No he actualizado porque me puse a ver los capítulos que subieron starz y quedé enamorada del capítulo 5, es tan Leario, no me he animado a pasar de ahí.

Gracias a quienes han leído, el fandom de esta pareja es muy pequeño, pero ocupa un lugar muy especial en mi corazón.

¡Por fin un capítulo desde la perspectiva de Riario! Espero que les guste

Ambientado en el capítulo 1 de la tercera temporada, si contiene spoiler, pero solo del capítulo

Da Vinci's Demons pertenece a sus respectivos creadores.

Él era la serpiente en el paraíso, no le había costado nada llegar a esa conclusión. Sería el tentador, el manipulador de su padre… del santo padre. Se había mostrado, más que como el hijo pródigo, como la oveja extraviada, aquella que necesitaba la guía de su pastor.

Girolamo Riario sabía que su vida eran engaños y traiciones, estaba acostumbrado a ella, en los oscuros túneles del laberinto comprendió que la oscuridad bajo la tierra era el lugar natural para él. El cielo le estaba negado, lo había aceptado después de viajar al nuevo mundo, después de la pérdida de Zita y, por supuesto, después de él.

El conde era curioso, era una de sus principales cualidades, no gozaba de la curiosidad pasmosa del Artista, una curiosidad que no sólo le permitía conocer el mundo, sino que crear uno nuevo con sus propias manos, la curiosidad de Riario era lo opuesto, la necesidad de conocer la boca del lobo para saber cómo destruirla. Y, sin embargo, algo en su viaje parecía haberlo cambiado, ahora los detalles parecían valiosos, no era sólo conocer sin que el enemigo se diera cuenta era perderse en los detalles, en las pequeñas cosas; lo notó cuando Carlo de Medici lo encontró curioseando con las cosas del médico del laberinto.

No recordaba que Carlo hubiera actuado directamente en su contra, había afectado a la casa Medici, aquellos que fueron una verdadera molestia para él, la casa que Da Vinci adoraba. Y a pesar de eso se sentía en la necesidad de afectarlo, a pesar de ahora ser su hermano, Riario no era capaz de comprender por qué en su interior consideraba a ese hombre su enemigo. La necesidad de causarle daño escapaba de su boca como veneno en forma de suaves palabras.

Las palabras de médico fueron una campana en su cabeza:

−¿Cómo os ocupaste de Da Vinci?

El nombre del genio florentino, su sola mención movía algo en el interior del conde, sabía lo que Carlo le hizo a Da Vinci, no podía evitar disfrutar ver la preocupación en el rostro del hombre cuando el médico hablaba de ocuparse del problema.

Besos y abrazos de mi parte. Muchas gracias por leer.