Capítulo 18
El ambiente en el comedor era tenso. Robin y Zoro se sentaban juntos, Luffy frente a Zoro, y los otros tres asientos permanecieron vacios el resto de la cena. Nami no había querido estar en la mesa. Robin había tardado su buen rato en convencerla de que no podía irse de esa propiedad. La peliroja aceptó, pero no quería ver a Luffy.
"Mejor",pensó él.
-Bueno -habló Robin-. Tenemos que resolver este lío.
Luffy comenzó a dar suaves golpes sobre el plato con el tenedor sin mirar a Robin.
-Hasta donde yo lo veo -dijo-, las cosas están bastante claras.
-No si solo recuerdas a la Nami de la escuela. Por favor, tiene veinticinco. Hace mil dejó de ser una chiquilla.
-Si lo de que no es una chiquilla ya me lo creo. La chiquilla se convirtió en un monstruo.
Robin acabó por golpear la mesa con las palmas abiertas.
-Un monstruo con el que te acostaste -gruñe enojada.
Él sonríe a modo de burla.
- ¿Quién te lo dijo, ella? Temo que te ha mentido.
-Joder -gruñe Zoro-. ¿Cómo va a mentirnos? Coby te ha visto tirándotela.
-Ni siquiera lo conozco.
-Trabajaba en la misma división que tú, pero quiso trabajar en Canadá por su esposa. No seas bruto ¿Cómo demonios te vas a acordar si perdiste la memoria?
Luffy alza la mirada, desafiándolos.
-De entre los dos, a la única que recuerdo es a Robin -se pone en pie-. Y honestamente no tengo los mejores recuerdos.
Furioso, Zoro se pone de pie y se precipita hacia él, pero Robin consigue contenerlo.
-No le hagas caso -gruñe -. Obviamente es un imbécil. Ya me queda claro que lo mejor para Nami es largarse de aquí y sacarte de su vida.
-No pongas a tu amiga como una santa, Robin. No tienes idea de la asquerosidad que fue capaz.
-Dios, Luffy -chilla-. Ella solo te amó. Mientras tú estás aquí creándote ideas idiotas en la cabeza, ella debe estar en esa habitación llorando.
Antes de poder decir cualquier cosa, él escucha como la puerta de la habitación se abre.
-Estás mal, Ro -Nami sonríe-. Yo no lloro por la porquería.
Luffy le lanza una mirada de desafío.
-Cree que tiene derecho a pisotearme, pero no se lo voy a permitir -le lanza una mirada de desprecio-. Dijiste que te daba asco, ¿no? Pues es lo mismo que siento por ti.
A Luffy se le seca la boca, pero no dice nada. La chica mira insistentemente a Robin.
-Necesito hablar contigo.
Robin asiente y desaparece con Nami tras la puerta de la habitación.
Nami consigue cerrar valientemente la puerta de la habitación, presionando la espalda contra la misma y cerrando los ojos para recobrar la respiración.
-Necesitas terapia -musita Robin.
El rostro de la chica se descompone antes de desplomarse totalmente contra el suelo lloriqueando.
-Estaba mejor pensando que me había abandonado -se abraza a sí misma-. Siento que me estoy muriendo.
-Oh, Nami -Robin se desploma frente a ella-. Tal vez solo hay que esperar a que recuerde todo.
- ¡No me importa! -chilló dolida-. Luffy me está haciendo mucho daño con sus palabras.
Cuando Nami consigue levantar la cabeza, su rostro está cubierto por las lágrimas.
-Quería tanto estar con él, volver a verlo -gimotea-. Y de verdad me odia.
-Seguro está confundido.
-Pero él sabe que por mi culpa estuvo en coma, que le dispararon. Me lo dijo, sí lo recuerda. Recuerda que fue mi papá.
-No estoy entendiendo nada, con un carajo. De verdad. Tuvimos que regresar por el asunto de la enfermera.
-No sé donde está y ni me preguntes. No quiero saber nada.
-Es que no sé de donde rayos salió la enfermera. Luffy no la necesitaba. Para eso estabas tú.
-Dijo que la mandó tu padre.
-Papá nunca me dijo nada, joder.
-Se le habrá olvidado, yo que sé.
La chica vuelve a dejar caer la cabeza sobre sus rodillas.
-No te pongas a llorar -chilla Robin-. Tienes que decirme dónde está esa mujer.
-Ro, por favor. Déjame en paz.
- ¡Dime, ya!
La chica levanta el rostro.
- ¡Ya déjame en paz! -sus ojos se humedecen-. Si quieres saber quién es esa mujer, pues búscala tú misma ¡Déjame sola!
Robin camina de aquí para allá, abriendo y cerrando puertas sin detenerse. Zoro la ayudaba, casi igual de frenético.
-Tardamos mucho en llegar aquí -Robin suelta un gemido-. ¿Y si ya se fue?
-Es lo más probable. No puedo alertar a nadie, se supone que no sepan que estamos aquí.
-Me preocupa que se halla metido como enfermera.
- ¿Le preguntaste el nombre?
-Si te digo que me echó de la habitación... Está hecha pedazos.
-No es para menos. La verdad no reconozco a ese Luffy.
-Yo menos -hace una mueca-. No entiendo nada de lo que está pasando.
-Tal vez sepamos más cuando descubramos quien es esa mujer.
-Intentaré charlar con Nami más tarde, cuando esté más tranquila.
Apenas pudo cerrar los ojos, Nami comenzó a tener pesadillas. En el sueño estaba Luffy sentado en una silla de cuero roja, burlándose de ella. La chica estaba sobre una cama, llorando y totalmente arruinada. Tenía marcas en la piel, pero no recordaba habérselas hecho o recibido. Luffy seguía obsequiándole una sonrisa cruel, disfrutando de su dolor. Tras él comienza a surgir una sombra, que comienza a recordar con pánico.
Su primer novio, su primera relación, su violador.
-Por favor -musita-. Ya no más.
Observa a Luffy que se levanta, acercándose a ella. Está desnudo, no así sus ojos. Había perversión, crueldad y una gran disposición de hacerle daño. Cuando lo tiene sobre ella, cuando cree sentir los golpes y los puñetazos, acaba por despertar en medio de un grito frío.
Al abrir los ojos se topó con la oscuridad de la habitación. Presiona ambas manos contra su boca para contener el grito. Cuando comienza a recordar la pesadilla, sus ojos rápidamente se llenan de lágrimas. Ya esto era demasiado. El dolor estaba quitándole el oxigeno con cruel determinación.
Se levanta de la cama y corre lejos de la habitación, olvidando por un segundo que ese no era su departamento. Al golpearse con la oscuridad, el miedo fue aumentando. Voces en su cabeza comenzaron a atormentarla.
"Vamos, Nami. No grites. Sería más divertido si no te negaras tanto"
"Tú te lo buscaste. Pudiste cooperar más"
-Ya -lloriquea-. Por favor, no otra vez.
Sintió como poco a poco le faltaba el aire. Los mareos iniciaron su danza, se le seca la boca.
-Robin -susurra-. Ayú...
Nami siente algo frío presionándose contra su garganta, pero estaba demasiado oscuro.
-Arriba, muñeca. Daremos un paseo.
La chica no pudo ver quién era, pero la voz era sin posibilidad de duda la de Margaret Parker.
Continuara…
SORRYY... GOMEN... DESDE EL 24 DE DICIEMBRE HASTA ESTE DOMINGO ESTUVE LLENO DE FIESTAS Y NO ME ALCANZO EL TIEMPO, ESO ME PASA POR TENER MUCHOS PRIM S EN LA FAMILIA... DE AHORA EN ADELANTE PUBLICARE HASTA EL 31 DE DICIEMBRE... TODOS LOS FICS RESTANTES PARA COMENZAR EL AÑO CON NUEVOS PROYECTOS ;) :)
