DISCLAIMER: Todos los personajes de BLEACH pertenecen a Tite Kubo sama, yo solo le pido prestado algunos para hacer cosillas interesantes jujuju...
El diario
by Hana Hime
Guerrera
Nos llevamos bien con la mayoría de los vecinos y no me sorprende con lo simpática que es Rukia. Nunca me ha importado el estar mezclada entre criadas, aunque sea para hablar con ellas ya que no me dejan ayudarlas con la colada, y ahora que tengo a Rukia, es como una excusa para que nos acerquemos. Los vecinos nos traen prendas, pequeños abanicos, muñecas, delicadísimos kimonos de seda e incluso hubo alguien que le trajo una katana blanca… no es un regalo de lo más tradicional, pero bueno… la intención es lo que cuenta.
-Me juego a que fue alguna reencarnación de Kenpachi…- gruñó el joven pensando en qué tipo de psicópata a regalaría una katana a una bebé de semanas.
A mi querido anata le gusta vernos felices, aún cuando sé que con lo estructurado que es le cuesta vernos corretear entre las criadas… bueno, digo corretear cuando en realidad yo correteo de un lado para el otro cargando a una bebé que todo lo ve y todo lo apunta.
Ichigo no puedo evitar el sonreír al leer esa parte, ya que Rukia al parecer había nacido curiosa. Chocolate por la noticia.
Pero más allá de lo alegre y precoz que sea, es pequeña aún… es decir demasiado pequeña…
Los últimos días me he estado preocupando por su crecimiento… así que hemos decidido conseguirle una nodriza de leche para que suplante a oka-sama.
Me gustaría estar de encargo para poder amamantarla yo misma… siento muchos celos de la mujer que pueda darle a Rukia a través de su leche lo que necesita para crecer.
Me asusta tener ese tipo de pensamientos… creo que ni con mi anata soy tan posesiva…
-Eres madre… -susurró Ichigo entendiendo a qué se refería Hisana. Su madre había sido así con él, mimosa y posesiva. Y así suponía que debían ser todas las madres normales. Hisana quizás no fuera la madre biológica de Rukia, pero desde el momento que la vio pareció asumir ese rol muy naturalmente. Ahora eso sería visto como algo muy natural, pero no podía imaginarse cómo se consideraría en esa época que una mujer adoptara a su propia familia en lugar de elegir tenerla. Debió haber sido algo radical, pero quién podría querer meterse con la hija de un clan que al parecer era muy poderoso, quien a su vez era la esposa de un miembro de otro poderoso clan.
Las siguientes siete entradas mostraban el itinerario de Hisana y cómo ella se las ingeniaba para incluir a Rukia siempre. Ceremonia de té, caligrafía, ikebana, danza, meditación, lectura comunitaria, Hisana hacía de todo… con Rukia.
El muchacho procuraba saltear olímpicamente aquellas partes donde Hisana se explayara demasiado sobre su intimidad con Byakuya. Le daba demasiado repelús siquiera acercarse a esos párrafos, así que si veía el nombre del ahora noble, marcaba la hoja con un señalador para no tener que arrancarse los ojos de cuajo.
Más allá de eso, las entradas eran en su mayoría aceptables. Hasta que llegó una que despertó una alarma líquida y fría que se deslizó por la espalda de Ichigo.
Los miembros de la familia Kuchiki son muy tradicionales, pero aún así son increíblemente dinámicos. Me he reunido con los cabezas de familia, y son realmente tan diferentes a los de la familia Tsukishiro. Me han preguntado… ¡A mi! Si quería recibir una educación superior. Al principio no entendía a lo que se referían, ya que sé que fui educada excelentemente por mi familia para ser una gran mujer y madre… pero ellos me ofrecieron algo que no creí posible. Me ofrecieron ser una Onna Bugeisha. Una mujer guerrera cuyos valores eran fortaleza, humildad, obediencia, autocontrol y lealtad. Me hablaron de Taeko Nakano, una guerrera de apenas dieciséis años que peleaba mejor que muchos hombres, una joven que había sido preparada desde joven para defender a su familia. Y cuando dijeron eso, fue como si me despertara de un largo letargo. Mis ojos se abrieron ante la perspectiva de aprender, de defender, de cuidar, de preservar y de enseñar.
El pelirrojo se sintió por completo identificado con Hisana en esa parte, porque así es como se había sentido él al aceptar los poderes de Rukia luego del shock inicial. La perspectiva de poder defender a los tuyos y de darles a su vez las herramientas para salir adelante era algo avasallador, y él lo sabía de primera mano.
Desde ese encuentro el itinerario de Hisana había cambiado, así como también sus hábitos alimenticios. Ahora su tiempo se dividía en aprender a usar la naginata, el arco y la flecha, y en curar las heridas de sus torpezas, ayudada por su marido.
Quiero aprender, lo quiero como nunca he querido nada. Quiero poder proteger a Rukia, a mi marido, a mi familia, a mi hogar. Quiero que me vean como alguien en quien vale la pena confiar… me siento increíblemente ambiciosa… y ansiosa…
Ojalá llegue a ser tan buena como para transmitirle a Rukia lo que aprenda. Ella será fuerte, será una guerrera, será una mujer diestra en las artes marciales pero hermosa, educada. Sé que lo será. Y yo quiero poder guiarla en el camino.
-Pues, aunque al final no estuviste, terminó siéndolo… definitivamente lo heredó.
A Byakuya le preocupan mis heridas, pero el orgullo que brilla en sus ojos es algo hermoso que me alienta aún más a seguir adelante.
Después de la reunión con los cabezas de familia hablamos largamente del asunto, sabiendo que había dos tópicos importantes. El primero era la familia.
En lo que dure mi entrenamiento, cesaríamos en los intentos de concebir. Sería peligroso para mi cuerpo mantener un embarazo y a la vez realizar las prácticas. Una vez que termine mi entrenamiento tendremos un batallón… lo sé. Pero mientras tanto, hemos decidido dejar todo en las manos de una de las comadronas de la familia que me dará una receta casera para evitar la concepción.
El otro tema que nos tenía preocupados y que fue trascendente para la decisión de entrenarme fue el conflicto con los extranjeros que aún parece estar saliéndose de control. La familia Kuchiki mantiene negocios con extranjeros. Negocios benignos y pequeños pero que de hacerse públicos pondrían en peligro a todos los que amo.
La familia ha acordado ir cortando una a una aquellas relaciones y contratos con extranjeros, para no tentar la suerte, pero mientras va haciéndolo, tenemos que ser discretos y precavidos.
Por lo pronto, no trataremos tan a menudo con la familia Robertson. No es que sean malas personas, pero no son precisamente discretos y aunque me moleste un poco admitirlo… no me gusta como Jonathan Robertson, el menor de la familia, mira a Rukia. Así que en parte es un alivio.
-Malditos yanquis… -gruñó el joven Kurosaki sin pararse un segundo a pensar en la posibilidad de estar celoso de un niñato muerto hace más de un siglo que miró a Rukia siendo bebé. Nada que ver. Grrr…
Sensei Nagato ha tenido una larga charla conmigo hoy. Me habló del ritual del jigai. El ritual que sólo puede realizarse para salvaguardar el honor... He tenido miedo sólo de platicarlo… y cuando me explicó cómo realizarlo… Dios, me temblaba todo el cuerpo, pero escuché atentamente. El ritual sólo consta de dos partes. Lo primero es atarse los tobillos, para evitar la deshonra de caer y morir con las piernas abiertas… eso ya de por sí es aterrador… el segundo paso es simplemente el final. Un corte en una precisa ubicación del cuello que me desangrará hasta morir en sólo segundos.
Espero jamás verme en una situación donde tenga que siquiera considerar el realizarlo.
Ichigo se dio cuenta de que sólo quedaban algunas pocas hojas escritas en el diario, pues el resto estaba en blanco, pero sentía que acababa de encontrar la causa de la muerte de Hisana… y posiblemente, la de Rukia.
Aclas.
-La palabra Ikebana (生け花 ó いけばな "flor viva colocada") (de ike(ru) (生ける colocar) y bana (sonoración de hana) (花, flor) denomina el arte japonés de arreglo floral. También se conoce como kadō (華道 o 花道 "el camino de las flores").
-La naginata es un arma de asta usada por los samuráis del Japón feudal, compuesta por una hoja curva al final de un asta largo. Se asemeja a una alabarda o a una archa europea. Como arma militar fue muy importante en los campos de batalla, donde era llevada por la infantería para defenderse de la caballería. La técnica de combatir con la naginata se llama naginatajutsu y, está presente en muchos estilos de Koryu Budo (o Kobudo).
-Onna-bugeisha (女武芸者mujer samurái), es un reducido grupo de esposas, hijas, hermanas de samuráis que desarrollaron actividades bélicas en el Japón feudal. Miembros de la clase bushi (samurái) fueron entrenadas en el uso de armas para proteger su casa, familia y honor en tiempos de guerra. A pesar de su escaso número representan una importante e icónica presencia en el antiguo Japón. La Emperatriz Jingu, Tomoe Gozen, Nakano Takeko y Hojo Masako son los exponentes más característicos de este grupo.
- Las mujeres nobles podían enfrentarse al suicidio por multitud de causas: para no caer en manos del enemigo, para seguir en la muerte a su marido o señor, al recibir la orden de suicidarse, etc. Técnicamente, el suicidio de una mujer no se considera harakiri o seppuku, sino suicidio a secas (en japonés jigai). La principal diferencia con el harakiri es que, en lugar de abrirse el abdomen, se practicaban un corte en el cuello, seccionándose la arteria carótida con una daga con hoja de doble filo llamada kaiken. Previamente, la mujer debía atarse con una cuerda los tobillos, muslos o rodillas, para no padecer la deshonra de morir con las piernas abiertas al caer.
