DISCLAIMER: Todos los personajes de BLEACH pertenecen a Tite Kubo sama, yo sólo le pido prestado algunos para hacer cosillas interesantes, jujuju…

El diario
by Hana Hime


Entrega (parte 1)

Shinōreijutsuin

Seguimiento académico n°1.

Expte. N°: 742.388 (F)
Folio:
XXVII

* Los campos marcados son opcionales.

Nombre del alumno: Rukia
Apellido del alumno*: desconocido – no recordado.
Género: Femenino.
Cursada realizada: 1° año en curso.
Origen: Rukongai Sur, distrito Inuzuri.
Calificación en ingreso: 5.5/10
Detalle de la calificación: Zanjutsu (3/5), Hakuda (2/5), Hohō (2/5), Kidō (4/5)
Observaciones I: fuertes aptitudes en Kidō debido al extremo desarrollo de poderes espirituales. Manejo de armas notable a nivel defensivo. Falta desarrollo físico a nivel fuerza, pero no a nivel agilidad.

Observaciones II: Respecto a su desenvolvimiento social, se nota cierta renuencia al trabajo en grupo y en la delegación de responsabilidades. El alumno sigue las órdenes de sus superiores con respeto y eficiencia, pero a la hora de coordinar misiones grupales, la presencia del alumno parece desvanecerse ante la autoridad de aquellos que despliegan mayor habilidad física.
El trato con el resto del alumnado femenino es nulo, el trato con el resto del alumnado masculino se reduce a una ligera interacción con un sempai -ver Expte. 742.387 (M)- pero nada destacable ni digno de mayor mención.

-o-o-o-

Ichigo leyó el primero de varios documentos con una pequeña 'v' formándose entre sus cejas. Todos eran del mismo tenor y con ese mismo vocabulario impersonal. Sin duda sólo profesores y científicos podían escribir algo tan absolutamente… plano acerca de otro ser humano. Sólo tenían que poner que Rukia no se llevaba demasiado bien con la gente –qué novedad-, que se relacionaba más con hombres que con mujeres –de nuevo, nunca se lo hubiera esperado- y que odiaba desligarse de cualquier responsabilidad –algo no demasiado revelador, considerando que él tenía que siempre jugar sus mejores cartas para que ella optara por extender su estadía en el mundo humano aun cuando sus superiores le ordenaran lo contrario.

-Siempre fuiste igual de obtusa que ahora por lo que veo –la picó el shinigami sustituto, sin querer develar su más significativo hallazgo al leer el informe. Aquella obviedad que había resaltado aún ante los ojos de un absolutamente plano supervisor de la academia.

Rukia había estado sola.
Quizás por elección. Quizás porque no sabía cómo relacionarse con otra gente luego de perder a aquellos amigos con los que había sabido sobrevivir en el Rukongai. Quizás porque se había sentido inferior, dado que Renji había ascendido casi inmediatamente en la academia por sus habilidades físicas y ella meramente dependía de su agilidad y su kidō.

Y ni se quiso imaginar lo que debió ser para ella luego de haber sido adoptada por semejante clan. En su cerebro, cual culebrón barato de los que miraba su padre, se formaba una escena casi estereotípica. La pobre y sencilla chica, aquella que pasaba casi inadvertida para todos, de pronto descubría que una de las principales familias nobles del mundo en el que vive la quiere adoptar. Y allí estaban los antagonistas, aquellos que la desmerecían por su origen –porque Ichigo le jugaba los huevos a quien sea que había habido de esos-, aquellos que la envidiaban por su suerte, aquellos que quizás alguna vez se vieron tentados de hablarle ahora hallándose intimidados por su nueva posición social.

Una isla. Cerrada. Lejana. Solitaria.

Mi isla –pensó él con un gruñido de protección en el pecho.

-No me llevaba bien con nadie. No los entendía –suspiró Rukia jugando con la manga de su vestido largo –para los varones era como… muy pequeña, débil físicamente, les gustaba cada tanto hablar conmigo porque… no sé, quizás les parecía que era uno más de ellos, pero no me tenían en cuenta para las misiones que implicaban resistencia física, o lucha con espadas. Para las mujeres no fue mejor. Me había criado entre hombres, hablaba como ellos, me movía bastante como ellos y ellas lo notaban. Intenté al principio, durante un corto tiempo ser como ellas, pero fue totalmente infructífero. Era incómodo y no era yo y sentía que quería saltar fuera de mi propia piel. Nunca más pretendí ser algo diferente a mí misma.

Pero si estás jodidamente bien cómo eres. Así pesada, molesta y toda… volcánica… y fría cuando quieres.

-El que mi nii-sama me adoptara, fue en parte un alivio para mí… pero en otra parte significó una derrota, una retirada de mi parte –bufó la shinigami viéndose por demás abochornada- Hay gente a la que no le caía bien y a la que le caí peor luego de ser adoptada con la que nunca pude hablar siquiera. Hay materias que tuve que dar intensivamente al entrar al escuadrón sin nadie más para ayudarme que Kaien-dono, a quien de por sí no quería molestar. Misiones conjuntas con otros reclutas que nunca hice, ese tipo de misiones que crean anécdotas y vínculos para toda la vida o como quieras decirle.

-Oi… -Ichigo replicó sintiéndose casi estúpidamente celoso de esos 'vínculos' que ella hubiera querido crear.

Ante la llamada de atención del pelirrojo, Rukia lo miró con confusión y luego no pudo más que mostrarle una mueca de lo más socarrona.

-No digo que no haya recuperado el tiempo perdido en mi tiempo de servicio activo, ¿sabes? Otra que vinculada… estoy total, absoluta y completamente atada a ti. Dudo que pueda escapar a algún plano existencial sin que tú lo sepas –bufó recostándose con los brazos detrás de la cabeza contra la pared de ventana.

-Cómo si fuera a preocuparme en qué jodido plano de mierda pudieras estar –y sí, el pelirrojo no iba a dejar de ser tsundere ni aunque le fuera la vida en ello, el genio le podía.

-Bueno, en ese caso… -blofeó la morena dirigiéndose hacia la ventana cuando la mano de Ichigo la tomó de la falda del vestido y la hizo caer de sentón de vuelta en la cama – ¿Sí? ¿Necesitabas algo?

-Intenta eso de nuevo y te ato.

-Inténtalo y mi nii-sama te castra con sembonzakura.

-Que lo intente él. Ya me lo cargué una vez, puedo hacerlo de nuevo.

El golpe era inevitable, así que el no sospechar de su inminente llegada, era de necios.

-¡Joder! ¿Tienes que ser tan bruta? –gruñó el pelirrojo sobándose la cabeza donde un chichón seguramente estaba formándose.

-No soy bruta. Si revisas el historial sólo te he zarandeado las pocas ideas que tienes cuando realmente te lo has merecido, así que no te quejes –lo regañó la morena e Ichigo tuvo que cerrar la boca ante la aplastante evidencia. Que lo había rayado, sí. Que le había revoleado uno que otro block de dibujo, también. Las patadas no habían sido tantas como había pensado, sólo que cada momento y discusión con ella eran tan únicos que los recreaba bastante, así que, sólo quizás su percepción de la realidad respecto de la cantidad de veces que ella lo había… aleccionado, no estaba del todo bien.

Igual, ni loco le daba la razón en voz alta a la enana, antes besaba a Ishida –puaj! –vestido de príncipe Quincy –puaj! Puaj! – con Kon de espectador – y ahí tuvo que dejar de agregar alicientes porque iba a largar el desayuno y quizás la cena de ayer.

Prefería distraerse en banalidades de tal tenor antes que recrear el delicioso mensaje que acaba de escuchar. Era peligrosamente adictivo el colocar las palabras 'total', 'absoluta', 'completamente' y 'atada' entre su persona y Rukia. Estaba luchando firmemente contra la sonrisa de idiota redomado que quería medir la distancia entre sus orejas.

-¿Y bien? ¿Seguimos? –sugirió la morocha antes de soltar un bostezo.

-¿Estás cansada? ¿Te consume demasiado utilizar eso? –inquirió el joven Kurosaki mirando la barrera de color lavanda casi perlada que cubría por completo las paredes de su habitación. Lamentablemente no había precaución que no fuera necesaria existiendo el metiche de su viejo en el mundo.

-Nah, es un Kidō bastante sencillo y eficaz, además la mitad de la energía que estoy usando la estoy tomando de aquí, básicamente eres como una canilla chorreando hectolitros de reishi –lo molestó para disimular otro bostezo.

-Sigamos –decretó el shinigami sustituto ignorando deliberadamente el último comentario de ella –pero pasemos de largo estos informes de mierda, los profesores me sacan un poco de quicio.

-Pero si ni siquiera fueron tus superiores.

-Nunca dije que tuvieran que serlo para que me caigan mal.

Rukia volvió a bufar, sintiéndose un maldito globo al que Ichigo estaba inflando a base de pendejadas hasta querer reventarlo, pero ella iba a mantenerse lo más calmada posible… de momento, así que dejó a un lado los informes de profesores y pasó a algo más cercano en el tiempo. Algo que la hizo sonreír.

-Los papeles de ingreso a la décimo tercera… -susurró pasándole los folios al shinigami sustituto, al tiempo que sus dedos se rozaban por sobre el papel y enviaban suaves descargas a la espina del muchacho. Eran sus jodidas hormonas que volvían a estar al acecho, seguramente despertadas de su momentánea siesta gracias a la sonrisa que Rukia acababa de regalarle.

Contrólate, joder.

En la primera hoja de la ficha de ingreso, en su margen superior izquierdo estaba el emblema de la decimotercera división. Una campanilla de primavera con el kanji de luz… esperanza? No podía discernir correctamente por el desgaste de la hoja. En el margen derecho estaba el rombo con el kanji del número de división y abajo empezaba directamente con los datos y una foto de la muchacha.

-o-o-o-o-o-

Nombre del recluta: Kuchiki, Rukia

Datos del Shinōreijutsuin
Expte. N°:
742.388 (F)
Folio:
XXVII
Sexo: Femenino.
Altura: 1.44 mts
Peso: 33 kg
Especie: Humana
Stats: -la recluta no llegó a completar los tres semestres requeridos para la evaluación de habilidades del primer nivel. Por lo cual deberán tomarse en cuenta, como aproximación mínima del alcance de sus habilidades, los resultados del examen de admisión a la institución, además de una recomendación escrita por parte de Sakanade Meishiro (ver folio XXVII foja 46).

[…]

-o-o-o-o-o-

La cara que puso Ichigo al leer ese párrafo casi hace que Rukia se riera y con ganas. Después se preguntaba por qué ella tendía a explicarle las cosas con sus maravillosos y nunca bien estimados dibujos.

-Mi nii-sama me sacó tan pronto de la Academia que básicamente no tuvieron tiempo de evaluar qué tan mala era –aclaró la morocha y el pelirrojo alzó una ceja escéptico pero prefirió callar antes de quedar en evidencia –pero, era y soy jodidamente buena en Kidō. Sakanade-sensei era el instructor de esa disciplina.

-o-o-o-o-o-

[…]

Observaciones: por orden de los altos mandos del Gotei 13, la Oficina de Reclutamiento y Recursos Humanos declara: que el acceso de la recluta a puestos superiores a 4to oficial de la decimotercera división o cualquier división a la que se vea transferida, queda restringido hasta recibir autorización expresa. –Firma: Maeno Isaka. Secretaría de asuntos internos, sector B.

-o-o-o-o-o-

-Ja, a que sé de dónde salió eso –bravuconeó el joven Kurosaki mirando a Rukia con claro desafío, mientras cruzaba los brazos sobre su pecho.

Ahora fue el turno de la morocha para levantar la ceja, sólo que con molestia.

-Nii-sama sólo intentaba protegerme. Era buena en las artes demoníacas, pero en el resto… no creo que hubiera sobrevivido ni un día de los cuarenta años que estuve en la división sin la instrucción de Kaien-dono.

-¿Sabes qué tan raro es oírte decir 'cuarenta años' verdad? An-cia-ni-ta. –recalcó el shinigami sustituto levantando cuatro dedos de una mano y apuntándole con la otra.

Y el globo explotó.

Una tratando temas de lo más personales y el idiota toqueteando la llaga.

-¿Sabes qué tan raro es oírte hilvanar una oración entera sin tartamudear? Re-tar-da-do –replicó la noble sonriendo en victoria al ver una palpitante vena asomarse en la frente de él. Nada como ganar una linda batalla verbal para levantarle el ánimo a cualquiera.

Ichigo sentía que iba a salirle humo de las orejas en cualquier momento. Ella siempre lograba llevarlo de la solemnidad a la frustración en un chasquido. Bendita y jodida enana. Cómo no querer meterse con ella si sólo con una de estas discusiones lograba sentirse tan, tan… él. Eso, sumado a la jodida –y difícil de controlar –tensión sexual que experimentaba sólo con la joven, le daba al pelirrojo la certeza de que ella era su persona especial.

Los ojos del muchacho refulgieron en ansiedad, ya había esperado demasiado.

-Creo que hemos tenido suficiente de la carpeta –gruñó tomando entre sus manos todo el compendio y dejándolo sobre el escritorio, sin dejar escapar la mirada de ella.

-Pero… están los papeles de…

-Déjalo ya Rukia –ordenó él tomando la mano de ella y colocándola sobre su pecho –no hay nada en esos papeles, nada escrito en ellos sobre ti que pudiera alejarme. ¿Lo entiendes? Absolutamente nada. Puedes haber sido una maldita stripper en la academia que no me importaría, ¿de acuerdo?

-¿Una strip… una qué? –preguntó confusa la morocha, desconcertada ante esa palabra que jamás había escuchado ni leído en sus preciosos mangas, además de encontrarse un tanto sofocada por la proximidad que él había creado entre sus cuerpos al tomar su mano y colocarla sobre su corazón. Rukia sentía el latido desbocado en la palma de su mano, lo sentía en su nuca, lo sentía en su propio pecho, su cuerpo entero casi resonando al unísono con él.

-Olvídalo, sólo… déjalo ser Rukia –pidió Ichigo antes de soltar la mano de ella momentáneamente retenida contra su pecho para dirigir las propias hacia sus delgados hombros.

La adrenalina corrió por todo el cuerpo de la shinigami al escucharlo hablar, al sentir sus manos casi sobre su piel de no ser por la tela del vestido, la mirada marrón casi canela clavada en sus ojos buscando permiso pero queriendo dominar a la vez.

Rukia supo que si consentía ese beso, estaría permitiendo más. Ichigo, en ese lenguaje que tan bien dominaban, le estaba diciendo que no pararía. Que si empezaban, era para terminar, para recorrer todo el jodido camino hasta el final. Le estaba pidiendo la rendición y que admitiera de una jodida vez que ya no quedaban más barreras, ni excusas. Le estaba pidiendo reciprocidad a su declaración. Le estaba exigiendo entrega…

En un segundo tomó la decisión.
Sus pupilas se dilataron.
Su corazón se paró.
Volvió a latir tomando velocidad.
Alzó sus brazos.
Y lo besó.

Sólo queda ir hacia adelante.


Más de un año sin actualizar… me merezco lo que me quieran tirar! *llora desconsoladamente por su propia ineptitud*

No hay excusas que valgan para mi negligencia, así que no gastaré pulsadas de dedo en escribirlas. Sólo pido mil disculpas por la tardanza y les garantizo que esta historia será terminada cueste lo que cueste.

Kisses!

Hana.