Bleach no me pertenece... es de Tite Kubo... esta historia es obra de mi retorcida mente...
gracias por tu review ale... aqui esta el penultimo capitulo... =)
"Yo soy la proyección de la mentira en que vives, júzgame y senténciame pero siempre estaré viviendo en ti"
Charles Manson.
"La paranoia es una forma de conciencia, y la conciencia es una forma de amor"
Charles Manson.
Capitulo 2. Acaecimiento.
Dos hombres se encontraban en una pequeña sala, uno de ellos con un semblante bastante frío y hasta cierto punto sin expresión, ambos observando unas imágenes y con una pila de papeles en el escritorio.
-¿Nada aun?...- la voz de uno de los sujetos resonó entre aquellas paredes… con una cabellera rojiza y larga, amarrada fuertemente en una coleta alta, revisaba aquellos trozos de papel.
-Renji… las cosas se están aclarando… tenemos más pistas del maldito… últimamente el tipo ha estado cometiendo errores en sus asesinatos…- el sujeto de semblante frío caminó hacia unos archiveros y de uno de ellos sacó una bolsa sellada- aquí…- dejó la bolsa sobre el escritorio mientras se colocaba unos guantes-tenemos una evidencia bastante importante, como puedes ver… dentro de esta bolsa se encuentra una gorra-
El pelirrojo miró con atención el objeto, ante cualquiera que viera semejante objeto se percataría que no era más que una simple y sucia gorra.
-Es solo una gorra manchada con la sangre de la victima… Byakuya… señor- se mordió la lengua ante semejante falta de respeto- es solo mi opinión…-
Y era verdad, el objeto tenía enormes manchas de sangre provenientes de la reciente mujer asesinada el día anterior, no tenía la mayor importancia, tal vez la desprevenida mujer la portaba y al ser apuñalada repetidas veces, la sangre la había salpicado, o quizás la misma victima la había tocado con sus propias manos.
-Tantos años en esto y aun eres un novato Renji… en esto- Byakuya volteó la gorra, dejando ver algo que llamó la atención del pelirrojo-¿ves lo que dice aquí?...-
-¿"K"?... una inicial…-entonces algo hizo click… ahí estaba lo que estaban esperando durante esos años, una hermosa oportunidad de encontrarlo y terminar con todo eso, pero…- aun así, es una simple letra que podría significar cualquier cosa, la inicial de un nombre, un apellido… un establecimiento… un equipo… no sé, es algo difícil determinar si pertenece a la víctima o al culpable-
-Tal vez tengas razón, pero no es solo eso… primero, la víctima fue identificada como Yui Tachibana… como veras ninguna inicial con la letra k en el nombre- miró al muchacho y continuó- hemos investigado a los familiares, amigos y personas cercanas a ella y ninguno lleva esa letra en el nombre o apellido… pero lo más importante es que se están identificando las huellas en el objeto y también rastros de ADN- le enseñó una muestra dentro de una bolsa sellada mas pequeña- observa… se encontró este diminuto cabello dentro de la gorra, con esto podremos saber a quién le pertenece una vez tengamos los resultados podremos compararlos con nuestros registros…-
-¿Y si resulta ser de la victima?...-Renji en ocasiones necesitaba más que solo simples suposiciones para aceptar su realidad… llegando incluso a ser bastante necio.
-Imposible… la víctima tenía el cabello largo y castaño, y este…- acercó más la diminuta muestra hacia sus ojos grises- es de un extraño color… no concuerda con el de la víctima en cuestión…-
Tanto Byakuya como Renji tenían en sus manos las herramientas necesarias para atrapar al sujeto, solo era cuestión de tiempo.
…
-Te ves fatal- la exuberante mujer tomó asiento y entregó una taza de humeante café.
-Rangiku te pedí un té- la pelinegra tomó el café de las manos de Rangiku sin tener más opción… no sabía si su amiga era una despistada o solo le encantaba contradecirla- como sea, gracias-
-Te hará falta, al parecer hay noticias nuevas… y ya sabes lo que eso significa- la pelicastaña entornó las cejas mientras le daba un sorbo a su propio café.
-Genial, más trabajo por hacer- ahí estaba de nuevo, justo como cada mes, no podía evitar sentirse así desde que comenzó su trabajo en ese periódico, amaba su trabajo pero ciertamente eso ya le rebasaba.
Notó la mirada de su amiga, taladrándola con esos ojos… sabía lo que significaba y honestamente no tenía ánimos para hablar de aquello…
-Ni lo pienses Rangiku… no sabrás nada- vió el rostro de su amiga hacer una mueca, a veces resultaba ser algo infantil.
-Rukia ni siquiera sabes lo que te iba a preguntar… que injusta eres-
-No es difícil imaginarlo-
-Solo… es verdad… es que te veías tan feliz estos meses y en esta semana aun mas… dime, ¿ha pasado algo interesante?, ¿has conocido a alguien interesante?- era imposible parar a aquella mujer cuando empezaba con su interrogatorio.
Rukia suspiró, no le quedaba de otra… solo había una solución.
-No sé si es interesante… pero planeo averiguarlo en este tiempo, y es todo lo que te puedo decir- y así dio por finalizada la charla con la hermosa mujer-tengo… no… mejor dicho, tenemos trabajo que hacer, levanta ese trasero y empecemos ya…-
Horas más tarde la pelinegra junto con Rangiku salieron del trabajo, como siempre alguien ya esperaba a la pelinegra afuera. Ichigo divisó a Rukia apenas cruzó la puerta pero de inmediato se percató de que no venia sola.
-Hola… me pregunto si no tienes nada más que hacer a estas horas de la noche- Rukia se acercó a él y le dio un beso en la mejilla muy cerca de sus labios, pero Ichigo ni siquiera se inmutó, estaba bastante rígido y se fijó que su mirada era diferente… sus ojos parecían más ¿fríos?...
El pelinaranja observaba a la acompañante de Rukia… alta, hermosa en todos los sentidos… bonito cuerpo y hermosa cara, su larga cabellera con ese color… en esos momentos lo último que pasaba por su mente era esa belleza… no… para él, eso carecía de relevancia, un enorme sentimiento de odio comenzó a formarse dentro de él y supo que fue un grave error haber conocido a esa mujer esa noche.
Tratando de calmar los impulsos que tenía en esos momentos, le dirigió una última mirada a Rangiku antes de jalar a Rukia para irse de ese lugar, ya habría tiempo para conocer a esa mujer después… una sonrisa se instalo en sus labios.
Una vez en el departamento se dedicaron a cenar, el pelinaranja ya se había tranquilizado.
-¿Qué fue lo de hace un rato?... fuiste muy grosero ¿sabes?...- la pelinegra se encontraba lavando los platos.
-No sé de que hablas… es solo, que no me ha agradado, eso es todo- se acercó a ella por detrás, rodeándole la pequeña cintura con ambos brazos- olvidemos eso, que te parece si tú y yo nos vamos a la cama y jugamos un rato- le mordió la oreja y ésta de inmediato se ruborizó.
-Ichigo no empieces, debo trabajar mañana y me imagino que tu también…- cerró el grifo y se limpió las manos con un trapo, volteó a verlo y se colgó del cuello del pelinaranja…
-No escuché quejas de tu parte la otra noche… bueno… al menos no de reproche- le dio un beso y la pegó más a su cuerpo, casi alzándola pues la diferencia de estaturas era notable, a veces sentía que era demasiado brusco cuando estaba con ella, pero no podía evitarlo por más que quisiera…
-Quisiera… saber más de ti… hace meses que nos conocemos por así decirlo ya que no sé más que tu nombre y lo que me has dicho acerca de tu trabajo como médico… pero, siento que hay algo más que no quieres decirme…-
De inmediato el pelinaranja soltó a Rukia dejándola algo sorprendida… le dio la espalda encaminándose a la sala y encendiendo la televisión.
-No necesitas saber más que eso Rukia… me has aceptado de esta manera… confórmate con saber lo que soy cuando estoy contigo y no pidas más de lo que puedo ofrecerte- sin duda esas palabras fueron algo duras viniendo de él, se mantenía serio y con el seño fruncido, como si recordara algo que le diera demasiado asco.
-No lo hago por ser una entrometida… lo hago porque me importas, antes de que te conociera esa noche… no quería tener que ver con nadie pues mi trabajo era lo que más amaba… pero- Rukia se acercó a él y se sentó a su lado- ahora que te conozco ya no lo considero tan importante… me agradas y me la pasó muy bien cuando estoy contigo… después de la noche anterior lo comprendí, no es el simple placer que me das lo que me ata a ti… es algo mas… dime, ¿no sientes lo mismo?- esperó que esas palabras hubiesen llegado a él, y aun con el temor levantó la mirada hacia su rostro, vio como sus labios mantenían una línea fina y sus ojos aun estaban en la televisión, parecía estar pensando en algo… lidiando con algo pues sus facciones se tensaban y relajaban en repetidas ocasiones-no quiero presionarte... es lo ultimo que haría, sabes que si tu me pidieras algo yo...-
-¿Entonces estas diciéndome que si te pidiera cualquier cosa la harías?... – aun seguía con la mirada al frente-¿si te pidiera que dejaras tu trabajo lo harías?-
Rukia se tensó ante sus palabras… ¿dejar su trabajo?, ni siquiera lo había hecho cuando su hermano se lo pidió, alegando que era un trabajo que implicaba ciertos riesgos, ¿lo haría por Ichigo?… la respuesta era clara…
-No… cualquier cosa menos esa…- fue su última palabra.
-Al igual que tú… el contarte sobre mí es algo que no puedo hacer… como tú has dicho "cualquier cosa menos esa"… Rukia- ahora si se volteó a verla- si te contara sobre mí, entonces tu tendrías que abandonar tu trabajo… ¿es un trato justo no crees?... a veces las cosas no están siempre a nuestro alcance… podemos exigir a los demás pero no tenemos la intención de responder las exigencias de otros… ¿no crees que es algo injusto?...-
¿Qué estaba ocurriendo ahí?... ese no era el Ichigo que conocía, era alguien diferente al pelinaranja que iba todas las noches por ella a su trabajo, con el que pasaba el tiempo hablando de tonterías, con el que hacía el amor todas las noches… algo había cambiado en él… o… estaba mostrando cómo era realmente…
-Como sea… dejemos eso de lado y olvidemos el tema, nadie va a ceder, eso es más que obvio…- se levantó y apagó la televisión justo cuando las noticias comenzaban, siempre hacia lo mismo-hagamos algo más productivo que discutir… no está de más desestresarte un poco…- la tumbó en el pequeño sillón y se posicionó sobre ella, Rukia sabía bien sus intenciones y antes no se hubiese negado, pero debido a las palabras y la manera en la que Ichigo cambiaba de actitud de un momento a otro ya no estaba tan segura.
-En verdad, estoy algo cansada… no creo que esto sea una buena idea- trató de empujarlo pero no pudo moverlo ni un centímetro, el seguía devorando su cuello y tocando sus pechos con la mano que había metido debajo de la blusa de Rukia-espera… Ichigo… -pero sus palabras no surtían ningún efecto, parecía que él no le escuchaba… o tal vez sí, pero sus palabras eran ignoradas.
-Quédate quieta Rukia- tomó sus manos y las posicionó encima de la cabeza de la pelinegra poniendo un poco más de fuerza en el agarre para que ella no se soltará- tranquila, podríamos pasar un buen rato si te quedas quieta y dejas que haga todo el trabajo… - y de nueva cuenta volvió a besarla y a recorrer su cuerpo con la mano libre que le quedaba, acariciaba sus piernas explorando cada parte de ellas, lentamente fue acercando su mano hacia el centro de ellas palpando apenas por encima de la falda que en ese momento tenia Rukia… otro suspiro salió de sus labios.
-De verdad Ichigo, no creo que debamos…-su respiración se encontraba bastante agitada y sus manos ya tenían una pequeña marca roja debido a la fuerza que él ejercía sobre ellas, vio que Ichigo se quitaba la camisa y se desabrochaba el pantalón… de nueva cuenta sus palabras habían sido ignoradas, pero en realidad en su interior tenía una lucha interna… una parte de ella seguía resentida por sus palabras… pero otra, mucho más profunda le gritaba que se dejara llevar.
Apenas se quitó las prendas, Ichigo levantó la falta de Rukia y la penetró… ahogó el gemido con sus labios, sus sentidos se encontraban despiertos, una ola de sensaciones lo inundaron, sentía una necesidad casi animal en ese momento… justo como las otras veces no hubo ni un ápice de ternura en el aquel acto solamente ese instinto que lo guiaba. La pelinegra por su parte dejó de forcejear con el pelinaranja pues era inútil, él no se detendría a pesar de lo que ella le dijera, solamente se limitó a quedarse quieta a su merced… dentro de ella sentimientos de ira… resentimiento… placer y vergüenza crecían a cada momento que pasaba.
-Vamos Rukia…- le susurraba aumentado las embestidas, no se percataba del estado en el que ella se encontraba, para él lo primordial era el placer que sentía… dando las ultimas estocadas pudo sentir como su miembro era apresado por las paredes de la pelinegra propiciándole un gratificante orgasmo que lo hizo gruñir sonoramente, se dejó caer sobre ella acomodando la cabeza sobre el pecho de la pelinegra que aun subía y bajaba debido a la falta de aire.
A diferencia de las veces anteriores, en esta ocasión los brazos de Rukia no le rodearon la cabeza, ni jugaba con sus mechones como se había acostumbrado a hacerlo después de alcanzar juntos el clímax… no dijo nada y se quedó así por un buen rato, pero tras el extraño silencio alzó la vista y vio como ella tenía los ojos cubiertos por ambos brazos.
-Oye… Rukia…-se levantó de encima de ella y se sentó en el espacio que quedaba en aquel sofá, tomó su bóxer del suelo y se lo puso- enana… te estoy hablando… qué te sucede…- intentó retirarle los brazos y en cuanto lo hizo notó que ésta estaba llorando.
-Vete…-la pelinegra se limpió las lagrimas y acomodó su ropa.
-¿Qué?-Ichigo la miró levantarse y tomar su ropa del suelo… su camisa y su pantalón.
-Que te largues dije… ¿estás sordo?- le aventó su ropa a la cara-desde ahora no te quiero volver a ver, no me busques en mi trabajo y mucho menos vengas de nuevo aquí-
-De qué hablas enana… ¿Por qué?... –mientras decía eso se dispuso a ponerse sus prendas y levantarse para estar frente a ella y tomarla por los hombros-¿Qué es lo que te pasa?-
-Me pasa que te dije que no quería… me pasa que esa actitud tuya no me está gustando para nada… -una pequeña lagrima cayó por sus rosadas mejillas… sus enigmáticos ojos comenzaban a nublarse por las lagrimas que amenazaban con salir-¿quién eres?... no eres el mismo que conocí hace unos meses… a pesar de mis palabras te ha dado la gana de hacer con mi cuerpo lo que querías…-
-Entiéndeme, estar cerca tuyo me obliga a comportarme así… por más que quiero no puedo evitar comportarme de esa manera tan animal contigo… es tu aroma… la suavidad de tu piel al tacto con la mía… toda tu…- aspiró el aroma del cabello de Rukia y continuó-me hace querer tomarte en ese mismo instante… por favor Rukia… no me pidas que me aleje, no podré hacerlo- en ese momento Ichigo cayó de rodillas abrazando y aferrándose a su pequeña cintura.
-Ichigo levántate…- trató de levantarlo pero era imposible, era claramente más pesado; todo lo contrario a lo que ella esperaba él aferró mas el agarre.
-solo si te retractas de tus palabras Rukia, no me alejes de ti… no lo hagas tú también…-
En la mente de Rukia resonaron aquellas palabras "no lo hagas tu también"… ¿eso significaba que Ichigo ya había pasado por eso?... y de ser así… ¿Quién lo habría abandonado?... era por eso que se comportaba de esa manera, sin duda había algo en su pasado que le afectaba.
-Dime Ichigo… ¿es que acaso no quieres estar solo… y por eso te aferras a mí?- dado que el cuerpo del pelinaranja se veía más relajado, Rukia aprovechó la oportunidad para separarlo de su cuerpo y mirarlo a los ojos…- es eso verdad… ¿no soy más que un medio para evitar la soledad?-
-No lo sé…- apenas un susurro en sus labios… hasta hace unos meses era lo que sentía… soledad… pero tras conocer a Rukia esa sensación se había esfumado… pero aun así, sabía que eso no debía ser.
-Adiós Ichigo- se encaminó hacia la puerta y la abrió dándole una clara invitación al pelinaranja para que se marchará- hasta aquí llega lo que sea que hayamos tenido hasta ahora-
El pelinaranja se levantó del suelo y cerró la puerta de manera violenta, acorralando a Rukia entre ésta y su cuerpo.
-Rukia no hagas esto mas difícil… ¿qué es lo que quieres de mi?-en su mirada avellana habían destellos amarillos que denotaban cierta furia y hacían énfasis en sus palabras.
-Solo quiero que tengas la suficiente confianza en mí para contarme sobre ti… quiero saber cuáles son tus miedos… tus deseos, anhelos… quiero saber tu pasado para poder comprender tu presente… eso es lo que quiero de ti Ichigo…-
-Mis razones para no contarte sobre mi… - se tomó los cabellos naranjas con ambas manos- no quiero perderte… si te contara la verdad tendría que alejarme definitivamente de ti y en verdad no quiero hacerte daño…-
-¿Hacerme daño?... crees que no podré soportar la verdad… -
- Si te contara quien soy… entonces tendría que matarte Rukia… y eso significaría perderte… - su mirada se oscureció mientras apretaba los puños.
Rukia abrió de sobremanera los ojos… ¿matarla?, a que se refería él. Dio un paso hacia atrás pegándose más a la puerta-¿a qué te refieres Ichigo?-
-Las simples palabras te han provocado esta reacción… una respuesta tan común en los seres humanos, el miedo provoca la acción de huida ante el peligro…- se separó de ella- es lo que siempre provoco en los demás… simples mortales asustados de ellos mismos… vidas absurdas que tienden a juzgar a otras… es lo mismo que la soledad… es la respuesta ante semejantes actos humanos que nos empuja a apartarnos de aquellos hipócritas…-
-Ichigo…- le tomó del brazo- no sé qué cuán doloroso sea tu pasado… quiero saber de él… el dolor en tus palabras son evidencia de que algo te atormenta, solo quiero ayudarte… déjame hacerlo, te aceptare con todos tus pecados no me importa cuán graves hayan sido-
-No sé que gano en confiar en ti… eres humana como el resto, estas propensa a cometer errores y eres vulnerable ante los peligros de esta vida… - le tomó la barbilla y le dio un beso- solo dame tiempo… pero prométeme que una vez sepas la verdad… no me alejaras de ti…-
No le dijo nada pero con solo una mirada le hizo saber la respuesta… iban a volver a besarse pero unos golpes a la puerta se los impidió… la pelinegra abrió la puerta y tras ésta se encontraba un pelirrojo bastante conocido para ella.
-¿Renji… que haces aquí a esta hora?- se sorprendió de sobremanera pues era muy raro que su amigo…- pasa…-
Renji entró de inmediato al departamento pero al llegar a la sala se encontró con una sorpresa que no se esperaba.
-¿Quién demonios eres?- volteó a ver a su amiga con una mirada interrogante, un leve gruñido salió de la garganta de Ichigo.
-Renji, el es Ichigo… es mi…- se quedó callada… ¿Qué es lo que eran?... no estaba segura.
Ichigo se acercó hasta Rukia y pasó un brazo por los hombros de ella-somos algo así como una pareja…- una sonrisa se enmarcó en el rostro del pelinaranja, mientras Rukia lo miró de mala manera.
-Rukia… - con un tono demandante Renji le habló…-¿quién es este hombre y que hace a estas horas en tu departamento?-
Al pelinaranja no le agradó ese tono ni la manera en la que el pelirrojo se dirigió a Rukia, tan familiar e intimo… demandando una respuesta como si fuese su dueño.
-Ya te lo he dicho… si no quieres creerlo es tu problema…- Ichigo se volteo hacia Rukia quien lo miraba con algo de enojo, pero poco le importó… le dejaría claro a aquel tipo que ella era de él-te espero en la recamara- y la besó con tanta intensidad para luego separarse de ella y dirigirle una mirada al pelirrojo… se metió al cuarto de la pelinegra sin decir más.
La evidente incomodidad y enojo se instaló en la habitación… Renji había acudido al departamento de Rukia con la intención de comunicarle a Rukia los hallazgos recientes de su hermano y a llevarle unos cuantos folders con alguna información que debía publicarse. Hablando con el volumen de voz más bajo y claro posible pasaron un rato discutiendo del tema así como la presencia de cierto pelinaranja en aquel lugar… Rukia le explicó a Renji acerca de Ichigo y lo que ahora representaba para ella, por supuesto que aquello molestó al pelirrojo pues no se fiaba de aquel sujeto… algo le decía que escondía algo oscuro.
Más tarde Renji se despidió de Rukia advirtiéndole que tuviese mucho cuidado con el pelinaranja y si necesitara ayuda no dudará en llamarle, la pelinegra entró a su habitación y encontró al pelinaranja dormido en su cama, con la frente llena de sudor y los ojos apretados… además de que susurraba unas palabras incomprensibles para ella. Era evidente que estaba teniendo pesadillas, se acercó a la cama y se acostó junto a él acomodando su cabeza en su pecho, de inmediato él la rodeó con los brazos y pareció calmarse, así ella también calló dormida.
…
Rangiku caminaba hacia su casa, aquel día había faltado al trabajo debido a asuntos personales… solo unas esquinas mas para llegar a su casa, la calle se encontraba desierta y oscura en algunas zonas.
Revisó su reloj de nueva cuenta, diez de la noche, no era demasiado tarde pero aun así parecía serlo. Aceleró el paso para ganar tiempo… mas no se esperó que al pasar en uno de los oscuros callejones fuera jalada del brazo hacia éste.
-No te muevas- dijo el hombre que la tenia pegada a la pared- esto no dolerá… al menos no por mucho tiempo-
Esa voz, juraba haberla escuchado en algún lugar, pero su mente no lograba procesar la información y no recordaba a quien pertenecía…
-No es nada personal sabes… no es tu culpa, desde el día que te vi te noté cierto parecido con esa maldita… así que cúlpala a ella…-
Algo filoso se deslizaba por la mejilla de Rangiku… no se necesitaba ser un genio para saber lo que era… el sujeto la sometió hasta el suelo halándole el cabello y enredando este entre sus frías manos… era demasiado evidente que la fuerza contrastaba demasiado con la de ella… no conforme con eso la hizo inclinarse para poder poner un pie en su espalda evitando así que se levantara.
-¿Qué es lo que quiere?... mi bolso se encuentra ahí- le señaló el objeto que debido al susto se le había caído- puede tomar todo el dinero que desee…-
-No necesito tu dinero… es lo que menos me importa, me provoca repugnancia como las personas valoran más el dinero y piensan que tienen todo asegurado con éste… no si reírme ante tal ingenuidad… la avaricia de los hombres por el dinero me impresiona- presionó mas su pie contra la espalda de la mujer mientras ésta soltaba un pequeño grito que de inmediato fue callado con las manos del hombre- que escandalosa- le dio una bofetada que la hizo caer al suelo con un hilillo de sangre corriendo por su labio ahora partido.
-¿Qué clase de monstruo eres?... el atacar así a una mujer en una calle oscura es de cobardes…- Rangiku intentó levantarse pero al querer hacerlo sintió una ligera punzada en el tobillo izquierdo.
-Todas las personas somos cobardes… solo piénsalo, ¿preferirías entonces que te matara en un lugar más público?... entonces comprobarías que no soy el único cobarde, pues te aseguro que nadie te ayudaría… simplemente el egoísmo de ver por su bienestar sin importarle la de los demás puede mas con ellos… así que no me hables de gente cobarde-
La mujer abrió más los ojos ante semejantes palabras, pero estaba atemorizada por una en especifico "matarte"… acaso aquel sujeto iba a matarla… ¿Por qué? Ella no había hecho nada malo… ni siquiera lo conocía, solo había tenido la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado…
Levantó la mirada hacia el sujeto que se erguía frente a ella, esa noche las nubes había desaparecido, dejando una hermosa luna… y fue gracias a la iluminación que ese astro le brindaba que logró distinguir la cara del sujeto.
-Tú…- articuló apenas la mujer presa del miedo, la confusión y la sorpresa- cómo es que…- pero no terminó de pronunciar las palabras pues algo filoso se había instalado a un costado de su abdomen propiciándole un gran dolor.
El sujeto sacó de un solo movimiento y con gran fuerza el arma para contemplar el color rojizo que se escurría de éste, de nueva cuenta incrustó el objeto en el cuerpo de la mujer… una y otra vez, cada una con más fuerza que la anterior y en los lugares estratégicos, pero en esta ocasión un nuevo punto se había agregado, sin titubear le abrió la garganta de un solo tajo, observó como la sangre comenzaba a salir en grandes cantidades con el gorgoteo del mismo… sonrió a sus anchas "una menos" pensó… esa satisfacción se instaló en su ser… no solía "charlar" con ellas antes de realizar su "trabajo", esa sin duda había sido un excepción, que no volvería a repetir… miró sus manos cubiertas por unos gustes manchados con el liquido espeso color carmín, las cerró haciendo un puño con ellas y salió de ahí, en esa ocasión no se molestaría en esconder el cuerpo… sabia que se estaba arriesgando pero aun así no lo hizo.
…
Los rayos del sol se colaban por la pequeña ventana del departamento, palpó el otro lado de la cama, pero se encontraba vació y frío… creyó que el pelinaranja ya se había marchado a su trabajo, tal vez le había surgido alguna urgencia o algo por el estilo… no le dio mayor importancia y comenzó a alistarse para irse al trabajo.
Estaba por salir cuando su celular vibró, era raro que le llamaran a esa hora de la mañana, le extrañó pero se apresuró a contestar, tal vez sería algo importante.
-¿Hola?...-sostenía el celular con la mano derecha mientras que con la otra recogía los folders de la mesa.
-"Rukia… soy Renji…" – la voz del pelirrojo sonaba algo rara… entrecortada y temblorosa.
-Es temprano y estaba por ir a mi trabajo así que más te vale que sea importante…-
-"¿Aun estás en tu departamento?... quédate ahí, iré por ti… estaré ahí en unos 20 minutos"- ignoró el comentario de Rukia.
-¿por qué?... ¿Qué está pasando?... Renji…-
-"Es Rangiku… ella… está muerta…"-directo al punto, sabía que no debía darle más vueltas al asunto, en cuanto mas rápido lo supiera mejor.
Hubo un gran silencio después de aquello… no podía creer lo que su amigo le dijo, apenas el día anterior había hablado con ella por teléfono.
-Pero... ¿Cómo?...- sus manos comenzaron a temblar… sentía las piernas algo débiles y un malestar en el pecho.
-"te explicare en cuanto llegue… solo espera"…- y colgó dejando a una Rukia bastante anonadada con el sonido del teléfono que indicaba que la llamada había finalizado…
No pudo evitar dejar caer el celular al suelo y ella de rodillas, las lágrimas de dolor resbalaban por sus mejillas llegando hasta su boca probando su sabor salado, al llegar al periódico, Rangiku había sido la primera en hablarle y en convertirse en su amiga… y ahora se había ido...
