Capítulo 14
Tras las puertas abiertas del elevador había un mundo nuevo. Era estar en el interior de una casa moderna y decorada con la mayor elegancia que jamás haya visto Nami. Tenía una amplia sala y comedor a la vista, un pasillo mas allá que daba a un sinfín de habitaciones.
-Wow -susurró.
Transportaron a Luffy hacia una de las habitaciones. Una habitación pintada con un relajante tono verde, con una amplia cama, escritorio, una lámpara y su propio baño. Era incluso mucho más enorme que la habitación más lujosa de un hotel. Los enfermeros colocaron a Luffy sobre la cama y tras revisar que todo estuviera en orden, acabaron por marcharse. Nami suspira y se sienta en el borde de la cama, sosteniéndole la mano.
-Seremos solo tú y yo, Luffy -susurra-. Me duele mucho verte así, pero sé que te pondrás igual de pervertido y tierno que antes.
Se obliga a si misma a callar cuando escucha unos tacones que irrumpen en la habitación. Una mujer de cabello rubio muy guapa la mira sin sonreírle.
- ¿Quién es usted? -pregunta Nami
La mujer observa a Nami de arriba abajo. Casi podía jurar que la miraba con desprecio.
-Soy Margaret Parker, enfermera.
-Um -musita Nami-. ¿Y que se le ofrece?
-El doctor Holt me ha enviado para cuidar al paciente. Lo atendí mientras estuvo en el hospital.
-No me avisaron que usted estaría con nosotros.
-Seguramente se les ha olvidado. Ahora, ¿puede salirse? Voy a revisarlo.
-Veníamos con enfermeros. No encontraron nada.
-Por favor, salga. Necesito revisarlo.
Nami la miró de mala gana, pero accedió. Margaret sonrió ampliamente cuando se halló sola con él.
-Hola, Luffy -musita al acercarse-. Sé que en cualquier momento despertarás. Es una pena, porque me pagaban muy bien por mantenerte dormido. En fin -sonríe-. Cuando abras esos hermosos ojos, tendré que matarte. Lo que es terrible, porque de verdad me gustas, pero Nate me pagará muy bien por hacerlo. Lo siento, nene.
La ducha de la habitación era una total maravilla. El agua caliente consiguió romper con la tensión acumulada. Y poder usar ropa decente era mucho mejor. Pero algo realmente mejor era verlo allí, en la cama. Luffy, su gran amor, despertaría en cualquier momento. Nami se sienta en el borde de la cama mientras se seca el pelo con la toalla.
-Hola, dormilón -sonríe-. ¿Recuerdas que te dije que estaríamos solo? Pues parece que no. Llegó una enfermera, así que tienes que ponerte bien muy rápido para que se vaya.
Deja caer la toalla y se acerca más, hasta que puede tomarle la mano.
-No sé si recuerdes que en un mes es mi cumpleaños. Quiero que me ayudes a preparar un pastel. Aunque lo único que quiero de regalo es que me hagas el amor -suspira-. Tienes que despertar, Luffy. Me duele verte así.
Nami se muerde el labio para contener el sollozo.
- ¿Sabes? Aun me acuerdo cómo nos conocimos -suelta una carcajada-. Acababas de mudarte a Canadá y no sabias donde estaba tu salón. Me preguntaste a mí y casi me ahogo. Ningún chico solía acercarse a mí de la forma en que lo hiciste tú, sonriéndome tan coqueto y tierno a la vez.
Observó el rostro de él.
-Yo quería besarte. Sufrí mucho cuando te fuiste de Canadá.
Se recuesta un poco de su pecho sin lastimarlo, de modo que sus bocas quedan muy cerca.
-No puedo olvidar los besos que me diste -jadea-. Ni la forma en la que me tocabas, maldito pervertido.
Presionó un poco los labios contra los de Luffy, saboreando con cariño la calidez de sus labios secos. El beso se convirtió en uno un poco más intenso, luego más, más, más. Nami se volvió esclava de su propio deseo, de su añoranza más deseada. Pero Luffy no estaba despierto para satisfacerla.
Nami escuchó un gemido.
Al abrir los ojos, observó a un Luffy cansado, pálido y fatigado. Pero despierto.
Continuara...
Nuevo capitulo y tambien gomen por la tardanza... ayer tuve un dolor de cabeza y me recomendaron descanso y nada de computadora por seguridad... pero aqui estoy devuelta :) ;) Reviews?
