Capítulo 20
Zoro se tantea el arma que tiene en el bolsillo trasero. Robin lo sigue con cuidado, caminando sobre el terreno rocoso.
-Comienzo a dudar seriamente que haya venido por aquí -murmura ella.
-Ya te lo dije: no se fue, se la llevaron.
-Sí, ¿pero a dónde?
-Si lo supiera, no estaríamos aquí.
Zoro se detiene de golpe al escuchar un ruido. Pasos, eran pasos. Se gira rápidamente y oculta a Robin con su cuerpo, apuntando hacia la amenaza.
- ¿Quién anda ahí?
Los pasos no ceden; siguen avanzando.
-Alto o disparo.
La maleza se agita por un par de manos, que descubren en segundos un rostro.
-Luffy -musita Zoro, bajando el arma-. ¿Qué haces aquí?
Por un segundo, Zoro creyó haber recuperado a su colega. Iba vestido como era habitual y portaba un arma en la mano derecha y otra en el cinturón.
-De verdad, Zoro, no estoy para dar explicaciones -se acerca lentamente-. Acabo de meterme tremendo golpe en la cabeza.
- ¿Qué te pasó?
-No quiero hablar de eso ahora ¿Encontraste a Nami?
Robin empuja a Zoro para abrirse paso.
- ¿Tenemos la puta cara de haberla encontrado? Y te advierto una cosa, poco hombre: si trajiste esas armas para hacerle daño a mi amiga, voy a dispararte primero en las pelotas y te va a doler.
-Duele -asiente-. Pero no quiero hacerle nada. Quiero una oportunidad. Tengo que explicarle algunas cosas.
Robin parpadea.
-Entonces, ¿ya la recuerdas?
Luffy asiente.
-Zoro, Debimos haberlo golpeado en la cabeza desde el principio.
-Robin -murmura Zoro.
-No, tiene razón -dice Luffy-. Le prometí que no iba a lastimarla, y lo hice. Dejé que esa mujer me llenara la cabeza de ideas.
Zoro frunce el ceño.
-Espera, ¿qué mujer?
-Una enfermera, se llama Margaret. Me hizo creer que éramos pareja y que Nami había intentado asesinarla, ya que esperaba un hijo mío.
-Pero qué pendejo eres -gruñe Robin.
Luffy hizo una mueca, dándole la razón.
-Sólo quiero saber dónde está.
Zoro traga saliva.
-A medida que avancemos te contaré. Pero créeme, no te gustará.
Nami se tambaleó un poco al bajar del avión. Sentía el arma presionada contra su espalda, obligándola a moverse con rapidez.
-Bienvenida a Italia -escucha decir a Margaret.
- ¿Realmente lo disfrutas, verdad?
-No puedo decir lo contrario, te mentiría -le da dos golpecitos con el arma-. Camina.
La chica obedece.
- ¿A dónde me vas a llevar?
-No hagas preguntas, ¿quieres? Camina hacia el auto.
La chica caminó hacia el Mercedes plateado. Un hombre estaba sentado de conductor, otro atrás de pasajero.
-Abre la puerta y entra.
La chica obedece. El rostro en el interior le sonríe y siente que le tiemblan las rodillas cuando lo reconoce.
-O-
-Hola, hola.
Nami se giró hacia la voz. Nunca lo había visto, estaba segura. Era rubio, de piel bronceada y gafas rosa oscuro. Daba miedo, tanto que ocultaba perfectamente su atractivo.
- ¿Q-quien es usted?
El hombre le sonrió.
-Tu padre me conocía.
- ¿Trabajabas para mi padre?
-No. Quise ver muerto a tu padre -apuntó a Luffy-. Igual a él. De hecho, quiero ver muerto a todos los que han querido atraparme.
- ¿Quién eres?
-Me llamo Donquixote Doflamingo , preciosa. Tu papi quiso arrestarme, pero murió en el intento. Como lo hará este poli.
Nami contuvo el aliento.
-Aunque -se acercó a ella-. Podrías hacerme cambiar de opinión.
-O-
-Doflamingo -murmura la chica.
Él le sonríe.
-Veo que me recuerdas, encanto.
-Quisiera no poder hacerlo, pero sí.
Observa a la chica de arriba abajo.
-Me pones al cien -le guiña el ojo-. Entra.
-No -gruñe.
Margaret presiona el arma contra la cabeza, así que termina cediendo. La puerta se cierra y ve que Margaret da la vuelta para entrar por la otra puerta.
-Arranca -le indica Doflamingo al chofer.
La chica intenta alejarse de Doflamingo lo más que le es posible, pero él termina por colocar su mano sobre su muslo, deslizando la mano hacia arriba y hacia abajo. La chica comienza a sentir asco.
-Hiciste un buen trabajo, Margaret ¿Mataste ya al policía?
Los ojos de Nami se abren de golpe. Hablaban de Luffy, estaba segura.
-Luffy…Luffy ya está bien muerto.
La chica cierra los ojos, y el dolor se expande por su pecho demasiado rápido. ¿Cómo iba a saber ahora si era verdad?
Unas horas antes...
-El lugar es seguro -murmuró Zoro.
A Luffy le pareció de todo menos seguro. Era una casucha vieja en medio de la nada, alejado de todo, que parecía caerse en pedazos. Pero estaba bien por ahora. Todo lo que quería saber es donde estaba Nami y como encontrarla. Lo demás, desde el peligro a que la casa les cayera encima a que los encontraran, sea quienes sean los que los buscaban, le parecía insignificante.
-Zoro -musitó Robin-. Necesito tu teléfono.
Zoro frunce el ceño, pero termina cediendo. Robin se aleja considerablemente de ellos.
-No sé ni cuanto llevamos caminando -musita Zoro, dejándose caer sobre un viejo sofá cubierto de polvo.
-Casi dos horas -dice Luffy-. Termina de contarme.
Zoro toma una gran bocanada de aire.
-Cuando te sacamos del hospital,Doflamingo apareció de momento. No sé cómo se enteró, pero suponemos que es por el asunto de que te habían asignado su caso. Soltó un disparo; fue cuando Nami se detuvo. Temo que fue ahí cuando el juego y la cacería de policías se le pusieron aun más interesantes. Sé que se sintió atraído por la chica, así que la saqué de ahí lo más pronto que pude. Temo que no ha sido suficiente. Doflamingo está obsesionado con ella.
-Insinúas que él la tiene.
Zoro lanza una mirada cautelosa a Robin, que está hablando con alguien por el móvil.
-Quiero inclinarme más por la opción de que su padre la tiene y que ha hecho esto para separarla de ti -hace una mueca-. Pero tengo mis sospechas. Pienso que Doflamingo está más cerca de la chica de lo que desearíamos.
Luffy cierra las dos manos en un puño, totalmente impotente.
-Si de verdad él la tiene, temo que no voy a llegar a tiempo -suelta una maldición-. ¿Cómo pude ser tan estúpido?
-No podías recordarla. Eso le fue muy útil a esa mujer.
-Yo prometí que la cuidaría, que no iba a lastimarla -tensa la mandíbula-. Y si Doflamingo realmente la tiene, es como si la estuviera lastimando de nuevo. Porque yo provoqué esto. Si no la hubiese tratado de tal manera, ella habría estado durmiendo conmigo. Al menos hubiese escuchado el forcejeo.
-No hubo forcejeo, por Dios -gruñe-. ¿Crees que si lo hubiese habido fuéramos capaces de no escucharlos? Nami tiene tremendos pulmones.
-No creo que se haya ido así como así.
-Tal vez la obligaron, o la amenazaron con hacerle daño a alguien. O simplemente había un arma de por medio. No lo sé.
-No necesito no saber nada, sino todo lo contrario.
Robin se acerca justo antes de colgar.
-Hay un aeropuerto abandonado cerca de aquí, como a unos diez minutos en coche. Creen que se ha estado utilizado de mano de narcotraficantes.
Zoro frunce el ceño.
- ¿Quién te dijo eso? -pregunta.
-Mi ex esposo. Me debía un favor.
-Espera, ¿estuviste casada?
-Hay cosas de mí que aun no te he contado, discúlpame.
-Creo que es una de esas cosas que debes empezar a decir cuando"inicias otra relación."
-No me gusta hablar de él, ¿entiendes? La cosa es que le cobré un favorcito.
- ¿Qué favorcito?
-Que firmara los papeles del divorcio sin armarle una escena -se cruza de brazos-. ¿Quieres seguir hablando de él o prefieren que les diga lo que supe?
Zoro suelta un bufido, pero deja que hable.
-Hace unas horas despegó un avión. Se cree que despegó de la misma pista aérea abandonada.
- ¿Y tu -dibuja unas comillas en el aire- "ex" como lo sabe?
Robin pone los ojos en blanco.
-Tiene un amigo aquí que trabaja con asuntos internos e investiga sobre esa base aérea.
Zoro decide únicamente lanzarle una mirada oscura, celosa. Luffy da un paso hacia ella.
- ¿Eso fue todo lo que te dijo?
Ella asiente.
- ¿No saben hacia donde fue ese avión?
-Solo saben que salió de Japón. Se les hace difícil rastrearlos cuando abandonan el país.
Luffy suelta una maldición. Con la mano cerrada en un puño golpea con fuerza la pared de madera, creando un hoyo. Revisa las armas en su cinturón y se apresura a salir.
- ¿A dónde vas? -chilla Robin.
-Voy a buscar a mi mujer -guarda un arma en el cinturón mientras continua sosteniendo la otra en la mano-. Si ese cabrón o quien sea la tiene, no le voy a dar ni la más mínima oportunidad de ponerle las manos encima.
Continuara...
LA SITUACION EMPEORA A CADA MOMENTO, Y AHORA QUE DOFLAMINGO HACE SU APARICION LA SITUACION ES MUCHO MAS DRASTICA... ¡Luffy apurate, y encuentra a Nami!
Reviews?
