Capítulo 12

Nunca se había sentido tan enojada y dolida. No quería creer lo que estaba pasando.

- ¿Fue él quien trató de matar a Luffy? - preguntó cortante.

Zoro dudó, pero al final asintió. Se soltó de su agarre y caminó hacia su padre. El desgraciado de su padre sonreía, disfrutando del baile privado de una rubia sobre sus piernas.

- Desgraciado, infeliz y miserable asesino - gruñó.

El hombre saltó de golpe del asiento, arrojando a la rubia al suelo.

- ¿Nami? - la miró de arriba abajo- . ¿Qué demonios traes puesto?

- ¿Eso es todo lo que te importa, maldito desgraciado? - lo empujó, golpeándolo en el pecho- . ¡Trataste de matarlo, papá!

- No, Nami Eso no es cierto.

- ¡Claro que sí! - lloriqueó- . ¿Por qué? ¡Yo lo amo!

- Luffy era peligroso para ti, cielo. Yo...sólo quiero que estés segura.

- ¡Mientes! Luffy no era peligroso para mí. Me protegía, papá. Me hizo feliz.

- No sabes lo que dices.

- Sí lo sé, papá. Me hacía muy feliz - lo golpeó en el pecho nuevamente- . ¿Cómo pudiste? ¡Yo soy su mujer!

- ¡Cállate! - gritó- . No tienes idea, Nami.

- ¿Es que tengo que explicarte? ¡Me entregué a él! Luffy me hizo suya, y lo disfruté. Lo disfruté mucho porque lo amo.

El Sr. Nate Hydes sacó un arma de su bolsillo, enloquecido, pero cayó al suelo. Nami vio que su brazo estaba sangrando.

- Vámonos - dijo Zoro, halándola de la muñeca- . Este lugar no tardará en llenarse de disparos y muertes ¡Vámonos ya!

Nami comenzó a correr hacia la puerta de entrada. Inmediatamente notó como un montón de hombres sacaban las armas y apuntaban hacia ellos. Zoro se detuvo, cubriéndolas a ellas mientras apuntaba hacia todos a la vez.

- Ok, son muchos - soltó una carcajada- . Será sencillo.

- ¿Sencillo? - Robin palideció- . Sí, como digas.

- Vamos a salir de aquí, llamamos a tu padre para que acelere el proceso, buscamos a Luffy y nos iremos directo al aeropuerto.

- Parece sencillo.

- ¿Pero cómo vamos a salir de aquí? - preguntó Nami.

- No lo harás.

Ella se giró hacia su padre.

- Ya basta, papá - gruñó.

- No, nena - apuntó a Zoro- . ¿Por qué no me entiendes?

- Porque no puedo. A ver ¿Por qué me hiciste creer que estabas muerto? ¡Todo era una mentira!

- Quería mantenerte segura, a salvo.

- ¡Intentaste matar a Luffy!

- ¡Lo hice para protegerte!

- ¡No! - gritó- . Lo hiciste para dejarme sola ¡Como lo hiciste tú!

- Basta, ¡basta!

Zoro disparó. Una, dos, tres veces. Un par de veces más. Luego, otra vez. Agarró a Robin, quien a su vez agarró a Nami, y salieron del lugar. Corrieron, mientras Zoro disparaba para combatir la lluvia de balas que venía hacia ellos.

- Al auto, el negro de la esquina - indicó.

Los tres se metieron de golpe en el auto. Robin condujo, Nami tomó asiento en el lado pasajero y Zoro continuó disparando desde los asientos de atrás, destrozando los cristales.

- Mi puto auto, maldita sea - disparó varias veces- . Sería un buen momento para arrancar, Robin.

Robin encendió el auto y aceleró de golpe, dejándolos atrás. Estaba nerviosa, pero no dejó de conducir. Nami se había hecho más pequeña en el asiento, presionando sus rodillas contra su frente mientras sollozaba.

- Ya, Nami - le dijo- . Los dejamos atrás.

- Mi padre, Robin... - gimoteó- . Intentó asesinar al hombre que amo.

Lanzó una patada al auto.

- Epa, mi coche - la riñó a Zoro- . Creo que ya ha recibido mucho hoy.

- Zoro - le dijo Robin- . ¿Ahora qué hacemos?

- Llamaré a tu padre. Tenemos que desaparecer.

Nami observó cómo Zoro resolvía el problema, dando órdenes frenéticamente por el móvil. Lo único que la consolaba en ese momento, lo único que la hacía sentirse fuerte, es que pronto vería a Luffy.

- Tenemos diez minutos antes de que llegue Nate - soltó Zoro.

Nami observó el gran hospital. En alguna de las habitaciones debería estar Luffy. Su corazón latió como un salvaje, saboreando la expectativa.

- Quiero verlo - gimoteó.

- Tienes que ser paciente. Primero tenemos que asegurarnos de que no sea peligroso sacarlo del hospital, lo cual significa revisar la zona y, sobre todo, la salud de Luffy. Debemos estar seguros que aguantará un viaje tan pesado.

- ¿A dónde lo van a llevar?

- Japon - la miró cauteloso- . Tengo contactos allá. Los mantendrán a salvo.

- ¿A quiénes?

- Por Dios, Nami- chilló Robin- . A ti y a Luffy, por supuesto. Alguien tiene que irse con él.

- Yo lo hago, sí ¿Cuándo?

El móvil de Zoro sonó.

- ¿No vas a contestar? - preguntó Nami ansiosa.

- No. Sé que ya es hora.

Nami contuvo el aliento. Observó las puertas del hospital abrirse. Un hombre canoso salió, nervioso. Miró directamente hacia Zoro y asintió. Automáticamente, una camilla salió por la puerta. El corazón de la morena se disparó. Era él, su Luffy. Zoro cargó el arma.

- Haremos esto rápido - dijo- . Ve hasta la ambulancia y sube. Yo te cubro desde aquí.

- ¿Qué va a pasar con ustedes?

Zoro sonrió, mirando a Robin.

- Voy a tomarme vacaciones con mi chica.

Nami no pudo evitar sonreír.

- Venga, nena. Afuera. Te protejo desde aquí.

- Zoro...Gracias.

- Ha sido un placer.

Ella respiró hondo y salió del auto. Hacía frío, además que no llevaba mucha ropa. Caminó nerviosa, con las rodillas temblándole. Observó como metían a Luffy en la ambulancia.

- Mi amor - susurró.

Apresuró el paso, pero un disparo la detuvo.

- Hola, hola.

Nami se dio la vuelta hacia la voz. Nunca lo había visto, estaba segura. Era rubio, de piel bronceada y tenia unas gafas particularmente rosa oscuro. Daba miedo, tanto que ocultaba perfectamente su atractivo.

- ¿Q- quien es usted?

El hombre le sonrió.

- Tu padre me conocía.

- ¿Trabajabas para mi padre?

- No. Quise ver muerto a tu padre - apuntó a Luffy- . Igual a él. De hecho, quiero ver muerto a todos los que han querido atraparme.

- ¿Quién eres?

- Me llamo Donquixote Doflamingo, preciosa. Tu papi quiso arrestarme, pero murió en el intento. Como lo hará este poli.

Nami contuvo el aliento.

- Aunque - se acercó a ella- . Podrías hacerme cambiar de opinión.

Le acarició la barbilla, la agarró por la cintura e inhaló su perfume. Un disparo retumbó, apartando a Doflamingo de ella.

- Metete dentro de la ambulancia, Nami - gritó Zoro, disparándole a Doflamingo.

Empujó a Robin y la introdujo dentro de la ambulancia, junto a la pelirroja.

- Tú también estarás muerto, poli de mierda - gruñó Doffy.

Zoro logró colarse dentro de la ambulancia antes de que ésta desapareciera.

- ¿Quién era él? - preguntó Nami.

- Donquixote Doflamingo. Es un peligroso contrabandista de joyas al igual que uno de los mayores contrabandistas de drogas a nivel mndial. Tanto tu padre como Luffy han tenido ese caso.

- ¿Y todo ese coqueteo asqueroso que tuvo con mi amiga? ¿Eso qué fue? - preguntó Robin.

Zoro miró a Nami.

- Me temo que tú ahora formas parte de su nuevo juego.

- ¿Eso qué quiere decir?- pregunta ella.

- Cuando Doflamingo se obsesiona con una mujer... - Zoro pareció estremecerse- . Suele violarla, asesinarla y cortarle la cabeza para guardarla a modo de trofeo. Es asqueroso, pero es así como consigue sexo.

Nami se estremeció ¿Ahora cómo iba a salir de esta? Escuchó un gemido.

- Luffy... - balbuceó Robin- . Está...está despertando.

Continuara…


Que les parece, al parecer la historia no sera solo puro romance, ahora un nuevo personaje hace su aparicion y con ello vendra los problemas... REVIEWS?