En esta ocasión, nos metemos con los acontecimientos que ocurrieron antes de la ida al programa, y un poco desde la perspectiva de Mal y de las otras personalidades No olviden comentar para saber si les gustó :p
EXTRA: EN LA PRISIÓN DE MAL
GUARDIA DE TURNO: VITO
Lo último que logré recordar cuando desperté en mi nueva prisión fue aquel momento cuando Mike me había hecho "desaparecer" de la existencia. Sin embargo, aquí estoy, ¡cómo si realmente pudiera deshacerse de mí tan fácilmente! Mike podrá haber recuperado algo de su control, pero aún hay muchas cosas que no entiende. No sabe tanto de su propia mente como yo lo hago, o como ninguno de nosotroslo hace. Las otras personalidades cuentan… ¿acaso no habían luchado durante años por tener control del cuerpo de Mike también? La única diferencia es que ellos no han vivido lo que yo… no entienden y jamás entenderán, por eso me mantienen encerrado.
Mi jaula era grande, y lo suficientemente gruesa y resistente como para hacerme querer golpearme contra los barrotes por la ira que tenía. Después de haber estado tan cerca del millón, aquello solo me hizo enojar más. En cuanto me di cuenta, todos ellos estaban allí, decidiendo qué era lo que iban a hacer…
- ¡No tiene sentido! Después de presionar el botón, pensé que todos haríamos…ya saben, ¡puff!-. Dijo Chester. El anciano miraba en mi dirección como si observara temerosamente a una bestia salvaje. Más le vale que me temiera.-
- Pues ya vemos que no fue así, viejo.- Dijo Vito, suspirando.- Y ahora Mike cree que nos hemos ido para siempre… me muero por ver su cara cuando…-.
- ¡No debe saber que seguimos aquí!-. Gritó Svetlana.- Mike ya ha sufrido bastante, y por fin acaba de obtener un poco de felicidad. Además, él fue quien detuvo a Mal.-
- Lo detuvo, pero ya ves que aquí sigue.- La interrumpió Manitoba.- De no ser por la jaula que creé, ya estaría en control de nuevo.-
Lo sabía. Este invento tenía que ser de Manitoba. ¿Quién más me encerraría como a un animal salvaje? Su estúpido humor de explorador y cazador de tesoros me complicaba los planes. Aparte de mí, él era quien más conocía la mente de Mike, y cómo ésta funcionaba.
- Pero Svetlana tiene razón.- Admitió el explorador.- Desde que presionamos todos juntos ese botón, somos un equipo, y estamos de parte de Mike. Él es el original, y nosotros ya lo hemos aceptado. Quizá no desaparecimos porque…en el fondo no queríamos irnos. Pero tarde o temprano tendremos que hacerlo.-
- ¿Y qué me dices de él?-. Inquirió Vito en actitud desafiante.- ¿Vamos a irnos y a dejarlo allí? Él es quien jamás se irá por sí mismo. Si nosotros desaparecemos, ¿quién lo mantendrá a raya?-.
Todos se quedaron pensando en silencio, sin saber muy bien qué decir. Vito tenía la razón, y aunque estaban listos para dejar solo a Mike, habiendo aceptado sus destinos, sabían que yo no tenía las mismas intenciones. ¡Y cuánta razón tenían!
- Es la verdad, Manitoba.- Le dije, sonriendo cuando vi su ceño fruncido dirigirse hacia mí, como culpándome por distraerlo de algo importante.- Yo no me iré. Tal vez creas que tu pequeña jaula me detendrá, pero te reto a irte… los reto a todos a marcharse… este cuerpo volverá a ser mío.-
- ¡Oh, vamos, cállate!-. Vito se acercó a los barrotes y los zarandeó, moviendo la jaula entera.- ¿¡Por qué no pudiste sencillamente desvanecerte!? Ya ni siquiera podremos salir sin perturbar a Mike…-. Pareció molestarse aún más.- ¡Estoy vivo! Soy una persona también, al igual que Mike, al igual que todos ustedes. Tengo derecho a vivir… -.
- Vito, ese es exactamente el problema.- Dijo Svetlana con expresión preocupada.- Solo hay un cuerpo, ya todos decidimos y acordamos que Mike…-.
- ¡Mike puede irse al demonio!-. Gritó Vito antes de alejarse dando tumbos, evidentemente molesto.-
Mientras tanto, Chester contemplaba a Manitoba, quien permaneció pensativo, buscando una solución. Todos solían llegar a consensos siempre, a pesar de los berrinches de Vito. En ese momento, estaban acorralados. Manitoba ajustó su sombrero, tomó una respiración profunda y se dirigió a los demás, aún a Vito, que igual podía escucharlo desde donde se había posicionado para golpear las paredes de la mente de Mike.
- Como ya hemos dicho, Mike es el dueño del cuerpo. También quiero vivir, Vito, pero el cuerpo solo admite a una persona.- Dijo sombríamente.- Ya que hemos tomado esa decisión de… seguir adelante, por así decirlo, debemos arreglar primero este problema.- Señaló la jaula con desdén.- No saldrás, Mal. Nos haremos cargo de eso. ¿Nos retas a irnos? ¡Já! Tú no aguantarás mucho tiempo más. No me engañas, estás tan débil que no puedes ni salir de la jaula que diseñé. Los demás tomaremos turnos para vigilarlo hasta que por fin desaparezca. Mientras más equilibradas sean las emociones de Mike, más fácil será para él retomar su vida y para nosotros unirnos a él por completo. Seguimos siendo parte de él, después de todo. Así que debemos hacernos cargo de que Mal no salga. Tal vez tardemos un poco más de lo esperado… pero el plan sigue siendo el mismo que cuando decidimos pulsar el botón.- Concluyó.- Ahora… dividamos los turnos…-.
Pasaron las siguientes horas planificando lo que harían conmigo. Uno de ellos se quedaría junto a mi jaula todo un día y otro tomaría su lugar al terminar. No tendrían permitido entablar conversación conmigo y mucho menos siquiera tocar o abrir la jaula. Escuché y comprendí que iban en serio. Todavía me temían, sabían de lo que era capaz, pero querían unirse y confabularse contra mí.
Desde ese momento puse a prueba toda mi paciencia. No era la primera vez que tenía que hacerlo. Cuando Mike salió de la correccional, me mantuve esperando, acumulando energía y planeando lo que haría al salir. Esta vez sería más complicado, pero nada que un poco de sabotaje y caos no pudieran arreglar. Después de todo… las guardias de Vito estaban llenas de oportunidades.
Una de las tantas veces que Vito fue guardia, fue que logré lo que deseaba: hacerlo hablar conmigo. Me ignoraba y se paseaba por todos los rincones de nuestro cerebro (pues, es nuestro, después de todo), como si fuera él quien estuviera enjaulado. Después de mí, él era probablemente el que tenía más ganas de existir. En esa ocasión, solo tuve que jugar un poco.
- Mike sigue yendo a sus terapias… es casi como si nos estuviera pidiendo que salgamos, ¿eh, Vito?-. Le dije a su espalda, pues hizo como si me ignoraba, aunque bien sabía que me escuchaba.- Y ahora Zoey va con él… pero qué ternura.-
Me había decidido a salir nuevamente, y bien sabía que ella estaría ahí. En cierto modo, era una buena noticia. Mike debía pagarme por todo lo que me había hecho. Nadie arruina mis planes y se queda tan tranquilo. Me haría cargo de destruir todo lo que le importaba, todo lo que lo hacía feliz, todo lo que amaba… me haría cargo de Zoey.
- ¿No te molesta, acaso?-. Continué.- Es su novia, no nuestra. No es como si fuera Ann María…-.
Vito se volteó a la velocidad de un rayo, tomándome del cuello de mi camisa. Él y yo éramos las personalidades con mayor fuerza, con más ímpetu. Era una lástima que él fuera tan tonto.
- No hables.- Rugió.-
- Oh, pensé que eras tú el que no podía hablar conmigo.-
- Sí puedo decirte que te calles.- Se sentó en su puesto, volviendo a darme la espalda.-
- Lo más interesante de estar adentro es poder ver hacia afuera.- Y era cierto. Desde ahí, sabíamos todo lo que pasaba en la realidad. Los ojos de Mike eran nuestros ojos, podíamos ver lo que él si nos concentrábamos lo suficiente. Seguíamos conectados.- Ya han salido de la terapia, qué pareja tan cursi se han vuelto.- Dije con genuino asco.- Es una chica tan estúpida al haberse fijado en Mike… debe incomodarte que tu cuerpo haga cosas que realmente no quieres hacer.-
- No es mi cuerpo.-
- Sí que lo es.- Insistí.- Y Mike ahora mismo lo está usando para abrazar a Zoey. Se le ve muy feliz. Quisiera poder arruinarles el momento, pero soy incapaz ahora mismo. Debe ser duro saber que, de ser tú el que estuviera a cargo, Zoey no te dejaría acercarte a quien realmente quieres, no te dejaría hacer nada de tu gusto. ¿Sabes por qué? Porque ella ama a Mike, pero te detesta.- Lo había vuelto más personal. Era un ataque directo hacia Vito.- ¡Realmente te odia!-.
Sin previo aviso, Vito volvió a levantarse y nos vimos directamente a los ojos. Los suyos brillaban de la rabia y, por un instante, lo vi desvanecerse en el aire. Sonreí ampliamente, mientras todos los demás se acercaban corriendo, asustados. Obviamente habían sentido el cambio.
- ¿¡Qué pasó!?-. Gritó Manitoba.- ¿Qué rayos le dijiste?-.
- ¿Yo? Solo le dije la verdad.-
De pronto, Mike cayó desde arriba y aterrizó en seco en el suelo, demostrando que realmente Vito había tomado su lugar. Pero esto era diferente. Por alguna razón, él no podía vernos. Manitoba quiso tocarlo para ayudarlo a reincorporarse, pero su mano lo atravesó. Una graciosa expresión de sorpresa lo invadió.
- ¿Qué demonios…?-.
Por su parte, Vito había salido. Desde adentro del cuerpo, todos (menos Mike, quien seguía como ido) vimos cómo Vito tomaba a Zoey de las muñecas y le dedicaba una helada mirada llena de rencor.
- Quiero vivir, ¿entiendes? Solo porque lo amas, no tienes derecho a condenarme.- Le dijo.-
Me esforcé por no estallar en carcajadas al ver el rostro de Zoey. El agarre le dolía y se veía terriblemente confundida. Se negaba a creer que era Vito.
- Olvida las malditas terapias, olvida todo. ¡Estaría mucho mejor y me curaría en seguida si tan solo salieras para siempre de mi vida!-. Gritó Vito.-
- Oh, Dios.- Exclamó Svetlana.- ¡No puede decirle eso!-.
- Tenemos que hacer algo.- Dijo Chester, también intentando tocar el cuerpo de Mike, sin éxito.- ¿Por qué lo traspasamos?-.
- Debe estar en shock.- Intervine yo. Me miraron con sorpresa.- ¿Qué? ¿Acaso no vieron cuando me enfrentó la última vez? Una impresión lo suficientemente fuerte puede hacer que casi desaparezcamos.- Aquello me divertía.-
- Pero Mike estaba tan bien, estaba tan tranquilo…-.
- Debe saber que seguimos existiendo.- Dijo, por fin, Manitoba.- Y el shock emocional de entrar de nuevo en su propia mente para que uno de nosotros salga lo ha puesto así. Por eso sigue yendo a las terapias, quiere encontrarnos.-
En el mundo real, Zoey suplicaba a Vito que dejara volver a Mike.
- Vito, si realmente eres tú, lo siento mucho, pero Mike…-.
- ¡Ya deja de hablar de Mike! ¿Qué sabes de él? ¿Qué sabes de su vida, de nosotros, de mí? Me has juzgado como a un villano desde que salí por primera vez. ¿Por Ann María? Disculpa si no me enamoré estúpidamente de ti, niña.-
Zoey empezó a llamar a Mike desesperadamente. Se estaba asustando, Vito estaba tan molesto…
- Descuida, no me verás más. Ya me voy, no sé si deje de existir. Los demás así lo quieren…-. La miró fijamente.- Pero quiero que recuerdes esto. No te amo, y yo soy parte de Mike, siempre lo seré. Así que, en alguna parte de él, muy en el fondo, sabe que no eres lo suficientemente buena.- Sus palabras fueron como un puñal en el corazón de Zoey, quien se alejó corriendo, ahogada en llanto.-
El intercambio fue rápido. El cuerpo casi extinto de Mike desapareció y Vito volvió, dejando entrever que le había cedido de nuevo el control. Su expresión, sólida y dura, no demostraba el mínimo arrepentimiento. Ni siquiera cuando Manitoba lo golpeó, cambió su estampa.
- Ojalá estés contento, perro tonto.- Fue todo lo que le dijo.- Espero que te hayas desahogado, porque no tienes permitido hablar más.- Eso iba dirigido a los dos, supongo. Arrastró a Vito por el brazo lejos de mis oídos, para que no pudiera ver lo que decían.-
Solo pude ver que Manitoba le daba un gran sermón, con Svetlana y Chester haciéndole apoyo moral. El fortachón ablandó la mirada y solo la levantó del suelo para pedir perdón a los demás, tal como me imaginé que lo haría. Su rabia había sido momentánea… probablemente no quiso decir todo lo que dijo, pero lo había hecho. ¡Y vaya que había surtido efecto!
A partir de ese momento, la relación de Mike y Zoey se había enfriado totalmente. Ella estaba herida y asustada, sin saber si podía confiar en él, pensando que le estorbaba. Los demás concentraron todos sus esfuerzos en mantenerme el doble de vigilado, y cada vez que era la guardia de Vito, Manitoba lo acompañaba, cerciorándose de que no era manipulado nuevamente. Su mirada de amenaza constante hacia mí me divertía más que atemorizarme. Luego llegó el momento en que nos dimos cuenta… habíamos vuelto al programa…
La noche anterior, Mike nos había estado buscando por su cuenta. ¡Él mismo entró en los rincones más profundos de su mente, tratando de hallarnos! Era tan tonto… me motivé lo suficiente como para hacer un nuevo movimiento pronto. El programa era el lugar perfecto para salir, pues Mike estaría en constante estrés, muy difícil le sería mantenerse equilibrado. Y lo mejor de todo… ¡Zoey estaba allí! Así podría aturdirse lo suficiente como para dejar un espacio vulnerable en su mente como para que yo saliera.
En medio del primer desafío, Vito volvió a salir. Puede que yo le haya recomendado eso un poco, ¿Qué puedo decir? Jugar con su mente es tan divertido… la presencia de Ann María ayudará a que Vito sea un peón más en mi juego. Las cosas estaban tan problemáticas que Mike estaba perdiendo la serenidad… lo sentía… ya era casi mi momento de salir…
Cuando Mike fue a buscar a Zoey aquella noche, Vito fue mi guardia…él solo esta vez. Sonreí abiertamente al verlo sin Manitoba.
- ¿Smith te dejó venir solo?-. Bromeé.- Espero que no estés nervioso.-
No me dijo nada. Sin embargo, se notaba que deseaba hablar. Era tan obvio que los demás lo habían obligado a permanecer callado… Ambos escuchamos la insufrible conversación que Mike y Zoey estaban entablando… Estúpidos y repetitivos estereotipos de "te extrañé" y "nunca quise hacerte daño". Y lo peor de todo era cómo ella nos miraba, bueno, a él, lo que sea. Estaba tan enamorada, tan ilusionada.
- Ugh.- Dije, marcando mi mueca de repulsión.- Si he de ser sincero, pensé que desistiría cuando le dijiste todas esas cosas. Qué lástima que ya estén a punto de arreglarse. ¿Sabes? Lo más divertido de estas guardias es que me siento como en una terapia, yo hablo y ustedes escuchan. ¿No es una gran ironía?-.
Lo escuché decir algo entre dientes. Por el tono, asumí que se trataba de una maldición hacia mí. Al menos ya estaba seguro de que no me estaba ignorando por completo.
- Sabes tan bien como yo que no estamos listos para avanzar. Aún no podemos irnos. Tienes toda la razón, Vito. Al diablo con Mike, y al diablo con Zoey.-
- Cada vez que me hablas, la mencionas. ¿Es igual con los otros? Si no fuera por todo el odio con el que te refieres a ella, juraría que estás celoso.-
Estallé en risas.
- ¿Tan extraño sería si lo estuviera? Conozco a Mike desde hace más tiempo que tú, Vito. Tal vez compartimos gustos. Aunque sí puedo asegurarte algo: cuando salga, Zoey sí será una de mis prioridades. Me debe una revancha, y así aprovecharía de desquitarme de Mike.-
- Estás loco.- Me sentenció, mirándome con desagrado.-
- Tú eres el que la odia más. ¿Qué tal tu reunión con Ann María?-.
Vito abrió la boca para cerrarla casi al instante. Sus acciones iban más rápido que su pensamiento, por lo que tardaba más en darse cuenta de cuando hacía algo imprudente. Agitó la cabeza y siguió ignorándome. Por su parte, Mike estaba obrando exactamente como yo esperaba que hiciera… acababa de hacer reír a Zoey, y yo sabía lo que seguía. Lo había sabido desde hace tiempo, y al fin estaba listo.
- Hoy voy a salir, Vito. Te aviso para que sepas qué decir cuando los demás te pregunten. Es una lástima, pues no será tu culpa, no podrás hacer nada al respecto.-
- Estás loco, hombre.- Repitió, ya hastiado.- Mejor cierra la boca.-
- Oh, aquí viene el beso.-
Él sabía a qué me refería. En cuanto Mike y Zoey se besaron, todas las paredes de la mente temblaron, era una reacción normal a la emoción. Vito permaneció incómodo en su puesto, suspirando con resignación. Era gracioso, pues ella, sin saberlo, nos estaba besando. No era que lo sintiéramos directamente, pero sentíamos los efectos sobre el cuerpo de Mike. Él estaba tan centrado en ignorar los efectos del beso que ni siquiera me vio mover los barrotes. Por la fuerza que ejercí, grité con todas mis fuerzas, y contemplé con satisfacción que todo había funcionado. Volvía a sentirme yo: fuerte, resistente, y con total control sobre este cerebro. Nadie sabía aprovechar mejor que yo los baches de las emociones de Mike, y ese beso era lo que yo necesitaba para burlar la prisión en la que me habían encerrado.
- ¡Wow! ¿Qué estás haciendo?-. Gritó Vito.-
La jaula, destrozada, yacía como un triste metal doblado. Troné mis nudillos y vi a mi oponente subir los puños, preparándose.
- ¿Una batalla entre nosotros dos? ¡Pero qué fortuito! Siempre hemos sido los mejores luchadores de este cerebro.-
Sin embargo, Vito sabía que no podría conmigo. Esquivé sus puños y atiné los míos a su rostro. Había salido, y no iba a dejar que él me venciera, sin importar nada. Mi respiración se entrecortó, no por el cansancio, sino por la intensa emoción y diversión que circulaba dentro de mí. Cada golpe en la cara de Vito me llenaba de más vitalidad. Cuando logré derribarlo, me sentí tentado a continuar dándole una paliza, pero llevaba prisa. Ese beso no iba a ser eterno.
- Supongo que fui más fuerte esta vez.- Le dije, pisando su mano. Él chilló de dolor y me miró con una rabia infinita.-
- Cuando te ponga las manos encima, ¡te voy a…!-.
Los sonidos de los demás se acercaban cada vez más. Debía apresurarme.
- Lástima que no haya más tiempo. Saluda a Mike de mi parte. Dile que Zoey estará en buenas manos.- Dije antes de salir.-
Yo no necesitaba disparadores, ni técnicas especiales, ni adornos. Con solo cerrar mis ojos, aprovechando esta nueva vitalidad que sentía, pronto me sentí resurgir en el mundo real, aplastando la existencia de Mike, confinándolo a la locura que era estar dentro de nuestra propia cabeza. Como me imaginé, llegué a la mitad del beso, y estaba de tan buen humor que me dispuse a divertirme un rato con la mente de Zoey. Podría haber estrellado su cabeza contra el suelo, poner mis manos alrededor de su cuello hasta hacerla rogarme por su vida… pero podía haber alguna especie de tormento previo primero. Ella pronto notó la diferencia, pero le costó zafarse. Cuando por fin lo logró, adoré ver el efecto de mi llegada en ella.
- Hola, Zoey. ¿Esta bienvenida quiere decir que me extrañaste?-.
- ¡Mal!-. Exclamó con una lágrima bajando por su rostro.- No, no, no. ¡Lárgate! ¡Debiste irte! ¡Quiero que te marches ya mismo!-.
- Lamento decepcionarte. Descuida, vine a saludarte nada más. No es el momento de quedarme definitivamente.- No me resistí a poner mi mano en su fino cuello, paralizándola del susto.- ¿Tienes miedo? ¿Por qué? No es como si te tuviera rencor por lo ocurrido la temporada pasada. Al contrario, espero que pasemos un buen tiempo de calidad.-
- ¿A qué… a qué te refieres?-. Preguntó con un hilillo de voz.-
- Zoey, ya oíste a Mike. Sus pesadillas son mi hogar. Realmente desaparecí por un tiempo, pero volví. ¿Te gustaría saber por qué?-. Ella permaneció inmóvil por el pavor. Me acerqué a su oído y susurré.- Porque Mike me trajo de vuelta.-
- Eso no puede ser verdad. ¿Por qué él haría eso?-.
- Me necesita. Nos necesita a todos, pero hay tantas cosas que no te ha contado. Y no hay terapia que cure eso, ni siquiera tú. Permaneceré con vida hasta que todos los demás hayan desaparecido. Mike no soporta el dolor, ni personal, ni ajeno. ¿Crees que soportaría ver lo que pienso hacerte?-.
Admito que me sorprendió un poco cuando mordió mi mano. Di dos pasos atrás y la vi, gruñendo como una tigresa. Ella era aguerrida. Froté mi mano herida con paciencia y le sonreí sin resentimientos.
- ¿Es así como será nuestra relación de ahora en adelante? Bien, eso lo hará más interesante. Me gusta más esta Zoey.-
- Me da igual lo que te guste. Recuperaré a Mike. Él es más fuerte que tú.-
- Tendremos que confirmar tu obvia equivocación… en otro momento.- Toqué mi labio inferior y la miré con la obvia intención de recordarle lo que acababa de suceder.- Tendré que advertirle a Mike que podrías llegar a morder su labio.-
Ahí venía su ira. Zoey sabía muy bien que, al tratarse de mí, tenía el "permiso" de Mike para lastimar nuestro cuerpo hasta cierto nivel, y su furia la impulsó con un puño a mi estómago que, haciendo honor a la verdad, posiblemente me hubiera sacado el aire de no ser porque volví a entrar a la mente de Mike, dejándolo a él recibir el golpe. Adentro todo era un caos, con todos los demás buscándome como locos. Me escondí en el subconsciente más profundo de Mike, en uno de esos confines que solo yo conocía, donde no podrían encontrarme jamás. Pronto sería el momento de salir de nuevo.
- ¡Arghhh!-. Gritó Mike cuando Zoey impactó su puño en su estómago.-
- ¡Ah, no puede ser! ¿Mike?-.
El muchacho, arrodillado en el piso, luchaba contra el dolor y la miró dubitativamente.
- ¿Acaso hice algo malo?-. Preguntó con inocencia.- Juraba que todo estaba saliendo bien.-
- ¡Mike!-.
Zoey se arrodilló junto a él y lo abrazó con una insistencia poderosa, tanto que lo asustó. ¿Qué acababa de pasar? Ella lo estrechó en sus brazos, sin saber muy bien qué hacer. No tenía idea de cómo ayudarlo ni de cómo combatir contra algo que habitaba dentro de él mismo.
- Mike, acabo de hablar con Mal.-
Los peores temores de él se vieron confirmados. De inmediato concatenó las ideas y entendió por qué ella lo había golpeado.
- Zoey, entonces…-.
- Mike, te perdono. Nunca estuve realmente molesta, estaba herida. Sé que has querido encontrar a tus otras personalidades porque yo no quise creer que quien me había apartado con sus palabras era Vito y no tú…-.
- ¡Eso es lo que he tratado de decirte! Yo jamás te alejaría así de mí.-
- Pero Vito tiene razón en algo, igual que Mal.- Admitió ella con dolor.- Hay muchas cosas que no sé de ti, y ahora entiendo que no podremos solucionar esto, antes de que se convierta en algo peor, a menos que empieces a hablar de tu pasado.-
- Espera, Zoey, ¿no estarás pensando…?-.
- Mike, debes hacerlo. Debes hablarme de por qué estuviste en la correccional.- El tono de Zoey no dejaba lugar a dudas.-
Permanecieron unos segundos en silencio, pero pronto oyeron las pisadas del Chef, que estaba vigilando que todos estuvieran en sus chozas.
- ¿Quién anda ahí?-. Gritó el imponente personaje, apuntando con su linterna en varias direcciones, buscándolos.-
- No podemos quedarnos más tiempo aquí.- Dijo Zoey.- Hablaremos de esto luego. Estoy de tu lado.- Lo contempló con gran seriedad y depositó un suave beso en su mejilla.- Lamento haber dudado antes. Mike, te prometo que te ayudaré.-
Ella entró a su choza y Mike salió corriendo hasta la suya, evitando al Chef. Su cabeza le estaba matando. Una dolorosa migraña lo recorrió entero y, cuando por fin logró tumbarse en su cama, se dio cuenta de que no había marcha atrás. Nunca se habría imaginado que las cosas llegarían hasta el punto en el que Mal saldría de nuevo. Y sabía que Zoey tenía razón. Pero… ¡¿Qué no habría dado para no tener que desenterrar aquellos recuerdos?!
- No había nadie afuera, Chris.- Dijo el Chef, entrando en el cuarto de control.-
- Eso es lo que tú crees, Chef.- Dijo Chris, contemplando unas interesantes grabaciones de hacía unos minutos.- Puede que esta temporada no resulte tan aburrida después de todo. ¡Ya hasta tenemos un beso dramático!-. Rió entretenidamente.-
Al ver la grabación, el chef abrió desmesuradamente los ojos.
- ¿Ese loco enfermo, otra vez?-.
- Oh, sí, y nos aseguraremos de obligarlo a salir. ¡Saquemos la artillería pesada!-.
Para sus adentros, el Chef se dijo a sí mismo que ni loco se acercaría a menos de dos metros de Mike, quien ahora luchaba por dormir tras los alocados acontecimientos que acababan de pasar. Solo podía pensar en lo que Mal podía estar tramando, y en lo que le había hecho a Zoey hacía unos minutos. No se lo iba a perdonar, ¡eso ya era llegar muy lejos! Esta vez le daría el castigo que debió darle hace años. Luchando contra sus propios pensamientos, al fin concilió el sueño.
Ninguna de las otras personalidades, sin embargo, logró dormir en toda la noche. El miedo a lo que se avecinaba superaba el cansancio, y cansancio habría también de sobra con toda la persecución que harían hasta encontrar a Mal.
- ¡Mañana tendremos un excelente episodio!-. Dijo Chris, antes de apagar los monitores.-
