Disclaimer: Harry potter y sus personajes no me pertenecen.
Tóxico Rosa.
Capítulo II: ¿Funcionó?
Lily se encontraba ordenando los pesados volúmenes de Francis Atkins cuando su hermano llegó. La profesora Clearwater los hizo pasar con aspecto severo. Esa mujer nunca sonreía.
—Estoy muy decepcionada de ustedes.— les dijo a los dos muchachos con un rictus enojado en sus labios.
Lily que estaba de espaldas entornó los ojos enojada, a ella no le había dicho nada, no hubo ninguna desilusión… como si pudiera esperar de ella las mismas actitudes de un gato salvaje. Scorpius era el premio anual de ese año y Albus era su mejor alumno de transformaciones, ella en cambio tenía malas calificaciones en su materia y sólo se destacaba en pociones y encantamientos. Pero por lo menos había llegado a tiempo para la detención...
Los muchachos no dijeron nada, probablemente poniendo su mejor cara de culpabilidad. Lily casi podía ver la expresión de su hermano.
—Potter, irás a ayudar a Hagrid.— Anunció dijo la mujer con firmeza. — Necesita a alguien que lo ayude con las calabazas carnívoras y me pidió que fueras tú.
Lily maldijo a su hermano, Hagrid era la mejor persona para pasar sus castigos. Se imaginó a sí misma tomando chocolate caliente dentro de la cabaña del guardabosque y conversando con él. El tiempo pasaba realmente rápido en compañía de Hagrid. Menuda suerte la suya, estaba segura que había nacido debajo de una escalera o algo así.
—Scorpius tú te quedas aquí, pregúntale a la señorita Potter que hacer, mientras yo lo acompaño al señor Potter.— Le indicó la profesora y luego añadió con voz más fuerte — Si cuando vuelvo los encuentro holgazaneando, créanme que les doblaré el tiempo de castigo.
Lily ni siquiera miró hacia atrás y continúo su trabajo con parsimonia. La puerta se cerró con firmeza.
Scorpius se acercó a ella y la miró expectante.
—Tenemos que ordenar los volúmenes según orden alfabético del autor, y categoría de nivelación. Los volúmenes avanzados se ordenan tamaños y orden alfabético.— Le dijo entregando el listado de volúmenes para que lo mirara.
El chico tomó el pergamino y su mirada vaciló entre ella y el listado en su mano unos instantes, parecía que quería decirle algo, pero Lily se mantuvo con la mirada fija en el trabajo, evitando sus ojos.
—Siento lo del otro día.— pronunció por fin. Transmitiendo la mayor sinceridad posible en sus palabras.
—No importa— Respondió Lily aparándose aún más lejos, buscando el volumen más alejado del muchacho.
Sintió los pasos acercándose a ella y su aliento cálido muy cerca de la nuca. La situación le resultaba completamente inverosímil, jamás había cruzado más de dos palabras con aquel chico, mucho menos había estado tanto tiempo a solas con él. No se conocían, o si lo hacían, pero no personalmente, siempre por medio de Albus. Sentía que la cercanía en aquella biblioteca vacía era demasiado íntima para su escasa relación a través de los años.
—Estás enojada. — Declaró Malfoy con un tono impaciente. Lily que continuaba rehuyendo su mirada hizo un mohín. Como si el chico pudiera reprocharle eso pensó ofendida.
—Claro que sí, nadie te mandó a meterte en mis asuntos Malfoy.— Le espetó ella armándose de valor y desafiándolo a los ojos. Su valor mermó un poco al notarlo tan cerca, sus ojos limpios y grises la sorprendieron. Sacudió la cabeza por su tontería, así fue como él se había entrometido en primer lugar. Haciendo legeremancia, involucrándose donde no lo habían llamado.
Lily volvió a la estantería dispuesta a continuar el trabajo. Dejándolo allí parado. Como si se tratara de una decoración más en el amplio salón.
—¿Por qué rehuyes mi mirada? Estoy intentando hablar contigo— gruñó él ofendiéndose por su actitud esquiva. Estaba tratando de disculparse con ella, y su actitud desinteresada y desafiante no le dejaba.
—¿Necesito los ojos para hablar y escuchar?— espetó con hostilidad. —Eso es nuevo.
El silenció reinó en la biblioteca nuevamente. Lily continuó su trabajo haciendo caso omiso de su acompañante.
Malfoy llevaba años deseando poder hablar a solas con ella, conocerla, verla reírse de sus chistes, ¿Siete años anhelando hablar con ella, para que sólo durara un minuto? ¡Tenía que estar malditamente jodiendo!
Nada, absolutamente nada, salía como esperaba cuando se trataba de ella. Sabía que era terca como una mula, o al menos eso es lo que Albus siempre repetía, sabía que había hecho mal al entrar en su mente, pero ella ni siquiera le permitía disculparse.
Se cruzó de brazos y la observó inclinándose en la estantería. Si ella supiera las reacciones que lograba con sus sensuales movimientos y el ángulo de visión de sus piernas, lo golpearía sin duda.
Malfoy dejó escapar una risa con solo imaginársela con las mejillas rojas de furia.
Lily se giró irritada, ¡El muy capullo no estaba haciendo nada! Y lo peor era que parecía divertirle que ella hiciera todo el trabajo. Pero al girarse exasperada, la escalera se tambaleó inestable.
Cerró los ojos cometiendo el error de aferrarse de la madera como si eso pudiera evitar su inminente caída y se la llevó con ella al suelo.
El grito adolorido no se hizo esperar.
Malfoy había intentado evitar su caída, sus manos la agarraron pero la escalera había golpeado con fuerza la cabeza del muchacho y cayeron en un enredo de extremidades, aterrizando sobre él. Malfoy gruñó mientras la parte de atrás de su cabeza rebotó en el piso de piedra.
Ouch, eso tuvo que doler.
Lily algo aturdida tardó en darse cuenta que para levantarse tenía que soltar la escalera a la que se aferraba con fuerza. La soltó empujándola a un lado y se giró para examinar al chico. A pesar del golpe, sus brazos permanecieron apretados, sosteniéndola.
Scorpius mantenía los ojos cerrados, podía sentir como Lily comenzó a moverse sobre el produciéndole calor en su estómago y en otras partes. El cabello rojo y fino de la chica invadió su rostro.
—¿Estas bien?— Preguntó ella con preocupación.
El chico abrió los ojos lentamente, Lily pudo ver una luz juguetona en sus ojos grises. No, no eran del todo grises, notó por la cercanía que su contorno era azul. La miró, sin pestañear, con la boca ligeramente abierta. Lily se concentró en su respiración algo aturdida.
Malfoy miró sus labios.
La respiración se fue. No podía querer que lo besara.
—Ahora que tengo tu atención Lily Potter, ¿Piensas disculparme? —Lily abrió la boca aturdida.
—De veras lo siento. No lo hice intencionalmente, aún no lo controlo— Aseguró el chico.—¿Podríamos comenzar de nuevo?
Lily no pudo evitar mirar como sus labios se movían al hablar. Una tenue vergüenza la invadió tiñendo de rosa sus mejillas. Como si tuviera un resorte en sus pies se levantó con rapidez. Prestando especial atención a arreglar los pliegues de su uniforme.
—Está bien y gracias por sostenerme— murmuró nerviosa ante su intensa mirada. Luego frunció el ceño y añadió— Como te atrevas a volver a hacerme legeremancia, estas muerto. — profirió en su tono más amenazante. Seguía enojada con él por tantas cosas, empezando la violación a su privacidad, siguiendo con su actitud de no ayudarla con la tarea del castigo, pero lo que más nerviosa la ponía era la forma que se habían mirado.
Él le sonrió desde el suelo y asintió con una mueca torcida, si bien seguía aturdido por el golpe estaba disfrutando de la incomodidad de ella.
—¿Piensas ayudarme?— le espetó girándose y dándole la espalda. No le daría mas vueltas al asunto completaría su castigo y olvidaría lo que había pasado. Scorpius Malfoy podía tener el carisma de un demonio pero Lily no pensaba darle el gusto de ver como la alteraba . Ella todavía se encontraba completamente confundida por el capullo de Frank y había tomando una poción para conseguir el amor. No pensaba dejar que Malfoy la distrajera.
Scorpius pareció sentir el cambio de actitud en la chica y comenzó a ayudarla. Pero parecía empecinado en ponerla nerviosa, la miraba de soslayo con una sonrisa traviesa, respiraba muy cerca de ella y Lily juraba que había hecho que sus manos se rozaran intencionalmente más de una vez.
Cuando llegó la profesora Clearwater, el chico comenzó a comportarse mejor, haciendo que Lily suspirara aliviada. Pasaron las siguientes horas con la comunicación reducida al mínimo, Clearwater les había chistado cuando el muchacho había querido iniciar una.
Cuando finalmente se les anunció que podían irse la chica salió disparada. Contenta de alejar de allí.
—Lily.— la llamó el chico mientras ella se dirigía a toda prisa por las escaleras. La muchacha se giró en medio del rellano.
—Nos vemos mañana.— le saludó con amabilidad Scorpius Malfoy, que estaba decidido en convertirse su amigo.
Lily asintió y sacudió su mano recordando sus modales.
Él se encontraba al pie de la escalera, con las manos en los bolsillos del pantalón en una pose descuidada y Lily notó nerviosa que había una luz en sus ojos, una que no quería descifrar. Una en la que ciertamente no confiaba.
—¡Rose! ¡Rose!—Alguien la sacudía frenéticamente mientras gritaba su nombre.
El mareo la golpeó con fuerza abrumadora y el incesante zarandeo al que estaba siendo sometida le revolvía aún más su estómago. Se defendió de aquellos brazos con la torpeza de quien recién se levanta luego de una noche de fiesta.
—Basdta— gruñó enojada, su boca se sentía pastosa y su lengua adormilada. — déjame dormir.
—¡Rose! ¡Rose!— Repitió la voz, y las manos continuaron moviéndola sin darle respiró.
—¡¿Qué?!— exclamó exasperada abriendo un ojo. El rostro de Dominique la miraba con horror puro.— eres la peor prima del mundo. — Le gruñó girándose en la cama, Nique siempre tan apegada al drama creía que el mundo se acababa por cualquier nimiedad, estaba agotada después de la noche anterior y se sentía incapaz de afrontar los problemas que Nique creía tener. Ella tenía los propios.
—¡Rose!— exclamó ella, esta vez ofendida por su indiferencia. Como la pelirroja no respondió, la muy maldita descorrió las cortinas de la ventana, haciendo que la luz intensa de la mañana la golpeara en el rostro con fuerza abrumadora
La Ravenclaw sabía que la chica no pararía hasta conseguir que la escuchara.
—Necesito agua.— le ordenó, si iba a ser despertada de aquella manera Nique podría por lo menos tener la decencia de buscarle agua.
Escuchó el grifo del baño hacer el sonido chirriante de cuando se abría demasiado. Le estaba dando un maldito dolor de cabeza.
Un vaso frío se apoyó contra su mejilla.
—Aquí tienes. —La voz de su prima parecía más tranquila ahora que ella estaba haciendo algo para despertarse.
Rose abrió un ojo de mala gana y pudo ver el estado de la chica. Estaba desnuda tapada sólo con una sábana.
—¿Nique que demonios te pasó?— Rose se congeló con el vaso a medio camino. Sus ojos se habían abierto con sorpresa.
—¡La poción! ¡La poción esta mal!— declaró Nique mientras se paseaba de un lado a otro de la habitación con el semblante blanco.
—¿Qué sucedió?— Preguntó Rose agarrándose la cabeza y tomando agua con delicadeza. Había tomado bastante la noche anterior.
—¡Eso me gustaría saber a mí!— se lamentó la chica.— ¡No recuerdo nada!
Rose levantó una ceja. Su prima estaba desnuda, solo cubierta con una sábana.
—¿Despertaste sola?
Los ojos enrojecidos de Nique resplandecieron aún más brillantes y su rostro se volvió mas blanco aún. La chica salió corriendo al baño para vomitar lo que sea que llevara en el estómago.
Rose se levantó y la siguió al baño. Por suerte se encontraban solas en su habitación. Seguramente era tarde para que ninguna de sus compañeras se encontrara allí.
Le palmeó la espalda con compasión, pero el asco que sentía le hizo cerrar los ojos y taparse la nariz... su estómago también estaba sensible.
Nique tiró la cadena y se acercó al lavabo para mojarse el rostro y enjuagar su boca. Mientras Rose le entregaba el mismo vaso con agua para que bebiera.
—Tómalo despacio— le ordenó, mientras la empujaba con delicadeza hacia su cama.
Rose se puso a revolver su baúl en busca de ropa para su prima. Se la tiró sobre el regazo y continuó buscando.
—¡Aquí!— anunció feliz, sacando unas pastillas de su botiquín. — Las compré especialmente para tu cumpleaños.— le explicó entregándole una pastilla blanca para el dolor de cabeza.
Rose siempre pensando en el futuro, planeando todo con extremo cuidado, se podía decir que nada la atrapaba desprevenida.
Nique agarró el objeto por reflejo y recordó a Lysander semidesnudo ofreciéndole la misma pastilla. Sus mejillas se encendieron y sus manos se posaron en su cabeza.
Rose la instó a tomar el medicamento y a vestirse apropiadamente. Cuando Dominique terminó su prima la miraba expectante frente a ella y con los brazos cruzados.
—¿Vas a decirme que paso?—Preguntó sin aguantarse.
Dominique suspiró.
—La poción, funciono mal— repitió la chica. Rose esperó pero ella no dijo nada más.
—¿Cómo que funciono mal? ¿Qué pasó?
—Me desperté con Scanmader en una cama de madame potionlove.— Dominique se mordía el labio como recordando, sus mejillas teñidas de rosado.
—¿Cuál de los dos?— Rose estaba sorprendida por la noticia. Lorcan era un completo nerd de las pociones, incluso más que Lily y Lysander era... bueno, un chico bastante raro, solitario como todo Ravenclaw. Ella no solía hablar con los gemelos, a pesar que se conocían desde pequeños y pertenecían a la misma casa.
—¡Como si importara!— Exclamó la chica exasperada.— No hay uno peor, ¡Son los dos iguales!
—Sólo físicamente.—le dijo Rose inclinando los hombros y como siempre tenía razón, sus personalidades eran muy distintas, por lo que eran muy fáciles de diferenciar.
—¿Cómo pudiste dejarme para que cometiera semejante locura?— le reprochó la Slytherin, haciendo que Rose volviera toda su atención nuevamente hacia ella.
Dominique tenía el rimel de ojos y delineador corrido, ojeras bajo los ojos y el cabello rubio desalineado.
—¡Eres la mayor de edad aquí!— Le recordó Rose ofendida.
—Si pero tú eres la responsable— Respondió la chica— ¿Qué voy a hacer Rose? Se suponía que esta poción haría que conociera a mi propio señor Darcy, no que terminaría con uno de los chicos más geek y raro del puto colegio. Soy una chica bonita, esperaba liarme con un adonis, un dios del sexo... ¡o con un famoso!— Dominique se encontraba inmersa en estado que Lily llamaba ráfaga de drama.
—Espera...— Dijo la rubia acercándose a Rose— ¿Por qué estás poniéndote roja?
La aludida maldijo por lo bajo. Dominique no era a quien quería decirle lo sucedido, Lily era la mejor opción lejos, pero ahora que la había descubierto se pondría malditamente insoportable.
—¿Qué hiciste anoche?— Preguntó la chica, dándose cuenta de algo. — ¿Por qué no estabas para evitar que me liara con Scanmader?
—Antes que empieces, quiero aclarar que no hice nada.
—¡No lo puedo creer! ¿Qué hiciste?— Chilló su prima señalándola con el dedo.
—Dije que no hice nada.— La cortó Rose a la defensiva, volviendo a cruzar sus brazos en actitud protectora.
—Bueno, bueno, ¿Qué pasó entonces?
La música sonaba con fuerza. Su visión estaba un poco borrosa mientras seguía bailando. La cabeza estaba sólo un poquito confusa por el alcohol, pero las piernas se sentían como de goma, como si no estuviera en completo control de si misma.
—¿Bebemos algo más? —Preguntó Nique completamente emocionada.
Rose sacudió la cabeza.
—No puedo beber más, me pondré enferma —respondió levantando la nariz.
—Sólo has tomado cuatro cócteles —bromeó Emma, riéndose histéricamente. Ella siempre había pensado que Rose era un poco patética porque no aguantaba el alcohol. Bueno por eso y probablemente por cómo se vestía, porque le gustaba estudiar y porque era una maldita retraída social.
—Puedes tomar uno más. Yo iré al bar contigo —le gritó Rose a su prima como respuesta, tomándola de la mano para no separarse en el abarrotado club. Mientras sus dos amigas continuaron bailando.
—Mejor voy al baño— murmuró la rubia a medio camino.
Rose se encogió de hombros y la siguió.
—No, ve a pedir el trago. — Contestó la chica.— Esta abarrotado, tardaremos un milenio si me acompañas.
—Bueno, bueno— accedió la pelirroja— ten cuidado.
Abrirse paso entre el alborotó que había en la barra central era una locura. Rose se inclinó sobre la barra para poder ver si alguno de los barman venía para ese lado de la barra
—Oye, ¿podemos tener algún tipo de servicio por aquí? Hemos esperado durante diez minutos—Gritó un tipo a su derecha agitando su mano enojado.
Para cuando llegó su turno Rose pidió lo que le pareció que el gustaría a Nique, un black magic mango. No tenía idea si era una buena elección, pero una chica a su lado lo había pedido y le pareció bien.
Alrededor la gente seguía gritando sus pedidos mientras los barman luchaba por mantener el ritmo. Otro tipo al lado golpeó con su mano el mostrador y gruñó frustrado. —En serio, ¿cuánto maldito tiempo se tarda en tener una bebida en este lugar —gritó airado.
Cuando recibió su trago Rose escapó de allí contenta, era una maldita locura. Reviso el salón intentado ver a su prima pero no la veía por ningún lado. Las luces parpadeaban al ritmo de la música haciendo que su visión se entrecortara.
—¡Mira por dónde vas condenada inútil!— gritaba una chica completamente furiosa.
—Lo siento... no la vi.— respondía otra completamente asustada.
—¿Tienes idea lo que cuesta este vestido? Ni trabajando toda tu patética vida podrías pagarlo.
Los gritos llamaron la atención de Rose. El desafortunado incidente parecía ocurrir en un box privado cerca de la barra principal. Habían varias personas allí, pero ninguna parecía dispuesta a defender a la chica
—Lo lamento, traeré algo para que se limpie.— respondió una chica menuda, era una camarera del bar, lucia asustadísima. Se inclinaba y retorcía las manos ante el grupo de clientes.
—¿Limpiar? Te haré despedir por inútil.— espetó la otra voz. Era mujer joven bien vestida. Morena y muy bella.
La camarera palideció ante la amenaza.
—No por favor Señora.— suplicó la chica.
—¿Señora? ¡Soy señorita maldita seas!— escupió la otra empujando a la chica con desprecio y pateando las botellas que la muchacha intentaba levantar— ¡Llama al encargado si no quieres que te hechice estúpida!
Rose enfureció, detestaba a los matones. El hecho que ella sufriera bulling en sus primeros años la había hecho una defensora de indefensos.
Se dirigió hacia allí sin pensarlo mucho, el alcohol la había alterado y destruido cualquier inhibición o retraimiento natural. En otras circunstancias hubiera buscado ayuda antes de dirigirse allí.
Se acercó a la joven camarera y la ayudó a levantar un par de botellas que al parecer había derramado sobre el vestido de aquella matona. La joven le agradeció y huyó de allí, bajo los gritos y amenazas de aquel grupo de clientes.
Rose miró al grupo de personas entro del box privado, se notaba que tenía dinero, bebidas exclusivas adornaban la pequeña mesa del centro, todos vestían ropas caras o túnicas de diseñador.
—¿Quién carajo se creen?— chilló Rose con las mejillas encendidas de pura furia— Malditos imbéciles, ricos y pretenciosos, ¿acaso creen que pueden tratar así a cualquiera que se cruce por su camino?
—¿Disculpa engendro?— respondió la chica que había iniciado el escandalo.— ¿quieres ocupar el lugar de la camarera en el extremo de mi varita?
Rose se rió con suficiencia. Definitivamente el alcohol había afectado.
—¿Cómo si pudieras hacerme algo? Se nota que no tienes ni una pisca de cerebro. ¡Con tu escaso entendimiento duda que sepas como hacer algo con tu varita!
—¡Loca entrometida, haré que te echen de este lugar! ¿Acaso no sabes quién soy?
—Megan...— dijo uno de los chicos que se encontraba en el grupo. Poniendo una mano sobre el hombro de la chica que parecía dispuesta a abalanzarse sobre Rose.
—Realmente te gusta hacer esa amenaza, no sé quien rayos eres, pero no importa, tu tampoco sabes quién soy yo.— respondió la pelirroja segura de sí misma. Más segura de lo que había estado en años.
Pero dos tipos corpulentos de seguridad se pusieron a ambos lado de Rose en actitud amenazante. La chica se sorprendió e intentó explicarles la situación pero la sujetaron por los brazos y la comenzaron a arrastrar.
La bebida que había pedido para Dominique se cayó en el forcejeo, rose miro el vidrio roto y trago colorido esparcirse por el suelo completamente hipnotizada. Su mente estaba funcionando algo lento.
La mujer llamada Megan se rió en su cara y le hizo un saludo despectivo con la mano mientras los guardias de seguridad la levantaban.
Rose la miró con furia, pero luego se sintió levemente aterrorizada, ella no era James o Fred. Pondrían una nota en su legajo por esto, "desacato a la autoridad" o peor "escándalo público" Si le hacían una prueba de alcoholemia estaría en problemas porque además era menor de edad... Aunque pensándolo mejor tal vez tendría que jugar la carta de su apellido y saldría de allí tan solo con una advertencia.
—¡Cariño!— murmuró un chico tomando su mano que se agitaba impaciente para que la soltaran.
Rose lo miró confundida, era uno de los chicos que estaba en el box con esa tal Megan. Se había mantenido al margen durante el enfrentamiento, como si le importara un carajo que maltrataran a esa pobre chica.
—Señores, yo acompañaré a mi novia fuera— les dijo a los guardias poniendo una mano en el hombro del más corpulento con lo que Rose interpretó como una ligera amenaza.
Los hombres lo miraron entre confundidos y enojados. Rose solo abrió la boca completamente aturdida.
El chico también era corpulento, era tan alto como los dos de seguridad. A Rose le pareció que media casi dos metros. Tenía una prominente barba y cejas pobladas. Se veía amenazante.
—Está bien Sr. Krum.— respondió el hombre de la derecha y de pronto Rose se sintió liberada del agarre, se balanceo levemente intentado conseguir la estabilidad pero su nuevo captor la arrastró a fuera mientras ella comenzaba a protestar.
El frío nocturno la golpeó con fuerza mientras lograba zafarse de la mano fuerte del Sr. Krum.
—Eres una chica muy problemática ¿Sabías?— le dijo el hombre con una mueca divertida.
—¿Quién te mando a entrometerte?— le repechó Rose. Creía saber quién era aquel hombre, las revistas corazón de brujo hablaban mucho de él. No que ella fuera superficial y leyera ese tipo de revistas... pero ¡Dominique definitivamente lo hacía! Y ella... ella las veía por encima de su hombro.
—¿No piensas agradecerme?— se sorprendió el chico cruzándose de brazos. Tenía la tez morena y ojos levemente claros, parecía divertido.— ¿Soy Dragan y tú?
¡Por supuesto que Rose sabía quién era! Era parte del equipo de quiddicht nacional Búlgaro.
—No, lo tenía bajo control.— Respondió la chica ignorando la segunda pregunta.
—Ya lo creo calabaza.— le dijo el con sorna.
El ojo de rose se contrajo de furia ¿Calabaza? ¿Lo decía por su cabello?
—No me pongas nombres.
—¿No te gusta? ¿Prefieres cabello de fuego? Nah, muy largo.— se rasco la barbilla.— ¡Ya se! ¿Zanahoria?— ahora se rió con fuerza.— Si no me dices tú nombre no tendré más remedio que inventarte uno...
—Eres un idiota, ¿primero atacas a esa pobre muchacha y luego me sacas de allí para molestarme?— Rose sacudió su cabeza haciendo que sus rizos rojos se movieran con ella.
—Te equivocas— le dijo de pronto con seriedad.
La chica lo miró con enojo, no todos los días alguien le decía a Rose que se equivocaba. Pero su expresión seria y sus brazos cruzados le produjo intriga.
—¿Sí y en qué exactamente me equivoco?—Le preguntó ofendida y curiosa.
—Que no le hice nada a esa muchacha.
—Estabas allí y no hiciste nada niño rico a efecto práctico es lo mismo.
—Después no te quejes si te ponen nombres..— Se rió él.
Era insufrible, él había empezado con los sobrenombres.
—Como creía, eres igual que ellos, no importa si no la atacaste estabas allí mirando y no hiciste nada.
El se encogió de hombros.
—No puedo decidir lo que todos hacen o dicen ¿no crees? O tal vez tú sí lo crees, ¿Acaso eres una de esas maniáticas del control o algo calabaza?
Rose apretó la mandíbula. ¡Por su puesto que no!... Tal vez sólo un poco... tal vez solo cuando los demás se equivocaban.
Como ella no respondió él se acercó y le tocó la muñeca.
—Tal vez deberías soltarte y permitirle a alguien que tome el control por ti... te aseguro que te gustará.
¿Qué demonios quería decirle? Estaba filtreando con ella.
—Estás todavía más roja de lo que creía posible.
El asuntó de la poción le golpeó fuerte, ¿Acaso...?
—No cambies de tema— le dijo ella volviendo a la realidad, sus rostros estaban muy cerca.— Deberías haberla ayudado y no lo hiciste.
El asintió levemente.
—Tienes razón.— le dijo mordiéndose el labio.— por eso los deje allí y te ayudé con los guardias. Prefiero estar aquí contigo que con esos capullos.
Rose sonrió cuando él le dio la razón.
Dominique la miraba con los ojos tan abiertos como una lechuza y la boca ligeramente abierta por la impresión.
—Después de eso me llevó a un bar— Le explicó la pelirroja.— Sólo hablamos de cosas cotidianas.
—¡¿Quieres decir que no pasó nada?!— le preguntó horrorizada.
Rose asintió cohibida. Dragan definitivamente había filtreado con ella y debía admitir (por lo menos ante ella misma) que era un hombre hermoso, si es que se podía ser masculino y hermoso a la vez.
—¡Tienes que estar de broma! ¿Cómo mantuviste tus manos alejadas de semejante espécimen?— Gruñó Nique exaltada, levantándose de la, recién hecha, cama de Rose.
—Tengo novio, no puedo hacerle algo así a Adam.
—¡Pero lo pensaste!— le acusó.
Rose lucia preocupada. ¡Claro que lo había hecho! Estaba en un momento de sequía con Adam... y Krum había terminado siendo un caballero en todo sentido. La idea de acostarse con él le había rondado por la cabeza incluso besarlo, pero ella no era así, jamás podría hacerlo, sentiría un inmenso asco de sí misma, y además estaba completamente fuera de control por la bebida.
—Tranquila Rose no hiciste nada malo— aclaró la chica sabiendo que había metido la pata. — cualquiera hubiera hecho lo mismo, ósea ese chico es tapa de revistas para brujas, un maldito sueño hecho realidad. No hay nada de malo con soñar.
—Exacto, ¿De qué me sirve engañar a mi novio con alguien como él? Él no siente nada por mi, es solo un chico acostumbrando a ligar.
Rose recordó haber mirado los brazos trabajados del chico mientras bebían algo en el club afterhour the Plastered Gigant. Se sonrojó por tener esa clase de pensamientos sobre el chico.
—Hubiera sido un increíble polvo.
Rose la miró de mala manera.
—¿Qué?
—Y tú me hablas de polvos, quieres que te recuerde que despertaste con...
—¡Esta bien!— la interrumpió la rubia con la voz más alta de los normal— Pero él podría ser el chico de la poción.
—Por favor Nique, él no es el chico de la poción. Él sólo apareció para— la chica se frenó buscando las palabras— no sé, modificar el entorno. ¿No decía algo así el diario? "...imposible crear amor, sólo transformar el medio para encontrar el amor y darle obstáculos y giros argumentales dignos de romance épico..."
Nique Rodó los ojos, ¿Se había aprendido el diario como si se tratara el libro reglamentario de hechizos? ¿De verdad decía giros argumentales? Parecía algo completamente inventado.
—Si tú quieres creer que tu príncipe es un giro argumental allá tú. — se burló Nique.
—Si tú quieres creer que Lysander es tu príncipe allá tú— contraatacó Rose.
Dominique apoyó entonces la teoría que Krum y Scanmader eran solo un instrumento de la poción para darles drama y confusión.
Rose 1, Nique 0.
Después de todo la idea de Scanmader como destinado a estar con ella la aterrorizaba, no había forma que ese chico y ella terminaran juntos, si por lo menos hubiera conocido a Krum... ahora que lo pensaba bien tal vez Rose había conocido a Krum para presentárselo. Sí, eso tenía que ser, una estrella internacional de Quiddicht, no el loco de los animales... Pero por alguna razón no quiso decírselo a Rose... ¿Qué pasaba si ella y Krum estaban destinados? No podía entrometerse.
¡Pero ella quiere a ese tonto de Adam! Decía una voz, mientras otra le decía que sabía muy bien que ese Adam no era para Rose.
Buscaron a Lily más tarde ese día y la pusieron al tanto de lo ocurrido. Continuaban escondidas dentro de la habitación de Rose, era un excelente lugar porque sus compañeras estaban en la biblioteca.
—¡Tienen que estar malditamente jodiendo! Ustedes— las señaló con exasperación sentada en el escritorio— disfrutando como heroínas románticas mientras a mí me tocó ordenar libros como a cenicienta.
—¿Quién?— preguntó Dominique confundida. Ella no tomaba estudios muggles como Lily.
—Nadie disfruto nada...— aseguró Rose. Estaba apoyada en el alfeizar de la ventana de Ravenclaw. Lily tenía que admitir que ellos tenían la mejor vista del castillo.
—¡Por favor! Lysander tiene una excelente reputación.— Reclamó la chica, mientras Dominique enrojecía.— ¿Qué? no te hagas la mojigata...
Dominique no podía decir si era bueno o no en la cama ya que no recordaba nada. Pero sí recordaba su cuerpo y esos tatuajes en su pecho...¡Maldición! maldito nerd, raro, con excelente trasero. Se recostó en la cama de Rose con un suspiro furioso, en parte para ocultar su rostro de Lily.
—Y Krum— Ahora fue turno de Rose de sonrojarse— he visto esas fotos de lencería masculina en corazón de bruja la semana pasada.
Dominique también las había visto, inmediatamente apoyó a Lily asintiendo con vehemencia.
—Por cierto deberías verlas, así sabes lo que te pierdes...— le dijo Nique con una sonrisa malvada en el rostro.
Rose miró a sus primas, no sabía quién había tenido la peor reacción al saber que no había besado a Krum cuando él lo intentó. Por lo menos Lily la apoyaba en relación a no hacer nada si salía con Adam, pero ahora sus dos primas la intentaban convencer para que dejara a su novio por un famoso, de otro país, que era conocido por no haber tenido una relación seria en su vida. ¡Ni en sus más descabellados momentos haría algo como eso!
Lily eventualmente las dejó para asistir a su castigo con Claerwater.
—Disfruten de su Domingo.— les dijo Lily con un suspiro desanimado mientras salía de la sala común de Ravenclaw.
Lo que no esperaba era ver a Frank allí afuera, intentado de conseguir la respuesta para ingresar. Al parecer recién salido de la enfermería se dirigía a ver a su novia. Lily evitó su mirada y pasó rápidamente a su lado.
El chico al reconocerla dejó escapar un sonido de sorpresa.
—Espera— le dijo, su voz hizo eco a través del pasillo.
—No tenemos nada que hablar Frank— le dijo exasperada— mantente malditamente alejado de mí, soy mucho mejor que Albus para maldecir cuando estoy cabreada.
Pero él la sostuvo del brazo, para impedir su ansiada huida.
—Lo siento Lily, solo quería disculparme por ser un capullo.— le dijo mirando a sus pies.
Avergonzado o no, Lily no pensaba perdonarlo, por lo menos no todavía.
—Mira, preferiría que no te me acerques Frank, sé que somos amigos— Enderezó sus hombros y carraspeó antes de continuar— o éramos...como sea creo que es mejor que dejemos de hablar.
Sobretodo porque era malditamente vulnerable a él. Tenía miedo de perdonarlo si se lo pedía, y su orgullo no la dejaría vivir en paz si lo permitía.
Frank asintió levemente. Con suavidad, como intentando de no asustarla.
—Solo quería que supieras algo.— el chico se aclaró la garganta y la miró decidido.— Tus primos y tu hermano me amenazaron.
—Si lo sé— Lily se cruzó de brazos, enojada porque el chico quisiera continuar reteniéndola. Ya le había dicho que no quería hablar con él.
—No, no entiendes— Le dijo y eso hizo cabrear más a Lily.— En verano, me amenazaron a que me mantuviera alejado.
La chica se tocó el puente de la nariz. Sintiendo como el enojo iba en aumento.
—Por eso no paso nunca nada entre nosotros.—le explicó el chico, con la voz ligera.
—¿Quién?— preguntó ella con la voz temblorosa.
—Tus primos, tus hermanos, y...
Lily sacudió la cabeza sin dejarlo terminar y se alejó de allí hecha una furia.
—¡Lily!— le gritó Frank, pero ella ya no lo escuchaba.
Con las mejillas encendidas y un paso furioso llegó al aula de transformaciones.
—¡Tarde!— le gruñó la profesora. Lily se mordió el labio y bajo la cabeza fingiendo arrepentimiento.
La profesora estaba sentada detrás del escritorio leyendo el periódico. Lily la miró enojada cuando ella bajo la vista nuevamente y se dirigió al fondo del salón. Malfoy ya se encontraba allí, acomodando varios libros subido a la escalera de nogal.
Ella se puso a lado y trabajaron en silencio bajo la atenta mirada de perro guardián de la jefa de la casa de Ravenclaw.
Con el pasar del tiempo, la aburrida y monótona tarea le ayudó a calmar sus instintos asesinos. ¡Malditos hermanos! ¡Maldita familia entrometida!
—Tengo que hacer mis rondas con los prefectos.— Les anunció la profesora poniéndose su capa.
El aula estaba a oscuras, solamente iluminada mediante algunas velas y las varitas de los muchachos.
Lily y el chico se giraron para mirarla partir.
—Como se les ocurra irse de aquí antes de tiempo créanme que lo sabré y...
Lily se giró de vuelta y dejó de escucharla, se sabía de memoria las amenazas de los profesores y sobre todo las que Clearwater.
—¡Qué bueno!— Escuchó la voz aliviada de Malfoy a su lado. El chico suspiró dejando caer el libro que tenía en la mano y se reclinó hacia atrás descansando.
—Ha puesto un hechizo de alarma en la puerta.— le explicó Lily que sabía los procedimientos de castigos, y los trucos de los profesores.
—No importa, por lo menos podremos hablar.— contesto él dando a entender que no le molestaba no poder escaparse. Se incorporó sobre los codos.
—De todas formas podemos salir por la ventana.— Replicó ella mirando al Slytherin con una sonrisa.
El chico pareció sopesarlo un instante, inclinando la cabeza ligeramente hacia arriba.
—¿Y luego como entramos al castillo? ¿Por la puerta principal? — se burló Malfoy.
—No, por las cocinas. Los elfos tienen una puerta en la parte posterior del castillo. Es pequeña pero si gateas puede pasar.
—También puso un encantamiento en la ventana.— le dijo Malfoy.
Lily bufó y se dejó caer sobre su espalda, imitando al Slytherin.
—Lo hubieras dicho antes. — le reprochó cerrando los ojos. Esa mujer era una tirana.
—¡Quería aprender como hacías para librarte de tus castigos!— replicó el chico riendo.— siempre es bueno escuchar a las personas más experimentadas.
—No puedo creer que pusiera un encantamiento en la ventana. — suspiró Lily agarrando un pesado tomo para usarlo como almohada.
—Se ve que te conoce bien ¿eh pelirroja?
—Me odia. Realmente me odia.
—¿A ti?
—Sí, soy realmente mala en transformaciones... suelo prender fuego mis cosas, un jodido desastre. Dudo que pase los TIMOS este año.
—Son fáciles— le aseguró el chico con vos tranquilizadora.
—Si bueno, discúlpame genio, eres el premio anual del colegio. Dudo que algo te resulte difícil.
—No puedes ser mala en todo, ¿No eres buena en pociones?
—Si en pociones y en herbología. Nada de mover la varita para mí.
—¿No eres buena en maldiciones? Eh oído escuchar en los pasillos a varios quejándose de tus hechizos.
— Tengo algunas buenas maldiciones— aceptó sonriendo.— pero nada fuera de lo común, todos tienen tantas expectativas cuando eres un Potter.— Lily no sabía por qué se estaba abriendo tanto con el chico, hablar con él le estaba resultando agradable, además él parecía interesado.
—Intenta ser un Malfoy— le dijo con una sonrisa torcida.
—Lo siento.— suspiró ella y de pronto se dio cuenta de lo mal que había sonado. — quiero decir...me refiero, no es que sea algo malo...
Él levantó una ceja y la miró fijamente, casi disfrutando de su suicidio verbal.
—Quiero decir que— Se había puesto roja pero levantó la cabeza y eligiendo las palabras con cuidado continuo mirándolo a los ojos.— Debe ser difícil tener a todos juzgándote por las cosas del pasado. En las que no hiciste nada por supuesto, porque claro, no habías nacido.
Lily se tapó la cara con las manos por la vergüenza. Las cosas que decía, seguían sonando mal. O mejor dicho no del todo bien.
—¿Mátame quieres? No sé ni por qué me dejas hablar.
—¿Y darles el gusto que tengan razón? ¡Ni loco!— se carcajeó realmente divertido y luego añadió:— Esta bien Lily, entiendo tu punto. Yo también lo siento, sé por tu hermano que no es fácil ser un Potter.
—No lo nombres, tengo un asunto sin resolver con mi hermano.
El chico levanto una ceja pero no dijo nada más.
Allí sentados y rodeados de libros, Lily encontró la comprensión de la persona que menos esperaba en el mundo, sus vidas había sido muy diferentes, pero las expectativas sobre ellos eran apabullantes, de él esperaban lo peor, mientras de ella esperaban grandeza. Pero ambos sólo querían que los dejaran en paz.
Lily comenzaba a entender por qué su hermano, se había hecho amigo del chico.
—Entonces, dime algo más sobre ti —la alentó Scorpius apoyando su cabeza sobre la mano, mirándola desde arriba.
—¿Mmm, como qué?
— No sé, ¿tienes algún hobby?, ¿dónde quieres trabajar? Ese tipo de cosas —respondió levantando sus hombros. Sus ojos brillantes de interés.
—Ok, bueno, probablemente me gustaría trabajar en la parte de investigación de pociones. Realmente no tengo muchos hobbies, me gusta nadar y jugar quiddicht. ¿Qué hay de ti? —contestó, observando su reacción a las respuestas.
Él sonrió y la chica se sintió relajada. Realmente era muy fácil hablar con él, hacia las preguntas correctas y escuchaba con atención.
—A mi gustaría ser Auror. — Le contestó su voz casi en un susurro. Parecía que estaba un poco avergonzado por decirlo.
Lily parpadeó. El chico estaba preocupado de lo que ella pensara.
—Serás uno bueno, siendo premio anual y eso. — le señaló.
—¿Tú crees?
—Claro que sí. Eres bueno en transformaciones y Defensa ¿no?, mi padre dice que eso es lo esencial, pero claro...— sonrió y se acercó a él.— es realmente malo en pociones.
Los chicos rieron.
Lily creyó entender las razones de Malfoy, probablemente quería ser diferente a su familia. lo observó bajo la luz nocturna que se filtraba por los altos ventanales, era alto y delgado, pero no tanto como su padre, algo más musculoso... su mandíbula era más cuadrada, más masculina, sus ojos no eran del todo grises y su pelo rubio era un tono más oscuro y se veía algo desordenado como si hubiera pasado las manos desacomodándolo.
Scorpius Malfoy, no era su padre y aunque todos dijeran que eran iguales, ni siquiera eran tan parecidos físicamente.
Cuando se hizo la hora, él la acompaño sin decir nada. Lily se sintió algo nerviosa, era Malfoy lo que la ponía nerviosa, la había mirado como si la entendiera, como si supiera exactamente como se sentía y como si le importara y ya nada volvió a ser igual entre ellos.
El lunes llegó rápidamente para Dominique, que deseaba pasar mas tiempo encerrada en la seguridad de su habitación o la de sus primas. Había pasado el rato haciendo sus deberes e intentando devolver su vida a algún tipo de apariencia ordenada.
Durante sus clases, no faltaron comentarios de su borrachera. Al parecer todos los que salieron el sábado la había visto cometiendo alguna estupidez.
—¡Eres mucho más divertida alcoholizada Weasley!— le gritó alguien que no supo identificar mientras se dirigía a su clase de encantamientos.
—¡El alma de la fiesta!— se burló de ella Angus Snowyowl, un compañero de su casa, mientras le guiñaba un ojo en clase de herbología.— Estabas toda charlatana.
Dominique se hundió en el asiento queriendo que la tierra se la tragara mientras deseaba que el profesor Neville no hubiera escuchado aquello. Nunca más volveré a beber, se dijo a si varias veces a lo largo del día, mientras los comentarios y burlas de sus compañeros continuaban.
Al comenzar la semana, Dominique puso especial atención a esconderse de Lysander. Había tomado muchas precauciones, tomando pasillos deshabitados. Evitando encontrarse en sus lugares habituales, e incluso había evitado comer en el gran comedor.
Pero el miércoles, terminó siendo arrinconada por el chico mientras salía de las cocinas.
Casi dejó caer toda la comida por la sorpresa. ¡Tendría que haber comido ahí dentro! Pensó, pero luego se dio cuenta que él habría entrado de todas formas.
Era de noche y se suponía que no podía haber alumnos fuera de la cama.
—¿Podemos hablar?— le preguntó él algo cohibido. Su sombra se alargaba hacia el final del pasillo, haciendo que el chico se viera más alto de lo que realmente era.
Dominique lo miró, lucia el uniforme del colegio como si se tratara del atuendo de un presidiario, con descuido y la corbata mal acomodada, además tenía unas botas negras estilo militar. Su cabello rubio se veía mal acomodado, con mechones cayendo alrededor de su rostro. ... como si una chica se lo hubiera manoseado mientras...Su rostro enrojeció. Su mente esta fuera de control, se había imaginado nuevamente su pecho tatuado.
—¿No piensas decir nada?— le preguntó él acercándose mientras ella se maldecía a si misma.
—Pese que eras tú quien quería hablar.— le respondió encontrando su voz en medio del caos mental.
—Bueno, sí— aceptó él con una mueca— ¿De verdad no recuerdas nada?
Nique se enfureció. Ya era suficiente con las bromas de sus compañeros. Quería olvidar esa maldita noche.
—No y jamás, jamás quiero volver a hablar de esto.— le contestó enojada— no quiero recordarlo y no quiero que volvamos a hablar sobre ello.
Lysander frunció el ceño, en esa luz sus ojos lucían oscuros y claramente infelices.
—Está bien, no hablaremos más del tema.— Accedió sintiendo y dando otro paso más cerca.
—No quiero que hablemos de nada. — Aclaró ella con firmeza en caso que él no hubiera entendido sus otras indirectas.
—Está bien, como tú quieras. — Le respondió él, su voz dura, fría, de una forma que no la había escuchado antes. Él se inclinó sobre sobre ella, con la mandíbula apretada—. No es justo que yo lo recuerde y tú no, Nique.
Ella no sabía que decir. Se miraron un instante con intensidad.
El chico se giró, sus pesados pasos resonaron a lo largo del pasillo, se quedó mirándolo mientras se alejó de allí, dejándola sola en medio del pasillo y sintiéndose miserable.
Lily acorraló a su hermano a primera hora de la mañana del lunes. Lo esperó tranquilamente sentada en la mesa de Slytherin.
—Te estaba esperando— Le dijo con malicia retorciendo el tenedor.
Ya que estaba allí, se había servido un desayuno. Aunque algunos Slytherins la habían mirado de mala manera, incluido Jude. Su eterno enemigo por decisión propia.
—¿Qué haces Lily?—pregunto Albus sentándose frente a ella totalmente confundido.
Scorpius venía con él. Se sentó a su lado apoyando el libro de pociones entre ellos.
—¡Hola Lily!— la saludó sonriendo de lado. Se lo veía muy contento.
La chica le respondió con amabilidad antes de girarse nuevamente hacia su hermano.
—Quiero aclararte algo Albus, eres mi hermano y entiendo que te preocupes por mi— Se inclinó hacia adelante, su voz era baja pero amenazante— Pero la próxima vez que te entrometas en mi vida, decidiendo por mí, te haré pagar por ello.
Albus se reclinó hacia atrás sorprendido.
—¿A qué te refieres?
—A que le prohibiste a Frank salir conmigo a base de amenazas.— le respondió furiosa. Su mano apretando la copa con jugo de calabaza.
—Ah eso.— Suspiró el Slytherin rehuyendo su mirada.
—Si eso, ¿Qué te piensas que soy estúpida? ¿Qué no puedo tomar mis propias decisiones?— Su voz temblaba, quería gritarle, pero se contuvo. Su hermano no se sentía intimidado por sus gritos, tenía que sonar letal como su madre, eso funcionaba con él.
—Él no te merece. — le contestó Albus a modo de disculpas.
Pero eso no estaba cerca de ser suficiente.
—Eso es mío para decidir, no vuelvas a meterte en mi vida— le espetó ella mientras se levantaba furiosa. Se giró para irse, pero lo pensó mejor y tomó la copa para arrojársela a su hermano.
Albus la miró con el jugo chorreándole por el rostro completamente sorprendido.
El resto del día no fue mejor para Lily, tuvo que explicarle a Shakelbolt que no podía ir a los entrenamientos porque estaba castigada. La chica se había enfurecido por su torpeza y le había dado un largo sermón, Lily pensaba que no podría haber un capitán más insoportable que James, pero la chica le hacía competencia.
Luego se decidió vengarse de su otro hermano, preparo una vociferador empapado con una poción descabelladora, James le diría adiós a su preciado cabello por al menos una semana. Se rio de solo imaginárselo, se lo tenía bien merecido pensó mientras veía partir a la lechuza.
Para el martes Rose y Nique la pusieron al tanto de sus teorías sobre Krum y Lysander, y como ellos eran sólo parte del entorno de novela de la poción.
Lily sentada con el torso apoyado en el árbol favorito de Rose, levantó una ceja.
—¿Esa es su escusa?— se rio ella— yo creo que están intentando negar lo inevitable.
—¿A qué te refieres?— le espetó Rose de mal humor, tenía una ceja negra que había olvidado destranformar. Había pasado gran parte de aquella tarde practicando transformaciones no verbales.
Lily casi se atraganta de la risa al verla tan ridícula. Pero se aclaró la garganta y se explicó.
—A que la poción modifica el entorno eso es cierto, por eso Nique se lió con Lysander de esa manera tan dramática, porque nunca habría sido capaz de notarlo de otra manera— Dominique bufó en desacuerdo— y tú, bueno no creo que Adam sea tu alma gemela Rose.
Sus primas le contestaron enojadas, ambas en completa negación. Pero Lily las ignoró planteando aquello que le preocupaba apenas se calmaron.
—¿Por qué ustedes ya obtuvieron algo de la poción y yo nada?— les preguntó preocupada.— más allá de sus teorías, lo que paso con Lysander y Krum es claramente novelesco y yo voy llevando unos días asquerosamente normales.
—No lo sé.— respondió Rose pensativa— volveré a revisar el diario. ¿Tal vez ya pasó y lo pasaste por alto?
—Créeme que recordaría si hubiera conocido a un adonis como tú o despertado en una cama con alguien luego de una noche de sexo desenfrenado— Respondió con acidez, Nique protestó murmurando algo por lo bajo.
—La poción funcionó Lily, lo sabes. Tal vez es como tú dices, Nique necesitaba algo extremo que la hiciera notar a Lysander y tú, bueno tal vez algo tan dramático no sea bueno para ti, tal vez sea mejor que el entorno sea lento.
—Lysander y yo no vamos juntos en una oración— protestó la rubia, juntando su mochila— desearía que dejaran de convertirlo en mi romeo, él es todo lo que no hay forma que sea el chico de la poción, eso está muy claro.— su paciencia llegando claramente a su fin.
Lily y Rose asintieron con parsimonia, ninguna de las dos estaba dispuesta a discutir con ella ese tema.
Lily pensó en lo que dijo Rose toda la semana. Buscando en todos los rincones la posibilidad que allí se encontrara alquilen para ella. La salida de Frank de la enfermería le trajo nuevo problemas, él y su novia volvían a estar en todos lados. Su romance volvía a ser noticia y ella corría por los pasillos cargada de cosas que la ayudaban a esconder el rostro si los veía besuqueándose.
Si bien estaba segura que no quería salir con Frank, verlo con Melanie le retorcía las tripas. Por suerte los fines de semana se los tenía que pasar en detención, porque Frank y Melanie estaban tomando la horrible costumbre de verse en la sal común de Gryffindor.
Para colmo su amistad con la dulce Alice no estaba en los mejores términos. Como se había peleado con su hermano y llevaba semanas evitándola, ya casi no se hablaban. Por lo que sus únicas confidentes pasaron a ser sus primas.
Como sorpresa, la otra persona que pasó a ser un confidente fue Malfoy, llevaban ya dos semana de castigos y durante ese tiempo su antigua y distante relación pasó ser mucho más cercana. Se divertían molestándose, sobre quiddicht, sobre sus casas, sobre sus apellidos... pero también hablaban de cosas serias y se escuchaban.
A Lily la sorprendía, la manera de ser del chico, y terminó por comprender a su hermano. Scorpius Malfoy era alguien que valía la pena.
Aquella tarde Clearwater había salido para controlar que Albus este haciendo su castigo. Como Hagrid ya no necesitaba su ayuda, lo mandaron a hacer tarea para Slughorn. Lily había vuelto a maldecir internamente. Slughorn la adoraba, si la hubiera mandado a ella seguro que la hacía sentarse con un par de galleta a escribir cartas a sus antiguos alumnos.
—¿Tú crees que tu padre me dejara tomar las pruebas?— pregunto Malfoy, recostado sobre la estantería. Tenía la corbata suelta y un par de botones desabrochados.
Esa había sido su conversación los últimos días, el chico luego que su confidencia aumentara le hablo de su preocupación, que el pasado de mortíferos en su familia le impidiera convertirse en auror.
Lily se mordió el labio en un gesto que Scorpius adoraba.
—Mira sólo sé que mi padre no deseaba que mi hermano y tú fueran amigos, pero es una persona razonable, eventualmente lo aceptó. Hará lo mismo contigo— le sonrió poniendo una mano en su hombro.— además no es legal que lo haga si pasas los EXTASIS necesarios.
El chico lucia ligeramente preocupado. Su cabello caía suelto en su rostro con un estilo que solo pocos tenían.
—Si bueno pero es Harry Potter nadie sería capaz de contradecirlo.— murmuró y luego tomó una respiración profunda— además puede que me deje tomarlas y botarme con alguna escusa.
—Lo tienes en un pedestal demasiado alto, te sorprenderías de las veces que alguien lo contradice y lo contraría a mi padre, y debemos contar con que los adultos se comporten como tal...
—A puesto a que tú lo haces cabrear – se burló Malfoy.
—Nah James es el peor, Albus y yo le seguimos por muy lejos.
—Escuché lo que le hiciste a James, debería cuidarme de ti... eres peligrosa.
—Se lo tenía merecido por entrometerse. Detesto que crean que no puedo tomar mis propias decisiones.
—Lo hacen porque se preocupan.
—no te atrevas a ponerte de su lado en esto...¡Es tan machista! Completamente retrógrado.
—¡Oye no estoy de acuerdo con eso!— aseguró levantando las manos— sólo entiendo porqué lo hacen.
—Claro lo olvidaba, tú también fuiste a patearle el trasero a Frank.
—Vamos Lily, sabes que se lo merecía. ¡Estabas llorando!
—No lo estaba.—Negó con la cabeza.
—Bueno estabas casi llorando.
Ella lo miró ofendida. Una arruga apareció entre sus cejas.
—No me gustó verte así, tu harías lo mismo si Albus se encontrara en la misma situación en la que él te encontró, buscarías al culpable y le patearías el trasero.
Ella rio.
—Puede que tengas un punto.— Aceptó con una pequeña sonrisa.
—Claro que sí, eres genial. Ese tipo definitivamente se merece a alguien horrible como Townshend.
—¿Crees que es fea?— preguntó animada.
—Horrible personalidad. — dijo él y al ver la cara de fastidio de Lily añadió con sorna— además tiene los dientes delanteros separados y la nariz torcida.
—No tiene la nariz torcida. Es malditamente hermosa.— contestó con los ojos entrecerrados— Tiene un hermoso pelo, un cuerpo increíble y...
—Tú eres muchísimo más hermosa Lily— la corto él rodando los ojos.
—Si por eso Frank la eligió a ella.
—Frank es un idiota— Aseguró él con la mirada seria acercándose a ella.
Lily se mordió el labio. Habían hablado de esto. No sabía por qué le estaba diciendo todo esto nuevamente, suponía que tenía que hablarlo con alguien y no tenía realmente con quien.
—Lily— susurró Malfoy. Mirando sus labios. Parecía que les estaba hablando a ellos.— eres hermosa.
Malfoy lo repitió como un gemido.
Ella lo miró comprendiendo sus intenciones. Su lengua mojó sus labios inconsciente, lo deseaba, quería que la besara. Todos esos días de peleas y conversaciones profundas, había visto algo en sus ojos, algo que ahora veía muy claramente. Él quería besarla, y si ella no hubiera estado tan pendiente de Frank y de la poción le hubiera resultado más fácil notarlo.
Sus frentes chocaron, él le estaba dejando tiempo por si ella quería retractarse. Lily estaba aturdida, su mente se llenó de pensamientos incoherentes. ¡Me merezco esto! Dijo una voz en su cabeza que sonaba extrañamente como la de Nique.
Tragó saliva y cerró los ojos.
Sus labios rozaron los suyos, haciéndolo más fácil. Suave pero firme, sin duda. Sus dientes juguetearon con su labio inferior. Luego lo chupó. No besaba como los chicos que conocía, definitivamente no besaba como Frank, aunque no podía definir con exactitud la diferencia. Era solo mejor y... más. Infinitamente más. Con su boca presionada contra la suya, deslizó su lengua y encontró la de ella, acariciándola con suavidad. Dios, él sabía muy bien.
Lily deslizó sus dedos en su cabello como si siempre lo hubieran querido. Mientras él la besaba hasta que no pude recordar nada de lo que sucedió antes. Nada de eso importaba. Nadie.
Su mano se deslizó alrededor de la nuca, sosteniéndola en el lugar. Apretándola contra él. El beso siguió y siguió. Ninguno quería que terminara.
La besó hasta que su cabeza giró y ella se sostuvo fuertemente de él para no caer. Malfoy se echó hacia atrás, jadeando, y puso su frente contra la de Lily, una vez más.
— ¿Por qué te detienes? —preguntó ella cuando pudo formar una frase coherente.
Él sonrió y la atrajo nuevamente.
Hola nuevamente!
¿Que les pareció este nuevo capitulo? ¿Les parece que los romances estan a la altura de las expectativas? Nique dirá que no probablemente, pero claro, que ella no recuerda nada...
Quiero agradecer especialmente a quienes pusieron esta historia en favoritos y se tomaron un poquito de su tiempo en escribirme un review. ¡Abrazo cibernético!
Para el próximo capítulo habrá más de Rose y Krum, y aunque Scorpius y Lily tuvieron un final de montaña rusa no sera un despegue perfecto para la pareja.
Déjenme en sus comentarios su pareja favorita!
SALUDOS!
