Capítulo 2


Bueno... nuevo capitulo, espero sea de su agrado :) ... perdon por el retraso, estuve ocupado y me di el tiempo de publicar al menos este capitulo


Nami tomó su bolso y su móvil. Se aseguró de que no había quedado nada en su escritorio, que fuese a necesitar luego, y se marchó hacia la oficina de su jefe. Tocó la puerta una vez pero no obtuvo respuesta. Esperó dos minutos y volvió a tocar.

—Pase.

Nami respiró hondo y abrió la puerta. Su jefe, quien estaba guardando unos papeles en su maletín, volteó a verla. Enarcó una ceja.

— ¿Y tú a donde crees que vas?

Ella palideció.

—A mi casa, señor. Son las ocho de la noche.

—No has terminado de archivar los documentos y dije que debías tenerlo listo para hoy.

Nami suspiró.

—Sí, señor.

Se dio la vuelta y volvió a su escritorio. Lanzó el bolso y el móvil sobre él y tomó asiento. Se jaló el cabello, frustrada ¿Por qué su jefe no podía ser más amable? Pareciera que tuviese algo en su contra. Claro, estaba molesto porque se había negado a tener sexo con él. Vaya, que buena noticia.

Observó como su jefe salía de su oficina. Vestía de un elegante traje negro, en una mano llevaba su maletín y con la otra sostenía el móvil mientras hablaba con él. Nami resopló. Si, él podía irse mientras ella debía archivar una docena de archivos. Sin más remedio, tomó su móvil y se puso de pie. Lo guardó en su escote y tomó el bloque de archivos que había dejado en una esquina de su escritorio. Esperaba poder hacer todo eso mañana e ir directamente a descansar.

Caminó directamente hacia el cuarto de archivos y abrió la puerta de una patada. Caminó a tientas, buscando el carro que usaban para cargar el exceso de archivos. Respiró de alivio al no tener que seguir cargándolos y se dispuso de inmediato a organizarlos. Cincuenta y dos archivos y todos dispersos. Genial, era una pésima manera de pasar un cumpleaños.

Tomó dos archivos y caminó hacia el archivero dieciséis. Introdujo el código y acomodó los archivos. Volvió hacia el carro y tomó dos más. Archivero doscientos once. Guardó el archivo. Archivero veintitrés. Caminó de regreso y al encontrar el archivero guardó los documentos.

Y repitió el proceso, viniendo de aquí para allá. Guardando algunos, sacando otros. Introduciendo códigos, cambiando otros. Agotada, se permitió descansar dos minutos antes de regresar a su escritorio. Ya guardados todos los archivos, debía asegurarse de que los documentos que su jefe le había dado para mañana estuvieran bien redactados, firmados por él, fotocopiados y por último archivados. Mañana sería un día pesado. Su jefe tenía una reunión importante sobre el gran evento que ha de organizar en dos semanas. Quería cuadrar los últimos detalles. En resumen, mas trabajo para Nami.

Fue al centro de copias con los documentos en mano. Acomodó las carpetas e introduciendo el código de seguridad abrió la puerta. Estaba harta de la paranoia de su jefe y esa obsesión que tenía por la seguridad. En fin, no podía opinar. No a menos que quisiera ser despedida.

Al terminar de fotocopiar los documentos, rebuscó entre los cajones de su escritorio unos sobres para guardar los papeles. Los nombró y le colocó el número del archivero donde van a ser guardados. Ya terminado esa parte del trabajo, fue a buscar un café.

Justo cuando estuvo a punto de abrir la puerta, notó que dentro había alguien. Por la silueta, podía decir que era un hombre. Uno alto y que cargaba algo en su mano. Un arma. Nami abrió los ojos como platos y notó como su corazón comenzó a latir a prisa. Retrocedió de inmediato y, como no se le ocurrió mejor idea, se metió dentro del cuarto de archivos. Corrió, asustada, y se ocultó ente medio de los primeros archiveros que encontró. Puso ambas manos sobre su pecho y sintió su móvil. Temblando, lo tomó entre sus manos y marcó rápidamente un número.

―Departamento de policía de…

―Escuche, no hay tiempo. Hay un hombre armado en el Kuroashi Desings. Por favor, no…

Nami calló. Escuchó el ruido de la puerta al abrirse seguido de unos pasos.

― ¿Hola? ―hablaron por el móvil.

Ella lo cerró de inmediato y presionó ambas manos contra su boca.

―Camino despejado, cambio ―habló un hombre.

Nami sentía que el corazón quería salírsele del pecho. Iban a venir mas, lo sabía. Y ella estaba escondida, de costumbre, entre los archiveros. Otra puerta volvió a abrirse. Se escucharon más pasos. La chica sollozó en silencio, asustada.

―Bien, muéstrame el archivero ―habló otro hombre.

Enseguida escuchó pasos que se acercaban. Nami comenzó a temblar. Los hombres iban directo a donde ella estaba escondida. Observó de reojo la sombra de los hombres caminar. Cerró los ojos y se abrazó a sí misma.

"Después de todo, mamá y papá, quizá nos veamos antes de lo esperado"

Y con ese pensamiento dejó escapar un llanto desgarrador.

Las sombras se detuvieron a centímetros de su cuerpo. El corazón le latía a mil. Nami pensó que moriría por un paro cardiaco antes de que alguno de ellos le llenara el cuerpo de balas. Su piel se erizó del miedo e intentó ocultarse más, inútilmente. Frente a ella se detuvo un hombre alto, vestido de negro y armado con una pistola. Entre medio de la oscuridad vio que sonreía.

—Miren lo que tenemos aquí, muchachos.


— ¿Cuándo? —preguntó Luffy impaciente.

Llevaba quince minutos frente a la salida trasera de la empresa "Kuroashi Designs" y nada. Habían encontrado una camioneta negra oculta entre un montón de arbustos, pero ésta estaba vacía. Debían estar adentro y él sabía, según el informe que había llegado de una estación de policía no muy lejos de aquí, que una mujer había llamado informando que había un hombre armado. Y ella ha de estar allí, sola. Si es que ya no está muerta.

—Los refuerzos llegaran dentro de diez minutos.


El hombre extendió su brazo hacia ella y la agarró con fuerza. Nami al no poder resistirse, tambaleándose se puso de pie. El hombre la atrajo hacia él y la empujó hacia los demás. La chica se encontró con cuatro hombres más desnudándola con la mirada.

—Oh, vaya. Pero qué preciosura —comentó uno de ellos.

—Que bombón, ¿nos la quedamos? —agregó otro.

Nami soltó un jadeo de nerviosismo. El hombre que aún la sostenía del brazo le sonrió. Ella sintió como su estómago daba vueltas.


Luffy observó su reloj. Diez minutos era demasiado. Había una vida que corría peligro y detestaba perder a alguien. Revisó su móvil. Ninguna llamada. Alguien debería llamarlo para avisarle que los refuerzos estaban cerca. Nada. Ni siquiera un mensaje.


—Creo que podríamos disfrutar de ella antes de matarla.

Nami reprimió un sollozo cuando aquel hombre la golpeó contra uno de los archiveros. Metió su mano por debajo del vestido y le tocó los muslos. La chica forcejeó para liberarse de él, pero fue inútil. Sus pequeñas y frágiles manos no pudieron detenerlo. Él seguía tocándola, hambriento, mientras ella se tragaba un grito de asco. Rebuscó entre su cinturón. Necesitaba hallar algo para librarse de esto.


El móvil de Luffy vibró en su mano. Lo contestó de inmediato.

—Aquí Luffy.

—Los refuerzos están cerca, señor.

—Entendido. Que se preparen para entrar de inmediato.


Con sus dedos acarició el mango del arma guardada en el cinturón de aquel hombre que la seguía tocando. La tomó con fuerza lentamente y cuando la tuvo bien colocada en sus manos, la fue subiendo lentamente por el pecho. El hombre se tensó de inmediato al sentir el arma presionando contra su entrepierna. Fue alejándose lentamente.

—Dile a tus amiguitos que suelten sus armas o disparo —habló ella con firmeza.

El hombre tragó saliva cuando ella presionó aun más el arma contra su entrepierna. Hizo un movimiento con la cabeza y a continuación escuchó las armas caer al suelo. Nami dio volteretas imaginarias mientras se daba una palmadita en el hombro.

―Hacia atrás o juro que disparo.

El hombre no lo dudó ni un segundo. La chica alzó el arma y la presionó contra su pecho, haciéndolo retroceder unos cuantos pasos más.

―Al suelo ―dijo.

Ella se sintió poderosa, temeraria, y le daba gracias a su padre por haberle enseñado a disparar y sobre defensa personal. Los cuatro hombres se recostaron contra el suelo, dándole oportunidad a Nami de alejarse de allí. Pero en cuanto le dio la espalda a uno de ellos, la sostuvo del brazo y le quitó el arma. Nami chilló y cayó al suelo. Por suerte, le dio tiempo a tomar dos de las armas y le apuntó. Vio que él iba a disparar.

Y ella disparó primero.


―Vaya usted con la mitad del equipo por la puerta de enfrente. Me iré con algunos más por la puerta de atrás y…

Luffy se obligó a callar. Había oído un disparo. Luego otro. Mierda.

― ¡Ahora! ¡Entremos, ya!


Nami comenzó a correr hacia la única puerta que podría alejarla del peligro en ese momento: la puerta de atrás, la que daba directamente al basurero. Para su desgracia estaba cerrada. Nerviosa, considerando que dos de ellos la venían siguiendo armados, comenzó a disparar a la cerradura. En cuando vio que había quedado destruida, le dio una patada y salió del edificio.

Las luces blancas la enfocaron de golpe, dejándola ciega por unos segundos.

―Baje el arma, está rodeada.

Al oír esa voz, Nami se repuso de inmediato. Buscó un punto ciego por el cual mirar directamente al rostro de la persona que la miraba.

― ¿Qué la baje? ¿Está loco?

Tras su espalda escuchó paso y dos disparos. Se apresuró a marcharse de la puerta. Pero, para su desgracia, la habían sujetado de la muñeca. Nami presionó fuerte el arma y golpeó con ella la mano de su agresor, golpeándose a su vez ella. Soltó un chillido de dolor y dio dos pasos hacia atrás al liberarse de aquel agarre. Cayó sentada en el suelo mientras se quejaba del dolor. Oh, Dios. Como le dolía. Soltó unas lágrimas de dolor y, a consecuencia del bajón de adrenalina y el no haber comido, se desmayó.

Continuara…


Creo que hoy habra doble capitulo... ¿REVIEWS?