Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, le historia es mía.
¡Hola chicas! Aquí vengo con el primer capítulo de la historia que escribí para un concurso de Fanfiction.
Espero que os guste y a leer.
Capítulo 1: Apariciones y recuerdos.
Las estrellas, la luna… todas ellas han perdido su brillo.
Tú me has dejado en la oscuridad.
Y no hay amanecer, no hay día, estoy siempre en este crepúsculo…
A la sombra de tú corazón.
-Un late para llevar- pidió Edward mientras sacaba un par de dólares de su billetera. La chica de la caja le tendió el café. Se dio la vuelta. Una mujer de ojos cafés le miraba terriblemente asustada, como si hubiera visto un monstruo.
-¿Puedo ayudarte en algo?– preguntó él.
Ella se quedó mirándolo sólo unos segundos más, sin hablar, para luego darse media vuelta e irse, azotando la puerta de la cafetería.
OoO
Isabella tomó dos analgésicos y se llevó el dedo medio y el índice a sus sienes. Masajeándolas. Durante todo el día estuvo tratando mal a todo el mundo, le gritó a su secretaria, a la recepcionista, despidió a uno de la limpieza sin razón y rompió uno de los vidrios de su oficina en un ataque de claustrofobia.
Y es que no era para menos. Lo había vuelto a ver, en aquella cafetería, como una imagen real, le había visto otra vez.
Tomó el teléfono e hizo una cita con el psiquiatra.
Con ansias esperó la noche y cuando esta llegó tomó su bolso y salió corriendo de ahí.
Condujo hasta el hospital como loca y a punto de llorar, bajó del auto y entró de inmediato, dirigiéndose a la secretaria.
-Tengo una cita con el doctor Campbell
-En seguida le atiende, tome asiento por favor
-¡No quiero sentarme! ¡Necesito verlo en este instante!
La secretaria suspiró. No le sorprendía ni le molestaba ya la actitud de Isabella, no era la primera vez que ella llegaba así de alterada.
-Señorita Swan, el doctor ahora la atiende, espere unos instantes nada más
Al momento la puerta del consultorio se abrió, el doctor Campbell miró a Bella con mirada tierna, no hizo falta decirle que pasara, Bella ya había entrado, se limitó a cerrar la puerta.
Se sentó en su sillón y tomó su libreta de notas, Isabella se recostó sobre la Chaise Lounge negra.
-¿Qué ha pasado ahora Bella?
Ella soltó un gran suspiro.
-Le he visto otra vez.
El doctor se quitó los lentes -¿Qué quieres que hagamos?
-Un lavado cerebral.
-¡Pero Isabella por dios! Te lo hemos hecho hace dos meses, es peligroso.
-¡No me importa!- soltó un puñetazo contra el sillón -¿Qué no entiendes Andrew? ¡Me duele verlo! ¡Ya no quiero hacerlo más!
-¿Qué ha pasado esta vez?
Isabella comenzó a soltar lágrimas -Estaba en la cafetería, esperando mi americano y le vi, estuvo frente mío, me habló... Parecía real.
-Mi niña...- dijo Andrew en modo paternal -Sabes que la solución a todo esto podría ser una regresión.
-No, no voy a hacerme eso, sólo hazme el lavado y ya.
-No funcionará y no voy a hacerlo
Isabella entornó los ojos -Yo te pago por esto, no te estoy preguntando si funcionará o no, a ti no te incumbe, sólo hazlo
-No Bella, no voy a hacerlo porque no va a resultar, un lavado cerebral sólo se practica cuando la persona ha decidido borrar partes de su vida de manera definitiva y tú, aunque lo niegues, no quieres olvidarlo aún.
-¿Pero qué estás diciendo?- se incorporó en el sillón -Yo quiero con todas las fuerzas de mi alma olvidarlo, por eso te estoy pidiendo el lavado de cerebro.
El doctor se quitó los lentes -Yo puedo practicarte todos los lavados cerebrales que quieras y que me pidas, pero tú no quieres olvidarlo, tu mente -empezó a gesticular con las manos – ha formado una especie de escudo que protege los recuerdos que tienes de él, tu boca dice que quieres olvidarlo pero tu corazón no.
Ella rodó los ojos -No estoy aquí para que me des un sermón sentimental... Te he dicho que me practiques un maldito lavado cerebral y eso es lo que quiero que hagas- se echó hacia atrás, acostándose de nuevo en la Chaise Lounge -Ahora hazlo.
El psiquiatra asintió con la cabeza y se puso los lentes de nuevo -Bien, empecemos- pasó saliva -Inhala y exhala cinco veces
Isabella lo hizo
-Ahora cierra los ojos y elige lo que quieras olvidar, recuerda
Ella cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás.
Él se recargó en las barras contenedoras del puente, mirando hacia el agua.
-¿Entonces?- preguntó mirándola
Ella sonrió -No lo sé- contestó
Él espero y espero otra respuesta
-Si- contestó al final Isabella
La tomó entre sus brazos y la besó hasta cansarse
-Sabía que no te arrepentirías.
Ella se alejó e hizo un gesto malvado alzando las cejas
-Siempre puedo decir que no en el último momento.
-Oh, no lo harías hermosa.
Encogió los hombros -No, la verdad es que no.
La tomó de la mano y la abrazó por la cintura.
-¿Quieres un helado?- preguntó.
Torció la boca -Si, claro... ¡con el calor que hace!- señaló su abrigo y la chamarra de él.
Asintió -Vale, entonces ¿un hot-dog?
-Ok- contestó Isabella.
Él volvió a rodearla con sus manos
-Te amo...- susurró en su oído.
Isabella abrió los ojos de golpe, su frente estaba perlada de sudor
-¡Por Dios niña!- le reprendió el psiquiatra -No puedes abrir los ojos así como así... es peligroso.
Ella pasó saliva y se quitó el sudor de las manos en su pantalón -Lo siento... me... me concentraré.
-Bien- dijo el doctor -Cierra los ojos de nuevo y recuerda el día que se conocieron
Negó rotundamente -No por favor, todo menos eso, todo menos eso.
-¡Pero es importante! ¡De ahí es de donde parte todo tu problema!- recordó él.
-Vale...- susurró antes de cerrar los ojos en un acto de terror.
Isabella tomó su cámara fotográfica instantánea de su pecho y se movía de un lado a otro tratando de conseguir el ángulo perfecto para tomar la foto de las construcciones que había a las orillas del río Arno.
Disparó el flash de la cámara y esperanzada, tomó la foto que salía por debajo de ésta. La miró y su cara fue de total furia, en vez de que en la imagen salieran plasmados los bellos y antiguos edificios salía el perfil de un hombre con chaqueta de cuero.
Dejó a la cámara colgar de su pecho y miró hacia los lados, de inmediato le localizó, corrió detrás de él y cuando lo tuvo a su lado le gritó.
-¡Hey tú idiota!- reclamó jalándole por el brazo.
Él se giró hacia ella y le miró confundido.
-¿Qué?- preguntó.
Bella tomó la foto y la puso ante sus ojos.
-¡Que has arruinado mi foto, estúpido!
Asintió -Ehm... lo siento- dijo y se volteó para seguir con su camino, metió las manos en sus bolsillos negando una y otra vez
Isabella echó la cabeza hacia atrás y torció la boca, viendo como el tipo se alejaba cada vez más. Entonces se preocupó y volvió a correr hasta él
-Oye- dio un suave toque en su brazo, él se giro
-¿Qué?- susurró
-¿Estás bien?- inquirió ella -Te ves mal...
-No es nada- dijo -¿Se te ofrece algo más?
Ella negó, él se empezó a alejarse otra vez, Isabella encogió los hombros pensando que aquel chico estaba muy confundido, tomó de nuevo la cámara y trató de encontrar de nuevo el ángulo perfecto.
Disparó el flash y la foto salió... simplemente hermosa, Isabella sonrió muy pagada de sí misma y trató de tomar una segunda foto, aún con la anterior entre sus manos
Los gritos de la gente se lo impidieron.
-¡Ayúdenlo!- gritó una joven -¡Se va a matar!
Isabella se giró asustada y corrió hacia la multitud que se había formado alrededor de aquel acontecimiento, al llegar pudo ver al chico que le había arruinado la foto momentos antes, él estaba con los pies sobre los muros contenedores del puente, con los brazos extendidos.
-¡Figlio, non!- gritó un señor tratando de detenerle. ¡Hijo, no lo hagas!
Isabella se acercó hasta donde él estaba.
-¡Hey!- le llamó entonces -¿Qué crees que haces?- trató de que su voz fuera calmada.
-Admirando el paisaje- contestó -Sólo eso.
La gente miraba aquello, estupefacta. ¿Acaso aquel chico no estaba consciente de que estaba a punto de ser tragado por las aguas del Río Arno?
.
-¿Qué tal si bajas de ahí?- inquirió ella
Él bajó los brazos y volteó a verla, momentos después asintió y se fue poniendo poco a poco en cuclillas, las manos en el barandal de piedra sosteniéndose fuertemente, sus pies tocaron el suelo firme y, como si se tratara de un espectáculo, la gente empezó a aplaudir y a gritar ¡hurra!
Isabela le tomó por la muñeca y lo alejó de la borda, levanto la palma de una de sus manos, haciendo señal para que toda la gente que se había arremolinado parara de gritar, Bella se hizo paso a través de la multitud que poco a poco empezaba a dispersarse.
-¿Te encuentras bien?- preguntó ella no del todo convencida, él se veía muy confundido.
-Supongo que sí- contestó -No te preocupes, puedo seguir desde aquí solo.
Entonces ella le soltó la mano, sintiéndose avergonzada.
-¿Te apetecería tomar un café?- ofreció -Después de todo te debo el que me hayas salvado de caer al río.
Isabella asintió -Está bien
Él sonrió -¿Cómo te llamas?
-Isabella- le extendió una mano –Isabella Swan.
-Yo soy...
-No- interrumpió -Estoy segura de que tenemos bastante tiempo para conocernos, ahora vamos por ese café.
-De acuerdo, Isabella- dijo entonces el médico -Cuando cuente hasta tres empezarás a recordar el día en que se besaron por primera vez.
-Uno- chasqueó los dedos -Dos- hizo una pausa –Tres.
Y de inmediato el recuerdo en la mente de Isabella comenzó.
Él estaba sentado en el sofá, con los codos en las rodillas y las manos entrelazadas, su espalda ligeramente inclinada hacia el frente.
-¿Entonces eres militar?- dijo ella, repitiendo lo que él le había dicho.
-Militar británico- corrigió.
Ella sonriente, se sentó a su lado y le miró -Es sexy- le guiñó un ojo.
Él sonrió y la abrazó.
-Te quiero tanto- le dio un beso en la mejilla.
Isabella se volteó hacia él y le vio con ojos suplicantes, él se acercó a ella poco a poco hasta que ambos sintieron el aliento tibio intercambiarse entre sus bocas..
Frotó su nariz contra la de ella y entonces presionó sus labios contra los de suyos, un beso tímido y casto, tal vez un poco tonto.
Volvieron a juntar sus labios, moviendo de un lado a otro sus cabezas.
Isabella succionó su labio inferior y le mordió un poco, el aire no existía ya en sus pulmones, por lo que tuvieron que separarse.
-Nuestro primer beso- dijo él, incrédulo
Suspiró -Si- dijo -El primero de muchos
Las lágrimas de Isabella se deslizaban por sus mejillas en un río abundante, sin embargo, ella seguía bajo hipnosis.
-Isabella- le llamó -Cuando de un chasquido abrirás los ojos y despertarás.
Mentalmente el psiquiatra contó hasta tres y luego tronó los dedos.
Isabela despertó jadeando -Dios- susurró limpiándose las lágrimas.
-¿Cómo te sientes?- preguntó
-Bien
-Ahora hay algo más que tienes que recordar
Ella soltó un lamento -¿Recordar más?
-Es necesario
-¿Que no te das cuenta de que no quiero seguir recordando? Sólo hazme olvidar, no te pido más
El doctor Andrew soltó el aire por la boca -De acuerdo- se aclaró la garganta y acomodó los lentes -Cierra los ojos, vas a olvidar todo Isabella– advirtió.
Un golpe se sintió en su pecho al escuchar aquellas palabras. Olvidarlo por siempre... pensó.
-Hágalo- dijo yendo en contra de los deseos de su corazón.
OoO
Canción: Cosmic Love
Artista: Florence and the Machine.
¿Os gusto? Espero que sí. Quiero informarles de una vez que no será un fic largo. Sólo diez capítulos y tal vez una continuación corta. (Tal vez)
Como la historia ya está completa, subiré los caps continuamente.
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Amy W.
