"Dijiste que no la volverías a tocar…Tetsuhiro…
Oka san…porque…porque la prefieres a ella ¡No entiendo!
No hay nada que entender ella es mi hija…ella es la hija que siempre quise y tu…rompiste la promesa…
No mamá…jamás la volví a tocar…
Mentiroso... ¡Mentira! "
Esa voz acusadora es la que siempre se presentaba en sus sueños y se estampillaba contra sus tímpanos logrando meterse dentro de su cabeza y sucumbir su cerebro, la voz en sus sueños que solamente vivía acusándolo, la sensación de aquel sonido solo ocasionaba perturbación, miedo…
Ya no podía sentirse a salvo ni en su propia casa.
Desde la intromisión repentina de su querida madre en su cuarto, no ha hecho más que sufrir lo que adultos llaman "insomnio infantil", claro que este niño no lo ha hecho saber a su familia, por el mismo motivo que no quería resfriarse y que al final debió ingerir por una semana pastillas del tamaño de su pulgar, machacadas, polvorizadas y mezcladas en su Calpis, un refresco japonés parecido a la leche pero con un ligero sabor al yogurt, cuyo gusto preferido de este niño era el de sabor a fresa, por suerte esa bebida alivianaba bastante el tener que tragarse su medicina curando prontamente su resfriado pero esa cosa no iba a curar el pequeño trauma que había en su mente, no haría que este se deje de imaginar una sombra vagando por el pasillo y que esta se detuviera justo en frente de su cuarto, no pararía aquel temor a ser estrangulado mientras dormía…ni tampoco hacer que dejara de soñar con una mujer que se metía a su cuarto y lo vigilaba todo el tiempo para que este no se saliera del futon.
No había ningún descanso emocional o físico en este pequeño cuerpo de seis años que solamente se animaba a moverse por oscuridad de la noche cuando la luz de la luna entraba por la ventana-balcón de su cuarto, en esos momentos miraba la pequeña esfera que estuvo presente aquel día donde…conoció al niño de cabellos plateados, pero no pudo volver a encontrarlo, no importaba cuanto volviera a escondidas a ese lugar, todo se encontraba solitario y en silencio, ni siquiera su hermano pudo ayudarlo, solo le decía que lo olvidara y que siga con su vida.
Justamente el seguía con esa vida porque aquel chico la salvo ¿Cómo pasar por alto algo como eso? ¿Es tan grande el nivel de insensibilidad de su hermano? Jamás se olvidaría de él, mantendría en silencio el anhelo de volver a verlo pero de sus labios no saldría nada. Todo lo guardaba en su corazón.
Luego de aquella noche se cumplió a la perfección todo lo dicho por su padre, Tetsuhiro ya no podía estar en la misma habitación que su madre, rara vez salía del cuarto pero debía estar atento a su presencia aunque no quisiese, y sin darse cuenta Kunihiro se volvió mas distante de lo que ya era, cuando lo veía solo atendía un libro en su mano o estaba al tanto de su madre pero no volvió a mirarlo a los ojos desde aquel día donde ambos fueron "reprimidos" por su padre , a decir verdad, el pequeño solo era notado cuando se hacía el control rutinario de la escuela, cuando había que hacer la limpieza o simplemente realizar los labores domésticos junto con su hermano.
Así fue como de a poco fue aprendiendo desde niño como doblar una camiseta correctamente, que el blanco no puede mezclarse con algo de color si no terminarían como sus calcetines blancos que ahora se transformaron en un color amarillo patito pues habían sido lavados junto con la ropa de...Mizuki, claro que no los volvió a usar.
En fin, Tetsuhiro Morinaga había logrado a su temprana edad lo que alguien alcanza a una edad más adulta, ser una persona independiente, conciente de sus actos, pero manteniendo ese carácter amable y gentil del que todos salían a relucir, sobretodo en la escuela, una forma de ser que no ponía tan contento a su padre, ya que para él esa conducta era mal vista, no propia de un Morinaga, quizás se refería a que no era digno ese comportamiento en un futuro hombre de familia, líder ante todo y responsable, que esa amabilidad pura ante cualquiera era…una debilidad pero… ¿Qué tanto sabía de este chico que llamaba su hijo? El pequeño de los Morinaga estaba cien por ciento seguro que ni siquiera sabia cual era su color favorito, cual postre prefería por sobre todas las cosas dulces, sus intereses personales, para que molestarse en tratar de crear ese vinculo paternal que solo se veía en los cuentos infantiles, solo era una perdida de tiempo.
Quedaba vivir por su cuenta y por el bienestar de la familia, seguir las reglas, respetar los toque de queda, hacer la limpieza, estudiar, sacar buenas notas como su hermano, aunque nunca llegaría a ser como él, y tampoco buscaba serlo, odiaba la parte del día en que necesariamente debían compararlo con su nii-san, hacían pensar que su forma de ser no era la apropiada y era insuficiente para la familia, pero claro…estaba hablando de sus padres, lógicamente su "yo" no les satisfacía y obligatoriamente estaba la necesidad de rellenarlo con las ambiciones de que este algún día se convierta de los pies a la cabeza en alguien que cumpla sus deseos codiciosos. Pero con el correr de los años esas aspiraciones solo se volvían en palabras escritas en la arena que desaparecían con el soplo del viento, era tan difícil cambiar para unas personas que no merecían ese cambio, que cierto niño de ojos verdes llegó a un punto de no rendir más esas cuentas dificultosas, dejaría que el tiempo lo forme como debe ser, que ninguno de esos adultos modelaran su existir , bueno ecepto un ancianito que seguía cuidándolo a su forma desde allá arriba, iluminando su camino como la estrella guía de los perdidos en un gran desierto.
Nueve años después…
-¡Tetsuhiro! ¡Llegaremos tarde!
-Ya voy Nii san…
El 1 de abril del año 2008…tiempo de volver a la escuela y de empezar una de las etapas esenciales de todo adolescente, la querida y esperada preparatoria.
No podía estar más emocionado aquel muchacho de ojos verdes que mirándose al espejo del baño terminaba de acomodar su *seifuku, acomodaba el cuello mao de su chaqueta negro, aseguraba que todos los botones color dorado del *gakuran estuvieran bien prendidos y por ultimo miraba los ojos verdes claro que saco de su hermosa e infortunada madre, llevó su mano derecha a uno de sus ojos y los cubrió con la palma.
Por un segundo deseaba no haber nacido con aquellos órganos oculares, haberse inventado una excusa para comprarse lentes de contacto de un color más oscuro, o hacer lo que sea para no tener que ver todos los días frente al espejo…los ojos de su madre.
Como su hermano se lo gritó mil veces, estaban por llegar tarde al Instituto *Nishi-Nippon Junior College , y ya mencionado antes el pequeño Morinaga Tetsuhiro de seis años que hablábamos hace tiempo ahora era todo un adolescente de 15 años que empezaría en este día su primer año de preparatoria, debería estar emocionado pero ciertamente costaba sonreír dentro de esa casa, solo cuando ponía un pie afuera sentía la libertad fluir por su cuerpo, no por completo pero al menos relajaba un poco su mente, si se ponía a pensar no estaría mal , pasaría nueve horas menos en su casa, podía sacar bastante provecho a eso, mientras más lejos de casa mejor.
Bajando las escaleras a toda velocidad llegó hasta al genkan de la casa, entrada principal donde normalmente se ponen los zapatos, ahí esperaba su hermano mayor quien solo miraba hacía la puerta como de costumbre, evitando verle a la cara ¿Cuánto rencor puede haber por un simple error a los 6 años? Bueno no podía meterse en la mente de su hermano y adivinar que tanto le estaba pasando estos años, solo restaba un saludo cuando era necesario, o cuando había que coordinar las tareas y nada más.
Cuando Kunihiro vio acercarse al menor de la familia indicó que se cambiara los zapatos, el adelantándose cruzo la puerta de entrada y admiró con sus ojos bien abiertos el auto estacionado enfrente de la casa, quedó parado como idiota en el camino por lo que fue inevitable el choque que dio Tetsuhiro contra la espalda de su hermano, este sobando la nariz que chocó contra la dura cabeza del castaño se inclinó un poco para ver lo que tenía pasmado a su Nii san y llevándose la misma sorpresa quedó boquiabierto por la maquina enfrente suyo de la cual se abrió la puerta del conductor dejando ver a una figura joven muy familiar.
El de cabellos azules estaba por decir su nombre pero simplemente quedó atrapado en su garganta, fue su hermano quien tomando iniciativa y saludó al hombre que amablemente vino a recogerlo
-¡Masaki san!...era usted el amigo de la familia que mencionó nuestro padre… ¿Nos llevará al instituto?
-Ha ha si, lamento mucho que le hayan ocultado mi identidad pero quería ver sus caras de sorpresa. Oh cuanto han crecido, no los veo desde que iban a primaria…
-Es verdad… mucho tiempo, ah y por el transporte Doumo arigatou gozaimasu...oi Tetsuhiro agradece a Masaki san, se ha tomado la molesta de venir hasta aquí.
-*Un…Doumo
-Ha ha veo que sigues igual de callado Tetsuhiro Kun.
El joven alto de 20 años apoyó su mano sobre la cabeza del menor Morinaga quien solo permaneció mirando el suelo en vez del rostro gentil que dejaba ver el muchacho de cabellos rubios y que por obvias razones físicas era un poco más alto que este, en realidad quien lo estaba alcanzando era Kunihiro, y el rubio no se lo guardó al admirar el porte serio e ilustre que portaba el hijo mayor de la familia, claro que el castaño solo negaba los comentarios del joven amigo de la familia, educadamente expresando lo exagerado de sus palabras, claro que Masaki Junya astutamente metió al menor de Tetsuhiro en la conversación quien estaba a favor de lo dicho por Masaki, teniendo a dos en su contra Kunihiro volteó la mirada y se subió al auto en la parte de acompañante mientras que Tetsuhiro habría la puerta trasera del auto y se acomodaba para solo ver la ventana.
El mayor de los tres hombres se quedó mirando algo desconcertado la visión ¿Dijo algo malo? Parecía su impresión pero notaba que entre los hermanos había algo de tensión familiar, quizás una disputa, como era hijo único no comprendía esos asuntos pero debería hacer algo, ya que sería un largo trayecto el camino al instituto, si tenía suerte y no había trafico llegarían en once minutos, este se subió a su auto y arrancó el motor que sin duda demostraba la excelencia de ser un automóvil nuevo y del que estarían hablando durante el camino al instituto.
Ya por la autopista y siguiendo por la alineación Kashii en Higashihama se veía el movimiento del ultimo diseño de la tercera generación de automóviles Suzuki Swift 2004, con espacio para cuatro o cinco personas, claro que este modelo incluían unas nuevas actualizaciones como pilotos traseros, variaciones en los diseños del los asientos, faros anti neblinas y entre otras cosas que sus ojos verdes pudieron capturar antes y después de entrar al auto, no tenía otra cosa que hacer mientras escuchaba sobre las expectativas de Masaki en su hermano quien estando en su ultimo año.
Debía estar teniendo una visión de su futuro, algo que él mismo no podía saber por anticipado lo que iba a pasar, por eso quería que todo tomara un curso por si solo, y no era por llevarle la contra a su padre y a su idea de "anticipar los hechos", recién entraba al primer año… ¿No podía tener aunque sea una adolescencia llevadera? ¿Sin tener que estar con la mochila pesada con obligaciones y responsabilidades de más? Cada vez le hacían curvar más su espalda y bajar la cabeza para no perder el equilibrio o caerse, sería muy aliviante de verdad el no tener que estar molestándose por esos problemas pero…otra vez estaba soñando.
Perdiendo el tiempo al ver por la ventana veía el pasar de muchos postes de luz demasiados altos, edificios exageradamente grandes y otros exageradamente pequeños, carteles con el nombre de las rutas, y sin mencionar los vehículos que iban en sendito contario, echando un vistazo a su reloj de muñeca notó que solo faltaban unos veinte minutos para que la escuela cerrara sus puertas, debían estar mas tardar a las 08:10 am pero tratándose de la ruta 3 y sabiendo que en este horario no había tanto transito seguro llegarían a tiempo, comenzaba a sentirse algo irritado por haber sido levantado de un tirón de oreja por cierto castaño con gafas que conversaba normalmente con Masaki san.
Al verlos a ambos le parecía no encajar para nada, y lo peor es que…este rubio de ojos azules era la única persona que conocía que logró arrancarle una sonrisa en su hermano desde pequeño, de verdad que no podía acostumbrar ver esa mueca en su rostro, si tan solo se presentara de forma más regular en su vida , tal vez su relación de hermanos cambiaria para bien, o quien sabe , a lo mejor solo era otra idea sin sentido, como sea este chico callado quedó fijándose en el espejo retrovisor donde se reflejaban unos perfecto ojos azules, aunque ahora que se fijaba bien se veían algo más claros al exponerlos a la luz sobre ellos, sin darse cuenta se quedó perdidamente mirando hacia ese reflejo el cual volteó la mirada hacia él, rápidamente cambio de vista y se centró mejor el las cosas que pasaban por la ventana.
No entendía ese acelero en sus latidos y tampoco el ardor que aparecía en sus mejillas, para su mala suerte podía verse por el vidrio de la ventana, ser conciente de esa patética expresión ¿Qué estaba pasando? …
-Ah Tetsuhiro Kun, hoy empiezas el primer año ¿No esta nervioso?
-Bueno…un poco pero entusiasmado a la vez…
-Tranquilo, solo da lo mejor de ti ¿De acuerdo? Y se los digo a los dos.
Tetsuhiro y Kunihiro, ambos asintieron infantilmente al mayor delante de ellos, e indiscutiblemente fue acompañado con una alegre sonrisa, este hombre era sin duda el adulto más…cariñoso que conocían y que los trataba de una forma tan diferente de lo habitual, en su casa todo era caras largas, haz esto o haz aquello, no bajes las notas, no a esto si a lo otro, solo puras ordenes que seguir, sin dar lugar a una conversación pero con Masaki todo ese ambiente estricto desaparecía.
Desde pequeños pasaban buenos momentos juntos y tanto Tetsuhiro como su hermano dejaba deslumbrar una sonrisa brillante y natural como testigo de su buen animo pero esta desaparecía tan pronto la imagen del joven se marchaba, desearía que…su hogar se sintiera así siempre, es decir donde se sintiera libre de sonreír, de poder llorar, o siquiera gritar…pero todo ya estaba trazado de cierto modo y cambiarlo acarrearía consecuencias drásticas.
El de ojos verdes permaneció callado por el resto del camino, claro que el viaje tendría fin, llegaron a su destino ambos chicos se bajaron del vehiculo y se despidieron del chico de cabellos rubios quien debía seguir su camino, dejó expresado que vendría a buscarlos más tarde para que no anduvieran solos pos las calles desconocidas del distrito Chou-ku , claro que Kunihiro podía levar a su hermano menor, conocía el lugar, la escuela y sus alrededores pero si ese era el deseo del amigo de la familia no podía negarse.
Viendo el auto desaparecer al doblar en la siguiente intercepción el peliazul suspiró y volteándose admiró el angosto y alto edificio gris en frente de él, aquí sería el lugar en donde pasaría la mitad del día, donde posiblemente haría amigos, leería mil libros en la biblioteca y escucharía los eternos sermones de los superiores, como en la primaria… ¿Por qué debía cambiar de instituto?...sin dudar ser el nuevo era lo peor que podría sucederle a una persona, tener que sonreír y no escuchar los susurros detrás de ti, pensado en todo eso ya se puso nervioso y lo dejaba bien visto en el temblar de sus manos, hecho que vio Kunihiro quien se acercó a este y apoyó su mano sobre su nuca para llevar su cabeza hacia delante forzosamente .
-He… ¡Hey! ¿Y eso porque Nii san?
-No te pongas a temblar, levanta la cabeza y demuestra tu seguridad.
Quizás estaba soñando, pero lo de recién… ¿Fue una especie de aliento? De todas forma no creo que eso le serviría, estaba cansado de repetir esto pero no era y no sería nunca igual a su Nii san, porque no comprendía eso, le hablaba como si fuera su doble, que haría las cosas tal cual el las hace, y eso si que era la peor estimación de Kunihiro hacia él, solo lo veía como alguien que debería copiar sus pasos para triunfar en la vida, todos los días era así, pero bueno hoy haría el esfuerzo de no quedar en ridículo frente a sus nuevos compañeros.
Levantando la cabeza y decidido avanzó hacia el instituto lleno de estudiantes que recorrían aun el patio exterior, a su lado iba Kunihiro, era algo vergonzoso pues ambos tenían los ojos de su madre…ojos verdes y era el punto en su contra que le delataba ser su hermano, no es como si lo quisiese mantener en secreto, el problema era ir juntos hasta sus salones que por suerte estarían en diferentes edificios pero como Tetsuhiro no conocía nada de nada aquel establecimiento debía aceptar la guía turística de su hermano, el cual mantenía la mirada firme y seria, típico de él.
Entrando de largo estaba por seguir caminando pero su hermano le detuvo para que se quitara sus zapatos negros y los cambiara por unas *uwabaki que se encontraban todas ordenadas y ubicadas en taquillas que se dividían por curso y además cada taquilla tenía escrito el nombre del estudiante al que le correspondía, el peliazul se fue a la sesión de los de primer año y no tardó en encontrar su taquilla, en ella estaban unas uwabaki blancas con una franja de color azul en la punta, se las puso y dejó sus zapatos dentro del casillero. Para esperar a su hermano quien quedó conversando con un chico de su misma estatura este se sentó en la pequeña elevación donde marcaba el final del genkan, miraba a ratos el reloj para contar los segundos que faltaban para que pasaran los minutos los cuales se le hizo una eternidad, finalmente el chico con quien conversaba Kunihiro se despidió y salió por la puerta de entrada, el menor juntando pesadamente su mochila del suelo y apoyándola sobre uno de sus hombros levantó sus posaderas que las sentía entumecidas por estar reposadas tanto tiempo en el duro suelo, siguió al más alto que se adelantaba pues debía estar en el otro edificio pronto para su clase, esperaba que su hermano lo siguiera sin preguntar y así fue, Tetsuhiro sin tener otra opción seguía los pasos de su Nii san y tomando cierta distancia claro.
Los estudiantes que cruzaban por el mismo pasillo se detenían y observaban la escena algo rara que se cruzaba frente a sus ojos, bien la verdad es… que se sorprendían que un estudiante de tercer año estuviera escoltando a uno de primero, para colmo no faltaron los molestos murmureos, las miradas hostigadoras y sin mencionar la vergüenza de estar siendo tratado como un niño de jardín.
Ahora que lo pensaba ¿Por qué estaba haciendo esto? Debió arreglárselas solas pero ya era tarde para eso, cuando vio los pasos detenerse este también hizo lo mismo, fijó la mirada a la puerta cerrada que estaba a su lado izquierdo, decía " Salón B", con que ahí era su clase, mientras se quedaba observando la puerta por unos segundos su hermano aprovechó y sacó lo que parecía ser una lista, este se lo dejó en el hombro del menor quien reaccionó al llevar automáticamente su mano sobre su hombro evitando así que este se cayera. Agarro el pedazo de papel y le echó un vistazo.
-Ese es tu horario, cuídalo bien.
-Sabes yo podía haberlo ido a recoger en la dirección…
-Te ahorré un problema ahora entra a tu clase, nos vemos "hermano menor bueno para nada"
-Tks…odio que me digas así…
Ese último comentario apenas si puede decirse que fue un susurro, lo dijo exageradamente bajo para que este no fuese escuchado, Kunihiro solo dio media vuelta y se regresó por el camino que había venido, honestamente esperaba no encontrárselo mas tarde, eso solo significaría más problemas que llegarían a una situación extremadamente incomoda y sin mencionar vergonzosa, a veces creía que su hermano mayor solo servía para eso, humillarlo y restarle valor a su existencia, pero bueno el ya estaba lejos así que debía bajar un cambio a su manojo de nervios, mirando la puerta delante de él estaba el picaporte, solo debía bajarlo y ya, sus manos tiesas se mantuvieron a sus costados y estas se cerraban en forma de puño ¿A que se debía tanto nerviosismo? Quizás era por ser el único nuevo, el hacer amigos tampoco es una acción fácil de hacer, no tenía idea de que conversar si alguien se le acercaba, era muy patético, si tan solo tuviera mas confianza en si mismo.
"…Oye niño raro… "
Esas palabras solamente se oyeron dentro de su cabeza pero parecían haber sido tan reales, la voz suave y firme de aquel niño que se había lanzado al río por el…aparecían de repente ¿Qué significaba? Lentamente se dibujó una pequeña sonrisa en su rostro, debía ser más como aquel pequeño de cabellera plateada, valiente, seguro de si mismo, sin miedo a contestar… su recuerdo justo en aquel momento valía oro, no había ningún tipo de miedo al que temer, que pensaría aquel niño si lo viera ahora actuando de esa forma tan tonta, quizás le diría que no ha cambiado nada, que seguía siendo el pequeño niño raro que tuvo el infortunio de caer de un puente viejo, si… algo así se imaginaba el peliazul que cobrando un poco de animo llevó de a poco su mano al picaporte de la puerta para finalmente entrar al salón pero justo cuando iba a serlo una mano más pequeña que él se adelantó.
-Oh perdona pero no te vi…y deberías hacerte a un lado si no vas a pasar.
-Etto…yo…Sumimasen este es mi salón también…
-¿Entonces que esperas? ¡Entra ya!
-¡Es...espera!
Fue empujado vigorosamente por las pequeñas manos de la chica que también quería entrar al salón de clases, fue llevado a los empujones por esta chica a la cual trató de parar pero en ese pequeño momento de distracción para verle la cara a la chica bastó para que sus pies se trabaran y se tropezara, se dio de forma dolorosa con la frente directamente contra la esquina del escritorio de su profesor quien estaba muy ocupado con un libro en manos, leyéndolo concentradamente e ignorando al estudiante que aterrizó de cabeza y aun permanecía ahí.
La joven que llevó al pobre de ojos verdes contra el escritorio le agarró del cuello de su chaqueta y lo arrastró hasta llevarlo a uno de los bancos ubicados al lado de la ventana, el peliazul aun estaba siendo sucumbido por el dolor en su frente, claro que en ella quedó una hermosa e hinchada marca roja, la mejor parte es que justo estaba situada en el medio de la frente, en un lugar bastante visible y que sería motivo de burla para después, pero ahora solo se dedicaba a esconder su rostro por los mechones azules que estaba algo crecidos y cubrían la parte de sus ojo, repentinamente en su hombro sintió un suave roce, alguien le estaba tocando en su hombro y volteó a ver a la persona que no era nadie más que la chica de recién que se sentó delante de él, ahora podía ver bien que se trataba de un ser femenino más pequeño que él, sus ojos café lo miraban con cierta tristeza y eso le hizo sentir extraño.
-Te has dado un golpe bastante feo por mi culpa…perdón…
-¿Ah? ¡No, no! No te preocupes fue mi error por estar tonteando he, he…
-Ha, ha bueno es verdad, en serio no quedes mirando las puertas.Soy Satô Hiroko un placer.
- Morinaga Tetsuhiro…Ig…igualmente.
Un rayo de luz se encendió en frente de sus ojos, no podía llamar amiga a alguien que recién acababa de conocer pero…oh diablos a quien engañar ¡Estaba muy feliz! No recordaba cuando fue la ultima vez que alguien se le acercó y tratara de entablar una conversación con él, esa chica era bastante linda, sus rizos que llegaban hasta sus hombros se parecían al color de las ricas nueces que comía de niño, era un fruto inusual pero su sabor le encantaba, ambos jóvenes quedaron hablando de cosas triviales como el distrito en donde vivía cada uno, la sorpresa que se llevó el de cabellos azules cuando supo que Hiroko residía en el distrito *Hakata-ku, significaba que solo estaba a unos treinta minutos en autobús si es que una vez era necesario ir a la casa del otro para estudiar, se divertía con ese pensamiento tan infantil, planeando lo que podría suceder más adelante…¿Acaso no se dijo así mismo que todo va a tomar curso por si solo? Bueno había ciertas cosas que si podía ir pensándolas, no le veía nada de malo a eso, a veces se contradecía el mismo, inevitable después de todo era un ser humano, el único ser racional y más complejo del universo.
Su conversación iba bien hasta que esta fue interrumpida por el sonido del timbre y eso significaba solo una cosa, que la hora de la clase debía empezar, y así fue como el salón vacío del salón B se llenaba en seguida por chicos desenfrenados por la primavera, lindas y silenciosas chicas que trataban de sentarse todas juntas, lo que extraño es que ninguna se venía a acercar a Hiroko para invitarla al grupo, creyó que tendría un grupo con el que se gustaría sentar pero no lo hacía por querer ser amable con el nuevo, así que Tetsuhiro humildemente le dijo que podía irse con sus amigas a lo que ella respondió con una evasiva mirada, dándose la vuelta y sin contestar al peliazul se mantuvo en el asiento en el cual se había sentado.
Quizás dijo algo malo, porque en ese momento la sonrisa que conservaba la chica se desvaneció por completo y ahora no importaba las veces que la llamaba, ella se mostraba inflexible en voltearse, al final dejó de insistir y apoyando su mano en su mejilla se fijó mejor en el profesor quien al fin soltaba ese libro y se ponía a hacer su trabajo, se puso a escribir su nombre en el pizarrón y volteándose miró a la clase, fijándose en el rostro de cada uno minuciosamente como si estuviera buscando a una persona, oh no…si era lo que creía entonces deseaba convertirse en el hombre invisible o ser un pajarito y salir volando por la ventana, pero sus fantasías no se cumplirían…
Este adolescente desvió la mirada hacia la ventana, si no le veía la cara quizás se salvaría de ser presentado en clase, creyó que ese gesto tan antiguo solo se repetía en la primaría, al parecer no pues este profesor lo estaba buscando, y si que lo encontró rápido…pues… ¿Quién otro chico del salón llevaba simples botones sin el emblema del instituto en la chaqueta del uniforme escolar? Para la bendita suerte de Tetsuhiro su profesor era un extremo detallista y nada se le escapaba, no tendría salvación, escuchó por segunda vez la indicación de que se levantara y para sumarle esta vez el hombre mayor agregó un molesto comentario.
-Tu "el chico nuevo" que mira la ventana ¿Sabes que estas en clase verdad? Ahora haznos el honor de presentarte a la clase.
Rayos…ahora estaba más avergonzado, su cara entera le ardía, juraba que de sus orejas podían escaparse vapor por semejante calor que se estaba almacenando en su cara, un segundo llamado del superior hizo que este se levantara de su asiento, se hizo oír el ruido de la silla hacerse hacia atrás, pues todos se mantuvieron en silencio por ordenes del profesor, tragó la tonta timidez y viendo a los ojos del superior le dejó expresado lo que tanto quería que hiciera.
-Mi nombre es Morinaga Tetsuhiro, provengo del distrito Higashi- ku, soy nuevo en el instituto así que espero ser bien recibido, por favor cuiden de mi compañeros.
Dicho y hecho volvió a su asiento, claro que se concentró más en las hojas en blanco de su cuaderno que en las miradas quedadas sobre él, ni que fuera un extraterrestre para que lo estuvieran observando de ese modo, bueno el también compartía un poco la culpa, en sí se comportaba "raro" algunas veces pero ese no era el motivo por el cual sus compañeros miraban y sonreían a escondidas, ese motivo se lo diría después su nueva compañera de clases.
Una vez finalizado la primera hora, a los alumnos se le daba un pequeño receso de 5 minutos, los nuevos compañeros se quedaron en el pasillo en frente de su salón, la chica de ojos cafés trataba de levantarle el animo al quien estaba bajo un umbral negro de frustración, y en vez de ayudarle ella misma lo empeoraba con su risa estridente.
-Es una broma cierto…Hiroko Chan ¡Deje de reírse!
-¡Perdón! …es que es imposible no hacerlo Morinaga Kun ¡Ha, ha ha!
-Eso es cruel…
El peliazul dejaba recostar su espalda sobre la pared del pasillo, lentamente este se dejó caer y terminar sentado en el suelo, por suerte la primera hora del primer día de clases culminó , pero debía encontrarse con el mismo profesor en la tercera hora, no veía el caso de estar presente, seguro que la mayoría de los superiores hablarían sobre esta nueva etapa que empiezan los de primer año, que debemos ir pensando en como cumplir nuestros sueños y al mismo tiempo aportar algo bueno a la sociedad y seguro que esa charla se repetiría una y otra y otra vez hasta que le quede escrito en la frente, pero volviendo al caso presente el peliazul sumergió su cabeza entre sus piernas, aun podía escuchar las sonorosas carcajadas de la chica castaña que tomo asiento a su lado, hasta le salían lagrimas por la risa….sinceramente a el no le hacía gracia lo que le estaba diciendo.
-En serio Morinaga Kun…ha ha…como pudiste presentarte tan seriamente cuando tu cara parecía el de un tomate maduro…hay hasta no se notaba la marca de tu frente ¡Hacía juego con tu cara!
-Ya para…ahora entiendo porque todos me señalaban y se reían…ah ¡Que vergüenza!
-Tranquilo, tranquilo aun debes soportar la "Ceremonia de Inicio de clases "no la hicieron al principio porque el Director no había llegado a tiempo ¿No te parece eso injusto? ¡Después nosotros la ligamos!
-Ha, ha si…Oye Hiroko Chan lamento lo de hace rato…no quise ofenderte ni nada de eso…
La pequeña calmando un poco su estado de ánimo algo exagerado solo se dedico a sacudir la cabeza del peliazul de un lado a otro, sin problemas ella aceptó la disculpa aunque dejó bien expresado que este no hizo nada malo, el problema estaba en ella, esas palabras dejaron a Morinaga Tetsuhiro algo preocupado, quería preguntar porque decía eso, saber más de ella y quizás así ayudarla, aunque no se la veía como el tipo de chica que le gusta recibir mano por otros, más bien estaba notando un carácter firme, alegre y a veces exagerado, mejor dicho era un combo de emociones que aparecían y desaparecían en instantes, pero no le veía nada de malo a eso, suponiendo que recién estaban conociéndose ninguno de los dos estaba por revelar su vida entera, así que por el momento debía solo aceptar esos vagos comentarios, oh ahora que recordaba… Hiroko mencionó algo de una ceremonia… ¡Es verdad! Lo normal sería que la reunión se de minutos antes de la primera hora, y luego seguir con el resto del horario, esto sin duda era fuera de lo tradicional, un director que llega tarde…era algo por lo cual sentir vergüenza, dando esa clase de ejemplos a estudiantes, pero al parecer en el mundo de los adultos ellos deciden y los inferiores hacen caso, comprendía el comentario de la chica cuando se lo mencionó hace unos segundos.
Ahora la chica calló por unos segundos mientras sacaba su teléfono celular y chequeaba unos mensajes, mientras lo hacía señalaba nuevamente el acontecimiento ocurrido en clase, sin duda era una de las presentaciones más originales que ha visto aunque debía esperar a que el otro chico nuevo hiciera la suya y comparar con el peliazul, este antes de expresar su aburrimiento por el tema de su charla en clase pensó en la ultima oración…. ¿"El otro chico nuevo"? a que se refería….bueno lógicamente estaba haciéndose referencia a un estudiante, pero igual se quitó las ganas de preguntar a la chica que era eso del chico nuevo, como se llamaba, porque no se presentó en clase, y ella sin mirarlo contestaba a sus preguntas algo simples y aburridas.
-Primero no tengo la menor idea de cómo se llama, corre un rumor que se ha inscripto muy tarde y recién hoy estará el papeleo, supongo que se ha transferido como tú, y bueno ahí ya te contesté las otras preguntas, no ha ingresado al instituto todavía ¿Algo más?
-Si, eres bastante entrometida para saber y deducir todo lo que me has dicho he, he.
-¿Nany? ¡Baka! ¡No te pienso volver a dirigir la palabra!
-No te enojes ha, ha…si es la verdad.
-¡Baka baka y gran baka! ¡Apenas si me conoces!
Solo podía reírse por la cara roja que esta chica mostraba al estar enfadada, parecía que le explotarían las mejillas de tanto gritar, fue un tanto a propósito, como una especie de frágil venganza por haberse reído ella de él hace un rato, claro que la consecuencia de tal acto de valentía y estupidez fue el retorcimiento de sus oídos hasta el punto de convertirse en una goma estirada y vieja, con sus pobres orejas rojas este permaneció en el suelo sollozando por el maltrato a su persona y la niña de largos rizos se concentró más en su pequeño aparato.
Después de esa especie de berrinche ambos quedaron en silencio hasta que el timbre marcó el fin del receso de cinco minutos, lo que indicaba el comienzo de la segunda hora, levantándose del piso esperó a la chica quien acomodando su falda negra partió hacia la dirección contraria.
-¿Te acuerdas de la ceremonia? Vamos a la Sala grande
-Ah de acuerdo…
Siguió a la pequeña de cabellos castaños hasta donde era la gran sala, lugar donde el director convoca a todos los alumnos y habla sobre los acontecimientos escolares que se llevaran dentro del año, también los discursos que se dan a principios y finales del ciclo escolar, una rutina que se repite con bastante regularidad y que con el pasar de estos tres años tendría grabado cada palabra dicha por aquel regordete y de pura calvicie que se alistaba para iniciar la ceremonia.
Los superiores del establecimiento empezaron a ordenar a los estudiantes en filas, una de mujeres y otras de varones, del menor al mayor y claro teniendo en cuanta los diferentes grados que cada grupo se ubicaba, en cuanto al peliazul obviamente por su altura terminó a lo ultimo, desde su lugar podía solamente ver la base de la cabeza de Hiroko, por su pequeña medida ella era una de las primeras, no sabía si reír por lo tierna que se veía de brazos cruzados y aun con sus mejillas rojas o mantener la compostura para que sus orejas no sufran otro cruel y despiadado castigo, se mantuvo firme y trató de no quedarse aburrido como el resto del alumnado.
El director seguía hablando y hablando y Tetsuhiro había dejado de escuchar en la mitad de su discurso pero no por ser un mal alumno sino que algo le estaba logrando distraerse, era como si pudiera percibir una mirada fijándose solamente en él, pero no importaba para que lado mirase, encontrar al quien supuestamente lo observaba era imposible, y así estuvo hasta que oyó los aplausos de los estudiantes al cual se unió, siempre mirando a su alrededor… ¿Una sensación de peligro? O sería eso que les gustaba llamar "sexto sentido", lo que fuese no podía dejarlo tranquilo, ni siquiera en el momento en que volvieron a clases.
El reloj de muñeca marcaba ya las 4:30, el sol permanecía en el cielo celestino con el acompañamiento de un naranjo intenso, pronto atardecería y el primer día de clases llegó a su fin para los de primer año, sin embargo un joven de cabellos azules seguía esperando en uno de los escalones que se ubicaban a la entrada del instituto, su espalda encorvada y su cabeza que pesaba daban un aspecto algo deprimente y sombrío, sin duda se notaba el cansancio de lo que fue un día extenuante y extremadamente embarazoso ¿Quién era responsable ? Pues el maestro más misterioso de todos lo que ha tenido que conocer en el día, Akahira Toru, o como prefiere ser llamado por los alumnos, Akahira Sensei.
No estaba mal…sin contar las veces que le hizo pasar al frente y leer las citas de libros en ingles que se le ocurrió traer a la clase, el tener que aguantar sus comentarios sobre su usual modo de leer, ser golpeado en la cabeza con sus libros al "equivocarse" , tampoco olvidar el hecho de ser catalogado como " el chico nuevo del salón B" … prácticamente fue acosado por ese superior, o como suelen decir, fue marcado por aquel hombre que escondía una mirada profundamente reservada ,y ojos color violeta que se verían más amables si no fueran por las gafas que usaba, cuando no estaba en clase su boca no se movía ni para dar un estornudo, estaba en la duda… de confiar en ese hombre …
Lo bueno es que solo debía soportarlo dos días a la semana y entre esos días había una gran diferencia de tiempo ¿Ver ese rostro que mata solo dos días? Si podría sobrellevar esto, peor era lo que debía aguantara en su casa.
Eso le recordaba…su hermano estaba tardando mucho y sin mencionar que Masaki san también ¿Por qué siempre era el que debía estar esperando? , bueno otra cosa no podía hacerse, solo observar como el sol iba escondiéndose poco a poco, los edificios y calles serian iluminados por los largos postes de luz que había visto en el viaje…la gente se dirigirá a sus hogares pero él …¿Seguiría ahí? quizás debía tratar de encontrar a su hermano en el edificio, de todas formas no lograría nada si se quedaba ahí recostado en el camino sin hacer nada, así que poniéndose en pie este volteó hacia a el gran edificio delante de él, la cuestión era por donde empezar, aun estaba conociendo el establecimiento y si se perdía se agregaría el evento a la gran lista de acontecimientos vergonzosos en el día, tal vez era necesario ir dibujando un mapa por si acaso.
Cuando decidía por donde empezar a buscar el peliazul otra vez sintió esa rara sensación de ser observado y esta vez era demasiado intensa, ahora una sombra algo sospechosa se situaba detrás de él, al notarla se dio enseguida la vuelta para encontrarse con una persona que nunca antes había visto, aquel chico llevaba el mismo uniforme que él, seguía fijando su mirada en el de ojos verdes, arqueando el entrecejo Tetsuhiro solo se quedó ahí y haciéndolo lo mismo que aquel muchacho lanzó una mirada seria
¿Qué era esto? ¿Un concurso de miradas? No podía estar más confundido pero no podía bajar la guardia, esperaba el siguiente movimiento del que ahora se acercaba marcando un paso lleno de superioridad, arrogantemente este sujeto quedó en frente a Tetsuhiro quien solo observaba de cerca sus ojos pequeños y de un color extraño, pero eso no importaba, este juego extraño debía acabar, y si se trataba de una broma no estaba exactamente de un buen humor para soportar a este extraño.
De pronto aquella mirada seria se transformó en una sonrisa reluciente e inquietante ¿Se cruzó con un demente disfrazado de estudiante? Retrocedió un paso pero el brazo de este atrapó su cuello asfixiándolo y de un solo arrastre su cara estaba peligrosamente cerca de la de ese joven de cabellos rubios.
-¿E...eh?…. ¡¿Eh?! ¡Oye tu!… ¿Que…que crees que estas haciendo?
-¡Has pasado la primera prueba! Hiro chan si que eligió un buen candidato…
-Hi… ¿Hiro quien? Me temo que estas confundido y… ¡Ya despégate demente!
-Hey no seas tan así y estoy seguro que conoces muy bien a Hiroko ¿O me equivoco?
Ah…entonces de la persona que estaba hablando este chico era de Hiroko, no la ha visto desde que terminó el quinto período pero… ¿Que tenía que ver este chico con ella? ¡¿Y eso de la prueba?! ¡Quien demonios era este sujeto!
Apoyando sus manos sobre el rostro ajeno insistió demasiado en recuperar su espacio personal pero el de cabellos rubios se negaba a soltarlo, a punto de usar los puños una chillona y ruidosa voz se escuchó desde los pasillos interiores, ambos chicos voltearon hacía la puerta cerrada del instituto, esas retenciones hechas de vidrio temblaban literalmente ante unos pasos acelerados que cada vez más se acercaban a la entrada…parecía aproximarse una bestia escandalosa y enfurecida, el peliazul sudo frío extremo, quizás debió irse cuando tuvo la oportunidad pero era demasiado tarde, las puertas se abrieron de par en par con increíble fuerza que de estas surgió un viento furioso que casi los sacaba volando del lugar.
Increíblemente….esa fuerza matadora provino de…
-¡Hiro chan! Mira he he ya capturé al chico que le estabas echando el ojo y debo decir que es bastante aceptable pero aun debo someterlos a otras pruebas para asegurarme que sea el novio perfecto para ti…
-Nov… novio ¡¿QUE?!...Hiroko quien es… ¿Hiroko chan?
-Tu…..eres…eres… ¡UN GRAN ESTÚPIDO ISOGAI!
Y ahí estaban esas mejillas supermente rojas y expuestas que solo hacían adornar de forma tierna el gesto malhumorado de la muchacha que bajando bruscamente de las escaleras y dirigiéndose hacia ellos agarró esta vez las oreja del rubiecito que solamente le encontraba divertido aquel fetiche extraño que tenía la chica de hacerlo cuando estaba enfadada, y Tetsuhiro bien que lo sabía pues padeció el mismo tormento hace unas horas atrás, viendo tal escena donde ese chico era sacudido hacia diferentes lados y jaloneado solamente de las orejas hacía que se congelara en su lugar y que perdiera el peso de su cuerpo a la vez.
Al estar presente en una discusión donde había sido metido en el medio… ¿Le daba el suficiente derecho para meterse? El mismo se contestó cuando sus pies fueron lentamente retrocediendo para alejarse del caos y descontrol, pero la voz de la niña le hizo detener, Hiroko volvió a acercarse a su compañero y sin soltarle una oreja al chico de mechas rubias ella se inclinó haciendo una reverencia y también se llevó consigo al niñito que aun mostraba una indiferente sonrisa.
-Lamento las molestias que este idiota te hizo pasar Morinaga Kun…
-Oh…etto…no es nada pero…Hiroko ¿Lo conoces…?
-Este es…Isogai Taichirou…y es…bueno…él es…
-¿Porque dudas en decirlo?... ¡Soy su hermano mayor! Y me quiere mucho ¿No es así Hiro chan?
-…. ¿Her…manos?
- ¡NO ERES DE MI SANGRE! ¿¡Y quien podría quererte a ti?! ¡Rubio teñido!
De nuevo empezaron los gritos escandalosas de la niña, le sorprendía el poder de su garganta para dejar escapar tantos ruidos fuertes de esa pequeña y femenina boca que hasta ahora solo servía la mayoría del tiempo para insultar, graciosamente le hizo recordar la escena de hace nueve años…si…remontó los aun latentes recuerdos que tenía de aquel lugar donde fue testigo de la pura amabilidad en un ser pequeño e inocente al igual que él…un momento… ¿Dijo inocente? Al pronunciar esas palabras su cuello se sintió oprimido …el ardor lo envolvía y hacía que la respiración fuese una función vital muy molesta y difícil, el no era inocente …no en el sentido de lo moral…a su corta edad…tuvo el deseo de estrangular a alguien…y a pesar de que se tratara de una muñeca…esa cosa era algo parecido a un ser vivo, al menos para su madre, y la quiso destruir, era un niño con deseos egoístas, aun lo seguía siendo…
Sus pensamientos se alejaron fuera de la pelea entre los adolescentes como él, lejos de la escuela, solo residían en un lugar de su cerebro donde se almacenaban quedando muy bien escondidos y luego salían en el momento meno esperado para someter al peliazul a una sesión constante de malos y amargos recuerdos por suerte había solo uno de esos pedazos de memoria que le permitía respirar y poder seguir viviendo.
"Como desearía… volver a verte…ni siquiera se tu no nombre…"
Rápidamente Morinaga Tetsuhiro fue traído a la realidad…una mano se posó sobre su cabeza y esta comenzó a moverse sobre sus traviesos mechones de cabellos azules que se enredaban a los largos y flacos dedos que no dejaba de hacer ese gentil gesto, el de ojos verdes levantó la mirada para poder su auto reflejo en los ojos color mar que se quedaron posando sobre él, su cuerpo que antes estaba congelado por las memorias del ayer enseguida se movilizó hacia atrás para así retirarse de la mano fría que vino posarse sobre su cabeza.
-¡Ma…Masaki san!
-Discúlpame Tetsuhiro Kun…se me hizo algo tarde… ¿Has visto a tu hermano?
-No…yo…no lo he visto…
-Oh bien ¿Porque no vamos a esperarlo en el auto? Seguro no tarda en llegar…
-De acuerdo…
-No te despedirás de…ah… ¿De tus amigos?
Viendo como iba el asunto era mejor no entrometerse, ya habría momento para aclarar las equivocadas deducciones de aquel chico y disculparse con Hiroko por haberse ido así sin despedirse, tampoco es como si tuviera una fuerte obligación con ellos, a uno ni lo conocía y a la otra…bueno solo eran simples compañeros de clase, como se dijo antes no había una fuerte razón que le exigiese quedarse ahí y calmar el asunto.
Mirando levemente al mayor dijo que estaba bien adelantarse y dirigiéndose al auto con un caminar apresurado se preparaba para volver a la agotadora realidad, que lastima que tuviera que regresar ahí, pensaba mientras cargaba su mochila llena de libros sobre su espalda y que pronto acabó en el asiento trasero del auto junto con su agotado cuerpo, este olvidándose en compañía de quien estaba dejó caer su cuerpo pesadamente sobre el asiento negro del auto y utilizó su mochila como una almohada, mientras se acomodaba escuchaba un vago ruido semejante a la de una puerta cerrarse…no debía quedarse dormido…pero estando lejos de casa y fuera del instituto ¿Por qué no aprovechar?
Cerrando sus ojos y solo escuchando el sonido de la voz de Masaki san este chico cayó profundamente dormido, a decir verdad…estaba ansioso por dormir, porque una vez estando en ese mundo lejano que creó en su infancia podía ver al pequeño ángel disfrazado de niño rondando en su mente, era el sueño que anhelaba tener siempre cada vez que su cuerpo se rendía ante la debilidad y el silencio sufriente que soportaba día a día.
"Quiero verte…por favor…quiero que este deseo si se cumpla…"
Hola chicas, bien solo vengo a hacer presencia por aca nwn, espero les guste este capitulo y antes que nada quiero mencionar que a lo mejor tardare más en publicar,porque empezaré dentro de poco las clases, además ya no tendré internet asi que solo quería decirlo dicho uwu.
Bien un saludito para todas las tiranitas que leen mi escrito, desde ya se lo agradezco !3
Nos leemos luego!
