DISCLAIMER: Todos los personajes de BLEACH pertenecen a Tite Kubo sama, yo sólo le pido prestado algunos para hacer cosillas interesantes, jujuju…

DISCLAIMER 2 (BONUS TRACK) Bien, uhm… antes de que empiecen a leer la segunda parte del capítulo 'Entrega' me gustaría que consideraran algo, más que nada para que puedan situarse en el contexto de la situación.
Las mujeres percibimos las relaciones sexuales de manera distinta a la mayoría de los hombres. No quiero meterme en el espinoso tema de 'todos son iguales' pero la verdad es que somos diferentes. Las mujeres, salvo algunas excepciones, nos tomamos la primera relación sexual muy en serio. Nos educan creyendo que es una 'pérdida', y que debemos elegir muy bien con quien 'compartirla'. Sin contar que aún en nuestros días nos cuesta despegar los conceptos 'virginidad' y 'honor', cosas que son a mí entender totalmente distintas. Una mujer tiene el derecho de hacer de su vida sexual lo que se le da la gana. Pero, por todas estas razones y más que no da discutir en este corto espacio –y aquí realmente empiezo con el tema del contexto –es que para las mujeres, la primera vez no suele ser fácil.
Las escritoras de fanfiction, más cuando somos aún vírgenes entre los trece y los veintitantos años, solemos idealizar bastante ese momento.
La mujer es absolutamente flexible, tanto que a pesar de que él la tiene enorme, ella puede contenerlo sin ningún problema, reaccionando casi inmediatamente a cada estímulo que él le brinda. Sin contar que obviamente, ambos protagonistas terminan al mismo tiempo si no es que con segundos de diferencia.
Cuando una adquiere más experiencia, se va dando cuenta de que no todo sale perfecto, que los cuerpos, a pesar de desearse no siempre encajan como seda, sino que todo el proceso de hacer el amor tiene una mecánica tal que requiere preparación, en el que si no hay sentimientos amorosos de por medio, al menos tiene que haber otro tipo de emoción igual de poderosa. Nos damos cuenta de que la frecuencia en que uno tiene relaciones ayuda a mejorar el momento, ya que empezamos a conocer no solamente el cuerpo del compañero, sino también cómo responde nuestro propio cuerpo a los estímulos.
Sumado a todo esto, los protagonistas no son otros que Ichigo y Rukia, y créanme que no ha sido fácil para mí hacer encajar a estos dos cabezotas. No porque no hubiera tensión sexual o una buena química entre ellos –dios sabe que en cualquier momento de la serie van a comerse la boca, LO SÉ- sino porque tengo un gran respeto por ambos personajes y por sus muy singulares personalidades. Rukia no es muy típica para su género, así como tampoco lo es Ichigo, todo gracias a sus correspondientes circunstancias de vida.
A lo que voy con todo esto es que, traté de mantener este capítulo sobre la delicada línea entre la realidad y la ficción, por eso quizás resultó un tanto más largo que el resto y les recomendaría que lo lean con tranquilidad.

Sin más, espero disfruten con la lectura y perdonen toda la introducción.

El diario
by Hana Hime


Entrega (parte 2)

I don't know you, but I want you
All the more for that
Words fall through me and always fool me
And I can't react

No te conozco, pero te quiero
aún más por eso
las palabras pasan a través de mí y siempre me engañan
y no puedo reaccionar

-o-o-o-o-o-

No hubo una sola vez, antes de conocer a Kaien-dono, en que Rukia no se sintiera diferenciada del resto. Siempre había sido la rarita entre su grupo de amigos del Rukongai, la invisible en la academia shinigami, la princesa del Rukongai luego de que la adoptara el clan Kuchiki, la trepadora social en cuanto entró a la división, la amiga de Abarai, la paria del clan noble...

Nunca había sido Rukia, nunca había sido aceptada, nunca nadie había permanecido a su lado.

El segundo al mando de la decimo-tercera había sido su tabla de salvación, el único que la había escuchado, el que le había enseñado que estaba bien el volver a confiar en la gente, el que le enseñó –junto a su mujer- lo que realmente era el amor, el que la ayudó a descubrir quién era ella verdaderamente… pero se había visto forzada a destrozar esa tabla y resignarse al abismo de un océano de desdén, indiferencia y continua deferencia en el momento en el que zampakutou lo atravesó.

Ichigo le había dicho que ella había movido su mundo, que ella había marcado un antes y un después…que ella había puesto en marcha algo dentro de él. Pero lo que el muchacho no parecía entender era que todo eso había sido recíproco. Kaien-dono la había mantenido a flote pero Ichigo… Ichigo le había enseñado a nadar, Ichigo nunca fue superior ni inferior, sino que había crecido con ella, Ichigo superó todas y cada una de sus barreras, Ichigo había entrado tan profundamente en su alma que la pequeña Kuchiki no podía concebir su vida sin él.

Era así de sencillo y complicado a la vez; tanto que a pesar de las diferencias que los separaban –más obvias de lo que jamás fueron entre dos seres –a Rukia le importaba un comino. Ella se veía junto a él y nadie más. Era su amigo, su nakama, su baka, su cabeza de zanahoria, su fresita, el que lograba sacar su carácter, el que la llamaba Rukia y parecía crear con el sonido de su voz el elemento que conformaba su ser, como si de un elemento químico nuevo se tratara.

Ella había parado su lluvia, él había derretido su hielo. Él era su hogar.

Y por todo eso, a pesar de que sabía defenderse tan bien con la palabra como con su espada, es que la pequeña Kuchiki perdía su elocuencia cuando de expresar sus sentimientos hacia el pendejo cabeza hueca ese se trataba.

Ichigo representaba apenas un segundo en comparación a los años de existencia que ella llevaba, pero sin ese segundo, sin la existencia de ese humano mix frutal de razas y especies tan rara al que había cedido sus poderes, Rukia podía asegurar que cada uno de los años, siglos, milenios y eones que ella llegara a existir, significarían absolutamente nada.

Él era el corazón, él era el destino.

¿Cómo debía uno reaccionar al encontrar su destino?

¿Cómo poder expresar tantas cosas?

¿Era posible sentir tanto por alguien?

-o-o-o-o-o-

And games that never amount
To more than they're meant
Will play themselves out

Juegos que nunca aparentan
más de lo que significan
se terminarán por sí mismos

-o-o-o-o-o-

Ichigo supo, en el mismo instante en enterró la espada de esa extraña morena en su corazón, que ella era especial. Porque a pesar de estar en peligro de muerte él y su familia, lo único que lo había mantenido firme en ese instante habían sido la mirada de ella y su voz, grabando para siempre en su memoria el nombre de la luz.

"No soy shinigami. Mi nombre es Kuchiki Rukia"

Eso había marcado el fin de sus días de oscuridad. Esos ojos de un color irreal llenos de fiera determinación le transmitieron una confianza que el joven juró algún día se merecería, aunque nunca se lo reconociera ni a ella ni a nadie hasta mucho tiempo después.

No había creído que Rukia se hubiera dado cuenta de lo que le había entregado, y luego de la charla que habían tenido el otro día, lo había confirmado. Ni siquiera la todo poderosa shinigami había comprendido lo mucho que se había abierto a él.

Ella era inexperta, ella era más pura e inocente de lo que jamás podría comprender. No porque no hubiera cometido fechorías como ella juraba y perjuraba revoleando ese bendito reporte, sino porque no había maldad en sus actos, sino porque consideraba a todos los que conocía como iguales o superiores a sí misma, sino porque nunca le negó la ayuda a nadie aún si eso mermaba su propia seguridad, sino porque siguió viviendo para honrar la memoria y la existencia de aquellos que ya no estaban a su lado pero que habían dejado una marca importante en su vida.

Para el muchacho, como hombre que era, fue quizás a su manera más sencillo encajar sus sentimientos luego de ligarlos con sus reacciones físicas. Rukia y él respondían igual a muchas cosas, se enojaban por casi lo mismo, fruncían el ceño en forma de 'v' cuando no entendían nada, eran como un reloj suizo cuando luchaban e Ichigo podía jurar que cuando Rukia sonreía, aun cuando estuviera en otro plano espiritual, él sonreía.

Una vez había visto una película romántica que –increíblemente- no le resultó cursi, y en ella, alguien había mencionado que si separabas dos partículas, colocándolas a cada una en extremos opuestos del universo y producías un efecto en una, la otra se vería idénticamente afectada. Así se sentía respecto de la enana… sólo que quizás la partícula de la enana fuera un tanto más lenta que la de él.

Así que había esperado, había dejado que el juego se desarrollase de manera tal que Rukia pudiera encajar sus propias emociones, que pudiera procesarlas, asimilarlas, entenderlas y, finalmente, aceptarlas. Él sabía, en lo más recóndito de su ser que ella no lo decepcionaría. El juego llegaría al final por sí mismo. No había necesidad de apurarse. La velocidad de su mundo era diferente a la de los demás, el transcurso de su tiempo estuvo desde siempre entre las manos de un alma obtusa y mandona.

Ichigo nunca se sintió más tranquilo.

-o-o-o-o-o-

Take this sinking boat and point it home
We've still got time
Raise your hopeful voice you have a choice
You've made it now

Toma este bote que se hunde y ponlo rumbo a casa
aún tenemos tiempo
alza tu esperanzada voz, tienes una elección
y debes hacerla ya

-o-o-o-o-o-

El mundo humano, el mundo espiritual, Hueco mundo, todos le valían igual. Que Ichigo la llevara con él era suficiente.

Fue con esa seguridad que el cuerpo de Rukia simplemente fluyó entre los brazos del muchacho pelirrojo. En cuanto rodeó su cuello, fue sólo algo natural que el resto de su piel deseara amoldarse a él, casi como si fuera el lugar donde siempre hubiera tenido que encajar.

-Ichigo… Ichigo…- jadeó cuando pudo recuperar un poco el aliento. Lo elegía a él por sobre todo lo demás. Por sobre la cómoda soledad de sus barreras, por sobre el dolor de cada pérdida que había padecido y su correspondiente recuerdo, lo elegía a él, elegía entregarse con los ojos abiertos –no en señal de desconfianza, sino para poder disfrutar a consciencia lo que iba a experimentar- a él.

-Rukia… oh dios, Rukia… -exhaló el muchacho juntando su frente con la de ella, tratando de calmarse, de no ser un bestia pero era tan, tan imposible. Había esperado con seguridad, pero eso no había disminuido para nada cada segundo de ansiedad, de anhelo, de… oh, dios cómo costaba pensarlo siquiera pero… - te amo enana.

A la mierda las palabras –pensó la pequeña Kuchiki no pudiendo más que emitir un gemido en cuanto esa deliciosa confesión atravesó su espina. Con renovada ferocidad se lanzó sobre Ichigo, obligándolo a recostarse sobre la cama.

Las manos del pelirrojo duraron apenas un segundo sobre la espalda de ella antes de llegar al final de la falda, misma que levantó y arrebujó contra las caderas de Rukia para llegar finalmente al objetivo.

La shinigami sintió como si le hubieran quitado el aliento de un solo puñetazo. Ichigo la tomó por las nalgas y empezó a mecerla, aprovechándose de la posición, sobre su miembro que –oh por dios –ya estaba semierecto. Tan grande fue el shock que todo su torso se alzó, incrementando oportunamente el peso en la pelvis y causando un mayor roce. Oh dios… arriba, atrás, abajo, adelante… arriba, atrás, abajo, adelante… sólo podía sostenerse de los hombros de él, era lo único que la mantenía dentro de la órbita terrestre en este momento.
Percibió cómo dentro de ella todo se apretaba gradualmente, sus caderas comenzaron a temblar -arriba, atrás, abajo, adelante- y sin poderlo detener, su entrepierna empezó a palpitar más y más rápido hasta que…

Algo parecido a un –gaaah- salió de la boca de la pequeña y el cerebro de Ichigo –que ya estaba en huelga –cortocircuitó íntegramente al sentir una más que ligera humedad sobre la tela de su jogging.

Ella había… oh dios, ¿ella acababa de…?

Cuando pudo mirarla a los ojos nuevamente, estos estaban nublados, las pupilas dilatadas, brillantes como si estuviera por llorar.

Rukia se había corrido.

Cuando la joven pudo volver a respirar, se encontró esta vez recostada sobre las sábanas, mientras él encajaba una de sus piernas entre las suyas y volvía a empujar contra su pubis.

-Ichigo… espera… -jadeó empujándolo levemente con las manos. Si él seguía haciendo eso ella… ella iba a volver a irse sola y ella quería irse con él, ¡maldita sea! –no… juntos...

Pero el muchacho no se detuvo. No existía fuerza en este mundo que fuera capaz de pararlo ahora que había encontrado su propósito en la vida. El placer de Rukia lo había llevado directamente a otro plano astral. Lo quería para sí, una y otra y otra vez, tantas veces como su cuerpo estuviera capacitado. Su propio placer, sintió, podía postergarse y agrandarse a través del de ella.

-o-o-o-o-o-

Falling slowly, eyes that know me
And I can't go back
The moods that take me and erase me
And I'm painted black

Cayendo lentamente, ojos que me conocen
no puedo volver atrás
los estados de ánimo que me toman y me borran
y estoy pintado de negro

-o-o-o-o-o-

Cuando una segunda explosión de colores volvió a tomar su alma, Rukia creyó que iba a desmayarse.

¡Y el muy idiota parecía decidido a hacerlo de nuevo!

Pero esta vez ella fue más rápida. Con fuerza lo tomó del rostro y lo obligó a escucharla.

-Para… por favor –susurró un tanto mareada por el subidón que acababa de sufrir.

-Quiero llevarte ahí otra vez… quiero que disfrutes… –respondió el pelirrojo frotando la ya totalmente rígida erección contra sus húmedas bragas.

-Ugh… pero, yo quiero disfrutarlo contigo… -rebatió la morena. Y aprovechando el impasse, introdujo una de sus manos dentro de la ropa de él y ahuecó su miembro, fascinada por la humedad de la punta, por la suavidad de la piel y la dureza que parecía apenas contener.

-¡Aghh…! Rukia, no… yo… -gruñó el joven Kurosaki no pudiendo parar la embestida convulsa que sus caderas realizaron contra la mano de ella.

-Shhhh… -con presteza la morena comenzó a acariciar de arriba abajo el tronco del muchacho, siguiendo la misma irresistible candencia con la que él la había vuelto loca –Ichigo… tómame…

-Ru-Rukia…

-Por favor… ahmm... –jadeó la joven Kuchiki al tiempo que shinigami sustituto volvía a besarla, creando entre sus cuerpos el espacio suficiente para maniobrar y quitar de encima toda esa estorbosa ropa.

La remera de él, el vestido de ella, su jogging, su corpiño, sus boxers, sus bragas. Todo voló por los aires.

-o-o-o-o-o-

Well, you have suffered enough
And warred with yourself
It's time that you won

Bueno, has sufrido lo suficiente
y has luchado contra ti
es tiempo que ganes

-o-o-o-o-o-

Ichigo creyó reventar al poder presenciar por fin el cuerpo desnudo de Rukia. Las piernas infinitas; las caderas que ayudaban a confirmar ese trasero espectacular con forma de melocotón; el estómago plano de ombligo rasgado; los senos pequeños sí, pero firmes y con una textura como de crema que se encontró deseoso de probar. Su rostro, dios, su rostro. Para su propio y personal criterio, no había nada más perfecto en el mundo que el rostro de Rukia. Las suaves líneas de su mandíbula, los labios ligeramente carnosos, pequeñitos; la nariz respingona y lo que más amaba Ichigo de ella, sus ojos. En cuanto esos gigantes ojos de color indefinido entre el azul, el violeta y el zafiro, con pestañas de un largo irreal lo traspasaron, penetrando hasta lo más profundo de su alma, supo que su destino se escribiría junto al de ella.

Y ahora la tenía entre sus brazos, entregada, dispuesta, expectante.

No, si Ichigo estaba como quitar el hipo, decidió Rukia en cuanto pudo observarlo a piacere. Había tenido vestigios de su torso durante las batallas, pero como siempre estaba herido –cuándo no- su atención nunca estuvo centrada en sus formas, pero ahora…
La espalda amplia; los brazos largos, de músculos bien formados; los pectorales firmes pero no voluminosos rayando la irrealidad, sino naturales, evidenciando la constante actividad física que él realizaba; los abdominales tan sensualmente marcados. El recorrido que realizó sobre la anatomía de él fue en el sentido contrario al realizado por el muchacho sobre su propio ser, pero el destino final fue el mismo.
Ichigo era tan bello. De una forma que trascendía a los géneros según lo veía ella. Su cuello ancho; su mandíbula marcada, firme; sus labios que de tan carnosos que eran, deban ganas de morderlos aunque siempre procuraran esconderse al formar una severa línea; la nariz de un trazo apenas aguileño que favorecía a la armonía formada por su mentón y sus mejillas, y sus ojos…

Aquellos ojos rasgados, dueños de aquella mirada tan dual. Niño y guerrero, melancolía y determinación. Esos mismos ojos que ahora ardían al contemplarla, que como niño la miraban fascinados, como guerrero la reclamaban como suya, con melancolía parecían preguntarse si eran merecedores y con determinación prometían que, si no eran merecedores, lo serían.

Y ahora lo tenía sobre ella, osado, ansioso, dispuesto a tomar.

Un intrépido pulgar comenzó a circundar sus pezones con delicadeza, al tiempo que la otra mano de Ichigo corrió la suya, tomando su miembro y apoyándolo sobre el pubis de Rukia, guiándolo en un vaivén húmedo y lento.

-Mmm…- la pequeña se mordió los labios, sintiendo cómo la humedad volvía a aparecer entre sus piernas, como si el pelirrojo hubiera apretado algún botón mágico. Con urgencia alzó sus piernas y con ellas rodeó la cadera del shinigami sustituto, ayudando así a la caricia que él les estaba brindando; al tiempo que con sus uñas delineaba sus abdominales, sus brazos, su espalda. Cada pedacito de piel que estuviera a su alcance.

-o-o-o-o-o-

Take this sinking boat and point it home
We've still got time
Raise your hopeful voice, you have a choice
You've made it now

Toma este bote que se hunde y ponlo rumbo a casa
aún tenemos tiempo
alza tu esperanzada voz, tienes una elección
y debes hacerla ya

-o-o-o-o-o-

Cuando Ichigo arañó el límite, detuvo las oscilaciones y las caricias sobre sus hermosos pechos, para tomarle el rostro. Quería verla a la cara directamente en el momento de reclamarla.

Como si fuera una brocha, con la punta de su miembro realizó pinceladas sobre los labios externos de ella. Quería lubricarla lo más posible y acostumbrarla a la idea de que él la llenaría, porque era consciente de que la diferencia de tamaños entre ellos se extendía a más que sólo la altura. No iba a ser fácil.

La punta ingresó sin problemas. Los dos primeros orgasmos, sumados al juego previo que habían estado realizando habían hecho lo suyo; pero cuando intentó deslizar la mitad de su miembro dentro de ella, todo el pequeño cuerpo de la shinigami se arqueó.

-Oww… mmm…

-¿Rukia…? –el joven sentía la garganta seca, el cuello duro de la tensión.

-Estoy bien, sigue… -lo instó la pequeña morena, aferrándose a las sábanas a la vez que intentaba controlar su respiración y relajarse.

-Pero…

-Carajo… ¿Crees que no sabía… cómo sería? –le increpó ella mirándolo feamente –soy mujer, he te mirado ahí, so bobo...

Ante tal comentario, la ceja del muchacho se alzó un centímetro entero. Carcajeando ligeramente –bendita enana –acarició circularmente su clítoris. Así, cuando realizó un segundo intento, la pequeña estuvo lo suficientemente estimulada para que más de la mitad de su miembro la penetrara. Faltaba poco.

-Ichigo… yo…

El pelirrojo se retiró lentamente, liberando cada pequeño espacio ganado, y con una estocada final, se hundió completamente en ella.

-¡Ugh!–chilló Rukia abrazándose fuertemente a él.

-o-o-o-o-o-

Falling slowly sing your melody
I'll sing it loud

Cayendo lentamente canta tu melodía
yo la cantaré alto.

-o-o-o-o-o-

La calidez, la lisura, la estrechez... Ichigo sintió un pitido intenso en los oídos al momento en que la totalidad de su pene se vio atrapado por las paredes vaginales de Rukia.

Oh si, la diferencia de tamaños de ambos se aplicaba a todo, para pesar de la maltrecha enana y reciente placer del pelirrojo.

-Rukia, joder… Rukia…- gruñó aferrándose al colchón, tratando desesperadamente de no empezar a embestirla como su cuerpo le estaba requiriendo.

-¿Qué? – graznó ella un tanto ofuscada por el ligero dolor y tratando de esforzarse para adaptarse a él. Necesitaba relajarse, respirar, exhalar –uhm…

Paulatinamente la sensación de pellizco que había sentido disminuyó y los placenteros latidos internos se reanudaron, como pidiéndole más de su compañero. Ahora sí…

-Estás… estás…

-Bien… - exhaló, renovando el agarre de sus piernas alrededor de las caderas de él –más… -pidió tomando el rostro del shinigami sustituto entre sus manos y besándolo hambrientamente, como disculpándose por el tono usado. Sabía bien ella cuán preocupado estaría el fresita por su bienestar.

Tranquilizado por la enana, Ichigo retrocedió con presteza y volvió a llenarla plenamente. Cuando llegó al tope, movió las caderas en círculo para ayudarla a distenderse un poco más.

-Oh dios… -Rukia iba a volverse loca, definitivamente. Estaba sobrepasada de emociones, de sensaciones tan nuevas y tan intensas, como todas las que el cabeza de toronja causaba en ella.

El joven Kurosaki no estaba mejor, el estar así… haciendo el amor con Rukia era… era…
Nunca fue bueno con las palabras, nunca lo sería y en ese mismo instante tampoco se convertiría en poeta, pero podía asegurar con toda la determinación de su joven alma que jamás volvería a sentirse así por nadie. Rukia era la primera, la única, y si fuera por él, la última.
Porque ella lo había elegido a él para compartir esto tan maravilloso, tan doloroso, tan vinculante como era hacer el amor. Quizás para otros chicos de su misma edad no significara tanto el que una mujer se entregara a ellos, pero Ichigo, criado un poco a la antigua y entre varias mujeres, veía el asunto con un matiz por completo distinto. Nunca llegaría a entenderlo del todo, pero podía sentir cuánta confianza Rukia estaba depositando en él, cuánto cuidado había en sus caricias, cuántas cosas la enana le transmitía sólo con esos ojos gigantescos. Y para él, era absolutamente recíproco. Él estaba tomando, pero se estaba dando a ella también.

Para el joven pelirrojo jamás sería sexo, siempre sería hacer el amor con Rukia.

-Agh… agh… -pequeños quejidos escapaban de la boca de la morena cada vez que Ichigo pujaba contra ella. Lo sentía tan, tan profundo en su interior, casi como si estuviera por tocar su vientre –aunque sabía que eso era imposible.
Las manos de él delineaban las curvas de su cuerpo, dejando un sendero cálido y casi eléctrico a su paso. Los pechos, las costillas, la cintura, los brazos, las caderas, sus labios, sus mejillas. Él la acariciaba con tal reverencia que creía que iba a largarse a llorar en cualquier momento, y a su vez contrastaba de manera increíble con las fuertes estocadas que estaba recibiendo. Se sentía preciosa, cuidada, salvaje y deseada.

Así deberían sentirse todos al estar con la persona que aman… -pensó justo antes de que toda la sobrecarga sensorial y emotiva la llevara directamente al infinito una vez más.

-¡Ichigo! ¡Agh…! ¡Te amo! –alcanzó a balbucear antes de que sus caderas comenzaran a convulsionar sin control.

Luego de escuchar las palabras de Rukia y sentirla acabar por tercera vez entre sus brazos, es que el joven Kurosaki se permitió a sí mismo alcanzar la liberación. Desenredó las piernas de la joven de sus caderas, las alzó y tomándola por la parte trasera de los muslos aceleró y acrecentó en profundidad sus movimientos.
Tras unas cuantas estocadas a ese ritmo casi de castigo, sintió un poderoso chispazo en la base de la columna. Sus testículos se tensaron y, con un quejido y una embestida final, liberó su carga dentro de la shinigami.

Rukia, aún sin poder regular del todo su respiración, se vio tentada de decir algo como 'no siento las piernas, ni ninguna otra parte de mi cuerpo' pero se contuvo, ya que no quería arruinar el momento quizás más perfecto de toda su vida. Habría lugar en el futuro para comentarios mordaces, peleas verbales y patadas en la cabeza. Ahora sólo quería arrebujarse contra su pecho y recrear una y otra vez lo que acaban de hacer hasta quedarse dormida.

Pero entonces él empezó a hablar…

-Mi madre era el centro de mi familia…

¡Oh dios, él iba a empezar a hablar de ESO ahora!


No tengo nada más que agregar hoy, ya de por sí escribir la introducción dañó gran parte de mis células cerebrales, así que se imaginarán cómo me ha dejado el escribir este capítulo xD

Muchas gracias por seguir leyendo hasta ahora!
Cinco años han pasado y puedo asegurar que no merezco el apoyo de ninguno de mis lectores, soy una burra!

Los quiero! Y espero poder subir el siguiente capítulo muy pronto!

Kisses!

Hana.

PD: Por cierto, la canción utilizada en el fic es 'Falling slowly' de Glen Hansard y Marketa Irglova. HÁGANSE UN FAVOR A SÍ MISMOS Y ESCUCHEN ESE TEMA, ES ABSOLUTAMENTE HERMOSO, Y SI PUEDEN MIREN EL CORTO 'ONCE' DONDE APARECE.