Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía.

Hola chicas y chicos, aquí está el quinto capítulo. Espero que os guste porque en este cap se "aclara" de alguna forma, todo lo que pasó diez años atrás en la vida de esta pareja.

Quiero agradecer enormemente a mi beta Beakis, por haber corregido esta historia entera en un tiempo récord de dos días. Eres la mejor nena, te quiero.

No os entretengo más.

A leer.

Capítulo 5: Aclarando malentendidos

¿De qué me sirven ahora las explicaciones?

Tanto tiempo en que las añoré,

Y ellas nunca llegaron.

Ahora lo único que hacen es sumirme en la miseria,

Al admirar a través del tiempo,

Como todos hacen sus vidas y son felices sin

Ningún remordimiento.

El café humeante reconfortaba el calor que necesitaban sus manos. Victoria dio un sorbo a su café y la miró.

-Yo fui la primera en oponerme a lo que mamá y papá estaban haciendo- explico.

Isabella sonrió tristemente -Te consideraba mi amiga Victoria... me hubiera esperado todo de ellos. Su rechazo y su desprecio… su abandono, pero de ti nunca. Fuiste mi mayor decepción

Una lágrima resbaló por el bello y fino rostro de Vicky.

-Entiéndeme por favor... yo en un momento creí que era lo mejor...

-¿Lo mejor? Por favor- bufó Isabella -¿Qué creías que era lo mejor? ¿Ocultarme que tu hermano nunca murió, que estaba en coma? ¿Sabes lo que me dijo hace un momento? Me reclamó el porqué yo no había estado ahí cuando él despertó de su coma y no tienes idea de lo fatal que me sentí.

Victoria le dio una mordida a la galleta. Cuando estaba ansiosa eso era lo que hacía, comer.

-Edward estuvo un año en terapia intensiva... estaba muy grave, le dije a mamá que debíamos avisarte pero ella me lo prohibió, además tú te fuiste de Italia... no tenía idea de para dónde habías ido, desapareciste, y luego inesperadamente de un día para otro Edward cayó en coma. Estuvo ocho años así

Isabella se llevó una mano a la boca. Todo era tan horrible... la persona que ella más había amado en toda su vida y no estuvo ahí en los momentos más difíciles.

-Te busqué Isabella, es serio traté de localizarte pero fue imposible, luego creí que había sido lo mejor que no supieras de lo ocurrido. La memoria a corto plazo de Edward, según el doctor, se había dañado irreparablemente- Victoria alargó una mano y tomó la de Isabella -Cuando mi hermano despertó sólo nos recordaba a nosotros pero a ti no. Él jamás iba a acordarse de ti.

-¿Y qué?- dijo ella a la defensiva -Me pudieron haber dicho y yo hubiera estado ahí... con el tiempo él y yo nos hubiéramos conocido de nuevo y tal vez...

-Eso lo pensé yo también- le interrumpió la chica -¿Pero y qué tal si no era así? ¿Qué tal si él no se hubiera enamorado de ti otra vez? Hubieras quedado devastada

Isabella empezó a llorar de nuevo -Por lo menos hubiera tenido la certeza de que aunque él no me amara seguía con vida... eso me hubiera bastado. He aprendido mucho del dolor estos casi diez años. Pero lo que yo no entiendo es... ¿por qué el ejército me mandó una carta diciéndome que él había muerto?

Vicky se pasó el dedo índice por los labios -En la infantería... según Edward, tienen una especie de norma de no casarse hasta haber cumplido seis años de servicio. Edward llevaba cuatro cuando te propuso matrimonio. El coronel y todos los jefes se pusieron alerta cuando supieron que se había comprometido, él era de los mejores militares y no estaban dispuestos a perderlo. Así que, cuando Edward regresó al campo de batalla y le explotó esa bomba cerca... los jefes aprovecharon y te dijeron que él había muerto- explicó.

-Y así él nunca se casaría- susurró Isabella completando la frase. Se sintió enferma.

-Mi madre supo de lo ocurrido, ella sabía que Edward estaba en el hospital al igual que toda la familia, pero ella estuvo de acuerdo en que el ejército te mintiera. Ella decidió seguir con la farsa de que él estaba muerto, así tú te alejarías para siempre.

-Todo me parece tan increíble- musitó -Sabía que tu mamá me detestaba pero no imaginé jamás que llegara a ese extremo.

Victoria se quedó callada dejando que Isabella asimilara todo.

-Debo irme- Isabella se levantó bruscamente.

Victoria carraspeó -Hay algo que debo decirte- dijo -¿Todavía amas a Edward?

-Eso no viene al caso- ella se enojó.

-Es importante.

Luego de unos largos instantes, Isabella contestó al fin -Nunca he dejado de amarlo.

Victoria cerró los ojos -Edward... tiene novia.

Un golpe certero. Asfixia. Un nudo en la garganta que te impide respirar. Celos y enojo de que no puedes hacer nada. Todo eso invadió a Isabella en ese momento.

-¿Novia?- repitió.

Victoria afirmó.

-¿Llevan mucho juntos?- una vez más su voz era aguda.

-No. Como seis meses o eso es lo que dice él. Nos la presentó la Navidad pasada.

Isabella se encogió de hombros -Es justo que él haga su vida ¿no?- trató de sonar con voz de "me importa una mierda" pero sabía que estaba fracasando en el intento.

Se dio vuelta -De todos modos, gracias por decirme todo esto- expresó.

Luego se fue lo más rápido que pudo de ahí.

OoO

En la habitación del hospital…

-¿Cómo pudiste mentirme tanto tiempo, mamá?- inquirió con enojo -Esa chica- señaló hacia la puerta -Ella me ha dicho un parte de mi vida que ni tú ni nadie me contaron antes. ¡Santo Cielo mamá! ¡Estábamos enamorados! ¿Cómo pudiste decirle a Isabella...?- pronunció su nombre por primera vez en voz alta -¿Cómo pudiste decirle que había muerto?

Esme se acercó a él -Ella no era buena para ti, cariño

-¿Cómo puedes decir eso? ¿Cómo puedes decir que ella no es buena cuando ha tenido el valor de hacerme frente? ¿A una persona que creía muerta? Además, tú no puedes decir quién es buena para mí y quién no.

-Hijo, no le hables así a tu madre- dijo Carlisle.

-¡Deja de defenderla papá! ¡No puedo creer que tú también hayas consentido este engaño! Estoy decepcionado de ustedes dos. Jamás hubiera creído de lo que eran capaces.

-Ella sólo pensaba en lo mejor para ti- dijo su padre -Te amamos, y esa chica no era para ti.

-¿Y por eso le han mentido? ¿Acaso no han visto todo lo que han causado? Isabella está dañada por lo que ustedes le hicieron. Está completamente traumada.

-¡Ella me importa un comino!- gritó Esme -¡Déjala ya! ¡Ni siquiera sé para qué querías hablar con ella! ¡Ella ya no es nada tuyo!- bajó la voz -Tu presente es Samantha, esa chica si es un buen partido para ti.

Edward estaba que echaba humo por la nariz -Basta ya, mamá. Samantha ni siquiera es mi novia. Sólo es alguien con quien de vez en cuando salgo. No es nada mío. Si la presenté como mi novia en Navidad fue porque tú me obligaste a llevar a una chica, por nada más.

Esme comenzó a lloriquear -Oh- dejó escapar. Carlisle la abrazó de inmediato.

Edward bufó -No estoy para tus lloriqueos ahora mamá.

-Al menos dime...- su mamá hizo ademán de limpiarse una lágrima -Al menos dime que no te acercaras a esa chica de nuevo.

Edward sonrió desafiante -No voy decir eso, porque si lo hago, estaría mintiendo.

OoO

Estaba sentada en su cama, de frente a la ventana que daba a los edificios y el tráfico. Tenía entre sus manos el vestido de novia que Edward y ella habían comprado juntos rompiendo la tradición de que "El novio no deber ver el vestido antes de la boda"

El vestido era hermoso y vaporoso... como el de una princesa. Recordó las palabras de Edward cuando se lo vio puesto.

-Luces hermosa, mi cielo. Como un hada

Entonces lloró aún más. Apretó el vestido contra su pecho, aquel que nunca se iba a poner. Se sentía vacía y sola.

Él teléfono empezó a sonar. Ella se sorbió la nariz y carraspeó para aclarar su voz.

-¿Si?

-¡Amiga!- era Alice -¡Tanto tiempo sin hablar!

Isabella sonrió. La frescura y alegría constante de Alice la hacían sentirse mejor.

-Hola- dijo -¿Cómo has estado?

-¡Tengo tanto que contar!- contestó Alice -¿Qué tal si nos vemos hoy por la noche en un restaurante? Ya he invitado a Rose...

-Seguro- dijo Isabella al instante. Necesitaba distraerse de todo lo agobiante que habían sido los últimos días.

-Ehm... bien- Alice se había asustado un poco. La explosividad y la disponibilidad de Isabella eran cosas que jamás había visto -Te veo entonces en el Vinegar Hill a las ocho ¿te parece?

Isabella miró el reloj de su despertador. Las siete menos quince.

-Perfecto- contestó entonces -Ahí estaré.

-Adiós Bella- le dijo Alice.

Isabella guardó el vestido en su bolsa y lo colgó delicadamente en lo más profundo y oscuro del clóset.

¿Cuándo vas a deshacerte de ese vestido Isabella? ¿Cuándo? ¿Cuándo?

Se metió a la ducha y dejó que el agua supremamente caliente relajara sus músculos. Se tomó su tiempo en lavarse el cabello y secarlo. Lo peinó con un cepillo redondo haciendo suaves ondas en las puntas. Se coló un vestido color ciruela con un cinturón ancho, se puso unos tacones negros y se maquilló más que de costumbre. Se vio en el espejo. Se veía bien. No demasiado formal, estaba arreglada como para una salida de chicas. Bien.

Cuando miró el reloj faltaba media hora para las ocho. ¿A dónde se había ido el tiempo? Sin más pausas tomó un abrigo café y su bolso.

Bajó al estacionamiento y encendió el auto. Le tomaría como mucho media hora llegar al restaurante.

No pienses en él Isabella, no pienses... él ha hecho su vida...déjalo ya...

OoO

Sus amigas le saludaron agitando las manos cuando llegó a la puerta del restaurante. Ellas ya estaban sentadas en la mesa.

-¿Qué hay chicas?- preguntó mientras se quitaba el abrigo y lo ponía en el respaldo de su silla.

-Pues nada...- dijo Rose -Que Alice tiene un notición que darnos y me estoy muriendo de curiosidad

Isabella se mostró intrigada ¿A si? ¿Qué noticia?

Alice sonrió con malicia –Primero ordenemos.

Las tres abrieron sus cartas, el menú era delicioso y variado. Iba desde pato en salsa de naranjo hasta lubina con espárragos.

-Yo algo ligero...- dijo Alice jugando con sus dedos -Una ensalada Cesar por favor- le dijo al mesero.

-Yo una lubina con salsa holandesa- dijo Rose.

-Una crema de berros- dijo Isabella -Es todo.

Sus dos amigas le miraron extrañadas.

-¿Y de tomar?- inquirió el mesero.

-¿Limonada todas?- dijo Alice y asintieron.

Luego de eso, Rose se recargó en la mesa y miró expectante a Alice.

-¡Suelta ya la sopa!- exclamó

-Rosalie, tranquila- dijo Alice con falsa paciencia -Ahora les cuento.

Isabella estaba perdida en sus pensamientos. Todos eran de él. Agitó la cabeza. Se suponía que estaba ahí para dejar de pensar en esas cosas.

-¡Hey chica!- Rosalie le pasaba su mano frente al rostro -¿Qué pasa?

Rosalie y Alice eran las únicas personas en el mundo que sabían lo que Isabella había vivido diez años atrás.

Isabella no podía controlarse. Necesitaba decírselo a alguien o se le formaría una úlcera.

-Yo también tengo algo que contaros- dijo.

-¡Oh, pero yo primero!- gritó Alice

Isabella asintió.

Alice se mordió los labios reprimiendo una sonrisa divide-rostro. Entonces se levantó de su asiento y se abrió el abrigo. Su estómago estaba ligeramente abultado pero era visible.

-¡Estoy embarazada chicas!- gritó.

Isabella jadeó en sorpresa. Rosalie se llevó una mano a la boca para reprimir el grito. Luego las dos se levantaron y extendieron sus brazos hacia ella dándole un gran abrazo grupal.

-¡Estamos tan felices por ti!- exclamó Isabella

Rosalie acarició el pequeño bulto con ternura -¿Cuánto tienes?

-Como tres meses- respondió.

-Te ves radiante- dijo ella.

-Gracias amigas, quería compartir esto con ustedes.

Luego se sentaron y se acomodaron en sus asientos.

-Eso no es todo- dijo Alice

-¿Hay más?- se sorprendió Isabella.

Ella asintió. Luego alzó su mano izquierda y la mostró.

-¡Voy a casarme con Hank! ¡Nos casaremos en dos meses!

Oh. Isabella se quedó callada y bajó la vista. No es que no se sintiera feliz por su amiga, si no que el sentimiento triste de que ella alguna vez tuvo la oportunidad de casarse, ser feliz y tener hijos con la persona que amaba surgió en ella.

-¿No te da gusto por Alice, Bella?- preguntó Rosalie.

Ella sonrió -Claro que si- dijo -Estoy feliz por ti, querida- sonrió.

Alice ladeó la cabeza hacia un lado -¿Qué tienes Isa? Te ves triste

Ella agitó la cabeza -De ninguna manera, estoy contenta por ti.

-Y bueno- Rosalie interrumpió el momento -¿Qué es lo que ibas a decirnos?

Bella abrió la boca -Ehm…er... nada, no es nada.

Alice entornó los ojos -Vamos, dinos.

-Les cuento luego.

-¡Ahora nos dices porque nos dices!- exigió Rose...

El mesero llegó con sus platos.

-Buen provecho- dijo él y se fue

-Anda Bella- pidió su amiga -Dinos, por favor.

Isabella sabía que ya no podría librarse de eso, así que decidió hablar.

-Edward está vivo- soltó.

Rose que estaba tomando vino por poco escupe todo. Alice se llevó una mano al pecho.

– ¡Oh Dios! ¿Pero cómo?

Ella se encogió de hombros -Es algo de lo que no quiero hablar ahora- contestó -Pero bueno... hablé con él y en resumen, él no me recuerda, no sabe quién soy, tiene amnesia.

-¡Santo Cielo! ¡Es tan terrible!- Rose y Alice tomaron la mano de su amiga -¿Cómo estás cariño?

-Todo lo bien que puedo estar- dijo.

-¿Por qué no nos habías dicho? Hubiéramos corrido cuanto antes a verte.

-Porque ustedes tienen una vida y asuntos que atender. No pueden correr a consolarme cada que tengo problemas, de ser así, entonces tendrían que vivir conmigo– se mofó.

Rosalie y Alice se miraron entre sí y torcieron la boca. A veces su amiga tenía un sentido del humor demasiado… sombrío.

– ¡Bueno!– exclamó Isabella, distrayéndolas – No estamos aquí para ponernos tristes, estamos aquí para celebrar.

Sus amigas asintieron felices. Tomaron sus limonadas y alzaron sus bebidas.

– ¡Por mi primer bebé!– dijo Alice.

– ¡Por tu matrimonio!– gritó Isabella tratando de dejar su tristeza a un lado.

– ¡Por la nueva vida que nos merecemos!– exclamó Rosalie.

OoO

En el hospital…

– Mañana podrás irte– anunció el doctor

Edward dio un suspiro de alivio y asintió.

Sus padres y su hermana se habían ido a petición de él. Antes de irse, Victoria le dijo algo que le inquieto hasta tal punto que ansiaba con unas ganas tremendas salir del hospital.

Platiqué con ella Ed. Y no quiero ser indiscreta, si te digo esto es porque quiero que las cosas mejoren. Ella aún te ama…

¿Aquella chica linda… aún le quería? No la conocía bien… no la recordaba siquiera, pero había algo en ella que le atraía irremediablemente. Tal vez era su fuerza. Se notaba que esa chica había sufrido mucho en esos años y aún así, había tenido la fortaleza y el valor suficiente de ir ante su familia a pesar de que sus padres la odiaban, de plantarle cara a él, que para ella, días antes, estaba muerto.

OoO

En casa de los Cullen…

– ¿Cómo fuiste capaz de hacerme eso Victoria?– reclamaba su madre – ¡Te prohibí que fueras a hablar con esa chica y me ignoraste!

Ella rodó los ojos.

– ¡Mamá ya! ¡Estoy harta de todo esto! ¡Aún no entiendo el por qué de tu desprecio a esa chica!

– ¡No tiene sangre inglesa, o galesa o irlandesa! ¡No es de sangre pura!

– ¡Oh por Dios, mamá! ¡Estamos en pleno siglo veintiuno! ¡Deja de lado tus malditas tradiciones! ¡Esto es Estados Unidos y cada quien tiene todo el derecho de casarse con quien quiera!

Victoria estaba que no se la creía. ¿Era en serio? ¿Por eso su madre odiaba a Isabella? Le parecía todo tan tonto e innecesario…

Esme entornó los ojos hacia ella y con paso firme se puso a cinco centímetros de ella, le señaló con un dedo.

– ¡Mira niñita, mientras tú sigas viviendo en esta casa no vas a poner en entre dicho nuestras costumbres! ¡Vas a respetar el espíritu conservador en esta casa y punto!– amenazó.

Victoria no sintió miedo. Ya no era la misma niñita de diecisiete años a la que sus padres le obligaban a hacer y obedecer cosas que ella no quería.

– ¡No me vengas a decir a mí lo que tengo que hacer! ¡No por el hecho de que esté viviendo en esta casa te da autoridad para decirme lo que debo y no debo hacer, y si ese es el problema, pues listo! ¡Me voy!– dio la vuelta y subió a su habitación decidida a hacer sus maletas.

Abajo en la sala, con gesto de furia Esme se giró hacia su esposo.

– ¡¿Te das cuenta de todos los problemas que ha traído esa chica a nuestras vidas?! ¡Primero pone a Edward en contra nuestra y ahora hace que mi Vicky se vaya!

Carlisle agitó la cabeza con gesto dubitativo, se encogió de hombros –Tal vez deberíamos dejar a los chicos por fin hacer sus vidas con quien ellos quisieran ¿no crees? Digo, ellos ya tienen edad suficiente…

A Esme casi se le cae la mandíbula al suelo – ¿Pero qué dices? ¡De ninguna manera voy a permitir eso!- Esme alzó las manos hacia el cielo -¡Dios! ¡Parece que ahora la única adulta en esta casa soy yo! Tenemos que hacer algo Carlisle, esto no se puede quedar así, debe haber alguna forma de arrojar a esa maldita sangre sucia fuera de nuestras vidas.

OoO

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Si quieren encontrarme en Facebook me llamo Amy Welch y mi foto de perfil es una imagen en blanco y negro de Lana Del Rey.

Un beso.

Amy W.