¡Aquí el segundo capitulo! No se que decir pues …. Seguramente Aurora publicará lo dos capítulos seguidos xD, solo me queda decir que si dejaron comentarios anteriores ya se los agradezco de ante mano y si no pues no importa xD

Solo espero que la historia les haya enganchado como dicen y que se animen a seguir leyendo nwn

Sin más que decir…¡Ahí va el capitulo tiranas/os!

Capitulo 2: ¿Rescate, salvación o captura?

El 7 de julio, festival de Tanabata, se supone que es un día de festejo y conmemoración a dos estrellas cuyo amor es tan grande que cumple deseos a todos los que lo piden de corazón, debería ser una hermosa noche con adornos en forma de luces que explotan en el cielo iluminándolo de calidos colores que se mezclan con el tono oscuro del cielo y la gente que los vean se sientan afortunadas de ver aquel espectáculo al lado de los que aman y aprecien en serio, una noche armoniosa acompañada con ese toque infaltable de alegría y entusiasmo, niños corriendo por las calles sin miedo a demostrar una sonrisa sincera, que se divierten y al final del evento imploran no irse a casa para que la velada mágica y alegre no termine.

Esto debería ser así pero desafortunadamente para algunos esta simple descripción resultan ser solo dolorosas ilusiones que son pisoteadas despreocupadamente y a veces sin intención. Abunda la ignorancia sin embargo ¿Que es ignorar?… ¿No es la decisión a no darse cuenta de las cosas? ¿A pasar por alto ciertas actitudes, acciones o temas que luego acarrean lastimosas consecuencias? Es la propia voluntad de no querer escuchar y eso es un grave error sobretodo cuando un adulto comete tal falta, y la peor ignorancia que puede haberse es a la verdad.

Aquí la verdad de todas las verdades es el descuido de un padre a su hijo, a un simple niño inocente que no tiene idea del mundo de allá afuera, si no lo proteges con tus propias manos, si no brindas amor o aunque sea una mísera porción de atención, si eres tu el que causa dolor a ese pequeño ser ¿Qué esperas obtener de esto? Buenos resultados no garantizados, quizás crezca para ser un hombre firme y responsable como también un hombre egoísta, carente de afecto y solitario.

Se aplica muy bien la frase "se cosecha lo que se siembra".

Todas estas cuestiones al parecer eran pasadas por alto en la familia Morinaga, dentro de esa casa el nivel de cariño que existe no pasa el del cinco por ciento, apenas una mirada contaba como una llamada de atención ¿Puede existir familias de este tipo? Claro que sí y peores pero uno no puede juzgar lo que no se conoce en profundidad, nadie de afuera tiene derecho a inmiscuirse en asuntos ajenos, por eso los vecinos representaban el puro silencio en esa noche de gritos lastimeros y que causaban una sensación de dolor al oírlos, se tapaban los conductos auditivos con la fatal ignorancia para no imaginar lo que en aquella residencia ocurría.

Nadie podía ayudar a la pequeña persona que corría desesperadamente por las calles teniendo en mente ideas confusas e hirientes sobre si mismo, absolutamente nadie estaba a su lado, la única persona que era capaz de ayudar a su frágil ser estaba en el cielo dejando al pequeño lidiar con personas duras e incomprensibles.

Porque …porque su corazón no podía estar lleno de ese sentimiento que al parecer todos los tenía servidos en bandeja de plata, porque le arrebatan a su abuelo justo cuando todo empezó a comportarse extrañamente en su casa.

El pequeño Tetsuhiro sin saber como lidiar lo de su madre decidió huir enseguida apenas tuvo la oportunidad, aun sentía el ardor de esas flacas manos sobre su piel, quería deshacerse de ellas sin importar como, mientras corría con intensidad frotaba más y más sus dedos sobre aquella zona enmarcada pero no desaparecía, simplemente seguía latente aquella escena donde su madre estaba sobre el haciéndole daño hasta llegar a un punto donde Tetsuhiro era obligado a quedar dormido, y ahora esa sensación era más fuerte ¿y porque? Pues se debía a que este fue inmerso en un nuevo problema.

Si vas a cruzar un puente viejo cuyas maderas ya están en proceso de descomposición siempre aconsejan no caminar por ellas y si no al menos tener un cuidado extremo pero claro como iba a saberlo aquel chiquillo que fue educado en casa desde que empezó a hablar, este descuidadamente cruzó un desconocido puente el cual se desintegró ante el débil pero impulsivo correr del chico.

Aquel río tampoco era conocido por el peliazul pero eso ya no importaba, afortunadamente la corriente no era tan severa, era calmada y llevadera, el frío del agua perforaba su piel y hacían que su pequeño cuerpo se adormeciera peligrosamente hundiéndose hasta llegar al fondo , todo iba tan rápido en la pequeña mente del menor y a pesar de eso la imagen de una gran esfera blanca en el cielo era lo único que se mantenía quieta, eso lo tranquilizaba un poco e hizo que recordara a su abuelo, si él estaba allá arriba contando las estrellas como solía hacerlo con él antes de dejar este mundo, le sería muy difícil pues intuía que al estar tan cercanas a la vista debería recorrer todo el cielo para contarlas a todas, necesitaría la ayuda de alguien más y pensó curiosamente porque no ir a ayudarlo.

Sus ojos se cerraron al ver borrosa a la luna y de pronto la imagen de su abuelito estaba frente a él, con esa sonrisa natural y sin dientes que le parecía muy graciosa, escuchaba vagamente un " ven aquí " y haciendo caso a su abuelo estiró su brazo el cual se volvió pesado pero a pesar de todo intentó e intentó sostener esa ilusión que su mente infantil creaba pero la sensación ilusoria al fin y al cabo resultó ser increíblemente real, alguien lo estaba llamando, no por su nombre pero escuchaba una voz lejana y que no resultaba ser familiar, abrió sus ojos para darse cuenta de las infinitas burbujas que se formaron arriba de él, luego estas fueron atravesadas por una figura misteriosa quien se apoderó de su brazo y jaló de este con increíble fuerza, el pequeño Tetsuhiro perdido en diferentes sentidos se dejó arrastrar por aquella cosa que no podía distinguir por culpa de la intromisión constante del agua en sus ojos verdes pero esa molestia pronto desapareció al poder sentir la brisa del viento chocar contra su cara mojada y de una manera extraordinaria este fue impulsado hacía afuera hasta aterrizar en la tierra sucia y ahora embarrada en toda su cara, rodó hasta chocar con el final de una colina alta llena de pastos verdes , a decir verdad era una altura bastante peligrosa y fue un milagro que el impacto con el agua no le halla causado heridas de alta gravedad y más tratándose de un cuerpo en desarrollo e infantil.

Este pequeñín comenzó a toser reiteradas veces escupiendo el agua que se había tragado y que una parte fue a parar dentro de su diminuto sistema, sentándose en el suelo apoyó ambas manos en su pecho flacidito para tocar y asesorarse de no haberse lastimado y afortunadamente todo parecía estar en orden o eso creía cuando escuchó pasos detrás de él, curiosamente sentía peligro, una corriente dentro de él le decía "¡corre por tu vida!" pero permaneció quieto y en silencio.

-GRRR… ¡OYE TU! ¡NIÑO!

-¿Eh? Yo… ¡AH! ¡ESPERA, ESPERA, ESPERA!

- ¡ERES UN TONTO COMO PUEDES CAERTE EN EL AGUA Y NO SALIR DESPUÉS! ¿¡ENTIENDES QUE CASI TE AHOGAS?! ¡DEBERIAS SABER NADAR!

-¡PERO Y...YO NO LO...LO…LO HICE A…A PROPOOSITO!

De un momento a otro este empezó a ser zamarreado de un lado a otro y sin descanso, la cabeza del peliazul ya estaba dando vueltas otra vez y esa movidita era de una manera tan brusca que salía el agua que quedó atrapado en sus oídos.

El pequeño de Tetsuhiro solo captaba una imagen distorsionada de su salvador el cual le estaba tratando igual como si fuera una bolsa de papas que podía llevarla de un lado a otro, finalmente cuando sus ojos terminaron con la apariencia igual que la de un torbellino este desconocido lo dejó caer en el suelo, dejando que el peliazul se acostara y estirara sus brazos y sus piernas libremente, ahí aprovechó el niño para agarrar una bocana inmensa de aire para que sus necesitados pulmones se llenaran con el preciado oxigeno de afuera y este disfrutara de un poco de paz al fin.

Se dio la vuelta y recostado boca abajo observó a la persona que lo acababa de salvar, este se había sentado a una distancia del mismo observando al río que casi llevaba su vida , deteniéndose un poco en las ropas de su salvador estas terminaron empapadas como las de este cabezón de ojos verdes y ya una vez clara su visión admiró con mas detalle el aspecto de aquella persona: una bonita cabellera de color plateado pero que solo le llegaba hasta los hombros, pequeña espalda cubierta por una musculosa blanca la cual escurría agua y las gotas caían al suelo, otra cosa no tenía para agregar pues solo le veía de espaldas pero la curiosidad infantil es tan grande que sin importarle lo que le pudiera hacer ese extraño se acercaría mas a él, después de todo lo salvó no podía ser tan malo, quería agradecerle por tal molestia grande que se tomó al zambullirse a esas aguas por alguien que ni conocía.

Lentamente y manteniendo pecho al suelo, copió lo que hacía los soldados de las extrañas películas que traía su padre y se acercó sigilosamente hasta esa persona quien seguía sentada con la cabeza escondida entre sus piernas claro que al sentir el arrastramiento de algo en el suelo este volteó y le dedicó una feroz mirada que le provocó escalofríos al peliazul, nunca pensó que una persona pudiera tener esa clase de brillo que emanaban los animales salvajes antes de atacar, por suerte aquella mirada despareció y dejó ver otra más apreciable a sus ojos.

Tetsuhiro no podía creerlo, quien salvó su vaga vida era solo otro niño de la misma edad que él y sin darse cuenta se quedó perdido mirando los ojos de ese pequeño platinado, un color dorado que estremeció sus pequeñas manos, y su corazón de niño se moviera tan rápido como el de un ratón.

Sin decir nada detallaba aquel rostro inexpresivo que lo miraba fijamente en su mente pero con la idea repentina de que este niño de cabellos plateados podía deducir sus pensamientos escondió su rostro bajo sus brazos apoyados sobre la tierra.

-Niño… ¿Te encuentras bien?

-Ha…hai ¡Gracias por salvarme la vida Oni chan!

-No me digas así, no tienes por que gritar y es mala educación no ver a los ojos a las personas cuando hablas.

Si como no saberlo, regla principal en su casa, lo que sea que tengas para decir dilo fuerte, claro y mirando a la cara, pero ahora su corazón estaba latiendo tan fuerte que sentía que podía volver a desmayarse y su pancita no dejaba de hacer ruiditos, quizás comió demasiado cayéndole muy pero muy mal sin embargo debía demostrar agradecimiento a este niño que estaba a su lado así que tomó mucho valor y poniéndose de rodillas , bajó la cabeza y apoyó sus manos en el suelo para exclamar un fuerte gracias que hizo que este peliplateado perdiera su postura y cayera al suelo observando de forma anonadada a ese crío que solo se humillaba a él mismo, eso era demasiado, se acercó al muchacho de cabellos oscuros y apoyando toda su mano sobre su cabeza hizo que parara de reverenciarlo y a cambio ganó una mirada fija de este pequeño que dejaba derramar unas cuantas lagrimas de esos ríos verdosos muy brillantes.

El platinado desconcertado desvió rápidamente la mirada y empujó levemente al niño peliazul quien aterrizó en el suelo y solo observó al niño pararse y tomar distancia de su persona pero lo que en verdad hacía era marcharse de aquel lugar.

Quedó mirando al platinado para no perderlo de vista pero lo veía alejarse cada vez más, sin saber porque él deseaba que no se fuera el que le brindó una mano… ¿Cómo podía irse así sin más? Quería seguirlo, irse con él.

Su muñeca y cabeza ardían sin control ¿Y porqué se debía eso? La razón oculta era porque ese pequeño de huesos flacos lo había tocado y brindado un poco de calor cuando momentos atrás se hundía en las profundidades de ese río.

A pesar de ser verano este sofocante calor no era molesto, en realidad le agradaba y no quería que se desvaneciera o se fuera como… su abuelo.

-¡Ah! ¡Espera! ¡Por favor no te vayas!

-¿Ahora que quieres? Debo volver con mi papa y mi mama tú debes hacer lo mismo.

¿Debía ?si…pero ¿Lo haría? Absolutamente no, claro que ni loco volvería ahora a su casa, presentía un gran peligro si volvía a pisar esa casa sembradora de aprensión y angustia, solo pedía un poco más de tiempo para estar con ese niño que hacia que su existencia valiera algo y pudiera sentir tranquilidad aunque sea unos minutos, bajó la cabeza y presionó contra el pecho sus manos húmedas y frías repitiendo en su cabeza aquel deseo que ahora seguro estaba en el fondo del río.

Ese niño de cabellos plateados al verlo sintió un frío recorrer su espalda, ese rostro no le gustaba para nada, le irritaba de sobremanera y no quería presenciar tal expresión, se acercó a este y agarrando sus mejillas las estiró como si fuesen gomas obligándole a que este cambiase la cara aunque no quisiera y efectivamente lo logró, esta era más llorona y quejosa pero daba algo de humor ver a ese chiquillo descontento y súper enojado por los apretones a sus pobres y torturadas cachetes.

Finalmente fue liberado de los dedos blancos y flacos del niño peliplateado.

-Auch eso fue cruel…

-Me vale, oye tienes suerte de que apareciera, me debes tu vida ha ha.

-Claro que se la debo Oni chan.

-Ah que no me digas así, no te conozco.

-Pero si me dice su nombre ya no seremos extraño.

-No te lo diré…

-¡¿AAAAH?! Porque…yo quiero saber su nombre ¡`Por favor, por favor, por favor!

-Porque me dijeron que no confíe en los desconocidos y tu eres un niño raro.

Niño raro… ¿niño raro? ¡Niño raro!

Si estaba en lo cierto, sabia que era algo fuera de lo normal que este corriera a mitad de la noche y para colmo hacer que un puente se derrumbara y le hiciera caer al agua, pero peor fue el hecho de no tener voluntad para salir de esa trampa húmeda, aun así que se lo dijera así de frente y con una cara tan seria fue una apuñalada a su ya dolido corazón.

Desanimado en todos los sentidos cayó sentado al suelo y apoyo su pera entre sus piernas juntas, a su lado se sentaba aquel chico que se dedicaba a escurrir el agua de sus mechones, seguía quejándose sobre lo incomodo de seguir con la ropa empapada y que se le cayera a los ojos molestas gotitas que caían de su corto flequillo pero Tetsuhiro ignoraba esas palabras, solo se quedó ahí sentado admirando la pequeña imagen de un niño amable y que a pesar de tener un pequeño descontrol de ira se veía a simple vista que era un alma gentil y sencilla, podía estar seguro de eso porque su abuelo le dio el ejemplo de una persona cariñosa, humilde, buena y solidaria, sin esperar nada a cambio y si no fuera por el este niño no conocería los valores necesarios y que todo ser humano debe poseer.

La presencia de su abuelo ahora estaba con él siempre, en su forma de actuar y trato a las personas.

-Oh casi lo olvido ten esto.

-¿Ah? Que...es…

-Se te cayó mientras corrías, lo recogí para poder dártelo pero no importa cuanto te gritara simplemente no me escuchabas, ahora que lo pienso no se porque me molesté tanto en seguirte ¿Es un simple papel verdad?

-¡Do… Doumo arigatou gozaimasu!

¡Si esto era un sueño que nadie lo despierte! quizás para ese desconocido solo resultaba ser un pedazo de papel arrugado pero para Tetsuhiro era su primer deseo en el día de Tanabata, un kanji que reflejaba la verdad de su ser y la idea de perderlo de una forma tan tonta le causaba bronca y vergüenza a la vez, pero al fin de cuentas este chico recuperó su kanji y se lo entregó nuevamente, tal vez estaba exagerando demasiado pero... ¡Se sentía demasiado feliz por ese gesto! Por lo que sin pensar se abalanzó sobre el niño y capturándolo en sus brazos este le dio un fuerte abrazo mientras frotaba su mejilla sobre su plano pecho, claro que el platinado no lo recibió de la mejor manera, contó hasta tres para no matar a se crío que cruzó la línea del espacio personal, luego su mano en forma de puño aterrizó en la cabeza de Tetsuhiro haciendo que este cayera al suelo con un terrible chicón en la nuca.

-I…Ita… ¡QUE CRUEL!

-¡Te lo buscaste niño!

Este haciendo un leve puchero se sentó lejos del peliplateado y en vez de quejarse del dolor se dedicó mejor en admirar nuevamente su deseo con una sonrisa aunque ese momento duro podo pues su acompañante comenzó una pequeña charla con él.

-Entonces niño veo que te escapaste, solo vuelve a casa, es tu familia después de todo, lo que hayas hecho se les olvidara, deben estar muy preocupados.

-¿Tu…crees?

-¡Claro que si! Una familia esta para eso, cuidarse y preocuparse entre ellos, oye en serio eres un niño raro.

-Ah si… y tu mamá y papá…

-Bueno ellos están por ahí….y…

Sus ojitos verdes solamente observaban los labios moverse del chico que rehusó a darse su nombre, era algo frustrante pero no podía obligarle a que se lo dijera, como lo pensó antes debía ser un nombre muy bonito o ni hablar de esos grandes ojos color dorado, su cabellera platinada.

Si era un chico muy lindo, sus mejillas tornaron un leve sonrojo que era cubierto por los brazos de este y que se enrollaban alrededor de sus rodillas, se avergonzó de el mismo por pensar en ese niño de una forma tan extraña pero no lo sentía como si fuera algo malo, desconocía a que se debía esos pensamientos pero de todos modos siguió mirando a ese niño que hablaba pero… ¿Que estaba diciendo? No le estaba prestando atención, mejor dicho ya no escuchaba el sonido de esa voz armoniosa en sus oídos, lentamente el sentido de oír estaba esfumándose… y pronto su vista era la próxima en seguir, nublándose por completo haciendo que la imagen del peliplateado se perdiera

¿Ahora que pasaba? el pequeño Tetsuhiro sentía que todo daba vueltas y que su cuerpo volvía a dormirse como antes pero… …¡No quería irse ! aun no podía marcharse de ese lugar sin embargo su pequeño cuerpo rindiéndose ante el cansancio este cayó sobre le tierra haciendo que el platinado se abalanzara sobre él y agarrándole del cuello de su camisa comenzó a sacudirle de nuevo esperando a que despertara pero no había caso, Tetsuhiro cerró sus ojos , sometiéndose a un mundo de ilusiones hermosas y limitadas pues cuando volvería a despertar estas desvanecerían, ya no podía hacerse nada, este niño recostó con cuidado a ese debilucho y apoyando su oreja sobre su pecho oyó pacientemente los latidos del desmayado, alejándose suspiró pues aun respiraba pero…¿Ahora que hacia con un niño perdido y para colmo inconciente? quizás debía cargarlo y llevarlo hasta donde estaba su familia residiendo, se apresuró en subirlo en su espalda pero antes de que pudiera hacerlo…

-¡Tetsuhiro! ¡Tetsuhiro! ¡Oh por dios! ¡¿Que ha pasado?!

-¿Tetsuhiro?... ah…podría ser que…así te llamas he niño raro.

A lo lejos visualizaba a un chico mas alto que él , cabellos castaño oscuro y que corría forzosamente hasta llegar a donde estaban, este cayendo de rodillas posó su oído sobre la boca del niño dormido quien afortunadamente respiraba, al parecer lo conocía y analizando los rasgos que compartían podía decirse que era un familiar y ciertamente este chico no se equivocaba , se trataba de Kunihiro quien apenas pudo salir de su casa se pasó por todas las cuadras buscando a su pequeño hermanito escurridizo y lo que menos esperaba era hallarlo de esa forma.

Verlo tirado en el suelo simplemente hizo que pensara en lo peor que podía haber ocurrido pero al tocar sus brazos y su pecho aseguró el hecho de que físicamente no le pasaba nada, ya encontrado debía llevarlo rápido a un hospital para asegurarse de que estaba fuera de peligro, también notó la humedad de sus prendas, de pie a la cabeza ¿Se había arrojado a ese río? Tan concentrado en el estado de su hermano no se fijó en aquel niño de ojos miel hasta que este se levantó y se marchaba despreocupadamente del lugar, Kunihiro alzó la voz deteniendo a ese menor y con Tetsuhiro en sus brazos se acercó a este.

-Tú… ¿Lo salvaste verdad? Muchísimas gracias, acompáñame te ayudare a encontrar a tu familia y puedes cambiarte, sino pescaras un resfriado.

-No gracias, yo se donde ir además el necesita mas ayuda que yo.

Sin más el pequeño se dirigió a las escaleras asfaltadas que permitían subir esa gran colina ,dejaba un escalón tras otro a medida que sus pequeños pies avanzaban, desapareció de la vista del castaño pero sin ser visto por los que aun estaban abajo quedó observándolos por unos segundos más.

Era una lastima que no se haya podido despedir correctamente de aquel niño pero viendo a esa persona que estaba con el seguro estaría bien, veía claramente la preocupación de aquel chico alto al verlo y eso significaba que estaba en buenas manos, finalmente diciendo un adiós en el aire este volvió por su camino para ir a encontrarse con su familia que de seguro estaba buscándolo desesperadamente

Por otra parte Kunihiro prestaba atención al lugar, nunca había estado por aquí, y le parecía increíble que su hermano hubiera llegado tan lejos sin sentido de la orientación, este bajó la miraba solamente para ver la expresión dormida de Tetsuhiro, tan débil y frágil… que crecía más la fuerza de protegerlo pero…no podía, siguiendo el ejemplo de su padre ellos debían trazar su propio camino sin ayuda, ahora y para toda la vida.

Juntando fuerzas llevó en brazos a su pequeño hermano hasta la casa donde su padre los esperaba a ambos.

"Tetsuhiro"

"…quien…quien es…"

Ven conmigo… te sentirás mejor y estarás a salvo

"¿Lo prometes?... iré contigo pero…dime…como te llamas"

Hablaba a la nada, ni siquiera una sombra a la cual mirar pero aun así el niño percibía la presencia de alguien junto a él, su abuelo…no podía ser, esa voz era demasiado joven, era la de un extraño…y aun así se sentía cómodo con ella, reinaba la paz en donde sea que estaba, se olvidó del hecho de casi morir ahogado o que su madre le hiciera daño en su cuello, nada de eso existía en aquel lugar adornado por colores claros y refrescantes, tonalidades de azules fuertes…claros e intermedios ,donde sea que el pequeño Tetsuhiro voltease esos colores pasaban fugazmente ante sus ojos , no sabía lo que era pero resultaba bastante divertido tratar de alcanzar aquellas cosas que se movían de un lado a otro, por un momento creyó que eran pececitos que nadaban despreocupadamente delante de él, o que estaba bajo el mar y milagrosamente tenía el don de respirar bajo el agua pero curiosamente sus ropas ni el mismo no parecían estar mojados, Esto si que era extraño ¿Dónde estaba? ¿Una combinación extrañamente entre el mar y el cielo oscuro de la noche? ¿Esos pececitos podían ser estrellas diminutas y lo estaban invitando a jugar con el? La idea no era tan mala, estar ahí…por siempre.

Para Tetsuhiro esto era un mundo perfecto y tranquilo aunque algo solitario, en ese momento la voz de hace un momento volvió a llamarlo por su nombre ¿Quién sería? ahora solo eso se preguntaba el pequeño quien caminaba caladamente por aquel lugar desconocido, sin hallar a alguien como el, ni una persona pero al menos contaba con aquella voz que decía su nombre en un tono sumamente tranquilo, ah… ¿Como explicarlo mejor? El niño con solo escucharlo sentía que estaba bien confiar en aquel sonido que se oía a lo lejos y así era como se dejaba guiar fácilmente.

Los pequeños pasos del niño retumbaban en el aire produciendo un eco siempre y constante, cuando la voz calló este se detuvo porque no quería ir a ningún lado sin que alguien lo acompañase, lentamente se fue a ese piso celestino flotante y quedando de rodillas esperó angustiosamente a que la misteriosa voz lo vuelva a llamar pero pasaba un corto periodo de tiempo y todo seguía en silencio lo cual asustaba al pequeño Tetsuhiro quien bajaba la cabeza y cruzaba sus brazos para confortarse el mismo con un abrazo.

Silencio…soledad…sin nadie a su lado, definitivamente eso no era lo que quería el peliazul y al parecer sus deseos fueron escuchados porque cuando todo aparentaba oscurecerse a su alrededor alguien atrás de él pronunció su nombre utilizando una voz mas suave e infantil por así decirlo. Cuando el niño voltea hacía atrás sus ojos verdes captaron a la pequeña persona que estaba parada frente a él, sin darse cuenta su corazón se paralizó en ese momento y sus mejillas fueron bañadas en un fuerte rubor.

Lo que el pequeño veía era simplemente belleza pura, una melena plateada brillante, piel blanca y relucida, ojos dorados que solo le miraban a él, esa persona era un ángel y ahora esta le extendía la mano.

" Ven conmigo "

Sin dudar el pequeño ordeno a sus piernas levantarse para acercarse al niño peliplateado para estrechar su mano, al fin alguien que lo llamaba, que lo buscara solo a el y que lo protegiera por supuesto que no dudaría en aferrarse a la mano delante de el, pero al momento de tocar su mano esa figura celestial iba desapareciendo con velocidad …al mismo tiempo ese mundo de colores azulados iba tornándose oscuro lo que solo significaba una cosa …era hora de que la fantasía se desvaneciera.

Los parpados cerrados y extremadamente pesados no permitían que el niño pudiera ver solo escuchar a lo lejos el tictac de un reloj, su cuerpo sentía la suavidad de unas sabanas...y su cabeza la comodidad que una almohada proporcionaba…acaso… ¿Volvió a la realidad? Abrió un poco sus orbes verdes los cuales, estos a medio cerrarse de nuevo enfocaron el techo blanco de su cuarto, entonces todo lo de hace un momento no paso realmente solo… ¿Fue un sueño? Que mala suerte… parecía tan real, pensaba el jovencito de ojos verdes.

-Al fin despiertas Tetsuhiro…

-Nii san…tuve…un sueño raro…

-No fue ningún sueño Tetsuhiro…deberías prepararte para ir a la escuela pero por tus repentinas acciones hoy nos quedaremos en casa, cuando estés mas despierto papa hablará con nosotros por lo de anoche.

-Anoche… ¿anoche?

Morinaga se refería al sueño que acababa de tener donde había un angelito que le daba su protección, eso no había forma de que fuera cierto pero lo que no comprendía es que Kunihiro hizo referencia a los sucesos de anoche, eso si que fue real, una noche que sería recordaba por los dos hermanos.

La persona que estaba sentada al lado del infante de seis años rápidamente se levantó y dejó la habitación del pequeño Morinaga quien solo podía mirar la figura de su hermano salir y deslizando el fusuma para cerrar el cuarto.

No entendía nada de lo que había pasado, de repente la imagen de aquel niño en el río despertó sus recuerdos e hizo que este se reacomodara en la cama sentándose para pensar y acomodar sus memorias.

Realmente no se trataba de un sueño, este huyo de casa , cayó de un puente destruido y fue salvado por un niño de cabellera plateada…el ángel que había visto en sus sueños pero…después todo se tornaba muy confuso, miró a su alrededor, estaba en su cuarto de paredes aburridas y blancas , la ventana cubierta por una cortina no dejaba entrar los rayos del sol aun así sabia que era de día y ya tenía que levantarse pero antes de hacerlo Tetsuhiro notó algo que estaba en su mano, al abrirla vio el pedazo de papel donde estaba escrito su deseo...después de todo estuvo a su lado todo el tiempo aun cuando este dormía profundamente ¿Eso era una señal? ¿Su deseo no quería apartarse de él? no sabia si eso era bueno o malo pero bueno, saliendo del futón y arrastrándose hasta un pequeño mueble con cajones este abrió uno de ellos y guardó entre sus ropas el kanji todo arrugado pero intacto, luego encontraría un mejor escondite pero ahora debía alistarse para salir de aquel cuarto, no deseaba hacer tal cosa, nunca había hecho algo como lo de anoche…escapar hacia ningún lado, desobedecer un montón de reglas en segundos… ¿Ago malo estaba creciendo dentro de él ?¿Porque salió corriendo de la casa? Eligió un mal momento para cuestionar sus acciones.

El pequeño fue hacía un armario cuyo tamaño le sobrepasaba su cabecita de cabellos azules, se subió a un pequeño banco de madera y alcanzó así un mameluco de tela fina y una playera naranja de mangas cortas, pues en época de verano debía usarse ropas extremadamente livianas pero su hermano le aconsejaba usar ese tipo de ropa pues a sus padres no le gustaría ver a uno de sus hijos ir exponiendo todo su cuerpo como lo hacían los demás niños del barrio.

Tetsuhiro envidiaba a esos niños ellos podían salir a la calle y jugar con el agua en trajes de baño , en cambio el debía quedarse en casa para atender las tareas de la casa como la limpieza, a la cocina aun no podía dedicarse pues era demasiado joven para estar frente al fuego, en fin este vistiéndose solo como lo acostumbrado solo le quedaban ponerse sus calcetines blancos pero justo cuando se agachó para buscarlo entre los cajones este comenzó a estornudar una y otra vez , llevó su antebrazo a la boca para ocultarlos pues si algo que detestaba era que su padre lo estuviese llenando de millones de pastillas por lo que solo parecía un simple resfriado, desde que este le obligó a tragarse una pastilla mas grande que su dedo le daba pavor enfermarse.

Esperó a que los estornudos cesaran por unos minutos luego besando el retrato de su abuelo y dejándolo nuevamente en el escritorio este salió con la cabeza en alto, tratando de mantener la calma y el poco valor que tenía , bajó por las escaleras las cuales parecían eternas , sea lo que pasara quería que ocurriría ya, jamás vio a su padre molesto y seguro que ahora conocería ese lado severo de su padre, seguro ahora demostraría aunque sea un sentimiento de decepción ante él, no era este el tipo de atención que el esperaba de su Oto san pero uno debe conformarse con lo que tiene, con lo que recibe de los demás, es decir solamente su "familia" .

Al llegar a la sala ahí estaba su padre dándole la espalda al menor, esperando pacientemente a que el menor de sus hijos se sentara a la mesa, desviando un poco la mirada vio a su hermano que estaba sentando en frente de su padre con la cabeza baja, trago saliva mientras a paso lento avanzaba hacia ellos, dejando un poco de distancia entre él y su padre este se detuvo y saludó formalmente a su Oto san pero este no respondió hasta unos segundos después diciéndole que se sentara junto a su hermano, el pequeño obedeció y se ubicó al lado de su hermano que ni siquiera volteó a verlo, al igual que su nii san Tetsuhiro solo se dedicó a observar sus piernas flexionadas donde sus pequeñas manos sudorosas apretaban la tela fina de su mameluco, nunca pensó que esperar tanto por una reprimenda era algo angustiante y terrorífico, si pudiera volver el tiempo atrás seguro que…lo volvería a hacer y solamente para encontrarse con la mirada de aquel chico desconocido quien por ciento no tenía idea de lo que paso con él, ni siquiera recordaba haberse despedido y agregando más incógnitas ¿Cómo es que llegó a su cama? , tantas cosas que no entendía pero a pesar de eso ahora solo se enfocaba en aquel niño sin nombre ,pues este se rehusó a decirle , solo deseaba verlo de nuevo, volver aquel momento donde estaban frente al río teniendo una conversación sin sentido pero agradable a la vez.

Sin darse cuenta este esbozó una sonrisa que no pasó desapercibida por su padre.

-Tetsuhiro dime ¿Estas feliz con lo que has hecho?

-Ah no...Yo… ¡Sumimasen! …Oto san…

-Ya no sirve que te disculpes Tetsuhiro, tu madre ahora se rehúsa a salir de su cuarto y no quiero verte ¿Por qué entraste a nuestra habitación?

-Quería…pedirle algo…

-Pues sea lo que sea debes esperar a que venga, tienes suerte de que tu hermano pudiera hacerse responsable de los dos, el calmó a tu madre y fue por ti al viejo parque clausurado.

Ah… entonces su hermano fue quien lo recogió y lo llevó a casa, eso no se lo esperaba, bueno quizás había momentos en que este niño de nueve años actuaba con buen corazón solo que su hermano nunca lo veía, si supiera que si llevaba una conducta bastante refinada y correcta era por su padre, le debía orgullo y respeto al que les dio la vida, por eso mantenía silencio y solo hablaba cuando este se lo exigía.

-Tetsuhiro no podrás ver a tu madre por un tiempo, así que debes asegurarte de no estar en el mismo cuarto que ella ¿Entendido?

-Hai…

-Y tu Kunihiro debes controlar más las cosas de esta casa en mi ausencia, no quiero quitar mi confianza en ti, ten en cuenta esto para la próxima.

-Si Padre…

-Bien los dos retírense, debo cubrir las horas de anoche así que Kunihiro cuida a tu madre y a tu hermano.

Los dos niños haciendo caso a la orden de su padre se retiraron de la sala y Kunihiro quien subió antes por las escaleras estaba dispuesto a encerrarse a su cuarto a leer pero la pequeña mano de su hermanito lo detuvo, este no volteó a mirarlo por ningún motivo solo quedó ahí de pie frente a su cuarto esperando a que el menor decidiese hablar pero Tetsuhiro no sabía que decir, se encontraba muy anonadado, la actitud de su padre le disgustó por completo y tenía tantas cosas que preguntar pero la única pregunta que esos labios soltaron fue un "¿Estas bien ?"

De por si su hermano ya era frío con él pero que ni siquiera fuese capaz de mirarlo despedazaba su corazón, aunque fuese una mirada de odio este lo aceptaría ,el silencio que su hermano provocó le hacía entender que ni quería hablarle , esto le era tan molesto, querer gritar y exigir respuestas a sus preguntas pero no tener el valor de hablar como fue hace un momento atrás mientras su padre hablaba, hubo momentos en que este deseaba parar su charla y decir algo en su defensa pero…¿Había algo que decir? Ya no estaba seguro de esta realidad que vivía.

Kunihiro se deshizo de la pequeña mano del peliazul y antes de entrar a la habitación le contestó su pregunta con un simple y directo "bien", Tetsuhiro solo bajó la cabeza respetando aquella vaga respuesta que viniendo de su hermano que usaba un extenso vocabulario eso era la respuesta de un bebe aprendiendo recién a hablar, este niño de nueve años ya sin nada que decir cerró la puerta dejando al pequeño solo en el pasillo, esa sensación no debería ser nueva…pues así era todos los días o al menos desde que tenía memoria pero ya todo parecía haberse solucionado por lo que se dirigió a su cuarto donde volvería a costarse a dormir pues lo de anoche si que gasto hasta sus reservas y como ya no iba a la escuela tenía que aprovechar.

Cuando dejó correr el fusuma para abrir y luego cerrar este niño de ojos verdes quedó congelado ante lo que veía, si bien estaba la ventaba abierta la cortina era culpable de hacer que todo pareciese de noche, estaba oscuro pero podía diferenciar una figura misteriosa sentada en su futon y no mostraba su cara pues esta le daba la espalda, quiso correr pero aquella persona le ordenó que se callara y que se mantuviera quieto, este niño por el miedo que sentía hizo caso, sus piernas temblaban intensamente que deseaban pegarse en el suelo y no moverse pero hacer eso ahora sería solo una pésima idea, su visión acostumbrándose a la oscuridad ya pudo ver de quien se trataba pero el alto nivel de sus nervios no bajaron ni siquiera un poco.

-Oka san… ¿Qué haces en mi cuarto? Gomen nasai… ¿Ne…Necesitas algo?

-Ah mi querido Tetsuhiro ven ¿Acá quieres?

-Pero Oto san dijo…

-Te he dicho que vengas… ¿puedes?

Obedeciendo como el niño bueno que supuestamente era, este a un paso lento y tembloroso se acercó a la mujer quien dándose la vuelta le extendía la mano para que la tomara, ahora el suceso de anoche que deseaba reprimir vino fugazmente a su mente, la cara de su madre llena de odio y lagrimas, las manos de esta en su cuello comprimiéndole el aire y como el desesperado dejó marcada la cara de la mujer en su afán por liberarse y ahora ahí estaba el, caminando hacia el monstruo que casi logra ponerlo en un sueño profundo

¿Porque diablos estaba yendo hacia esa dirección? Tal vez porque a pesar del temor que este sentía, seguía siendo su madre además podría ser que lo haya perdonado, quizás se disculparía por el suceso de anoche o tal vez esta le exigiese perdón, no importaba lo que debía hacer si eso significaba recuperar el vínculo que tenía con su madre.

El niño de cabellos azules dudó en agarrar esa mano femenina y delicada pero esta sin vacilar alcanzó su muñeca y obligó a su pequeño cuerpo caer sobre ella, la mujer posó la cabeza de su hijo sobre su pecho y esta comenzó a deslizar sus dedos sobre los mechones de cabellos ubicados en su nuca, ese toque dejó sorprendido al peliazul pero no causó miedo ,es más este cerrando los ojos disfrutó de la rica sensación que provocaba esa caricia, por primera vez en mucho tiempo su madre lo abrazaba…y e hacía sentir que lo amaba, estaba tan emocionado que dejó escapar un chorro de lagrimas que mojaban la blusa blanca de su querida madre ,esta solo le sonería calmadamente y haciendo que Tetsuhiro levante la mirada deslizó suavemente sus dedos blancos para borrar aquel camino de lagrimas, los ojos que ambos compartían ahora se cruzaban por primera vez desde el suceso de anoche y con honestidad…el niño notó algo raro en esa expresión, ella le sonreía pero podía presentir que no lo estaba haciendo de verdad…que solo era una mascara la cual no deseaba quitar por miedo a lo que había debajo de ella.

Quiso bajarse de sus piernas donde su madre lo obligó a sentarse, intentó hacerlo sin ser brusco y no demostrar desconfianza, las manos del niño inconcientemente fueron a parar a las manos que estaban tocando su cara, quería alejarlas lo más rápido posible y salir del cuarto porque su madre…ella…ella lo estaba mirando con la misma cara… con aquellos ojos…aquella mueca de disgusto, ella definitivamente no vino a exigir o dar disculpas.

-¿Te arrepientes de lo que hiciste Tetsuhiro?

-¿Oka...? ¿Oka san?

-Bueno es que dejaste a la pequeña Mizuki llorando toda…toda la noche, fue tan difícil calmarla pero se calló tan pronto le dije que la protegería de aquellos que le hicieran daño, sabes son mis hijos y los amo pero Mizuki es tan solo una bebe y debo velar por ella como buena madre así que…Tetsuhiro prométeme algo…

Acercó el cuerpo inmóvil del pequeño hacia ella para poder abrazarlo con cierta fuerza reducida, dejó reposar su pera en el hombro de Tetsuhiro para que así sus labios rozaran contra los oídos ajenos, el que estaba siendo asfixiado por los brazos de esa mujer solo podía quedarse quieto y oír los susurros que salía de la boca de su mamá.

-No vuelvas acercarte a Mizuki ¿Si? Promételo…vamos promételo…di "Si mama"

-Si…Oka san…

-Sabía que entenderías eres muy inteligente a pesar de tu edad.

La mujer alejó el cuerpo tieso del niño y lo recostó sobre el futon cubriéndolo con las sabanas de este, dejando un beso en su frente esta se levantó y salió del cuarto tarareando una canción de cuna que siempre hacía oír a sus hijos cuando eran apenas recién nacidos, sin embargo esa melodía solo resultaba ser un sonido escalofriante para los pobres oídos del menor quien aun mantenía su vista paralizada hacía arriba, su corazón….ese corazón atormentado aun le faltaba tanto por vivir pero este reducía sus latidos pues las ganas de vivir se iban apagando poco a poco.

El anhelo de volver a ese mundo sumergible y celestino era cada vez más fuerte ¡Que debía hacer para permanecer eternamente en ese lugar! Ahora el pequeño Tetsuhiro se movilizó con lentitud fuera del futon, este se encaminó hasta su pequeño escritorio y agarró el retrato el su abuelo, lo miraba sin descanso mientras este caminaba hacia la ventana, su pequeña mano deslizó la cortina permitiendo que así la luz de sol iluminara su rostro manchado en aguas saladas.

Este niño se preguntaba porque esta luz no era suficiente para aliviarlo y relajar su cuerpo nervioso, que hacía falta ahora para olvidar todo esto, hacer como si la noche anterior nunca existió, de esa forma su made seguiría "normal" y su hermano Kunihiro pudiera verlo a los ojos de nuevo.

¿Acaso este niño tenía cierta responsabilidad que cumplir para ser amado? Su padre ni siquiera demostró algún gesto de enojo hacia él, al parecer ese adulto solo quería mover la boca por que sí para después tener la conciencia tranquila de que hizo algo pero solo empeoró las cosas.

Tetsuhiro miraba hacia el cielo y sostenía con firmeza el retrato de su abuelo, este cayó de rodillas ya que su cuerpo pesado imploraba un descanso ¿Esto recién empezaba? ¿Había algo más? ¿Que pasaría mañana…?

Lo único que este peliazul pensaba era en… querer encontrarlo para poder sentir otra vez esa calidez en su cuerpo que su cuerpo ansiaba desesperadamente, que venga a tirarse sobre él para sacarle del é oscuro y siniestro que su familia estaba contaminando. Que alguien venga por el…era una ilusión más que estaba desvaneciéndose pero con la imagen de ese peliplateado aun quedaba algo de esperanza en su corazón.

Notas finales:

Hasta aquí ha llegado los capítulos, el tercero esta en proceso, solo ansío ver respuestas nuevas , críticas constructivas que piensan de la historia, y si deshice brotar una lagrimita…. No me maten DX

Aun falta chicas así que solo estén listas, habrá momentos, de lagrimas si pero también de amor y alegría y..oh sorpresa también!

Sin más que decir nos estamos viendo en la proxima!