bleach no me pertenece, es de Tite Kubo.
lamento la tardanza pero me he quedado sin internet... la historia ya estaba terminada pero aun no había podido subirla debido a ese inconveniente. pero aqui esta, espero les haya gustado la historia, la verdad no se de donde salio la idea pero... a mi en lo personal me ha gustado mucho poder plasmarla... les agradezco a todos por la espera y por sus reviews... gracias.
Capitulo 3. Resiliencia
"A veces la gente no quiere escuchar la verdad porque no quiere que sus ilusiones se vean destruidas"
Friedrich Nietzsche.
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"Toda verdad atraviesa tres fases: primero es ridiculizada; segundo, recibe violenta oposición; tercero, es aceptada como algo evidente."
Arthur Schopenhauer.
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Mirando fijamente el suelo y sin emitir ningún tipo de sonido, así se encontraba aquella pelinegra, postrada en una fría silla metálica, una entre tantas de una corta fila de las mismas pero que no tenían a ningún ocupante. Escuchó la puerta abrirse y como acto reflejo volteó a la fuente del sonido, frente a ella se encontraba un hombre alto de semblante frio y algo inexpresivo.
—Nii-sama…— la mujer se levantó de su lugar con algo de dificultad, pues estar esas horas ahí sentada ya le estaba afectando.
El hombre no le dijo nada y únicamente la miró con esos ojos grises, le señaló la puerta siendo una clara señal de que lo que sea que tuviera que discutir con ella, tendría que ser en privado. Ella entendió y se encaminó hacia el pequeño cuarto, con cada paso que daba sentía como las piernas le pesaban mas, una extraña sensación se instaló en su pecho, algo así como un mal presentimiento.
—Tengo entendido que conocías a aquella mujer… Rukia— Byakuya le había pedido a Renji que llamara a Rukia esa misma mañana para darle la terrible noticia, era mejor así, pues creía que entre más rápido se enterara el dolor por la pérdida pasaría de igual manera.
—La conocí el primer día en el periódico—los ojos empezaban a arderle—era… mi amiga—
—Su muerte no fue un simple accidente… ¿lo sabes verdad?— le tendió un sobre—míralo por ti misma…—
Rukia sacó del sobre unas cuantas fotografías en blanco y negro, en ellas podía observarse lo que precia ser una mujer cubierta de sangre con varias heridas en diferentes partes del cuerpo tendida en un enorme charco de liquido que definitivamente era su propia sangre, ante semejante imagen la pelinegra apartó la mirada de ellas.
—Fue degollada y le perforaron los pulmones… también tenía algunos cortes en el rostro y las costillas rotas, además de que su tobillo se encontraba fracturado— el tono de Byakuya era monótono rayando casi en la frialdad… era su trabajo, no importaba si era su hermana, creía que decirle de manera sutil las cosas no cambiaria en nada los hechos… así que ¿para qué molestarse en ello?
— ¿Saben quien fue?...—la pelinegra dejó las fotos sobre la mesa de una manera algo brusca… la tristeza que antes sentía se había esfumado convirtiéndose ahora en enojo.
—Creo que la respuesta es más que obvia… ¿no crees?...—
— ¿Estas diciéndome que fue él?...— se horrorizó ante tal pensamiento.
—Renji espera los resultados del laboratorio, en unos minutos más sabremos quién está detrás de todo esto y entonces podremos atraparlo…— Byakuya se sentó en su enorme silla de cuero color negro, entrelazó sus manos a la altura de sus labios… se veía sereno como si todo lo que estaba aconteciendo no tuviese la más mínima importancia— ve a tu departamento, te llamaré si surge algo mas… sé que fue tu amiga y dado que ella no tenia familiares pues…—
—De acuerdo Nii-sama… pasaré al departamento para asearme y comer algo, necesito justificar mi ausencia en el periódico y… hablar con Hisagi y Kira, ellos también apreciaban a Rangiku—
Dejó a Byakuya solo en su oficina y se fue a su trabajo… era ya más de medio día por lo que era más que obvio que no trabajaría.
Darles la noticia a aquellos dos hombres fue terrible, Kira sufrió un colapso y fue hospitalizado, mientras que Hisagi entre llantos y gritos salió furioso del lugar… para los demas, también fue un gran impacto pues no solo habían perdido a un empleado valioso, sino también a una gran persona… Kyoraku, quien estaba reemplazando a Ukitake debido a que había sufrido otra crisis debido a su enfermedad, decidió darles la tarde libre a los empleados debido a la conmoción por la que todos estaban pasando.
Llegó poco más de las nueve de la noche a su departamento, no sentía hambre en esos momentos más bien parecía que su cuerpo se movía por inercia… tras cerrar la puerta se fijó que las luces estaban apagadas, por lo que intuía que Ichigo aun no había llegado, tal vez su trabajo se había complicado. Semanas atrás le había dado una copia de sus llaves para que pudiese entrar sin problema alguno.
Se duchó y cambió de ropa… la tranquilidad en aquel lugar era tal que casi le sacaba de quicio… pero tampoco quería encender la televisión, pues sabía muy bien lo que vería en ella, se acomodó en el sofá, sus parpados se sentían tan cansados como si no se hubiesen cerrado en días, tan pesados que casi sentía como éstos se cerraban, pero una vez cerrados, aquellas imágenes del cuerpo de su amiga se le venían a la mente.
Un ruido la hizo dar un pequeño respingo, unos golpes bastante fuertes a su puerta, tan insistentes… " ¿Ahora qué?" pensó mientras se levantaba e iba a abrir la misma. Renji se encontraba frente a ella, se veía bastante tenso justo como en la mañana o tal vez aun más… su mirada se fijó en ella y la tomó por los hombros empujándola al interior del departamento.
— ¿Qué demonios te sucede Renji?— eso la había tomado por sorpresa, su amigo jamás la había tratado de esa manera.
—Recoge tus cosas… nos vamos en este instante Rukia— en su voz no había ni una pisca de vacilación, definitivamente eso no era ninguna broma.
Rukia se quedó dubitativa aun con la puerta entreabierta, dudó unos minutos antes de cerrarla por completo.
— ¿Qué es lo que ocurre Renji?... no pienso hacerlo si no me dices lo que está pasando…— él se veía bastante serio –Renji… hey… ¿Qué pasa?—se acercó a él y puso su mano en su hombro.
—Los resultados ya están listos… se los he entregado a Byakuya— se volteó hacia ella— ya sabemos la identidad del maldito bastardo—
— ¿Es real?... Renji… ¡al fin!, ¿lo han atrapado ya?...— con aquella noticia la muerte de Rangiku no pesaba tanto— espero que le den tantos años de prisión al maldito… sé que eso no revivirá a Rangiku pero al menos… tu me entiendes…—
—Rukia… tenemos que hablar… pero antes debemos salir de aquí… así que toma tus malditas cosas de una buena vez— el pelirrojo se dirigió a la recamara de su amiga y sacó una pequeña maleta del closet y comenzó a aventar unas cuantas prendas en ella— no te quedes ahí parada y ayúdame… ¡date prisa!...—
—No entiendo nada… explícate Renji… ¿Por qué te comportas de esta manera?... pareces un desquiciado…—
Renji se enderezó y se puso frente a ella, le tomó de la mano y acarició su cabeza— no me queda otra opción que decirte la verdad Rukia… sé que esto será doloroso pero no podemos arriesgarnos a que corras la misma suerte que Rangiku…—
— ¡Habla de una maldita vez!...— Rukia se estaba poniendo furiosa, todo ese extraño comportamiento la estaba sacando de sus casillas.
—No sé cómo empezar, sinceramente jamás esperé algo como esto… bueno tal vez sí, pero no a este extremo— la cara de Rukia se contrajo mas ante la confusión— bien, solo lo diré… los resultados de las pruebas a las muestras revelaron que el culpable de todos esos asesinatos a esas mujeres es…— el pelirrojo dio un largo suspiro —Kurosaki Ichigo… él es el asesino al que hemos perseguido por años… lo siento Rukia—
La pelinegra soltó una sonora carcajada ante lo dicho por su compañero, debía ser una broma, una de muy mal gusto. Pero al ver a los ojos de su amigo de inmediato dejo de reír y volvió su semblante más serio.
—Deja de joderme Renji… ¿Cómo puedes jugar con algo así?, no es para nada gracioso… sé que Ichigo no te cae bien pero… esto es demasiado, incluso para ti…— se apartó un poco de él y caminó hacia una de las ventanas… el aire que se colaba por éstas era fresco, no le cabía en la cabeza como su amigo podía jugar con algo tan serio como eso.
—Pero no es mentira Rukia, es la verdad… investigamos acerca de él y no creerás todo lo que encontramos, además los registros que tenemos coinciden; por mucho que te duela aceptarlo él es el culpable de la muerte de Rangiku— la giró para quedar frente a ella— es por ello que tienes que salir de aquí, es muy peligroso… entiéndelo malditasea podría regresar y asesinarte—
Rukia negaba con la cabeza, no quería aceptar que eso fuera cierto, era imposible que el pelinaranja fuese un… no… definitivamente debía haber un error.
—Cállate Renji, eso no es más que una vil mentira… no es verdad, ahora lárgate y déjame en paz porque no iré contigo a ninguna parte—
El pelirrojo sabía que algo como eso podía ocurrir, pero aquello no impediría que pusiera a salvo a su amiga. Si Rukia era una testaruda aun a pesar de todo, él también lo seria.
—Ten… léelo— le dio unas hojas que tenía dentro de la chaqueta que llevaba— vamos… si después de eso aun no quieres creerme, yo… me iré— no era del todo cierto que la dejaría pero al menos debía intentar aquello.
La pelinegra tomó aquellas hojas y las leyó cuidadosamente… al principio su ceño estaba totalmente fruncido, pero mientras leía cada línea sus ojos se abrían cada vez más a causa de la sorpresa… sus ojos comenzaron a nublarse una vez más en ese día debido a las lagrimas que amenazaban con salir, pero rápidamente las limpio, no quería que su amigo la viese en tan deplorable situación.
—Renji esto… ¿de dónde lo has sacado?— arrugó las hojas y concentró la mirada en su amigo, la información de esas hojas la habían puesto así, debía haber una equivocación con los datos plasmados… a lo mejor se habían equivocado de persona… si eso debía de ser— ¡contéstame!—
—Te dije lo de las pruebas… tu hermano y yo las vimos juntos, y me horroricé con el hallazgo… pues era exactamente el sujeto que me encontré aquí cuando vine la otra noche, de inmediato le conté a tu hermano y entre los dos investigamos sobre él… como ves— le señaló los papeles— ahí está todo lo que encontramos sobre él… Kurosaki Ichigo fue alguien problemático desde muy temprana edad… siempre en peleas callejeras… cuando entró a la universidad conoció a la que sería su primera víctima… Inoue Orihime, al parecer tuvieron una relación muy conflictiva y ella lo abandonó… él se cambió de universidad y se especializó como médico… pero tiempo después "casualmente" se encontraron de nuevo y él se encargó de enamorarla… Inoue cayó en su trampa… pero tiempo después ella desapareció por varios meses hasta que la encontraron muerta a las orillas de un puente… su cuerpo ya estaba en avanzado estado de putrefacción… Ichigo fue sospechoso directo pero debido a falta suficientes de pruebas lo dejaron en libertad condicional… es por ello que teníamos registros de él en nuestra base de datos…—
Rukia escuchaba atentamente todo eso… no podía ser posible que eso le estuviese pasando… se había enamorado de un asesino. Ahora las lágrimas cubrían sus mejillas, cayó de rodillas frente a Renji y dando un grito de dolor golpeo el suelo con las palmas de sus manos. Renji de inmediato intentó levantarla pero ella se negaba a ponerse de pie… pues el dolor en su pecho cada vez iba en aumento. El pelirrojo se agachó junto a ella y le acaricio la espalda como un gesto tranquilizador… le dolía ver el estado de su amiga, tan destrozada… ya más calmada Rukia levantó la cabeza mostrando sus hinchados ojos.
—No iré a ningún lugar Renji…— su voz se escuchaba mas ronca debido al llanto.
—Rukia… lo harás… no puedes arriesgar tu vida de esta manera, ¡él es peligroso!— ¿A pesar de todas las pruebas aun seguía sin aceptar la verdad?, ella no se quedaría en aquel lugar se la llevaría de ahí, así fuera a rastras.
—No cambiaré de opinión… yo quiero… saber…— su respiración era agitada— no… yo necesito saber la razón… tal vez pueda convencerlo de entregarse y así las consecuencias sean menores… al menos déjame intentarlo Renji… por favor, solo esta vez confía en mí—
—Confió en ti Rukia, en quien no confió es en él… te dejaré aquí pero solo si yo estoy presente, tu sola jamás…— la determinación de Renji era fuerte, no se iría así como así.
— Si estás aquí no podré hacer nada… entiéndelo, no tienes de qué preocuparte; no creo que Ichigo vaya a hacerme daño, si así fuese hace tiempo que él…- "me hubiese matado" terminó en su mente, recordó las palabras que le había dicho la otra noche… ahora todo tenía sentido, esa actitud de él, la negativa a contarle acerca de su pasado; pero aun así tenia la mínima esperanza de que algo pudiera cambiar.
Renji sabía que debía estar loco si aceptaba aquello, era prácticamente un acto suicida, pero ante la cara de suplica de su amiga no sabía qué hacer, pero de inmediato una idea cruzó por su mente.
—De acuerdo… estaré afuera de tu departamento y si necesitas ayuda solo…llámame, ¿sí?...— tras decir aquello el pelirrojo salió del lugar no sin antes realizar unas llamadas.
En la oscura habitación, Rukia se encontraba acostada en su cama, pensando en la mejor manera de hablar aquello con el pelinaranja. Ciertamente su cabeza estaba hecha un caos, por un lado odiaba a Ichigo por asesinar de la manera más vil a su amiga, pero por el otro que al parecer era mucho más fuerte de lo que ella pensaba sentía algo más profundo por él, la almohada tenia impregnada su aroma; el sonido de la puerta la sacó de sus pensamientos, debía ser él… la puerta de la habitación se abrió dando paso a un pequeño rayo de luz proveniente de la sala.
Una figura se asomó por ella y entró a la habitación, sintió la cama hundirse bajo el peso del pelinaranja y cómo sus fuertes brazos se aferraron a su pequeña cintura para después sentir como la nariz de Ichigo se hundía en sus cabellos azabache.
— ¿Estás dormida ya?— la voz ronca de él cerca de su oreja le erizó la piel, aun sabiendo la verdad podía tener este tipo de reacciones que no eran precisamente miedo.
—Estaba esperándote—se volteó y le acarició los cabellos, ¿Por qué actuaba de esa manera? Era algo que no podía explicar, era más bien algo instintivo que surgía de lo profundo de su ser — ¿Dónde estabas?… no he sabido de ti desde anoche…—
—El trabajo me tenia ocupado… eso es todo…— de repente giró de manera un tanto brusca posicionando a la pelinegra sobre él— no sabes cuánto necesito un buen descanso…—su hermosa sonrisa se ensanchó en cuanto alzó las caderas encontrándose con las de Rukia.
Rukia dio un pequeño respingo, se suponía que le sacaría la verdad y lo convencería de entregarse por las buenas, pero estaba haciendo todo lo contrario… estaba excitada al igual que el pelinaranja, aquella posición y la ronca voz del hombre debajo de ella le dejaban poco a la imaginación, si no ponía un alto en ese instante sabía que no sería capaz de negarse después… como pudo quitó las manos del pelinaranja que estaban en su cintura acariciándola descaradamente y se bajó de él sentándose a un lado de la cama.
—Ichigo… necesitamos hablar— el pelinaranja se sentó al escuchar esas palabras, intuía que algo pasaba.
Pero un silencio incomodo se formó en el ambiente, la pelinegra no sabía cómo decir aquello, entonces se aventuró a hacer las cosas lo más directas posibles, no podía seguir alargando más esa situación cada minuto que pasaba era demasiado valioso como para desperdiciarlo.
—Lo sé todo— vio la cara de confusión del pelinaranja, pero éste aun no decía nada ni se atrevía a formular ninguna pregunta para saber a qué se refería ella, así que ante esa actitud no le quedó de otra más que continuar con aquello— sé quién eres; que la policía te busca… se lo de Orihime, que tú fuiste el que…— dudó un poco al decir aquella palabra que muy en el fondo le desagradaba y repugnaba —que fuiste tú el que las asesinó, y que… fuiste el que asesinó a Rangiku anoche…—
Esperaba alguna reacción violenta por parte de él, o una negativa ante tal acusación, una justificación… algo, pero en lugar de eso solo obtuvo como respuesta el silencio. Los ojos de él estaban ocultos con los mechones que caían sobre su rostro apenas visible por esa oscuridad que los envolvía; las sabanas bajo sus manos estaban arrugadas a más no poder, su engaño había sido descubierto pero a pesar de eso aun tenia la creencia de que podía negar aquello y seguir como si nada, sin duda una idea lo bastante estúpida para ser creída.
—No sé a qué te refieres con eso, y no sé quién te haya dicho semejante mierda, pero es todo una vil mentira…— se volteó hacia ella y le acarició la mejilla, era capaz de hacer cualquier cosa para que Rukia le creyera, y si hacerse el tonto funcionaba, pues lo haría.
—Por favor no mientas más Ichigo, no lo hagas… la policía te identificó como el culpable de todas esas muertes, las pruebas realizadas a una evidencia que dejaste te delataron…—
Justo en ese momento el celular de Rukia comenzó a emitir un sonido, una llamada de un número conocido para ella, intentó alcanzar el teléfono pero el pelinaranja fue más rápido… tomó el celular y en la pantalla iluminada pudo leer el nombre del que realizaba la llamada, "Renji" era el nombre que se leía en aquel aparato.
—Dame eso Ichigo…— trató de arrebatárselo pero él se lo impedía, le sujetó ambas manos con una de las suyas mientras con la otra deslizaba el icono en la pantalla para desbloquear la llamada y poner el altavoz. De inmediato dejó el celular sobre la cama y le cubrió la boca a Rukia para que ésta no emitiera ningún tipo de sonido.
—"Rukia… tu hermano ya está al tanto de todo"—era el pelirrojo al otro lado de la línea.
—…—
—"¿Rukia... estas ahí?, contesta…"— esto preocupó a Renji, el silencio prolongado aun cuando alguien había aceptado la llamada entrante, definitivamente algo no andaba bien en el departamento. Y de repente la llamada se cortó no sin antes escuchar un leve quejido al otro lado de la línea que sin duda era de su amiga, esto alertó al pelirrojo.
El pelinaranja había dado por terminada la llamada, de inmediato supuso que el que le había contado todo a Rukia era aquel pelirrojo que había ido a su departamento la otra noche… se enfureció, había sido atrapado y todo gracias a un descuido de su parte. Las muñecas de Rukia estaban algo adoloridas y rojas debido a la presión que el pelinaranja estaba ejerciendo sobre ellas al momento de soltarla ella se quejó un poco, y como acto reflejo llevo ambas a la altura de su pecho.
—Así que fue ese maldito pelirrojo— volvió a tomar a Rukia de las muñecas y la empujó al colchón dejándola a ella bajo su cuerpo, aprisionándola para que no pudiese moverse aunque ella forcejeara por liberarse— ¿Quién demonios es él Rukia?… ¡contéstame!...— la ira ya se había instalado en su cabeza y no le dejaba pensar con claridad.
—Es… estás lastimándome— los ojos de la pelinegra estaban abiertos a más no poder, trataba de moverse, pero por más que lo intentara no podía mover a Ichigo ni un solo centímetro de encima de ella, la cara que tenia él en ese momento ciertamente le aterraba, parecia fuera de sí— la pregunta aquí seria… ¿Quién eres tú realmente Ichigo?...— entonces la presión en sus muñecas aumentó mucho más al punto de que ya no sentía esas extremidades como parte de su propio cuerpo, ya no lo soportaba más, jamás pensó llegar a esa situación— por favor… me duele… ichi… Ichigo, detente por favor— y lagrimas de dolor comenzaron a caer por sus mejillas, que en ese momento se encontraba pálidas como señal del intenso dolor que tenia.
Un pequeño lapsus de cordura llegó a la mente del pelinaranja que lo hizo darse cuenta de lo que estaba haciendo, algo raro en él cuando se trataba de ese tipo de situaciones… jamás le había pasado aquello, las suplicas jamás surtieron efecto en él al momento de dañar a sus víctimas antes de arrebatarles la vida, no importaba cuanto suplicasen e implorasen por ello… a él no le importaba, pero ahora, viendo a Rukia llorar y suplicar para que la soltase le hizo que algo en su pecho se removiera, ¿remordimiento por dañarla?, ¿culpa por las lagrimas que caían de sus enigmáticos ojos?... no lo sabía, pero de inmediato la soltó como si el solo contacto con su piel quemara la suya.
—Entrégate Ichigo, ellos ya lo saben todo no puedes seguir evadiendo esta situación… acepta el resultado de tus acciones… quizás así, no sean tan duros contigo— la voz era apenas un audible hilillo que salía de manera temblorosa de sus finos labios.
— ¿Qué no serán duros conmigo... eso te han dicho?... no seas tonta Rukia, lo que pides es imposible para mí— trató de tocarla pero ella se alejó de él como un acto reflejo, su mano quedo suspendida en el aire para luego caer a un costado— ya veo… ¿acaso crees que te hare daño?... enana…—
—Yo… no lo sé, ya no se qué pensar sobre ti… de un día para otro descubrí que la persona de la que enamoré es un…— no pudo pronunciar la última palabra.
—Asesino… dilo, por qué te cuesta decir la palabra… eso es lo que soy. He arrebatado la vida a tantas mujeres de maneras que no te imaginas, he visto las expresiones en sus rostros… sorpresa… duda… dolor… agonía y luego nada… ver como el brillo en sus ojos se va extinguiendo me ha provocado un enorme placer— la sonrisa en el rostro de Ichigo afirmaba aquellas horribles palabras, incluso al contarlas le propiciaba cierto placer y satisfacción— pero… de alguna manera, y no sé cómo o por qué, el hacerte daño no me satisface ni me llena de ese increíble placer tan familiar para mi… es raro, tal vez es el hecho de que seas diferente a ellas… a ella…— observó las palmas de sus manos detenidamente y luego a ella.
De repente la puerta de la habitación se abrió bruscamente asustando a Rukia, mientras que Ichigo seguía en ese estado, Renji junto con otros hombres armados irrumpieron y de inmediato rodearon la cama apuntando al pelinaranja con sus armas, el pelirrojo aprovechó eso para jalar a Rukia fuera de ésta situándola detrás de él como una forma de protección. Ichigo reaccionó ante esa acción y levantó la mirada clavándola en Renji, pero antes de que se levantara uno de los hombres se abalanzó sobre él aprisionando ambos brazos y la cabeza, mientras que otro le apuntaba a la cabeza con un arma… sabía que no había escapatoria.
—Renji no… suéltenlo…— la pelinegra trató de acercarse pero su amigo se lo impedía. Veía como todos esos hombres rodearon el cuerpo del pelinaranja y lo esposaban… sacaron a Ichigo de la habitación, entonces ella trató de alcanzarlo pero Renji de nueva cuenta no se lo permitió.
— ¿Qué demonios te sucede?... ¿a dónde crees que vas?... — le obstruyó el paso— ese maldito pagará por sus crímenes—
— ¿A dónde lo llevaran Renji?... — su mirada era suplicante y eso de cierta manera enfureció al pelirrojo.
—Por ahora estará tras las rejas y custodiado, no podemos fiarnos de él… podría escapar de un momento a otro, entiéndelo de una buena vez, el es peligroso—
—Llévame ahí, quiero ir con ustedes— a pesar de todo ella quería estar lo más cerca posible del pelinaranja.
—Estás loca, no irás a ningún lado, ¿te das cuenta de lo que estas pidiéndome?... no te reconozco Rukia, ¿Qué fue lo que te hizo?—
La pelinegra guardo silencio mientras le suplicaba con la mirada a Renji que la llevara con ellos a donde fuera que mantuvieran aislado al pelinaranja— por favor, si en verdad eres mi amigo entonces concédeme solo esto… jamás te he pedido nada, pero ahora, solo te pido que me dejes estar a su lado… suena loco lo sé, pero se lo prometí— lo ultimo lo dijo mas en un susurro que Renji no alcanzó a escuchar del todo.
Jamás había visto a Rukia pedirle algo con tanta desesperación, aquella mujer frente a él no era su amiga de la infancia, con la que había convivido tantos años… de la que se había enamorado. No tuvo más opción que concederle aquello, muy a su pesar la llevó a donde el pelinaranja había sido trasladado, su hermano ya la estaba esperado; la situación no era alentadora, al parecer el juicio se llevaría a cabo al día siguiente por la tarde, pero el dictamen ya estaba hecho… no cabía duda, era culpable.
Ichigo se encontraba en un amplio cuarto sin nada más que una mesa y unas sillas, aquella sala se encontraba bien iluminada y en la puerta dos sujetos custodiaban, tanto fuera como adentro. Byakuya Kuchiki era el encargado del interrogatorio hacia el pelinaranja, sabía que era el tipo de asesino catalogado como organizado, debido a su propio perfil derivado de cada asesinato, todo apuntaba a ello, entonces no sería muy difícil hacer que él confesara todo, ya que en estos casos o mejor dicho en este tipo de asesinos era factible que confesaran alardeando de sus atrocidades, eso les daba también un tipo de satisfacción.
La amplia sonrisa que tenía el pelinaranja en ese momento solo le confirmo aquello a Byakuya… incluso sentía la penetrante mirada de éste recorriendo su cuerpo, como inspeccionándolo, pero a pesar de eso se mantenía sereno e inexpresivo como siempre; alguien como él simplemente no le intimidaría.
—Planeas mantenerme aquí sentado el resto de la noche o comenzarás de una buena vez— Ichigo apuntó su dedo hacia el reloj que se encontraba fijado en la blanca pared, el tono de su voz era más bien de burla— Sigo esperando… "señor"—
—Sabes porque estas en este lugar— no era una pregunta, sino una clara afirmación… Byakuya se acercó a la mesa y extendió unas cuantas fotografías, el interés del pelinaranja se posó en aquellas imágenes haciendo que su sonrisa se extendiera aun más en su rostro; "maldito" pensó el pelinegro.
Con cada imagen el semblante de Ichigo se llenaba de algo parecido al orgullo, satisfacción y hasta aprobación… llegando incluso a admirar algunas imágenes más que otras y afirmando con la cabeza. Después de ver cada una de ellas se reclinó sobre su asiento cruzando los brazos y sus piernas mientras miraba a Byakuya.
—No sé cómo pueden llamar arte a aquellos cuadros que cuelgan en los museos… esto— señaló las fotografías —es el verdadero arte, la verdadera naturaleza del hombre inmortalizada en una sola imagen… la belleza esta en los ojos de quien mira…—
La mirada de Byakuya se endureció aun más, pero no demostró cuan enfadado estaba, ni el asco que le habían provocado aquellas palabras —tu mataste a todas estas mujeres… eso es más que obvio, todas las pruebas apuntan hacia ti… pero la pregunta clave es… ¿Por qué?... ¿cuál es la razón que te llevó a arrebatarles la vida?— vio como se encogía de hombros y se acomodaba de nuevo en aquella posición pero eso era todo, que confesara los crímenes era una cosa… pero sacar el motivo era otra.
— ¿Cambiaria en algo si revelo el motivo?... ¿reducirían mi condena con ello?—
—Es absurdo siquiera pensar en esa posibilidad—
—Entonces es irrelevante, limítense a saber que lo hice y ya…— no quería remover esos recuerdos de nuevo.
—Podemos estar aquí toda la noche si es necesario y créeme que lo haremos Kurosaki— dio un golpe seco a la mesa con ambas manos, empezaba a cansarse de las evasivas de aquel sujeto.
Uno de los oficiales que custodiaban la puerta se acercó a Byakuya mientras terminaba de hablar por su pequeña radio —Capitán Kuchiki, el teniente Abarai solicita hablar con usted en estos momentos— el pelinegro solo afirmó con la cabeza mientras tranquilizaba su respiración; el oficial tomó eso como una respuesta afirmativa y salió de la habitación.
— ¿Kuchiki?...— observó a Byakuya detenidamente —en verdad tienes cierto parecido con ella…— era el mismo apellido de Rukia, de eso se dio cuenta el pelinaranja y al parecer Byakuya se dio cuenta de su pequeño descubrimiento.
—No te atrevas a decir su nombre con esa sucia boca… sé perfectamente que engatusaste a mi hermana— los ojos grises de Byakuya se oscurecieron aun más mientras fijaba su mirada en él.
—Yo no la "engatusé"… lo que ella y yo tenemos va mas allá del maravilloso sexo que tenemos todas las noches, no sabes cómo le encanta estar conmigo por voluntad propia… oírla gemir mi nombre en cada embestida es incluso mucho más gratificante que el placer de desgarrar la carne de todas esas mujeres, ni tú ni nadie puede comprender esta conexión que tenemos… lo que lleva a querer tenerla cerca mío…—
Tras el enorme espejo de la sala que más bien era una ventana, un pelirrojo apretaba los puños fuertemente que casi podía hacerlos sangrar, la pequeña mujer a su lado se limitaba a cerrar los ojos.
— ¿Es de eso de lo que estas enamorada?... un monstruo sin sentimientos que solamente te usa para saciar sus instintos… la única razón por la que no te ha matado es esa Rukia… malditasea entiéndelo de una vez— Renji no aguantó más, ya no podía seguir callando lo que pensaba, pero la pelinegra no respondió a aquello, su vista seguía fija en lo que ocurría detrás del cristal.
Minutos después de infructuosos resultados, Byakuya se les unió… su cara estaba más seria de lo normal, aun seguía furioso por las palabras del pelinaranja, sintió unas ganas enormes de matarlo en ese mismo instante pero se contuvo, se suponía que debía ser todo un profesional, debía evitar caer en aquel sucio juego.
—Se niega a darnos el móvil de los asesinatos… mañana mismo en el juicio se dictara su sentencia, no hay más que hacer—
—Nii-sama… quiero hablar con él… te pido… le pido que por favor me permita hablar con él— Rukia hizo una reverencia ante su hermano… en verdad necesitaba hablar con él.
El pelinegro dudó al respecto, no quería que su hermana cruzara palabra de nuevo con aquel miserable… pero… que podía perder, había seguridad en el lugar por si el maldito intentaba algo, así que aceptó dicha petición.
A un paso de la puerta, se encontraba algo nerviosa… la abrió lentamente y entró, ahí se encontraba él a unos cuantos pasos de distancia que los separaba. Por su parte él ni se había percatado de la nueva presencia en la habitación, únicamente se limitaba a contemplar sus manos sobre la mesa. Un carraspeo lo sacó de su trance, y la vio de pie frente a él observándolo fijamente, de inmediato se levantó de su asiento acercándose a ella pero justo antes que le diera alcance algo se impactó en su mejilla derecha, abrió de sobremanera los ojos y de inmediato llevo su mano hacia la mejilla afectada.
—Eso es por mí— y con su otra mano impactó la barbilla del pelinaranja con toda la fuerza que cabía en su pequeño puño, Ichigo cayó al suelo debido al impacto y la sorpresa, un pequeño hilillo de sangre empezaba a escurrir de sus labios —y eso es por Rangiku y las demás…— ambas manos le dolían debido a los golpes que le había dado pero su mirada se mantenía fría y dura… después de ver la reacción del pelinaranja y escuchar aquellas palabras salir de su boca no le quedó de otra que resignarse a la dura realidad.
— ¿Rukia qué demonios?...— se levantó del suelo y la tomó de los hombros, ante esto los oficiales se pusieron alerta pero la voz de Rukia les aseguro que no había problema.
—Así que después de todo… tenía razón Ichigo…— se acercó a él y lo tomó de la camisa para poder mirarlo a los ojos —no era más que un medio para evitar la soledad… nada más que un simple juguete que complacía tus necesidades… solo eso…— lo soltó y se apartó un poco de él.
— ¿De qué hablas enana?… tu eres más que eso…— se acercó de nuevo, solo un paso más cerca — eres diferente—
Rukia miró al oficial de la puerta y le pidió que la dejara sola con Ichigo, este por supuesto se negó pero tras la insistencia de ella no le quedó más que aceptar y salió de la habitación.
—Y es por ello que no me has matado, ¿cierto? – Ichigo no contestó, Rukia soltó un leve suspiró
— ¿Me odias acaso?— la voz de Ichigo se escuchaba tranquila —contéstame Rukia… ¿después de saber todo esto… has llegado a odiarme?—
—Te propongo algo Ichigo… si me cuentas toda la verdad… solo entonces no te odiaré, pero si me mientes…— dejó las palabras al aire mientras Ichigo parecia considerar lo que ella le había propuesto.
—En verdad… no me gustaría que me odiaras, cualquier cosa menos eso… no tú…— le tomó las manos y la guió hasta la mesa —mi niñez no fue nada fácil, mi madre fue violada y asesinada frente a mis ojos por unos sujetos que jamás atrapó la policía… a mis ocho años de edad eso fue algo realmente duro para mi… mi padre ya no volvió a ser el mismo después de eso, empezó a beber y se volvió un alcohólico, siendo hijo único me fue difícil vivir aquellos días…— la pelinegra escuchaba atentamente cada palabra, empezaba a sentir algo de lástima por Ichigo, pues a tan temprana edad vivió aquella desgracia —la clínica poco a poco fue hundiéndose y papá también, un amigo suyo nos brindó ayuda durante ese tiempo, por desgracia tuvimos que internar a mi padre a una clínica de rehabilitación, pues en más de una ocasión intentó quitarse la vida… quedé al cuidado de Urahara, el extraño amigo de mi padre, lo ayudaba en su tienda—
Rukia tomó una de las manos del pelinaranja y le dio un apretón, señal de que continuará con su relato, Ichigo miró su mano cubierta por la de ella… pequeña, delicada… cálida.
—Durante el instituto me metía en todo tipo de peleas… me molestaban por el color de mi cabello, fue así durante los tres años… tiempo después entré a la universidad, quería ser médico pero desgraciadamente ahí fue donde la conocí— el pelinaranja retiró su mano de la de Rukia y se limpió el sudor que comenzaba a formarse en su frente —durante el primer año conocí a una chica llamada Inoue Orihime, desde la primera vez que la vi me gustó, tenía un hermoso cuerpo y una linda voz, era algo ingenua, al menos en ese tiempo…— algo en el interior de Rukia se removió… sentía algo en su pecho, una pequeña punzada, y le desagradaba escuchar como Ichigo se refería a aquella mujer de esa manera… ¿celos tal vez?... —la invité a salir un par de veces… con el tiempo se me declaró y comenzamos una relación… conforme pasaban los días las cosas iban cambiando… ciertamente empezó a comportarse de una extraña manera, coqueteaba con otros hombres incluso si yo estaba presente… eso me ponía furioso y he de admitir que en una ocasión llegué al extremo de darle una bofetada… un día me abandonó por un compañero mío llamado Uryu, no lo soporté más y me cambié de universidad… tenía tantas ganas de vengarme de ella pues me enteré que había estado viéndome la cara todo ese tiempo mientras se veía a escondidas con Ishida. Durante el año siguiente conocí a un grupo de jóvenes que solían llamarse "Los espada", tenían un par de negocios ilícitos con drogas… ayudé en un par de asuntos y ellos me pagaban, fue así como logré terminar la universidad, pero después tuve problemas con Grimmjow, uno de los integrantes, pues me acusó de haberlos delatado, así que mandó golpearme hasta el punto de casi matarme… mi recuperación fue lenta y pase varios días en el hospital debido a eso—
Rukia se sorprendía cada vez más, cada nueva información era demasiado para ella… no sabía si sentir lástima o compasión por Ichigo, el pelinaranja continuó —cuando me recuperé, decidí poner mi plan en marcha, Inoue pagaría por haberme abandonado… la contacté tiempo después, al parecer las cosas con Ishida no habían funcionado, me dediqué a enamorarla… quería que cayera de nuevo ante mí para así poder hacerle lo que me hizo a mí, lo conseguí, o al menos eso fue lo que creí… pero grande fue mi sorpresa cuando la descubrí revolcándose con otro, en esta ocasión; Ulquiorra Ciffer… pero en esta ocasión no fue simplemente un golpe lo que recibió de mi… no… pagaría con algo mucho mejor… su miserable vida. Así que la seguí…comencé a memorizar sus horarios, los lugares a los que frecuentaba… y el día menos pensado la acorralé en un callejón y le clave un cuchillo en el pecho… directo al corazón… lo retorcí una y otra y otra vez, pero no me bastó, le clavé el cuchillo en varias zonas del cuerpo, escuchando sus quejidos de dolor… suplicando que me detuviera, pero eso solo hacía que quisiera hacerlo más… vi como me miraba… en sus ojos no había más que miedo y dolor, disfruté de ello, sí que lo hice… y no me arrepiento de ello, si pudiera hacerlo de nuevo lo volvería a hacer una y otra y otra vez… hasta que ella pagará por lo que me hizo… por burlarse de mí—
—Ichigo, tranquilo… — le tomó nuevamente las manos, brindándoles suaves caricias… tenía los ojos cerrados y respiraba con bastante dificultad, el remover aquellos recuerdos le había hecho daño… parecia que sufriría un ataque… intentó levantarse para pedir ayuda pero justo cuando iba a hacerlo él se lo impidió jalándola cerca abrazando su cintura y enterrando su cara en su pecho… podía sentir como temblaba… le acarició el anaranjado cabello —aquí estoy…— no pudo contenerse más y lo abrazó, sabía que él no lloraría… entonces ella lo haría por él… por ella… por ambos; lo hizo en silencio, todos esos factores habían hecho a Ichigo lo que era ahora y no había marcha atrás, lo sabía muy bien no podía hacer nada más.
Byakuya entró por la puerta viendo la escena con desaprobación, de inmediato sacó a Rukia de aquella habitación, ya había obtenido lo que quería y solo quedaba ponerle fin a todo ese asunto lo más rápido posible. Encerraron a Ichigo en una de las celdas a la espera del juicio que se llevaría a cabo al día siguiente; Rukia por su parte no quiso regresar a su departamento y se quedó en aquel lugar a la espera de lo que sucedería con el pelinaranja. Al día siguiente se celebró el juicio y debido a toda la evidencia y la confesión del mismo pelinaranja, el juez Yamamoto dio su veredicto; por obvias razones tanto Renji como Byakuya no dejaron estar presente a Rukia en el juicio pues no querían que complicase las cosas ni que sufriera mas… más tarde fue el mismo Byakuya el que le informó a Rukia la resolución del juez.
—Pena de muerte— fue todo lo que el pelinegro dijo a su pequeña hermana que de inmediato soltó un grito de dolor ante semejante noticia — es mejor así Rukia… al menos no sufrirá, es mejor que lo que le esperaba en prisión…— "aunque se merecía ese sufrimiento" pensó Byakuya mientras abandonaba el lugar.
—Nii-sama…— tal vez su hermano tenía razón, pero eso significaba que ya no lo volvería a ver nunca más, a pesar de todo ella quería al pelinaranja… sabía que era una masoquista al pensar de esa manera, pero no le importaba.
El plazo para cumplir la condena se cumplió… por los pasillos casi oscuros caminaba el pelinaranja, tenía las manos esposadas al igual que los pies unidos con una cadena que apenas permitía su paso, justo antes de entrar a esa habitación sintió como unos brazos lo rodeaban por la espalda, no necesitaba ser adivino para saber quién era, el cálido abrazo se rompió cuando Rukia pasó delante de él.
—No sabes cómo me gustaría que esto no hubiese terminado así— Ichigo trató de acariciarle la mejilla pero las esposas en sus manos se lo impedían —supongo que esto es un adiós enana…—
—Te equivocas Ichigo, solo es un "hasta luego"… nos veremos de nuevo, tal vez en otra vida… podremos estar juntos… no me arrepiento de haberte conocido, te he aceptado tal y como eres…—
El pelinaranja se inclinó hasta tocar los labios de Rukia, fue apenas un rose, ya había aceptado su destino, aun así no se arrepentía de lo que había hecho, pero en esos momentos su voluntad comenzó a flaquear. No se dio cuenta cuando Rukia lo tomó de la cara y lo jaló hasta su altura para darle un beso, uno profundo… lleno de amor, le dolía que eso acabara así, pero era lo único que podía hacer.
—No me arrepiento de nada… pues si hubiese sido de otra manera no te hubiera conocido… al menos este maldito infierno fue más agradable teniéndote a mi lado…—
—Ichigo… yo… no me importa tu pasado… yo… te amo…— y de inmediato se volvieron a besar, querían prolongarlo todo lo posible, las despedidas siempre eran duras y no querían separarse.
Pero el oficial que lo custodiaba interrumpió aquella escena llevándoselo a la pequeña sala, entró en ella y observó la camilla que se encontraba a un lado.
—Aquí lo tiene doctor Mayuri— habló uno de los oficiales que llevaba al pelinaranja, lo empujó bruscamente hacia el interior de la habitación —suerte, maldito— soltó una carcajada y cerró la puerta en el proceso.
—Ponte cómodo… esto no tardara mucho— el tono de aquel hombre era totalmente sarcástico, estaba burlándose tal como él lo había hecho con Byakuya el día del interrogatorio; le aseguró los pies y las manos con una correa de cuero duro —Me intriga de sobremanera lo que ronda por sus retorcidas mentes… no lo sé, tal vez me siento identificado con ustedes… pero— estaba preparando una solución en un pequeño frasco — creo que la diferencia entre ustedes y yo… es la manera en la que canalizamos nuestros propios impulsos, la manera en la que he sublimado mi propia locura y deseos de muerte es diferente, aquí estoy… de cierta manera estoy haciendo lo que tú has hecho todos estos años… pero ante los demas, esto es más aceptable… ¿irónico verdad? –
Ichigo solo lo miraba sin emitir juicio alguno ante sus palabras, aunque debía de admitir que tenía razón…los prejuicios de la sociedad en ocasiones condenaban y favorecían a otros que ciertamente estaban en igualdad de condiciones.
En menos de una hora, todo había acabado, al fin su corazón había dejado de latir y el brillo de la vida se escapó de sus imponentes ojos… Ichigo Kurosaki había muerto.
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"Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti."
Friedrich Nietzsche.
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Presente.
—Deberías descansar— el pelirrojo se acercó a ella… hacia una hora que habían salido de aquella clínica —estas pálida y ojerosa, te ves muy cansada…—
—Dime Renji… ¿Qué harán con su cuerpo?— fue la única respuesta que obtuvo de ella.
—Tu hermano no me dijo demasiado, pero creo que será incinerado y luego sepultado… no lo sé con exactitud…—
La mirada de Rukia seguía perdida en el algún lugar, sus piernas se movían automáticamente… su mente estaba apagada; no podía pensar en nada más…
—Te llevaré a tu departamento— la ayudó a subirse al coche y se encaminó al lugar…
Le ayudó a subir las escaleras… le cocinó algo pero ella lo rechazó; la situación era preocupante… así pasaron los días y la pelinegra seguía de la misma manera… renunció a su trabajo en el periódico lo que decepcionó un poco a Ukitake pero de cierta manera comprendía su situación.
Sentada en la penumbra de su cuarto, observando a través de la ventana el cielo nocturno, Rukia Kuchiki hacia eso todas las noches…
—Rukia… deberías parar esto… no es justo para ti— la voz de su hermano resonó en la habitación ocasionando que de inmediato volteara a verlo…— pase lo mismo cuando perdí a mi esposa… me costó demasiado superarlo, y de no ser por ti y Renji… no sé si hubiese salido adelante, por eso te pido… no… te exijo que pares esto de una vez; ya no eres la mujer llena de vida que amaba su trabajo y a sus amigos… no eres ni la sombra de ella… ¿es eso lo que quieres, terminar de esa manera?, si es así, lo estas logrando; creí que eras más fuerte que esto, pero me doy cuenta que tenía demasiadas expectativas puestas en ti… no solo estas decepcionándome a mí y a Renji… has decepcionado a Ukitake y a Shiba Kaien… no solo confió en ti para ese puesto sino que logró que Ukitake te contratara y ¿todo para qué?... para que de un día para otro tiraras todo a la basura…—
Se acercó a ella y le dio un pequeño abrazo que apenas duró unos minutos, él no era ciertamente demasiado cariñoso… pero aquello era sin duda una muestra de su preocupación por ella… la recostó y arropó en su cama, acariciando sus negros cabellos… su hermano tenía razón, no podía seguir así; a partir de ahora regresaría a como era antes… al menos lo intentaría… sentía como el sueño se apoderaba de ella, sus parpados comenzaban a pesarle… con una última mirada hacia la ventana cerró los ojos pronunciado una inaudible palabra o mejor dicho un nombre…
—Ichigo…— "¿acaso un corazón destrozado podía seguir latiendo?", eso era lo que rondaba su mente, no estaba muy segura… jamás podría olvidarlo de eso estaba más que segura; los enigmáticos ojos se cerraron, sumiéndola en un profundo sueño…
...
wow creo que me quedo demasiado largo... rn fin espero les gustara... =)
