poco más, entonces escuchó un gemido, eso buscaba. Los gemidos de Amy y su forma de explicar la Teoría de Cuerdas eran las dos cosas que más lo excitaban de ella.

Finalmente, luego de unos minutos de besos y caricias Sheldon decidió que no soportaría ningún segundo más la presión en su ropa interior, bajó su mano para quitárselo pero lo pensó bien. A pesar de que se sentía desesperado por liberarse de esa incomodidad, primero tenía que quitarle la ropa interior a Amy. –"Lo bueno se hace esperar siempre"- dijo en su mente. Siguió bajando su mano hasta llegar a esa sencilla y delicada ropa interior, empezó a bajar la tela poco a poco. Era difícil. Así que se arrodilló frente a ella y bajó lentamente la ropa interior con las dos manos.

Sheldon observó los delicados bellos rizados que tenía que Amy, eran simplemente… perfectos. Amy sin más apuros se sentó y como imitando a su novio, bajó lentamente la ropa interior de Sheldon. El físico inmediatamente digo un gemido acompañado de un profundo suspiro. Por fin la presión se había ido.

-¡Whoo!- dijo Amy sin poder evitarlo, se tapó la boca casi de inmediato

-¿Qué?- preguntó Sheldon sin entender

-Nada…- dijo ella volviéndose a echar en la cama. Lo miró por unos segundos ahí arrodillado frente a ella, con la ropa interior hasta las rodillas y mostrando sin pudor su gran masculinidad. Tragó saliva siendo consiente que había llegado el momento más importante.

Sheldon, la observó desnuda en la cama, sin vergüenzas de por medio, con toda la confianza en él. Amy era para él, podía estar mucho más que seguro de eso. Se inclinó y se sostuvo en sus brazos, la miraba intensamente a los ojos. Luego de unos largos segundos de espera, dejó caer lentamente su cuerpo sobre ella, notando casi de inmediato aquella zona húmeda de su novia, sensación que sintió increíblemente placentera. Amy lo abrazó y presionó su pelvis contra él –"Ah… ¡Amy!..."- dijo Sheldon ante esa placentera sensación, la neurocientífica subió sus piernas para rodear con ellas la cintura del físico, otra presión de su pelvis hizo que el cuerpo de Sheldon se estremeciera.

Sheldon cerró los ojos tratando de controlarse, su cuerpo le exigía embestir con fuerza a Amy pero su conocimiento le decía que se controlara y siga los pasos con delicadeza.

-Amy… espera- dijo Sheldon levantando su cuerpo un poco deshacerse del abrazo que le daban las piernas de Amy

-¿Qué?...- dijo ella con la voz entrecortada, para ella el siguiente ya debió haberse dado hace mucho rato

-Te dije que…- hizo una pequeña pausa para respirar -…que no hicieras nada. Déjamelo a mí- dijo Sheldon

Tomó los brazos de Amy y la agarró de las muñecas dejándola inmovilizada. Amy asintió sin decir nada. Sheldon entonces movió lentamente su cuerpo como últimos momentos antes de entrar en ella, él tampoco podría esperar mucho tiempo. Bajó su mano derecha y tomó su miembro buscando la entrada hacia el más grande de los placeres que había experimentado. Entró lenta y firmemente en ella… el placer que empezó a experimentar era inmenso, no pudo evitar cerrar los ojos disfrutando del cálido interior de Amy.

-¡Ahh…!- se escuchó en coro en la habitación

El físico teórico no podía imaginar lo cuan satisfactorio era estar dentro de Amy, no se explicaba cómo otra persona, que no era la ciencia, le podría brindar algo tan increíblemente placentero. Amy sentía un ligero dolor pero el placer era muchas veces multiplicado, su cuerpo se estremecía ante aquella invasión en su interior. No podía creer que no necesitara que Sheldon esté ebrio para poder disfrutar de una de las muestras de amor más poderosas. Sí, Sheldon le demostraba que la amaba aunque no era capaz de admitirlo.

Sheldon movió su pelvis hacia atrás sacando lentamente su masculinidad. Amy soltó un fuerte gemido, puso la mano que tenía libre en la espalda del físico, sintiendo cada movimiento en su interior. Sheldon volvió a ingresar en Amy con la misma velocidad, como disfrutando cada milímetro del centro de su novia.

-Ah… ¡Buen Dios, Amy!- Sheldon simplemente no podía creer lo que le provocaba el cuerpo de su novia

El físico teórico tomó el brazo de Amy y la volvió a tener sometida sin moverse. Juntó sus labios con ella y volvió a repetir los mismos movimientos con su pelvis. La velocidad se volvía poco a poco más rápida.

-Sheldon, espera…- dijo Amy tratando de soportar sus sensaciones –Ah…- Amy gemía cada vez más alto

Sheldon no tomó importancia a lo que su novia intentaba decirle, había sido atrapado por sus instintos básicos y parecía que nadie podía detenerlo.

-¡Sheldon!- dijo Amy, intentaba controlarse y tenía que detenerlo –Detente…-

-¡Ah…!- Sheldon no respondía, sus movimientos se tornaron más rápidos y apretaba con fuerza las muñecas de Amy

La neurocientífca sabía que si no lo detenía su tan perfecta noche acabaría muy pronto ya que Sheldon al ser inexperto no podría retener su final tanto tiempo. Así que alzó sus piernas y apretó con fuerza la cintura del físico hasta causarle dolor.

-¡Au! ¡Amy!- dijo Sheldon deteniéndose inmediatamente

Amy aprovechó la distracción y se soltó de su novio –Lo lamento, tenía que hacerlo- dijo ella

-¡¿Por qué?! ¡Eso me dolió, Amy Farrah Fowler!- contestó molesto, entrecortado por su rápida respiración y con un claro gesto de dolor

-Sheldon, me estabas haciendo daño- contestó ella, se tomó unos segundos para respirar –Apretabas mis muñecas muy fuerte y… te movías muy rápido- dio un suspiro hondo ya que hablar mucho no la dejaba respirar lo suficiente

Sheldon la miró apenado -¿En serio lo hice?... yo solo seguí las indicaciones y…- Amy lo interrumpe con un beso

-Tal vez deberías dejármelo todo a mí- dijo sin separar sus labios

-Pero…- contestó Sheldon con los ojos cerrados

Ella cortó el beso y lo miró a los ojos dando a entender que negarse no serviría de nada.

-Bien- dijo Sheldon, salió lentamente de ella

-Ah…- ambos no pudieron evitar gemir

Sheldon se recostó al lado de Amy y ésta sin demorar se colocó encima de su novio. El físico recordó su primera vez con Amy, la misma posición, la misma poca luz, el mismo brillo en esos ojos verdes. Acarició los pechos de su novia suavemente, bajando por su estómago hasta su vientre. No podía dejar de admirarla.

Amy lo veía tiernamente, era imposible para ella no verlo como un niño pequeño, pero en este lado se comportaba como un hombre. Su mirada de niño sorprendido la enamoraba mientras que su cuerpo pálido y sus manos curiosas la excitaban, era la combinación perfecta para ella.

La neurocientífica se inclinó a él dejando caer su cabello en la cabeza de su novio –A diferencia tuya, yo si dejo que digas y toques lo que quieras- susurró en el oído de Sheldon

El físico teórico asintió con la cabeza, estuvo a punto de decir algo pero Amy habló

-El Big Bang es nuestro universo en expansión- volvió a susurrar

-Ah…- Sheldon sintió una corriente eléctrica al escuchar esas palabras que sonaban tan provocadoras viniendo de Amy. Hechó su cabeza hacia atrás al mismo tiempo que levantaba su pelvis

Amy se estremeció al sentir la rigidez de Sheldon, cerró los ojos controlándose ella misma para luego continuar -Hace trece mil setecientos millones de años el universo era mucho más pequeño que un átomo…-

-Amy…- dijo Sheldon frunciendo el ceño. Teniendo lo ojos cerrados aun, la tomó de la cintura e intentó darle un ritmo para que se moviera

Amy hizo caso y empezó a mover su cuerpo de atrás para adelante. Ambos disfrutaban el uno del otro… Amy volvió a besarlo, pero su sorpresa Sheldon le respondió con un gran beso francés. El físico no tuvo vergüenza en introducir su lengua y mover sus labios como queriendo comerla entera. –"¿Sheldon es apasionado cuando deja el control de lado?"- se preguntó la neurocientífica. Pero no se dio el tiempo de contestar, una curiosa mano acomodaba la rigidez de su novio indicando que era hora de volver a ser uno nuevamente. Amy entonces, con la ayuda de Sheldon, permitió que ambos, en efecto, se convirtieran en uno. El físico teórico seguía con sus ojos cerrados, realmente parecía que lo disfrutaba.

-¿Qué pasó hace trece mil setecientos millones de años?- preguntó Sheldon con la voz entrecortada

Amy apoyó sus manos en el pecho de Sheldon –Hubo una… explosión- dijo moviéndose lentamente –Todo se expandió… todo… empezó de repente- continuó

Sheldon sentía los movimientos de Amy tan perfectos y acertados, sabía cómo descontrolarlo, sabía cómo hacerle desear querer más. Sentir su interior se estaba volviendo una especie de adicción para él, en esos momentos sentía que comprendía a sus amigos cuando hablaban de sexo. ¿Por qué detestar algo tan maravilloso? No podía explicarse a sí mismo el por qué vivió tantos años despreciando un acto tan espectacular que llega a ser divino. –"¡Buen Dios! ¿Cómo lo hace? Esto es… increíble"- pensó Sheldon mientras miles de sensaciones, preguntas y respuestas se combinaban en él.

Amy a cada minuto sentía la necesidad de moverse más rápido, su cuerpo estaba llegando a un estado de placer total y no podía controlarlo, no podía evitar dar fuertes gemidos cada vez que sentía que la gran masculinidad de Sheldon invadía su cuerpo.

-Amy…- dijo Sheldon abriendo los ojos

-¿Sí, Sheldon?- preguntó ella también abriendo los ojos sin dejar de moverse

-¿Qué es… cómo haces que yo…?- el físico luchaba contra sí mismo para controlarse

Amy, sin ceder en sus movimientos, se inclinó hasta poder besar sus labios. Un beso francés nuevamente.

Sheldon sin pensarlo dos veces le dio un ligero empujón quedando él encima, sin haber salido de ella. Respondió el beso con intensidad mientras con su mano acariciaba suavemente el cuerpo de su novia. Comenzó a mover su pelvis adoptando una velocidad considerable desde el principio, los gemidos no se hicieron esperar. Amy lo abrazó fuertemente y cerró los ojos sintiendo como su cuerpo se iba sintiendo cada vez más débil; Sheldon tenía su rostro en el cuello de su novia, mientras que sus manos la tenía en la espalda de la científica de tal manera que sus manos tomaban los hombros de ella, como posición estratégica para moveré con más vigor.

Si pretendieron sincronizar sus orgasmos desde el principio, lo habían logrado. Sheldon sentía que no podía más, que llegaba a un punto en la que el placer sería infinito, así que en el último minuto antes de su final embistió a Amy con fuerza. La neurocientífica sentía que se desmayaría, su placer se incrementaba más y más que dudaba que soportaría el momento máximo.

En ese momento Sheldon sintió con claridad como las paredes internas de Amy se contraían de tal manera que su perdurable placer se convirtiera en un enorme e inexplicable resplandor que lo obligó a dar la última embestida y desear quedarse así para toda la vida. –"¡Ahh…!"- dijo estirando el cuello con los ojos cerrados. Amy sintió la última embestida como una explosión dentro de ella, su cuerpo se rindió totalmente a un gran placer que nunca pensó experimentar. Abrazó con fuerza a Sheldon y dio un fuerte gemido mientras sentía la evidencia del final de su novio invadir todo su interior. Ambos disfrutaban su segundo orgasmo.

No sabían cuánto tiempo había pasado, abrieron los ojos y se buscaron las miradas. Sus respiraciones estaban agitadas, los rápidos latidos de sus corazones, curiosamente también sincronizados, estaban tan fuertes que sentían que se les saldría del pecho. Sheldon se acomodó colocando sus brazos a los costados de Amy y así dándole más comodidad a ella. No habían palabras qué decir, solo esas sonrisas tímidas eran suficientes.

Sheldon salió lentamente de su amada y casi sin fuerzas rindió su cuerpo encima del pecho de Amy. Pudo escuchar con más claridad aquel corazón… aquel corazón que le pertenecía a él.

–Amy- dijo Sheldon

-¿Sí?- respondió ella

El físico no pudo contestar ya que sus párpados rebeldes se cerraban sin que pudiera evitarlo, entonces el sueño lo venció quedándose profundamente dormido recostado en el pecho de Amy. Ella entendió el por qué de la ausencia de la respuesta, igual que la primera vez, quien caía rendido era él. Sonrió tiernamente para luego acariciar con cariño la cabeza del físico y juguetear con el cabello hasta que finalmente el sueño también llegó a ella y se quedó dormida pensando en que en efecto, podía estar totalmente segura que estaba enamorada del doctor Sheldon Cooper.