HOLA BUENO AKI LES TRAIGO EL NUEVO CAPITULO DE ESPOSA A LA FUGA ESPERO QUE LESGUSTE , PORQUE MI ME ENCANTA COMO RUKIA SE REUSA PERO YA CAERA JAJJAJA , MUY PRONTO , JAJAJAJA


Rukia se quedó de pie en medio de la habitación, esperando a que sus caricias le despertaran los sentidos una vez más y ella tuviera que resistirse, pero no estaba segura de ganar la batalla. Ichigo le soltó el pelo suavemente, deslizando los dedos entre los mechones. De alguna manera, era lo más íntimo que había compartido con él.

Empezó a besarle el cuello y Rukia sintió que se estremecía. Lo sabía todo acerca de las mujeres y ella no podía mostrar debilidad si no quería sucumbir a su seducción.

—No me hagas esperar mucho —le susurró al oído y se apartó para desvestirse.

Esperaba que ella hiciera lo mismo, y a Rukia no le quedaba nada que esconder, pero aún se resistía a desnudarse en su presencia. Finalmente se dio la vuelta para quitarse el suéter y los pantalones.

Él se le acercó silenciosamente por detrás. Le quitó el sujetador y besó las marcas que había dejado sobre su espalda. La atrajo hacia sí lentamente y ella apoyó la cabeza contra su pecho. Sus besos recorrieron el cuello de Rukia al tiempo que le acariciaba los pechos. Entonces deslizó una mano hacia abajo y la acarició entre los muslos.

—Para, por favor —sus caricias cesaron.

—Dime algo, Rukia. ¿Por qué temes tanto el placer?

—No es temor —se apartó de él y respiró hondo—. Te llevas tres años de mi vida, destruyes mis esperanzas de felicidad, y finalmente te acuestas conmigo. ¿Acaso tengo que estar agradecida, y dispuesta? —sacudió la cabeza.

Ichigo permaneció callado durante un momento y de pronto la soltó. Caminó hasta el otro extremo de la habitación y se metió en la cama, pero Rukia se quedó inmóvil, resistiendo el impulso de cubrirse.

—Voy a hacer un trato contigo —dijo, mirándola a los ojos—. Bésame y no te pediré nada más esta noche.

— ¿Me dejarías dormir a cambio de un beso? —Rukia se sorprendió.

—Eso he dicho.

—Pero pensaba que querías… —ella sabía que él la deseaba.

—Sin duda. Pero ya no puedo tratarte con la ternura que mereces, por tu inexperiencia —añadió con frialdad—. Así que merezco algo de gratitud si mi único deseo es un beso. Te estás saliendo con la tuya. ¿Aceptas?

—Supongo que sí.

—Bien —esperó durante un instante, observándola con ojos expectantes.

Rukia se inclinó y rozó sus labios contra los de él fugazmente.

—Eso no es un beso. Ya hay suficiente hielo afuera.

—Siento que no estés satisfecho… —.

—Bueno, los dos sabemos que eso no es verdad. Puedes intentarlo de nuevo —le acarició el pelo.

Rukia no tenía escapatoria.

—Bésame otra vez, como me besaste aquella noche en casa de tu padre.

—Pero entonces pensaba que eras… otra persona.

—¿De verdad? —Preguntó con cinismo—. Muchas veces me he preguntado cómo sería posible. Pero si es más fácil para ti fingir que soy otra persona, ni siquiera preguntaré su nombre.

Cada vez la acercaba más a sus labios, y por esa vez, Rukia se dejó llevar por un largo beso. De pronto, la echó a un lado y se puso encima de ella. Comenzó a besarla ávidamente y Rukia se quedó sin aliento. La razón parecía haberla abandonado. Quería devolverle aquellos apasionados besos y explorar el contorno de su boca tanto como él.

Entonces se apartó súbitamente.

—Mucho mejor —dijo mientras le recorría la mejilla con la punta del dedo—. Ahora duerme. Que tengas dulces sueños.

Ichigo apagó la lámpara y Rukia se escurrió hasta el extremo opuesto de la cama, aún incapaz de calmar su corazón palpitante. Se sentía avergonzada ante su debilidad, y también sorprendida de que Ichigo hubiera mantenido su palabra.

Sin embargo, Rukia sabía que no había salido bien parada de todo aquello. Había algo a lo que tenía que hacer frente. «Aquella noche…»

Esas palabras la atormentaban. Ichigo había insinuado que ella se había arrojado a sus brazos sabiendo que no era Kaien. Pero eso era una tontería. «Estaba oscuro y yo era muy joven. Era a Kaien a quien esperaba, pues sabía que Ichigo estaba con Halibel. Y tan pronto como me di cuenta de mi error, le empujé violentamente». De todos modos, las cosas nunca tenían que haber llegado tan lejos, e Ichigo no tenía derecho a insinuar algo así. Ella nunca habría querido averiguar cómo era estar entre sus brazos, ser digna de sus besos…

Rukia se estremeció al darse cuenta de que nunca había podido librarse de aquel recuerdo. Sabía que debía mantenerse alejada de él porque quizá no podría… confiar en sí misma. No había engañado a Kaien, pero era consciente de que entonces había estado cerca del peligro y nunca había logrado borrar aquella chispa de deseo. Además, ésa no era la única vez que había sentido algo así.

En la noche de bodas, se había estremecido al verlo entrar en el dormitorio. Al principio estaba asustada, pero sabía que eso no era todo. Por un momento casi olvidó que se había casado con ella por obligación, y Ichigo se encargó de recordárselo.

A pesar de repetirse una y otra vez que debería sentir alivio porque no la deseaba, a Rukia le había resultado difícil mostrarse indiferente durante el primer año de matrimonio. Y había tenido sueños que no quería recordar.

Y así, a medida que sus visitas disminuían y los rumores empezaban a circular, Rukia se convenció de que aquello había sido un arrebato temporal. Cuando Kaien regresó, se alegró de poder decirle que no había habido otro en su vida, y que podían empezar de nuevo.

No obstante, en el fondo sospechaba que para Kaien ella sólo había sido un medio para lograr su objetivo. «La heredera de mi padre, en busca del amor en lugares inusitados».

Rukia cerró los ojos y volvió a abrirlos. «Aquella noche…»

Era la primera vez que Ichigo lo mencionaba. Hasta entonces se había comportado como si nunca hubiese ocurrido. Pero aquello no significaba nada. Sólo era una forma de reafirmar su poderío masculino. No era más que otra estratagema para humillarla.

Rukia nunca mostraría debilidad alguna ante él. Haría acopio de todo el control de que era capaz, y ya no habría más momentos de curiosidad o flaqueza ante él. Sin duda un día se cansaría de ella y quería marcharse con la cabeza muy alta. «Y ahora», pensó, «tengo que olvidarme de él y tratar de dormir».

Tras una noche plagada de pesadillas, Rukia abrió los ojos con los primeros rayos del alba. Se sentía cómoda y relajada, pero notó que ya no estaba en el otro extremo de la cama. Durante la noche se había abrazado a Ichigo. Con la cara sobre su espalda, aún podía sentir el cálido aroma de su piel.

Se quedó inmóvil, sin atreverse siquiera a respirar, consciente del palpitante galopar de su corazón. ¿Cómo era posible? Había sido cosa de ella porque Ichigo no se había movido. Poco a poco se fue apartando con sigilo, intentando no despertarle, y tuvo que reprimir un suspiro de alivio al salir de la cama. De puntillas, buscó el camisón y se lo puso. Abrió las cortinas y miró afuera. Había nevado durante la noche y aún caían algunos copos. Los radiadores estaban helados y hacía un frío tremendo. Seguramente la caldera no estaba funcionando bien. Eso era justo lo que faltaba.

Bajó a la cocina y se puso a preparar café, fuerte y muy caliente. Abrió las cortinas del salón, acomodó los cojines del sofá, y recogió los vasos de la noche anterior. La cafetera ya tendría que estar hirviendo, pero estaba fría. De pronto se acordó de lo que había dicho Angus respecto a los cortes de luz.

—¿Tienes frío?

Esas suaves palabras la hicieron volverse bruscamente. Ichigo estaba parado en el umbral y parecía divertirse observando cómo iba vestida.

—¿No es obvio? —dijo Rukia. Él sólo llevaba una toalla alrededor de las caderas.

Su sonrisa fue triunfal. Caminó hacia ella y le rodeó la cintura con los brazos.

—Deberías haberte quedado en la cama conmigo. Hoy estoy de muy buen humor.

—Espero que siga así —dijo Rukia intentando liberarse—. Sobre todo cuando te diga que no hay electricidad.

Davvero? Bueno, no es el fin del mundo.

— ¿Ah, no? No creo que te encante estar sin luz ni calefacción.

—Tenemos una chimenea, velas y cocina —se encogió de hombros—. La vida sigue.

—Pero no hay agua caliente. Ni siquiera puedo darme un baño. Oh, Dios, ¿por qué demonios vine a este lugar?

—Creo que ésa es una pregunta que deberías contestar tú misma. Una vez tu padre me dijo que te había mimado demasiado. Empiezo a pensar que tenía razón.

—No te atrevas a mencionar a mi padre. ¿Qué crees que pensaría de ti si supiera que has roto tu palabra?

—Me pidió que te diera tiempo. Sabía qué yo no esperaría para siempre. Él pensaría que nos hemos acostumbrado el uno al otro y que ya estamos pensando en tener niños. Bueno, dejémonos de tonterías y seamos prácticos —abrió el armario y sacó varias cazuelas—. Si te quieres bañar, lo puedes hacer. No será un baño de lujo pero es lo mejor que podemos hacer.

Rukia arrugó la nariz con incredulidad.

—¿Vamos a subir el agua caliente… en recipientes?

—No. Yo voy a hacerlo por ti, contessa —sacó un cazo pequeño—. Y antes de que preguntes, éste es para el café. Creo que lo voy a necesitar.

—Por eso bajé, para hacer café…

—Creo que no —dijo esbozando una sonrisa irónica—. Bajaste porque te diste cuenta de que habías pasado la noche acurrucada a mi lado, de tal forma que tuve que hacer acopio de todo mi autocontrol para asistirme.

Pasó por delante de ella, y se puso a llenar de agua el recipiente.

—Mejor deberías esperar arriba. Asegúrate de poner agua fría en la bañera. No quiero que te quemes.

Pero Rukia ya estaba ardiendo de pies a cabeza. No soportaba que la creyese una niña mimada. «Me sorprende que no haya pedido ver mis notas, o examinarme los dientes», masculló la joven al subir las escaleras. «Abrazarle durante la noche no significa nada. Mejor que no se haga ilusiones».

No obstante, Rukia siguió su consejo y echó agua fría en la bañera. Una vez en el dormitorio, preparó la ropa que se iba a poner. «Tantas capas como sea posible», pensó. Y no era sólo por el tiempo…

Acababa de hacer la cama cuando apareció Ichigo.

—Su baño está listo, signora —hizo una pausa—. Tengo que decirle a Gaspare que contrate una doncella con músculos.

—Eso no es necesario.

—No estoy de acuerdo —le echó otra mirada a su camisón—. La doncella también examinará tu ropero y hará una lista de lo que necesitas. Y nada de ropa interior negra.

«No se le olvida nada», pensó Rukia con amargura.

—Muchas gracias, pero mi ropa es adecuada para la vida que llevo.

—Pero no para la vida que llevarás conmigo.

—¿Y dónde se supone que he de comprar la ropa nueva?… ¿Tal vez en Senna X?

Hubo un silencio fugaz.

—Por supuesto. Si eso es lo que deseas. Aunque creo que la signora Saruyaki es para gustos más sofisticados.

Calló un momento para que lo asimilara y después sonrió.

—Pero la elección es tuya. Cualquier diseñador italiano estará encantado de recibir a la contessa di Kurosaki.

—Qué emocionante. Ahora discúlpame. Se me está enfriando el baño.

Se metió en la bañera y empezó a frotarse bruscamente con el jabón. Desafiarle con lo de la amante no había dado frutos. Él ni se había inmutado y ella habría parecido joven y estúpida. «Pero no celosa. Oh, por favor, celosa no», rogó con los ojos cerrados.

Oyó crujir el parqué y, al volver a la realidad, se encontró con Ichigo, que había entrado en el cuarto de baño con otra cazuela.

—Así está bien, gracias —dijo, intentando sumergirse en el agua—. El agua está bien así.

—No para mí. Me gusta más caliente —se quitó la toalla y entró en la bañera.

—¿Qué estás haciendo?

—Lavándome —le extendió una mano—. El jabón, por favor.

Aturdida, Rukia se lo entregó.

— ¿Es que no tienes respeto por mi intimidad?

—La tendrás, cuando ya no haya que cargar agua y vuelva la electricidad —dijo mientras se enjabonaba el pecho y los hombros—. Hasta entonces, habrá que compartir.

—Gracias, pero he terminado.

Le resultaba embarazoso dejar la bañera y exponer su desnudez a la sardónica mirada de Ichigo, pero de alguna manera lo consiguió y se cubrió con una toalla.

— ¿Te importaría lavarme la espalda antes de irte?

—No —Rukia se mordió los labios—. En absoluto.

—La otra noche no te desagradó tocarme.

—Porque aún estaba fingiendo que eras otra persona. Resulta que funciona muy bien —le espetó y salió de la habitación.


ESPERO QUE ESTE CAPITULO LE GUSTARA , YA SABEN ASEPTO DE TODO JIJIIJ , MAÑANA SUBIRE EL SIGUIENTE CAPITULO ASTALUEGO.

ATT:Naoko tendo.