Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a Simone Elkeles, yo solo la adapto.


Bella

El miércoles, Edward insiste en ir a la escuela. Dice que se siente mejor, aunque puedo decir que se mueve más lento que de costumbre y se encuentra todavía dolorido. Tiene un ojo negro y los labios todavía hinchados, pero sólo le hace parecer más y más bruto. La mayoría de los estudiantes de Forks lo miran y lo señalan a medida que caminamos por los pasillos. Cada vez que Edward ve a alguien mirando, pone su brazo a mí alrededor. Jugar el papel de su novia no es divertido cuando todo lo estamos haciendo porque nos están mirando. Pero estamos juntos, y me alimento de su fuerza en la cara de todos los chismes.

Durante el almuerzo, estoy sentada con Embry cuando Edward se acerca a nosotros. –Eww–, dice Embry. –Mis ojos están casi lagrimeando por mirar tu ojo malo. Haznos un favor a todos y usa una máscara o algo así. O véndate los ojos.

Antes de que pueda patear a Embry por debajo de la mesa, Edward toma la parte posterior de la silla de Embry y la inclina hacia él. –Lárgate, hijo de puta.

–Es Embry, –dice Embry, deslizándose por la silla, pero haciendo todo lo posible por aguantar.

–Lo que sea. Tengo que hablar con Bella, solo.

–Detened la lucha, los dos, –les digo. –Edward, no puedes decirle a Embry que se vaya.

– ¿Ni siquiera si voy a pedir ir al baile de bienvenida?

Me muerdo el labio inferior. Definitivamente no es serio. No puede ser. No hay manera de que me pueda llevar al baile de bienvenida, cuando hace tres días apenas podía moverse. Lo veo luchar contra el impulso de hacer una mueca de dolor cada vez que tiene que doblarse para coger libros de su armario o sentarse en una silla. Me dijo el médico que debía moverse para que no se entumeciera, pero no es superhumano, aunque creo que lo quiere ser.

Embry señala el suelo. – ¿Te vas a poner de rodillas? Porque todo el mundo os está mirando. Podría tomar una foto con el móvil y remitirla a la comisión del anuario.

–Embry–, digo, mirando a mi mejor amigo. –Lárgate.

–Está bien, está bien. Voy a ir a comer con Vladimir Somers. Quién sabe, tal vez esté inspirado por Edward y reúna el valor suficiente para pedirle que vaya al baile de bienvenida conmigo.

Edward niega con la cabeza. –No puedo creer que pensara que salías con él. –Cuando Embry se ha ido, Edward detiene en una silla junto a mí. Me doy cuenta de que aguanta la respiración mientras se inclina para sentarse. Está haciendo un buen trabajo tratando de ocultar su dolor, y no creo que nadie más lo note. Pero yo lo hago. Busca en su bolsillo y saca un billete para el baile de bienvenida. – ¿Quieres venir al baile de bienvenida conmigo?

Se centra sólo en mí, sin importarle quién pueda o no estar observándonos. Yo, en cambio, siento todos los ojos en mí como si fueran dardos. – ¿Por qué me lo pides ahora, en medio del almuerzo?

–He comprado el billete hace cinco minutos. Digamos que estaba ansioso por asegurarme de que todavía ibas a ir conmigo.

Desde que le han dado la paliza, ha estado muy vulnerable e inseguro. Me pone nerviosa, porque nunca sé si va a terminar hasta que me empuja de nuevo. Puedo acostumbrarme a este Edward, el que no tiene miedo de decirme lo mucho que quiere estar conmigo. Pero también me hace emocionarme, y cuanto más emocionada estoy, más difícil es controlar mi tartamudez. –Difícilmente te puedes m-m-mover, Edward. N-n-no tienes que hacer esto.

–Quiero hacerlo. –Se encoge de hombros. –Además, no puedo esperar a verte con un vestido y tacones.

– ¿Tú q-q-qué vas a llevar?– Le pregunto. – ¿Traje y corbata?

Se mete el billete en el bolsillo. –Estaba pensando más en unos pantalones vaqueros y una camiseta.

¿Vaqueros? ¿Camiseta? Además de ser totalmente inapropiado para el baile de bienvenida... –No vamos a pegar. No te podré enganchar una flor de ojal1 en una camiseta.

– ¿Flor de ojal? ¿Qué diablos es eso, y por qué iba yo a querer que me la pusieras?

–Búscalo en el diccionario, –le digo.

–Mientras estás en ello, amigo, –Embry dice mientras se arrastra por detrás de Edward, –es posible que desees buscar la palabra 'ramillete'.


1 La típica flor que se suele llevar en los trajes.

Bueno pues aquí tenéis el siguiente capítulo. Espero que os haya gustado. Quiero daros las gracias a todos aquellos y aquellas que han comentado, que me han agregado a su lista de alertas y favoritos.

Nos vemos en el próximo capítulo.

Un beso desde Andalucía, España.