Notas de autor: Hola queridos lectores!Aqui co esfuerzo es dejo el capítulo 6 de este fic que de verdad me gusta como va tomando el curso de su historia, quizás va lento para muchas y quieren acción y todo eso, a tendrán sean pacientes xD
Bien quiero dejar en claro algunos terminos:
Fusumas: no aparece pero es un término que uso bastante seguido y se llama así a las puertas corredizas en japón.
Surippa: son lo que nosotros consideramos como pantublas, son calzados especiales para andar en casa y no permite que la tierra de afuera entre.
Bokatsu: llaman así a las actividades que los estudiantes realizan después del horario escolar, es decir los clubes, como el club de jardinería, fotografía (Yarichinclubcofcof/?) elclub de Kendo entre otros.
Toyo Shigeru: el es un OC mío, ya lo conocerán, quería aclararles que presten atención a este personaje,es muy importante para la historia. el es un joven de 18 años, pelo colorado(o me gustaría decir anaranjado xD como quieran verlo) y su cabello es el famoso pelos de púas o estilo puerco espín xD
Bien sin más que decir espero disfruten el capitulo, agradezco a la gente que me acompaña especialmente AURORA ! que ella a tenido importancia en este capitulo, me ayudo con muchos errores que yo no ví!Asi que aurorita muchas gracias por tu ayuda!
Ahora si...¡Disfruten la lectura!
El vehiculo se alejó con rapidez, en el iba la fuente de su entusiasmo nostálgico, después de largos años el destino colocó a esa persona especial dentro de su salón de clases, aun parecía un poco irreal, sin embargo al estar cerca de esos intentos orbes dorados le hacían despertar de lo que creía ser un sueño.
Suponía que el verse mañana sería un poco difícil, teniendo en cuenta que ignoró todas las reglas sobre el espacio personal e interrumpió la tranquilidad ajena, pero mañana sería otro día, eso pensaba hasta que el sonido de la voz insistente de su hermano entraba a sus oídos, provocando que aquella felicidad volviera a extinguirse de a poco.
Cuando empezó a hablar creyó que algo serio había ocurrido pero…al descubrir la razón de su malhumor en seguida comenzó a cuestionarse la ética y aquellas preocupaciones que su hermano consideraba un tanto…graves.
-Hablas… Lo que me dices es realmente en serio ¿Kunihiro?
-Claro que te lo digo en serio- su frente se contrajo produciendo más de esas líneas imperfectas que daban señal de molestia, su porte como siempre aspiraba al de todo un adulto, espalda recta, superior, sin grados de dudas, daba esa sensación de poder de u hombre de negocios, claro que al notar la despreocupación de su hermano por lo que le decía este se vio obligado a subir un poco de nivel su sermón- ¿Cuántos días llevas en el instituto? Es el segundo día Tetsuhiro, no puedo estar recibiendo comentarios indecorosos de mi hermano menor apenas empezando el año escolar ¿Puedes preocuparte más por tu comportamiento en clase?
-¿Cuál comportamiento? En todo caso porque debes ser quien me esté regañando…
-Tú más que nadie sabe la razón…ahora vamos, Masaki no tardará en llegar.
¿Era en serio? O su hermano solo gustaba de llenarle de presiones sin sentido, hacerle voltear lo que tenía en el estomago y crear las ansias de querer lanzarlo todo por la acera… Simplemente no lo comprendía, pero gracias a que su padre se encontraba ocupado por el trabajo y Kunihiro era el segundo responsable de la familia, tenía en su poder para ser el tutor del pequeño Morinaga, al principio la idea le parecía un tanto extraña, no podía ver a su hermano con esa faceta dentro de la escuela…bueno pero los tiempos cambian, y esa postura fue implementada desde que estaba en primero de la escuela elemental.
Ahora esas reprimendas eran de lo más habitual, como consecuencia de esa presión, estudiaba todos lo días, era encerrado en su cuarto solo para leer una misma hoja miles de veces hasta comprender su significado, lo curioso es que si bien le decían que se mantuviera en su cuarto, no era su familia la que trababa la puerta, en realidad lo hacía el mismo, como no se trataba de una puerta normal con cerradura debía conformarse con encontrar algo suficientemente fuerte para detener el movimiento, era él quien se confinaba por su propia voluntad. Así que algo de culpa recibía por fomentar ese poder que creía poseer su hermano sobre su persona.
El segundo día había acabado, Masaki llegó antes de que oscureciera y llevó a los Morinaga a su casa, pero antes de irse este pidió al castaño que se quedase hablar un momento con él, Kunihiro aceptó de buena manera y le entregó la llave a Tetsuhiro quien al sentir el metal en su palma enseguida corrió hasta la puerta para desaparecer tras esta cerrarse.
Así el de gafas observaba al rubio que se recostaba contra la puerta de su vehículo, Masaki llevó su mirada a Kunihiro y esbozando una leve sonrisa este se le quedó mirando por unos cortos segundos, algo que incomodaba al castaño haciendo que apretara la manija de su mochila, pero el silenció desapareció al encontrarse con la mano ajena sobre su cabeza, esta se movió graciosamente sobre sus cabellos consiguiendo una nueva apariencia totalmente distinta para el mayor de los hermanos, ese gesto proveniente del rubio hizo que inconcientemente quedara con sus mejillas un tanto rojas pero llegó a disimular cuando lo detuvo y le dio la espalda para volver a acomodar su peinado, por otra parte Masaki solo se mostraba divertido, esbozando una suave sonrisa.
Finalmente el castaño habló sin dar la cara.
-¿De que quieres hablar?
-Estoy algo preocupado… Desde que empezó el año su padre pasa días sin quedarse en la casa, antes estaban de vacaciones no había problema, estabas ahí para hacerte cargo de todo pero…ahora…
-¿Cómo sabes eso? – Intentó no sobreexagerar pero seguramente la manera en que este se giró para estar de frente fue uno de los gestos más delatores e imprudentes que haya cometido en ese momento- Lo…de mi padre.
- Tu padre y el mío son amigos ¿No?
-Me las arreglaré, Padre debe enfocarse en su trabajo, Tetsuhiro apenas empieza la preparatoria…y yo – necesitó esconder su entrecejo de preocupación, así que no le quedó de otra que darle la espalda al rubio, iba a seguir hablando pero una mano impuesta sobre su hombro le detuvo.
-Y tu debes ocuparte de tu futuro, lo que estoy diciendo es que…pueden contar con nosotros, no están solos, no te estés presionando ¿Somos amigos no? – mantuvo todo el tiempo esa sonrisa, de un momento a otro su mano se posó sobre los cabellos castaños del adolescente quien retrocedió un tanto avergonzado por el gesto.
-Entiendo, agradezco tu apoyo, cualquier cosa que necesite tu serás el primero en saber, ahora debes volver rápido a casa.
El de cabellos rubio se quedó parado hasta que la figura ajena entrara a la casa, dejando salir un largo suspiro regresó a su vehiculo y antes de partir giró el rostro para ver detenidamente aquella casa, tenía esa sensación de que algo pasaba ahí adentro y la preocupación hacia esos chicos lo agobió.
Aun sin calmar su ansiedad, Junja Masaki se introducía a su vehículo y mientras acomodaba el cinturón de seguridad seguía insistiendo en lo que desde hace rato se estaba cuestionando dentro de aquel hogar, debía ser una situación extremadamente delicada que ni su propio padre era capaz de contarle, o al menos parecía no querer hablar de ello, pero sentirse preocupado no cambiaba de nada, él también tenía una vida, una carrera a la cual dedicar tiempo, no había escapes para acercarse a los chicos y estar más pendiente de ellos, de pronto se miró en su espejo retrovisor y esa sonrisa que mostraba todo el santo día se desvanecía con su reflejo, parecía tranquilo en la presencia de los Morinaga pero a decir verdad él no quería llevarlos todos los días a la escuela y recogerlos después, no por el hecho de que le desagradara la idea de ayudarlos con el transporte, la simple razón era que…desde que era conciente algo se pudrió dentro suyo y le hizo convertirse en un ser intolerable para su propia moral, algo se contaminó y arrazo con todo a su paso, pulverizó su corazón y alma, ahora debía convivir con ese pecado cada vez que veía a los ojos a la persona que nunca sería capaz de poseer, al menos no como él lo deseaba, debía mirarlo crecer y avanzar a un futuro en donde este no estuviera, y eso… era tan doloroso.
Creyó que el mantener cierta distancia daría resultado pero con el paso de los años eso prohibido se acrecentaba y lo quemaba desde adentro ¿Por qué el mundo debía girar en torno a ese ser?
El de ojos color de mar levantó la mano que tuvo la oportunidad de tocar sus suaves cabellos, la llevó a su rostro e inhaló su aroma impregnado en su piel, era escasa su esencia pero aun así bastaba para sumergirlo por un momento en sus sueños imposibles, fue una mala idea aceptar dedicarse tiempo a esos adolescentes, porque así el cometió el error de integrarse nuevamente a su perdición, pero ya era demasiado tarde, quería saber sobre su estilo de vida, si algo le hacía falta o si simplemente deseaba compañía en sus estudios, actuaba como un ser patético ante su amor platónico …sabía muy bien que lo que hacía solo lo lastimaba lentamente y aun así no planeaba irse de su lado.
-Creo que ya debo irme…- soltó en el vacío del auto, cuando quiso recordar su mente se lleno del recuerdo de esa mirada sonrojada y nerviosa por el resto del camino. Esa inocente reacción provocó que este se riera por esa expresión tan inusual en el castaño, solo quedaba esperar al día siguiente y continuar con el sucio papel del telón. Cubrir lo que se escondía en su detestable corazón.
Al entrar a la casa se detuvo en la entrada donde, dejó descansar su parte inferior sobre el desnivel hecho de madera para poder quitarse los zapatos, ubicarlos de tal manera que las puntas miren en dirección a la puerta y en cambio ponerse un par de surippa* de tonalidad blanca, al pasar el genkan este vio a su pequeño hermano a punto de subir las escaleras que conectaban al piso de arriba pero al escuchar al castaño llegar este se detuvo justo en el tercer escalón, cruzaron miradas, y de pronto las palabras de Masaki vinieron a su mente …
"Pueden contar con nosotros,
no están solos,
no te estés presionando"
Unas palabras algo esperanzadoras sin embargo no podía involucrar a personas ajenas a los problemas de su familia, eso fue lo principal que le pidió su respetable padre, el asunto de su madre sería un secreto, nadie de la familia hablaría del asunto con otras personas, solo pediría ayuda si era un asunto extremadamente grave, de no ser así aparentarían ser la familia tradicional de Japón solo que eso a veces le traía constantes dolor de cabeza, ansiedad y cansancio, ser el mayor resultó ser un peso de lo más agobiante pero era su función en esa casa, controlar todo, guiar a su hermano para que sea un hombre de bien y responsable, no un niño que pierda su tiempo en cuentos de fantasía y deseos, eso se lo planteó desde que tenía memoria, a una temprana edad su padre ya lo había preparado para todo lo relacionado a su entorno…sobre su madre, sobre Tetsuhiro… era solo repetir los pasos que dejó su ausente figura paterna.
De pronto la mirada del peliazul penetró la fina pared de sus pensamientos, en seguida se concentró nuevamente en lo que tenía que hacer.
-¿Tienes tarea?
-Mmn…Si.
-Hazla mientras yo preparo la cena.
-Déjame ayudarte- el de ojos verdes iba a descender los escalones que faltaban pero la mano de su hermano mayor sin aviso se mostró ante su cara.
-No hace falta…ve a dedicar tu tiempo al estudio- impuso el de gafas quien se iba adelantando a la cocina, dejando a un Tetsuhiro un tanto preocupado, pero que al final hizo caso y fue a parar a su cuarto.
Cuando no percibió la presencia de su hermano este al llegar a la habitación donde se encontraba la cocina y el comedor se dejó caer sobre la mesa en donde compartía las diferentes comidas de todos los días con Tetsuhiro y rara vez con su padre, su cabeza descansaba tranquilamente sobre la madera mientras que el resto de su cuerpo se sentía tan pesado que creía que se desplomaría en el suelo, apenas era el segundo día de clases, pero creía que su mente explotaría en tan solo pensar en las miles de obligaciones que debían estar presente en cada maldito segundo dentro de su cabeza, masajeó un poco su frente y se quitó las gafas para descansar un poco la vista, cerró por un momento sus parpados, tratando de recordar cuando fue la última vez que durmió sin interrupciones, en que momento dejó de ser un niño y pasó a ser el hombre de la casa, quería pretender dormirse y no volver a levantarse.
Un día …solo pedía un día para él, para leer los libros que quisiera, poder levantarse a la hora que quisiera… o al menos no a las tres de la mañana para ir corriendo hasta el cuarto de su madre y auxiliarla en lo que necesitase y quedarse hasta que esta volviese a conciliar el sueño, por un momento creyó que su otou san le regaló el papel de acompañante también pero …antes de empezar a desarrollar sentimientos negativos hacia su progenitor decidió continuar con las labores, lentamente sus ojos se abrieron y dirigiéndose a la cocina este primero se detuvo frente a la silla donde había depositado su mochila, revisó uno de sus bolsillos de los costados, encontrándose con un pequeño frasco que al agitarlo hacía el ruido de pequeños granos moviéndose de un lado a otro, observó detenidamente ese recipiente, sus manos vacilaron por un segundo, su vista decidió ver hacia la esquina, su mano derecha volvió a guardar aquel frasco en donde estaba escondido de terceros y continuó con lo que debía hacer desde hace unos largos minutos.
Las hojas pasaban y pasaban pero las pupilas brillantes no recibían la información que estaba impresa en aquellas láminas blancas con adornos de tinta negra… su bolígrafo seguía un ritmo acelerado y que se repetía con la ayuda del escritorio al golpearse contra este, el motivo de esta fuerte distracción se la podía agradecer a cierto muchacho de cabellos plateados, al llegar a su cuarto lo primero que ocupó su mente era el personaje llamado Tatsumi Souichi y como resultado este terminó por no realizar sus tareas, en cambio se encaminó a su cama y permitió que su cuerpo cayera sobre las sabanas blancas que cubrieron parte de su torso y brazo izquierdo, el peliazul las agarró de tal manera para que estas se enredaran más en sus piernas, haciendo un ligero movimiento su cuerpo se tapó con toda la suavidad de la tela, incluyendo su cabeza la cual no dejaba de dar vueltas.
Él momento en que se confesó se convirtió en un alegre y triste recuerdo a la vez, pues las palabras al fin salieron de sus labios pero lo que le tomó por sorpresa fue la cruda y honesta reacción del pelilargo, ahora su corazón se hallaba más inquieto, quería que el otro le recordara pues no se la pasó nueve patéticos años pensando en él para que este simplemente no aceptara su gratitud…por supuesto que no lo permitiría, algo de distancia había desaparecido, esto recién empezaba, no se dejaría vencer, repentinamente se volteó quedando con su boca pegada contra la almohada para disimular un poco su evidente felicidad, recordó cuando estaban en la entrada del establecimiento y como de cerca apreció, mejor dicho contempló esos tiernos ojos de color miel, al mismo tiempo se le hizo tierno que pusiera esa expresión de sorpresa, sus labios temblaban tanto que daba la impresión de que se saldrían de su rostro en cualquier segundo, en ese momento su pecho le dolía, era algo que aun se cuestionaba, que el supiera no sufre de enfermedades en relación al corazón, tampoco tenía problemas de presión ¿Qué pudo haber sido eso? Era la primera vez que le pasaba eso…
-Tal vez debería hacerme revisar…
Este escuchó la voz de su hermano llamarlo desde el piso de abajo, seguro se había arrepentido y necesitaba su ayuda, no le molestaba en absoluto pues se estaba acostumbrando a cocinar platillos más elaborados, se puso de pie miró en dirección a su escritorio, después tendría que esforzarse en realizar su tarea, después de todo Kunihiro trataba de darle tiempo para sus estudios aun cuando era el quien debería estar más enfocado en sus tareas.
Cerrando la puerta este corrió hasta las escaleras que lo llevarían a la planta baja pero sus pasos se detuvieron , pues una figura pálida y vestida con pijamas de colores tristes subía las escaleras con suma tranquilidad, al acercarse notó unos cabellos castaños totalmente desarreglados, aquella mujer casi llegaba al último escalón por pisar, cuando quiso salir a esconderse ya era tarde, fue visto por esos ojos esmeraldas que se fijaron en él con mucha curiosidad, cuando percibió esa mirada penetrante inconcientemente dio un paso atrás con temer, a veces no sabía que hacer, como reaccionaría pues en muchas ocasiones era recordado como el "monstruo" que intentó asesinar a su bebe. También era visto como el que limpiaba la casa, otras… un simple desconocido por el cual pasaba por alto, debía estar adivinando cual era su rol… y en base a eso comportarse para evitar problemas, Kunihiro le recriminó el hecho de cruzarse con ella pero…¡Era su casa también! No se podía hacer invisible, eso sería maravilloso de vez en cuando pero no podía hacerlo.
Se encontró con su madre aun parada en frente de él, esta se agachó un poco para estar a la altura, el de cabellos cortos negaba la vista, se puso inquieto ya que había pasado mucho tiempo desde que su madre mantenía tanto contacto visual.
De pronto una mano se acercó a su cuello, este tembló ante el tacto pero no hizo nada, se había convertido en una estatua, dejaba que su querida mamá le acariciara el cuello con la suavidad de las yemas de sus dedos, era escalofriante pues esa zona ya había sido atacada y ahora permitía que preparara la presa para ser devorado cuando menos lo esperase…
¿Qué estaba haciendo? No era un niño podía defenderse, era conciente de su fuerza, sin embargo se encontraba petrificado como una roca, quería irse…encerrarse en su cuarto pero esa mirada esmeralda no lo dejaba moverse, en un segundo este volteó hacia su madre y notó algo perturbador…estaba sonriendo mientras su mano seguía acomodándose en su cuello. Como expresarlo, era como si estuviera en presencia de un demonio que ansiaba poseer su alma, en cualquier momento esa mueca absorbería su presencia hasta el punto en que su cuerpo ya no pudiera emitir ningún sonido de ayuda, esa escalofriante sensación ya lo había sentido, creyó que lo había superado pero…no era así, seguía teniendo miedo, tanto miedo que su entera existencia no le importaba moverse para nada.
En ese momento solo podía pensar en la palabra "ayuda" la cual no salía de su garganta, estaba débil…y lagrimas se iban a desbordar de sus ojos pero en ese momento su madre dejó en libertad su cuello, bajo la cabeza y continuó caminando hasta encerrarse en su cuarto…el mismo que se ubicaba frente al suyo.
Cuando se tranquiló recién sus músculos se decidieron a mover, cayó de rodillas y se apoyó en sus manos las cuales golpearon silenciosamente el suelo de madera, la respiración era acelerada, la cabeza comenzó con esos mareos intensos que le hacían derrumbarse , sin olvidar también el escalofrío que se plantó en su cuello, llevó una de sus manos a esa parte de su piel y la agarró con fuerza, una y otra vez, rasguñó y rasguño perforando sus cortas uñas en aquella zona hasta el punto de que esta quedase rojiza, no estaba seguro del porque hacía eso pero era aliviante y lo ayudaba a calmarse, remplazarlo con dolor…era mucho más sencillo.
Así como estaba fue imposible bajar a ayudar a su hermano, por primera vez no hizo caso a Kunihiro y terminó "encerrándose" en su cuarto hasta que sintiera que era seguro volver a salir.
Día miércoles, tercer día de clases, estaban a mitad de cumplir con la primera semana de la jornada escolar, pasaba muy rápido y era de esperarse para los de primero que aún no eran concientes de las pesadas tareas que se aproximaban, de los bokatsu* a los cuales debían asistir a partir del mes entrante, por lo que ya había una presión por parte de los superiores para que escogieron en que club anotarse ya que esto era obligatorio, sin mencionar eso la vida de un adolescente parecía ser tranquila y normal… bueno eso se esperaría pero no era el caso del joven y adormilado Morinaga Tetsuhiro quien bajaba del modelo Suzuki Swift con una expresión de cansancio en sus ojos y eso se debía a la desvelada que este tuvo anoche, la razón no era necesaria decirla, había pasado mucho, desde reencontrarse con su ángel misterioso hasta compartir un adorable tiempo con su madre, pero sobretodo Tatsumi Souichi ocupaba sus pensamientos ¿Cómo lograría hacerle acordar ese acontecimiento? Lo que sea…debía hacerlo rápido, quería poder acortar la distancia entre ellos y esa era su solución… en cierta forma…obligarlo a recordar.
Sintió el auto pararse y la voz del rubio penetrar sus oídos, avisando que ya habían llegado, dejando oír una vaga palabra de agradecimiento este bajó seguido de su hermano quien dio la vuelta al vehiculo y se detuvo justo en frente de la puerta de piloto, Tetsuhiro se despidió del pelirubio y se dispuso a dirigirse a su salón.
Antes de poner en marcha el motor, Masaki observó por la ventanilla a cierto castaño que evitó el hablarle durante todo el camino, no se sorprendería que Tetsuhiro se mantuviera alejado de la conversación pero ¿De Kunihiro? Por lo general había siempre un tema que tratar, algo que decir y aun así el silencio envolvió el ambiente dejándolo abrumadoramente intenso.
Al verlos desaparecer de su visión este continuó con su camino sin dejar de pensar en la conducta extraña del Morinaga.
En cuanto a los jóvenes, estos se dirigían en silencio a sus cursos pero la discusión entre dos personas cerca de la entrada al establecimiento hicieron que estos se detuvieran a ver sorprendidos lo que pasaba. Tal vez para Kunihiro resultaban ser unos extraños jóvenes pero para Tetsuhiro no era el caso, veía como una joven de rizos castaños claros apuntaba con él dedo desvergonzadamente a un chico más alto que ella, las mejillas de la muchacha por un momento se tornaron rojas pero en segundos su rostro ahora cobraba la imagen de un tomate maduro, el de ojos verdes largó un suspiro y acomodó su mochila sobre su hombro, se dio la vuelta y se excusó con su hermano el cual seguía mirando la escena ahora con una expresión más relajada pues pasó por su mente que solo se trataba de una pareja de novios discutiendo sus asuntos en un lugar inapropiado, el hermano mayor ignoró dicha escena y continuó caminando dejando al peliazulado quien se puso en medio de los tomates gritones.
Este con una leve sonrisa levantó sus manos y trató de apaciguar las aguas de la desesperación y la ira pero solo consiguió que esos sonidos de burla apuntaran a su persona.
Cuando la castaña se percató de quien era quien los interrumpía acomodó su voz y le miró fijamente para saludarlo.
-Buenos días Morinaga kun, ahora mismo estoy discutiendo algo con este cabeza de lima limón -señaló al chico a su lado.
-¡Tenme mas respeto! Además lo que te estoy diciendo es para tu bien.
-Pff, por favor ¿Te preocupas por mí?
-Lógico después de todo eres mi hermanita- decía agarrándola del hombro y atrayéndola su pecho lo cual solo obtuvo resultados negativos. Un preciso golpe en su estomago- Uhg… ¿Ves?..,Egho…debes corregir…ahh-este rubio cae de rodillas respirando abruptamente.
-Ya te dijes, no eres mi hermano y no me digas como debo actuar, se bien quien soy.
Esta acomodando su pañuelo celeste que se había desatado se volteó y continuó con su camino, dejando en el piso de tierra al que aun se mantenía de rodillas apretando con fuerza la boca de su estomago, también dejó a un desconcertado y confundido Tetsuhiro que estaba a punto de seguir a su compañera pero sus piernas fueran atrapadas por dos brazos que le hicieron caer al suelo y tragarse la sucia tierra del suelo , este echó la mirada hacia atrás viendo como Isogai le sonreía de una forma un tanto perturbadora.
-Que…Por-porque me estas mirando así.
-Me puedes ayudar ¡Tetsu kun!
-Tetsu… ¿kun?
La idea de escapar fue descartada pues al levantarse y querer caminar hacia dentro del establecimiento ese molesto de Isogai se había trepado por su torso y se dejaba arrastrar mientras este trataba de avanzar por los pasillos donde todos le miraban extrañados y otros con muecas de burlas, al final terminó haciendo lo que este rubio deseaba solo para ser liberado, fue llevado al patio trasero de la escuela…ese mismo en donde había estado con el peliplateado, sin darse cuenta su mente volvió a llenarse de él, esta vez los recuerdos eran un mezclado dentro de un contenedor, su infancia y el ahora le hacían marearse un poco pero esa distracción fue interrumpida cuando el que lo había arrastrado hasta ahí se sentaba sobre la única mesa de cemento que se ubica ahí, dejó descansar sus brazos y se apoyó en sus codos, por último inclinó un poco la cabeza y cerraba los ojos recibiendo la tranquilidad de ese lugar antes de echarse a hablar con él.
-Tetsu kun, eres cercano a Hiroko ¿No es así?
-¿Cercano? En realidad apenas nos conocemos, no diría eso…
-Pero, eres el único que está a su lado en ese salón-este dejó su postura relajada para sentarse y encorvar su espalda, dejó atrás esa sonrisa pintoresca y cubrió sus manos cruzadas entre sí, típica pose de hombro pensador y serio, esto sorprendió algo al peliazul haciéndole entender que lo que sea que le iba a decir no era insignificante y merecía un poco de su atención.
-Hace rato…Dijiste que te podía ayudar ¿Exactamente en que te puedo ayudar?
-Bueno debería empezar por decir esto- este largó un agotador sonido de cansancio-… Cuando llegué esta mañana, me enteré que Hiro chan se puso a pelear con uno de tercero.
-¡¿Qué!? Vamos, se que parece un poco impulsiva a veces, pero ella no es de esas personas que busca pelea Y más con uno de dos grados superior- este tragó salvia al darse cuenta que estaba siendo un tato irrespetuoso- Es decir, la conozco poco pero…
-Justamente porque apenas la conoces poco te diré esto, Hiro chan tiene un fuerte sentido de la justicia, o algo así, no perdona con facilidad algo que no es correcto… y la hace reaccionar un tanto…"impulsiva" y abrir la boca cuando no debe.
-Aun no comprendo la situación.
-Verás, no se porque pero esta mañana Hiroko enfrentó a Toyo Shigeru* uno de los estudiantes mas temibles de la escuela, todos aquí son unos cobardes para decirle algo, y los que lo siguen solo lo hacen para salvar su trasero- este se bajó de la mesa y fue directo hasta donde estaba el peliazul para apoyar ambas manos en sus hombros- Temo por mi hermana, no creo que comprenda la situación, intenté sermonearle sobre esto pero ya vista los resultados- este se alejó y cruzó sus brazos por detrás de su cabeza dejando oír un largo suspiro- y todo empezó porque le dije "actúa más como una linda chica"
-Le… ¿Le dijiste eso?
-¿Mm? ¿Muy directo?
-Olvídalo, ahora comprendo lo que dices, intentaré hablar con ella, pero creo que exageras, Hiroko parece estar bien por su cuenta.
-A veces no todo es lo que parece Tetsu kun…bien ¡Me voy! Ya va a tocar el timbre.
No pudo detener al rubio, este salió corriendo del lugar dejándolo solo como gato callejero dentro de una caja, este se puso a pensar detenidamente lo que Isogai le había dicho, por supuesto que era importante para él pues Hiroko era la primera persona que se le acercó, alguien quien considerar un futuro amigo, haría lo que estuviese a su alcance, no quería ver a su amiga en un aprieto pero como lo dijo antes Hiroko parecía ser una chica que no necesita el apoyo de alguien, era fuerte y decidida, ofrecerle consejo sería algo raro.
Mientras seguía meditando lo que le diría a Hiroko sobre ese asunto del chico de tercero sus pasos siguieron hasta la entrada en donde este se encontró con alguien inesperado, sus orbes esmeraldas cobraron un intenso deslumbrar, formándose en ellos la imagen de un joven cuyos cabellos plateados y cortos brillaban con la luz del sol cegaban a sus espectadores, de pronto esa persona se volteo y frunció el ceño al notar quien era que lo observada a sus espaldas, por supuesto Tetsuhiro quedó petrificado ante esa mirada que ocultaba lo que e verdad pensaba, el más alto se acercó a este y cambiando su expresión mostraba una sonrisa cálida y amigable, cerró los ojos al mismo tiempo y se encorvó un poco pues aun se ponía un tanto nervioso cuando se acercaba a hablarle, sin olvidar los latidos de su corazón, de verdad algo andaba mal, no podía hallarle un nombre a estos sonidos que se escondían en su pecho, por el momento no hacía falta descubrirlo, lo que importaba era cortar esa distancia que aun sentía entre su compañero y él.
El peliplateado sin decir nada arqueaba la ceja y acomodando su mochila este continuó con su caminar, así hasta llegar a los casilleros en donde se cambió sus zapatos lo mas rápido posible, pues si algo aprendió de ese chico es que este era insiste en la acción de seguirlo, cuando arrojó bruscamente sus zapatos en su lugar este fue en dirección a la puerta pero justo se encontró con el de cabellos azules quien hacía el mismo gesto con sus zapatos, estos se miraron un tanto sorprendidos, Souichi por descubrir que ese chico estaba a solo tres casilleros de él, en cambio Tetsuhiro le dejaba absorto el rostro ajeno, sin comprender el silencio este solamente mostró esa sonrisa pintoresca que hizo estremecer al de ojos miel, en seguida Tatsumi Souichi pasó apresurado por su lado.
¿Por qué estaba nervioso? Claro que lo que ocurrió ayer en la salida de la escuela le dejó un tanto abrumado, así como si nada fragmentos de la conversación de ayer golpearon su cabeza.
"¡Mentira! No lo recuerdo… ¡¿Cómo sabes que soy esa persona que dices?!
Estoy seguro de ello, te recuerdo muy bien, y a pesar de que has crecido aun mantienes algunas cosas (…) recuerdo bien el brillo de sus ojos, dorados como el oro, es el mismo espectáculo de tonalidades, Tatsumi kun es esa persona"
Un fuerte sonrojo se dibujó en sus mejillas, y sus labios temblaban como las ondulaciones de las aguas a la orilla del mar, se pasó la noche pensando, pensando y quemando sus neuronas para lograr obtener algo de información relevante y que coincidiere con lo que ese tipo le dijo no obstante sus recuerdos no quisieron colaborar, terminó agotado y durmiéndose con la imagen de aquel extraño sujeto invadiendo su espacio personal, tomándose la libertad de quitarle su medio de visión y así envolviéndolo en un ambiente extraño, por eso quería evitarlo, no era capaz de mirarlo sin sacarse esa intuición de que la rareza de ese tal Morinaga fuese contagiosa, creyó que el mencionado le diría algo pero sorpresivamente solo le dirigió palabras para saludarlo hace un rato, y desde entonces este chico de cabellos azulados oscuros se tomó la osadía de caminar a su lado sin decir ni una palabra , bueno mientras fuese así no habría ningún inconveniente , así ambos continuaron con su trayectoria hasta su salón de clases, el peliplata iba a un paso más adelante mientras que cierto joven con ojeras se dedicaba a observar al ajeno desde cierta distancia, este iba a hablar, para tratar el tema del día de ayer pero desviando sus orbes verdosos hacia otro lado se encontró con una escena un tanto extraña. Naturalmente este se detuvo y agarró la mano de su compañero, quien reacción bruscamente tratando de soltarse pero lo que obtuvo a cambio fue solo un brusco agarre que hizo deslizarlo hacia un costado para esconderse tras un escombro de pared, fue increíble, el cuerpo de Souichi fue capturado absurdamente por los brazos del peliazul y acorralando su espalda contra su pecho, anonadado por ese hecho no se percató cuando su compañero cubría su boca para pedirle silencio, así los ojos esmeraldas se escabulleron en secreto para seguir observando en secreto lo que estaba pasando.
Más adelante estaba Satô Hiroko, siendo rodeada por dos chicos con apariencia de estudiantes de cursos superiores, esta por supuesto se mostraba seria y un tanto impaciente pues colgaba su mochila con cierta ansiedad.
-¿Pueden apurarse? Ya empezara el primer periodo- esta suspira recostándose contra el ventanal situado a su espalda.
-Pequeña creo que no comprendes en la situación que estas, mira Toyo no deja que una simple niña se meta en sus asuntos y luego se escapé.
-Entonces… ¿Quieres pelea? Yo no tengo problema- deja caer su mochila y se acerca a uno de los muchachos, estos retrocedieron un paso sorprendiéndose por su conducta- Por favor esta "niña" sabe lo que es dar un buen puño ¡Vamos! Ya debo irme a clases.
-Tu…estas loca. Pero las palabras de Toyo fueron claras. " Castígala "- este sonriente y haciendo cobrar su altura agarró de los hombros a la joven para arrinconarla contra la pared de atrás, por supuesto que no haría nada a una simple muñeca, la idea era asustarla para hacer que se arrepintiese de sus acciones pero este quedó sin habla al ver la sencilla expresión de la castaña, es más en su cara se mostró un descortés bostezo haciendo que sus cables se soltaran- Maldita, a ver si aprendes a no meterte donde no debes .
Los que observaban impactados apenas entendieron la situación se apresuraron a correr en auxilio de la joven de rizos pero eso fue inservible pues al faltar solo unos tres pasos para soltar la defensa esos chicos se vieron acorralados en el suelo por las manos ajenas, Hiroko esquivó el golpe de aquel estúpido y agachándose estiró su fina pierna para lograr hacer que este perdiera el equilibrio y cayera al suelo, por el fuerte golpe en la cabeza este quedó indefenso y confundido, en cuanto a su compañero también se vio envuelto en los movimientos de la chica quien del suelo estiró su brazo y agarrándole de los bajos logró que este se pegara al suelo quejándose de dolor y sin ningún esfuerzo.
Eso dejó a los espectadores con sus bocas más abiertas que la de un libro, pero el primero en reaccionar fue Tetsuhiro quien se apresuró hasta donde estaba la castaña, tomando su mano y sorprendiéndola este gritó su nombre en un tono un tanto exagerado, por parte de Hiro chan miraba al que le dedicaba una mirada seria, ella atinó a reírse un poco y alejándose del ojisverdes para tomar su mochila nuevamente.
-Perdón que hayas tenido que presenciar eso pero a que te sorprendí ¿Ne? ¿Ne? ¡Ha! Estos tipos no se lo esperaban, hasta una chica…
-¡¿En que estabas pensando?! - tanto la castaña como el peliplateado quedaron perplejos por el repentino exalto del Morinaga- ¡Pudiste salir lastimada!
-¿Acaso no lo viste? ¡Ellos empezaron! ¡Y les pateé el trasero! Se lo merecían así que este asunto ya quedó cerrado, no volverán a molestar…Vamos a clase sino Akahira sensei nos va a regañar- antes de seguir avanzando fue interrumpida por el peliazul, antes de quitar su mano de su hombro ella volteó y lo miró confundida- ¿Qué más quieres decir Morinaga?
- No me parece correcto… que te metas con chicos de tercero, en realidad con cualquier estudiante, por favor no lo malentiendas, se ve que sabes sobre pelea y como llevar las cosas por tu cuenta pero…no deja de significar que eres solo una chica Hiroko…Pudiste salir lastimada… si hubieran sido más…
-Me estas diciendo débil…- no deseaba pelear pero una vez que empezó a oír el discurso del Morinaga deseaba saber como terminaría, de ninguna forma permitiría que nadie la deje en ridículo.
-¡No! Lo que trato de decir es…que, ahg… ¡Que no eres un chico! ¡Compórtate como tal!
Esta se impactó ante ese comentario y sin darse cuenta corrió la mano de su hombro con cierta furia controlada-Morinaga estas diciendo que por ser una chica no debería pelear, bajar la cabeza y hacer como si nada ¿Es eso?
-Yo…no quise decir eso, Hiroko…
-Ya tuve suficiente… No quiero verte por lo que resta del día ¡Lárgate de mi vista!
Empujó al peliazulado y esta con sus pertenencias se echó a correr hacia el sentido contrario en donde estaba su salón, el de cabellos azulados angustiado por su mal uso de palabras intento seguirla pero ahora era el peliplateado quien lo detenía, automáticamente volteó la mirada hacia este exigiendo que lo soltara pero más intentaba huir más era la opresión en su brazo.
-Creo que debes dejarla sola, en el descanso la buscaremos.
-Si pero…-este bajó la mirada entristecido- Hablé de más…debo disculparme, eso...yo no quería decirle eso.
-Lo sé, cuando uno está enojado simplemente las palabras salen, y son las que menos representan lo que en verdad piensas…es algo común.
Este miró hacia la ventana evitando el contacto visual con el de orbes esmeraldas, por algo decía eso y no quería ser la voz de la experiencia pero desde pequeño tenía ese defecto incorregible, una falla que no deseaba demostrarle a un desconocido, en seguida soltó su brazo y acomodando su voz con la provocación de sonidos extraños provenientes de su garganta terminó con aquel silencio que se había vuelto tenso entre ellos.
Una vez más convenció a su compañero que era mejor la idea de presentarse al primer periodo y luego en el descanso serían capaces de encontrarse con la muchacha de baja estatura. Morinaga no le quedó de otra, aceptó desganadamente, y mirando hacia la dirección en donde esta iba se cuestiono en donde se iba refugiar.
En seguida se fue al lado del peliplateado pero se detuvo por unos segundos y de nuevo miró hacia atrás, creyendo haber visto una extraña sombra moverse tras de ellos, sin embargo no había nada o nadie, por lo que arqueando los hombros este siguió con la vista al joven Tatsumi quien le llevaba varios pasos adelante, otra vez su corazón se contrajo dolorosamente al ver su espalda alejarse, de verdad…necesitaba encontrar la razón de ese inquietante dolor en su pecho.
Como era de esperarse conocía ese lugar a la perfección y con el dato de que aquellos chicos era nuevos en el establecimiento seguro no correría el riesgo de ser encontrada, necesitaba estar a solas, pues no fue un inicio de jornada agradable, primero encontrarse con una escena desagradable, luego ese tonto que se hacía pasar por su hermano diciéndole lo que debía que hacer, también esos tontos que se buscaron problemas y por último Tetsuhiro, el único del salón con el que le hablaba le dijo ese motón de tonterías, solo faltaba él…
"Compórtate como tal"
Si claro, no es que no desearía ser como las otras chicas, tenía su forma de ser, un carácter firme y recto, desde que su verdadero padre falleció se prometió ser fuerte por ella y por su madre…que sería la soga que las mantuviera unidas, por eso era como era, no podía permitirse ser débil y tampoco dejar impune a un acto deshonroso como el de esta mañana.
Se puso a pensar en esa mañana, un día tranquilo y rodeado con los pétalos de cerezos que aún no se resignaban a desaparecer, todo era normal, eso hasta que llegó a la esquina de una calle en donde veía la acumulación de unos sujetos, estos se veían sospechosos, pues en esa ronda de espaldas parecía que algo se escondía, fue entonces que se percató del llanto de una jovencita, de a poco se fue acercando y solo para darse cuenta que esos tipos se trataban de unos estudiantes que al parecer estaban gastando su tiempo en bromas sin sentido, alcanzó a ver a la joven de largos cabellos negros tirada en el suelo y manteniendo sus piernas juntas, sus manos se sujetaban a su falda, la cual quería ser levantada por uno de esos estúpidos, eso…ver eso le dio las razones suficientes para arrojar su mochila al suelo, retroceder unos para así tomar distancia y empezar a correr hacia el que estaba profanándose con la muchacha, tanto era el asombro de los terceros que en vez de avisar a su colega estos se hicieron a un lado y así permitiendo la efectividad de la patada voladora que ejerció la atletita Hiroko sobre su victima.
Esta aterrizó al lado de la chica y la ayuda a levantarse, repentinamente dibujó una calmada sonrisa para presentarse con la que aun se le veían unas lagrimas en sus mejillas, se ve que esa jovencita quiso agradecerle pero Hiroko la interrumpió y le alcanzó un bolso que estaba ubicado a su derecha, al parecer era de la muchacha con largos cabellos negros, después de eso ayudó a levantarla y arreglar su camisa de tonalidad amarilla…
"Será mejor que te vayas "
Esas fueron sus palabras y le dio la espalda, fue en dirección al que se mantenía noqueado en la acera, posiblemente con una fuerte contusión por el golpe de su cabeza contra el suelo, eso y el insoportable ardor de su zapato impresos en su rostro, estaba por darle el golpe final pero a verlo tan miserable decidió dejarlo así como estaba, fijó su mirada a sus secuaces y estos atemorizados por esa mirada maligna que radiaba aura carmesí dieron marcha atrás sintiéndose como un montón de ovejas acorraladas por el feroz lobo.
Al ver que todo se había calmado y la joven a la que salvó siguió su camino ella decidió hacer lo mismo, pasó por esos tontos y recogió su mochila del suelo, miró por última vez a la manada de miedosos, en ese entonces seguía tan molesta que dejó que su boca hablase, no recordaba con exactitud que dijo en ese momento pero seguro fue algo indigno de los labios de una dama pues al dejar la escena todos los presentes parecían abatidos y con sus almas a punto de salirse de sus cuerpos.
Después al llegar a la escuela se encontró con la noticia de que al que había pateado el orgullo era el innombrable "Toyo Shigeru", estudiante de tercer año que era temido por todos en Nishi-nipón*, el mismo establecimiento en donde ella estaba cursando, obviamente ese dato no le hizo cambiar de opinión por lo que realizó aquella mañana, ese tipo se lo merecía, sin importarle quien sea tratar así a una señorita no se ganaba el respeto o la piedad de nadie, claro que no todos pensaban de esa forma y ahí apareció el molesto de Isogai y su compañero Morinaga Tetsuhiro.
¿Fue tan malo lo que hizo? Solo porque fuese una chica no significaba cruzarse de piernas y sonreír como una estúpida fingiendo que no había visto nada, lo que estaba mal estaba mal para su entender y eso correspondía un castigo. Hizo bien y punto ¿Por qué no la entendían? En vez de eso…recibió criticas y cosas como "eres una chica" "no seas tan varonil" y otras cosas por el estilo.
Por alguna razón ese tiempo a solas solo empeoró su estado de animo, pues se la pasó recordando lo que hizo "mal" , supuestamente se saltó la primera clase para calmar su cabeza y su cuerpo el cual fue tentado a saltar sobre el de cabellos azules pero hasta ella tenía limites… Por un segundo se puso a pensar en las palabras de esos chicos y analizar su personalidad…quizás era bastante rara, quizás debía ser más femenina, era algo que intentó siempre, pero se sentía fuera de lugar, algo le hacía actuar rara ante las demás chicas, una sensación de vacío no la dejaba nunca, y eso iba creciendo a medida que avanzaba en su vida hasta que…
-Vaya, la estudiante responsable Satô Hiroko falta a clases, eso es algo digno de ver.
La que se encontraba recostada contra el alambrado de la azotea fijó su vista hacia la puerta de salida, notando la presencia de un muchacho que se escondía tras las sombras, en seguida se enderezó y prestó atención al que le habló de repente, su voz no era familiar, así que descartó a Isogai y a Morinaga, incluso a ese misterioso de cabellera plateada.
-¿Quién eres? No…mejor pregunto ¿Se te ofrece algo? Busco tranquilidad…
-Que mala eres, me golpeas de forma tan cruel y te vas, y ahora finges no recordarme…eso es grosero.
Reaccionó ante ese comentario, se acercó más y pudo observar la forma de su rostro, el color de cabello anaranjado y esa cicatriz que abarcaba parte de su cuello, si definitivamente era él.
-Con que eres Toyo Shigeru, hace un rato tus amigos intentaron castigarme, creo que debes conseguirte mejores seguidores.
-Esos ineptos…Sabía que eran unos flacuchos que me traicionaron, por eso los mandé, tenía la intuición de que terminarían en la enfermería- este se aproximó hasta la joven hasta quedar de frente, claro que la estatura se sobrepasaba demasiado, por lo que el chico se agachó y se apoyó en su frente, increíblemente la castaña permitió ese acercamiento, apreciando o mejor dicho despreciando un poco más de cerca el color de ojos grisáceos que la observaban- De verdad me quedó doliendo la cara, maldita mocosa…
-Te lo merecías, lo que hacían era un claro abuso, pueden ser demandados.
-¡No me hagas reír!- este acarició su nuca, agarrando algunos de sus rizos con sus frías manos- Era una broma solo eso…
Una broma… ¿Eso podía resultarles gracioso? Hacer que te quedes en ridículo y tomar tus debilidades para burlarse…esa clase de persona le repugnaba, era la peor clase de ser con el que pudo lidiar, de forma brusca agarró su muñeca y la alejó de su persona, estaba apunto de hacerle retroceder pero unas manos misteriosos aparecieron por detrás y la sometieron con éxito, brazos desconocidos pasaron bajo sus axilas y se doblaron con tal fuerza que esta no podía moverse de la cintura hacia arriba, intentó mover sus piernas, con la suerte de darle al que la sostenía por detrás pero no contó con la presencia de otras personas que le agarraron de las piernas, provocando que ya no estuviese en el suelo, sino siendo columpiada en el aire, como lazos sueltos en el aire.
-¡Suéltame estúpido! ¡Hijo de puta! ¡Eres un cobarde!- esta aun en esas circunstancias intentaba deshacerse de los nudos que la ataban, pero estos chicos no eran los mismos que la enfrentaron en el pasillo, se trataba de estudiantes con una contextura mas grande y trabajada, lamentablemente se descuidó y ahora se vio envuelta en un gran problema.
Pronto su cuerpo quedó quieto al notar las carcajadas que se burlaban de su situación, al fijar la mirada hacia el frente veía como ese grotesco chico se contraía con su propia risa, finalmente esa voz molesta calló y se dignó a mirarla.
Se sentía conmocionad por esto…es decir, jamás se vio en la necesidad de pelear… pero estas personas la provocaron y le hicieron cruzar la línea. Debió escuchar…
La mirada traviesa del que parecía poseer una mascara de payaso por la enorme sonrisa dibujada en su rostro se detuvo en los ojos café de la joven, sin dejar su lugar colocó una de sus manos sobre su mentón y la otra hacía un gesto de negación, el típico movimiento del dedo índice para marcar una reacción incorrecta.
-¿Qué clase de vocabulario es ese Hiroko chan? Vamos es solo una lección, para que aprendas a ubicarte, en esta escuela yo soy el Rey y quiero que mi ultimo año sea perfecto y no dejaré que una cualquiera me lo arruine-este se adelantó hasta la jovencita y dando una señal a sus compañeros estos dejaron en el suelo a Hiroko pero aun era detenida por las asquerosas manos de aquellos sujetos- Mnn… ahora que te veo bien, me haces dudar de tu sexo, tienes pechos muy planos y golpeas muy fuerte para ser una simple niña.
-¡Oh! ¡Tal vez sea un tío que se viste de mujer! Ne Toyo… ¿Porque no lo compruebas?
Cuado escuchó ese comentario no evitó el estremecimiento de su cuerpo, el impulso desesperado de soltarse, el deseo de querer romperle los huesos a esos chicos idiotas, el anhelo de querer retroceder unos cuantos segundos en el tiempo y el haber evitado caer en esa trampa, pero ahora solo podía mirar con desesperación aquellos orbes sin brillo que cada vez más se adentraban más y más en su ser, parecía como si fuesen capaz de ver sus más oscuros secretos, aquellos que ni ella sabía que los tenía, en seguida apartó la vista y apretó sus puños, reflejando lo frustrada que se encontraba, esperaba lo peor, esa era la verdad, no obstante nada pasaba, así que levantó la vista para cruzarse con el rostro de aquel maleante , quien mostraba una estúpida sonrisa.
-Yo te conozco, eres hija de ese hombre ¿Cierto? Ya sabes… Satô Tei, ese que se suicidó hace nueve años.
No dijo nada, estaba demasiado confundida para responder ¿Cómo conocía a su padre?...Y como sabía sobre ese tema, esto no estaba pasando… ¡No podía estar sucediendo!
-Así que es cierto…bueno no es de esperar tu conducta rara, dado que eres su hija- este le mostró su mano que sacudía sus dedos con cierta travesía- Dejando de lado ese asunto, aun quiero dejar en claro mis dudas ¿Puedo?
¡No! ¡No! y ¡No! Comprender la situación era imposible y salvarse de ella era aun más absurdo, los brazos de Hiroko estaban entumecidos al igual que sus piernas obligadas a estar separas una de otra, se vio a ella misma con aquel sujeto sobre su cuerpo, posando sus manos sobre su camisa blanca y que ahora se encontraba de lo más andrajosa , esta desesperada intentó pedir ayuda pero el mismo abusador cubrió su boca y acortando la distancia el hombre pudo ser testigo del miedo que estaba ocasionando en la castaña, eso si que le produjo una fuerte emoción en su cuerpo, deseaba más, escuchar esos gemidos de consternación y angustia, lagrimas que se manchaban en la piel humana, fluidos sin controlarse y que brotase del cuerpo al que oprimía contra su voluntad, todo eso lo deseaba en ese momento.
Sus gruesos dedos agarraron el pañuelo que era parte de su uniforme y lo desató de la forma más brusca posible, la camisa holgada que se encontraba empapada en sudor ahora era destrozada por aquellos dedos detestables y pegajosos, teniendo como resultado la exposición de una piel de tonalidad pálida pero que estaba cubierta por una molesta blusa del mismo color que la camisa.
Al ver aquella su respiración se volvió más precipitada, el corazón estaba apunto de salirse de su pecho, estaba impotente ante aquel ser cruel y detestable y en lo único que podía pensar era en su madre…que diría cuando sepa que no era la hija que ella quería, como reaccionaría cuando descubriera que lo que le decía todos los días era solo una mentira, que no estaba bien, que no tenía ni una sola amiga, que esas miradas excluyentes no desaparecieron al igual que la tristeza de no sentirse parte de esa nueva familia. Solo se llenaba de pensamientos negativos, de algo tan doloroso que pudiese reemplazar lo que estaba pasando en la realidad, finalmente la figura de su padre fue la última en aparecer, lo veía sonriéndole con esa amabilidad que solo ella apreciaba… lo extrañaba, lo necesitaba, quería aclarar sus dudas, hablar sobre temas que ni siquiera surgían con su madre… deseaba calmar su soledad pero ese vacío se llenaba de lágrimas invisibles que se adentraban e su existencia.
El pelianarajado se mostraba un tanto decepcionado, su victima se había tranquilizado o al menos parecía tener la calma, también le resultaba algo frustrante no ver lo que quería, así que de una vez por todas se dispuso a retirar esa prenda que escondía la íntima piel que la castaña al principio intentaba ocultar, al mismo tiempo pretendió arrancar su falda negra, jugaba con la sensaciones ajenas, su mano desocupada fue a parar a uno de sus pequeños muslos y de a poco deshacerse de ese pedazo de tela oscura, todo con la intención de obtener un poco más de esa dulce y atormentada expresión de terror que ponía aquella chica pero antes de hacerlo una fuerza extraña le sujeto el cuello y lo empujó lejos de la castaña quien rápidamente fue soltaba por los secuaces de Toyo.
-Que repugnante…un tipo como tu… ¿Existe de verdad?
-¡Hiroko chan! ¡¿Estas bien!?
De pronto aparecieron los héroes, uno portaba unas gafas redondas que no impedían manifestar el asco y desprecio que emanaba su mirada, es más acrecentaba ese aura asesina que hizo desaparecer a casi todos los presentes, solo quedó atónito el que fue arrojado al suelo con mucha facilidad, y el otro era el joven de cabello azulados y ojos verdosos llenos de preocupación al ver a su amiga tirada en el suelo, pero su cara de consternación cambió repentinamente al ver como estaba las fachas de su amiga, sus dientes al chocarse provocaron el sonido espeluznante de un gruñido de un animal salvaje a punto de atacar al que se atrevió a cruzar su territorio, de un momento a otro el Morinaga cobró velocidad y pretendió golpear al de cabellos de puerco espín pero apenas extendió su brazo para lanzar el puñetazo sobre su cara fue interrumpida por unas manos femeninas, volteó al ver que se trataba de Hiroko, naturalmente se calmó y volvió a esa faceta preocupada sin importarle lo que pasaba a su alrededor.
-¿Estas bien?… ¿Te hicieron algo?
-Nada…estoy bien, solo arruinaron mi uniforme, pero estoy bien- intento mantener calmados sus nervios, dándole la espalda esta se acomodó algunos de sus mechones rizados detrás de su oreja- solo se trataba…de una broma…
-¡No me vengas con que era una broma! ¡Ese tipo!- al darse vuelta este descubrió que el acusado había desaparecido- ¡Maldición! Se nos escapó…
-Déjalo Morinaga kun…-esta aferrando su mano derecha sobre la parte rotosa cerró la tela para evitar que se siguiera viendo más de lo necesario- Me voy a cambiar…ustedes regresen al salón…
-¡De ninguna manera vamos contigo!-este recibió un golpe del que se mantuvo callado hasta ese momento-¡Porque me pegas!
-¿Eres idiota? Como dos chicos van a entrar al vestidor de mujeres…
-Tienes razón pero…
Estaba preocupado, el hecho de que no apareciera por todo el primer ciclo era algo extraño, además antes de separarse pudo sentir como si alguien los estuviese observando y al parecer no estaba equivocado, seguro fue ese chico de cabellos raros que acababa de huir, de solo pensar que pudieron lastimar a Hiroko en su ausencia lo destrozaba, solo faltaba eso para adherir a su lista, ser un pésimo compañero, ya la había herido con sus palabras y al no ser capaz de defenderla cuando más lo necesitaba era una prueba de fallo como persona, pero más no podía hacer, al menos aparecieron a tiempo antes de que ese sujeto se sobrepasara con ella, la presencia de Tatsumi Souichi también fue sorpresivamente beneficiaria , el hecho de que aceptara ir con él durante el descanso podía tomarlo como un punto a su favor, debería estar feliz por eso pero… ahora se sentía emocionalmente abatido y decepcionado, quería ayudar y no sabía como…era tan frustrante.
Observó la puerta por la cual cruzó su compañera, la cual se manifestó normal después de que todo se calmara, esta se retiró con la excusa de cambiarse…pero… ¿Realmente estaba bien? Morinaga sentía que había una mascara de teatro que estaba ocultando como de verdad se sentía…era algo tan propio de él, que podía reconocer esas facetas falsas donde sea.
Finalmente terminó haciendo caso y ambos se dirigieron a su clase, esperando pronto la presencia de Hiroko.
Debía apresurarse y cambiarse por la ropa de gimnasia, luego encontraría la forma de excusarse por tener esa apariencia y no portar el uniforme como corresponde, una vez que llegó a los vestidores se despojó de sus prendas y con tranquilidad las dobló y acomodo dentro de su casillero, ya estando vestida esta se quedó por un rato mirando al vacío , solo veía la oscuridad de aquel contenedor, el cual iba a esconder lo que seguro fue una de sus peores experiencias, llevó una de sus manos a su pecho y se agarró con fuerza a la playera blanca, la otra con fuerza golpeó el casillero que tenía a continuidad, trató de soportarlo todo el camino, tomo mucho esfuerzo para que esas molestas gotas saladas no se escaparan frente a los chicos, estando sola podía soltar todo lo que estaba conteniendo hasta ese momento, de a poco su pequeño cuerpo se dejó caer y recostarse contra el metal cuadrado, automáticamente acercó sus piernas y las presionó contra su pecho para poder de esa manera esconder su rostro destrozado por el remordimiento y el miedo, la confusión y la decepción…
Al final las voces del pasado y las del presente estaban torturándola, diciéndole una verdad que aun no comprendía.
"Tu padre es un marica, seguro saliste defectuosa como él"
"Esa niña…es rara, no habla con ninguna de las chicas"
"¿Acaso te crees un chico?"
"Hija creo que deberías tratar de tener mas amigas"
"Compórtate"
Todos le llenaban con palabras hirientes y críticas que desde pequeña costaba entender ¿Todo ella era un error? ¿Debía modificar algo? Y si debía hacerlo… ¿Qué seria?
Ya no soportaba que la tratasen como una extraña especie… ser vista con esos ojos que se burlaban de lo que llevaba puesto, detestaba… ese cuerpo que todos utilizaban para someterla a su pura arrogancia y superioridad…
Estaba cansada…y au así se esforzaba…quería una vida normal, amigos con los cual compartirla ¿Eso estaba mal? Que más debía ser.
Por el momento solo se quedó el resto del descanso reposando la cara falsa de la moneda contra el suelo, por unos segundos dejó en libertar aquellas lagrimas que desde hace mucho deseaba sacar de su interior.
Esos bastardos… ¡Oye tu!- señaló a uno de los que le había acompañado a la azotea- Averigua quien mierda son esos tipos… especial el de gafas…
-Ah, señor creo que ya fue suficiente ¿No le dio ya una lección a esa chica? -este fue agarrado del cuello y fue estampado con brutalidad hasta una de las pizarras del pasillo- Discúlpeme jefe ¡Lo haré!
-Nadie me toma como un estúpido…-este soltó al débil estorbo y se acercó hasta a la ventana en donde veía el patio principal siendo poblado por todos los estudiantes de secundaria y preparatoria, de un momento a otro manifestó una mejora en su humor- Esta es mi escuela…y haré lo que quiera…
Ahora que sería de la vida de los recién transferidos, la paz que aparentaban tener podía ser perturbada sin que se dieran cuenta, secretos se rebelarían , personalidades ocultas tomarían la iniciativa, algo a lo que se llama sentimiento estaba desarrollándose en los corazones de ciertas personas, estas se adentrarían a un mundo complicado ¿Serán capaces de soportarlo?
La lealtad, la responsabilidad…la familia, en cierta parte del camino esto podría desintegrarse y no volver a ser como lo era antes.
