Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a Simone Elkeles, yo solo la adapto.


Edward.

Antes de que empiecen las clases, voy detrás de las gradas de fútbol para encontrar a James. Efectivamente, se está fumando un porro.

Una mirada de pánico cruza su rostro, hasta que un segundo después la oculta con una sonrisa. –Eh, hombre, ¿Qué Pasa? He oído que fuiste arrestado la semana pasada. Eso es una mierda.

Él me pasa su porro. – ¿Quieres una calada?

Le agarro por el cuello y lo empujo contra una barra de metal. – ¿Por qué me has saboteado?

– ¡Estás loco! No sé de qué estás hablando –, dice. – ¿Por qué te he saboteado?

Le doy puñetazo en la cara y se cae. – ¿Recuerdas que ahora?

–Oh, mierda–, James grita cuando estoy encima de él. Voy a patearle hasta que me dé información. Si está implicado de alguna forma con los Guerreros del barrio y Aro Vulturi, significa que Bella y los Swan podrían estar en peligro debido a que estoy viviendo con ellos. No puedo dejar que eso suceda.

Agarro la parte delantera de su camisa y le expongo. –Dime por qué pusiste la droga en mi taquilla. Y será mejor que lo hagas rápido, porque no estoy de buen humor ya que los policías me pusieron las esposas.

Tiene las manos en alto en señal de rendición. –Yo soy un peón, Edward, como tú. Mi proveedor, este tipo Vulturi, me dijo que pusiera las drogas. No sé por qué. Él tenía un arma. Y me dio la lata y me dijo que la pusiera en tu mochila. No sé por qué. Te juro que no fue idea mía.
Eso me deja saber de quién fue la idea. El problema es que ahora tengo que ponerme en contacto con Vulturi y mirar a mi espalda cada segundo del día.

–Edward, es tu turno para compartir.

Todos los ojos están puestos en mí después de la escuela en REACH. Goff espera que derrame mi tripa delante de todos. ¿No es suficientemente malo tener que oír hablar de sus problemas estúpidos, como la forma en que el padre de Tyler le dice que es un idiota todo el tiempo y la forma en que Demetri es un héroe porque todos sus amigos bebieron cerveza el fin de semana y no cedió a la presión de los compañeros?

¡Qué... montón. De. Mierda!

La Sra. Goff me mira por encima de sus gafas. – ¿Edward?

– ¿Sí?

– ¿Le gustaría compartir algo que hayas hecho durante la semana pasada que ha dejado un impacto en ti?

–No realmente.

Gianna se burla, se encrespan sus labios glosados. –Edward piensa que es demasiado interesante para compartir con nosotros.

–Sí, –Chelsea dice – ¿Por qué crees que eres mejor que nosotros, eh?

Demetri me da una mirada dura, obviamente tratando de intimidarme. Me pregunto si sabe algo de Vulturi.

Está claro que no debo esperar la energía de México a mi lado en este momento, así que miro a Tyler.

–Puedes hacer lo que quieras–, dice Tyler, el chico de pelo verde. –Con tal de que no me involucres.

¿Qué demonios se supone que significa eso?

Quinn está mirando al suelo.

Goff se inclina hacia adelante. –Edward, llevas aquí una semana y no te has abierto. Cada uno de los otros miembros del grupo ha compartido una parte de sí mismos contigo. ¿Por qué no compartes un poquito de lo que te está ocurriendo para que tus compañeros puedan sentirse conectados contigo de alguna manera?

En realidad supone que quiero estar conectado a estas personas. ¿Está loca?

–Simplemente di algo ya–, insta Gianna.

–Sí, –Demetri está de acuerdo.

Goff me da mirada de piedad de estamos-aquí-para-ti. –Nuestro grupo se mantiene unido cuando todo el mundo contribuye con una parte de sí mismos. Piensa en que compartir es como el pegamento, nos convierte en una unidad donde todos se ayudan el uno al otro y nadie se quede fuera.

Ella quiere pegar, voy a darle pegamento. No voy a decir una mierda sobre James o Vulturi, pero algo más está en mi mente. Pongo mis manos en alto en señal de rendición.

–Muy bien. Casi beso a esta chica, Bella, el miércoles. Fue en la cima de esa montaña estúpida a la cual me hizo subir. –Niego con la cabeza en señal de frustración sólo por pensar en ello. El problema es, que en los dos últimos días no he podido dejar de pensar en lo que ese beso hubiera sido.

Demetri se inclina hacia delante en su silla. – ¿Te gusta?

–No.
–Entonces, ¿por qué casi la besas? –Gianna pregunta.

Me encojo de hombros. –Para probar un punto. –Están todos tranquilos y totalmente centrados en mí.

– ¿Qué punto sería?– Goff pide.

–Que beso mejor que su novio.

La mano de Tyler vuela a su sorprendida y abierta boca. Si eso es un escándalo para él, apuesto a que puedo contar con cuántas chicas se ha besado con menos de una mano.

– ¿Ella te beso de vuelta?– Chelsea me pregunta.

Demetri levanta las cejas. – ¿Es ella mexicana?

–No nos besamos. Estuvimos a punto de besarnos, y no fue gran cosa.

–Te gusta, –dice Gianna. Cuando pongo cara de desprecio, dice, –Oh, por favor. La gente dice 'no fue gran cosa' cuando se trata de un gran problema.

– ¿Qué importa, Gianna?– dice Tyler. –En realidad no la ha besado, y ella tiene un novio. Si le gusta o no, está cogida.

–Tienes que trabajar en ti mismo, Edward, antes de poder tener una relación sana, –Gianna, dice como si fuera una especie de experto.
Sí, lo que sea. No me gusta Bella. Lo último que quiero es una relación sana... y ni siquiera estoy convencido de que una relación saludable exista.

Me inclino hacia atrás y cruzo los brazos. –Para que lo sepas, Sra. G., he terminado de hablar.

Goff me da un gesto de aprobación. –Gracias por compartir, Edward. Todos apreciamos tu buena voluntad para darnos una idea de tu vida personal. Lo creas o no, nuestro grupo es más cohesivo ahora gracias a ti.

Le haría un gesto con la mano para mostrar lo que pienso de su teoría, pero es probablemente que sea una violación de las malditas normas.
Sufro el resto de nuestra sesión de terapia de grupo con los inadaptados, aunque te juro que todos actuamos como si ahora fuéramos amigos. Cuando salgo del edificio al final del día, Emmett se encuentra en el estacionamiento esperándome con el coche de Rosalie.

Cuando estamos en un semáforo, veo una pareja caminando de la mano delante de nosotros. Nunca he visto a Embry y Bella cogidos de la mano, así que tal vez uno de ellos sea un chiflado de los gérmenes. –Bella tiene un novio que es un pendejo total–, dejo escapar. –Los dos son ridículos juntos.

Emmett comienza a sacudir la cabeza.

– ¿Qué?– le pregunto.

–No te metas mas con ella.

–No lo haré.

Se ríe. –Eso es lo que le dije a Paco cuando me advirtió acerca de Rosalie.

–Vamos a aclarar esto de una vez por todas. Yo no soy tú. Y nunca lo voy a ser. Y si te digo que no hay nada entre Bella y yo, lo digo en serio.

–Bien.

–De todos modos, ella saca a la mierda fuera de mí la mayor parte del tiempo.

La respuesta de mi hermano es otra carcajada.

Cuando llegamos a la casa de los Swans, nadie está en casa. El coche de Bella está en el camino de la entrada con la ventana del pasajero abierta, como de costumbre.

–Ella necesita arreglarla, –Le digo a Emmett mientras nos dirigimos hacia el coche. No creo que ninguno de nosotros pueda resistirse a imaginar lo que sería el coche si estuviera arreglado.

–La puerta del acompañante no se abre.

Emmett tira de la manija, probando. –Debes desarmar la puerta y ver si puedes arreglarla.

Me encojo de hombros. –Puede ser.

–Arreglado o no, es un dulce paseo.

-Ya lo sé. Lo he conducido. –Asomo la cabeza dentro de la ventana y me deslizo dentro.

– ¿Y si te digo que he comprado uno igual que este?– Emmett pregunta.

– ¿En serio? ¿Finalmente tienes tu propio coche?

–Sí. Se necesita trabajo, así que lo tengo en la tienda hasta que pueda reconstruir el motor.

–Hablando de motores, creo que este está para el arrastre, le digo, entonces abro el capó del coche de Bella.

– ¿Estás seguro de que está bien que estemos haciendo esto?–, Me pregunta.

–A ella no le importa–, le digo, entonces espero que sea cierto.

Cuando estamos inspeccionando el motor y hablando de coches, es un momento tan bueno como cualquier otro para decirle a mi hermano lo que descubrí. –Creo que Vulturi estaba detrás de mí está.

Emmett levanta la cabeza tan rápido que se golpea en el capó. – ¿Vulturi? ¿Aro Vulturi? –, pregunta.

Asiento con la cabeza.

– ¿Por qué Vulturi?– Se pasa la mano sobre los ojos, como si no pudiera imaginar cómo me metí en este lío. –Él recluta miembros de las pandillas, convirtiéndolos en híbridos sin importar su afiliación. ¿Cómo diablos dejaste que esto sucediera?

–Yo en realidad no dejé que suceda. Acaba de suceder.

Mi hermano me mira fijamente a los ojos. – ¿Has estado mintiendo, Edward? ¿Has estado en contacto con los Guerreros en México y tenías esta cosa de las drogas planeada desde el principio? Debido a que Vulturi no está jodidamente cerca. Demonios, incluso tenía conexiones con los Latino Blood en Chicago.

– ¿No crees que lo sé?– Saco el número de Vulturi que he encontrado en la taquilla de James y se lo paso a Emmett. –Le voy a llamar.

Le da una mirada al número y niega con la cabeza. –No.

–Tengo que hacerlo. Tengo que saber qué quiere.

Emmett suelta una breve carcajada. –Él quiere tenerte, Edward. Los Guerreros, obviamente, le hablaron de ti.

Miro a mi hermano a los ojos. –No le tengo miedo.

Mi hermano salió de los Latino Blood y casi lo matan. Él sabe lo que significa impugnar la parte superior cuando se trata de las pandillas. –No te atrevas a hacer nada sin mí. Somos hermanos, Edward. Voy a pelear contigo siempre, uno al lado del otro, sin hacer preguntas.

Eso es lo que me da miedo.


Bueno pues aquí tenéis el siguiente capítulo. Espero que os haya gustado. Quiero daros las gracias a todos aquellos y aquellas que han comentado, que me han agregado a su lista de alertas y favoritos.

Nos vemos en el próximo capítulo.

Un beso desde Andalucía, España.