Disclaimer: Este fic participa en el reto de Febrero "A través de las estaciones" del foro "Del Yaoi & el Slash".
Pareja: Kurt y Blaine.
Género: Romance y Drama.
Rating: "T".
Datos: Cuatro estaciones. Un total de cuatro viñetas.
Segunda viñeta: Hermoso caballero.
Palabras: 705.
Estación: Invierno.
La nieve se arremolinaba en el árbol que se encontraba a tan poca distancia de la ventana. El frío parecía querer establecerse en las calles de Ohio, y una sencilla sonrisa quería apoderarse del cuerpo del moreno, que no podía dejar de suspirar de vez en cuando. Faltaban solamente diez minutos para que él llegase, pero eso no era importante. Lo verdaderamente importante para él era que esa noche la pasaría con su chico. Y podría disfrutar de lo que era aspirar su aroma. Quizás, después de todo, besarle en los labios y tener su encuentro íntimo habitual debajo de las mantas de la cama.
Una sonora carcajada se apoderó de él al pensarlo, y antes de que se diese cuenta, el timbre sonó. Y su corazón se aceleró de nuevo, queriendo perder en esos ojos azules cuando se los encontró al otro lado de la puerta. Esos ojos de cielo que le hacían sentirse bien, sentirse un poco por debajo de él ante su determinación. Algo que le hacía creer que las cosas no podrían ir a mejor.
Esas navidades fueron distintas a lo que estaba acostumbrado. Una cena por todo lo alto con el castaño, que no podía dejar de sonreír con la copa de vino en la mano. Rememorar el pasado, o más bien, la dulzura del momento en el que se besaron por primera vez. Hacer caso omiso a momentos difíciles para ambos, como pudo ser el engaño de Blaine. Pero eso era el pasado, y lo único que tenía relevancia en ese momento era el deslizar de esos dedos por encima del dorso de la mano de Kurt, el que sonrió un poco sin dejar de mirar a ese chico que le había conquistado su corazón en tan solo unos segundos.
Podía percibir esa sonrisa suya a tan solo unos centímetros de él. Una inclinación por parte de los dos, y un roce de labios que fue efímero. Era ese amor eterno el que Blaine demostraría a Kurt. Plagado de miles de perdones por todo. Y de sonrisas correspondidas por un castaño que se solía derretir entre los brazos de su chico. Y no importaba.
Y menos si sus dedos se entrelazaban como podían. Y encima, para colmo, ese día veía terriblemente sensual al castaño, que no paraba de reírse ante la mirada de sorpresa por parte del moreno cuando le entregó una pequeña caja envuelta. Y cuando la abrió, no pudo evitar llevarse sus manos a la boca. Ese anillo que significaba que ambos se pertenecían el uno al otro.
"No me puedo permitir un anillo de compromiso por ahora, Blaine, pero cuando pueda, te pediré que te cases conmigo. Por ahora, me confirmo que estemos juntos. Y esto significa que eres mío, igual que yo soy tuyo".
Esas palabras que Kurt pronunció se quedarían grabadas en el corazón del moreno, que se levantaría y le ofrecería su mano bajo la mirada de sorpresa por parte del otro.
― ¿Me permite este baile, hermoso caballero?
Y una carcajada rompe el silencio que se formaba entre los dos. Kurt miró hacia los lados, haciéndose el sorprendido.
― ¿Yo?
―Por supuesto―Blaine se inclinó con gracia sin apartar sus ojos negros de los de su amado―. ¿Quiere el hermoso caballero terminar de conquistar a su dulce caballero?
― ¿Y la música? ―Inquirió el otro con diversión.
―Lo único que me hace falta para bailar es a mi reina del drama.
Kurt rodó los ojos para acabar sonriendo animado. Se levantó de la silla tomando la mano del moreno, el que le arrastró hasta el medio del salón. Una cena perfecta. Una sensación divina. El amor de un hombre hacia otro hombre. Todo por besar esos labios que le enloquecían. Todo por perderse en el aroma de su cabello. Todo por poder perderse en la mirada de su amado chico. ¿Qué haría sin él? Solo con pensar que podría volver a perderlo enloquecía por completo.
―Te quiero, lo sabes.
―Claro que lo sé―contestó Kurt, ocultando su rostro en el cuello del otro―. Yo también te quiero, Blaine.
Y Blaine, sin poder evitarlo sonrió. Sonrió como nunca lo había hecho en su vida. Sonrió por ese hermoso caballero que le había conquistado el corazón.
