Advertencia: Muerte de personajes.
Ranted: T.
Palabras: 422 según Word.
¿Debería pensar en qué hacer cada minuto del día?
Había uno, dos, tres… la verdad eran muchos cadáveres para poder contarlos.
Ya había acabado todo y él seguía vivo, sí era irónico, no fue un caído, no había muerto en batalla, no, él seguía ahí de pie, sin el tatuaje en el pecho, sin ver flores de loto.
"¿Qué vas a hacer después de la guerra?", una vez le pregunto la china –deseaba que ahora esta misma le pudiera preguntar lo mismo, o si quiera hablara–, pero él solo se encogió de hombros, Lenalee en ese momento solo infló sus mejillas: "Deberías pensarlo, en serio, yo al menos voy a ir a vivir con mi hermano en un pueblo tranquilo", aun con todo lo que le dijo ella, Kanda jamás pensó en algo así y es más, siempre que alguien preguntaba eso, él preguntaba internamente: ¿Estás seguro que tú vivirás?, la verdad, él juraba que iba a morir o mejor dicho, él deseaba morir.
"Debes vivir", le dijo Alma agonizando, "Kanda, vive por mí una vida tranquila", Lenalee habló mientras que se lanzaba a una pelea con el Conde, donde era obvio que moriría, "Bakanda, por todos en la guerra que murieron, por Lenalee y Komui, vive", eso fue lo que escuchó de Moyashi, antes que se fuera a quién sabe dónde, "Haz lo que quieras con tu vida, Yu, muérete o vive, después de todo, ahora tu existencia, para mí, no importa", ahí fue la primera vez que escuchó al conejo tan serio y un poco menos loco.
Y él estaba ahí, con los escombros de la Orden, los cadáveres, ahí, viviendo sin saber por qué, sin tener ahora una excusa de su patética existencia. Por suerte, en la Orden aún quedaba un cuarto algo intacto, en donde se quedó, día tras día, noche tras noche, sin saber por qué debía vivir, por qué vivía.
¿Sería por qué prometió seguir vivo?
Ni él lo sabía. No sabía tampoco por qué él fue el encargado de ir recoger los escombros de la Orden, de ir ordenando todo ese lugar y salvar algunas cosas, nadie se lo pidió, pero lo hizo… sin pensarlo, solo para matar el tiempo.
Pero, como era de esperar, un día ya no había nada más que limpiar, ya no había nada más que hacer con su vida… solo vivir.
Cada minuto del día pensaba qué podría hacer al día siguiente.
¿Qué debía hacer?
.
La respuesta fue dada… nunca, pero él siguió vivo, día tras día. Cada minuto del día.
Él aun no sabía por qué.
Fin de la trágica historia… em… supongo que esto es "T" ya que habló de muerte y del vivir sin un motivo.
Sin más espero que les haya gustado, ya que a mí me gustó tanto escribirlo que los cuatro drabbles lo acabe hoy –Yu hace que trabaje mi inspiración–, puede ser porque me cae muy bien Yu, aunque tal vez no parezca con estos drabbles tan… tristes.
Bueno, hasta mi otra historia.
